Hello PoetryVoting

Vote

Voting-Boards

Home

HomeFollowingInboxNotifications

Read

ReadLiftedFeedsHeartedHistoryMy poemsNew poem

Explore

ExploreOrbitsWordsTagsClassics
Log in
0
Stars
0
Embers
0
Alerts
0
Inbox

Vote

Voting-Boards

Home

HomeFollowingInboxNotifications

Read

ReadLiftedFeedsHeartedHistoryMy poemsNew poem

Explore

ExploreOrbitsWordsTagsClassics
Log in
0
Stars
0
Embers
0
Alerts
0
Inbox

La posesión

El cuerpo no quiere deshacerse sin antes haberse consumado. Y

¿cómo se consuma el cuerpo? La inteligencia no sabe

decírselo, aunque sea ella quien más claramente conciba

esa ambición del cuerpo, que éste sólo vislumbra.

El cuerpo no sabe sino que está aislado, terriblemente aislado,

mientras que frente a él, unida, entera, la creación

está llamándole.

 

Sus formas, percibidas por el cuerpo a través de los sentidos,

con la atracción honda que suscitan (colores, sonidos, olores),

despiertan en el cuerpo un instinto de que también él es

parte de ese admirable mundo sensual, pero que está desunido y

fuera de él, no en él. ¡Entrar en ese mundo, del

cual es parte aislada, fundirse con él!

 

Mas para fundirse con el mundo no tiene el cuerpo los medios del

espíritu, que puede poseerlo todo sin poseerlo o como si no lo

poseyera. El cuerpo únicamente puede poseer las cosas, y eso

sólo un momento, por el contacto de ellas. Así, al dejar

éstas su huella sobre él, conoce el cuerpo las cosas.

 

No se lo reprochemos: el cuerpo, siendo lo que es, tiene que hacer lo

que hace, tiene que querer lo que quiere. ¿Vencerlo?

¿Dominarlo? Cuán pronto se dice eso. El cuerpo advierte

que sólo somos él por un tiempo, y que también

él tiene que realizarse a su manera, para lo cual necesita

nuestra ayuda. Pobre cuerpo, inocente animal tan calumniado; tratar de

bestiales sus impulsos, cuando la bestialidad es cosa del

espíritu.

 

 

Aquella tierra estaba frente a ti, y tú inerme frente a ella. Su

atracción era precisamente del orden necesario a tu naturaleza:

todo en ella se conformaba a tu deseo. Un instinto de fusión con

ella, de absorción en ella, urgían tu ser, tanto

más cuanto que la precaria vislumbre sólo te era

concedida por un momento. Y ¿cómo subsistir y hacer

subsistir al cuerpo con memorias inmateriales?

 

En un abrazo sentiste tu ser fundirse con aquella tierra; a

través de un terso cuerpo oscuro, oscuro como penumbra, terso

como fruto, alcanzaste la unión con aquella tierra que lo

había creado. Y podrás olvidarlo todo, todo menos ese

contacto de la mano sobre un cuerpo, memoria donde parece latir,

secreto y profundo, el pulso mismo de la vida.

l
Written by
Luis Cernuda
Spanish
Lines·Words
39·373
AboutBlogFAQPrivacyTermsContact
© 2009-2026 Hello Poetry/v27.0 by @eliotyork
Explore
Hello PoetryVoting
Write