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"vencido" poems
Hermano mio, yo se que te sientes cansado y estas confundido, Se a levantado el enemigo para averte herido. Yo se que aveces as pensado darte por vencido, Pues se que facil no hacido (Coro) Pues yo comprendo que lo que estas pasando hoy, Tambien lo he pasado yo, que se me acaban las fuerzas. Pero te digo, hermano esfuerzate al llegar, se que no es facil caminar, Pero Dios es tu fortaleza. Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro pelea, aunque tu sientas que satan se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda. Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. (nonono) (/Coro) Hermana mia (escucha) Yo se que muchos an marcado con heridas tu vida. Te as sentido muy sola, la victoria conquista. Pues Se que aveces as pensado terminar con tu vida, Pero Dios es tu alternativa. (Coro) No te reindas en la batalla, aunque sientas la tormenta... Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro, evangelista pelea, aunque tu sientas que satan & el gigante contra ti se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda.(nono) Pero no, Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x) Y No te rindas en la batalla.(aaa) (No te rindas en la batalla.) Pelea(7x) (No te rindas en la batalla.) Aunque se levante satanas contra ti mi hermano. (No te rindas en la batalla.) No Te Rindas Pelea. (4x) Oyelo Evangelista oyelo Pastor oyelo Ministro! No te rindas en la batalla! Aunque quiera satanas derrotar tu familia No te rindas en la batalla. Pelea No te rindas en la batalla
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Nov 9, 2015
Nov 9, 2015 at 1:37 AM UTC
Elvin Perez - No Te Rindas En La Batalla
Hermano mio, yo se que te sientes cansado y estas confundido, Se a levantado el enemigo para averte herido. Yo se que aveces as pensado darte por vencido, Pues se que facil no hacido (Coro) Pues yo comprendo que lo que estas pasando hoy, Tambien lo he pasado yo, que se me acaban las fuerzas. Pero te digo, hermano esfuerzate al llegar, se que no es facil caminar, Pero Dios es tu fortaleza. Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro pelea, aunque tu sientas que satan se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda. Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. (nonono) (/Coro) Hermana mia (escucha) Yo se que muchos an marcado con heridas tu vida. Te as sentido muy sola, la victoria conquista. Pues Se que aveces as pensado terminar con tu vida, Pero Dios es tu alternativa. (Coro) No te reindas en la batalla, aunque sientas la tormenta... Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro, evangelista pelea, aunque tu sientas que satan & el gigante contra ti se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda.(nono) Pero no, Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x) Y No te rindas en la batalla.(aaa) (No te rindas en la batalla.) Pelea(7x) (No te rindas en la batalla.) Aunque se levante satanas contra ti mi hermano. (No te rindas en la batalla.) No Te Rindas Pelea. (4x) Oyelo Evangelista oyelo Pastor oyelo Ministro! No te rindas en la batalla! Aunque quiera satanas derrotar tu familia No te rindas en la batalla. Pelea No te rindas en la batalla
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Hasta cuándo estaremos esperando lo que no se nos debe... Y en qué recodo estiraremos nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo la cruz que nos alienta no detendrá sus remos. Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones por haber padecido!... Ya nos hemos sentado mucho a la mesa, con la amargura de un niño que a media noche, llora de hambre, desvelado... Y cuándo nos veremos con los demás, al borde de una mañana eterna, desayunados todos! Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde yo nunca dije que me trajeran. De codos todo bañado en llanto, repito cabizbajo y vencido: hasta cuándo la cena durará. Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla, y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara de amarga esencia humana, la tumba... Y menos sabe ese oscuro hasta cuándo la cena durará!
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La cena miserable
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Poema de los besos
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
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Fuerza del manzanares
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
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Mi hija, no te calles. Tienes una voz. Úsala. Nunca te des por vencido porque tienes una voz. Úsala. Hay muerto y violencia en este mundo pero nunca olvides que tienes una voz. Una voz que tiene el poder inspirar.
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Dec 15, 2014
Dec 15, 2014 at 1:18 AM UTC
Qué Diré a Mi Hija
Como decirte que me has lastimado, si eso significa que te lastimaría Como aclarar tus dudas si aclararlas es que sufras la verdad Como asercarme a ti con amor si se que te podria lastimar Dime, acaso fui yo quien cambio? Fui you la que se alejo de la verdad primero? Fueron mis palabras las que lastimaron mas? Fue La fuerza de mi amor la que hizo tanto daño? Yo solo quería escucharte decir un te quiero aunque fuese mentira Solo quería tener el palpitar de tu corazón conjunto al mio Solo tenía la esperanza de que por una vez tu tomaras mi mano Yo solo quería sentir que tenía el respaldo de alguien.... Tenía muchos deseos de que me sostubieras en tus brazos De que por un momento todo pareciera solo una pesadilla Quería porbun instante llevarme yo la victoria , aunque hiciera trampa Quería tenerte como un amigo,un aliado, un hermano Me canse de que quisieras ser un padre, sabes ya tengo bastantantes de esos Uno se dio por vencido y nunca intento ser parte de mi vida Otro estuvo allí y cobro un precio demasiado caro que tuve que pagar Si quieres ser un padre para mi tienes que lastimarme, hacerme sentir que valgo la pena y luego darte la vuelta
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Aug 28, 2015
Aug 28, 2015 at 11:47 PM UTC
Spanish Melody
Fue bueno verte recordar el sentido de todo esto que llevo solo cuando te tengo al frente puedo entenderlo el resto del tiempo es solo pensar, extrañarte, racionalizar el instante en que puedo sentir tus labios tu piel tu cuerpo no puedo describirlo llámalo como quieras pero recorrería el mundo entero y viviría mil vidas mas solo para poder sentirlo de nuevo Cielo somos algo de otro mundo pero en todo esto no caben dudas ni miedos ni incertidumbre ni inseguridad y no me entiendas mal pero es algo difícil despertar cuando nos une un camino duro un abismo que cruzar y una linea muy delgada sobre la cual caminar ayer después de que te fuiste subí a la montaña estaba desconsolado vacío extraño lleno de conflictos, de ruido, de venenos te encontré en nuevo lugar en los colores en el aire ligero en ese cielo que era como un mar ***** lleno de luces embarcaciones con destinos venideros caminos, contornos como posibilidades historias que vivimos o viviremos puertos que nos esperan personas que fuimos y que seremos ese frío que sentía no estaba ahí de verdad era solo tu ausencia era solo miedo de despertar de tu despertar porque por un momento estuve convencido de estar dentro de tu sueño de sentir como tus ojos se cierran y de estar navegando sobre ese mar mientras tus manos dibujan los rasgos de esa pintura, la misma que tus ojos reflejan sigo de pie en esa montaña sobre nubes y abismos sigo sintiendo frío perdido entre esos caminos esperando el día en que aparezcas de nuevo sin dudas sin incertidumbre sin miedo y yo pueda al fin cerrar los ojos y compartir el sueño dibujar tus rasgos tomar tu mano y contemplar en esa misma montaña como esa noche se vuelve día como el azul inunda el cielo y el frío es vencido y la muerte es vencida y el reflejo de nuestros ojos no sea mas una pintura incompleta sino una vida entera de sueños, mares, montañas abismos y colores
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Nov 2, 2014
Nov 2, 2014 at 12:24 PM UTC
Untitled
Fue bueno verte recordar el sentido de todo esto que llevo solo cuando te tengo al frente puedo entenderlo el resto del tiempo es solo pensar, extrañarte, racionalizar el instante en que puedo sentir tus labios tu piel tu cuerpo no puedo describirlo llámalo como quieras pero recorrería el mundo entero y viviría mil vidas mas solo para poder sentirlo de nuevo Cielo somos algo de otro mundo pero en todo esto no caben dudas ni miedos ni incertidumbre ni inseguridad y no me entiendas mal pero es algo difícil despertar cuando nos une un camino duro un abismo que cruzar y una linea muy delgada sobre la cual caminar ayer después de que te fuiste subí a la montaña estaba desconsolado vacío extraño lleno de conflictos, de ruido, de venenos te encontré en nuevo lugar en los colores en el aire ligero en ese cielo que era como un mar ***** lleno de luces embarcaciones con destinos venideros caminos, contornos como posibilidades historias que vivimos o viviremos puertos que nos esperan personas que fuimos y que seremos ese frío que sentía no estaba ahí de verdad era solo tu ausencia era solo miedo de despertar de tu despertar porque por un momento estuve convencido de estar dentro de tu sueño de sentir como tus ojos se cierran y de estar navegando sobre ese mar mientras tus manos dibujan los rasgos de esa pintura, la misma que tus ojos reflejan sigo de pie en esa montaña sobre nubes y abismos sigo sintiendo frío perdido entre esos caminos esperando el día en que aparezcas de nuevo sin dudas sin incertidumbre sin miedo y yo pueda al fin cerrar los ojos y compartir el sueño dibujar tus rasgos tomar tu mano y contemplar en esa misma montaña como esa noche se vuelve día como el azul inunda el cielo y el frío es vencido y la muerte es vencida y el reflejo de nuestros ojos no sea mas una pintura incompleta sino una vida entera de sueños, mares, montañas abismos y colores
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Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar, va cargado de amargura, que allá encontró sepultura su amoroso batallar. Va cargado de amargura, que allá «quedó su ventura» en la playa de Barcino, frente al mar. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Va cargado de amargura, va, vencido, el caballero de retorno a su lugar. ¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura, en horas de desaliento así te miro pasar! ¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar; hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar! Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo, y llévame a ser contigo pastor. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...
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Vencidos
Aquí paz, y después gloria. Aquí, a orillas de Francia, en donde Cataluña no muere todavía y prolonga en carteles de «Toros à Ceret» y de «Flamenco's Show» esa curiosa España de las ganaderías de reses bravas y de juergas sórdidas, reposa un español bajo una losa:                                                                 paz y después gloria. Dramático destino, triste suerte morir aquí                       -paz y después...-                               perdido, abandonado y liberado a un tiempo (ya sin tiempo) de una patria sombría e inclemente. Sí; después gloria. Al final del verano, por las proximidades pasan trenes nocturnos, subrepticios, rebosantes de humana mercancía: manos de obra barata, ejército vencido por el hambre                                               -paz...-, otra vez desbandada de españoles cruzando la frontera, derrotados -...sin gloria. Se paga con la muerte o con la vida, pero se paga siempre una derrota. ¿Qué precio es el peor?                                                   Me lo pregunto y no sé qué pensar ante esta tumba, ante esta paz                             -«Casino de Canet: spanish gipsy dancers», rumor de trenes, hojas...-, ante la gloria ésta -...de reseco laurel- que yace aquí, abatida bajo el ciprés erguido, igual que una bandera al pie de un mástil. Quisiera, a veces, que borrase el tiempo los nombres y los hechos de esta historia como borrará un día mis palabras que la repiten siempre tercas, roncas.
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Camposanto en collioure
Aquí paz, y después gloria. Aquí, a orillas de Francia, en donde Cataluña no muere todavía y prolonga en carteles de «Toros à Ceret» y de «Flamenco's Show» esa curiosa España de las ganaderías de reses bravas y de juergas sórdidas, reposa un español bajo una losa:                                                                 paz y después gloria. Dramático destino, triste suerte morir aquí                       -paz y después...-                               perdido, abandonado y liberado a un tiempo (ya sin tiempo) de una patria sombría e inclemente. Sí; después gloria. Al final del verano, por las proximidades pasan trenes nocturnos, subrepticios, rebosantes de humana mercancía: manos de obra barata, ejército vencido por el hambre                                               -paz...-, otra vez desbandada de españoles cruzando la frontera, derrotados -...sin gloria. Se paga con la muerte o con la vida, pero se paga siempre una derrota. ¿Qué precio es el peor?                                                   Me lo pregunto y no sé qué pensar ante esta tumba, ante esta paz                             -«Casino de Canet: spanish gipsy dancers», rumor de trenes, hojas...-, ante la gloria ésta -...de reseco laurel- que yace aquí, abatida bajo el ciprés erguido, igual que una bandera al pie de un mástil. Quisiera, a veces, que borrase el tiempo los nombres y los hechos de esta historia como borrará un día mis palabras que la repiten siempre tercas, roncas.
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Te lloré una tarde en viernes Te lloré de forma amarga Pena grande mi alma carga Sentimiento, en mi te ciernes Te lloré en solitario Confinado a un rincón Desahogando el corazón Recorriendo su calvario Te lloré sin hacer ruido El silencio es mi testigo Lágrimas, mi buen amigo Las derramo con descuido Te lloré hacia mis adentros Pues mi pena es mía sola Pena enorme que desola No consuelan los encuentros Te lloré con ojos ciegos Sin mirar a las razones Tontos son dos corazones Que no pasan de los juegos Te lloré con ritmo errante A destiempo y sincopado Estar lejos, ser amado Destino del caminante Te lloré por vez primera Desde hacía muchos meses Te he llorado muchas veces Desde aquella primavera Te lloré hasta no llorar Mi motivo se ha apagado Por vencido no me he dado Pues por siempre te he de amar
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Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 1:27 PM UTC
Una Tarde en Viernes
Soñábamos algunos cuando niños, caídos En una vasta hora de ocio solitario Bajo la lámpara, ante las estampas de un libro, Con la revolución. Y vimos su ala fúlgida Plegar como una mies los cuerpos poderosos. Jóvenes luego, el sueño quedó lejos De un mundo donde desorden e injusticia, Hinchendo oscuramente las ávidas ciudades, Se alzaban hasta el aire absorto de los campos. Y en la revolución pensábamos: un mar Cuya ira azul tragase tanta fría miseria. El hombre es una nube de la que el sueño es viento. ¿Quién podrá al pensamiento separarlo del sueño? Sabedlo bien vosotros, los que envidiéis mañana En la calma este soplo de muerte que nos lleva Pisando entre ruinas un fango con rocío de sangre. Un continente de mercaderes y de histriones, Al acecho de este loco país, está esperando Que vencido se hunda, solo ante su destino, Para arrancar jirones de su esplendor antiguo. Le alienta únicamente su propia gran historia dolorida. Si con dolor el alma se ha templado, es invencible; Pero, como el amor, debe el dolor ser mudo: No lo digáis, sufridlo en esperanza. Así este pueblo iluso Agonizará antes, presa ya de la muerte, Y vedle luego abierto, rosa eterna en los mares.
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Lamento y esperanza
La vida es un gran campo de combate: Ved al hombre luchar de polo a polo; Yo le llamo vencido al que se abate Porque se ve sin armas y está solo. Más nocivos que el buitre carnicero, Y que la sierpe que veneno entraña, Son el amigo hipócrita y artero, El hijo ingrato y la mujer que engaña. La verdad es la luz; el hombre vano Que más la oculta, en su maldad se estrella; Que no me extienda su alevosa mano, Quien no me dé su corazón con ella. Evitar a otros daños y amargura, Ser en sus penas bálsamo y testigo, Secar su llanto, darle la ventura Y servirle sin premio, es ser su amigo. No confundáis lisonja y alabanza; Distinto son el lucro y el cariño; No mueva el interés a la esperanza; Amad como la madre o como el niño. La experiencia es la hermana de la duda; No es fiero todo aquel que está en campaña, Ni amigo todo aquel que nos saluda, Ni hermano todo aquel que os acompaña. Abrid los ojos, pobres caminantes, Sed del humano batallar testigos, Que cual llegan a odiarse dos amantes, Llegan hasta matarse dos amigos. No contrariéis el propio sentimiento Ni la noble verdad neguéis por nada, Preferid a riquezas y talento Franco carácter y palabra honrada.
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A todos
Anda, date a volar, hazte una abeja; En el jardín florecen amapolas, Y el néctar fino colma las corolas; Mañana el alma tuya estará vieja. Anda, suelta a volar, hazte paloma, Recorre el bosque y picotea granos, Come migajas en distintas manos, La pulpa muerde de fragante poma. Anda, date a volar, sé golondrina, Busca la playa de los soles de oro, Gusta la primavera y su tesoro, La primavera es única y divina. Mueres de sed: no he de oprimirte tanto... Anda, camina por el mundo, sabe; Dispuesta sobre el mar está tu nave: Date a bogar hacia el mejor encanto. Corre, camina más, es poco aquello... Aún quedan cosas que tu mano anhela, Corre, camina, gira, sube y vuela: Gústalo todo porque todo es bello. Echa a volar... mi amor no te detiene, ¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo! Llore mi vida... el corazón se apene... Date a volar, Amor, yo te comprendo. Callada el alma... el corazón partido, Suelto tus alas... ve... pero te espero. ¿Cómo traerás el corazón, viajero? Tendré piedad de un corazón vencido. Para que tanta sed bebiendo cures Hay numerosas sendas para ti... Pero se hace la noche; no te apures... Todas traen a mí...
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Date a volar
Italia y Alemania dilataron sus velas de lodo carcomido, agruparon, sembraron sus luctuosas telas, lanzaron las arañas más negras de su nido. Contra España cayeron y España no ha caído. España no es un grano, ni una ciudad, ni dos, ni tres ciudades. España no se abarca con la mano que arroja en su terreno puñados de crueldades. Al mar no se lo tragan los barcos invasores, mientras existe un árbol el bosque no se pierde, una pared perdura sobre un solo ladrillo. España se defiende de reveses traidores, y avanza, y lucha, y muerde mientras le quede un hombre de pie como un cuchillo. Si no se pierde todo no se ha perdido nada. En tanto aliente un español con ira fulgurante de espada, ¿se perderá? ¡Mentira! Mirad, no lo contrario que sucede, sino lo favorable que promete el futuro, los anchos porvenires que allá se bambolean. El acero no cede, el bronce sigue en su color y duro, la piedra no se ablanda por más que la golpean. No nos queda un varón, sino millones, ni un corazón que canta: ¡soy un muro!, que es una inmensidad de corazones. En Euzkadi han caído no sé cuántos leones y una ciudad por la invasión deshechos. Su soplo de silencio nos anima, y su valor redobla en nuestros pechos atravesando España por debajo y encima. No se debe llorar, que no es la hora, hombres en cuya piel se transparenta la libertad del mar trabajadora. Quien se para a llorar, quien se lamenta contra la piedra hostil del desaliento, quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será un vencedor, será un vencido lento. Español, al rescate de todo lo perdido. ¡Venceré! has de gritar sobre cada momento para no ser vencido. Si fuera un grano lo que nos quedara, España salvaremos con un grano. La victoria es un fuego que alumbra nuestra cara desde un remoto monte cada vez más cercano.
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Euzkadi
Italia y Alemania dilataron sus velas de lodo carcomido, agruparon, sembraron sus luctuosas telas, lanzaron las arañas más negras de su nido. Contra España cayeron y España no ha caído. España no es un grano, ni una ciudad, ni dos, ni tres ciudades. España no se abarca con la mano que arroja en su terreno puñados de crueldades. Al mar no se lo tragan los barcos invasores, mientras existe un árbol el bosque no se pierde, una pared perdura sobre un solo ladrillo. España se defiende de reveses traidores, y avanza, y lucha, y muerde mientras le quede un hombre de pie como un cuchillo. Si no se pierde todo no se ha perdido nada. En tanto aliente un español con ira fulgurante de espada, ¿se perderá? ¡Mentira! Mirad, no lo contrario que sucede, sino lo favorable que promete el futuro, los anchos porvenires que allá se bambolean. El acero no cede, el bronce sigue en su color y duro, la piedra no se ablanda por más que la golpean. No nos queda un varón, sino millones, ni un corazón que canta: ¡soy un muro!, que es una inmensidad de corazones. En Euzkadi han caído no sé cuántos leones y una ciudad por la invasión deshechos. Su soplo de silencio nos anima, y su valor redobla en nuestros pechos atravesando España por debajo y encima. No se debe llorar, que no es la hora, hombres en cuya piel se transparenta la libertad del mar trabajadora. Quien se para a llorar, quien se lamenta contra la piedra hostil del desaliento, quien se pone a otra cosa que no sea el combate, no será un vencedor, será un vencido lento. Español, al rescate de todo lo perdido. ¡Venceré! has de gritar sobre cada momento para no ser vencido. Si fuera un grano lo que nos quedara, España salvaremos con un grano. La victoria es un fuego que alumbra nuestra cara desde un remoto monte cada vez más cercano.
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Anoche te encontré Flor de selva encabronada Lengua libre y encontrada Antiguo amor Antenoche te encontré Piedra de montaña verde Amuleto de mi suerte Antiguo amor Ayer te vi De reojo entre mis brazos Escuchando la poesía de tus abrazos En tu regazo amanecí Antiguo amor Amor dulce Lento, perezoso, poseído, Amor de viejos Amor que triunfo después de ser vencido Amor de esos que no mueren y se quedan ahí Como humedad en la pared Antiguo amor Amor suave, Te de arándanos y hierbas dulces Mirada onda y media pérdida entre sus luces Dulce poesía color azul En todo su esplendor Antiguo amor
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Sep 25, 2018
Sep 25, 2018 at 11:38 PM UTC
Antiguo Amor
Con luto en la mirada, Llevo luto en la mirada, llevo pesadez en el alma, llevo la tristeza en los labios, y la sonrisa trastornada. Si me veo mejor así.. porque desde que te perdí.. el ***** es el único color que me acerca a ti. Así, vestida con la negrura de la noche en la pesadumbre del día sin ti, enterrando día tras día las ilusiones que cobije en ti. Llevo el luto por fuera y por dentro, el sonido de un amor truncado vencido y malogrado, son los únicos sonidos que me alientan hoy a mi. Llevo luto en la mirada, y, en el cementerio de los olvidados me resignaré a vivir! LeydisProse 11/14/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 15, 2017
Nov 15, 2017 at 6:27 AM UTC
Con luto en la mirada
Puede ajustarse al pecho coraza férrea y dura; puede regir la lanza, la rienda del corcel; sus músculos de atleta soportan la armadura... pero el busca en las bocas rosadas leche y miel.Artista, hijo de Capua, que adora la hermosura, la carne femenina prefiere su pincel; y en el recinto oculto de tibia alcoba oscura agrega mirto y rosas a su triunfal laurel.Canta de los oaristis el delicioso instante, los besos y el delirio de la mujer amante, y en sus palabras tiene perfume, alma, color.Su ave es la venusina, la tímida paloma. Vencido hubiera en Grecia, vencido hubiera en Roma, en todos los combates del arte o del amor.
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Medallones - ii
Estoy ahora impregnada toda yo, de dulzura. Desde que me besaste, toda yo, soy amor. Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura, Ya no seré otra cosa que amor, amor, amor... En la carne y el alma, en la sombra y los huesos, Yo no tendré más nunca otro olor ni sabor Que el sabor y el perfume que he absorbido a tus besos. (Me has dado una fragancia, tersa y viva, de flor). Hasta el último átomo de mi piel es aroma, ¡Oh mortal podredumbre, te he vencido tal vez! Eres mi hermano , ¡oh lirio! Eres mi hermana ¡oh, poma! Desde que él me besara, rosa mi cuerpo es.
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Supremo triunfo
Bastábale al clavel verse vencido del labio en que se vio (cuando, esforzado con su propria vergüenza, lo encarnado a tu rubí se vio más parecido), sin que, en tu boca hermosa, dividido fuese de blancas perlas granizado, pues tu enojo, con él equivocado, el labio por clavel dejó mordido; si no cuidado de la sangre fuese, para que, a presumir de tiria grana, de tu púrpura líquida aprendiese. Sangre vertió tu boca soberana, porque, roja victoria, amaneciese llanto al clavel y risa a la mañana.
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A aminta, que teniendo un clavel en la boca, por morderle, se mordió los labios y salió sangre
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Bebé
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Yo, José Hierro, un hombre como hay muchos, tendido esta tarde en mi cama, volví a soñar.                 (Los niños, en la calle, corrían). Mi madre me dio el hilo y la aguja, diciéndome: «Enhébramela, hijo; veo poco».                 Tenía fiebre. Pensé: -Si un grito me ensordeciera, un rayo me cegara… (Los niños cantaban). Lentamente me fue invadiendo un frío sentimiento, una súbita desgana de estar vivo. Yo, José Hierro, un hombre que se da por vencido sin luchar. (A la espalda llevaba un cesto, henchido de los más prodigiosos secretos. Y cumplido, el futuro, aguardándome como a la hoz el trigo). Mudo, esta tarde, oyendo caer la lluvia, he visto desvanecerse todo, quedar todo vacío. Una desgana súbita de vivir. («Toma, hijo, enhébrame la aguja», dice mi madre).                     Amigos: yo estaba muerto. Estaba en mi cama, tendido. Se está muerto aunque lata el corazón, amigos. Y se abre la ventana y yo, sin cuerpo (vivo y sin cuerpo, o difunto y con vida), hundido en el azul. (O acaso sea el azul, hundido en mi carne, en mi muerte llena de vida, amigos: materia universal, carne y azul sonando con un mismo sonido). Y en todo hay oro, y nada duele ni pesa, amigos. A hombros me llevan. Quién: la primavera, el filo del agua, el tiemblo verde de un álamo, el suspiro de alguien a quien yo nunca había visto. Y yo voy arrojando ceniza, sombra, olvido. Palabras polvorientas que entristecen lo limpio:                 Funcionario,                 tintero,                 30 días vista,                 diferencial,                 racionamiento,                 factura,                 contribución,                 garantías… Subo más alto. Aquí todo es perfecto y rítmico. Las escalas de plata llevan de los sentidos al silencio. El silencio nos torna a los sentidos. Ahora son las palabras de diamante purísimo:                 Roca,                 águila,                 playa,                 palmera,                 manzana,                 caminante,                 verano,                 hoguera,                 cántico… …cántico. Yo, tendido en mi cama. Yo, un hombre como hay muchos, vencido esta tarde (¿esta tarde solamente?), he vivido mis sueños (esta tarde solamente), tendido en mi cama, despierto, con los ojos hundidos aún en las ascuas últimas, en las espumas últimas del sueño concluido.
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Una tarde cualquiera
Yo, José Hierro, un hombre como hay muchos, tendido esta tarde en mi cama, volví a soñar.                 (Los niños, en la calle, corrían). Mi madre me dio el hilo y la aguja, diciéndome: «Enhébramela, hijo; veo poco».                 Tenía fiebre. Pensé: -Si un grito me ensordeciera, un rayo me cegara… (Los niños cantaban). Lentamente me fue invadiendo un frío sentimiento, una súbita desgana de estar vivo. Yo, José Hierro, un hombre que se da por vencido sin luchar. (A la espalda llevaba un cesto, henchido de los más prodigiosos secretos. Y cumplido, el futuro, aguardándome como a la hoz el trigo). Mudo, esta tarde, oyendo caer la lluvia, he visto desvanecerse todo, quedar todo vacío. Una desgana súbita de vivir. («Toma, hijo, enhébrame la aguja», dice mi madre).                     Amigos: yo estaba muerto. Estaba en mi cama, tendido. Se está muerto aunque lata el corazón, amigos. Y se abre la ventana y yo, sin cuerpo (vivo y sin cuerpo, o difunto y con vida), hundido en el azul. (O acaso sea el azul, hundido en mi carne, en mi muerte llena de vida, amigos: materia universal, carne y azul sonando con un mismo sonido). Y en todo hay oro, y nada duele ni pesa, amigos. A hombros me llevan. Quién: la primavera, el filo del agua, el tiemblo verde de un álamo, el suspiro de alguien a quien yo nunca había visto. Y yo voy arrojando ceniza, sombra, olvido. Palabras polvorientas que entristecen lo limpio:                 Funcionario,                 tintero,                 30 días vista,                 diferencial,                 racionamiento,                 factura,                 contribución,                 garantías… Subo más alto. Aquí todo es perfecto y rítmico. Las escalas de plata llevan de los sentidos al silencio. El silencio nos torna a los sentidos. Ahora son las palabras de diamante purísimo:                 Roca,                 águila,                 playa,                 palmera,                 manzana,                 caminante,                 verano,                 hoguera,                 cántico… …cántico. Yo, tendido en mi cama. Yo, un hombre como hay muchos, vencido esta tarde (¿esta tarde solamente?), he vivido mis sueños (esta tarde solamente), tendido en mi cama, despierto, con los ojos hundidos aún en las ascuas últimas, en las espumas últimas del sueño concluido.
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Si la caída te quiebra, no es por derrota: el espíritu es libre, resurge y celebra. Más allá de la muerte, la eternidad es posible. Como llama encendida, tu alma es invencible. Ningún espíritu es vencido: resiste y renace. Ningún espíritu es vencido, si cree en lo que hace. Y ante cada batalla, ante cada muralla, ante cada victoria, y ante cada gloria, el alma guerrera es fuego activo, fuerte y verdadero, eterno, constante. Ningún espíritu es vencido: insiste y renace. Ningún espíritu es vencido, si cree en lo que hace. Cincelado en roca viva, firme, inalterable, tallas y esculpes, sumas y sigues. El alma no se quiebra ante las adversidades. Naciste hecho en fuego, con fuerza y claridad. Tallado paso a paso, luchador incansable, la noche no te frenó: el dolor fue tu clave. Ningún espíritu es vencido: insiste y renace. ¡Jamás serás vencido, si crees en lo que haces! ¡Jamás serás vencido, si crees en lo que haces!
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Sep 7, 2025
Sep 7, 2025 at 12:43 AM UTC
Invencible.
De tu peso vencido, verde honor del verano, yaces en este llano del tronco antiguo y noble desasido. Dando venganza estás de ti a los vientos, cuyas líquidas iras despreciabas, cuando de ellos con ellas murmurabas, imitando a mis quejas los acentos. Humilde agora entre las yerbas suenas, cosa que de tu altura nunca temer pudieron las arenas; y ofendida del tiempo tu hermosura, ocupa en la ribera el lugar que ocupó tu propia sombra. Menos gastos tendrá la primavera en vestir este valle después que faltas a su verde alfombra. ¿Qué hará el jilguero dulce cuando halle su patria con tus hojas en el suelo? ¿Y la parlera fuente, que aun ignorante de prisión de yelo, exenta de la sed del sol corría? Sin duda llorará con su corriente la licencia que has dado en ella al día. Tendrá un retrato menos Pisuerga que mostrar al caminante en sus cristales puros. Cualquier pájaro amante desiertos dejará tus brazos duros, y vengo a poner duda si, para que te habite en llanto tierno, a la tórtola basta el ser vïuda. Y porque tengo miedo que el invierno pondrá necesidad a algún villano, tal, que se atreva con ingrata mano a encomendarte al fuego, yo te quiero llevar a mi cabaña, por lo que mi cansancio, estando ciego, a tu sombra le debe. Descansarás el báculo de caña con que mi vida tristes años mueve; y ojalá que yo fuera rey, como soy pastor de la ribera, que, cetro antes que báculo cansado, no canas sustentaras, sino estado.
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A un ramo que se desgajó con el peso de su fruta
El arado, el rastrillo y la luciente Reja, y el aguijón que al buey hostiga, Y la hoz que segó copiosa espiga Y cortó yerba en campo floreciente, Ya le pesan, y el sol, en el poniente, Los consagra a Cibeles, Diosa amiga, Porque vencido en terrenal fatiga, El brazo, al fin, desfallecido siente. Casi un siglo su arado, en paz el alma, Cruzó la era con tajante filo. Vivió sin goces y envejece en calma; Y piensa que cansado de su siega, Entre los muertos segará, tranquilo, Campos de sombra que el Erebo riega.
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El labrador
Si muero, que me pongan desnudo, desnudo junto al mar. Serán las aguas grises mi escudo y no habrá que luchar. Si muero, que me dejen a solas. La mar es mi jardín. No puede, quien amaba las olas, desear otro fin. Oiré la melodía del viento, la misteriosa voz. Será por fin vencido el momento que siega como hoz. Que siega pesadumbres. Y cuando la noche empiece a arder, soñando, sollozando, cantando, yo volveré a nacer.
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Junto al mar