Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"trozos" poems
No estoy seguro qué es lo que comienza. Los gallos avivan al cosmos lo alientan a latir, a expresarse como el fuego avivado alienta al corazón a agitar su latido.                                (marea de circunstancias                    heme aquí, postrado en el oleaje                                 muriéndome por nadar) El vacío deja caer sus moldes de reloj para que la vastedad suceda: comienza, sí, la aventura el juego circular la alta-experiencia fallida la confusión de nombrar          sin decir lo correcto. Nombrar y mal|decir, maldefinir, malvivir. Se entona un habla sin provecho un habla sin adagio. La expresión se desgaja: sus trozos se evaporan con la neblina parecen esferas sufriendo de aplanamiento. La claridad se enrarece: mueren los magos creadores se colman de caídas sin conciencia                       y paracaídas sin usar. Sobrevivo aquí, en la marea del error                    a u s e n t e d e s e n t i d o laberinto lúdico laberinto del que olvido su carácter de juego. Malnombro mi estado: me pierdo. Volver ¿a dónde? ¿Ayudaría la luz                  a nombrar de nuevo? Volver a la luz perder la palabra desposeer                  comenzar. ¿Comenzar por la luz, terminar restituidos en la más seglar de las gnosis? ¿Terminar como estrella que alumbra el signo como estrella que devela el sentido oscuro? Bifurcación múltiple ramales pletóricos ah, las nervaduras del árbol metafísico ah, la oquedad de la oferta. ¿A dónde van a dar los caminos que, sumiso, veo abrirse ante mi?
0
Oct 11, 2014
Oct 11, 2014 at 11:05 PM UTC
No estoy seguro qué es lo que comienza. Los gallos avivan al cosmos lo alientan a latir, a expresarse como el fuego avivado alienta al corazón a agitar su latido.                                (marea de circunstancias                    heme aquí, postrado en el oleaje                                 muriéndome por nadar) El vacío deja caer sus moldes de reloj para que la vastedad suceda: comienza, sí, la aventura el juego circular la alta-experiencia fallida la confusión de nombrar          sin decir lo correcto. Nombrar y mal|decir, maldefinir, malvivir. Se entona un habla sin provecho un habla sin adagio. La expresión se desgaja: sus trozos se evaporan con la neblina parecen esferas sufriendo de aplanamiento. La claridad se enrarece: mueren los magos creadores se colman de caídas sin conciencia                       y paracaídas sin usar. Sobrevivo aquí, en la marea del error                    a u s e n t e d e s e n t i d o laberinto lúdico laberinto del que olvido su carácter de juego. Malnombro mi estado: me pierdo. Volver ¿a dónde? ¿Ayudaría la luz                  a nombrar de nuevo? Volver a la luz perder la palabra desposeer                  comenzar. ¿Comenzar por la luz, terminar restituidos en la más seglar de las gnosis? ¿Terminar como estrella que alumbra el signo como estrella que devela el sentido oscuro? Bifurcación múltiple ramales pletóricos ah, las nervaduras del árbol metafísico ah, la oquedad de la oferta. ¿A dónde van a dar los caminos que, sumiso, veo abrirse ante mi?
Continue reading...
46
Tristeza, escarabajo de siete patas rotas, huevo de telaraña, rata descalabrada, esqueleto de perra: Aquí no entras. No pasas. Ándate. Vuelve al Sur con tu paraguas, vuelve al Norte con tus dientes de culebra. Aquí vive un poeta. La tristeza no puede entrar por estas puertas. Por las ventanas entra el aire del mundo, las rojas rosas nuevas, las banderas bordadas del pueblo y sus victorias. No puedes, Aquí no entras. Sacude tus alas de murciélago, yo pisaré las plumas que caen de tu manto, yo barreré los trozos de tu cadáver hacia las cuatro puntas del viento, yo te torceré el cuello, te coseré los ojos, cortaré tu mortaja y enterraré tus huesos roedores bajo la primavera de un manzano.
0
1.1k
Oda a la tristeza
corazón de cristal hecho trizas estás por un mal de amores esparcido tus trozos están oh corazón querido te he lastimado tanto por pretender amar ha quienes no se permiten amar
0
Mar 15, 2021
Mar 15, 2021 at 1:29 PM UTC
corazón de cristal
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
0
770
Generación
No fue jamás mejor aquello. Esto de ahora es doloroso; pero el dolor nos hace hombres y ya ninguno estamos solos. Alto fue el precio que pagamos: miseria y llanto de los ojos, nuestros mejores años verdes y nuestros sueños más hermosos. Porque nacimos bajo el signo del cerebro. Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso, y somos ruinas o cimientos, algo inconcreto, algo borroso: tronco cortado a ras de tierra, que nadie sabe que fue tronco. Predestinados para sabios, para teóricos, nos enseñaron muchas cosas conceptualmente. Y como a un pozo de agua estancada y silenciosa, fuimos echando piedras, lodo, trozos inútiles de muerte, mármoles rotos. Ahora no vemos sobre el agua El paisaje que se alza en torno. Predestinados para sabios, para teóricos, conoceríamos la vida sólo a través del microscopio, y nuestro amigo, nuestro hermano, serían entes, microcosmos, nombres velados, sin sentido, abstracciones… Pero ya todo se vino a tierra una mañana. Lo devastó un viento glorioso. Se desbordó un día la vida, nos tornó locos, y les pusimos a las cosas nuevos nombres. Y el vino rojo de la sangre, y el agua pálida del llanto, el sol majestuoso del mediodía de verano fueron más que simples fenómenos, abstracciones, malabarismos de los teóricos. Éramos hombres, y el de enfrente, aquel que hablaba con nosotros, de su tiempo, de nuestro tiempo, no era un ente ni un microcosmos. El que sufría, el que gritaba o lloraba por estar solo; el que durmió sobre la hierba las noches húmedas de otoño a nuestro lado, alma con alma, hombro con hombro, aquél, cegado por la tierra que nos echaban a los ojos; aquél que anduvo por los campos solitario, pisando odios, era un hombre de carne y hueso como nosotros. … Es extraño. Noches y días se suceden. Seguimos solos como unos árboles raquíticos en la cima de un monte. Pozos semicegados. (Pero el agua, invisible para los ojos, como una remota esperanza suena en el fondo.) Es triste alzarse de uno mismo, poner los ojos en el rostro de los hombres que han de venir tras de nosotros, que no sabrán que entre los árboles, sobre la hierba, en el mar hondo, en las ciudades, en las cumbres, hemos cantado, temblorosos por la alegría de estar vivos. Así pasamos, como un soplo de brisa azul sobre la piedra. Sin dejar rastro, como el oro de las hojas, cuando coronan la frente grave del otoño… Porque no queda ni una sola rosa plantada por nosotros.
Continue reading...
88
Son de abril las aguas mil. Sopla el viento achubascado, y entre nublado y nublado hay trozos de cielo añil.       Agua y sol. El iris brilla. En una nube lejana, zigzaguea una centella amarilla.       La lluvia da en la ventana y el cristal repiqueteo.       A través de la neblina que forma la lluvia fina, se divisa un prado verde, y un encinar se esfumina, y una sierra gris se pierde.       Los hilos del aguacero sesgan las nacientes frondas, y agitan las turbias ondas en el remanso del Duero.       Lloviendo está en los habares y en las pardas sementeras; hay sol en los encinares, charcos por las carreteras.       Lluvia y sol. Ya se oscurece el campo, ya se ilumina; allí un cerro desparece, allá surge una colina.       Ya son claros, ya sombríos los dispersos caseríos, los lejanos torreones.       Hacia la sierra plomiza van rodando en pelotones nubes de guata y ceniza.
0
658
En abril, las aguas mil
cúbrete el rostro y llora. Vomita. ¡Sí! Vomita, largos trozos de vidrio, amargos alfileres, turbios gritos de espanto, vocablos carcomidos; sobre este purulento desborde de inocencia, ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce, y esta castrada y fétida sumisión cultivada en flatulentos caldos de terror y de ayuno. Cúbrete el rostro y llora... pero no te contengas. Vomita. ¡Sí! Vomita, ante esta paranoica estupidez macabra, sobre este delirante cretinismo estentóreo y esta senil orgía de egoísmo prostático: lacios coágulos de asco, macerada impotencia, rancios jugos de hastío, trozos de amarga espera... horas entrecortadas por relinchos de angustia.
0
627
Invitación al vómito
¡Déjenme desahogar mi alma! Déjenme contarles el dolor que en mí-- ha hecho morada. Déjenme decirles que la muerte--me vive hablando, que la desesperación se ha hecho la única religión que conozco! ¡Déjenme desahogar mi alma! Estos tiros están trizando mi carne, mi habilidad de pararme, mi necesidad de salir adelante. Están jugando fuerzas desconocidas con mi destino, llámenle principalidades, demonios, ángeles, o amigos. Doy un paso hacia delante, me siento invencible, y cuando vuelvo a revisarme…. ¡estoy en el mismo sitio! Esos tiros me jadean tan fuerte, que se ha quebrado mi cerebro en mil pedazos. Quiero sentir algo, sentir que contribuyo, y veo el reflejo de mi corazón escarchado, desangrado, escaldado, todo abandonado, y vuelvo y me rindo. ¿Soy acaso una muñeca, un títere, una marioneta, un fantoche, un pelele, o un maldito espantajo, que todos pueden manipular a su antojo? ¡Déjenme desahogar mi alma! tengo los brazos rotos, de tanto forzar la soga para salvarme. tengo la mirada nublada, los tiros me roban el oxígeno de tanto esforzarme de ellos librarme. Veo gente libre, feliz, y consumada, suspiros cortados me esperanzan un poco, y lucho y riño por alcanzar mi destino. Luego, veo mis trozos, mis tiros, y mi vida alterada por las circunstancias. Siento la soledad que me viste los ojos y el alma. Me beso la desilusión y la inestabilidad de mis manos, Me siento y veo el café de mis letras, salirse por los agujeros de la soga que me sigue triturando. Pero vuelvo y me paro y la soga me sienta, y me doblega... ¡de mí, quiere adueñarse! Déjenme desahogar mi alma! No me miren con pena. ¡Yo de este yugo....he de liberarme! LeydisProse 6/14/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/about/
0
Jun 14, 2017
Jun 14, 2017 at 11:23 AM UTC
¡Déjenme desahogar mi alma!
¡Déjenme desahogar mi alma! Déjenme contarles el dolor que en mí-- ha hecho morada. Déjenme decirles que la muerte--me vive hablando, que la desesperación se ha hecho la única religión que conozco! ¡Déjenme desahogar mi alma! Estos tiros están trizando mi carne, mi habilidad de pararme, mi necesidad de salir adelante. Están jugando fuerzas desconocidas con mi destino, llámenle principalidades, demonios, ángeles, o amigos. Doy un paso hacia delante, me siento invencible, y cuando vuelvo a revisarme…. ¡estoy en el mismo sitio! Esos tiros me jadean tan fuerte, que se ha quebrado mi cerebro en mil pedazos. Quiero sentir algo, sentir que contribuyo, y veo el reflejo de mi corazón escarchado, desangrado, escaldado, todo abandonado, y vuelvo y me rindo. ¿Soy acaso una muñeca, un títere, una marioneta, un fantoche, un pelele, o un maldito espantajo, que todos pueden manipular a su antojo? ¡Déjenme desahogar mi alma! tengo los brazos rotos, de tanto forzar la soga para salvarme. tengo la mirada nublada, los tiros me roban el oxígeno de tanto esforzarme de ellos librarme. Veo gente libre, feliz, y consumada, suspiros cortados me esperanzan un poco, y lucho y riño por alcanzar mi destino. Luego, veo mis trozos, mis tiros, y mi vida alterada por las circunstancias. Siento la soledad que me viste los ojos y el alma. Me beso la desilusión y la inestabilidad de mis manos, Me siento y veo el café de mis letras, salirse por los agujeros de la soga que me sigue triturando. Pero vuelvo y me paro y la soga me sienta, y me doblega... ¡de mí, quiere adueñarse! Déjenme desahogar mi alma! No me miren con pena. ¡Yo de este yugo....he de liberarme! LeydisProse 6/14/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/about/
Continue reading...
43
Yo no te imputo toda culpa. Yo sé que también falle. Yo sé que también claudique. Yo sé que también me bañe en un mar de Ego. Yo sé que aposte nuestro amor al Señor tiempo. Yo sé que te hice pedazos en un acto de rebeldía. Que te devolví cada rechazo día por día. Que maldecí haberte conocido. Que fabrique una imagen de ti que no existía. Que exigí a veces más de lo que daba. ¿Y tú? ¡Tú también fallaste! Deshonraste mi amor desde principio. Te encargaste de descuartizar mi alma, De pisotear mi dignidad, De tiranizarme en soledades infinitas. Te convertiste en la astilla de vidrio que uno pisa, que duele, pero es tan profundo y pequeño y no se ve. Cuando intentas sacarlo, cada presión a la lesión causa que se incruste más en la piel. Cada intento en un agobiante momento donde se desangra la piel. Uno grita, uno pide auxilio, duele pisar pero nada vale, solo tenerle paciencia, ahogarlo en agua tibia, que se hinche que salga el trozo por sí mismo. Hoy por hoy todavía estoy paralizada todavía duele los trozos de vidrio que se incrustaron en mi alma. Todavía estoy en el suelo. Todavía duele este duelo. Yo no pretendo inculparte. Yo no pretendo tomar toda la culpa. Me quedo con los trozos que dejaste. Me quedo con pedazos rotos que te deje. Todavía estoy en el suelo. Todavía duele este duelo. Pero siento una presencia de agua bendita, que está excretando de mi alma, los pedazos rotos que adquirí en la ardua batalla que fue amarte y entregarte mi vida. LeydisProse 6/23/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
0
Jun 26, 2017
Jun 26, 2017 at 9:34 AM UTC
TODAVIA ESTOY EN EL SUELO
Yo no te imputo toda culpa. Yo sé que también falle. Yo sé que también claudique. Yo sé que también me bañe en un mar de Ego. Yo sé que aposte nuestro amor al Señor tiempo. Yo sé que te hice pedazos en un acto de rebeldía. Que te devolví cada rechazo día por día. Que maldecí haberte conocido. Que fabrique una imagen de ti que no existía. Que exigí a veces más de lo que daba. ¿Y tú? ¡Tú también fallaste! Deshonraste mi amor desde principio. Te encargaste de descuartizar mi alma, De pisotear mi dignidad, De tiranizarme en soledades infinitas. Te convertiste en la astilla de vidrio que uno pisa, que duele, pero es tan profundo y pequeño y no se ve. Cuando intentas sacarlo, cada presión a la lesión causa que se incruste más en la piel. Cada intento en un agobiante momento donde se desangra la piel. Uno grita, uno pide auxilio, duele pisar pero nada vale, solo tenerle paciencia, ahogarlo en agua tibia, que se hinche que salga el trozo por sí mismo. Hoy por hoy todavía estoy paralizada todavía duele los trozos de vidrio que se incrustaron en mi alma. Todavía estoy en el suelo. Todavía duele este duelo. Yo no pretendo inculparte. Yo no pretendo tomar toda la culpa. Me quedo con los trozos que dejaste. Me quedo con pedazos rotos que te deje. Todavía estoy en el suelo. Todavía duele este duelo. Pero siento una presencia de agua bendita, que está excretando de mi alma, los pedazos rotos que adquirí en la ardua batalla que fue amarte y entregarte mi vida. LeydisProse 6/23/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
41
Los dos enviando cartas rompían su relación, parecían un no me dejes reales cartas de amor. Mirando entre palabras verías al culpable, lo extraño del culpable ninguno de ese amor. Los celos crean contexto y razón, poseyendo a sus víctimas accionan planes sin control. ¿Será posible volver al amor siendo un coautor de tal error? ¿un espíritu quebrado unirá sus trozos con palabras de amor y perdón? Conmociona mi espíritu tus tristes cartas de adiós, algunos no recibimos cartas ni por quiebre, ni amistad, menos siquiera por amor.
0
May 17, 2025
May 17, 2025 at 3:02 AM UTC
Cartas y culpables
me derrumbé, caía entre astillas y huesos, entre llantos de arena y aguaceros de vidrio, cuando oí que gritaban: "¡Abajo!" "¡Mas abajo!" y seguía cayendo, dando vueltas y vueltas, entre ásperas cenizas y gritos mutilados, "¡Abajo!" "¡Más abajo!" en espiral, rodando, envuelto en lo derruido, en turbios remolinos de trozos y fragmentos, de esquirlas, de gemidos, "¡Abajo!" "¡Más abajo!" entre escombros y ruinas ululantes, informes, a través de la asfixia, del horror, del misterio, más allá del aliento, de la luz, del recuerdo.
0
441
Derrumbe
Herido y muerto, hermano, criatura veraz, republicana, están andando en tu trono, desde que tu espinazo cayó famosamente; están andando, pálido, en tu edad flaca y anual, laboriosamente absorta ante los vientos. Guerrero en ambos dolores, siéntate a oír, acuéstate al pie del palo súbito, inmediato de tu trono; voltea; están las nuevas sábanas, extrañas; están andando, hermano, están andando. Han dicho: «Cómo! Dónde!...», expresándose en trozos de paloma, y los niños suben sin llorar a tu polvo. Ernesto Zúñiga, duerme con la mano puesta, con el concepto puesto, en descanso tu paz, en paz tu guerra. Herido mortalmente de vida, camarada, camarada jinete, camarada caballo entre hombre y fiera, tus huesecillos de alto y melancólico dibujo forman pompa española, pompa laureada de finísimos andrajos! Siéntate, pues, Ernesto, oye que están andando, aquí, en tu trono, desde que tu tobillo tiene canas. ¿Qué trono? ¡Tu zapato derecho! ¡Tu zapato!
0
394
Vi
Era escasa la pitanza En el Asilo de locos. Don José Solís, Virrey Entre Virreyes rumboso, Que cuanto daba a los pobres Lo juzgaba siempre poco, De esa escasez supo un día Contrariado y con asombro, Porque al Asilo enviaba Siempre ayuda generoso, Y al instante a su presencia Llamando a su mayordomo, Y entregándole una bolsa Le dijo: «Con este oro Quiero que se dé un almuerzo Mañana mismo a los locos, Pero un almuerzo abundante, Un almuerzo apetitoso, Como esos, según decires, Que acostumbran los canónigos, Y que por eso, rollizos Se les ve subir al coro, Aunque afirman que es la vida Sin pecados, lo que sólo Hace que Dios los conserve Con buena salud y gordos. Siempre de pecados me hablan, Las manos en el redondo Vientre cruzadas, sabiendo Que al cielo ofendemos todos, Unos pecando a escondidas Y no ocultándonos otros». De verse eran las espuertas: Pavos asados al horno, Papas con queso, esponjadas, Y carnes con blancos trozos De cebolla, y con lechugas, Postres variados, bizcochos Hechos por monjas, y dulces... Todo allí servido a rodo. El Virrey pensó: «La dicha Se puede alcanzar con poco». Temprano, al día siguiente, Fue al Asilo. Vienen todos Carilargos... Y él creía Encontrarlos muy dichosos. -«¿Cómo almorzasteis?», pregunta. Y uno, inclinando los ojos Le responde bostezando: -«¿Cómo almorzamos? Nosotros, Señor Virrey, como frailes, Y los frailes como locos».
0
401
El virrey solís y los locos
¡Haz grabar en tu arco de austera arquitectura, Triunfador! una fila de bárbaros vencidos, Una flota cautiva, jefes al yugo uncidos, Espolones y proas, y trozos de armadura. Y bien de Anco desciendas o de familia oscura, Queden tu nombre ilustre y hechos esclarecidos En los bajorrelieves hondamente esculpidos, Para que así, tu fama, pase a la edad futura. El Tiempo ya ha blandido su arma fatal. ¿O esperas Que eternamente vivan hazañas pasajeras? La yedra vil, trofeos cubre en que el hombre fía. Y en pedazos de mármol, en donde tu radiante Gloria la yedra oculta, tal vez su hoz cortante Un segador de Samnio verá mellada un día.
0
322
A un triunfador
Flores florecen junto a latas de Pepsi oxidadas, Regadas por la saliva de los traficantes de cocaína, Y el ***** y el fluido vaginal, De amantes en celo manoseándose bajo mantas, Bajo estrellas débilmente brillando a través de niebla tóxica. Refugio en la oscuridad para asaltantes, violadores, y otros maleantes, Cuyo aliento profana las misma especies, Que tan mal representan, Degeneran la definición Platónica del hombre, En pollos muertos, desplumados. Abominación. Horrible no en sí mismo, si no en el uso que se le pone: Un hueso lanzado a perros que nunca han probado un bistec, Y se conforman en festejar, Los trozos de carne fétida, Restantes en huesos bien roídos. Parque Central, el hueso que debemos roer, Sonriendo complacientemente al ver los rascacielos, Crecientes a diario donde las flores podrían haber brotado, Nuestra humanidad hundiéndose en proporción, A las alturas que alcanzan. Si parezco ser de mente estrecha y cruel, O ciego a la belleza de "Central Park", Es porque he caminado en tierra virgen, En verano, invierno, otoño y principios de primavera, Y no puedo llevarme a amar a una puta.
0
Nov 29, 2019
Nov 29, 2019 at 3:45 PM UTC
Parque Central