"verla" poems
Son las 9:10 pm. Estoy acostada, pensando. Extraño mi família. Extraño a mi primo. El fue como un hermano para mi. Recuerdo cuando me sentía triste y me agarraba de la mano. Me decía que todo iba estar bien.
Extraño a mi abuela. Quisiera ir a buscar su tumba y dejarle flores. Quisiera verla pero no puedo. Se que ella esta cuidando a mis hermanos. Se que esta feliz y libre de todo dolor.
Quisiera estar en mí país. Sea como sea siempre sera mi tierra. La amo. La extraño. Extraño el calor. Extraño las playas. Cuando me acostaba en la hamaca de mi tío solo para ver las estrellas desde el techo de su casa. Ah, que lindura.
Recuerdo un muchacho que deje. Nos quedamos en volvernos a ver pero murió tan joven. No lo volví a ver. Me quedé con la frase "te volvere a ver pronto. En la próxima te invito a cenar o algo..pero que nos veremos nos veremos eso si." Eso fue lo último que le dije.
Pero no se cuando me iré. No se cuando, pero me iré para siempre.
Jan 15, 2015
Jan 15, 2015 at 12:57 AM UTC
Estar sin ti, es como estar en la oscuridad
no sabes el momento en el cual la luz volvera
imaginar que nunca volveras a verla
pensar que con solo un rayo, calmaras tu ansiedad
En fin hace tiempo que no he buscado
una razon que me haga respirar, que me haga vivir
que si le tengo miedo a la soledad
es una gota de agua en este mar
Apostando por un sentimiento inexistente
simplemente creyendo sentir
algo que en papel no significa nada
no necesito abrir los ojos para verte
Cuando llega el tiempo de frio, me pasa
te recuerdo a cada segundo, a cada instante
todo se me viene a la mente, se hunde, se cae
para que resistir si puedo existir
La noche cae, pero siempre esta el amanecer
de cualquier manera será, tendra que pasar
en los sueños que llegas aparecer, eres feliz
mas de la cuenta y no me entristece ver el sol salir.
Jun 12, 2013
Jun 12, 2013 at 9:49 PM UTC
Hacia mucho calor dentro de la casa de mi abuela. Habían casi 20 personas en la casita pequeña de ella. Recuerdo salir a fuera para tomar un poco de aire mientras me sentaba en las gradas para relajarme, viendo pasar a las personas. Quería ver las estrellas pero casi no se veían..Sólo logre ver algunas dos o tres estrellitas.
En un poste que estaba al frente de mi había una foto de una mujer. Solo al verla a ella me daba miedo. Me daba escalofrío al ver sus ojos, tan..negros. Su pelo ***** Labios pintados de rojo oscuro. No sabía si regresar adentro o quedarme. Lo pense, pero al fin me quedé.
Al los 10 minutos mi tío que en ese tiempo tenía la misma edad mía salió afuera para darme compania. Platacamos sobre nuestra vida. Nuestros logros. Nuestros deseos de seguir adelante en la vida etc me contó lo que le molestaba..expreso sus pensamientos. Supe que me tuvo gran confianza cuando empezó a llorar y me apapacho tan fuerte..mi tío es un muchacho musculoso, no le gusta demostrar sus sentimientos hacia nadie. Ni a sus propios primos.
Después que el término de platicar ambos nos quedamos callados. Despues vi un buo blanco que bolaba arriba del techo de un muchacho que había conocido. Mi tío me dijo, "Dicen que si uno ve un buo es porque alguien se va morir." No le respondí, porque no creo en dichos. Ese buo blanco se quedo ahí toda la noche.
El siguente día empaque mis maletas porque ya era tiempo de irme de regreso hacia los estados unidos. No quise irme porque extrañaba a mi familia tanto, mi abuelita y mi casita..estaba en casa y ahora me tocaba regresar a un país que no era mío.
Al llegar a los Estados Unidos desempaque mis maletas. Todo muy bien. Días despues, mi prima me había contado que el muchacho que había conocido había fallecido. Fue a la tienda a comprar comida y le dispararon 2 veces. Empezar a recordar el dicho del buo. Se que algunos no crearán y algunos tal vez sí. No diré que soy creyente..no se si fue solo coincidencia pero que paso paso..
Han pasado 4 años, y aun sigo pensando en esa noche. Qué extraño..
May 5, 2015
May 5, 2015 at 4:52 AM UTC
dicen que desvelando se pierde la cabeza además del sueño
pero siempre se me quita cuando veo la luna en el cielo
llena sale más bella, hermosa
despierta, siempre vale la pena
dale ojo como se llena, la única cosa
que me daría pena es no poder verla
todas las noches, pido un deseo
que sea la distancia, tú nunca quedas lejos
y si pasa mucho tiempo donde no los vemos
pido la luna en cualquier fase
que nos cuida donde sea que estemos
solo mira por arriba
la luna te dará los mejores sueños.
Dec 12, 2015
Dec 12, 2015 at 12:23 AM UTC
Tener mente de escritor es probablemente una de las más grandes maldiciones que se le puede concebir a una persona.
Primero; comienzas a cuestionar todo a tu alrededor, no pierdes ni un detalle. Ya no es buscar a tu novia, que vive pasando la esquina. Es despertar; ver que el día está algo nublado. Pensar que las nubes grises te gustan y te causan paz y eso te causa cierta bohemia y te da ganas de escribir algo. Ya no es caminar; es andar. Andar viendo el suelo y pensar: "Mis pasos son lentos... a mi alrededor todo es taciturno. Las nubes, oh, dulces nubes. Dulces pero amargas formas que luego destruirán el cielo y mojaran la arena con su transparente sangre".
Segundo; no es ver a tu novia esperando en su puerta; es: "Y ahí estaba ella... tan hermosa... tan delicada. Tan irreal que me causaba gozo sólo existir para poder verla a la vuelta de la esquina...".
Ahora, imaginemos aplicar éste principio mórbido e involuntario a cada aspecto de la vida.
Tener mente de escritor es probablemente una de las más grandes maldiciones que se le puede concebir a una persona.
Jun 19, 2014
Jun 19, 2014 at 7:20 PM UTC
Era mi amiga, pero yo la amaba
yo la amaba en silencio puramente,
y mientras sus amores me contaba
yo escuchaba sus frases tristemente.
Era mi amiga, pero me gustaba
y mi afán era verla a cada instante.
Nunca supo el amor que yo albergaba
porque siempre me hablaba de su amante.
Era mi amiga para todo el mundo
porque a nadie mi amor yo confesaba,
pero yo la quería muy profundo
y forzosamente me callaba.
Era mi amiga, y mi cuerpo sentía
estremecer si ella me miraba,
al oírla junto a mí feliz me hacía
mas de este amor ella nunca supo nada
y aunque sólo mi amistad yo le ofrecía,
era mi amiga, pero yo la amaba.
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Yo adoro a Lysi, pero no pretendo
que Lysi corresponda mi fineza;
pues si juzgo posible su belleza,
a su decoro y mi aprehensión ofendo.
No emprender, solamente, es lo que emprendo:
pues sé que a merecer tanta grandeza
ningún mérito basta, y es simpleza
obrar contra lo mismo que yo entiendo.
Como cosa concibo tan sagrada
su beldad, que no quiere mi osadía
a la esperanza dar ni aun leve entrada:
pues cediendo a la suya mi alegría
por no llegarla a ver mal empleada,
aun pienso que sintiera verla mía.
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¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh ***** toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!
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El estandarte ved que en Ceriñola
el gran Gonzalo desplegó triunfante,
la noble enseña ilustre y española
que al indio domeñó y al mar de Atlante;
regio pendón que al aire se tremola,
don de CRISTINA, enseña relumbrante,
verla podremos en la lid reñida
rasgada sí, pero jamás vencida.
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Sí:
la realidad propone siempre sueños,
mas sólo uno entre muchos elige la mirada.
De quien madruga a verla,
y no del sol,
procede
-aunque él no se lo crea-
la luz
que ordena y fija el mundo
en sus formas más bellas:
Damas altas, calandrias...
Vistas así las cosas,
iluminadas por amor tan claro
¿cómo van a negarse?
Dóciles, entregadas
a su más alto vuelo,
se demoran, esperan, se eternizan.Cazadoras al filo de la aurora.
Cobrar la plenitud, guardar el canto
como trofeo y ¡a volar las alas!
Contra un mundo fugaz, esquivo y raudo,
que salta a su «seré» de el «ya he sido»,
pupilas aún más rápidas
lanzan dardos certeros.
Difícil blanco ofrece hoy la mañana:
escorzo de cristal que pasa huyendo
de no sé qué jaurías invisibles.
¿Un instante del iris?
Rasga el silencio y...
¡Luz ilesa!
He ahí la eternidad, en dos palabras.
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La dejé marcharse sola...
y, sin embargo, tenía
para evitar mi agonía
la piedad de una pistola.
"¿Por qué no morir? -pensé-.
¿Por qué no librarme desta
tortura? ¿Ya qué me resta
despúés que ella se me fue?"
Pero el resabio cristiano
me insinuó con voces graves:
«¡Pobre necio, tú que sabes!»
Y paralizó mi mano.
Tuve miedo..., es la verdad;
miedo, sí, de ya no verla,
miedo inmenso de perderla
por toda una eternidad.
Y preferí, no vivir,
que no es vida la presente,
sino acabar lentamente,
lentamente, de morir.
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De las generaciones de las rosas
que en el fondo del tiempo se han perdido
quiero que una se salve del olvido,
una sin marca o signo entre las cosas
que fueron. El destino me depara
este don de nombrar por vez primera
esa flor silenciosa, la postrera
rosa que Milton acercó a su cara,
sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
o blanca rosa de un jardín borrado,
deja mágicamente tu pasado
inmemorial y en este verso brilla,
oro, sangre o marfil o tenebrosa
como en sus manos, invisible rosa.
639
Aquí estoy...
En este mundo todavía... Viejo y cansado... Esperando
a que me llamen...
Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita
y condenada
y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro
y me ha dicho severo:
No, no es la hora todavía... hay que esperar...
Y aquí estoy esperando...
con el mismo traje viejo de ayer,
haciendo recuentos y memoria,
haciendo examen de conciencia,
escudriñando agudamente mi vida...
¡Qué desastre!... ¡Ni un talento!... Todo lo perdí.
Sólo mis ojos saben aún llorar. Esto es lo que me queda...
Y mi esperanza se levanta para decir acongojada:
Otra vez lo haré mejor, Señor,
porque... ¿no es cierto que volvemos a nacer?
¿No es cierto que de alguna manera volvemos a nacer?
Creo que Dios nos da siempre otra vida,
otras vidas nuevas,
otros cuerpos con otras herramientas,
con otros instrumentos... Otras cajas sonoras
donde el alma inmortal y viajera se mueva mejor
para ir corrigiendo lentamente,
muy lentamente, a través de los siglos,
nuestros viejos pecados,
nuestros tercos pecados...
para ir eliminando poco a poco
el veneno original de nuestra sangre
que viene de muy lejos.
Corre el tiempo y lo derrumba todo, lo transforma todo.
Sin embargo pasan los siglos y el alma está, en otro sitio...
¡pero está!
Creo que tenemos muchas vidas,
que todas son purgatorios sucesivos,
y que esos purgatorios sucesivos, todos juntos,
constituyen el infierno, el infierno purificador,
al final del cual está la Luz, el Gran Dios, esperándonos.
Ni el infierno... ni el fuego y el dolor son eternos.
Sólo la Luz brilla sin tregua,
diamantina,
infinita,
misericordiosa,
perdurable por los siglos de los siglos...
Ahí está siempre con sus divinos atributos.
Sólo mis ojos hoy son incapaces de verla...
estos pobres ojos que no saben aún más que llorar.
698
Mire por la ventana
mi vida acelerada
cada disparo sin
conseguir nada.
Me siento de calavera
hoy no estoy para verla;
cuerda oxidada,
polvo de estrella,
inhalando vida,
proponer retirada.
Sigo viendo por la ventana
soy el narrador a la vigía
observador del tiempo
centinela de de los sueños.
Apr 2, 2018
Apr 2, 2018 at 2:47 PM UTC
El lobo solamente se quedó mirándola.
La Luna no tenía una palabra más que decir,
buscó y encontró una excusa para poderse ir.
Por su mente no pasó el momento en que la perdió.
Él recorrió todo bosque buscándola.
Ella quería buscar la luz del Sol.
La noche azul perdía todo color y luz.
La obscuridad pronto al lobo consumió.
Era obscuridad,
sus ojos no veían más
que el reflejo de la Luna
Él la anhelaba tener.
Y el lobo aulló.
Era causalidad:
“Nadie la verá como yo”.
Quería verla por siempre ahí,
él la anhelaba tener.
Y el lobo aulló.
Estrellas intentaban darle
brillos opacos.
Eran lo único que lo
protegían de morir.
Y ella libremente paseaba en la noche.
Allí, el pobre se quedaba aullando.
Ella parecía encontrar al Sol cada día,
más brillante cada vez que lo ve.
El se desarrollaba en la obscuridad
y la soledad lo empezaba a poseer.
Se quedó
mirando a la Luna crecer,
quería ser el Sol
y morir por verla brillar,
aunque fuera solamente una última vez.
No podía más.
Y el lobo dejó de aullar.
Apr 13, 2018
Apr 13, 2018 at 6:24 PM UTC
Ir muriendo y cantando. Y bautizar la sombra
con sangre babilónica de noble gladiador.
Y rubricar los cuneiformes de la áurea alfombra
con la pluma del ruiseñor y la tinta azul del dolor.
¿La Vida? Hembra proteica. Contemplarla asustada
escaparse en sus velos, infiel, falsa Judith;
verla desde la herida, y asirla en la mirada,
incrustando un capricho de cera en un rubí.
Mosto de Babilonia, Holofernes, sin tropas,
en el árbol cristiano yo colgué mi nidal;
la viña redentora negó amor a mis copas;
Judith, la vida aleve, sesgó su cuerpo hostial.
Tal un festín pagano. Y amarla hasta en la muerte,
mientras las venas siembran rojas perlas de mal;
y así volverse al polvo, conquistador sin suerte,
dejando miles de ojos de sangre en el puñal.
645
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.
Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.
Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.
Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.
¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.
Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.
Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.
El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.
Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.
499
Mi amada se fue a la Muerte,
partió al Misterio mi amada;
se fue una tarde de invierno;
iba pálida, muy pálida.
Ella que, por su color,
gloriosamente rosada,
parecía un ser translúcido
iluminado por llama
interna...
¡Qué lividez
aquella, la de mi Ana,
y qué frialdad! ¡Si tenía
hasta las trenzas heladas!
¡Se fue a la Muerte, que es
nuestra Madre, nuestra Patria
y nuestra sola heredad
tras este valle de lágrimas!
Hoy hace tres meses justos
que se la llevaron trágicamente
inmóvil, y recuerdo
con qué expresión desolada
se plañía entre los árboles
el viento del Guadarrama.
¡Tres meses de viaje! ¡Nunca
fue nuestra ausencia tan larga!
Noventa días sin verla,
y sin una sola carta...
Abismo de los abismos,
distancias de las distancias,
hondura de las honduras,
muralla de las murallas,
¿donde tienes a mi muerta?
¡Dámela! ¡Dámela! ¡Dámela!
¡En vano en la noche lóbrega
suena y resuena la aldaba
con que llamo a la gran puerta
del castillo que se alza
en la cima misteriosa
de la fúnebre montaña!
Cierto, detrás de esa hostil
fortaleza, alguien se halla...
Se adivina no sé qué,
un confuso rumor de almas...
De fijo nos oyen, pero
nadie nos responde nada,
y resuena solamente,
con vibraciones metálicas,
en los ámbitos inmensos
el golpazo de la aldaba.
Hoy hace tres meses justos
que se la llevaron, tragicamente
inmóvil, y recuerdo
con qué expresión desolada
se plañía entre los arboles
el viento del Guadarrama;
y recuerdo también que
al cruzar por las barriadas
de Madrid me sollozó
una tétrica gitana:
"Señorito, una limosna
por la difunta de su arma!"
465
Y si fuera cualquier cosa!!
Cual es el problema?
Si yo te lo quiero mandar!!
Cual es el problema?
Si no quiero que vengas!!
Cual es el problema?
Abre los ojos!!!
Por favor entiende!!
No todos miran
Lo que miras en mis ojos.
Mis ojos mienten.
No lees creas!!
No soy buena,
Soy El diablo disfrazado.
un lobo y no la oveja.
Tal vez soy un ángel,
Un ángel caído.
No soy Dios.
Pero al verla
Veo a Dios
Y ella tiene
Sus ojos vendados.
Aug 9, 2022
Aug 9, 2022 at 12:54 AM UTC
hoy compré una escopeta para mi hijo
hace ya tiempo que me la venía pidiendo
y comprendiendo mi hijo que no hay plata que alcance
pero pidiéndola proponiendo los sitios de la cocina de la pieza
donde recién traída la escopeta esperaba
que él saliera del sueño donde estaba esperándola
para verla tocarla convertirla después en otro sueño
no para matar bichos o pájaros o arruinar las paredes las plantitas
o bajar a la luna de su sitio lunar
no para esas pequeñas cosas molestas mi hijo quería su escopeta
y esta noche la traigo
y escribo para alertar al vecindario al mundo en general
porque qué haría la inocencia ahora que está armada
sino causar graves desórdenes como espantar la muerte
sino matar sombras matar
a enemigos a cínicos amigos
defender la justicia
hacer la Revolución
y además compré una camita para mi hija
donde acostará a su muñeca cubriéndola con el trapo amarillo
como esa noche que yo estaba por escribir un poema
intentando apresar los rostros últimos del bello amor humano
imperfecto perfecto como una madre oscura
acercándome a ellos casi rodeando su aire
cálido como un fuego cara a cara a su fuego
oyéndolos temblar inasibles
y mi hija me tomó de la mano para mostrarme la muñeca
que ella había abrigado es su cuna
tapándole los ojos pintados con un pedazo de papel para que pueda dormir
y le besó la frente
le dijo que descanse
y yo volví a la mesa y en silencio guardé mis papeles vacíos
395
Relámpago vital, liebre cenceña
entre el llantén y el tallo de la menta.
Hoy era tanto siendo tan pequeña.
Ahora es sólo una piedra de tormenta.
Torpe y mediano el cazador detuvo
su sigiloso ovillo de camino.
Centella como era, nunca hubo.
Sellado en cuatro huellas, su destino.
Inmóvil, fría, ojuelos sin oriente,
lloro la muerte de su entraña viva,
sobre el camino de balasto, ausente,
sin la eléctrica gracia sensitiva,
tan sólo porque un hombre indiferente,
casi sin verla, le tronchó la vida.
323
A la desierta plaza
conduce un laberinto de callejas.
A un lado, el viejo paredón sombrío
de una ruinosa iglesia;
a otro lado, la tapia blanquecina
de un huerto de cipreses y palmeras,
y, frente a mí, la casa,
y en la casa la reja
ante el cristal que levemente empaña
su figurilla plácida y risueña.
Me apartaré. No quiero
llamar a tu ventana... Primavera
viene -su veste blanca
flota en el aire de la plaza muerta-;
viene a encender las rosas
rojas de tus rosales... Quiero verla...
297
Es una araña enorme que ya no anda;
una araña incolora, cuyo cuerpo,
una cabeza y un abdomen, sangra.
Hoy la he visto de cerca. Y con qué esfuerzo
hacia todos los flancos
sus pies innumerables alargaba.
Y he pensado en sus ojos invisibles,
los pilotos fatales de la araña.
Es una araña que temblaba fija
en un filo de piedra;
el abdomen a un lado,
y al otro la cabeza.
Con tantos pies la pobre, y aún no puede
resolverse. Y, al verla
atónita en tal trance,
hoy me ha dado qué pena esa viajera.
Es una araña enorme, a quien impide
el abdomen seguir a la cabeza.
Y he pensado en sus ojos
y en sus pies numerosos...
¡Y me ha dado qué pena esa viajera!
317
Como es la lana de vicuña nueva
es tu mano en mi mano de fatiga.
Tú llevas en la tuya una alta espiga.
Está la mía cual rastreada era.
Del roble baja a ti cada mañana
la doble fuerza que tu dorso empina.
Cardo sin flor a mí me da su espina,
pero mi condición también lo ama.
Largo camino para ti se abre
en sol invicto y claro de horizontes.
Yo quedo aquí, y déjame que labre
mi casa de madrépora o de perla,
múltiple irios, jaula de sisontes
que hasta mi Dios ha de inclinarse a verla.
278
divago y de repente me giro:
el humo escala mis piernas y huye de mí
(ojalá fuera tan fácil).
en la nave soy yo misma,
desnuda y tímida por el miedo ingenuo de la nuez descascarillada.
las distracciones no me sirven,
el alma; no me basta su desnudez.
quiero más,
no hay suficiente agua en esta bañera para calmar mi sed
de volver a mi antiguo antro,
de volver a verla a ella otra vez.
Oct 18, 2018
Oct 18, 2018 at 5:14 PM UTC