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"vuelto" poems
Madrid quedó vacía sólo estamos los otros y por eso se siente la presencia de las plazas los jardines y fuentes los parques y glorietas como siempre en verano madrid se ha convertido en una calma unánime pero agradece nuestra permanencia a contrapelo de los más es un agosto de eclosión privada sin mercaderes ni paraguas sin comitivas ni mitines en ningún otro mes del larguísimo año existe enlace tan sutil entre la poderosa metrópoli y nosotros pecadores afortunadamente los árboles han vuelto a ser protagonistas del aire gratuito como antes cuando los ecologistas no eran todavía imprescindibles también los pájaros disfrutan ala batiente de una urbe que inesperadamente se transforma en vivible y volable los madrileños han huido a la montaña y a marbella a ciudadela y benidorm a formentor y tenerife y nos entregan sin malicia a los otros que ahora por fin somos nosotros un madrid sorprendente casi vacante       despejado limpio de hollín y disponible en él andamos como dueños tercermundistas del arrobo en solidarias pulcras avenidas sudando con unción la gota gorda el verano no es tiempo de fragor sino de verde tregua empalagados del rencor insomne estamos como nunca dispuestos a la paz en el rato estival la historia se detiene y todos descubrimos una vida postiza pero cuando el asueto se termine volverán a sonar las bocinas los gritos las sirenas los mueras y los vivas bombas y zambombazos y las dulces metódicas campanas durante tres fecundas estaciones nadie se acordará de pájaros y árboles
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Pausa de agosto
Madrid quedó vacía sólo estamos los otros y por eso se siente la presencia de las plazas los jardines y fuentes los parques y glorietas como siempre en verano madrid se ha convertido en una calma unánime pero agradece nuestra permanencia a contrapelo de los más es un agosto de eclosión privada sin mercaderes ni paraguas sin comitivas ni mitines en ningún otro mes del larguísimo año existe enlace tan sutil entre la poderosa metrópoli y nosotros pecadores afortunadamente los árboles han vuelto a ser protagonistas del aire gratuito como antes cuando los ecologistas no eran todavía imprescindibles también los pájaros disfrutan ala batiente de una urbe que inesperadamente se transforma en vivible y volable los madrileños han huido a la montaña y a marbella a ciudadela y benidorm a formentor y tenerife y nos entregan sin malicia a los otros que ahora por fin somos nosotros un madrid sorprendente casi vacante       despejado limpio de hollín y disponible en él andamos como dueños tercermundistas del arrobo en solidarias pulcras avenidas sudando con unción la gota gorda el verano no es tiempo de fragor sino de verde tregua empalagados del rencor insomne estamos como nunca dispuestos a la paz en el rato estival la historia se detiene y todos descubrimos una vida postiza pero cuando el asueto se termine volverán a sonar las bocinas los gritos las sirenas los mueras y los vivas bombas y zambombazos y las dulces metódicas campanas durante tres fecundas estaciones nadie se acordará de pájaros y árboles
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No dije una frase de más ni de menos, que recuerde yo: Nadie tiene culpa de que el tiempo pase, y el tiempo pasó…. Y fuiste el fantasma de un amor lejano, la sombra de un beso que nunca olvidé; pero sé que un día te tendí la mano, y sé que me heriste, sin decir por qué. Fue injusta la herida, y era dolorosa, pero sonreí; La vida que pasa no es toda la vida, y seguí viviendo mi vida sin ti. Días, meses, años, buena y mala suerte, Calles en la lluvia, pasos al azar... 1 Y hoy he vuelto a verte. 2 Y hoy te vi pasar. Y aunque debo odiarte por la herida aquella, y porque me heriste que sé yo por qué... 3 Te encontré tan bella, tan bella, tan bella Que te perdoné…
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Poema del perdón
Piano llorón de Genoveva, doliente piano que en tus teclas resumes de la vida el arcano; piano llorón, tus teclas son blancas y son negras, como mis días negros, como mis blancas horas; piano de Genoveva que en la alta noche lloras, que hace muchos inviernos crueles que no te alegras, tu música es historia de poéticos males: habla de encantamientos y de princesas reales, de los pequeños novios que por robar los nidos una tarde nublada se quedaron perdidos en el bosque; y nos cuenta de la niña agraciada que recibió regalos de sus once madrinas, que no invitó a la otra a sus bodas divinas y que sufrió por ello los enojos del hada. Me pareces, oh piano, por tu voz lastimera, una caja de lágrimas, y tu oscura madera me evoca la visita del primer ataúd que recibí en mi casa en plena juventud. Piano de Genoveva, te amo por indiscreto; de tu alma a todo el mundo revelas el secreto; cuentas, uno por uno, todos tus desengaños. Piano llorón, la hermosa más hermosa del valle se nos ha vuelto triste por que tiene treinta años y no hay por todo el pueblo quien ronde por su calle. Genoveva, regálame tu amor crepuscular: esos dulces treinta años yo los puedo adorar. ¡Ruégala tú que al menos, pobre piano llorón, con sus plantas minúsculas me pise el corazón!
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El piano de genoveva
Hoy he visto un seto cubierto de rosas Y he vuelto a mi casa loca de alegría. ¡Hoy he visto un seto cubierto de rosas! ¡Qué impresión de fiesta de amor, alma mía He vuelto a mi casa llena de contento Como cuando vemos de nuevo al amante, Por quién suspiramos a cada momento Y que hace ya mucho se hallaba distante. Yo que amo las selvas, los campos, los prados, Los largos caminos verdes y encantados, El amor sin trabas en la paz campestre, Sueño ya con dulces fiestas amorosas, Ante este temprano florecer de rosas Sobre la negrura de un cerco silvestre.
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Primeras rosas
Cómo has cambiado, pelona, cisco de carbonería. Te has vuelto una negra mona con tanta huachafería. Te cambiaste las chancletas por zapatos taco aguja, y tu cabeza de bruja la amarraste con peinetas. Por no engordar sigues dietas y estás flaca y hocicona. Imitando a tu patrona has aprendido a fumar. Hasta en el modo de andar cómo has cambiado, pelona. Usas reloj de pulsera y no sabes ver la hora. Cuando un ***** te enamora le tiras con la cartera. ¡Qué...! ¿También usas polvera? permite que me sonría ¿Qué polvos se pone usía?: ¿ocre? ¿rosado? ¿rachel? o le pones a tu piel cisco de carbonería. Te pintaste hasta el meñique porque un blanco te miró «¡Francica, botá frifró que son comé venarique...!» Perdona que te critique, y si me río, perdona. Antes eras tan pintona con tu traje de percala y hoy, por dártela de mala te has vuelto una negra mona. Deja ese estilo bellaco, vuelve a ser la misma de antes. Menos polvos, menos guantes, menos humo de tabaco. Vuelve con tu ***** flaco que te adora todavía Y si no, la policía te va a llevar de la jeta por dártela de coqueta con tanta huachafería.
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Cómo has cambiado pelona
El sol dentro del día                                       El frío dentro del sol. Calles sin nadie                               autos parados Todavía no hay nieve                                       hay viento viento Arde todavía                           en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás en otro cuarto idéntico O los dos estamos en una calle que tu mirada ha despoblado El mundo imperceptiblemente se deshace                                                             Memoria desmoronada bajo nuestros pasos Estoy parado a la mitad de esta línea no escrita Las puertas se abren y cierran solas                                                                     El aire entra y sale por nuestra casa                                                         El aire habla a solas al hablar contigo                                                         El aire sin nombre por el pasillo interminable No se sabe quién está del otro lado                                                                 El aire vuelve aire todo lo que toca                                                   El aire con dedos de aire disipa lo que digo Soy aire que no miras No puedo abrir tus ojos                                             No puedo cerrar la puerta El aire se ha vuelto sólido Esta hora tiene la forma de una pausa La pausa tiene tu forma Tú tienes la forma de una fuente no de agua sino de tiempo En lo alto del chorro de la fuente saltan mis pedazos el fui     el soy   el no soy todavía Mi vida no pesa                           El pasado se adelgaza El futuro es un poco de agua en tus ojos Ahora tienes la forma de un puente Bajo tus arcos navega nuestro cuarto Desde tu pretil nos vemos pasar Ondeas en el viento más luz que cuerpo En la otra orilla el sol crece                                                 al revés Sus raíces se entierran en el cielo Podríamos ocultarnos en su follaje Con sus ramas prendemos una hoguera El día es habitable El frío ha inmovilizado al mundo El espacio es de vidrio                                         El vidrio es de aire Los ruidos más leves erigen súbitas esculturas el eco las multiplica y las dispersa Tal vez va a nevar Tiembla el árbol encendido Ya está rodeado de noche Al hablar con él hablo contigo
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Trowbridge street
El sol dentro del día                                       El frío dentro del sol. Calles sin nadie                               autos parados Todavía no hay nieve                                       hay viento viento Arde todavía                           en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás en otro cuarto idéntico O los dos estamos en una calle que tu mirada ha despoblado El mundo imperceptiblemente se deshace                                                             Memoria desmoronada bajo nuestros pasos Estoy parado a la mitad de esta línea no escrita Las puertas se abren y cierran solas                                                                     El aire entra y sale por nuestra casa                                                         El aire habla a solas al hablar contigo                                                         El aire sin nombre por el pasillo interminable No se sabe quién está del otro lado                                                                 El aire vuelve aire todo lo que toca                                                   El aire con dedos de aire disipa lo que digo Soy aire que no miras No puedo abrir tus ojos                                             No puedo cerrar la puerta El aire se ha vuelto sólido Esta hora tiene la forma de una pausa La pausa tiene tu forma Tú tienes la forma de una fuente no de agua sino de tiempo En lo alto del chorro de la fuente saltan mis pedazos el fui     el soy   el no soy todavía Mi vida no pesa                           El pasado se adelgaza El futuro es un poco de agua en tus ojos Ahora tienes la forma de un puente Bajo tus arcos navega nuestro cuarto Desde tu pretil nos vemos pasar Ondeas en el viento más luz que cuerpo En la otra orilla el sol crece                                                 al revés Sus raíces se entierran en el cielo Podríamos ocultarnos en su follaje Con sus ramas prendemos una hoguera El día es habitable El frío ha inmovilizado al mundo El espacio es de vidrio                                         El vidrio es de aire Los ruidos más leves erigen súbitas esculturas el eco las multiplica y las dispersa Tal vez va a nevar Tiembla el árbol encendido Ya está rodeado de noche Al hablar con él hablo contigo
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Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Arquitectura gatuna.
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Dec 6, 2011
Dec 6, 2011 at 6:03 PM UTC
Transeúnte (XII)
Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Tu rostro lo apreciábamos cercano y tu voz y el sonido de tus pasos. Tus pasos que decían de inclemencias tus labios de historias doradas. Hoy día en apariencia tan lejana te has vuelto realidad. Y navegas el mar de nuestras venas diciendo la verdad de tu distancia. Era aquella tu sombra inestable. Los vestidos de fiesta las perlas el oro y los harapos ya se duermen en la luz.
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Dec 22, 2011
Dec 22, 2011 at 12:03 PM UTC
Presencia inmediata
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Acuarimántima iii
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Soy acaso tan noble y tan viejo como el trilobites que en la piedra casi se ha vuelto inmortal. Unas notas dirían que sí. Unas formas esculpidas. Unos versos. Unos cuantos, más bien pocos. Sin embargo en mi historia menos en el dicho que en el hecho en la prisa y el estruendo en la sangre y el fuego soy tan joven y pequeño. Estoy en proyecto. Soy el hombre en trance de nacer.
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Nov 16, 2011
Nov 16, 2011 at 8:56 AM UTC
**** sapiens (IV)
Cada dia mas, me siento mas lejos de mi misma Ya no hay pasos adelante , sino pasos hacia tras Solo hay piedras en mi camino, no hay espacios para caminar sin tropezar Y dicen que lo que no te mata te hace mas fuerte, pues a mi me ha vuelto mas debil, sintiendo como mi vida se me escapa de mis manos ya no se que hacer para cambiar mi destino Solo existen pocos momentos de alegria y paz Solo existe soledad ,Solo existen pensamientos atormentadores y mis replicas de angustia Solo existen ellos, y yo dejo de existir cuando se apoderan de mi y mi yo, se vuelve inexistente.
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Feb 22, 2013
Feb 22, 2013 at 5:12 PM UTC
Solo Existe
nadie se lo imagina pero debajo de mi delicada capa guardo una ira ardiente como el océano de fuego. Cuando los ojos están vacíos, y el alma del torturado escapa de su prisión de carne vuelve la furia en persona atormenta atormentadores la piedad ha abandonado su semblante la bondad quedo enterrada en mis restos la cortesía fue asfixiada la amabilidad fue empalada El respeto fue envenenado Y la desventaja se vuelve tu sable indomable tu aliento mortífero. Pero vuelves del hades por tan solo una efímera razón Observar con paciencia como la esperanza abandona los ojos de tu aniquilador, al ver que has vuelto para ajustar las cuentas. como tu ardiente puño arranca los intestinos del vientre suyo El encorvado filo entre la muerte y... saciar mi famélica venganza. colgare tu cabeza de mi cuello como un recordatorio para todos aquellos catadores de placeres martirizantes. piensen bien el sufrimiento que implantaron en los demás. en el día mas ***** en la noche mas roja repercute un sufrimiento peor que el que yo pueda llegar a describir. He degollado a dios He violado la inocencia de la virgen He atravesado por el pecho con mi fatídica espada al hijo de dios. He forjado mi cuchilla con los huesos de Satanás. La venganza es tan segura como la muerte misma y tus órganos perforados.
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May 27, 2014
May 27, 2014 at 3:28 PM UTC
La ira de Proculo.
Viene como una estrella a través los cielos Rajando mis pensamientos en mil’ fragmentos Yo pienso mucho en ti, ya no puedo pasar el día Tu energía se ha vuelto como la fuente de mi fantasía Pienso en lo que no puedo hacer La posibilidad de tenerte no se puede vencer Tu presencia es la porción que me falta Tu olor dulce que me encanta Tus labios dulces me dejaron paralizado En un estado oscuro de un alma perdido Todavía no eres mi futuro constante Pero sigues el corazón de mi presente Te quiero como el día quiere al sol La arteria pulmonar de mi corazón Tú eres la realidad de mi sueño La fantasía que me calienta en el frio Mi amor es un hueco de tus sentimientos Tu atención tan lejos pero siempre estarás en mis pensamientos…
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May 31, 2015
May 31, 2015 at 9:45 AM UTC
En Mis Pensamientos
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Alucinación en salamanca
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Poem Querido amigo, Te quiero decir Que eres patetico, que estás ahí sentado Que sueñas cambiarlo. Te confieso que ya hace tiempo la noche no brilla, las luciérnagas Se han vuelto colillas. Te lo digo de frente, al reflector que alumbra tu mente, brilla un poco, reconócete un poco. Se que odias ser el centro de atención, te saca de comfort, se que el chisme te da asco oírlo y nauseas decirlo. ¿La quieres? ¡Vamos en serio! solo dilo, déjalo ir y sino ¿lo pierdes? o es que nunca fue tuyo. ¿Te quiere? probable, pero no le ruegues. Querido amigo te escribo, para que no te ahogues en tu laberinto de misterio, para que no seas duro con tus errores, para que seas aceite y no sarro. Atte. El saltamontes en tu oído. PD: léelo cuando te sientas perdido...
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Jan 27, 2019
Jan 27, 2019 at 2:55 AM UTC
Letter
Mira, ésta es nuestra casa, éste nuestro techo. Contra la lluvia, contra el sol, contra la noche, la hice. La cueva no se mueve y siempre hay animales que quieren entrar. Aquí es distinto, nosotros también somos distintos. -¿Distintos porque nos defendemos, Adán? Creo que somos más débiles. -Somos distintos porque queremos cambiar. Somos mejores. -A mí no me gusta ser mejor. Creo que estamos perdiendo algo. Nos estamos apartando del viento. Entre todos los de la tierra vamos a ser extraños. Recuerdo la primera piel que me echaste encima: me quitaste mi piel, la hiciste inútil. Vamos a terminar por ser distintos de las estrellas y ya no entenderemos a los árboles. -Es que tenemos uno que se llama espíritu. -Cada vez tenemos más miedo, Adán. -Verás. Conoceremos. No importa que nuestro cuerpo... -¿Nuestro cuerpo? -...esté más delgado. Somos inteligentes. Podemos más. -¿Qué te pasa? Aquella vez te sentaste bajo el árbol de la mala sombra y te dolía la cabeza. ¿Has vuelto? Te voy a enterrar hasta las rodillas otra vez.
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Adán y eva v
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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El cuento de margot
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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El cuento es muy sencillo usted nace en su tiempo contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra y el temerario insecto que será pisoteado por su zapato nuevo usted sufre de veras reclama por comida y por deber ajeno o acaso por rutina llora limpio de culpas benditas o malditas hasta que llega el sueño y lo descalifica usted se transfigura ama casi hasta el colmo logra sentirse eterno de tanto y tanto asombro pero las esperanzas no llegan al otoño y el corazón profeta se convierte en escombros usted por fin aprende y usa lo aprendido para saber que el mundo es como un laberinto en sus momentos claves infierno o paraíso amor o desamparo y siempre siempre un lío usted madura y busca las señas del presente los ritos del pasado y hasta el futuro en cierne quizá se ha vuelto sabio irremediablemente y cuando nada falta entonces usted muere
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Currículum
aveces me  siento una de un montón de porquería, no se si es porque soy diferente o porque solo quiero ser tan solo yo... como así? pues si, solo hago lo que lo demás me piden que haga, me piden que me vista bien, me piden como ser una persona con clase. Pero si ya eso de tener clase en este mundo ya no sirve, ahora lo que dicen tener clase, educación y buenos modales son lo que le hacen mas daño a nuestro país que de por si es una mierda donde habitamos gente que  tienen que recibir orden de las grandes mierda con plata y lujos, en fin de eso no vinimos hablar. soy la parte que quedo de un gran y confuso amor que solo me dejo una gran soledad en el corazón un gran vació que no se como llenarlo, busco y busco gente con quien acostarme para ver si pueden satisfacerme y pues tratar de llenar ese vació pero  cada vez que busco con quien acostarme me siento mas vació y mas solo. ja! que ironía de ve de hacer arre vez, pero sabes a sentir tanto placer me eh vuelto un caminante que no sabe para donde coger tratando de buscar cariño así sea por una solo noche, tratando de cerrar ese vació que me dejaron cuando se fue, tratando de buscar ese cariño que me negaron cuando era un niño y tratando de buscar ese amor que nunca encontrare
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 9:56 AM UTC
SOLEDAD
No quisiera molestarte, ni incomodarte como estás: Bella, deseable como siempre, y perfecta hasta los pies. No es iniciar en ti mi vida lo que busco, no busco lo impensable. No espero lo improbable; no deseo aquel romance. Trastornado en tu cintura, vuelto loco entre tus pechos. Maravillado ante tus labios, impresionado con tus ojos. Hacerte mía es lo que quiero, comunicar lo que con versos, sólo no puedo. Aprisionado entre el deseo y la barbarie, siento el único motivo; Por infestar tu piel tan blanca, y obscurecer tu inocencia. Por desgarrar tu coquetería, y seducir tu templez. Por impregnar tu olor en mí. Por desvariar pensando en ti. Por inventarte como te vi. Por desnudar tu sencillez, y poseer tu timidez.
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Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 4:04 PM UTC
Barbaridades
Lo que siento por ti es algo demente Me mantiene despierta en las noches, no logro encontrarme en mi propia mente Mi sangre es caliente como el motor de los coches Tu beso es mi café del día Admiro tu piel suave y bronceada Dices que mis obras son una maravilla Tus greñas en mi oreja me causan una carcajada Meterme en problemas ya es una costumbre contigo Entiende que todo tiene un significado Piérdete en el sendero conmigo Ya ni sé cuántas veces he pecado Mis pensamientos hacia ti no se pueden comparar He aprendido la diferencia entre pedir y conseguir Tus ausencias me han enseñado a llorar Y con los años te he dejado ir Tus recuerdos se quedaron grabados en mi ser Duele ver las fotos Y te he dejado de querer Ahora todo lo veo como uno de mis grandes sucesos tontos Meterme en problemas ya es una costumbre conmigo Entiende que todo ha cambiada Al amor ya no le veo sentido Y no me arrepiento de haberte dejado Mis pensamientos hacia ti no se pueden comparar He aprendido la diferencia entre perder y dejar ir Tus ausencias me han enseñado a avanzar Y con los años he vuelto a sonreír Lo mejor que uno puede hacer es ser feliz Probando nuevas bocas Ahora te desvaneces como el anís Con mi presencia ya no te enfocas Las horas me enseñaron a ser fuerte Ya no me hace falta de tu calor He aprendido a detenerte Y ya ni siento ningún dolor Meterme en problemas, eso ya no lo persigo Entiendo que el camino está cerrado El amor ya no le visto Y no me arrepiento de haber progresado Mis pensamientos hacia ti ya no los puedo imaginar He aprendido la diferencia de ser feliz y consumir Tus ausencias me han enseñado a superar Y con los años dejé de sentir En fin, con esto te agradezco por darme una lección Te puede traicionar la persona que más amas Pero es tu decisión si quieres que sea tu nueva adicción No tengas tus expectativas altas - Andrea Serment Ch.
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Feb 20, 2017
Feb 20, 2017 at 8:43 PM UTC
Desvaneces lentamente
Lo que siento por ti es algo demente Me mantiene despierta en las noches, no logro encontrarme en mi propia mente Mi sangre es caliente como el motor de los coches Tu beso es mi café del día Admiro tu piel suave y bronceada Dices que mis obras son una maravilla Tus greñas en mi oreja me causan una carcajada Meterme en problemas ya es una costumbre contigo Entiende que todo tiene un significado Piérdete en el sendero conmigo Ya ni sé cuántas veces he pecado Mis pensamientos hacia ti no se pueden comparar He aprendido la diferencia entre pedir y conseguir Tus ausencias me han enseñado a llorar Y con los años te he dejado ir Tus recuerdos se quedaron grabados en mi ser Duele ver las fotos Y te he dejado de querer Ahora todo lo veo como uno de mis grandes sucesos tontos Meterme en problemas ya es una costumbre conmigo Entiende que todo ha cambiada Al amor ya no le veo sentido Y no me arrepiento de haberte dejado Mis pensamientos hacia ti no se pueden comparar He aprendido la diferencia entre perder y dejar ir Tus ausencias me han enseñado a avanzar Y con los años he vuelto a sonreír Lo mejor que uno puede hacer es ser feliz Probando nuevas bocas Ahora te desvaneces como el anís Con mi presencia ya no te enfocas Las horas me enseñaron a ser fuerte Ya no me hace falta de tu calor He aprendido a detenerte Y ya ni siento ningún dolor Meterme en problemas, eso ya no lo persigo Entiendo que el camino está cerrado El amor ya no le visto Y no me arrepiento de haber progresado Mis pensamientos hacia ti ya no los puedo imaginar He aprendido la diferencia de ser feliz y consumir Tus ausencias me han enseñado a superar Y con los años dejé de sentir En fin, con esto te agradezco por darme una lección Te puede traicionar la persona que más amas Pero es tu decisión si quieres que sea tu nueva adicción No tengas tus expectativas altas - Andrea Serment Ch.
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Se ha vuelto llanto este dolor ahora y es bueno que así sea. Bailemos, amemos, Melibea. Flor de este viento dulce que me tiene, rama de mi congoja: desátame, amor mío, hoja por hoja, mécete aquí en mis sueños, te arropo con mi sangre, ésta es tu cuna: déjame que te bese una por una, mujeres tú, mujer, coral de espuma. Rosario, sí, Dolores cuando Andrea, déjame que te llore y que te vea. Me he vuelto llanto nada más ahora y te arrullo, mujer, llora que llora.
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Autonecrología x
Haber visto crecer a Buenos Aires, crecer y declinar. Recordar el patio de tierra y la parra, el zaguán y el aljibe. Haber heredado el inglés, haber interrogado el sajón. Profesar el amor del alemán y la nostalgia del latín. Haber conversado en Palermo con un viejo asesino. Agradecer el ajedrez  y el jazmín, los tigres y el hexámetro. Leer a Macedonio Fernández con la voz que fue suya. Conocer las ilustres incertidumbres que son la metafísica. Haber honrado espadas y razonablemente querer la paz. No ser codicioso de islas. No haber salido de mi biblioteca. Ser Alonso Quijano y no atreverme a ser don Quijote. Haber enseñado lo que no sé a quienes sabrán más que yo. Agradecer los dones de la luna y de Paul Verlaine. Haber urdido algún endecasílabo. Haber vuelto a contar antiguas historias. Haber ordenado en el dialecto de nuestro tiempo las cinco o seis metáforas. Haber eludido sobornos. Ser ciudadano de Ginebra, de Montevideo, de Austin y (como todos los hombres) de Roma. Ser devoto de Conrad. Ser esa cosa que nadie puede definir: argentino. Ser ciego. Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que no acabo de comprender.
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La fama
He vuelto de la cita con cuatro alas de abejas Prendidas en los labios. Cuatro alas de abejas               Doradas y bermejas.     ¡Milagro como el de la barba de Dionisos, El dios de acento dulce! La barba de Dionisos Que tenía cuatro alas de abeja en vez de rizos.     Tus labios en mis labios derramaron su miel Y brotaron las alas. Derramaron su miel Y tuve las dulzuras de un panal en la piel.     No riáis. Las cuatro alas de abeja no se ven, Mas las siento en la boca. Las alas no se ven, Mas a veces, ¡prodigio!, vibran hasta en mi sien.     Y más adentro aún. Las dulces alas vibran Hasta en mi corazón. Las dulces alas vibran Y a mi alma de toda angustia y pena libran.     Mas si un día dejaran de aletear y zumbar... Si se hicieran ceniza... Si cesara el zumbar De las alas que hiciste en mis labios brotar...     ¡Qué tristeza de muerte! ¡Qué alas negras de queja Brotarían entonces! ¡Qué alas negras de queja En lugar de las alas transparentes de abeja!
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Las cuatro alas de abeja