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"sostiene" poems
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Alla voce della persona, ignorata, non risponde che uno stesso sfondo di suono paziente, vuoto. Con gesti circospetti non si fermano gli oggetti lasciati in un punto. C'è stato un giorno qualsiasi, un avvenimento banale: qualcuno che dormiva nelle camere di fianco mentre si parlava. E continuan le abitudini. Sul cortile riposano la nera facciata e gli archi dei terrazzi. Da un angolo proviene una vampata di terrore. S'arresta il rumore dei fili della luce sbattuti. S'apre una corta reminiscenza. Nello stesso spazio occupato prima da un senso strano ora è un cemento d'angoscia. Sul parapetto del muro di fronte cade qualcosa, poi si muove un animale nel fondo. Arriveranno altri perduti dettagli, si sentirà l'assenza. Quando dal vicolo si scorge un'altra spoglia di ringhiera e una parvenza di passi sulla ghiaia, come un pazzo risvolto, si ripete, nel grembo dell'essere t'assale, senza speranza, un incontrastato malessere così forte che il tempo appare nella posa arrogante degli oggetti. Oltre la scarpata, piani di terra asciutta, martoriata, i campi dove si tuffi l'acqua di motori accesi nella notte e, dietro, il mare. E' un disuguale accorgersi delle distanze. A volte si sostiene per ore un manto di oscurità feroce intorno ad una statua. Poi non resta che il dissapore per aver inteso domandare pietà da un'inutile voce.
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Feb 19, 2010
Feb 19, 2010 at 4:38 PM UTC
Alla voce della persona ignorata...
mediante la obscuridad , escondes el deseo , tu imagen de fria e inalcanzable , contrasta con la humedad  perceptible entre tus piernas . bajo el relieve , el pliegue erogeno , en tu ropa intima , tu piel erizada bajo mis dedos tibios y decididos .   la reaccion  aterida de tu piel erizandose , al mirar el fuego en mis ojos . el vaticinio del desden post coitum , la humedad en mi pelvis , tu aroma en torno al tornillo que sostiene mi vida , la humedad en mi pelvis , rastro de tu cabalgata en mi regazo agradecido . lo lascivo de tus ojos  sosteniendo mi mirada , recorrer con mis dedos , las inperfeciones de tu piel lo imposible de tu belleza , la certeza de tu deseo , la febril mirada el eco en mi cabeza , que repite una cantinela , la perorata del perdedor buscando certeza , el garre firme de tus manos , sosteniendo las mias el eco en mi cabeza que repite ,  LUCKY ******* , COMO UN MANTRA DE FUERZA . repitiendo ecos de torzion , lazos de deseo entre vistazos de tus ojos bellos , ecos del perdedor , para tener un recuerdo de ese momento de esa fantasia . tu ferocidad  contrasta con lo frio de tu piel , y la frialdad con que diriges tus ojos como laser . mediante la obscuridad que despliegas para esconder el deseo postumo . ahogados los clamores de tu ****** ,  vuelves al juego , donde la indiferencia y la frialdad son tu  moneda de cambio . solo que en tus ojos , llevas aun rastros del fuego que sacas de mi alma de mis entrañas de mis genitales , asi te llevas lo mejor de mi , mi semilla mi sudor y mi alma , entre tus piernas y en tus uñas un poco de mi piel , y en tu mente mi recuerdo , el eco funesto de haber amado y seguir amando a un loser ,
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Dec 15, 2014
Dec 15, 2014 at 2:43 AM UTC
PERORATA DE LOSER
mediante la obscuridad , escondes el deseo , tu imagen de fria e inalcanzable , contrasta con la humedad  perceptible entre tus piernas . bajo el relieve , el pliegue erogeno , en tu ropa intima , tu piel erizada bajo mis dedos tibios y decididos .   la reaccion  aterida de tu piel erizandose , al mirar el fuego en mis ojos . el vaticinio del desden post coitum , la humedad en mi pelvis , tu aroma en torno al tornillo que sostiene mi vida , la humedad en mi pelvis , rastro de tu cabalgata en mi regazo agradecido . lo lascivo de tus ojos  sosteniendo mi mirada , recorrer con mis dedos , las inperfeciones de tu piel lo imposible de tu belleza , la certeza de tu deseo , la febril mirada el eco en mi cabeza , que repite una cantinela , la perorata del perdedor buscando certeza , el garre firme de tus manos , sosteniendo las mias el eco en mi cabeza que repite ,  LUCKY ******* , COMO UN MANTRA DE FUERZA . repitiendo ecos de torzion , lazos de deseo entre vistazos de tus ojos bellos , ecos del perdedor , para tener un recuerdo de ese momento de esa fantasia . tu ferocidad  contrasta con lo frio de tu piel , y la frialdad con que diriges tus ojos como laser . mediante la obscuridad que despliegas para esconder el deseo postumo . ahogados los clamores de tu ****** ,  vuelves al juego , donde la indiferencia y la frialdad son tu  moneda de cambio . solo que en tus ojos , llevas aun rastros del fuego que sacas de mi alma de mis entrañas de mis genitales , asi te llevas lo mejor de mi , mi semilla mi sudor y mi alma , entre tus piernas y en tus uñas un poco de mi piel , y en tu mente mi recuerdo , el eco funesto de haber amado y seguir amando a un loser ,
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Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
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Vaivén
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
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Sentado sobre los muertos que se han callado en dos meses, beso zapatos vacíos y empuño rabiosamente la mano del corazón y el alma que lo sostiene. Que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene, eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre. Acércate a mi clamor, pueblo de mi misma leche, árbol que con tus raíces encarcelado me tienes, que aquí estoy yo para amarte y estoy para defenderte con la sangre y con la boca como dos fusiles fieles. Si yo salí de la tierra, si yo he nacido de un vientre desdichado y con pobreza, no fue sino para hacerme ruiseñor de las desdichas, eco de la mala suerte, y cantar y repetir a quien escucharme debe cuanto a penas, cuanto a pobres, cuanto a tierra se refiere. Ayer amaneció el pueblo desnudo y sin qué comer, y el día de hoy amanece justamente aborrascado y sangriento justamente. En su mano los fusiles leones quieren volverse: para acabar con las fieras que lo han sido tantas veces. Aunque le faltan las armas, pueblo de cien mil poderes, no desfallezcan tus huesos, castiga a quien te malhiere mientras que te queden puños, uñas, saliva, y te queden corazón, entrañas, tripas, cosas de varón y dientes. Bravo como el viento bravo, leve como el aire leve, asesina al que asesina, aborrece al que aborrece la paz de tu corazón y el vientre de tus mujeres. No te hieran por la espalda, vive cara a cara y muere con el pecho ante las balas, ancho como las paredes. Canto con la voz de luto, pueblo de mí, por tus héroes: tus ansias como las mías, tus desventuras que tienen del mismo metal el llanto, las penas del mismo temple, y de la misma madera tu pensamiento y mi frente, tu corazón y mi sangre, tu dolor y mis laureles. Antemuro de la nada esta vida me parece. Aquí estoy para vivir mientras el alma me suene, y aquí estoy para morir, cuando la hora me llegue, en los veneros del pueblo desde ahora y desde siempre. Varios tragos es la vida y un solo trago es la muerte.
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Sentado sobre los muertos
Sentado sobre los muertos que se han callado en dos meses, beso zapatos vacíos y empuño rabiosamente la mano del corazón y el alma que lo sostiene. Que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene, eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre. Acércate a mi clamor, pueblo de mi misma leche, árbol que con tus raíces encarcelado me tienes, que aquí estoy yo para amarte y estoy para defenderte con la sangre y con la boca como dos fusiles fieles. Si yo salí de la tierra, si yo he nacido de un vientre desdichado y con pobreza, no fue sino para hacerme ruiseñor de las desdichas, eco de la mala suerte, y cantar y repetir a quien escucharme debe cuanto a penas, cuanto a pobres, cuanto a tierra se refiere. Ayer amaneció el pueblo desnudo y sin qué comer, y el día de hoy amanece justamente aborrascado y sangriento justamente. En su mano los fusiles leones quieren volverse: para acabar con las fieras que lo han sido tantas veces. Aunque le faltan las armas, pueblo de cien mil poderes, no desfallezcan tus huesos, castiga a quien te malhiere mientras que te queden puños, uñas, saliva, y te queden corazón, entrañas, tripas, cosas de varón y dientes. Bravo como el viento bravo, leve como el aire leve, asesina al que asesina, aborrece al que aborrece la paz de tu corazón y el vientre de tus mujeres. No te hieran por la espalda, vive cara a cara y muere con el pecho ante las balas, ancho como las paredes. Canto con la voz de luto, pueblo de mí, por tus héroes: tus ansias como las mías, tus desventuras que tienen del mismo metal el llanto, las penas del mismo temple, y de la misma madera tu pensamiento y mi frente, tu corazón y mi sangre, tu dolor y mis laureles. Antemuro de la nada esta vida me parece. Aquí estoy para vivir mientras el alma me suene, y aquí estoy para morir, cuando la hora me llegue, en los veneros del pueblo desde ahora y desde siempre. Varios tragos es la vida y un solo trago es la muerte.
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La tinta a flor de piel la llegada omitiendo el saludo y el pase directo a lo que  llamo dos candentes llamas en tu boca. El beso de cinco minutos que pide otros cinco el fugaz rose de cuerpos que transforman la energia y hacen que el tiempo se consuma rapido pero que se disfruta cada momento. Tu cuerpo como un monumento y el cielo que me regalas cada día tu forma de hacerme sentir las curvas que me dejas tocar y el nudo de la blusa que sostiene las esferas de cristal. No se que haría si cambias tu manera de caminar y después de memorizar cada bello lunar en tu cuerpo no me arrepiento de pedirte 5 minutos pues eso basta para vivirte una eternidad.
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Dec 14, 2017
Dec 14, 2017 at 1:29 AM UTC
5 min.
Lámparas de cristal y espejos verdes. Sobre el tablado oscuro, la Parrala sostiene una conversación con la muerte. La llama, no viene, y la vuelve a llamar. Las gentes aspiran los sollozos. Y en los espejos verdes, largas colas de seda se mueven.
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Café cantante
Dios del venir, te siento entre mis manos, aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa de amor, lo mismo que un fuego con su aire. No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo, ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano; eres igual y uno, eres distinto y todo; eres dios de lo hermoso conseguido, conciencia mía de lo hermoso. Yo nada tengo que purgar. Toda mi impedimenta no es sino fundación para este hoy en que, al fin, te deseo; porque estás ya a mi lado en mi eléctrica zona, como está en el amor el amor lleno. Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia y la de otros, la de todos con la forma suma de conciencia; que la esencia es lo sumo, es la forma suprema conseguible, y tu esencia está en mí, como mi forma. Todos mis moldes, llenos estuvieron de ti; pero tú, ahora, no tienes molde, estás sin molde; eres la gracia que no admite sostén, que no admite corona, que corona y sostiene siendo ingrave. Eres la gracia libre, la gloria del gustar, la eterna simpatía, el gozo del temblor, la luminaria del clariver, el fondo del amor, el horizonte que no quita nada; la transparencia, dios la transparencia, el uno al fin, dios ahora sólito en el uno mío, en el mundo que yo por ti y para ti he creado.
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La trasparencia dios la trasparencia
El libro               el vaso el verde obscuramente tallo                                                     el disco lecho de la bella durmiente la música las cosas anegadas en sus nombres decirlas con los ojos                                     en un allá no sé donde clavarlas                   ámpara lápiz retrato esto que veo                           clavarlo como un templo vivo                                         plantarlo como un árbol                             un dios coronarlo                   con un nombre                                                 inmortal irrisoria corona de espinas                                                   ¡Lenguaje! El tallo y su flor inminente                                                   sol-sexo-sol la flor sin sombra                                   la palabra se abre               en un allá sin donde extensión inmaculada transparencia que sostiene a las cosas caídas             por la mirada levantadas                     en un reflejo suspendidas Haz de mundos                           instantes racimos encendidos selvas andantes de astros sílabas errantes                           marea todos los tiempos del tiempo                                               SER una fracción de segundo                                         lámpara lápiz retrato en un aquí no sé donde                                         Un nombre comienza                 asirlo plantarlo decirlo como un bosque pensante                                           encarnarlo Un linaje comienza                                 en un nombre un adán                 como un templo vivo nombre sin sombra                                   clavado como un dios                       en este aquí sin donde ¡Lenguaje!                       Acabo en su comienzo en esto que digo                               acabo SER           sombra de un nombre instantáneo NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
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Tumba del poeta
El libro               el vaso el verde obscuramente tallo                                                     el disco lecho de la bella durmiente la música las cosas anegadas en sus nombres decirlas con los ojos                                     en un allá no sé donde clavarlas                   ámpara lápiz retrato esto que veo                           clavarlo como un templo vivo                                         plantarlo como un árbol                             un dios coronarlo                   con un nombre                                                 inmortal irrisoria corona de espinas                                                   ¡Lenguaje! El tallo y su flor inminente                                                   sol-sexo-sol la flor sin sombra                                   la palabra se abre               en un allá sin donde extensión inmaculada transparencia que sostiene a las cosas caídas             por la mirada levantadas                     en un reflejo suspendidas Haz de mundos                           instantes racimos encendidos selvas andantes de astros sílabas errantes                           marea todos los tiempos del tiempo                                               SER una fracción de segundo                                         lámpara lápiz retrato en un aquí no sé donde                                         Un nombre comienza                 asirlo plantarlo decirlo como un bosque pensante                                           encarnarlo Un linaje comienza                                 en un nombre un adán                 como un templo vivo nombre sin sombra                                   clavado como un dios                       en este aquí sin donde ¡Lenguaje!                       Acabo en su comienzo en esto que digo                               acabo SER           sombra de un nombre instantáneo NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
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Un prado de coral sobre las lises y en forrajes, praderas de metales; al este de la luz, los manantiales del viento, siempre en coro de aprendices. En la hincada raíz de los maíces, sobre el lino plural de los perales, los ángeles despiertos, miel y sales, que han de bruñirme días más felices. Vegetal esperanza que me adviene de la tierra feraz, aya mestiza que a su pezón jugoso me sostiene como una negra aya advenediza, arrulladora y fiel, alma de aurora. bajo la oscura piel que el tiempo dora.
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Guión
Tú, Mi puente de amor. Mi vaivén de ilusiones. Mi agua fluyente. Mi sempiterna carretera de felicidad. El arraigar de toda mi fogosidad. Tú, puerto que va perdiendo su orilla, más siempre anclas en los escondites de mi alma. Hasta ahí navegas, con tu sonrisa pasmada. Ese abrir de tu paraíso entre dientes y labios, que brota de si, el aire que sirve como barandilla para mis miedos. Miedos que van disminuyendo, porque he entendido que no hay barca que pueda nadar el mar que es mi amor por ti. Tú, Mi frontera entre el mar y la tierra. La precipitación de mis desiertos. Desiertos donde moro en tu ausencia. Ausencia que asilo como tesoro del pasado y el fortuito futuro. Futuro que aguarda las respuestas de un pasado alborotador. Tú, El estribo que me hace perder los estribos. Puente de mi esclavitud en libertad. Libertad que aprisiona mi voluntad. Voluntad que flaquea ante tu losa de pasiones, y normaliza todas las contradicciones que puedo ser. Tú. Tú eres el único puente en mi demente cordura que entiendo. El único puente que se y quiero caminar— sea hecho en soga, piedra o de metal. Tú eres mi acueducto de amor si me miras. La autopista hacia el olvido si no llamas. Y el día que dejes de quererme, Probablemente, se hundirá mi puente, en los oleajes del desequilibrio. LeydisProse 5/8/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 1, 2017
Jun 1, 2017 at 3:12 PM UTC
TÚ (el único puente que me sostiene)
Nada me has dado y para ti mi vida deshoja su rosal de desconsuelo, porque ves estas cosas que yo miro, las mismas tierras y los mismos cielos, porque la red de nervios y de venas que sostiene tu ser y tu belleza se debe estremecer .al beso puro del sol, del mismo sol que a mí me besa. Mujer, nada me has dado y sin embargo a través de tu ser siento las cosas: estoy alegre de mirar la tierra en que tu corazón tiembla y reposa. Me limitan en vano mis sentidos -dulces flores que se abren en el viento- porque adivino el pájaro que pasa y que mojó de azul tu sentimiento. Y sin embargo no me has dado nada, no se florecen para mí tus años, la cascada de cobre de tu risa no apagará la sed de mis rebaños. Hostia que no probó tu boca fina, amador del amado que te llame, saldré al camino con mi amor al brazo como un vaso de miel para el que ames. Ya ves, noche estrellada, canto y copa en que bebes el agua que yo bebo, vivo en tu vida, vives en mi vida, nada me has dado y todo te lo debo.
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Mujer, nada me has dado
La luz sostiene -ingrávidos, reales- el cerro blanco y las encinas negras, el sendero que avanza, el árbol que se queda; la luz naciente busca su camino, río titubeante que dibuja sus dudas y las vuelve certidumbres, río del alba sobre unos párpados cerrados; la luz esculpe al viento en la cortina, hace de cada hora un cuerpo vivo, entra en el cuarto y se desliza, descalza, sobre el filo del cuchillo; la luz nace mujer en un espejo, desnuda bajo diáfanos follajes una mirada la encadena, la desvanece un parpadeo; la luz palpa los frutos y palpa lo invisible, cántaro donde beben claridades los ojos, llama cortada en flor y vela en vela donde la mariposa de alas negras se quema: la luz abre los pliegues de la sábana y los repliegues de la pubescencia, arde en la chimenea, sus llamas vueltas sombras trepan los muros, yedra deseosa; la luz no absuelve ni condena, no es justa ni es injusta, la luz con manos invisibles alza los edificios de la simetría; la luz se va por un pasaje de reflejos y regresa a sí misma: es una mano que se inventa, un ojo que se mira en sus inventos. La luz es tiempo que se piensa.
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La vista, el tacto
Diciembre es esta imagen de la lluvia cayendo con rumor de tren, con un olor difuso a carbonilla y campo. Diciembre es un jardín, es una plaza hundida en la ciudad, al final de una noche, y la visión en fuga de unos soportales. Y los ojos inmensos -tizones agrandados- en la cara morena de una cría temblando igual que un gorrión mojado. En la mano sostiene unos zapatos rojos, elegantes, flamantes como un pájaro exótico. El cielo es ***** y gris y rosa en sus extremos, la luz de las farolas un resto amarillento. Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso, innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos.
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Del año malo
Dijo cervantes que la historia es el depósito de las acciones y yo / salvadas las distancias / creo que es un nomenclátor de expectativas el historiador era para schlegel apenas un profeta que miraba hacia atrás y yo / salvadas las distancias / creo que suele ser estrábico y a veces hipermétrope por su parte el saber congelado sostiene que los pueblos felices nunca tienen historia y como en realidad todos la tienen vaya sacando usted las conclusiones a menudo la historia se vale de utopías algunos aprovechan para erigirle estatuas y luego es consagrada como infancia del mundo o como fotocopia del futuro la historia colecciona pálidos nomeolvides lápidas de homenaje con hollines y mugre y en su amplio muestrario de desdenes figura hasta el humilde que vivió sin codicia la historia está maltrecha / quebrantada hace dos o tres siglos que no ríe que no llora / no habla / acaso porque ahora ya no hay quien le peine las mentiras
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La historia
Abre simas en todo lo creado, abre el tiempo la entraña de lo vivo, y en la hondura del pulso fugitivo se precipita el hombre desangrado. ¡Vértigo del minuto consumado! En el abismo de mi ser nativo, en mi nada primera, me desvivo: yo mismo frente a mí, ya devorado. Pierde el alma su sal, su levadura, en concéntricos ecos sumergida, en sus cenizas anegada, oscura. Mana el tiempo su ejército impasible, nada sostiene ya, ni mi caída, transcurre solo, quieto, inextinguible.
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La caída
¡Qué pequeño es mi sueño, qué delgado, y qué pobre, mi sueño que no tiene ni rosas, ni alcanfores, ni venado, y a pie descalzo por el fango viene! Mi sueño, tan hambriento y flagelado que noche a noche a mi costado adviene tiritando de frío, y se sostiene con un hilo de aliento congelado. En el pasado fue tan poderoso que frente a él eran la loba, el oso, juguetes sin valor, pálida arcilla. Dueño de mundo y señor de un cielo, lo venció mi demonio del desvelo, que lo ha vuelto una máscara amarilla.
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Desvelo
Aquí está la moneda de hierro. Interroguemos las dos contrarias caras que serán la respuesta de la terca demanda que nadie no se ha hecho: ¿Por qué precisa un hombre que una mujer lo quiera? Miremos. En el orbe superior se entretejan el firmamento cuádruple que sostiene el diluvio y las inalterables estrellas planetarias. Adán, el joven padre, y el joven Paraíso. La tarde y la mañana. Dios en cada criatura. En ese laberinto puro está tu reflejo. Arrojemos de nuevo la moneda de hierro que es también un espejo magnífico. Su reverso es nadie y nada y sombra y ceguera. Eso eres. De hierro las dos caras labran un solo eco. Tus manos y tu lengua son testigos infieles. Dios es el inasible centro de la sortija. No exalta ni condena. Obra mejor: olvida. Maculado de infamia ¿por qué no han de quererte? En la sombra del otro buscamos nuestra sombra; en el cristal del otro, nuestro cristal recíproco.
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La moneda de hierro
En el campanario retumban las campanas, las mujeres ya salen de la misa. Las gaviotas silvan por toda la ciudad, levantando la vista puedes ver su volar. Las bombas besaron el pueblo y el fuego; todo el fuego, abrazó a su gente, pero a ella, le arropó la tristeza. Vistió durante siete semanas el ***** siendo vista por las aceras. Fue el domingo a recoger margaritas al campo El viento mueve los trigos las luces de las ventanas de todas las ventanas Veo la oscuridad de sus casas. Las estrellas en la montaña dan fogonazos de colores violentos y los animales muerden si te acercas Dios le ha traicionado y por eso ya no reza Sangre roja y azul que corre por una pared blanca Y en la panadería ya no se habla solo suena una vieja guitarra en cada esquina, en cada cuneta Los olivos quemados de las ramas a la madera, las naranjas reposando en el suelo la pasearon por todo el pueblo para que de su pecado se arrepintiera Las mantillas y las lagrimas de aquel día santo de entre los escombros; su hermano le llamó y él no respondió, toda la mañana de aquel día santo intentó despertarlo. Ya ha llegado la primavera. La virgen sostiene un libro Alyssa y Thalia, dos ángeles preciosos escuchan la historia con atención, frutos de Dios, en cambio yo... La serpiente está dentro de la copa bebiendo de su vino embriagándose con sus palabras pasando cuatro lunas la vida que crecía, un baso lleno de lejía abrasando su esófago, el engaño y un cuadro pintado. Despierta el pueblo. La noche y el día. El cielo y el mar. Las plantas, la poesía. La luna, el Sol y las estrellas. Las aves en el cielo y los peces en el océano. Los animales y al hombre. El hombre y la poesía. Y el descenso.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:39 PM UTC
14. El Pueblo (Primavera)
En el campanario retumban las campanas, las mujeres ya salen de la misa. Las gaviotas silvan por toda la ciudad, levantando la vista puedes ver su volar. Las bombas besaron el pueblo y el fuego; todo el fuego, abrazó a su gente, pero a ella, le arropó la tristeza. Vistió durante siete semanas el ***** siendo vista por las aceras. Fue el domingo a recoger margaritas al campo El viento mueve los trigos las luces de las ventanas de todas las ventanas Veo la oscuridad de sus casas. Las estrellas en la montaña dan fogonazos de colores violentos y los animales muerden si te acercas Dios le ha traicionado y por eso ya no reza Sangre roja y azul que corre por una pared blanca Y en la panadería ya no se habla solo suena una vieja guitarra en cada esquina, en cada cuneta Los olivos quemados de las ramas a la madera, las naranjas reposando en el suelo la pasearon por todo el pueblo para que de su pecado se arrepintiera Las mantillas y las lagrimas de aquel día santo de entre los escombros; su hermano le llamó y él no respondió, toda la mañana de aquel día santo intentó despertarlo. Ya ha llegado la primavera. La virgen sostiene un libro Alyssa y Thalia, dos ángeles preciosos escuchan la historia con atención, frutos de Dios, en cambio yo... La serpiente está dentro de la copa bebiendo de su vino embriagándose con sus palabras pasando cuatro lunas la vida que crecía, un baso lleno de lejía abrasando su esófago, el engaño y un cuadro pintado. Despierta el pueblo. La noche y el día. El cielo y el mar. Las plantas, la poesía. La luna, el Sol y las estrellas. Las aves en el cielo y los peces en el océano. Los animales y al hombre. El hombre y la poesía. Y el descenso.
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Una vez más, amor, la red del día extingue trabajos, ruedas, fuegos, estertores, adioses, y a la noche entregamos el trigo vacilante que el mediodía obtuvo de la luz y la tierra. Sólo la luna en medio de su página pura sostiene las columnas del estuario del cielo, la habitación adopta la lentitud del oro y van y van tus manos preparando la noche. Oh amor, oh noche, oh cúpula cerrada por un río de impenetrables aguas en la sombra del cielo que destaca y sumerge sus uvas tempestuosas, hasta que sólo somos un solo espacio oscuro, una copa en que cae la ceniza celeste, una gota en el pulso de un lento y largo río.
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Soneto lxxxiv
Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo y por las calles voy sin nutrirme, callado, no me sostiene el pan, el alba me desquicia, busco el sonido líquido de tus pies en el día. Estoy hambriento de tu risa resbalada, de tus manos color de furioso granero, tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas, quiero comer tu piel como una intacta almendra. Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura, la nariz soberana del arrogante rostro, quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo buscándote, buscando tu corazón caliente como un puma en la soledad de Quitratúe.
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Soneto xi
¿Qué la sostiene, entreabierta claridad anochecida luz por los jardines suelta? Todas las ramas, vencidas por un agobio de pájaros hacia lo obscuro se inclinan. Sobre las bardas -intactos: todavía resplandores- instantes ensimismados. Para recibir la noche se cambian las arboledas en callados surtidores. Cae un pájaro, la yerba ensombrece, los confines se borran, la cal es negra, el mundo es menos creíble.
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Un anochecer
Yace, lívido el semblante, Y una ancha herida en el pecho, Del Katzbach junto a la orilla, Moribundo el trompetero. Y para cerrar los ojos Y dormir su último sueño Espera a que suene un hurra Triunfal en su campamento. Y en tanto que de la muerte Las ansias está sintiendo, Un rumor que bien conoce Alza, en la llanura, el viento. Se incorpora, y a caballo Monta con supremo esfuerzo. Parece un hombre de piedra, En su pedestal, erecto. La trompeta empuña. El brazo La sostiene apenas trémulo, y gritos de triunfo suenan Cual tempestad a lo lejos. ¡Victoria!, doquier se escucha; ¡Victoria!, devuelve el eco, y ¡Victoria!, el hondo espacio Responde con voz de trueno. La gritería se acalla, La trompeta da en el suelo, y a los pies de su caballo Se desploma, al punto, muerto. El regimiento desfila Por frente del trompetero; y dice: «¡Qué muerte hermosa!» El jefe del regimiento.
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El trompetero del katzbach
Nada es lo mismo sin conocimiento, pues todo es lo que es, gracias a él... ¡así también, el amor! ¿Qué es esencial para percibirlo, vivirlo y comprenderlo, sino el entendimiento profundo de lo que subyace en él? Si nada se sostiene por sí solo, y no hay vida sin agua, el amor, como todo el universo... Está en constante movimiento. Entonces, ¡nada mejor que habitarlo, disfrutarlo, y, sin necesidad, darlo! El conocimiento y la razón moldean nuestra percepción de la realidad, el amor, cuando es comprendido... No se pierde, no obsesiona, y no se necesita. Intentar llegar a él sin comprenderlo, es como pretender nadar en un río con una losa pesada, opaca y turbia: la carga de uno mismo. No todo el mundo sabe que de lo que se da, se recibe, como no todo el mundo comprende que el amor... no es deseo, obsesión o necesidad. Sino la comprensión de lo profundo, libre de expectativas ajenas, pero, sobre todo: libre de uno mismo. Por eso, como el río sigue su propio curso, inevitablemente hacia el mar, dejemos que el amor fluya: hacia adentro, hacia los demás, y de vuelta a uno mismo.
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Sep 16, 2025
Sep 16, 2025 at 8:21 AM UTC
Más allá del amor.