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"suele" poems
es lindo sentir esa sensación cuando deseas a esa gran persona que quieres, que adoras y que amas sin darme cuenta y con tan solo una conversación me quedaste gustando, que raro nunca me había pasado esto pero siento que contigo todo me pasa y es algo que me encanta así como me encantas tu, tu sonrisa, tu forma de hablar, tu forma de decirme de mil maneras que me quieres y que quieres estar conmigo de mil maneras posibles. sentirme libre en tus manos es algo que no se como explicarlo y sentirme amada es algo que quiero que dure para siempre aunque me este engañando a mi misma que algo valla a durar para siempre, porque este amor que nos sentimos es como una flor que cuando ya se canse de tantas vainas y problema que suele pasar en toda relación se va a marchitar y va renacer otra flor. Pero espero que este gran amor me dure y se marchite cuando ya allá disfrutado todas mis experiencia que quiero vivir a tu lado
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 10:21 AM UTC
UN GRAN AMOR
Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo sus órganos sus huesos sus funciones sus sitios pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma ¿será de sentimientos / de ensueños / de esperanzas? ¿de emociones / de tirrias / de estupores? lo cierto es que / ignorada / el alma arde en su fuego tiene espasmos oscuros punzadas de ternura suburbios de delirio ¿será tal vez una inquilina del corazón? ¿o viceversa? entre ellos no hay frontera ¿o será la asesora principal de la mente? ¿o viceversa? entre ellas no hay disputa ¿o será capataza de la pobre conciencia? ¿o viceversa? entre ellas no hay acuerdo el alma tiene hambres y cuando está famélica puede herir puede armarse de enconos o de furias no hay que pensar que el alma es un tul de inocencia ajeno a los agravios que sufren cuerpo y alma en el alma se forman abscesos de rencores tumores de impaciencia hernias de desamparo el problema es que no hay cirujanos de alma ni siquiera herbolarios el alma es un secreto / una noción una nube que suele anunciar llanto pero después de tantas búsquedas de pesquisas inútiles y de adivinaciones nos queda apenas una certidumbre / que el alma no es el cuerpo pero muere con él
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El alma no es el cuerpo
La mujer que tiene los pies hermosos nunca podrá ser fea mansa suele subirle la belleza por totillos pantorrillas y muslos demorarse en el ***** que siempre ha estado más allá de todo canon rodear el ombligo como a uno de esos timbres que si se les presiona tocan para elisa reivindicar los lúbricos pezones a la espera entreabir los labios sin pronunciar saliva y dejarse querer por los ojos espejo la mujer que tiene los pies hermosos sabe vagabundear por la tristeza.
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Pies hermosos
Los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. Sobre la cresta de los peñones, vestidas de primera comunión, las casas de los aldeanos se arrodillan a los pies de la iglesia, se aprietan unas a otras, la levantan como si fuera una custodia, se anestesian de siesta y de repiqueteo de campana. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. A veces "suele" acontecer que precisamente allí se encuentra una estación. ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las catorce horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, de donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. En los compartimentos de primera, las butacas nos atornillan sus elásticos y nos descorchan un riñón, en tanto que las arañas realizan sus ejercicios de bombero alrededor de la lamparilla que se incendia en el techo. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros, y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. ¿Llegaremos al alba, o mañana al atardecer...? A través de la borra de las ventanillas. el crepúsculo espanta a los rebaños de sombras que salen de abajo de las rocas mientras nos vamos sepultando en una luz de catacumba. Se oye: el canto de las mujeres que mondan las legumbres del puchero de pasado mañana; el ronquido de los soldados que, sin saber por qué, nos trae la seguridad de que se han sacado los botines; los números del extracto de lotería, que todos los pasajeros aprenden de memoria. pues en los quioscos no han hallado ninguna otra cosa para leer. ¡Si al menos pudiéramos arrimar un ojo a alguno de los agujeritos que hay en el cielo! ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las veintisiete horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje.
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El tren expreso
Los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. Sobre la cresta de los peñones, vestidas de primera comunión, las casas de los aldeanos se arrodillan a los pies de la iglesia, se aprietan unas a otras, la levantan como si fuera una custodia, se anestesian de siesta y de repiqueteo de campana. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. A veces "suele" acontecer que precisamente allí se encuentra una estación. ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las catorce horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, de donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. En los compartimentos de primera, las butacas nos atornillan sus elásticos y nos descorchan un riñón, en tanto que las arañas realizan sus ejercicios de bombero alrededor de la lamparilla que se incendia en el techo. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros, y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. ¿Llegaremos al alba, o mañana al atardecer...? A través de la borra de las ventanillas. el crepúsculo espanta a los rebaños de sombras que salen de abajo de las rocas mientras nos vamos sepultando en una luz de catacumba. Se oye: el canto de las mujeres que mondan las legumbres del puchero de pasado mañana; el ronquido de los soldados que, sin saber por qué, nos trae la seguridad de que se han sacado los botines; los números del extracto de lotería, que todos los pasajeros aprenden de memoria. pues en los quioscos no han hallado ninguna otra cosa para leer. ¡Si al menos pudiéramos arrimar un ojo a alguno de los agujeritos que hay en el cielo! ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las veintisiete horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje.
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Suele ser que la realidad no terminara y que nos volveremos algo mas, un instante una negacion, o otra. Preguntas a la hora de ver el gato: Los ojos de un paraiso Los ojos de una belleza Los brazos de un tigre Los ojos del lion sin dias diosas y esmeralidad,
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Nov 23, 2014
Nov 23, 2014 at 10:02 PM UTC
Phonix
Tú no eres solamente lo que se ve a simple vista. Tú eres también los pequeños detalles que haces y crees que nadie suele notar. Eres esa forma peculiar de sentarte, pararte o el movimiento que siempre haces al bailar. Eres lo que haces cuando nadie te esta viendo o que crees que nadie lo esta haciendo. Eres los pensamientos que tienes y no los hablas con cualquier persona que se pone en frente porque los guardas para compartirlos con alguien que creas especial. Eres lo que haces y lo que no haces por otra persona, eres tus pensamientos nocturnos y tus pensamientos cuando estas sólo. Tu belleza no es sólo tu cara, ni tu cuerpo. Tu belleza física incluye tus lunares, moretones, cicatrices y las historias detrás de cada uno de ellos. Tu belleza se forma por todo lo que tu eres. Eres todo lo mencionado y mucho más.
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Dec 5, 2013
Dec 5, 2013 at 2:08 PM UTC
Pequeños detalles.
De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que aquellos otros esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común así que lo mejor es continuar vagando entre ángulos rectos y mixtilíneos pasadizos curvos o sinuosos meandros existenciales / doctrinas en zigzag remansos del amor / veredas del desquite en obstinada búsqueda de lo inhallable y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería el laberinto / además de trillada metáfora frecuentada por borges y otros aventajados discípulos y acólitos del rey minos es simplemente eso / un laberinto / cortázar se quejaba / entre otras cosas / de que ya no hubiera laberintos pero qué sino un laberinto es su rayuela descreída y fértil forzado a elegir entre los más renombrados digamos los laberintos de creta samos y fayum me quedo con el de los cuentos de mi abuela que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria en verdad en verdad os digo que la única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan así y todo el laberinto es tabla de salvación para aquellos que tienen vocación de inmortales el único inconveniente es que la eternidad / como bien deben saberlo el padre eterno y su cohorte de canonizados / suele ser mortalmente aburrida
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Laberintos
De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que aquellos otros esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común así que lo mejor es continuar vagando entre ángulos rectos y mixtilíneos pasadizos curvos o sinuosos meandros existenciales / doctrinas en zigzag remansos del amor / veredas del desquite en obstinada búsqueda de lo inhallable y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería el laberinto / además de trillada metáfora frecuentada por borges y otros aventajados discípulos y acólitos del rey minos es simplemente eso / un laberinto / cortázar se quejaba / entre otras cosas / de que ya no hubiera laberintos pero qué sino un laberinto es su rayuela descreída y fértil forzado a elegir entre los más renombrados digamos los laberintos de creta samos y fayum me quedo con el de los cuentos de mi abuela que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria en verdad en verdad os digo que la única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan así y todo el laberinto es tabla de salvación para aquellos que tienen vocación de inmortales el único inconveniente es que la eternidad / como bien deben saberlo el padre eterno y su cohorte de canonizados / suele ser mortalmente aburrida
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Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas(*) con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.
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Alma desnuda
Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises, sagaz, amaba y temía. Por tus ojos verdes yo me perdería. Por tus ojos verdes en lo que, fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía; por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía; por tus ojos verdes, conjuro eficaz, yo me salvaría.
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Madrigal
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana o una puerta cualquiera de una calle lejana, no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera: ni menos en otoño, ni más en primavera. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer, un hombre enloquecido, besará una mujer. Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía. Y para los amantes, su amor desesperado, podrá ser un delito, pero nunca un pecado. Por eso el amor pasa por las calles desiertas, y es como un viento loco que quiere abrir las puertas Bien saben los amantes que hay caricias que son; no una simple caricia, sino una posesión. Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido, si se juntan dos bocas en un beso prohibido. ¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura si se parece a un árbol reseco en la llanura. Y los amantes saben que sin querer siquiera, hay un amor que crece como una enredadera. Es natural que el agua de un estanque sombrío, sueñe en sus largas noches con el sueño de un río. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve, será porque es la lluvia condenada a ser nieve. Es natural que un día comprendan los amantes que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño, que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño. El amor... Esa estrella de una sombra infinita, aunque muera cien veces, cien veces resucita. Y suele ser un niño de manos milagrosas, que rompe las cadenas y hace nacer las rosas. Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas, si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Y el corazón renace con renovada fe, igual que los rosales, que no saben por qué. Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta, pero... tan suavemente, que nadie se despierta. Puede ser en otoño. Puede ser en verano, tanto un amor tardío como un amor temprano. Una mujer, un hombre y un oscuro aposento: Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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Canción de los amantes
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana o una puerta cualquiera de una calle lejana, no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera: ni menos en otoño, ni más en primavera. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer, un hombre enloquecido, besará una mujer. Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía. Y para los amantes, su amor desesperado, podrá ser un delito, pero nunca un pecado. Por eso el amor pasa por las calles desiertas, y es como un viento loco que quiere abrir las puertas Bien saben los amantes que hay caricias que son; no una simple caricia, sino una posesión. Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido, si se juntan dos bocas en un beso prohibido. ¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura si se parece a un árbol reseco en la llanura. Y los amantes saben que sin querer siquiera, hay un amor que crece como una enredadera. Es natural que el agua de un estanque sombrío, sueñe en sus largas noches con el sueño de un río. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve, será porque es la lluvia condenada a ser nieve. Es natural que un día comprendan los amantes que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño, que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño. El amor... Esa estrella de una sombra infinita, aunque muera cien veces, cien veces resucita. Y suele ser un niño de manos milagrosas, que rompe las cadenas y hace nacer las rosas. Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas, si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Y el corazón renace con renovada fe, igual que los rosales, que no saben por qué. Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta, pero... tan suavemente, que nadie se despierta. Puede ser en otoño. Puede ser en verano, tanto un amor tardío como un amor temprano. Una mujer, un hombre y un oscuro aposento: Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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Decidme de una vez si no fue alegre todo aquello 5 x 5 entonces no eran todavía 25 ni el alba había pensado en la negra existencia de los malos cuchillos.   Yo te juro a la luna no ser cocinero, tú me juras a la luna no ser cocinera, él nos jura a la luna no ser siquiera humo de tan tristísima cocina.   ¿Quién ha muerto?   La oca está arrepentida de ser pato, el gorrión de ser profesor de lengua china, el gallo de ser hombre, yo de tener talento y admirar lo desgraciada que suele ser en el invierno la suela de un zapato.   A una reina se le ha perdido su corona, a un presidente de república su sombrero, a mí...                 Creo que a mí no se me ha perdido nada,                 que a mí nunca se me ha perdido nada,                 que a mí...                           ¿Qué quiere decir buenos días?
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En el día de su muerte a mano armada
Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes húmedas. Eres tú la culpable de este juego sangriento. Ellas están huyendo de mi guarida oscura. Todo lo llenas tú, todo lo llenas. Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, y están acostumbradas más que tú a mi tristeza. Ahora quiero que digan lo que quiero decirte para que tú las oigas como quiero que me oigas. El viento de la angustia aún las suele arrastrar. Huracanes de sueños aún a veces las tumban. Escuchas otras voces en mi voz dolorida. Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme. Sígueme, compañera, en esa ola de angustia. Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas. Voy haciendo de todas un collar infinito para tus blancas manos, suaves como las uvas.
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Poema 5
Era un vampiro que sorbía agua por las noches y por las madrugadas al mediodía y en la cena. Era abstemio de sangre y por eso el bochorno de los otros vampiros y de las vampiresas. Contra viento y marea se propuso fundar una bandada de vampiros anónimos, hizo campaña bajo la menguante, bajo la llena y la creciente sus modestas pancartas proclamaban, vampiros beban agua la sangre trae cáncer. Es claro los quirópteros reunidos en su ágora de sombras opinaron que eso era inaudito, aquel loco aquel alucinado podía convencer a los vampiros flojos, esos que liban boldo tras la sangre. De modo que una noche con nubes de tormenta, cinco vampiros fuertes sedientos de hematíes, plaquetas, leucocitos, rodearon al chiflado, al insurrecto, y acabaron con él y su imprudencia. Cuando por fin la luna pudo asomarse vio allá abajo el pobre cuerpo del vampiro anónimo, con cinco heridas que manaban, formando un gran charco de agua, lo que no pudo ver la luna fue que los cinco ejecutores se refugiaban en un árbol y a su pesar reconocían que aquello no sabía mal. Desde esa noche que fue histórica ni los vampiros, ni las vampiresas, chupan más sangre, resolvieron por unanimidad pasarse al agua. Como suele ocurrir en estos casos el singular vampiro anónimo es venerado como un mártir.
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Historia de vampiros
Hay varios tipos de soledad, sin embargo yo suelo experimentar solo una: la que todos odian. Con el tiempo le he tomado cariño, pero eso no significa que no me lastime con fuerza. Suele meterse en mi cabeza y escupir en mis buenos recuerdos, pisotearlos y decirme que son todos una mentira. Le gusta también sentir mis huesos, provocarme dolor desde muy dentro, hacerme morir de frío. No hay una sola noche en la que no se siente a mi lado, despojandome de cualquier esperanza. Hay varios tipos de soledad, sin embargo desearía que no existiera ninguna.
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Mar 9, 2018
Mar 9, 2018 at 1:09 AM UTC
noches
Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final sin embargo hay que vivir como si fuéramos inmortales sabemos que los caballos y los perros tienen las patas sobre la tierra pero no es descartable que en una nochebuena se lancen a volar sabemos que en una esquina no rosada aguarda el ultimátum de la envidia pero en definitiva será el tiempo el que diga dónde es dónde y quién es quién sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa buscando más triunfos y que volveremos a ser inexorablemente derrotados vale decir que venceremos sabemos que el odio viene lleno de imposturas pero que las va a perder antes del diluvio o después del carnaval sabemos que el hambre está desnuda desde hace siglos pero también que los saciados responderán por los hambrientos sabemos que la melancolía es un resplandor y sólo eso pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad pero la bondad suele escaparse por los tejados sabemos que los decididores deciden como locos o miserables y que mañana o pasado alguien decidirá que no decidan sintetizando / todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales
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Como si fuéramos inmortales
¡Ay Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo? Sí, pues que sueño fue, que te gozaba; ¿Y quién sino un amante que soñaba, Juntara tanto infierno a tanto cielo? Mis llamas con tu nieve y con tu hielo, Cual suele opuestas flechas de su aljaba, Mezclaba Amor, y honesto las mezclaba, Como mi adoración en su desvelo. Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte, Que nunca duerma yo, si estoy despierto, Y que si duermo, que jamás despierte». Mas desperté del dulce desconcierto, Y vi que estuve vivo con la muerte, Y vi que con la vida estaba muerto.
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Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño
¿Qué es en definitiva el mar? ¿por qué ****** ¿por qué tienta? suele invadirnos como un dogma y nos obliga a ser orilla nadar es una forma de abrazarlo de pedirle otra vez revelaciones pero los golpes de agua no son magia hay olas tenebrosas que anegan la osadía y neblinas que todo lo confunden el mar es una alianza o un sarcófago del infinito trae mensajes ilegibles y estampas ignoradas del abismo transmite a veces una turbadora tensa y elemental melancolía el mar no se avergüenza de sus náufragos carece totalmente de conciencia y sin embargo atrae tienta llama lame los territorios del suicida y cuenta historias de final oscuro ¿qué es en definitiva el mar? ¿por qué fascina? ¿por qué tienta? es menos que un azar / una zozobra / un argumento contra dios / ****** por ser tan extranjero y tan nosotros tan hecho a la medida de nuestra sinrazón y nuestro olvido es probable que nunca haya respuesta pero igual seguiremos preguntando ¿qué es por ventura el mar? ¿por qué fascina el mar? ¿qué significa ese enigma que queda más acá y más allá del horizonte?
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El mar
Dijo cervantes que la historia es el depósito de las acciones y yo / salvadas las distancias / creo que es un nomenclátor de expectativas el historiador era para schlegel apenas un profeta que miraba hacia atrás y yo / salvadas las distancias / creo que suele ser estrábico y a veces hipermétrope por su parte el saber congelado sostiene que los pueblos felices nunca tienen historia y como en realidad todos la tienen vaya sacando usted las conclusiones a menudo la historia se vale de utopías algunos aprovechan para erigirle estatuas y luego es consagrada como infancia del mundo o como fotocopia del futuro la historia colecciona pálidos nomeolvides lápidas de homenaje con hollines y mugre y en su amplio muestrario de desdenes figura hasta el humilde que vivió sin codicia la historia está maltrecha / quebrantada hace dos o tres siglos que no ríe que no llora / no habla / acaso porque ahora ya no hay quien le peine las mentiras
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La historia
Tú que piensas que no creo cuando argüimos los dos, no imaginas mi deseo, mi sed, mi hambre de Dios; ni has escuchado mi grito desesperante, que puebla la entraña de la tiniebla invocando al Infinito; ni ves a mi pensamiento, que empañado en producir ideal, suele sufrir torturas de alumbramiento. Si mi espíritu infecundo tu fertilidad tuviese, forjado ya un cielo hubiese para completar su mundo. Pero di, ¿qué esfuerzo cabe en un alma sin bandera que lleva por dondequiera tu torturador ¿quién sabe?; que vive ayuna de fe y, con tenaz heroísmo, va pidiendo a cada abismo y a cada noche un ¿por qué? De todas suertes, me escuda mi sed de investigación, mi ansia de Dios, honda y muda; y hay más amor en mi duda que en tu tibia afirmación.
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La sombra del ala
Cuando me vuelvo atrás a ver los años que han nevado la edad florida mía; cuando miro las redes, los engaños donde me vi algún día, más me alegro de verme fuera dellos que un tiempo me pesó de padecellos. Pasa Veloz del mundo la figura, y la muerte los pasos apresura; la vida fugitiva nunca para, ni el Tiempo vuelve atrás la anciana cara. A llanto nace el hombre, y entre tanto nace con el llanto y todas las miserias una a una, y sin saberlo empieza la Jornada desde la primer cuna a la postrera cama rehusada; y las más veces, ¡oh, terrible caso!, suele juntarlo todo un breve paso y el necio que imagina que empezaba el camino, le acaba. ¡Dichoso el que dispuesto ya a pasalle, le empieza a andar con miedo de acaballe! Sólo el necio mancebo, que corona de flores la cabeza, es el que solo empieza siempre a vivir de nuevo. ¡Dichoso aquel que Vive de tal suerte que el sale a recibir su misma muerte!
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Salmo ix
Tal vez bajo del pelo, bajo el párpado, bajo humos, sábados, paredes, trajes, aymeduelen, vecinos, hastaluegos, guarda la gente un poco de ternura. Es tal vez bajo el ala del sombrero o tal vez en la mano, en su pañuelo, donde la gente suele atardecer cuando la tarde es cruel como un cuchillo. Y si no, ¿cómo explica su mejilla? ¿Y cómo explica su continuo andar, reír, pelear, me digo, cómo explica, si esto pega tan duro en el estómago? Tal vez bajo la noche, la gente saca su ternura a ver si algo le han dado, si algo le ha dolido, charla un poco, desteje su cansancio, suelta un pájaro y sueña hasta mañana.
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Untitled
philip se sacó la camisa servil llena de tardes de oficina y sonrisas al jefe y asesinatos de su niño románticamente hablando su niño operado cortado transplantado injertado de bucólicas primaveras y Ginger Street volando alto verdadera en la tarde de agosto gris se quedó en pecho philip y cuando se quedó en pecho hizo el recuento feliz de cuando: le sacó la lengua al maestro (a espaldas del maestro) le hizo la higa a la patria potestad (a espaldas de la patria potestad) formó cuernitos con la mano contra toda invasión maternal (a espaldas de toda invasión maternal) se burló del ejército la iglesia (a espaldas del ejército la iglesia) en general de cuando ejerció su rebelde corazón (dentro de lo posible) fortificó sus entretelas acostumbradas al vuelo (siempre que el tiempo lo permita) engañó a su mujer (con permiso) philip era glorioso en esas noches de whisky y hasta vino exóticamente consumido con referencias a la costa del sol una palabra encantadora lo retenía semanas y semanas a su alrededor sol por ejemplo o sol digamos o la palabra sol como si philip buscara lejos de la sociedad industrial fuentes de luz fuentes de sombra fuentes qué coraje hablar del sol como suele ocurrir philip murió una tarde lenta amarilla buena callada en los tejados no hablaremos de cómo lo lloró su mujer (a sus espaldas) o el ejército la iglesia ( a sus espaldas o el mundo en particular y en general súbitamente de espaldas: su viuda le plantó un arbolito sobre la tumba en Cincinnati que creció bendecido por los jugos del cielo y también se curvó y si alguien piensa que lo triste es la vida de philip fíjese en el arbolito le ruego fíjese en el arbolito por favor hay varias formas de ser mejor dicho muchas formas de ser: llamarse Hughes hablar arameo mojarlo con té estallar contra la tristeza del mundo pero a ustedes les pido que se fijen en el curvado arbolito tiernamente inclinado sobre philip su pecho en pena en piel como se dice ni un pajarito nunca cantó o lloró sobre ese árbol verde todo inclinado inclinado
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Lamento por el arbolito de philip
philip se sacó la camisa servil llena de tardes de oficina y sonrisas al jefe y asesinatos de su niño románticamente hablando su niño operado cortado transplantado injertado de bucólicas primaveras y Ginger Street volando alto verdadera en la tarde de agosto gris se quedó en pecho philip y cuando se quedó en pecho hizo el recuento feliz de cuando: le sacó la lengua al maestro (a espaldas del maestro) le hizo la higa a la patria potestad (a espaldas de la patria potestad) formó cuernitos con la mano contra toda invasión maternal (a espaldas de toda invasión maternal) se burló del ejército la iglesia (a espaldas del ejército la iglesia) en general de cuando ejerció su rebelde corazón (dentro de lo posible) fortificó sus entretelas acostumbradas al vuelo (siempre que el tiempo lo permita) engañó a su mujer (con permiso) philip era glorioso en esas noches de whisky y hasta vino exóticamente consumido con referencias a la costa del sol una palabra encantadora lo retenía semanas y semanas a su alrededor sol por ejemplo o sol digamos o la palabra sol como si philip buscara lejos de la sociedad industrial fuentes de luz fuentes de sombra fuentes qué coraje hablar del sol como suele ocurrir philip murió una tarde lenta amarilla buena callada en los tejados no hablaremos de cómo lo lloró su mujer (a sus espaldas) o el ejército la iglesia ( a sus espaldas o el mundo en particular y en general súbitamente de espaldas: su viuda le plantó un arbolito sobre la tumba en Cincinnati que creció bendecido por los jugos del cielo y también se curvó y si alguien piensa que lo triste es la vida de philip fíjese en el arbolito le ruego fíjese en el arbolito por favor hay varias formas de ser mejor dicho muchas formas de ser: llamarse Hughes hablar arameo mojarlo con té estallar contra la tristeza del mundo pero a ustedes les pido que se fijen en el curvado arbolito tiernamente inclinado sobre philip su pecho en pena en piel como se dice ni un pajarito nunca cantó o lloró sobre ese árbol verde todo inclinado inclinado
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el individuo que difiere de sus pares que perturba o escandaliza a su familia o sociedad suele ser calificado de insano acusado de enfermedad mental y    perseguido como enfermo este acto de psiquiatría llena necesidades importantes el individuo que ve piernas azules de mujer volar arbolitos cantar el mundo heder es encerrado golpeado con electricidad insulina médicos este acto de psiquiatría llena necesidades importantes ¿necesidades del volar o cantar? ¿necesidades del individuo que difiere de sus pares que perturba o escandaliza a su familia o sociedad y es calificado de insano acusado de enfermedad mental y perseguido como    enfermo? ¿otras necesidades? ¿necesidades del individuo que no difiere de sus pares que no perturba o escandaliza a su familia o sociedad que no es calificado de insano acusado de enfermedad mental ni    perseguido como enfermo? ¿piernas azules de mujer volar no? ¿ni arbolitos cantar ni mundo heder? este acto de psiquiatría llena necesidades importantes los jabalíes de oro se están comiendo a yvonne
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Necesidades
Espacio y tiempo, barrotes de la jaula en que el ánima, princesa encantada, está hilando, hilando cerca de las ventanas de los ojos (las únicas aberturas por donde suele asomarse, lánguida). Espacio y tiempo, barrotes de la jaula; ya os romperéis, y acaso muy pronto, porque cada mes, hora, instante, os mellan, ¡y el pájaro de oro acecha una rendija para tender las alas! La princesa, ladina, finge hilar; pero aguarda que se rompa una reja... En tanto, a las lejanas estrellas dice: «Amigas tendedme vuestra escala de la luz sobre el abismo.» Y las estrellas pálidas le responden: «¡Espera, espera, hermana, y prevén tus esfuerzos: ya tendemos la escala!»
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Espacio y tiempo
Bestia celeste, sol que el ojo aduerme frente a mi casa de boscosa espalda; laxas están las manos en mi falda y la cabeza contra el hombro inerme. S obre el azur el toro de oro duerme y aun chispea su ojo de esmeralda, para la mar que la neblina encalda y el duende que propicio suele serme. Queda un rayo de luz en sus pupilas, menudas, más menudas que las lilas. Mi soledad en él se regocija pues lo ama mi amor porque es pequeño y suele ir a la mansión del sueño a traerme un ensueño en su vasija.
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Sol y duende