"almohadas" poems
Soy huellas que no secan
en el vacío interminable de tu pecho
como marca hecha en desiertos
por el cadáver sediento de tu cuerpo
Soy un jugador con sonrisa de plata
que se burla a escondidas,
y se cree ganador de todo lo perdido
aceptando el trofeo en secreto
sabiendo que ha hecho bien
en romper silencios,
cadenas,
el alma,
y ha hecho jirones
la camisa de un amante,
en busca del elixir divino
Soy quien encontró ambrosía
en labios rosas
como almohadas celestiales
que bajan a su encuentro
entre noches perdidas,
secretas,
sedientas
Soy quien ríe al último
con honestidad y el alma limpia
pues no tengo nada que perder
ya que he dado todo
y regresó en migajas
en platos rotos
y en realidades
que no concuerdan con los sueños
y no me arrepiento de nada
la historia me absuelve
como algún matón cubano dijo
alguna vez
en algún lugar
pues todos los asesinos
tienen su razón
justificada.
May 7, 2014
May 7, 2014 at 3:57 AM UTC
-Esta noche no sales, te secuestro,
aquí está tu sillón, aquí tu lámpara,
tu pluma, tu tintero, tus cuartillas,
escribe, o lee, o sueña, o no hagas nada.
Esta noche no sales, te secuestro,
con mis tijeras cortaré tus alas.
Recorreré las piezas diligente,
iré, por ver la noche, a la ventana...
Fastidiaos, diré, hondas tinieblas,
rústicas brisas, estrellitas pampas,
esta noche no es para vosotras,
su meditar llena de luz la casa.
Aflojaré después las ropas mías,
esponjaré mi cabellera blanda,
te serviré un café como tú quieras,
escribirás las últimas palabras,
y verás qué reposo el de tu cuerpo:
de tu sillón, un paso, y a la cama.
Las almohadas creerás montón de flores,
frescas hojas las sábanas...
Y estarás dormitando todavía,
cuando entraré con silenciosa planta
a nuestro cuarto; tocaré tu hombro,
estirarás una pereza larga,
y ante tus ojos, de mis brazos puros,
rodará dulcemente la mañana.
988
Ha sido
una semana hasta
mi ultimo humo,
y no me siento mejor.
No estoy cansada ni
tengo hambre.
Soy perezosa
me acuesto aquí
en mi cama, con
la sabana deja de mi.
Estoy frío pero
mis almohadas
están cómodo
Dec 29, 2014
Dec 29, 2014 at 8:29 PM UTC
Nunca me ha sido fácil
encontrar la almohada
adecuada a mis sueños
a su medida exacta
en la cabeza noche
se cruzan las fatigas
se ahondan las arrugas
de la pobre vigilia
en la cabeza noche
huyen despavoridos
los árboles los muros
los cuerpos de aluminio
yo no elijo mis sueños
es la almohada / es ella
la que los incorpora
en desorden de feria
mucho menos elijo
las pesadillas locas
esos libros del viento
sin letras y sin hojas
pero al cabo de tantas
almohadas sin cuento
sin historia y sin alas
como siempre prefiero
la de tu vientre tibio
cerca cerca cerquita
del refugio imantado
de tus pechos de vida.
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Otra noche acostumbrada a esta soledad. Una mezcla de miedo y curiosidad...
Otra noche acostumbrada y ahora que me hace falta tu mirada mas quiero quedarme callada...
Las luces apagadas, sigo enredada en mi cama,
Mis almohadas llenas de mis lágrimas y mis libros llenos de palabras...
No encuentro mi felicidad.
Jun 4, 2019
Jun 4, 2019 at 8:59 PM UTC
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
como te pienso y te enumero
despues de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgio
tú nostalgias
y como me revienta que él nostalgie
tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con
hondura
con franqueza
sé que voy a
quererte sin preguntas
sé que vas a
quererme sin respuestas.
552
Aquel día
a la media luz de una habitación
con el sol ocultándose detrás de las cortinas;
con mi espalda contra la cama,
tus manos en mis muñecas,
mis piernas rodeando tu cintura.
Tu cuerpo en el mío.
Aquel día, en aquella cama
entre algarabías de besos y almohadas
encontré tus ojos puestos en los míos
y una historia me contaban
sobre un hombre perdido
por gusto y con gusto,
que no sabía en qué se había metido;
que añoraba algo que no podía tener
e igual lo hizo suyo casi sin querer
y ahora está entre las piernas de esa mujer,
con su expresión desarmada
y el alma transparente
y tan resplandeciente...
En tu mirada me vi reflejada.
Fue entonces cuando noté
de siete billones de personas
vos eras a quien yo deseaba.
De siete billones de personas
vos eras a quien yo anhelaba
y en tu mirada y risa me perdía.
De siete billones de personas
vos eras a quien yo quería.
Y tal vez
no sos el amor de mi vida.
Pero eso no importa,
sos el amor de mi ahora.
Nov 12, 2017
Nov 12, 2017 at 11:00 PM UTC
Si ella es solitaria como yo,
A veces triste
A veces llena,
A veces alumbra,
siempre desvela-
humedecida en sus penas,
y regocijada en sus recuerdos.
Ella es soñadora como yo,
vuela entre mundos nunca conocidos,
acecha amantes en la distancia,
a esos que proclaman su infiel amor,
los ve y pocas veces se conmueve
por almohadas mojadas,
por un amor traicionado,
a ella también la traicionaron
el sol sola..
ahí la dejo.
Sola?
bueno, ella siempre está acompañada en su soledad.
Vive rodeada de estrellas que su belleza quieren suplantar.
Se hace cómplice de los enamorados
de los que están sinceramente esperando,
a los que realmente aman de verdad,
a veces de tanta exigencia y plegarias, se retira agotada, sin no más.
Deja que sientas su fría ausencia,
Que los poetas la añoren con fervencia.
Si soy un poco como ella
A veces abúlica,
A veces colmada,
llena de tantas cosas Y vacía por las secuelas y grietas de la vida.
LeydisProse
3/2017
Jun 5, 2017
Jun 5, 2017 at 9:39 AM UTC
Y lo sé,
mi amor,
que aún
no te vas.
Pero si llega
mi vieja
mala suerte,
si el destino
me mira
de reojo,
por favor,
no me digas
adiós.
Si no, lléname
la nevera
de besos
y abrazos
que no se
enfrían,
por si me muero
de hambre
y no de pena,
por si me faltan
tus labios
en las madrugadas.
Esconde piezas
de ti debajo
de las almohadas,
entre sábanas
y bolsillos,
para hallarte
en los días
donde el sol
olvide mi nombre.
Lo sé,
mi amor,
no es tiempo
de marcharse.
Pero si el reloj
tropieza
con mi sombra,
si el adiós
se asoma
sin permiso,
por favor,
no me lo digas.
Solo quédate
un poco
en cada rincón
donde te soñé.
Aug 2, 2025
Aug 2, 2025 at 3:31 PM UTC
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
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Desde media noche, aquel día
No terminaba de llover.
¡Qué gris y honda melancolía
La de ese triste amanecer!
Dos lámparas agonizantes
Daban luz vaga al corredor.
Leves sombras, y en los semblantes
Huellas de insomnio y de dolor.
Desde el patio se columbraba
Oscura cerrazón sin fin.
Bajo la lluvia se doblaba
El jazminero en el jardín.
Sobre su lecho de caoba
Se agitaba, y un fuerte olor
De ácido fénico en la alcoba
Aumentaba nuestro dolor.
Su cabello en las almohadas,
Inmóvil en su reposar,
Fingía dos alas plegadas
En blancas espumas del mar.
Cual quietos remos en la ola
Sus brazos dejaba caer,
Y un fulgor como de aureola
Parecía en su frente arder.
Entre la sombra y la tormenta,
Del agua no cesaba el son...
¡Cómo el dolor la lluvia aumenta
Cuando está triste el corazón!
De un crucifijo se veía
A su lado la triste faz,
Y ante él un cirio se extinguía
Con chisporroteo tenaz.
En torno de ella, flor ya mustia,
Última luz de una ilusión,
Las almas eran honda angustia,
Los labios eran oración.
¡Veintiún años!... Rosal florido
Iba la muerte a deshojar...
¡Y cayendo en aguas de olvido
Ya su corona de azahar!
Cuando el alba, entre el aguacero,
En el alto cerro brilló,
Un gemido largo, el postrero,
Sus labios por siempre cerró.
En redor, sollozos ahogados...
¡Vino a ella la eterna paz!
Sus ojos estaban cerrados,
Pero ellos veían ya más.
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