Hello PoetryVoting

Vote

Voting-Boards

Home

HomeFollowingInboxNotifications

Read

ReadLiftedFeedsHeartedHistoryMy poemsNew poem

Explore

ExploreOrbitsWordsTagsClassics
Log in
0
Stars
0
Embers
0
Alerts
0
Inbox

Vote

Voting-Boards

Home

HomeFollowingInboxNotifications

Read

ReadLiftedFeedsHeartedHistoryMy poemsNew poem

Explore

ExploreOrbitsWordsTagsClassics
Log in
0
Stars
0
Embers
0
Alerts
0
Inbox

A sus paisanos

No me queréis, lo sé, y que os molesta

Cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende.

¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?

Porque no es la persona y su leyenda

Lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve.

 Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado

Lengua alguna, caísteis sobre un libro

Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro.

Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea.

 

¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos

Inventados de mí por cuatro amigos

(¿Amigos?), que jamás quisisteis

Ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban

A la persona misma así traspuesta.

Mas vuestra mala fe los ha aceptado.

Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos,

Respecto al ser que encubre mintiendo doblemente,

Sin otro escrúpulo, a vuestra vez la propaláis.

 

Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria,

Vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme.

Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre

Aquí. Y entonces la ignorancia,

La indiferencia y el olvido, vuestras armas

De siempre, sobre mí caerán, como la piedra,

Cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis

A otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra

Precipitó en la nada, como al gran Aldana.

 

De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria,

Pues la imponéis vosotros: en nuestra lengua escribo,

Criado estuve en ella y, por eso, es la mía,

A mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis expresas

excepciones,

A vuestros escritores de hoy ya no los leo.

De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente,

Escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que

otros

Al viento del olvido que, cuando sopla, mata.

 

Si vuestra lengua es la materia

Que empleé en mi escribir y, si por eso,

Habréis de ser vosotros los testigos

De mi existencia y su trabajo,

En hora mala fuera vuestra lengua

La mía, la que hablo, la que escribo.

Así podréis, con tiempo, como venís haciendo,

A mi persona y mi trabajo echar afuera

De la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente.

 

Grande es mi vanidad, diréis,

Creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena

Y acusándoos de no querer la vuestra darle.

Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano

Con amor hecho, merece la atención de los otros,

Y poetas de ahí tácitos lo dicen

Enviando sus versos a través del tiempo y la distancia

Hasta mí, atención demandando.

¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido.

 

Mas no todos igual trato me dais,

Que amigos tengo aún entre vosotros,

Doblemente queridos por esa desusada

Simpatía y atención entre la indiferencia,

Y gracias quiero darles ahora, cuando amargo

Me vuelvo y os acuso. Grande el número

No es, mas basta para sentirse acompañado

A la distancia en el camino. A ellos

Vaya así mi afecto agradecido.

 

Acaso encuentre aquí reproche nuevo:

Que ya no hablo con aquella ternura

Confiada, apacible de otros días.

Es verdad, os lo debo, tanto como

A la edad, al tiempo, a la experiencia.

A vosotros y a ellos debo el cambio. Si queréis

Que ame todavía, devolvedme

Al tiempo del amor. ¿Os es posible?

Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis.

l
Written by
Luis Cernuda
Spanish
Lines·Words
73·530
AboutBlogFAQPrivacyTermsContact
© 2009-2026 Hello Poetry/v27.0 by @eliotyork
Explore
Hello PoetryVoting
Write