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"verdes" poems
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Bajo el naranjo, lava pañales de algodón. Tiene verdes los ojos y violeta la voz. ¡Ay, amor, bajo el naranjo en flor! El agua de la acequia iba llena de sol, en el olivarito cantaba un gorrión. ¡Ay, amor, bajo el naranjo en flor! Luego cuando la Lola gaste todo el jabón, vendrán los torerillos. ¡Ay, amor, bajo el naranjo en flor!
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La lola
Hoy he visto un seto cubierto de rosas Y he vuelto a mi casa loca de alegría. ¡Hoy he visto un seto cubierto de rosas! ¡Qué impresión de fiesta de amor, alma mía He vuelto a mi casa llena de contento Como cuando vemos de nuevo al amante, Por quién suspiramos a cada momento Y que hace ya mucho se hallaba distante. Yo que amo las selvas, los campos, los prados, Los largos caminos verdes y encantados, El amor sin trabas en la paz campestre, Sueño ya con dulces fiestas amorosas, Ante este temprano florecer de rosas Sobre la negrura de un cerco silvestre.
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Primeras rosas
Se paraba la rueda de la noche...                             Vagos ánjeles malvas apagaban las verdes estrellas. Una cinta tranquila de suaves violetas abrazaba amorosa a la pálida tierra. Suspiraban las flores al salir de su ensueño, embriagando el rocío de esencias. Y en la fresca orilla de helechos rosados, como dos almas perlas, descansaban dormidas nuestras dos inocencias -¡oh que abrazo tan blanco y tan puro!- de retorno a las tierras eternas.
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Alba
De mi tierra en los ásperos breñales He visto abrirse sus fragantes flores, Que parecen, del sol a los fulgores, Nieve sobre los verdes cafetales. Y después, como fúlgidos corales, En explosión de vírgenes olores, Lo he visto entre los gajos tembladores, A la sombra de bosques tropicales. Ahora... ¡humea! Riega tu perfume; Del ideal las alas desentume Y agita en rauda conmoción mis nervios. En mí la inspiración sus rayos quiebre; Mi frente nimbe, y en sagrada fiebre Mis versos surjan, graves y soberbios.
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El café
Nossa Senhora de Guadalupe Nossa Senhora de Guadalupe, Carinho eterno que Cepães por ti nutre, Pomposa e Mãe celestial, Rainha dos verdes campos em igual…. Gente simples que trabalha na agricultura, Os proteges com leveza e doçura. Tua devoção serena como a natureza, O trabalho campestre tem nobreza. Por ti Senhora com enorme devoção, Apareceste no México ao pobre João, Tudo no mundo é obra do nosso Deus, Terra impar de filhos teus… Aqui em Cepães tens um naturalista com amor, Um pároco amigo e Bem feitor, Passeia com alegria pelas vinhas do Senhor, E labuta por ti Senhora com mestria e valor. Victor Marques Cepães, 3 de Junho de 2013
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Jun 3, 2013
Jun 3, 2013 at 1:20 PM UTC
Nossa Senhora de Guadalupe
Desde que nací, he mirado a miles de personas a los ojos, miles de iris con diferentes matices, verdes, cafés y hasta azules. Soy amante del café, aunque confieso no saber mucho, no sé qué grado de acidez exacto deba tener, como para que se considere un buen café, pero siempre me ha gustado simple; oscuro y sin azúcar. Pero, cuando te conocí, me di cuenta que el café que siempre me ha gustado, ahora lo encontraba en tu mirada. Si, así es. Tienes unos ojos del color café perfecto, del color de la tierra y de la arena, del color de aquellas tazas de café que me calentaban en las mañanas frías, del color que combina con tu piel morena. Ahora tu mirada era mi taza de café, mi nicotina, mi adicción, mi necesidad por calor y energía. Pero no me acordaba que las cosas cambian, que la vida es fría, y que igual que con mis tazas de café, nuestras mirada se volvieron frías, aguadas y sin sabor Ahora, me gusta el café un poco más oscuro y con un toque de azúcar para endulzar mi pobre alma, aquella que solo busca el desvelo de cada noche, una más fría que la otra….
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Aug 31, 2022
Aug 31, 2022 at 1:08 AM UTC
El café de tu mirada
Con laureles del Sur y orégano de Lota te corono, pequeña monarca de mis huesos, y no puede faltarte esa corona que elabora la tierra con bálsamo y follaje. Eres, como el que te ama, de las provincias verdes: de allá trajimos barro que nos corre en la sangre, en la ciudad andamos, como tantos, perdidos, temerosos de que cierren el mercado. Bienamada, tu sombra tiene olor a ciruela, tus ojos escondieron en el Sur sus raíces, tu corazón es una paloma de alcancía, tu cuerpo es liso como las piedras en el agua, tus besos son racimos con rocío, y yo a tu lado vivo con la tierra.
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Soneto xxxi
Siempre he sabido encontrarme En distintos lugares. Por arriba en las montañas, Volando como una cometa. O por abajo en el mar, Entre arrecifes y corales. En lo verde de la pradera, Y en lo gris de la lluvia. Pero ayer me encontré Entre las costuras de su boca. Fui meticulosamente desvestida Por una creación divina. Embriagada por el aroma de su pelo, Seducida por su sonrisa divertida. Alocada por el color de su corteza. Allí me encontré y me proclamo su diosa. Yo, una chaparra de cabellos alborotados, Un par de ojos verdes, un cuaderno con garabatos Y con una historia que contar. Un sábado en la noche, aquella alma me escucho Y de paso, me desnudo el alma. Beso cada detalle de mi complexión, Hizo un himno con mi nombre. Se unió en un pacto de cuerpos Y el pago venia en orgasmos. Aquel sábado me encontré Cuando me proclamo su diosa, Y al terminar se quedó.
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Dec 27, 2015
Dec 27, 2015 at 11:42 AM UTC
Su diosa
Caminhar por entre vales sonolentos,Douro com amor, com encantos.Cachos verdes e sempre maduros,Azeites adocicados e sempre puros.Figueiras e olivais , rochas xistosas,Papoila, e rosas vaidosas.Douro sem vinho no seu leito,Paraíso, teu par perfeito.Pôr do sol no horizonte,Sombra em fresca fonte.Douro nobre ,sempre apaixonado,Douro do meu amor, do meu pecado.Muros que eu amo toda a vida,Cantam uma canção nunca ouvida.Douro sem pipas para transportar,Douro sorridente do teu olhar..Victor Marques
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Mar 1, 2010
Mar 1, 2010 at 8:00 AM UTC
Douro Com Encanto
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Arquitectura gatuna.
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Pa mi kompa el conejo c loco Mi canton donde yo me quedo Ese no puedo tengo que irme lejos A mi familia solos los dejo me voy Les doy el piso anda bien caliente El mundo les miente ya no sienten Que estan haciendo no entiendo Tu ya sabes donde quiera defiendo Sin miedo listo pa cualquier **** En mi puesto te espero pronto No creas que soy un pinchi tonto Preparado para el gran disparo Rumbando en el caro por debajo Mi familia esta en peligro La neta te digo la verdad yo te sigo Solo te pido el rescate del nido Salgo vivo enfrentando la muerte Los dos angeles de la muerte Aqui no vive la suerte solo verte A la fuga da un chingo decoraje Reportandome al jale de la calle Chale estoy en el infierno A falsos los acuesto a balazos Con el cuerno los tiendo grave Es mi vida la que estoy viviendo La ley de dios hasta el fin defiendo No es un cuento y ningun invento Te lo presento con rapides o lento Mis palabras te hacen calaberas Maderas amarandolo con cuerdas Para que siempre te lo recuerdas Tus ojos verdes y camisa muerdes La jura terkos ese pinchis puerkos Quedaste atrapado ya no suelto Encargo para el vuelo a las nubes Hasta arriba en los cielos te subes Y te tumbo desde arriba bebida Mamila tu callida sin paracallidas Te dije imposible que sobrevivas Sigues chingando la torre te acabo Con una madrisa y al fin sonrisa Soy un chingon no un mamon Pinchi rajon cabron me rapo pelon Pon tu cabeza te la hago melon
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Jan 11, 2015
Jan 11, 2015 at 4:39 AM UTC
Mensaje G Rabbs
Dios -¿de dónde sacaste para encender el cielo este maravilloso crepúsculo de cobre? Por él supe llenarme de alegría de nuevo, y la mala mirada supe tornarla noble. Entre las llamaradas amarillas y verdes se alumbró el lampadario de un sol desconocido que rajó las azules llanuras del oeste y volcó en las montañas, sus fuentes y sus ríos. Dame la maga fiesta, Dios, déjala en mi vida, dame los fuegos tuyos para alumbrar la tierra, deja en mi corazón tu lámpara encendida y yo seré el aceite de su lumbre suprema. Y me iré por los campos en la noche estrellada con los brazos abiertos y la frente desnuda, cantando aires ingenuos con las mismas palabras que en la noche se dicen los campos y la luna.
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Dame la maga fiesta
Es azul, el calor de un beso Y se pierde en tu mirada, La manera firme de tocarme. Te confieso, Que aun es blanca la ilusión de volver a sentirte, De hablarte con sentimientos rojos Como mi pasión en invierno, Un invierno sin ti… Que llegue el verano a tus ojos negros Y se pongan del color de mi alma; Tal vez verdes por la esperanza que conservo; Tal vez cielo, por el lugar a donde llevarte quiero. Y si es un otoño, que las hojas sean los besos, Que caigan sobre mi piel seca; y le den el matiz rosa de la primavera, que existe sólo en tu voz y en el cautiverio de la pasión de tu boca. ¿Acaso  es ***** el color de mi alma? por las cenizas de este corto silencio; entonces es ***** el color del amor, porque solo en tus ojos lo encuentro.
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Apr 19, 2014
Apr 19, 2014 at 2:54 PM UTC
Amor, color anónimo
Historia de mujeres en grupo que se matan cargándose de la risa porque saben que hay algo más especial. Kumiko, era pelirroja ansiana de 76 años con ojos verdes, tenía elegancia al caminar en su casa de madera, y era extraordinaria al hacer te sencha traído de un horizonte. Kumiko tenía nueve hijos, una mama llamada Dera, que tenía 98 años y se relacionaban muy bien, más que amigas. Un día se enamoraron las dos de una niña caminando por el parque las hizo mal pensar que la historia no varía, se entrega y se apasiona. Que sería de la elegancia? Porque se murió la elegancia en los ciencuenta, que le paso a las actrizes cuando los ojos ya no lloran, cuando acaban de matar a los gatos en Haití y los amantes de Cortázar se mueven en su cuento. Si conocéis esa historia eres Sancho y el es más chistoso que el. El hombre de la Triste Figura es serio, como un árbol sin nombre o la Pampa sin lluvia.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 4:01 PM UTC
Grupo suicida:
Somos nós Angústias, alegrias, enganos e desenganos, Passeamos de mãos dadas, Subimos as mesmas escadas, Somos nós que vivemos. Sentimos aquilo que na alma temos, Sorrimos com a borboleta inquieta, Olhamos a porta semiaberta Somos nós que amamos. Sombra de verdes ramos, Perfume da natureza, Sua fresca beleza, Somos nós que contemplamos. Pedras das calçadas que vemos, Lágrimas bem choradas, Somos nós que sofremos, Somos nós de mãos dadas. Victor Marques
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Feb 28, 2012
Feb 28, 2012 at 12:08 PM UTC
Somos nós
Si solamente me tocaras el corazón, si solamente pusieras tu boca en mi corazón, tu fina boca, tus dientes, si pusieras tu lengua como una flecha roja allí donde mi corazón polvoriento golpea, si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando, sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño, como aguas vacilantes, como el otoño en hojas, como sangre, con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo, sonando como sueños o ramas o lluvias, o bocinas de puerto triste; si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar, como un fantasma blanco, al borde de la espuma, en mitad del viento, como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando. Como ausencia extendida, como campana súbita, el mar reparte el sonido del corazón, lloviendo, atardeciendo, en una costa sola, la noche cae sin duda, y su lúgubre azul de estandarte en naufragio se puebla de planetas de plata enronquecida. Y suena el corazón como un caracol agrio, llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto esparcido en desgracias y olas desvencijadas: de lo sonoro el mar acusa sus sombras recostadas, sus amapolas verdes. Si existieras de pronto, en una costa lúgubre, rodeada por el día muerto, frente a una nueva noche, llena de olas, y soplaras en mi corazón de miedo frío, soplaras en la sangre sola de mi corazón, soplaras en su movimiento de paloma con llamas, sonarían sus negras sílabas de sangre, crecerían sus incesantes aguas rojas, y sonaría, sonaría a sombras, sonaría como la muerte, llamaría como un tubo lleno de viento o llanto o una botella echando espanto a borbotones. Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas y la lluvia entraría por tus ojos abiertos a preparar el llanto que sordamente encierras, y las alas negras del mar girarían en torno de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos. ¿Quieres ser fantasma que sople, solitario, cerca del mar su estéril, triste instrumento? Si solamente llamaras, su prolongado són, su maléfico pito, su orden de olas heridas, alguien vendría acaso, alguien vendría, desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar, alguien vendría, alguien vendría. Alguien vendría, sopla con furia, que suene como sirena de barco roto, como lamento, como un relincho en medio de la espuma y la sangre, como un agua feroz mordiéndose y sonando. En la estación marina su caracol de sombra circula como un grito, los pájaros del mar lo desestiman y huyen, sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes se levantan a orillas del océano solo.
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Barcarola
Si solamente me tocaras el corazón, si solamente pusieras tu boca en mi corazón, tu fina boca, tus dientes, si pusieras tu lengua como una flecha roja allí donde mi corazón polvoriento golpea, si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando, sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño, como aguas vacilantes, como el otoño en hojas, como sangre, con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo, sonando como sueños o ramas o lluvias, o bocinas de puerto triste; si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar, como un fantasma blanco, al borde de la espuma, en mitad del viento, como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando. Como ausencia extendida, como campana súbita, el mar reparte el sonido del corazón, lloviendo, atardeciendo, en una costa sola, la noche cae sin duda, y su lúgubre azul de estandarte en naufragio se puebla de planetas de plata enronquecida. Y suena el corazón como un caracol agrio, llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto esparcido en desgracias y olas desvencijadas: de lo sonoro el mar acusa sus sombras recostadas, sus amapolas verdes. Si existieras de pronto, en una costa lúgubre, rodeada por el día muerto, frente a una nueva noche, llena de olas, y soplaras en mi corazón de miedo frío, soplaras en la sangre sola de mi corazón, soplaras en su movimiento de paloma con llamas, sonarían sus negras sílabas de sangre, crecerían sus incesantes aguas rojas, y sonaría, sonaría a sombras, sonaría como la muerte, llamaría como un tubo lleno de viento o llanto o una botella echando espanto a borbotones. Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas y la lluvia entraría por tus ojos abiertos a preparar el llanto que sordamente encierras, y las alas negras del mar girarían en torno de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos. ¿Quieres ser fantasma que sople, solitario, cerca del mar su estéril, triste instrumento? Si solamente llamaras, su prolongado són, su maléfico pito, su orden de olas heridas, alguien vendría acaso, alguien vendría, desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar, alguien vendría, alguien vendría. Alguien vendría, sopla con furia, que suene como sirena de barco roto, como lamento, como un relincho en medio de la espuma y la sangre, como un agua feroz mordiéndose y sonando. En la estación marina su caracol de sombra circula como un grito, los pájaros del mar lo desestiman y huyen, sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes se levantan a orillas del océano solo.
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Cumplicidade no amor Sentimos sensações diferentes nesta caminhada, Cavalgamos campos verdes sem estrada, Caímos e levantamos sim senhor! Pintamos quadros todos da mesma cor. Vivemos situações desiguais, Criamos personagens sensacionais, Damos flores com sentido e razão, Amar na impureza da perfeição. Sentados no muro do jardim, Vestidos curtos de cetim, Sentimentos sinceros e sem pudor, Cumplicidade minha e do teu amor. Victor Marques
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Jan 5, 2015
Jan 5, 2015 at 10:28 AM UTC
Cumplicidade do amor
La tinta verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, como la tinta a esta página. Brazos, cintura, cuello, senos, la frente pura como el mar, la nuca de bosque en otoño, los dientes que muerden una brizna de yerba. Tu cuerpo se constela de signos verdes como el cuerpo del árbol de renuevos. No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa: mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.
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Escrito con tinta verde
Era mi corazón un ala viva y turbia y pavorosa ala de anhelo. Era primavera sobre los campos verdes. Azul era la altura y era esmeralda el suelo. Ella -la que me amaba- se murió en primavera. Recuerdo aún sus ojos de paloma en desvelo. Ella -la que me amaba- cerró los ojos. Tarde. Tarde de campo, azul. Tarde de alas y vuelos. Ella -la que me amaba- se murió en primavera. Y se llevó la primavera al cielo.
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Poema en diez versos
Lightning flashes in eyes of storm brown turn to hazel when *taboo art forms* Brushing across blushing dares a flightier dance to the peacock chorus line (...two in the hand?) I'mpure, painted fancies can fly blue to cyan Watch them flash now as they catch      in the         light                 s                         l                               o                            w                      grace             ful              move         ments when she             dances             alone           .              behind                   her               fans        of soft feathers   .                   She                          dances               alone
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Nov 19, 2012
Nov 19, 2012 at 8:09 AM UTC
Verdes Risqué
Tus ojos me recuerdan las noches de verano negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo ***** y bajo. Tus ojos me recuerdan las noches de verano. Y tu morena carne, los trigos requemados, y el suspirar de fuego de los maduros campos.Tu hermana es clara y débil como los juncos lánguidos, como los sauces tristes, como los linos glaucos. Tu hermana es un lucero en el azul lejano... Y es alba y aura fría sobre los pobres álamos que en las orillas tiemblan del río humilde y manso. Tu hermana es un lucero en el azul lejano.De tu morena gracia, de tu soñar gitano, de tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Me embriagaré una noche de cielo ***** y bajo, para cantar contigo, orilla al mar salado, una canción que deje cenizas en los labios... De tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso.Para tu linda hermana arrancaré los ramos de florecillas nuevas a los almendros blancos, en un tranquilo y triste alborear de marzo. Los regaré con agua de los arroyos claros, los ataré con verdes junquillos del remanso... Para tu linda hermana yo haré un ramito blanco.
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Inventario galante
El cielo eterno gira arriba de los edificios que como centinelas vigilan los caminos ya pisados por tantas suelas. Los desagües húmedos y las papeleras desbordantes. Las murallas añejas, pintadas y ralladas. Letras y diseños de decenios; rojo como el fuego y a la vez azul y arcano. '...Estuvo aquí'. Las lámparas paradas fielmente y derechas; Han estado ahí por tanto tiempo, sin cambio y constante. La gente se evapora, como el agua en un charco de barro. Como sus conversaciones son como el reclamo de los pájaros. En el parque, las ramas de los arboles balancean en el viento, mientras que la gente camina por los retiros verdes y las fuentes como dedos esbeltos que se abren y enganchan. La ciudad entera baila detrás del fuego en el equinoccio, bautizado por la luz de las estrellas
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Jan 18, 2012
Jan 18, 2012 at 2:35 AM UTC
La tarde (Spanish/Español)
Alta de ojos verdes, como la luz de las luciérnagas. Ella era como la luna. Algunos días estaba llena de vida, Otros desaparecía. Consumida por el tiempo, Ahogada en agonía. Encerrada en cuatro paredes Sin amor. Así se veía ella. Silenciosa e ignorada. Insuficiente y horrible. Sin ganas de vivir Tierna niña de melena rubia ¿Por qué no puedes ver lo que yo veo? ¿Por qué no te quedas esta noche a charlar? ¿Por qué no vives un poco Te entrego mis ojos, mírate como yo te veo. Inmensa y maravillosa. Más que un simple desastre, Más que un cuerpo viviente.
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Jul 9, 2015
Jul 9, 2015 at 3:41 PM UTC
Como yo te veo.