Lo que es menos que nada
lo que es pobre y deslavado
lo inefable que apartamos
lo que es desde un principio.
Y luego la tierra
cual página en blanco:
en ella se fueron inscribiendo
los paisajes y los hombres.
En la selva o la ciudad
el sonido ensordece:
sobre el fondo colorido
de los movimientos que seducen.
Más no en el desierto
cuando grita sus secretos
y enseña sus galas escondidas
en las flores que adornan su silencio.