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"temer" poems
A la Humanidad ELENA RAMOS Ciertamente todos buscamos lo mismo Poder, Dinero y Fama Ser mejor para ser escuchados por todos Tener dinero para poder comprar a todos Y tener fama para ser reconocidos por todos No podemos pretender ser supremos ante civilizaciones a las cuales somos exactamente iguales Tenemos rasgos distintos, dialectos variados pero Al final somos iguales Esperamos un desastre para poder unirnos Uno en el cual tengamos miedo de morir y ser derrotados por fuerzas mayores Talvez debamos esperar ese fenómeno que cambie a la humanidad Algo que jamás hayan podido ver nuestros ojos Un desastre natural que acabe con todos Una plaga que nos destruya lentamente En la humanidad hay mucha corrupción, hay desastres creados por nosotros Hay guerras santas, hay asesinatos planeados Porque? Por poder, dinero y fama Somos invencibles en nuestras mentes, pero que pasa si afuera de nuestra visión Hay algo más grande que todos juntos Una fuerza invencible, un poder sobrenatural que en cualquier momento decida destruirnos Talvez sea suerte o sea el destino Si decidimos separarnos a diario Si creamos más violencia Si hay más separación de naciones Si hay más hambre Más infestaciones, más personas mueren a diario Es inevitable es un proceso natural del hombre Pero, aceptémoslo más muertes son causadas por nosotros mismos. Soy tan humana como todos ustedes Es un acto de paz y un pacto de unidad La raza humana pierde su escencia De ser capaces de analizar y ser luz Somos ciegos y egoístas Un ego que saciar Un espíritu que alimentar A base de mentiras, engaños y sacrificios Ser pobre o rico Tener todo o  ser nada Ver morir pero no actuar Decidimos sentarnos a ver lo que pasa Pero  porque no somos parte del espectáculo mejor? Organizaciones a diario luchan por cambiar el mundo Fotos de acontecimientos que impactan un rato Después son desechos que olvidamos por lujos y mentiras El humano se convirtió en el monstruo más grande que deberíamos temer Esa sencillez de aceptar el fracaso Inhumanos ante las crisis de los demás Muertes por ganas de poder Muertes por religión y creencias Si crees en algo, créelo Pero Piensa si va en contra de ti y de tu generación Dos bandos iguales peleando por ser más notorio Sangre derramada para demostrar grandeza Lujos para despilfarrar Lugares hermosos que son destrozados El hábitat humana dejo de ser para los humanos Nos convertimos en cosas materialistas Sin propósitos de vida Luchemos para ser iguales Sin distinción de raza, **** religión, política... Constantemente decimos eso Pero realmente se cumple? Si eres humano y lees esto Piensa que estás haciendo en este momento Estas cambiado para bien a tu humanidad?
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Jun 11, 2016
Jun 11, 2016 at 11:03 PM UTC
A la Humanidad
A la Humanidad ELENA RAMOS Ciertamente todos buscamos lo mismo Poder, Dinero y Fama Ser mejor para ser escuchados por todos Tener dinero para poder comprar a todos Y tener fama para ser reconocidos por todos No podemos pretender ser supremos ante civilizaciones a las cuales somos exactamente iguales Tenemos rasgos distintos, dialectos variados pero Al final somos iguales Esperamos un desastre para poder unirnos Uno en el cual tengamos miedo de morir y ser derrotados por fuerzas mayores Talvez debamos esperar ese fenómeno que cambie a la humanidad Algo que jamás hayan podido ver nuestros ojos Un desastre natural que acabe con todos Una plaga que nos destruya lentamente En la humanidad hay mucha corrupción, hay desastres creados por nosotros Hay guerras santas, hay asesinatos planeados Porque? Por poder, dinero y fama Somos invencibles en nuestras mentes, pero que pasa si afuera de nuestra visión Hay algo más grande que todos juntos Una fuerza invencible, un poder sobrenatural que en cualquier momento decida destruirnos Talvez sea suerte o sea el destino Si decidimos separarnos a diario Si creamos más violencia Si hay más separación de naciones Si hay más hambre Más infestaciones, más personas mueren a diario Es inevitable es un proceso natural del hombre Pero, aceptémoslo más muertes son causadas por nosotros mismos. Soy tan humana como todos ustedes Es un acto de paz y un pacto de unidad La raza humana pierde su escencia De ser capaces de analizar y ser luz Somos ciegos y egoístas Un ego que saciar Un espíritu que alimentar A base de mentiras, engaños y sacrificios Ser pobre o rico Tener todo o  ser nada Ver morir pero no actuar Decidimos sentarnos a ver lo que pasa Pero  porque no somos parte del espectáculo mejor? Organizaciones a diario luchan por cambiar el mundo Fotos de acontecimientos que impactan un rato Después son desechos que olvidamos por lujos y mentiras El humano se convirtió en el monstruo más grande que deberíamos temer Esa sencillez de aceptar el fracaso Inhumanos ante las crisis de los demás Muertes por ganas de poder Muertes por religión y creencias Si crees en algo, créelo Pero Piensa si va en contra de ti y de tu generación Dos bandos iguales peleando por ser más notorio Sangre derramada para demostrar grandeza Lujos para despilfarrar Lugares hermosos que son destrozados El hábitat humana dejo de ser para los humanos Nos convertimos en cosas materialistas Sin propósitos de vida Luchemos para ser iguales Sin distinción de raza, **** religión, política... Constantemente decimos eso Pero realmente se cumple? Si eres humano y lees esto Piensa que estás haciendo en este momento Estas cambiado para bien a tu humanidad?
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Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul;  y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul; -«Navega velero mío,  sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.  »Veinte presas hemos hecho a despecho, del inglés, »y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Allá muevan feroz guerra  ciegos reyes por un palmo más de tierra, que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.  »Y no hay playa sea cualquiera, ni bandera de esplendor, »que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »A la voz de ¡barco viene!  es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar: que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer.  »En las presas yo divido lo cogido por igual: »sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »¡Sentenciado estoy a muerte!;  yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena quizá en su propio navío.  »Y si caigo ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, »cuando el yugo de un esclavo como un bravo sacudí. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Son mi música mejor  aquilones el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del ***** mar los bramidos y el rugir de mis cañones.  »Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, »yo me duermo sosegado arrullado por el mar. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar».  José de Espronceda, 1840
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Canción del pirata
Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento y alza en blando movimiento olas de plata y azul;  y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul; -«Navega velero mío,  sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.  »Veinte presas hemos hecho a despecho, del inglés, »y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Allá muevan feroz guerra  ciegos reyes por un palmo más de tierra, que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.  »Y no hay playa sea cualquiera, ni bandera de esplendor, »que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »A la voz de ¡barco viene!  es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar: que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer.  »En las presas yo divido lo cogido por igual: »sólo quiero por riqueza la belleza sin rival. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »¡Sentenciado estoy a muerte!;  yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena quizá en su propio navío.  »Y si caigo ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, »cuando el yugo de un esclavo como un bravo sacudí. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar. »Son mi música mejor  aquilones el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del ***** mar los bramidos y el rugir de mis cañones.  »Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, »yo me duermo sosegado arrullado por el mar. »Qué es mi barco: mi tesoro, qué es mi dios: la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria la mar».  José de Espronceda, 1840
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Con él su vida entera coincidía, Toda promesa y realidad iguales, La mocedad austera vuelta apenas Gozosa madurez, tan demoradas Como día estival. Así olvidaste, Amando su existir, temer su muerte. Pero su muerte, al allegarle ahora, Calló la voz que cerca nunca oíste, A cuyos ecos despertaron tantos Sueños del mundo en ti nunca vividos, Hoy no soñados porque ya son vida. Cuando para seguir nos falta aliento, Roto el mágico encanto de las cosas, Si en soledad alzabas la cabeza, Sonreír le veías tras sus libros. Ya entre ellos y tú falta de sombra, Falta su sombra noble ya en la vida. Usándonos a ciegas todo sigue, Aunque unos pocos, como tú, os digáis: Lo que con él termina en nuestro mundo No volverá a este mundo. Y no hay consuelo, Que el tiempo es duro y sin virtud los hombres. Bien pocos seres que admirar te quedan.
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In memoriam a.g.
"Esboços de rostos duvidosos. Levanta o mestre: - O amor é excêntrico, faz-nos exasperar a loucura, e infiltra-se em meio a alma pura, faz gostosuras a cada menção! Não faço-me incréu frente ao amor. Ele é fronstispício judicante de nossos erros. E nem a própria sorte o pode interrogar. O amor é cego? Faceta da mentira. O amor é ver demais, é demasiada plenitude. O amor é predador praticante de cada força, e nem em quinhentas poesias bardas, em resmas, poderão o definir. O amor é um requerimento mútuo, que pode ser negado ou negar-se, renegar-se, resgatar-se. Resguarda-o, que ele é obtentor da sua obstinação. Por obséquio resguarde-o com temor, faz do veneno, pudor, encorajador, amante selador. Não o deixa obumbrar o teu bater. Aja de boa fé perante o amor, não banze-o demais, procurando até ofegar. Deixe que venha, deixe chegar. O amor é canurdo de desejo, carpir e resistir não te emancipará. Chulo! Deixa o amor florescer, sem temer, arremessar suas fraquezas. É chorado mas é valido, é gotejado de estranhezas. Um estrangeiro nobre no território do teu estofo e frágil coração. Mas o amor também é vidraça, se não o cuidas, o tempo passa, e cada trinca é o mais ínfimo da solidão."
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Oct 5, 2012
Oct 5, 2012 at 10:39 PM UTC
Corte de Nautas III
La vida es tan sencilla que se explica por sí misma, se basta a sí misma. ¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado. Nos basta aceptar o quizá -somos humanos- alabar y cantar a lo que nos maquina sin dejarse pensar. Todo está aquí. ¿No lo ves? No hay razón ni más allá. ¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos de alegría o de dolor, de rabia o de amor, y si no es que estamos distraídos, aburridos. No hay nada que esperar. No hay nada que temer. También la muerte llegará cuando nos sea fielmente necesaria y la recibiremos con verdadera ansia. Desde que nacimos nos estamos preparando para que nos consuma.
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La vida es tan sencilla...
Coleccionamos canciones en el baúl del alma, seducimos a la vida con una mirada, somos actores de nuestro guión. ¿que es poesía? no lo se... ¿que poeta define su poesía? ¡Que lo cante el pueblo! ¡y que me cuente! Nos enamoramos de versos, de gente, de gestos y a veces solo por ser bellos, pero... ¿que queremos probar? ¿que nos hace humanos? creo... ¡hay algo! es una atracción, natural e instintiva hacia personas extraordinarias, variantes únicos, momentos lucidos sueños vueltos realidad. Y partimos de los surreal de los sueños simbólicos, de los viajes astrales hacia ningún lugar. Los sueños que se repiten y se repiten sin dejar nada claro, un mensaje olvidado, una voz del pasado, un recuerdo o un mal sueño. Un beso que parece ser cierto, tu piel desnuda contra la luna, un hombre que se ahoga en su propia soledad y volvemos al mundo para respirar, enamorarnos jugar, aprender y vivir, seguir filmando, seguir escribiendo los versos robados de tu ausencia; contar historias para volver a encerrarme conmigo mismo. Oír la canción triste leer y llora. Beber café y vino. Despertar, correr y ver el amanecer. Aquí estoy escuchando tu latido, enamorándome de tus destellos imprevistos, de los detalles que te hacen anormal de las caricias que expulsa tu voz, de lo que nos hace humanos imperfectos perfectos, por lo mismo de ser distintos, de cantar distinto, de portar alma, de temer a perderla, de ser valientes de fallar y tener suerte. ¡Y se me equivoco! ¡que venga el pueblo! ¡y que me lo cante!
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Sep 24, 2017
Sep 24, 2017 at 3:50 AM UTC
Colección de Canciones
Coleccionamos canciones en el baúl del alma, seducimos a la vida con una mirada, somos actores de nuestro guión. ¿que es poesía? no lo se... ¿que poeta define su poesía? ¡Que lo cante el pueblo! ¡y que me cuente! Nos enamoramos de versos, de gente, de gestos y a veces solo por ser bellos, pero... ¿que queremos probar? ¿que nos hace humanos? creo... ¡hay algo! es una atracción, natural e instintiva hacia personas extraordinarias, variantes únicos, momentos lucidos sueños vueltos realidad. Y partimos de los surreal de los sueños simbólicos, de los viajes astrales hacia ningún lugar. Los sueños que se repiten y se repiten sin dejar nada claro, un mensaje olvidado, una voz del pasado, un recuerdo o un mal sueño. Un beso que parece ser cierto, tu piel desnuda contra la luna, un hombre que se ahoga en su propia soledad y volvemos al mundo para respirar, enamorarnos jugar, aprender y vivir, seguir filmando, seguir escribiendo los versos robados de tu ausencia; contar historias para volver a encerrarme conmigo mismo. Oír la canción triste leer y llora. Beber café y vino. Despertar, correr y ver el amanecer. Aquí estoy escuchando tu latido, enamorándome de tus destellos imprevistos, de los detalles que te hacen anormal de las caricias que expulsa tu voz, de lo que nos hace humanos imperfectos perfectos, por lo mismo de ser distintos, de cantar distinto, de portar alma, de temer a perderla, de ser valientes de fallar y tener suerte. ¡Y se me equivoco! ¡que venga el pueblo! ¡y que me lo cante!
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Como fue que entre en esta burbuja? De un sentimiento que me empuja Casi al borde de la locura! Por tratar de encontrar la cura. Burbuja que no explota Lo intento y me agota Sentimiento de derrota Lujuria que aun me brota . Una burbuja me tiene atrapada Quiero salir, estoy ofuscada! Encerrada en este amor Te lo juro tiemblo de pavor Que mas yo puedo hacer No puedo amarte sin temer Esta burbuja no quiere reventar Este amor ami me va matar. 11/15/13 EveGaby
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Nov 15, 2013
Nov 15, 2013 at 11:29 PM UTC
burbuja
Tardará, tardará. Ya sé que todavía los émbolos, la usura, el sudor, las bobinas seguirán produciendo, al por mayor, en serie, iniquidad, ayuno, rencor, desesperanza; para que las lombrices con huecos pórtasenos, las vacas de embajada, los viejos paquidermos de esfínteres crinudos, se sacien de adulterios, de diamantes, de caviar, de remedios. Ya sé que todavía pasarán muchos años para que estos crustáceos del asfalto y la mugre se limpien la cabeza, se alejen de la envidia, no idolatren la seña, no adoren la impostura, y abandonen su costra de opresión, de ceguera, de mezquindad, de bosta. Pero, quizás, un día, antes de que la tierra se canse de atraernos y brindarnos su seno, el cerebro les sirva para sentirse humanos, ser hombres, ser mujeres, -no cajas de caudales, ni perchas desoladas-, someter a las ruedas, impedir que nos maten, comprobar que la vida se arranca y despedaza los chalecos de fuerza de todos los sistemas; y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas se encuentran en nosotros y no bajo la tierra. Y entonces... ¡Ah! ese día abriremos los brazos sin temer que el instinto nos muerda los garrones, ni recelar de todo, hasta de nuestra sombra; y seremos capaces de acercarnos al pasto, a la noche, a los ríos, sin rubor, mansamente, con las pupilas claras, con las manos tranquilas; y usaremos palabras sustanciosas, auténticas; no como esos vocablos erizados de inquina que babean las hienas al instarnos al odio, ni aquellos que se asfixian en estrofas de almíbar y fustigada clara de huevo corrompido; sino palabras simples, de arroyo, de raíces, que en vez de separarnos nos acerquen un poco; o mejor todavía, guardaremos silencio para tomar el pulso a todo lo que existe y vivir el milagro de cuanto nos rodea, mientras alguien nos diga, con una voz de roble, lo que desde hace siglos esperamos en vano.
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Lo que esperamos
Tardará, tardará. Ya sé que todavía los émbolos, la usura, el sudor, las bobinas seguirán produciendo, al por mayor, en serie, iniquidad, ayuno, rencor, desesperanza; para que las lombrices con huecos pórtasenos, las vacas de embajada, los viejos paquidermos de esfínteres crinudos, se sacien de adulterios, de diamantes, de caviar, de remedios. Ya sé que todavía pasarán muchos años para que estos crustáceos del asfalto y la mugre se limpien la cabeza, se alejen de la envidia, no idolatren la seña, no adoren la impostura, y abandonen su costra de opresión, de ceguera, de mezquindad, de bosta. Pero, quizás, un día, antes de que la tierra se canse de atraernos y brindarnos su seno, el cerebro les sirva para sentirse humanos, ser hombres, ser mujeres, -no cajas de caudales, ni perchas desoladas-, someter a las ruedas, impedir que nos maten, comprobar que la vida se arranca y despedaza los chalecos de fuerza de todos los sistemas; y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas se encuentran en nosotros y no bajo la tierra. Y entonces... ¡Ah! ese día abriremos los brazos sin temer que el instinto nos muerda los garrones, ni recelar de todo, hasta de nuestra sombra; y seremos capaces de acercarnos al pasto, a la noche, a los ríos, sin rubor, mansamente, con las pupilas claras, con las manos tranquilas; y usaremos palabras sustanciosas, auténticas; no como esos vocablos erizados de inquina que babean las hienas al instarnos al odio, ni aquellos que se asfixian en estrofas de almíbar y fustigada clara de huevo corrompido; sino palabras simples, de arroyo, de raíces, que en vez de separarnos nos acerquen un poco; o mejor todavía, guardaremos silencio para tomar el pulso a todo lo que existe y vivir el milagro de cuanto nos rodea, mientras alguien nos diga, con una voz de roble, lo que desde hace siglos esperamos en vano.
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Nególe a la razón el apetito el debido respeto, y es lo peor que piensa que un delito tan grave puede a Dios estar secreto, cuya sabiduría la oscuridad del corazón del hombre desde el cielo mayor, la lee más claro. Yace esclava del cuerpo la alma mía, tan olvidada ya del primer nombre que no teme otra cosa sino perder aqueste estado infame, que debiera temer tan solamente, pues la razón más viva y más forzosa que me consuela y fuerza a que la llame, aunque no se arrepiente, es que está ya tan fea, que se ha de arrepentir cuando se vea. Sólo me da cuidado ver que esta conversión tan conocida ha de venir a ser agradecida más que a mi voluntad, a mi pecado; pues ella no es tan buena que desprecie por mala tanta pena, y aunque él es vil, y de dolor tan lleno que al infierno le igualo, sólo tiene de bueno el dar conocimiento de que es malo.
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Salmo xiv
Yo tengo en el hogar un soberano Único a quien venera el alma mía; Es su corona de cabello cano, La honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, Lleno de firme y varonil constancia, Guarda la fe con que me habló del cielo En las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la tristeza En su alma abrieron incurable herida; Es un anciano, y lleva en su cabeza El polvo del camino de la vida. Ve del mundo las fieras tempestades, De la suerte las horas desgraciadas, Y pasa, como Cristo el Tiberíades, De pie sobre las horas encrespadas. Seca su llanto, calla sus dolores, Y sólo en el deber sus ojos fijos, Recoge espinas y derrama flores Sobre la senda que trazó a sus hijos. Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura Jamás en llanto sus mejillas moja: En el mundo la flor de la ventura Al más ligero soplo se deshoja. »Haz el bien sin temer el sacrificio, El hombre ha de luchar sereno y fuerte, Y halla quien odia la maldad y el vicio Un tálamo de rosas en la muerte. »Si eres pobre, confórmate y sé bueno; Si eres rico, protege al desgraciado, Y lo mismo en tu hogar que en el ajeno Guarda tu honor para vivir honrado. »Ama la libertad, libre es el hombre Y su juez más severo es la conciencia; Tanto como tu honor guarda tu nombre, Pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.» Este código augusto, en mi alma pudo, Desde que lo escuché quedar grabado; En todas las tormentas fue mi escudo, De todas las borrascas me ha salvado. Mi padre tiene en su mirar sereno Reflejo fiel de su conciencia honrada; ¡Cuánto consejo cariñoso y bueno Sorprendo en el fulgor de su mirada! La nobleza del alma es su nobleza, La gloria del deber forma su gloria; Es pobre, pero encierra su pobreza La página más grande de su historia. Siendo el culto de mi alma su cariño, La suerte quiso que al honrar su nombre, Fuera el amor que me inspiró de niño La más sagrada inspiración del hombre. Quisiera el cielo que el canto que me inspira siempre sus ojos con amor lo vean, Y de todos los versos de mi lira Estos dignos de su nombre sean.
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Mi padre
Yo tengo en el hogar un soberano Único a quien venera el alma mía; Es su corona de cabello cano, La honra es su ley y la virtud su guía. En lentas horas de miseria y duelo, Lleno de firme y varonil constancia, Guarda la fe con que me habló del cielo En las horas primeras de mi infancia. La amarga proscripción y la tristeza En su alma abrieron incurable herida; Es un anciano, y lleva en su cabeza El polvo del camino de la vida. Ve del mundo las fieras tempestades, De la suerte las horas desgraciadas, Y pasa, como Cristo el Tiberíades, De pie sobre las horas encrespadas. Seca su llanto, calla sus dolores, Y sólo en el deber sus ojos fijos, Recoge espinas y derrama flores Sobre la senda que trazó a sus hijos. Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura Jamás en llanto sus mejillas moja: En el mundo la flor de la ventura Al más ligero soplo se deshoja. »Haz el bien sin temer el sacrificio, El hombre ha de luchar sereno y fuerte, Y halla quien odia la maldad y el vicio Un tálamo de rosas en la muerte. »Si eres pobre, confórmate y sé bueno; Si eres rico, protege al desgraciado, Y lo mismo en tu hogar que en el ajeno Guarda tu honor para vivir honrado. »Ama la libertad, libre es el hombre Y su juez más severo es la conciencia; Tanto como tu honor guarda tu nombre, Pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.» Este código augusto, en mi alma pudo, Desde que lo escuché quedar grabado; En todas las tormentas fue mi escudo, De todas las borrascas me ha salvado. Mi padre tiene en su mirar sereno Reflejo fiel de su conciencia honrada; ¡Cuánto consejo cariñoso y bueno Sorprendo en el fulgor de su mirada! La nobleza del alma es su nobleza, La gloria del deber forma su gloria; Es pobre, pero encierra su pobreza La página más grande de su historia. Siendo el culto de mi alma su cariño, La suerte quiso que al honrar su nombre, Fuera el amor que me inspiró de niño La más sagrada inspiración del hombre. Quisiera el cielo que el canto que me inspira siempre sus ojos con amor lo vean, Y de todos los versos de mi lira Estos dignos de su nombre sean.
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Flor el pantano, vertiente la roca: tu alma embellece lo que toca. La carne pasa, tu vida queda toda en mi verso de sangre o de seda. Hay que ser dulce sobre todas las cosas: más que un chacal vale una mariposa. Eres gusano que labra y opera: para ti crecen las verdes moreras. Para que tejas tu seda celeste la ciudad parece tranquila y agreste. Gusano que labras, de pronto eres viejo: ¡el dolor del mundo crispa tus artejos! A la muerte tu alma desnuda se asoma, ¡y le brotan alas de águila y paloma! Y guarda la tierra tus vírgenes actas, hermano gusano, tus sedas intactas. ¡Vive en el alba y el crepúsculo, adora el tigre y el corpúsculo, comprende la polea y el músculo! Que se te vaya la vida, hermano, no en lo divino sino en lo humano, no en las estrellas sino en tus manos. Que llegará la noche y luego serás de tierra, de viento o de fuego. Por eso deja que todas tus puertas se cimbren, a todos los vientos abiertas. Y de tu huerta al viajero convida: ¡dale al viajero la flor de tu vida! Y no seas duro, ni parco, ni terco: ¡sé una frutaleda sin garfios ni cercos! Dulce hay que ser y darse a todos, para vivir no hay otro modo de ser dulces. Darse a las gentes como a la tierra las vertientes. Y no temer. Y no pensar. Dar para volver a dar. Que quien se da no se termina porque hay en él pulpa divina. ¡Como se dan sin terminarse, hermano mío, al mar las aguas de los ríos! Que mi canto en tu vida dore lo que deseas. Tu buena voluntad torne en luz lo que miras. Que tu vida así sea. -¡Mentira, mentira, mentira!
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El estribillo del truco
Flor el pantano, vertiente la roca: tu alma embellece lo que toca. La carne pasa, tu vida queda toda en mi verso de sangre o de seda. Hay que ser dulce sobre todas las cosas: más que un chacal vale una mariposa. Eres gusano que labra y opera: para ti crecen las verdes moreras. Para que tejas tu seda celeste la ciudad parece tranquila y agreste. Gusano que labras, de pronto eres viejo: ¡el dolor del mundo crispa tus artejos! A la muerte tu alma desnuda se asoma, ¡y le brotan alas de águila y paloma! Y guarda la tierra tus vírgenes actas, hermano gusano, tus sedas intactas. ¡Vive en el alba y el crepúsculo, adora el tigre y el corpúsculo, comprende la polea y el músculo! Que se te vaya la vida, hermano, no en lo divino sino en lo humano, no en las estrellas sino en tus manos. Que llegará la noche y luego serás de tierra, de viento o de fuego. Por eso deja que todas tus puertas se cimbren, a todos los vientos abiertas. Y de tu huerta al viajero convida: ¡dale al viajero la flor de tu vida! Y no seas duro, ni parco, ni terco: ¡sé una frutaleda sin garfios ni cercos! Dulce hay que ser y darse a todos, para vivir no hay otro modo de ser dulces. Darse a las gentes como a la tierra las vertientes. Y no temer. Y no pensar. Dar para volver a dar. Que quien se da no se termina porque hay en él pulpa divina. ¡Como se dan sin terminarse, hermano mío, al mar las aguas de los ríos! Que mi canto en tu vida dore lo que deseas. Tu buena voluntad torne en luz lo que miras. Que tu vida así sea. -¡Mentira, mentira, mentira!
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el viento me arrastra, no se exactamente a donde aparezco en una endidura pequeña me sostengo para no caer, mis garras se aferran a lo desconocido estoy cansada y ya no se a donde ir escucho voces, suenan mas como ruidos sin sonido contemplo mi alrededor y todo es oscuro (tengo miedo) dejo que el pánico se apodere de mi revoloteo hacia cualquier direccion pidiendo ayuda decido permanecer calmada pero sin dejar de temer sin dejar de gritar supongo permanecere aqui por un tiempo hasta que descubra el camino de regreso hasta que mi alma resista.
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Apr 11, 2018
Apr 11, 2018 at 11:50 AM UTC
ave
De tu peso vencido, verde honor del verano, yaces en este llano del tronco antiguo y noble desasido. Dando venganza estás de ti a los vientos, cuyas líquidas iras despreciabas, cuando de ellos con ellas murmurabas, imitando a mis quejas los acentos. Humilde agora entre las yerbas suenas, cosa que de tu altura nunca temer pudieron las arenas; y ofendida del tiempo tu hermosura, ocupa en la ribera el lugar que ocupó tu propia sombra. Menos gastos tendrá la primavera en vestir este valle después que faltas a su verde alfombra. ¿Qué hará el jilguero dulce cuando halle su patria con tus hojas en el suelo? ¿Y la parlera fuente, que aun ignorante de prisión de yelo, exenta de la sed del sol corría? Sin duda llorará con su corriente la licencia que has dado en ella al día. Tendrá un retrato menos Pisuerga que mostrar al caminante en sus cristales puros. Cualquier pájaro amante desiertos dejará tus brazos duros, y vengo a poner duda si, para que te habite en llanto tierno, a la tórtola basta el ser vïuda. Y porque tengo miedo que el invierno pondrá necesidad a algún villano, tal, que se atreva con ingrata mano a encomendarte al fuego, yo te quiero llevar a mi cabaña, por lo que mi cansancio, estando ciego, a tu sombra le debe. Descansarás el báculo de caña con que mi vida tristes años mueve; y ojalá que yo fuera rey, como soy pastor de la ribera, que, cetro antes que báculo cansado, no canas sustentaras, sino estado.
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A un ramo que se desgajó con el peso de su fruta
Por la sierra, una tarde, pasaba el Campeador. El sol despertaba su flamígera flor, y bruñía la púrpura de su esplendor postrero en la resplandeciente coraza del guerrero. El oro lo cubría de la frente a los pies: su escarcela era de oro, y era de oro su arnés, y un rubí granadino de adorno en la visera, resplancedía menos que su mirada fiera. Soberbiamente erguido con marcial bizarría, no encontrando adversarios ¡con el Sol se batía! Los pastores en lo alto de las altas montañas, al ver pasar al héroe de las rudas hazañas envuelto en su leyenda de osadía y estrago, entre sí murmuraban: "Es el Cid, o es Santiago". Pues con el fanatismo que infunde la victoria unían los dos nombres en una misma gloria. Así, lento, magnífico, arrogante y severo, iba por los caminos el radiante viajero, cuando oyó que del fondo de un barranco surgía la ronca y débil súplica de una voz de agonía. Y allí, tendido en tierra, vio un monstruo repugnante de agarrotadas manos y roído semblante: Un leproso.                   De súbito, el corcel de Rodrigo se encabritó: Tan sórdido y horrible era el mendigo, que temió el noble bruto contaminar sus cascos con rozar solamente aquel montón de ascos. Con un gesto magnánino, el guerrero español, inclinado su bélico penacho tornasol, le ofrece al miserable todo lo que le queda: una moneda de oro y un ademán de seda. Y entonces, al llameante resplandor del ocaso, con incrédulos ojos y vacilante paso, aquella gusanera viviente se incorpora, y cae de rodillas pesadamente, y llora.... Allí, en aquel oscuro recodo del camino, lo maldijo una anciana, lo apedreó un campesino, le fue negada el agua, le fue negado el pan, y soportó en silencio la injuria y el desmán; y ahora un caballero de luciente armadura caritativamente consuela su amargura sin temer el contagio de su inmunda dolencia, y le ofrece a sus llagas una flor de clemencia. Y el monstruo, en un impulso brutalmente sincero, posa sus labios pútridos sobre el guante de acero. El paladín lo mira sin desdén, sin temor, sin cólera: ¡Por algo es el Cid Campeador! Inmóvil y benigno en su dádiva inmensa, el gran Rodrigo Díaz de Vivar algo piensa: ¿Qué sentimientos laten bajo su coraza? De repente, con suave firmeza, lo rechaza; contempla largamente aquel escombro humano, se arranca el guantelete... ¡y le tiende la mano!
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El cid
Por la sierra, una tarde, pasaba el Campeador. El sol despertaba su flamígera flor, y bruñía la púrpura de su esplendor postrero en la resplandeciente coraza del guerrero. El oro lo cubría de la frente a los pies: su escarcela era de oro, y era de oro su arnés, y un rubí granadino de adorno en la visera, resplancedía menos que su mirada fiera. Soberbiamente erguido con marcial bizarría, no encontrando adversarios ¡con el Sol se batía! Los pastores en lo alto de las altas montañas, al ver pasar al héroe de las rudas hazañas envuelto en su leyenda de osadía y estrago, entre sí murmuraban: "Es el Cid, o es Santiago". Pues con el fanatismo que infunde la victoria unían los dos nombres en una misma gloria. Así, lento, magnífico, arrogante y severo, iba por los caminos el radiante viajero, cuando oyó que del fondo de un barranco surgía la ronca y débil súplica de una voz de agonía. Y allí, tendido en tierra, vio un monstruo repugnante de agarrotadas manos y roído semblante: Un leproso.                   De súbito, el corcel de Rodrigo se encabritó: Tan sórdido y horrible era el mendigo, que temió el noble bruto contaminar sus cascos con rozar solamente aquel montón de ascos. Con un gesto magnánino, el guerrero español, inclinado su bélico penacho tornasol, le ofrece al miserable todo lo que le queda: una moneda de oro y un ademán de seda. Y entonces, al llameante resplandor del ocaso, con incrédulos ojos y vacilante paso, aquella gusanera viviente se incorpora, y cae de rodillas pesadamente, y llora.... Allí, en aquel oscuro recodo del camino, lo maldijo una anciana, lo apedreó un campesino, le fue negada el agua, le fue negado el pan, y soportó en silencio la injuria y el desmán; y ahora un caballero de luciente armadura caritativamente consuela su amargura sin temer el contagio de su inmunda dolencia, y le ofrece a sus llagas una flor de clemencia. Y el monstruo, en un impulso brutalmente sincero, posa sus labios pútridos sobre el guante de acero. El paladín lo mira sin desdén, sin temor, sin cólera: ¡Por algo es el Cid Campeador! Inmóvil y benigno en su dádiva inmensa, el gran Rodrigo Díaz de Vivar algo piensa: ¿Qué sentimientos laten bajo su coraza? De repente, con suave firmeza, lo rechaza; contempla largamente aquel escombro humano, se arranca el guantelete... ¡y le tiende la mano!
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Tú, ya, ¡oh ministro!, afirma tu cuidado en no injuriar al mísero y al fuerte; cuando les quites oro y plata, advierte que les dejas el hierro acicalado. Dejas espada y lanza al desdichado, y poder y razón para vencerte; no sabe pueblo ayuno temer muerte; armas quedan al pueblo despojado. Quien ve su perdición cierta, aborrece, más que su perdición, la causa della; y ésta, no aquélla, es más quien le enfurece. Arma su desnudez y su querella con desesperación, cuando le ofrece venganza del rigor quien le atropella.
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Por más poderoso que sea el que agravia, deja armas para la venganza
¡Cómo mi nombre es repetido: Juana! ¡Cómo se ha dicho para el mal y el bien, con la rosa feliz de la mañana y en los heroicos nardos de la sien! Juana en amor, y para el odio, Juana. ¡Ay, Juana en los sollozos, y también en el triunfar alerta de la diana y en la añorante ola del llantén! Ahora ya sólo el eco de algún día... ¡Juaaaana!, de una lejana epifanía, ¡Juaaaana!, del grito ronco del chacal. Me voy durmiendo sin temer la muerte, que ya camina, en mi callada suerte, con su paso de fieltro, a mi portal.
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Cansancio
De mi vida al nublado campamento, Tres adalides, sin temer la muerte, El amor, la virtud y el sentimiento Lanzáronse luchando con la suerte. Sale el amor, y muere traicionado; Va la virtud, y quédase cautiva; Y el sentimiento, en lágrimas bañado, Murió como una humilde sensitiva. Como el roble montés que no se abate, Sólo la fe en el triunfo quedó entera... ¡Mis soldados han muerto en el combate! ¡Dejadme que conserve la bandera!
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Horacios y curacios
Todo lo consumado en el amor no será nunca gesta de gusanos. Los despojos del mar roen apenas los ojos que jamás -porque te vieron-,                                         jamás se comerá la tierra al fin del todo. Yo he devorado tú me has devorado en un único incendio. Abandona cuidados: lo que ha ardido ya nada tiene que temer del tiempo.
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Inmortalidad de la nada
Histórias Não sei ainda como pretendo escrever, nem sei se há alguma forma de dizer nada. A cabeça, pelo menos a minha, não pensa, não age como pretendia. Porquê? -Talvez porque esta minha escrita seja apenas para mim. Dito isto, explico. Como posso pensar, sentir, refletir ou agir em descrever se o resultado são risos e graça que se acha na minha análise sobre as coisas. Os meus sentidos podem estar fracos e eu ser enganado permanentemente sobre as minhas análises. Nem sempre ouço discórdia ou oposição. Não pretendo que mundo pare nem as mentes do homem. Apenas me aborrece ver as minhas ideias bizarras e desinteressantes servirem de trampolim há intelectualidade alheia. Não é um mundo este em que as ideias rápidas e prematuras possam servir para consolidar direções. As raízes são fortes e as mente também já foram mais brilhantes. Muito do que parece engraçado e fácil hoje pode ser destrutivo. O ciclo pandémico do conhecido vírus de 2019, mostrou fragilidades e uma enganosa mudança que faleceu à nascença. A mente teve e sofreu um clique real. A fragilidade. Tudo está muito mais confuso agora há medida que seguimos esta direção. Mas muitas mentes se agruparam em função de uma estirpe próxima. Parece que o interesse é salvar uma determinada espécie. Hoje é mais fácil combater qualquer inimigo. O capitalismo manda muito mais. Esconde-se o dinheiro, até onde? Esconde-se a solução, até quando? O que não interessa é haver uma sociedade sólida de princípios. Quer mesmo o ser humano descobrir o que deveria estar perdido, desafiar a divindade como nunca. Nesta derradeira e desafiante cruzada eu não serei um mero expectador, não irei temer nada, e viverei isto como um conflito de presença de sentir a vida como ela deve ser sentida. Nenhuma outra desgraça espero passar por defender o certo e seguir os princípios da doutrina, que uns profanam e negam por mera conveniência. Autor: António Benigno Código de autor: 2020081022300801
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Aug 10, 2020
Aug 10, 2020 at 6:48 PM UTC
Histórias
Histórias Não sei ainda como pretendo escrever, nem sei se há alguma forma de dizer nada. A cabeça, pelo menos a minha, não pensa, não age como pretendia. Porquê? -Talvez porque esta minha escrita seja apenas para mim. Dito isto, explico. Como posso pensar, sentir, refletir ou agir em descrever se o resultado são risos e graça que se acha na minha análise sobre as coisas. Os meus sentidos podem estar fracos e eu ser enganado permanentemente sobre as minhas análises. Nem sempre ouço discórdia ou oposição. Não pretendo que mundo pare nem as mentes do homem. Apenas me aborrece ver as minhas ideias bizarras e desinteressantes servirem de trampolim há intelectualidade alheia. Não é um mundo este em que as ideias rápidas e prematuras possam servir para consolidar direções. As raízes são fortes e as mente também já foram mais brilhantes. Muito do que parece engraçado e fácil hoje pode ser destrutivo. O ciclo pandémico do conhecido vírus de 2019, mostrou fragilidades e uma enganosa mudança que faleceu à nascença. A mente teve e sofreu um clique real. A fragilidade. Tudo está muito mais confuso agora há medida que seguimos esta direção. Mas muitas mentes se agruparam em função de uma estirpe próxima. Parece que o interesse é salvar uma determinada espécie. Hoje é mais fácil combater qualquer inimigo. O capitalismo manda muito mais. Esconde-se o dinheiro, até onde? Esconde-se a solução, até quando? O que não interessa é haver uma sociedade sólida de princípios. Quer mesmo o ser humano descobrir o que deveria estar perdido, desafiar a divindade como nunca. Nesta derradeira e desafiante cruzada eu não serei um mero expectador, não irei temer nada, e viverei isto como um conflito de presença de sentir a vida como ela deve ser sentida. Nenhuma outra desgraça espero passar por defender o certo e seguir os princípios da doutrina, que uns profanam e negam por mera conveniência. Autor: António Benigno Código de autor: 2020081022300801
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