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Códice antiguo

En Cluny, Siglo XV.

                                        Bajo álamos de plata

sus aguas el Saona, rumoroso dilata

por el lento deshielo. La mole ennegrecida

de piedra, corta el llanto que despierta a la vida.

En el parque, vagando, y humilde la mirada,

las manos sobre el pecho y en la oración callada,

pasan monjes, tendida hacia atrás la cogulla

y como una armonía celeste al campo arrulla.

 

Cielo tranquilo y diáfano.

                                                  La quietud del convento

a la plegaria incita y a hondo recogimiento.

Las ventajas abiertas dan al jardin. Las rosas

sonríen bajo errante vuelo de mariposas;

y en las frondas, de nidos y de aves la algazara

es saludo a la aurora, que surge azul y clara.

 

En la amplia biblioteca, monje benedictino

tiene abierto en la mesa borroso pergamino,

donde paciente artista de tiempo muy lejano,

al principiar capítulos, pintó con hábil mano,

en grandes iniciales y con vivos colores,

dragones, ninfas, grifos y ultraterrenas flores.

 

Con sus rubios cabellos sobre la frente vasta,

su palidez y el brillo de su pupila casta,

y con su hábito blanco, parece el monje, efebo,

del jardín ante el tibio primaveral renuevo

 

Copia un códice antiguo; «Dafnis y Cloe».

                                                                                    Aromas

de los rosales suben y arrullos de palomas.

 

Absorto escribe.

                                        Y Cloe se yergue ante sus ojos,

Púber, blanca, sin velos y con sus labios rojos,

Así cual Longo un día radiante de verano

La soñó junto a Dafnis, bajo el azul lesbiano.

 

Aromas, más aromas, va trayendo la brisa.

Cloe sonríe; a Dafnis abraza, y su sonrisa

Es rosa entre sus labios en flor. Y más fragancia,

Arrullos y rumores llenan la quieta estancia.

 

Cloe pasa, se borra, mas de nuevo aparece.

En su naciente seno ya la vida florece;

Se pierde entre los árboles, vuelve nerviosa y bella,

Y muestra en el boscaje su desnudez de estrella.

 

Sobre la mesa el monje pensativo se curva;

Inquietud hasta entonces no sentida lo turba;

Se alza rápido y torna a sentarse impaciente;·

Se pone en pie; se inclina, las manos en la frente,

Y aromas... y un deseo el corazón le roe...

Y más vivaz irradia la pubertad de Cloe.

 

De pronto aparta el códice, y ante la azul mañana

Tiende inquieto las manos, y cierra la ventana;

Y sentado en la silla, pálido y sonreído,

Se queda lentamente y en éxtasis dormido.

 

En el silencio entonces, bajo el azul y el oro

Del cielo, las campanas se oían; y en el coro

Los monjes, en anhelo que del mal los liberte,

Cantaban de rodillas el Salmo de la Muerte.

i
Written by
Ismael Enrique Arciniegas
Colombian
Lines·Words
56·426
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