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"susurra" poems
Un día estaré muerta, blanca como la nieve, dulce como los sueños en la tarde que llueve. Un día estaré muerta, fría como la piedra, quieta como el olvido, triste como la hiedra. Un día habré logrado el sueño vespertino, el sueño bien amado donde acaba el camino. Un día habré dormido con un sueño tan largo que ni tus besos puedan avivar el letargo. Un día estaré sola, como está la montaña entre el largo desierto y la mar que la baña. Será una tarde llena de dulzuras celestes, con pájaros que callan, con tréboles agrestes. La primavera, rosa, como un labio de infante, entrará por las puertas con su aliento fragante. La primavera rosa me pondrá en las mejillas -¡la primavera rosa!- dos rosas amarillas... La primavera dulce, la que me puso rosas encarnadas y blancas en las manos sedosas. La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte. ¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta como ciudad en ruinas, milenaria y desierta! ¡Oh la tarde como esos silencios de laguna amarillos y quietos bajo el rayo de luna! ¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta: cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta! La muerte justiciera que nos lleva al olvido como al pájaro errante lo acogen en el nido. Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora, la luz azul celeste de la última hora. Una luz tamizada que bajando del cielo me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo. Una luz tamizada que ha de cubrirme toda con su velo impalpable como un velo de boda. Una luz que en el alma musitará despacio: la vida es una cueva, la muerte es el espacio. Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma como en la playa de oro se deshace la espuma.Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde en que la sangre mía ya no corre ni arde. Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama tu boca boca amada dulcemente me llama. Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos se pierden en mi alma temblorosos y secos. Oh silencio, silencio que la tarde se alarga y pone sus tristezas en tu lágrima amarga. Oh silencio, silencio que se callan las aves, se adormecen las flores, se detienen las naves. Oh silencio, silencio que una estrella ha caído dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido. Oh silencio, silencio que la noche se allega y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega. Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca y me apaga los ojos, y me apaga la boca. Oh silencio, silencio... que la calma destilan mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
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Silencio
Un día estaré muerta, blanca como la nieve, dulce como los sueños en la tarde que llueve. Un día estaré muerta, fría como la piedra, quieta como el olvido, triste como la hiedra. Un día habré logrado el sueño vespertino, el sueño bien amado donde acaba el camino. Un día habré dormido con un sueño tan largo que ni tus besos puedan avivar el letargo. Un día estaré sola, como está la montaña entre el largo desierto y la mar que la baña. Será una tarde llena de dulzuras celestes, con pájaros que callan, con tréboles agrestes. La primavera, rosa, como un labio de infante, entrará por las puertas con su aliento fragante. La primavera rosa me pondrá en las mejillas -¡la primavera rosa!- dos rosas amarillas... La primavera dulce, la que me puso rosas encarnadas y blancas en las manos sedosas. La primavera dulce que me enseñara a amarte, la primavera misma que me ayudó a lograrte. ¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta como ciudad en ruinas, milenaria y desierta! ¡Oh la tarde como esos silencios de laguna amarillos y quietos bajo el rayo de luna! ¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta: cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta! La muerte justiciera que nos lleva al olvido como al pájaro errante lo acogen en el nido. Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora, la luz azul celeste de la última hora. Una luz tamizada que bajando del cielo me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo. Una luz tamizada que ha de cubrirme toda con su velo impalpable como un velo de boda. Una luz que en el alma musitará despacio: la vida es una cueva, la muerte es el espacio. Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma como en la playa de oro se deshace la espuma.Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde en que la sangre mía ya no corre ni arde. Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama tu boca boca amada dulcemente me llama. Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos se pierden en mi alma temblorosos y secos. Oh silencio, silencio que la tarde se alarga y pone sus tristezas en tu lágrima amarga. Oh silencio, silencio que se callan las aves, se adormecen las flores, se detienen las naves. Oh silencio, silencio que una estrella ha caído dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido. Oh silencio, silencio que la noche se allega y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega. Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca y me apaga los ojos, y me apaga la boca. Oh silencio, silencio... que la calma destilan mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
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rezuma, el noche, con el humedad. una cosa del estomago del tierra, esto vida, esto respiracion como el espacio intermedio las alas de un halcon. me siento la marga que tiene todo el nocion de la neblina dentro de su atomos. esto marga tiene mi oreja y me susurra sobre las raices muy pequeno y paulatina de la hierba. sobre como en la brea que llamamos "el noche" o "la profundidad" es un parte de nosotros que rezuma, que no nos gusta, y que mantene lo que somos.
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Apr 25, 2011
Apr 25, 2011 at 8:02 PM UTC
en la marga
Yo siento por el agua un cariño de hermana. ¡Cuánta suave dulzura para mí, de ella emana! Yo entiendo lo que dicen las gotas cantarinas. La lluvia, en mi ventana, tiene voces divinas. El agua es una viva, múltiple criatura, Que guarda para todos el pan de su ternura. -Hermana: es como fragua mi boca, con la sed. Y el agua ofrece el seno y susurra: -¡Bebed! Hermana: de mi amante la mano honrada y buena, Se hirió mientras segaba los oros. de la avena. Y el agua con sublime, sencilla caridad, Murmura: Entre mis ondas su herida refrescad. ¡Oh santa, milagrosa, sencilla criatura! ¡Fluye como una fuente para ti, mi ternura!
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La buena criatura
Me escuchas? Descalzo camino mirando tu pecho desnudo subiendo y bajando Te mueves ligera sintiendo mis pasos te miro de nuevo: tus ojos cerrados. Pero hay sin embargo una diferencia: sonrisa secreta susurra "sutil" y se posa discreta: Te estás despertando me rindo y sonrío y sé que mañana volveré a intentarlo
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Mar 28, 2015
Mar 28, 2015 at 4:16 PM UTC
Descalzo
Yo tengo dos personas en mi interior una que me dice que no ame a nadie otra que me pide que sueñe con alguien a veces una me ruega que sueñe con ella mientras que la otra me ordena pasar la noche en vela a veces una me aconseja que tome conciencia y mientras otra me susurra que corra con demencia pero no he amado a nadie y he soñado con todos y pase las noches en vela mientras soñaba despierto y he sido consiente de que estoy demente así que creo que no tengo dos personas dentro de mí creo que dos personas me tienen dentro de sí.
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Apr 30, 2014
Apr 30, 2014 at 9:32 PM UTC
Dos personas.
A veces me es inevitable. A veces, a veces, siento que algo ***** y viscoso me sale por los ojos y por la frente. Y entonces el mundo se vuelve gris e inútil y la luz del sol no podría ser más molesta. No sé como llamarlo. “El tedio de la vida diaria” “Rencor hacia los lugares comunes” “La vulgaridad de la existencia” Cuando sucede, podría yo, quemar la ciudad entera. ¿Qué cosa más deliciosa bajo el cielo que una ciudad en llamas, qué la histeria, qué el calor que deshace la carne? Podría yo, mezclar todos los venenos del mundo y beberlos o robar un autobús y viajar hasta Alaska para tomar agua de un río muy frío para sumergirme en un río muy muy frío para desintegrarme en un río terriblemente frío. Podría hacer yo tal cantidad de cosas. Pero ese ente oscuro me clava en la tierra. Y me susurra en el oído: Así será por siempre. Y así será por siempre. Y esa verdad, terrible y más certera que nunca, me obliga, me obliga a prenderle fuego al mundo. Tu mundo. A cualquier mundo.
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Dec 20, 2012
Dec 20, 2012 at 1:11 AM UTC
Untitled
Sonríele a la luna, que se muere de la envidia Del brillo de tus ojos y el rubor de tus mejillas; Sonríele al sol, que no puede del rencor, Y susurra a tus espaldas que él es mejor. Sonríele a los astros, que refunfuñan en lo alto, Que no saben reaccionar ante este error humano, Que los hace estremecerse allá en el cielo, Y que no saben qué hacer, con estos celos Porque hoy los poetas te cantan a ti, linda, y no a ellos.
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Nov 25, 2015
Nov 25, 2015 at 10:17 AM UTC
Astros
Como llegamos a la venta -desde donde, a lo hondo, se oye el río- desmontamos de las cabalgaduras: en las piedras cantaron los espolines canción de estrellas teñidas de sangre... -Ah de la venta! ah de la venta! Cantaron nuestras vozarrones. Luego cantaron canción de burbujas y de cristales, las copas traslúcidas. E inquirimos por el tesoro de la venta serrana: Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... En la venta se cruzan vientos duros -la venta, en la garganta de la sierra desnuda-. Cantaba el viento, cantaba el viento. Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río y el treno del río. Luego de la canción de las burbujas cantó el fuego en las piedras del hogar. Cantaba la sangre peán de lujuria. Más tarde iban cantando las estrellas vigías, su silenciosa música. Y rezongaban preces las viejas de la venta... Tornamos a inquirir: -¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido. Y volvimos a las cabalgaduras piafantes. La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo. Cantó el hierro en los cantos redondos. Callados iniciamos el descenso por el camino en caracoles y en escalas; por el camino en lumbre tamizada de violetas; por el camino en perfumes del viento que susurra; por el camino en perfumes ásperos del monte; por el camino en músicas de las aguas dormidas y de las aguas que se despeñan. De su prisión de vidrio verde saltó el claro cristal: gorjear de burbujas y del perfume del anís montañero. Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio. Mas uno de nosotros -el viandante de la barba taheña- cantó, cantó (que taladró la noche con su voz recia) El Rey de los Alisos, malamente... E inquirió con voz más ruda: -¿qué se haría el tesoro de la venta? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... Tornó a cantar la voz de las burbujas y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos... -¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...? -Bah! da lo mismo!                                     -Bah! da lo mismo! Nueva canción de vidrio y de burbujas y fresco trasegar diamantes vívidos. Media noche. En las márgenes del río qué limpia media noche!                                             Esta es la selva de múrice y de oro!                                     Esta es la abierta vida innúmera! -¿Y qué se haría el tesoro de la venta? -¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla, de melena de hulla, y boca sombreada...? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
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Relato de claudio monteflavo
Como llegamos a la venta -desde donde, a lo hondo, se oye el río- desmontamos de las cabalgaduras: en las piedras cantaron los espolines canción de estrellas teñidas de sangre... -Ah de la venta! ah de la venta! Cantaron nuestras vozarrones. Luego cantaron canción de burbujas y de cristales, las copas traslúcidas. E inquirimos por el tesoro de la venta serrana: Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... En la venta se cruzan vientos duros -la venta, en la garganta de la sierra desnuda-. Cantaba el viento, cantaba el viento. Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río y el treno del río. Luego de la canción de las burbujas cantó el fuego en las piedras del hogar. Cantaba la sangre peán de lujuria. Más tarde iban cantando las estrellas vigías, su silenciosa música. Y rezongaban preces las viejas de la venta... Tornamos a inquirir: -¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido. Y volvimos a las cabalgaduras piafantes. La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo. Cantó el hierro en los cantos redondos. Callados iniciamos el descenso por el camino en caracoles y en escalas; por el camino en lumbre tamizada de violetas; por el camino en perfumes del viento que susurra; por el camino en perfumes ásperos del monte; por el camino en músicas de las aguas dormidas y de las aguas que se despeñan. De su prisión de vidrio verde saltó el claro cristal: gorjear de burbujas y del perfume del anís montañero. Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio. Mas uno de nosotros -el viandante de la barba taheña- cantó, cantó (que taladró la noche con su voz recia) El Rey de los Alisos, malamente... E inquirió con voz más ruda: -¿qué se haría el tesoro de la venta? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... Tornó a cantar la voz de las burbujas y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos... -¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...? -Bah! da lo mismo!                                     -Bah! da lo mismo! Nueva canción de vidrio y de burbujas y fresco trasegar diamantes vívidos. Media noche. En las márgenes del río qué limpia media noche!                                             Esta es la selva de múrice y de oro!                                     Esta es la abierta vida innúmera! -¿Y qué se haría el tesoro de la venta? -¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla, de melena de hulla, y boca sombreada...? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
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La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
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Jul 22, 2018
Jul 22, 2018 at 1:05 PM UTC
La niña ahogada
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
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La vida es lo que pasa mientras nos amamos, tú y yo, nunca. Mi corazón se rompe y no sé porqué, tal vez mi ignorancia llame a la muerte y por eso está siempre tan cerca. Debo vivir. Debo vivir aún sin amor, aún con la muerte respirándome besos en mi oreja. Debo vivir, debo vivir para siempre, aún con sabor a sangre en mis labios, que nunca tocarán los tuyos. Suavemente... la muerte resbala su cara por la mía; ya no susurra, sus besos no respiran mis oídos. Suavemente... la muerte me besa suavemente con sus labios fríos, y en este momento sé que jamás nadie me querrá tanto. Yo y la muerte, we have a history together, nuestros besos se entrelazan en el tiempo como nuestros cuerpos en el espacio. Oh muerte, déjame vivir añorando tus brazos, añorando la cuchilla, la soga, la bala, el veneno, el fondo del mar... Oh muerte, déjame vivir suavemente... // Life is what happens while we love each other, you and I, never. Mi heart breaks and I don't know why, maybe my ignorance calls death and that's why it's always so near. I must live. I must live even without love, even with death breathing me kisses on my ear. I must live, I must live forever, even with taste of blood on my lips, which will never touch yours. Softly... death slips its face across mine; it doesn't whisper anymore, its kisses don't breath my ear. Softly... death kissis me softly with its cold lips, and in this instant I know noone ever will love me this much. Me and death, we have a history together, our kisses intertwine in time like our bodies do in space. Oh death, let me live longing for your arms, longing for the razor, for the rope, for the poison, for the bottom of the sea... Oh death, let me live softly...
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Dec 14, 2018
Dec 14, 2018 at 3:09 AM UTC
Los amantes // The lovers
La vida es lo que pasa mientras nos amamos, tú y yo, nunca. Mi corazón se rompe y no sé porqué, tal vez mi ignorancia llame a la muerte y por eso está siempre tan cerca. Debo vivir. Debo vivir aún sin amor, aún con la muerte respirándome besos en mi oreja. Debo vivir, debo vivir para siempre, aún con sabor a sangre en mis labios, que nunca tocarán los tuyos. Suavemente... la muerte resbala su cara por la mía; ya no susurra, sus besos no respiran mis oídos. Suavemente... la muerte me besa suavemente con sus labios fríos, y en este momento sé que jamás nadie me querrá tanto. Yo y la muerte, we have a history together, nuestros besos se entrelazan en el tiempo como nuestros cuerpos en el espacio. Oh muerte, déjame vivir añorando tus brazos, añorando la cuchilla, la soga, la bala, el veneno, el fondo del mar... Oh muerte, déjame vivir suavemente... // Life is what happens while we love each other, you and I, never. Mi heart breaks and I don't know why, maybe my ignorance calls death and that's why it's always so near. I must live. I must live even without love, even with death breathing me kisses on my ear. I must live, I must live forever, even with taste of blood on my lips, which will never touch yours. Softly... death slips its face across mine; it doesn't whisper anymore, its kisses don't breath my ear. Softly... death kissis me softly with its cold lips, and in this instant I know noone ever will love me this much. Me and death, we have a history together, our kisses intertwine in time like our bodies do in space. Oh death, let me live longing for your arms, longing for the razor, for the rope, for the poison, for the bottom of the sea... Oh death, let me live softly...
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Al caer la tarde, absorto Tras el cristal, el niño mira Llover. La luz que se ha encendido En un farol contrasta La lluvia blanca con el aire oscuro. La habitación a solas Le envuelve tibiamente, Y el visillo, velando Sobre el cristal, como una nube, Le susurra lunar encantamiento. El colegio se aleja. Es ahora La tregua, con el libro De historias y de estampas Bajo la lámpara, la noche, El sueño, las horas sin medida. Vive en el seno de su fuerza tierna, Todavía sin deseo, sin memoria, El niño, y sin presagio Que afuera el tiempo aguarda Con la vida, al acecho. En su sombra ya se forma la perla.
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Niño tras un cristal
Estoy con un libro y la brisa de compañía mientras la vida susurra secretos al oído, dejando que la brisa acaricie mis pensamientos apreciando el presente y expresando mis sentimientos. Vaya que es necesario sacarlo de adentro liberarlo con un trazo que despierte sentimientos a través de un lápiz, un pincel o el cuerpo en movimiento si el alma lo pide, déjalo fluir sin freno.
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Feb 21, 2025
Feb 21, 2025 at 11:15 AM UTC
Brisa de Sentimientos
Desnuda En mi habitación, me Susurra la perdición Agitada en tu Fulgor, en esa Inmensa necesidad de ti, que me Obliga a seducirme y rendirme, Entre gemidos y forzada Respiración Obedecen mis dedos Tratando de Inducir el mismo Cósmico Orgasmo, como si tu...estuvieses ahí! LeydisProse 11/18/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 19, 2017
Nov 19, 2017 at 2:00 PM UTC
Desafío Erotico (Acrostico)
¿Habrá en otra región de azules velos Un lenguaje de amor y poesía, El lenguaje del mar y de los cielos Cuando sus áureas puertas abre el día? Ese, que en el encino ia paloma Preludia al despertar dentro del nido; El que dice a las brisas el aroma De una flor que se muere en el olvido. La lengua de la estrella y del celaje, La que susurra el palmeral sombrío, La de la espuma que en nevado encaje Viste al nenúfar que retrata el río. ¿Habrá esa lengua mística y serena Sin liras burdas y sin arpas rotas? Existe y tú la sabes, dulce Elena, Porque tu mano la encontró en las notas. Cuando tocas, el alma se estremece; Trema la vida al golpe de tu mano Y en éxtasis sublime nos parece Que los ángeles hablan en el piano. Artista toda luz, tu lumbre clara A las almas deslumhra y las engríes; ¡Das gloria a la sin par Guadalajara Búcaro de gardenias y alhelíes! ¡Toca...! los que sufrimos descansamos; Con tu genio inmortal nos maravillas Y si por bella y pura te admiramos, Cuando tocas, te vemos de rodillas.
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A elena padilla
Radiantes días balanceados por el agua marina, concentrados como el interior de una piedra amarilla cuyo esplendor de miel no derribó el desorden: preservó su pureza de rectángulo. Crepita, sí, la hora como fuego o abejas y es verde la tarea de sumergirse en hojas, hasta que hacia la altura es el follaje un mundo centelleante que se apaga y susurra. Sed del fuego, abrasadora multitud del estío que construye un Edén con unas cuantas hojas, porque la tierra de rostro oscuro no quiere sufrimientos sino frescura o fuego, agua o pan para todos, y nada debería dividir a los hombres sino el sol o la noche, la luna o las espigas.
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Soneto xlii
Mucho les importa la poesía. Hablan constantemente de la poesía, y se prueban metáforas como putas sostenes ante el oval espejo de las oes pulidas que la admiración abre en las bocas afines. Aman la intimidad, sus interioridades les producen orgasmos repentinos: entreabren las sedas de su escote, desatan cintas, desanudan lazos, y misteriosamente, con señas enigmáticas que el azar mitifica, llaman a sus adeptos: -Mira, mira… Detrás de las cortinas, en el lujo en penumbra de los viejos salones que los brocados doran con resplandor oscuro, sus adiposidades brillan pálidamente un instante glorioso. Eso les basta. Otras tardes de otoño reconstruyen el esplendor de un tiempo desahuciado por deudas impagables, perdido en la ruleta de un lejano Casino junto a un lago por el que se deslizan cisnes, cisnes cuyo perfil -anotan sonrientes- susurra, intermitente, eses silentes: aliterada letra herida, casi exhalada -puesto que surgida de la aterida pulcritud del ala- en un S. O. S. que resbala y que un peligro inadvertido evoca. ¡Y el cisne-cero-cisne que equivoca al agua antes tranquila y ya alarmada, era tan sólo nada-cisne-nada! Pesados terciopelos sus éxtasis sofocan.
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Oda a los nuevos bardos