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Grave símbolo esquivo. Grave símbolo esquivo, nocturna torva idea en el caos girando. Hámlet frío que nada enardece. Aquí, allá, va la sombra señera, allá, aquí, señorial, taciturna, (señorial, hiperbóreo, elusivo): fantasmal Segismundo parece y harto asaz metafísico, cuando cruza impávido el árida esfera. Grave símbolo huraño. Grave símbolo huraño, fantasma vagueante por muelle archipiélago -bruma ingrave y caletas de nube y ensenadas y fjords de neblina-. Grave símbolo hermético: pasma su presciencia del huésped de ogaño, su pergenio de gríseo querube (del calígene caos murciélago) vagueante en la onda opalina. Más lontano que nunca. Más lontano que nunca. Más solo que si fuese ficción. Puro endriago y entelequia y emblema cerébreo: del antártico al ártico Polo sombra aciaga de atuendo fatal -exhumada de cúya espelunca?-, gris fantasma lucífugo y vago por el fondo angoroso, tenébreo, que sacude hosco viento abisal. Más lontano jamás. Más lontano jamás. Ciego, mudo, mares surca y océanos hiende metafísicos: mástil de roble que no curva el henchido velamen, ni el de Zeus zig-zag troza crudo..., ni se abate ante el tedio, quizás. Más lontano jamás: Fosco, inmoble De su hito insular no desciende y aunque voces lascivas lo llamen. Juglar ebrio de añejo y hodierno mosto clásico o filtros letales. Si Dionisos o Baco. Baco rubio o Dionysos de endrino crespo casco de obscuro falerno. Trovador para el lay venusino. Juglar ebrio de bocas o vino: me dominan las fuerzas sensuales -hondo amor o femíneo arrumaco- trovador, amadís sempiterno. Me saturan los zumos fatales -denso aroma, perfume calino- del ajenjo de oriente opalino. Casiopeia de luz que amortigua fonje niebla, tul fosco de bruma, copo blándulo, flor de la espuma, cendal níveo y aéreo... Cendal níveo y aéreo... La ambigua color vaga que apenas se esfuma si aparece... fugaz Casiopeia peregnina, la errátil Ligeia, la de hoy y de ayer y la antigua -entre un vaho letal, deletéreo... - Casiopeia con ojos azules, Elsa grácil y esbelta, Elsa grácil y esbelta, Elsa blonda! -si morena Xatlí, la lontana-. Elsa blonda y esbelta, Elsa grácil! Casiopeia en el mar! Quién Ulises de esa núbil Calypso! Odiseo de esa ingrávida Circe temprana -blonda, ebúrnea y pueril!- Impoluta Casiopeia -auniendnino su delta-. Nea Aglae ni arisca ni fácil... Casiopeia triscando en la onda, Casiopeia en la playa! Sus gules labios húmidos son los de Iseo! Oh Tristán! de las sienes ya grises! Oh Tristán!: con tus ojos escruta: ¿ves la nao en la linde lontana? Turbio afán o morboso deseo sangre y carne y espíritu incendie. Ebrio en torno -falena-. Ebrio en torno -falena piróvaga- ronde, al cálido surco: Leteo que el orsado senil vilipendie si antes fuera la misma giróvaga... -si ayer Paris de Helena la helena, si ayer Paris, rival de Romeo... - Turbio afán y deseo sin lindes, siempre, oh Vida, me infundas y brindes! Cante siempre a mi oído. Cante siempre a mi oído la tibia voz fragante de Circe y Onfalia. Siempre séanme sólo refugio pulcro amor y acendrada lascivia. Bruna endrina de muslos de dahlia, rubia láctea de ardido regazo! Lejos váyase el frío artilugio cerebral ante el lúbrico abrazo! Casiopeia, los ojos de alinde muy más tersos que vívidas gémulas irradiantes: la frente de argento -flava crencha a su frente, flava crencha a su frente las alas si a las róseas orejas los nidos; frágil cinto; el eréctil portento par sin par retador e insurgente; frágil cinto que casi se rinde de qué hechizo al agobio -tan grato-. En sus ojos giraban sus émulas -danzarinas lontanas y trémulas-: estrellada cohorte: de Palas la sapiencia, en sus ojos dormidos. De Afrodita posesa el acento caricioso. Medea furente... Salomé, la bacante demente... Casiopeia danzando. Casiopeia danzando en la sombra vagueante, irisada de ópalos: nefelíbata al són de inasible rumor lieto, velada armonía cuasi muda y susurro inaudible (muelle y tibio, melífico y blando) para torpes oídos: que asombra con febril sortilegio, si tópalos sabio oído: les sigue, les halla, les acoge, goloso, en su malla, y en gozarlos su ser se extasía. Casiopeia de luz. Casiopeia de luz inexhausta, halo blondo en el mar de zafiro, rubia estrella en el mar de abenuz. Irreal concreción de la eterna maravilla del cosmos: su fausta lumbre, siempre, y en éxtasis, miro de la hórrida, absurda caverna poeana o guindado en mi cruz. Casiopeia, eternal Casiopeia, sutil símbolo, lis, donosura; su luz fausta y su música, hechizo de sortílega acción obsesora e inebriante, muy más que la obscura flor dormida en las redes del rizo toisón, urna que ensueño atesora y el hastío a la vez: Casiopeia peregrina, la errátil Ligeia, la de hoy y de ayer y ventura...
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Ínsula
Grave símbolo esquivo. Grave símbolo esquivo, nocturna torva idea en el caos girando. Hámlet frío que nada enardece. Aquí, allá, va la sombra señera, allá, aquí, señorial, taciturna, (señorial, hiperbóreo, elusivo): fantasmal Segismundo parece y harto asaz metafísico, cuando cruza impávido el árida esfera. Grave símbolo huraño. Grave símbolo huraño, fantasma vagueante por muelle archipiélago -bruma ingrave y caletas de nube y ensenadas y fjords de neblina-. Grave símbolo hermético: pasma su presciencia del huésped de ogaño, su pergenio de gríseo querube (del calígene caos murciélago) vagueante en la onda opalina. Más lontano que nunca. Más lontano que nunca. Más solo que si fuese ficción. Puro endriago y entelequia y emblema cerébreo: del antártico al ártico Polo sombra aciaga de atuendo fatal -exhumada de cúya espelunca?-, gris fantasma lucífugo y vago por el fondo angoroso, tenébreo, que sacude hosco viento abisal. Más lontano jamás. Más lontano jamás. Ciego, mudo, mares surca y océanos hiende metafísicos: mástil de roble que no curva el henchido velamen, ni el de Zeus zig-zag troza crudo..., ni se abate ante el tedio, quizás. Más lontano jamás: Fosco, inmoble De su hito insular no desciende y aunque voces lascivas lo llamen. Juglar ebrio de añejo y hodierno mosto clásico o filtros letales. Si Dionisos o Baco. Baco rubio o Dionysos de endrino crespo casco de obscuro falerno. Trovador para el lay venusino. Juglar ebrio de bocas o vino: me dominan las fuerzas sensuales -hondo amor o femíneo arrumaco- trovador, amadís sempiterno. Me saturan los zumos fatales -denso aroma, perfume calino- del ajenjo de oriente opalino. Casiopeia de luz que amortigua fonje niebla, tul fosco de bruma, copo blándulo, flor de la espuma, cendal níveo y aéreo... Cendal níveo y aéreo... La ambigua color vaga que apenas se esfuma si aparece... fugaz Casiopeia peregnina, la errátil Ligeia, la de hoy y de ayer y la antigua -entre un vaho letal, deletéreo... - Casiopeia con ojos azules, Elsa grácil y esbelta, Elsa grácil y esbelta, Elsa blonda! -si morena Xatlí, la lontana-. Elsa blonda y esbelta, Elsa grácil! Casiopeia en el mar! Quién Ulises de esa núbil Calypso! Odiseo de esa ingrávida Circe temprana -blonda, ebúrnea y pueril!- Impoluta Casiopeia -auniendnino su delta-. Nea Aglae ni arisca ni fácil... Casiopeia triscando en la onda, Casiopeia en la playa! Sus gules labios húmidos son los de Iseo! Oh Tristán! de las sienes ya grises! Oh Tristán!: con tus ojos escruta: ¿ves la nao en la linde lontana? Turbio afán o morboso deseo sangre y carne y espíritu incendie. Ebrio en torno -falena-. Ebrio en torno -falena piróvaga- ronde, al cálido surco: Leteo que el orsado senil vilipendie si antes fuera la misma giróvaga... -si ayer Paris de Helena la helena, si ayer Paris, rival de Romeo... - Turbio afán y deseo sin lindes, siempre, oh Vida, me infundas y brindes! Cante siempre a mi oído. Cante siempre a mi oído la tibia voz fragante de Circe y Onfalia. Siempre séanme sólo refugio pulcro amor y acendrada lascivia. Bruna endrina de muslos de dahlia, rubia láctea de ardido regazo! Lejos váyase el frío artilugio cerebral ante el lúbrico abrazo! Casiopeia, los ojos de alinde muy más tersos que vívidas gémulas irradiantes: la frente de argento -flava crencha a su frente, flava crencha a su frente las alas si a las róseas orejas los nidos; frágil cinto; el eréctil portento par sin par retador e insurgente; frágil cinto que casi se rinde de qué hechizo al agobio -tan grato-. En sus ojos giraban sus émulas -danzarinas lontanas y trémulas-: estrellada cohorte: de Palas la sapiencia, en sus ojos dormidos. De Afrodita posesa el acento caricioso. Medea furente... Salomé, la bacante demente... Casiopeia danzando. Casiopeia danzando en la sombra vagueante, irisada de ópalos: nefelíbata al són de inasible rumor lieto, velada armonía cuasi muda y susurro inaudible (muelle y tibio, melífico y blando) para torpes oídos: que asombra con febril sortilegio, si tópalos sabio oído: les sigue, les halla, les acoge, goloso, en su malla, y en gozarlos su ser se extasía. Casiopeia de luz. Casiopeia de luz inexhausta, halo blondo en el mar de zafiro, rubia estrella en el mar de abenuz. Irreal concreción de la eterna maravilla del cosmos: su fausta lumbre, siempre, y en éxtasis, miro de la hórrida, absurda caverna poeana o guindado en mi cruz. Casiopeia, eternal Casiopeia, sutil símbolo, lis, donosura; su luz fausta y su música, hechizo de sortílega acción obsesora e inebriante, muy más que la obscura flor dormida en las redes del rizo toisón, urna que ensueño atesora y el hastío a la vez: Casiopeia peregrina, la errátil Ligeia, la de hoy y de ayer y ventura...