Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"velero" poems
Ebrio de trementina y largos besos, estival, el velero de las rosas dirijo, torcido hacia la muerte del delgado día, cimentado en el sólido frenesí marino. Pálido y amarrado a mi agua devorante cruzo en el agrio olor del clima descubierto, aún vestido de gris y sonidos amargos, y una cimera triste de abandonada espuma. Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única, lunar, solar, ardiente y frío, repentino, dormido en la garganta de las afortunadas islas blancas y dulces como caderas frescas. Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos locamente cargado de eléctricas gestiones, de modo heroico dividido en sueños y embriagadoras rosas practicándose en mí. Aguas arriba, en medio de las olas externas, tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos como un pez infinitamente pegado a mi alma rápido y lento en la energía subceleste.
0
1.6k
Poema 9
Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul;  y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul; -«Navega velero mío,  sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.  »Veinte presas hemos hecho a despecho, del inglés, »y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Allá muevan feroz guerra  ciegos reyes por un palmo más de tierra, que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.  »Y no hay playa sea cualquiera, ni bandera de esplendor, »que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »A la voz de ¡barco viene!  es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar: que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer.  »En las presas yo divido lo cogido por igual: »sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »¡Sentenciado estoy a muerte!;  yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena quizá en su propio navío.  »Y si caigo ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, »cuando el yugo de un esclavo como un bravo sacudí. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Son mi música mejor  aquilones el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del ***** mar los bramidos y el rugir de mis cañones.  »Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, »yo me duermo sosegado arrullado por el mar. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar».  José de Espronceda, 1840
0
1.6k
Canción del pirata
Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul;  y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul; -«Navega velero mío,  sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.  »Veinte presas hemos hecho a despecho, del inglés, »y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Allá muevan feroz guerra  ciegos reyes por un palmo más de tierra, que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.  »Y no hay playa sea cualquiera, ni bandera de esplendor, »que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »A la voz de ¡barco viene!  es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar: que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer.  »En las presas yo divido lo cogido por igual: »sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »¡Sentenciado estoy a muerte!;  yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena quizá en su propio navío.  »Y si caigo ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, »cuando el yugo de un esclavo como un bravo sacudí. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Son mi música mejor  aquilones el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del ***** mar los bramidos y el rugir de mis cañones.  »Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, »yo me duermo sosegado arrullado por el mar. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar».  José de Espronceda, 1840
Continue reading...
107
Calla, euskolega que el viento que te queda de cuando te comiste esas judías muertas hace setecientos trece días, ha llegado hoy al puerto. Y se han muerto quince bueyes que viajaban en velero y se han muerto el carnicero y sus cuarenta mujeres del olor, a treinta y siete millas del mar al oir la noticia por teléfono. El alcalde de un pueblo costero en la otra orilla del estrecho ha decretado cuarentena y están enterrando el pueblo en la arena y estrangulando a sus ancianos y todo porque en la verbena hace uno coma nueve años hipotecaste con tu ano los daños y todo el tiempo que nos queda.
0
Apr 30, 2015
Apr 30, 2015 at 10:52 AM UTC
Euskoleguismo
Corta los dedos momias la yugular marina de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo omóplato de lluvia la veta de presagios que labran en tu arena los cangrejos escribas el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre gaviotas y huye con tu terráquea estatua parpadeante sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en tus sienes pero con once antenas fluorescentes embistiendo el misterio. Huye con ella en llamas del brazo de su miedo tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus viscosos ceros absorbentes cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo de nostalgias sin rumbo. Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva tu telaraña hambrienta de ese trasmundo hijastro de la lava en mística abstinencia de cactus penitentes y con tu dogoarcángel auroleado de moscas y tus fieles botines melancólicos de ensueños disecados y gritos de entrecasa color crimen huye con ella dentro de su claustral aroma aunque su cieloinfierno te condene a un eterno "Te quiero". Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus manos junto a ese móvil tótem de muslos agua viva flagélate si quieres con las violentas trenzas que le hurtaste al olvido pero por más que sufras en cada cruz vacante una pasión suicida y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu cabeza ya sin velero ocaso ni chicha de pestañas ni cajas donde late la agónica sequía huye por los senderos que arrancan de tu pecho con tu hijo entre paréntesis tu hormiguero de espectros tus bisabuelas lámparas y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan tu siesta. Huye con ella envuelto en su orquestal cabello y su mirar sigilo aunque te cruces de alas y el averritmo herido que anida en el costado donde te sangra el tiempo atardezca su canto entre sus senoslotos o en sus brazos de estatua que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos inhumados y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo tu nimbo sin eclipses tus desnudos complejos y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte los ojos para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales y meteóricas ansias que le muerden los crótalos a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente desnuda tu ninfómana estrella mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.
0
1.1k
Encallado en las costas del pacífico
Corta los dedos momias la yugular marina de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo omóplato de lluvia la veta de presagios que labran en tu arena los cangrejos escribas el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre gaviotas y huye con tu terráquea estatua parpadeante sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en tus sienes pero con once antenas fluorescentes embistiendo el misterio. Huye con ella en llamas del brazo de su miedo tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus viscosos ceros absorbentes cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo de nostalgias sin rumbo. Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva tu telaraña hambrienta de ese trasmundo hijastro de la lava en mística abstinencia de cactus penitentes y con tu dogoarcángel auroleado de moscas y tus fieles botines melancólicos de ensueños disecados y gritos de entrecasa color crimen huye con ella dentro de su claustral aroma aunque su cieloinfierno te condene a un eterno "Te quiero". Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus manos junto a ese móvil tótem de muslos agua viva flagélate si quieres con las violentas trenzas que le hurtaste al olvido pero por más que sufras en cada cruz vacante una pasión suicida y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu cabeza ya sin velero ocaso ni chicha de pestañas ni cajas donde late la agónica sequía huye por los senderos que arrancan de tu pecho con tu hijo entre paréntesis tu hormiguero de espectros tus bisabuelas lámparas y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan tu siesta. Huye con ella envuelto en su orquestal cabello y su mirar sigilo aunque te cruces de alas y el averritmo herido que anida en el costado donde te sangra el tiempo atardezca su canto entre sus senoslotos o en sus brazos de estatua que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos inhumados y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo tu nimbo sin eclipses tus desnudos complejos y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte los ojos para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales y meteóricas ansias que le muerden los crótalos a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente desnuda tu ninfómana estrella mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.
Continue reading...
58
Paso a Nuestro Amo y Señor andas, lienzo y candelabros. Paso a Nuestro Salvador el Señor de los Milagros. La calle es un río humano por cuyo cauce, la gente muy acompasadamente camina desde temprano. "Avancen, avancen hermanos, no estorben al cargador..." grita el Capataz Mayor que las cuadrillas comanda. "Paso, que vienen las andas, paso a Nuestro Amo y Señor..." Por las calles se desborda aquel torrente morado; gimen los pies maltratados, la Fe permanece sorda. La multitud que lo aborda da marco al rey de los cuadros: Caídas y descalabros en aquella mar mulata, y cual velero de plata andas, lienzo y candelabros. Una señora morena le ofrece todos sus hijos; una ciega de ojos fijos pídele Luz Nazarena; azota una Magdalena su vil cuerpo pecador. Al paso del Redentor doblan tristes las campanas "Avancen, avancen hermanas, paso a Nuestro Salvador..." Sobre el lienzo de Jesús la tarde pinta una sombra. Sobre las frentes se nombra señal dela Santa Cruz... Bajo un cirio -santa luz- A Ti, Señor, me consagro, y de tus perfiles magros venga a nos tu Redención que nunca negó perdón el Señor de los Milagros.
0
999
Al señor de los milagros
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!   Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena -fuego rubio cortado-.   ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento!   No llevabas pendientes.   Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo.           -¡A ver!                 ¡Al fin!                     ¿Qué?                           ¡No!               Sólo era un pájaro,               no tú,               Miss X niña. El barman, ¡oh, qué triste!     (Cerveza.     Limonada.     Whisky.     Cocktail de ginebra.) Ha pintado de ***** las botellas. Y las banderas, alegrías del bar, de ***** a media asta.     ¡Y el cielo sin girar tu radiograma!   Treinta barcos, cuarenta hidroaviones y un velero cargado de naranjas, gritando por el mar y por las nubes. Nada.   ¡Ah, Miss X! ¿Adónde?   S. M. el Rey de tu país no come. No duerme el Rey. Fuma. Se muere por la costa en automóvil.   Ministerios, Bancos del oro, Consulados, Casinos, Tiendas, Parques, cerrados.   Y, mientras, tú, en el viento -¿te aprietan los zapatos?-, Miss X, de los mares   -di, ¿te lastima el aire?-.   ¡Ah, Miss X, Miss X, qué fastidio! Bostezo.         Adiós...                 Good bye...   (Ya nadie piensa en ti. Las mariposas de acero, con las alas tronchadas, incendiando los aires, fijas sobre las dalias movibles de los vientos. Sol electrocutado. Luna carbonizada. Temor al oso blanco del invierno.   Veda. Prohibida la caza marítima, celeste, por orden del Gobierno.   Ya nadie piensa en ti, Miss X niña.)
0
767
A miss x, enterrada en el viento del oeste
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!   Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena -fuego rubio cortado-.   ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento!   No llevabas pendientes.   Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo.           -¡A ver!                 ¡Al fin!                     ¿Qué?                           ¡No!               Sólo era un pájaro,               no tú,               Miss X niña. El barman, ¡oh, qué triste!     (Cerveza.     Limonada.     Whisky.     Cocktail de ginebra.) Ha pintado de ***** las botellas. Y las banderas, alegrías del bar, de ***** a media asta.     ¡Y el cielo sin girar tu radiograma!   Treinta barcos, cuarenta hidroaviones y un velero cargado de naranjas, gritando por el mar y por las nubes. Nada.   ¡Ah, Miss X! ¿Adónde?   S. M. el Rey de tu país no come. No duerme el Rey. Fuma. Se muere por la costa en automóvil.   Ministerios, Bancos del oro, Consulados, Casinos, Tiendas, Parques, cerrados.   Y, mientras, tú, en el viento -¿te aprietan los zapatos?-, Miss X, de los mares   -di, ¿te lastima el aire?-.   ¡Ah, Miss X, Miss X, qué fastidio! Bostezo.         Adiós...                 Good bye...   (Ya nadie piensa en ti. Las mariposas de acero, con las alas tronchadas, incendiando los aires, fijas sobre las dalias movibles de los vientos. Sol electrocutado. Luna carbonizada. Temor al oso blanco del invierno.   Veda. Prohibida la caza marítima, celeste, por orden del Gobierno.   Ya nadie piensa en ti, Miss X niña.)
Continue reading...
70
Alguien barre y canta y barre (zuecos en la madrugada).   Alguien dispara las puertas. ¡Qué miedo, madre!   (¡Ay, los que en andas del viento, en un velero a estas horas vayan arando los mares!)   Alguien barre y canta y barre.   Algún caballo, alejándose, imprime su pie en el eco de la calle. ¡Qué miedo, madre!   ¡Si alguien llamara a la puerta! ¡Si se apareciera padre con su túnica talar chorreando!... ¡Qué horror, madre!     Alguien barre                 y canta                       y barre.
0
709
Alguien