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Yorlan Aug 11
Ven
Ven y dale play
a este puñado de besos,
que están en pausa
desde el día en que me marché.
Asesina a esta soledad,
perniciosa y mortal,
que se ha anidado injustificada
junto a tus memorias marchitas.
Alimenta pronto
estos deseos hábiles
que distan del corazón.
Ponme a dieta de carne y besos,
para calmar mi hambre y mi sed.
Ven y aprieta mi mano
prometiendo quedarte siempre,
justo antes de partir.
Yorlan Aug 11
Este enero es un castigo
amargo e intolerable.
Provoca ahogos en mi pecho
con muchos nombres.
Nombres convertidos en heridas
que laceran mi cordura.

La soledad me acosa violenta,
vestida de nostalgia,
mientras mis deseos sucumben
desnutridos.

Camino como esquizofrénico,
sobre un piso que amenaza
con derrumbarse bajo mis pies.

Febrero se asoma,
y yo con mil porqués dudosos,
que se esconden de mi conciencia
cuanto más lo pienso.

Me prometí tanto
esconder mi corazón,
que Cupido cobardemente
me flechó por la espalda.

Quise tapar el sol,
con distintas manos
de diferentes nombres;
hasta que colapsó mi mundo.
Yorlan Aug 11
El tiempo, caprichoso
por enseñarme,
me ha dado lecciones inolvidables,
tatuadas en mi alma,
como adorno férreo
de los desaciertos de la vida.

Cometí mil errores.
De ellos no me arrepiento.
Me han convertido
en el hombre que soy ahora.

Tropecé tantas veces,
que hoy me cuido menos.
Sacudo rápido el polvo
para continuar mi camino.

La vida es corta,
no puedo detenerme
a mirar atrás.

Me esmero
por aprender temprano,
y no repetir los pasos
que di en caminos fallos.

Hoy la luz es opaca,
como el sol
tras negras nubes de mayo.
Opaca por la ausencia
de estrella que me guíe,
y caliente mi cuerpo en las noches.
Pero nada ciega mis ojos,
ni enmascara mi vista.
Yorlan Aug 11
Laico del amor y sus disfraces,
me abstengo de dolores ruines
que envenenen mi tranquilidad.
Eximo a mi pecho de sentimientos vanos
y cariños perecederos.
El amor es una cárcel perpetua,
sin derecho a fianzas ni garantías.
Por eso decido ser libre.
Libre de ataduras y endebleces.
Libre de atrasos y neurosis.
Un breve impás para el desasosiego,
que es esta parodia de la vida.
Yorlan Aug 11
Olvidarte no es tarea fácil.
En tan poco tiempo
te he escrito todo un libro de poesías.

En algunas te recuerdo,
te deseo y te necesito.
En otras comprendo
que nuestro amor se derrumbó,
y debo dejar que marchen
todas tus memorias.

Olvidarte es un intento infructuoso.
Un hecho con el cual busco
mitigar un dolor inquebrantable.

Tengo una bóveda llena de recuerdos
que me quema al abrirla,
pero no puedo deshacerme de ella.

Tiembla mi alma si te pienso.
Tiemblan mojados mis ojos,
al buscarte en las mañanas,
en un lado derecho de la cama
que no se arrugó.

Y el tiempo lo borró todo,
pero no te borró a ti.
Me atormentan los deseos cálidos
de abrazarte una última vez,
aunándonos en un beso intenso,
para volverme a prometer,
que luego te olvidaré para siempre.
Yorlan Aug 11
Se esparce el manto nocturno
y mi mente no encuentra paz.
Atesoro recuerdos bandidos,
que se quedaron sin permiso
escondidos bajo mi colchón.

Hace 182 noches que mi cama la extraña.
Ya no encuentra su voz reclamando
la estampida de mis placeres carnales.
Se perdió su olor en la almohada,
esa que escondió sus gemidos
durante tantos momentos de gloria.

El cruel verano suda mi frente
en esta noche tan larga.
Aún más larga sin ella.

El aire se escurre por la ventana,
cálido como lo fue su sonrisa.

Hace 182 días mi boca la extraña,
y mis manos la buscan al pasear,
andando con pasos perezosos,
para que sus recuerdos no se resaguen.

Sus ojos verdes aún viven en mi cabeza,
en un lugar muy especial que guardé,
junto a memorias de su tanga favorita.

Los días parecen inmensos.
Aún más inmensos sin ella.

Sé que ya no es mía, ni de mi boca.
Ya no duerme entre mis brazos.
Pero el fuego aún enciende nuestros deseos.

Ella ya no es mía ni de mi boca,
como lo fue en aquellos años de cristal.
Quizás nunca vuelva a leer mis poemas,
y el consuelo de escribirle sea
lo único que esté a salvo entre nosotros,
pero el fuego aún enciende nuestros deseos.
Yorlan Aug 11
Quiero ser libre al fin.
Libre de pensarte y callarlo.
Libre de tu necesidad imperiosa.
De los pecados faustos
que se albergan en mi cabeza
y te nombran a ti.

Quiero ser libre y no lo logro.
Me albergo en mis pensares
como si no existiera mundo exterior.

Me reprocho un comportamiento
que me resulta inevitable.

El corazón decidió guardarte
un espacio eterno.

Y así pasan los días
sin eximo de tus recuerdos.

Pensarte ha sido una condena
placentera y adictiva,
como la metanfetamina
y los mejores vinos.

Como las pastillas para dormir
que no tomo nunca,
para liberarme de tus sueños.
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