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"truenos" poems
La cosa va así: no sé cómo nombrar este libro, como si nombrar esto fuera la hipérbole de la hermandad, no temerle a lo cierto, pasar del alimento cotidiano al polvo de un paisaje, saltar por lo sencillo de la imagen de un pájaro blanco que irrumpe sin respeto, a lo que nunca supe. Escribir es escribir lo que no se sabe, por lo demás, un impulso que tienta definir la sonrisa de alguien, con la estampa accesible de un nombre propio. Pero la cosa va así amor: no sé cómo nombrar este libro, susceptible todo desde lo nada, por eso el tema del clima, árboles totales, victorias contundentes de insectos, lo que contiene decir un niño ambiguo: para alguien la carcajada, para otro el asco, para alguien más, horas claras, semanas marcadas para siempre-nunca. Al escribir tenemos reservas, al ver de frente tenemos reservas, al poner el pie derecho pensando en las serpientes tenemos reservas, al dormir al lado de algún desconocido tenemos reservas. Al menos hoy, al no saber cómo darle nombre a esto que ha ocurrido, mientras los truenos marcan distancia y certidumbre.
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Jan 17, 2012
Jan 17, 2012 at 10:06 PM UTC
viaje al centro de la tierra
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. Jamás, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! Jamás tanto cariño doloroso, jamás tanta cerca arremetió lo lejos, jamás el fuego nunca jugó mejor su rol de frío muerto! Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal y la migraña extrajo tanta frente de la frente! Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, el corazón, en su cajón, dolor, la lagartija, en su cajón, dolor. Crece la desdicha, hermanos hombres, más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece con la res de Rosseau, con nuestras barbas; crece el mal por razones que ignoramos y es una inundación con propios líquidos, con propio barro y propia nube sólida! Invierte el sufrimiento posiciones, da función en que el humor acuoso es vertical al pavimento, el ojo es visto y esta oreja oída, y esta oreja da nueve campanadas a la hora del rayo, y nueve carcajadas a la hora del trigo, y nueve sones hembras a la hora del llanto, y nueve cánticos a la hora del hambre y nueve truenos y nueve látigos, menos un grito. El dolor nos agarra, hermanos hombres, por detrás, de perfil, y nos aloca en los cinemas, nos clava en los gramófonos, nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente a nuestros boletos, a nuestras cartas; y es muy grave sufrir, puede uno orar... Pues de resultas del dolor, hay algunos que nacen, otros crecen, otros mueren, y otros que nacen y no mueren, otros que sin haber nacido, mueren, y otros que no nacen ni mueren (son los más). Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, de ver al pan, crucificado, al nabo, ensangrentado, llorando, a la cebolla, al cereal, en general, harina, a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, al vino, un ecce-homo, tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.
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Los nueve monstruos
Y, desgraciadamente, el dolor crece en el mundo a cada rato, crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces y la condición del martirio, carnívora, voraz, es el dolor dos veces y la función de la yerba purísima, el dolor dos veces y el bien de ser, dolernos doblemente. Jamás, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! Jamás tanto cariño doloroso, jamás tanta cerca arremetió lo lejos, jamás el fuego nunca jugó mejor su rol de frío muerto! Jamás, señor ministro de salud, fue la salud más mortal y la migraña extrajo tanta frente de la frente! Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, el corazón, en su cajón, dolor, la lagartija, en su cajón, dolor. Crece la desdicha, hermanos hombres, más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece con la res de Rosseau, con nuestras barbas; crece el mal por razones que ignoramos y es una inundación con propios líquidos, con propio barro y propia nube sólida! Invierte el sufrimiento posiciones, da función en que el humor acuoso es vertical al pavimento, el ojo es visto y esta oreja oída, y esta oreja da nueve campanadas a la hora del rayo, y nueve carcajadas a la hora del trigo, y nueve sones hembras a la hora del llanto, y nueve cánticos a la hora del hambre y nueve truenos y nueve látigos, menos un grito. El dolor nos agarra, hermanos hombres, por detrás, de perfil, y nos aloca en los cinemas, nos clava en los gramófonos, nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente a nuestros boletos, a nuestras cartas; y es muy grave sufrir, puede uno orar... Pues de resultas del dolor, hay algunos que nacen, otros crecen, otros mueren, y otros que nacen y no mueren, otros que sin haber nacido, mueren, y otros que no nacen ni mueren (son los más). Y también de resultas del sufrimiento, estoy triste hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, de ver al pan, crucificado, al nabo, ensangrentado, llorando, a la cebolla, al cereal, en general, harina, a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, al vino, un ecce-homo, tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹! ¡Cómo, hermanos humanos, no deciros que ya no puedo y ya no puedo con tanto cajón, tanto minuto, tanta lagartija y tanta inversión, tanto lejos y tanta sed de sed! Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? ¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos, hay, hermanos, muchísimo que hacer.
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Un albañil quería... No le faltaba aliento. Un albañil quería, piedra tras piedra, muro tras muro, levantar una imagen al viento desencadenador en el futuro. Quería un edificio capaz de lo más leve. No le faltaba aliento. ¡Cuánto aquel ser quería! Piedras de plumas, muros de pájaros los mueve una imaginación al mediodía. Reía. Trabajaba. Cantaba. De sus brazos, con un poder más alto que el ala de los truenos iban brotando muros lo mismo que aletazos. Pero los aletazos duran menos. Al fin, era la piedra su agente. Y la montaña tiene valor de vuelo si es totalmente activa. Piedra por piedra es peso y hunde cuanto acompaña aunque esto sea un mundo de ansia viva. Un albañil quería... Pero la piedra cobra su torva densidad brutal en un momento. Aquel hombre labraba su cárcel. Y en su obra fueron precipitados él y el viento.
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Sepultura de la imaginación
Cerrado el horizonte hasta mi puerta y ni menta ni cardo en el camino. Yo me decía a solas: ¡el destino! callé mis truenos y tendime a muerta. En el silencio al fin hubo una incierta, mínima melodía, casi un trino de agua o de flauta, en el vespertino palor como de tierna aurora alerta. Y llegó, ah, llegó lo inesperado y lo irreal. El ensueño no soñado, la libertad de alondras y laureles. En el umbral de paz reconquistada, oteo, sin terror en la mirada hambrientos tigres, jerifaltes crueles.
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Reconquista
Todas las madres del mundo, ocultan el vientre, tiemblan, y quisieran retirarse, a virginidades ciegas, el origen solitario y el pasado sin herencia. Pálida, sobrecogida la fecundidad se queda. El mar tiene sed y tiene sed de ser agua la tierra. Alarga la llama el odio y el amor cierra las puertas. Voces como lanzas vibran, voces como bayonetas. Bocas como puños vienen, puños como cascos llegan. Pechos como muros roncos, piernas como patas recias. El corazón se revuelve, se atorbellina, revienta. Arroja contra los ojos súbitas espumas negras. La sangre enarbola el cuerpo, precipita la cabeza y busca un hueco, una herida por donde lanzarse afuera. La sangre recorre el mundo enjaulada, insatisfecha. Las flores se desvanecen devoradas por la hierba. Ansias de matar invaden el fondo de la azucena. Acoplarse con metales todos los cuerpos anhelan: desposarse, poseerse de una terrible manera. Desaparecer: el ansia general, creciente, reina. Un fantasma de estandartes, una bandera quimérica, un mito de patrias: una grave ficción de fronteras. Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea. ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas? Pasiones como clarines, coplas, trompas que aconsejan devorarse ser a ser, destruirse, piedra a piedra. Relinchos. Retumbos. Truenos. Salivazos. Besos. Ruedas. Espuelas. Espadas locas abren una herida inmensa. Después, el silencio, mudo de algodón, blanco de vendas, cárdeno de cirugía, mutilado de tristeza. El silencio. Y el laurel en un rincón de osamentas. Y un tambor enamorado, como un vientre tenso, suena detrás del innumerable muerto que jamás se aleja.
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Guerra
Todas las madres del mundo, ocultan el vientre, tiemblan, y quisieran retirarse, a virginidades ciegas, el origen solitario y el pasado sin herencia. Pálida, sobrecogida la fecundidad se queda. El mar tiene sed y tiene sed de ser agua la tierra. Alarga la llama el odio y el amor cierra las puertas. Voces como lanzas vibran, voces como bayonetas. Bocas como puños vienen, puños como cascos llegan. Pechos como muros roncos, piernas como patas recias. El corazón se revuelve, se atorbellina, revienta. Arroja contra los ojos súbitas espumas negras. La sangre enarbola el cuerpo, precipita la cabeza y busca un hueco, una herida por donde lanzarse afuera. La sangre recorre el mundo enjaulada, insatisfecha. Las flores se desvanecen devoradas por la hierba. Ansias de matar invaden el fondo de la azucena. Acoplarse con metales todos los cuerpos anhelan: desposarse, poseerse de una terrible manera. Desaparecer: el ansia general, creciente, reina. Un fantasma de estandartes, una bandera quimérica, un mito de patrias: una grave ficción de fronteras. Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea. ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas? Pasiones como clarines, coplas, trompas que aconsejan devorarse ser a ser, destruirse, piedra a piedra. Relinchos. Retumbos. Truenos. Salivazos. Besos. Ruedas. Espuelas. Espadas locas abren una herida inmensa. Después, el silencio, mudo de algodón, blanco de vendas, cárdeno de cirugía, mutilado de tristeza. El silencio. Y el laurel en un rincón de osamentas. Y un tambor enamorado, como un vientre tenso, suena detrás del innumerable muerto que jamás se aleja.
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Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón Yo te seguiría por el camino de la felicidad Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino Te imploro que no tengas ninguna duda Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo No me importarán todo tipo de problemas Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière Yo cruzaré fronteras y romperé barreras Para exhumarte, apreciarte y amarte más Como se ha hecho a lo largo de los siglos Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo. A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo. Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer! Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado Como se ha hecho a lo largo de los siglos Para resucitar el amor y amarte más Por favor alimenta no, sin duda Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz. A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo. P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta. Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”. Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 9:03 PM UTC
Si Tú No Volviste
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón Yo te seguiría por el camino de la felicidad Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino Te imploro que no tengas ninguna duda Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo No me importarán todo tipo de problemas Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière Yo cruzaré fronteras y romperé barreras Para exhumarte, apreciarte y amarte más Como se ha hecho a lo largo de los siglos Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo. A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo. Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer! Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado Como se ha hecho a lo largo de los siglos Para resucitar el amor y amarte más Por favor alimenta no, sin duda Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz. A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo. P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta. Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”. Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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No eres solo lo que piensas, Lo que ves, lo que representas. Eres luz, pasión, una estrella fugaz que si te descuidas No podrás realmente apreciar Eres el baile lento café con vainilla que jamás se acaba La sal de playa El silencio de una respiración La seguridad de voltear y encontrarte Eres truenos, lluvia, gritos de silencio Un terremoto, una inundación Eres galaxia Interminable, extraordinaria Eres tú y solo tú.
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Sep 8, 2017
Sep 8, 2017 at 8:15 PM UTC
antes pt. 1
Y vi las sombras de los que fueron, en sus sepulcros, y así clamaron: «¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!» «La noche asperja los cielos de oro; mas cada estrella del ***** manto es una gota de nuestro lloro... ¿Verdad que hay muchas? ¡Lloramos tanto...!» «¡Ay, de los seres que se quisieron y en mala hora nos engendraron! ¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!» Hui angustiado, lleno de horrores; pero la turba conmigo huía, y con sollozos desgarradores su ritornello feroz seguía. «¡Ay, de los seres que se quisieron Y en mala hora nos engendraron! ¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!» Y he aquí los astros - ¡chispas de fraguas del viejo Cosmos! - que descendían y, al apagarse sobre las aguas, en hiel y absintio las convertían. Y a los fantasmas su voz unieron los Siete Truenos; estremecieron el Infinito y así clamaron: «¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!»
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Apocalíptica
Ser un robot resolvería todo. No tendría miedo. No me asustaría de mi futuro tan incierto, que se vuelve más errático con cada minuto que paso a tu lado. Por un segundo, imagino una vida contigo sin temores… y de repente, ya no estás. Tengo miedo. ¿Soy débil por darte el arma cargada, esperando que no la uses contra mí? Porque eso es el amor que te tengo: cruzaría un puente tambaleante a ciegas con la esperanza de encontrarte al final. Me vuelvo un castillo de arena, y con tu más fino toque, puedes derrumbarme si así lo deseas. Me da miedo, porque si tú te vas, lloverá. Y sin ti a mi lado, los truenos lastiman aún más. ¿Miedo? ¿A qué? Al efímero presente que me deja expuesto ante el pasado, y enciende la llama de la incertidumbre que aguarda a mi futuro. Pues sí, me aterra la idea de que, aún esperándote una vida entera, no sea suficiente para que me des la oportunidad de intentar enamorarte una vez más. Podrías incendiar nuestro mundo, y yo me quedaría… solo por ti.
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May 7, 2025
May 7, 2025 at 12:46 PM UTC
FEAR