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"siguen" poems
Siguen los años Creo haberte superado Sin embargo Aún me haces daño No lo puedo soportar Y ni siquiera estas aquí para mirar Yo soy el que se ofrece a escribirte Masoquismo, me ganas sin piedad Eres como la respiración Cuando vienes te quedas Una corta asfixia Después te vas Y mi pecho se encoge Por la miseria de ese momento He desperdiciado mucho tiempo Llego siempre al mismo punto Por más grande que sea el mundo Siento que algún día te veré Y mis recuerdos volverán de golpe Me congelaré Y me culparé mil veces Por no haberme comportado de la peor manera Ya que fui demasiado bueno Tanto que di miedo y pena Odio llegar a lo mismo Lo repito sin parar Se vuelve tediosa Esta tristeza sin lugar Debes irte Debo dejar que te vayas Aunque me duela, lo se Pero entre nosotros no se ganó nada La vida me dice que ya pasó Que no puedo aferrarme a la misma imagen Todos cometemos errores Todos nos salimos del margen Vamos a mostrarle la cara a la mañana Para vivir un día normal Hasta que llegue el atardecer Y pueda volver a empezar.
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Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 9:00 PM UTC
Volver a empezar.
Surgí en mi patria, tiempo después, bajo la luna de Xelajú, hoy te tengo en mis raíces quetzaltecas Y te llevo en la sangre por tus recuerdos gratos. Despierta patria en la que nací, pues tanta violencia te ha agotado, despierta pueblo, pues te a enfermado gente egoísta y corrupta. De las ruinas surge, más fuerte, patria mía despierta a aquellos que siguen nublados con los ojos sellados. Pueblo levántate, pueblo trabaja, pueblo llénate de sabiduría, no dejes que te olviden, ¡Guatemala levántate! Conciudadano, hermano mío, se honesto, fiel, honrado y no seas un ratón mas en en este nido de ilusiones. No dejo de cantar a mi patria, alzo mi canto junto a la bandera celeste y blanco, con el corazón en mi pecho gritando: ¡Guatemala despierta!
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Apr 4, 2017
Apr 4, 2017 at 7:36 PM UTC
¡Guatemala Despierta!
"A" is for Abuelitos left back in Mexico who are Heartbreaking knowing the moment, they see their children leave home to cross a dessert they might ever cross. Heartbreaking knowing once they do arrive al Norte decades might pass without seeing eachother. Heartbreaking knowing that they might not get to know their nietos because their salud esta muy delicada Heartbreaking knowing that their would be a chance of someone dying in either side and wont be able to say the last goodbye. "A" is for Abuelitos left back in Mexico who I have never got the chance to meet. Abuelitos who I loved since the day I saw pictures junto a mis padres Abuelitos who I share sangre y caracter and face feautures. *Habra un dia donde nos reuniemos como la familia que somos. Pero hoy escribo un poema en sus memoria. Tambien para los abuelitos que me siguen esperando, Los quiero mucho y sean fuertes* In memory of Memorio Covarrubias y Cecilia Martinez.
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Dec 2, 2016
Dec 2, 2016 at 3:42 PM UTC
"A" is for *Abuelitos*
Sola... Si... Yo puedo estar sola No me importa la soledad Me facina ser mi propia duena Me facina hacer lo que quiera Y que no me importa lo que otros digan... Sola... Si... Yo puedo estar sola Levantarme a cualquier hora Y no dormir si yo no quiero... Salir si me da la gana Ir a la casa de quien yo quiera Asi sean las tres de la manana... Sola... Si... Yo puedo estar sola La libertad es mi companera Camino a mi propio rumbo Dejando el pasado ser Mirando hacia el futuro... Sola...Si... Yo puedo estar sola Aunque las batallas en mi Siguen queriendo y tratando de olvidar Aunque los recuerdos Me traten de matar Aunque la lluvia Quiera que yo en encuentre un hogar... Sola... Si... Yo puedo estar sola Pero en mis putos pensamientos Tu sigues viviendo... Y en cada lugar yo te sigo viendo... Sola... si... aunque el alma me queme por dentro Yo debo de estar sola.
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Jan 31, 2016
Jan 31, 2016 at 1:41 PM UTC
Sola... (Spanish)
Volver a los lugares donde el tiempo parece no haber pasado. Los rostros aún reflejan el cansancio de la tarde o la desolación de recuerdos que viajan. Son las esquinas de los parias que conocieron días de luces fugaces y se quedaron ahí en las milongas y los compases. Mas son también los lares donde muchas noches, ebrios de poesía y arte buscábamos los caminos del pensamiento y con el ingenio eternizábamos la fugaz tarde Los cubículos siguen allí, aunque han cambiado los nombres; se han ido los bohemios, los soñadores y los danzarines, pero, ¡oh, gran dolor!, sólo quedan suspicacias de malandrines. No se siente, sin embargo, la dolorosa nostalgia de los tiempos idos; los momentos fueron grandiosos y muy vívidos, mas como ahora ha llegado la primavera, el sol sigue brillando y las estrellas, cantando. (Jorge Gómez A. 1992) * Carabobo es una calle del antiguo Medellín.
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Sep 4, 2012
Sep 4, 2012 at 9:32 AM UTC
MEDELLÍN: CARABOBO* CON...
El indígena * - los acabados/extintos. Los únicos que existen aún siguen escondidos en la selva huyendo del recuerdo de las lágrimas e imágenes de la salvaje Conquista El europeo * * - el que llegó solo pa robar, violar y matar al indígena...y por supuesto a los otros de las castas de piel obscura El mestizo * - mezcla de los dos anteriores que tuvo la gran fortuna de no poder formar parte de ni la cultura de su mamá ni papá simplemente por haber nacido El criollo * * - El Libertador pero no del pueblo sino de sus propios intereses de acabar lo que comenzaron los europeos El ***** * - el secuestrado, desterrado, esclavizado, odiado, torturado, violado, y matado por el color de su piel El mulato * -  sufrió igual o poquito más quel mestizo pero no tanto como el zambo El zambo * - pobrecito del zambo que es el rostro más bello del nuevo mundo pero como el mestizo y el mulato nunca fue recibido y nunca pudo identificarse con ningún grupo cultural..de esta mezcla viene las más guapas mujeres del mundo   *El engañao, esclavizado   perseguido y matado * *El zángano, explotador,   asesino y sinvergüenza
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Aug 23, 2018
Aug 23, 2018 at 12:01 AM UTC
El rostro del Nuevo Mundo
Karl Gustav Van der Meyer era un gran jardinero. Allá, en su alegre Holanda de cofias y molinos, de canales y zuecos, Karl Gustav cultivaba tulipanes extraños en la penumbra de su invernadero. Karl Gustav Van der Mayer soñaba con la gloria de un tulipán fastuosamente ***** íntegramente ***** como las noches árticas, como un luto total en terciopelo. Y era así, día a día y año tras año. Y su sueño era un sueño. Pero él, imperturbable, regaba sus macetas, meditando en abonos y en injertos. (A veces, distraído, se guardaba los bulbos en los bolsillos del chaleco...) Karl Gustav Van der Mayer, indiferentemente, vio blanquear sus cabellos. Pasó el amor un día y él se encogió de hombros, para seguir soñando con tulipanes negros... Pero, una noche, alguien saltó la tapia. Alguien, con un puñal. Y el jardinero cayó de bruces sobre sus macetas, muerto. Y alguien cavó en la tierra, y echó el cadáver y tapó aquel hueco. Karl Gustav Van der Mayer se quedó para siempre en la penumbra de su invernadero. Ah, pero un día, un día se vio brotar del suelo un tulipán de luto, fastuosamente, íntegramente ***** Karl Gustav Van der Mayer no pudo ver su gloria, pues la abonó su propio cuerpo. Karl Gustav Van der Mayer no supo que su muerte le dio vida a su sueño... (Karl Gustav Van der Mayer siempre llevaba bulbos en los bolsillos del chaleco...) Por los viejos canales siguen pasando barcas, y aún giran, como entonces, los molinos de viento. Las muchachas sin novio regresan del domingo entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos. Ah, y, sin embargo, Karl Gustav Van der Mayer era un gran jardinero!
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Balada del tulipán *****
Karl Gustav Van der Meyer era un gran jardinero. Allá, en su alegre Holanda de cofias y molinos, de canales y zuecos, Karl Gustav cultivaba tulipanes extraños en la penumbra de su invernadero. Karl Gustav Van der Mayer soñaba con la gloria de un tulipán fastuosamente ***** íntegramente ***** como las noches árticas, como un luto total en terciopelo. Y era así, día a día y año tras año. Y su sueño era un sueño. Pero él, imperturbable, regaba sus macetas, meditando en abonos y en injertos. (A veces, distraído, se guardaba los bulbos en los bolsillos del chaleco...) Karl Gustav Van der Mayer, indiferentemente, vio blanquear sus cabellos. Pasó el amor un día y él se encogió de hombros, para seguir soñando con tulipanes negros... Pero, una noche, alguien saltó la tapia. Alguien, con un puñal. Y el jardinero cayó de bruces sobre sus macetas, muerto. Y alguien cavó en la tierra, y echó el cadáver y tapó aquel hueco. Karl Gustav Van der Mayer se quedó para siempre en la penumbra de su invernadero. Ah, pero un día, un día se vio brotar del suelo un tulipán de luto, fastuosamente, íntegramente ***** Karl Gustav Van der Mayer no pudo ver su gloria, pues la abonó su propio cuerpo. Karl Gustav Van der Mayer no supo que su muerte le dio vida a su sueño... (Karl Gustav Van der Mayer siempre llevaba bulbos en los bolsillos del chaleco...) Por los viejos canales siguen pasando barcas, y aún giran, como entonces, los molinos de viento. Las muchachas sin novio regresan del domingo entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos. Ah, y, sin embargo, Karl Gustav Van der Mayer era un gran jardinero!
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Hubo tantas veces que casi me ahogué cuando era niño, durante lecciones de natación, fiestas de cumpleaños. Así, me da miedo aún bañarme en las piscinas, las playas, los lagos. Me da vergüenza enseñar al mundo mis escamas dolorosas, la piel que teme el calor de la arena, los rayos del sol como si fueran medusas que queman con sus besos. Es que mis heridas, debajo de cuyas cicatrices, siguen ardiendo... Quisiera que de agua yo fuera hecho. En Manila, cuando era estudiante universitaria, y tomaba el bus que por el boulevard Roxas pasaba, podía olvidar de mis problemas, del caos, solo con una mirada a la bahía. Y siempre me preguntaba, ¿podría ser que al mar le doliera su piel de agua? Me acuerdo de cuando en silencio sufría, contra ondas como orilla padecía: el abandono de un amigo a quien quería en secreto, padecía el rechazo de las obras que había escrito, padecía la soledad en esta cruel ciudad... en aquellos momentos pensé en caminar, con piedras pesadas en mis bolsillos y zapatos, despacio, despacio hacía el mar, hacía el fondo... para que por fin se cumpliese mi destino de morir en el agua y su abrazo... Pero a ella, nunca he aprendido odiarla. Y he llegado hasta mares gallegos, hasta Coruña y sus cristales, donde cada mañana le escribo canciones de amor y promesas al océano atlántico. Al agua, un día regresaré, un día en ella, me habré disuelto, sí, yo a mí mismo. Porque es mi destino, yo que llevo alma azulada, el alma de aquel pez anciano que se hizo humano. Cuando un día me pregunte, "¿de dónde vienes?" un amante gallego, le diré que tierra yo no tengo, le diré, "amor, mírame los ojos, su blancura viene de las espumas de los mares filipinos"... y la noche en que me bese los labios y luego la piel, le diré, "amor, sigue, porque las escamas ya no me duelen, ves que del agua ya estoy hecho, de los aguas quietas, ya estoy hecho..."
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Mar 11, 2023
Mar 11, 2023 at 9:31 AM UTC
A Coruña
Hubo tantas veces que casi me ahogué cuando era niño, durante lecciones de natación, fiestas de cumpleaños. Así, me da miedo aún bañarme en las piscinas, las playas, los lagos. Me da vergüenza enseñar al mundo mis escamas dolorosas, la piel que teme el calor de la arena, los rayos del sol como si fueran medusas que queman con sus besos. Es que mis heridas, debajo de cuyas cicatrices, siguen ardiendo... Quisiera que de agua yo fuera hecho. En Manila, cuando era estudiante universitaria, y tomaba el bus que por el boulevard Roxas pasaba, podía olvidar de mis problemas, del caos, solo con una mirada a la bahía. Y siempre me preguntaba, ¿podría ser que al mar le doliera su piel de agua? Me acuerdo de cuando en silencio sufría, contra ondas como orilla padecía: el abandono de un amigo a quien quería en secreto, padecía el rechazo de las obras que había escrito, padecía la soledad en esta cruel ciudad... en aquellos momentos pensé en caminar, con piedras pesadas en mis bolsillos y zapatos, despacio, despacio hacía el mar, hacía el fondo... para que por fin se cumpliese mi destino de morir en el agua y su abrazo... Pero a ella, nunca he aprendido odiarla. Y he llegado hasta mares gallegos, hasta Coruña y sus cristales, donde cada mañana le escribo canciones de amor y promesas al océano atlántico. Al agua, un día regresaré, un día en ella, me habré disuelto, sí, yo a mí mismo. Porque es mi destino, yo que llevo alma azulada, el alma de aquel pez anciano que se hizo humano. Cuando un día me pregunte, "¿de dónde vienes?" un amante gallego, le diré que tierra yo no tengo, le diré, "amor, mírame los ojos, su blancura viene de las espumas de los mares filipinos"... y la noche en que me bese los labios y luego la piel, le diré, "amor, sigue, porque las escamas ya no me duelen, ves que del agua ya estoy hecho, de los aguas quietas, ya estoy hecho..."
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Los frescos pintados en la pared transforman el "Salón Reservado" en una "Plaza de Toros", donde el suelo tiene la consistencia y el color de la "arena": gracias a que todas las noches se riega la tierra con jerez. Jinetes en sillas esqueletosas, tufos planchados con saliva, una estrella clavada en la corbata, otra en el dedo meñique, los tertulianos exigen que el "cantaor" lamente el retardo de las mujeres con ¡aves! que lo retuercen en calambres de indigestión. De pronto, en un sobresalto de pavor, la cortina deja pasar seis senos que aportan tres **** Los párpados como dos castañuelas, las pupilas como dos cajas de betún, ***** el pelo, negras las pestañas y las extremidades de las uñas, las siguen cuatro "niñas", que al entrar, provocan una descarga de ¡oles! que desmaya a las ratas que transitan el corredor. La servilleta a guisa de "capote", el camarero lidia el humo de los cigarros y la voracidad de la clientela, con "pases" y chuletas "al natural", o "entra" a "colocar" el sacacorchos como "pone" su vara un picador. Abroqueladas en armaduras medioevales, en el casco flamea la bandera de España, las botellas de manzanilla se agotan al combatir a los chorizos que mugen en los estómagos, o sangran en los platos como toros lidiados. Previa autorización de las **** las "niñas" van a sentarse sobre las rodillas de los hombres, para cambiar un beso por un duro, mientras el "cantaor", muslos de rana embutidos en fundas de paraguas, tartamudea una copla que lo desinfla nueve kilos. Los brazos en alto, desnudas las axilas, así dan un pregusto de sus intimidades, las "niñas" menean, luego, las caderas como si alguien se las hiciera dar vueltas por adentro, y en húmedas sonrisas de extenuación, describen con sus pupilas las parabólicas trayectorias de un espasmo, que hace gruñir de deseo hasta a los espectadores pintados en la pared. Después de semejante simulacro ya nadie tiene fuerza ni para hacer rodar las bolitas de pan, ensombrecidas, entre las yemas de los dedos. Poco a poco, la luz aséptica de la mañana agrava los ayes del "cantaor" hasta identificar la palidez trasnochada de los rostros con la angustiosa resignación de una clientela de dentista. Se oye el "klaxon" que el sueño hace sonar en las jetas de las **** los suspiros del "cantaor" que abraza en la guitarra una nostalgia de mujer, los cachetazos con que las "niñas" persuaden a los machos que no hay nada que hacer sino dejarlas en su casa, y sepultarse en la abstinencia de las camas heladas.
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Juerga
Los frescos pintados en la pared transforman el "Salón Reservado" en una "Plaza de Toros", donde el suelo tiene la consistencia y el color de la "arena": gracias a que todas las noches se riega la tierra con jerez. Jinetes en sillas esqueletosas, tufos planchados con saliva, una estrella clavada en la corbata, otra en el dedo meñique, los tertulianos exigen que el "cantaor" lamente el retardo de las mujeres con ¡aves! que lo retuercen en calambres de indigestión. De pronto, en un sobresalto de pavor, la cortina deja pasar seis senos que aportan tres **** Los párpados como dos castañuelas, las pupilas como dos cajas de betún, ***** el pelo, negras las pestañas y las extremidades de las uñas, las siguen cuatro "niñas", que al entrar, provocan una descarga de ¡oles! que desmaya a las ratas que transitan el corredor. La servilleta a guisa de "capote", el camarero lidia el humo de los cigarros y la voracidad de la clientela, con "pases" y chuletas "al natural", o "entra" a "colocar" el sacacorchos como "pone" su vara un picador. Abroqueladas en armaduras medioevales, en el casco flamea la bandera de España, las botellas de manzanilla se agotan al combatir a los chorizos que mugen en los estómagos, o sangran en los platos como toros lidiados. Previa autorización de las **** las "niñas" van a sentarse sobre las rodillas de los hombres, para cambiar un beso por un duro, mientras el "cantaor", muslos de rana embutidos en fundas de paraguas, tartamudea una copla que lo desinfla nueve kilos. Los brazos en alto, desnudas las axilas, así dan un pregusto de sus intimidades, las "niñas" menean, luego, las caderas como si alguien se las hiciera dar vueltas por adentro, y en húmedas sonrisas de extenuación, describen con sus pupilas las parabólicas trayectorias de un espasmo, que hace gruñir de deseo hasta a los espectadores pintados en la pared. Después de semejante simulacro ya nadie tiene fuerza ni para hacer rodar las bolitas de pan, ensombrecidas, entre las yemas de los dedos. Poco a poco, la luz aséptica de la mañana agrava los ayes del "cantaor" hasta identificar la palidez trasnochada de los rostros con la angustiosa resignación de una clientela de dentista. Se oye el "klaxon" que el sueño hace sonar en las jetas de las **** los suspiros del "cantaor" que abraza en la guitarra una nostalgia de mujer, los cachetazos con que las "niñas" persuaden a los machos que no hay nada que hacer sino dejarlas en su casa, y sepultarse en la abstinencia de las camas heladas.
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No el mar, sino esta fuente junto al mar. Y la ciudad, detrás. (Qué importa la ciudad. La ciudad era tiempo: primero, Roma y sus murallas, y sucesivamente, peces de barras rojas en el lomo, rejerías y olivas, el poderío de las naves de la Corona de Aragón. Más tarde, un diálogo de humos). La ciudad era un diálogo de aguas -la fuente, el mar-; la vida, un diálogo de aguas, una chiquillería desnudita y morena. Y un griterío, un amontonamiento en aquel aire cálido. Y olor a hogueras, que no tienen tiempo. Siempre a espaldas del tiempo. Y nada más que ojos oscuros para mirar, mirar, mirar... Esto ocurría en lo que llaman, los que no son de nuestra raza, pasado. De noche me acercaba a las olas. Las olas no ocultaban ruiseñores como el agua del cántaro que yo apoyaba en la cadera. De noche, entre las olas, de cara al tiempo congelado, sonaba el mar a hojas de otoño, pisoteadas por los pájaros. Ceñía mis tobillos de diamantes. Allí era el reino del vaivén, del ritmo, de lo eterno acunado. El mar tampoco, como si fuera de mi raza, se encadenaba al tiempo. Sonaba en mis oídos el ruiseñor del agua de la fuente, oía los rumores del mundo. Mi sangre era el mar mismo. Me contagiaba de su movimiento. Me enseñaban las olas a no morir jamás. Lo sin tiempo es la muerte. Y aquello, el ritmo, el tiempo vivo, pero detenido; algo que no conoce ni principio ni fin, que no parte ni llega. Era el mar y la fuente junto al mar. Y entre los dos estaba yo. Igual que ahora. Nuevamente unidos. Cuántos racimos de años habrá exprimido el mar. Por cuántos sitios -horas y lugares, qué sé yo-, lo que dicen países, he llevado el centelleo de la espuma, el oleaje de la llama... Es posible que yo parezca diferente. También quizás la fuente parezca diferente a los demás. Yo no lo sé. Juntos estamos el mar, la fuente, yo. Vinieron las autoridades, artistas, periodistas, gentes que leen mi nombre en los periódicos. Me dijeron que era mía la fuente (cómo podían darme lo que era mío, mi vida, el mar, las nubes). No pudieron matar mi vida, restituirme al tiempo, cuando hablaban y hablaban del ayer, la gitana de Somorrostro, y otra vez aquello del arte y de la gloria, y más palabras sin sentido que siguen pronunciando mientras me acerco hasta mi fuente, y adorno mis muñecas con sus helados brazaletes, y humedezco mis sienes, mezclo sus aguas con mis lágrimas. Porque ahora pienso que he olvidado el cántaro, y la tarde se queda sin ruiseñor que la ilumine, y tengo miedo de volver sin agua, y no sé dónde está el cántaro y mi madre me va a reñir porque a ver cómo vamos a guisar, a lavar la ropita de los niños... Y yo no sé qué le diré para que pueda comprenderlo.
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La fuente de carmen amaya
No el mar, sino esta fuente junto al mar. Y la ciudad, detrás. (Qué importa la ciudad. La ciudad era tiempo: primero, Roma y sus murallas, y sucesivamente, peces de barras rojas en el lomo, rejerías y olivas, el poderío de las naves de la Corona de Aragón. Más tarde, un diálogo de humos). La ciudad era un diálogo de aguas -la fuente, el mar-; la vida, un diálogo de aguas, una chiquillería desnudita y morena. Y un griterío, un amontonamiento en aquel aire cálido. Y olor a hogueras, que no tienen tiempo. Siempre a espaldas del tiempo. Y nada más que ojos oscuros para mirar, mirar, mirar... Esto ocurría en lo que llaman, los que no son de nuestra raza, pasado. De noche me acercaba a las olas. Las olas no ocultaban ruiseñores como el agua del cántaro que yo apoyaba en la cadera. De noche, entre las olas, de cara al tiempo congelado, sonaba el mar a hojas de otoño, pisoteadas por los pájaros. Ceñía mis tobillos de diamantes. Allí era el reino del vaivén, del ritmo, de lo eterno acunado. El mar tampoco, como si fuera de mi raza, se encadenaba al tiempo. Sonaba en mis oídos el ruiseñor del agua de la fuente, oía los rumores del mundo. Mi sangre era el mar mismo. Me contagiaba de su movimiento. Me enseñaban las olas a no morir jamás. Lo sin tiempo es la muerte. Y aquello, el ritmo, el tiempo vivo, pero detenido; algo que no conoce ni principio ni fin, que no parte ni llega. Era el mar y la fuente junto al mar. Y entre los dos estaba yo. Igual que ahora. Nuevamente unidos. Cuántos racimos de años habrá exprimido el mar. Por cuántos sitios -horas y lugares, qué sé yo-, lo que dicen países, he llevado el centelleo de la espuma, el oleaje de la llama... Es posible que yo parezca diferente. También quizás la fuente parezca diferente a los demás. Yo no lo sé. Juntos estamos el mar, la fuente, yo. Vinieron las autoridades, artistas, periodistas, gentes que leen mi nombre en los periódicos. Me dijeron que era mía la fuente (cómo podían darme lo que era mío, mi vida, el mar, las nubes). No pudieron matar mi vida, restituirme al tiempo, cuando hablaban y hablaban del ayer, la gitana de Somorrostro, y otra vez aquello del arte y de la gloria, y más palabras sin sentido que siguen pronunciando mientras me acerco hasta mi fuente, y adorno mis muñecas con sus helados brazaletes, y humedezco mis sienes, mezclo sus aguas con mis lágrimas. Porque ahora pienso que he olvidado el cántaro, y la tarde se queda sin ruiseñor que la ilumine, y tengo miedo de volver sin agua, y no sé dónde está el cántaro y mi madre me va a reñir porque a ver cómo vamos a guisar, a lavar la ropita de los niños... Y yo no sé qué le diré para que pueda comprenderlo.
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Que era la noche del porvenir girando en pies de terriccola aventurado y un pez naufrago en un universo perdido en los ojos de una mujer, despues de todo la noche se esconde en la boca y el ayer es del entonces y un ciego se rie de chistes de un gato son balance, que era la chistosada de meditar drogado de ***** y los gatos siguen en movimiento y Cortazar ya que es Bolaño y su vientre se come ha estraños? lluvia envez de pelo de color azul marino, Wenennefer y musico llamado Jimmi, sus ojos duelen ver, eran de un time future. Y la dolienta sangre de sus manos dolian al escribir fortunas.
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Jun 22, 2014
Jun 22, 2014 at 7:30 PM UTC
Porvenir del Invisible
Hay noches en las que me pregunto algo, hay una duda que no deja de asediar mi mente en ciertas madrugadas: ¿mis palabras son capaces de moldear tu corazón con la forma de mi amor? Sé que me dijiste que no estás segura de sentir ese romanticismo que yo siento por ti, pero si mis palabras no se marchitan para ti, te pido que me digas si soy capaz de hacer florecer el romance entre nosotros. Si esta semilla que planto en cada palabra que escribí para ti florece y las noches no son marchitas, ¿aún mis letras tienen un peso significativo en la balanza de tu corazón? En esas noches la duda es implacable: ¿sientes algo dentro de ti cuando te digo que te quiero, que te adoro, que te aprecio, que te extraño, que te amo? ¿Existe esa ventisca que sacude con fuerza las ramas de tu corazón? Por favor, te imploro que me digas si nuestras almas siguen hablando el idioma del amor que creamos. Dame a entender que para ti mi poesía no son solo palabras vacías, dime que mis letras son tu pensamiento nocturno, corazón ardiente… Siempre serás mi rosa de fuego, la que deja en cenizas el mío, cenizas de amor eterno.
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Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 2:01 AM UTC
My Words Can Change It?
hasta mañana/compañeros/ahora siguen las lógicas del muerto/ la pudrición/la descomposición/ hasta mañana hasta mañana/ aplaudiría al pajarito que se volara de vos/rodolfo/ después de haber comido sangre que resbalaba por tus lentes/ a la iguana llena de luz que revisó las entrañas del haroldo y comió de haroldo/ iguana rápida de luz/ será mañana que veamos o nos veamos/no nos veamos/ o sea que muerto yo alcanzara a ver tu talón/paco/brillar bajo el suelo donde yacés con calavera pensativa por nosotros/pobres de vos/ talón nocturno crepitando como políticas rabiosas para matar al enemigo hoy absolutamente hoy/ talón que pisa el tiempo y parte/
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Nota viii
Volveré mañana en el corcel del Viento. Volveré. Y cuando vuelva, vosotros os estaréis yendo: Vosotros los alcabaleros de la muerte, los centuriones en acecho bajo la gran ojiva de la puerta, los constructores de ataúdes que al medir el cuerpo amarillo de los que se van, con la cinta de metro y medio de los alfayates, decís siempre: ¡Cómo crecen los muertos! ¡Oh, sí! Los muertos crecen. El último traje que se hicieron al amortajarlos ya les viene pequeño. Crecen. Y apenas los entierran, rompen los tablones de pino y los catafalcos de acero; crecen después en la tumba, fuera de la caja, abren la tierra como las semillas del centeno y ya, bajo el sol y la lluvia, en el aire, sueltos, y sin raíces, siguen y siguen creciendo. Yo me voy a crecer con los muertos. Volveré mañana en el corcel del Viento. Volveré, ¡Y volveré crecido! Entonces vosotros que os estaréis yendo no me conoceréis. Mas cuando nos crucemos en el puente, yo os diré con la mano: ¡Adiós, alcabaleros, centuriones, sepultureros!... A crecer, a crecer, a la tierra otra vez... al agua, al sol, al Viento... al Viento... ¡Otra vez al Viento!
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Me voy porque la tierra y el pan y la luz ya no son míos
odio tener que admitir que mis recuerdos siguen tomando vida cada vez que se cruzan con tu mirada odio tener que sentirme indefensa, inútil e impotente a la vez cada vez que pienso en que tú ya no quieres cientos de pétalos buscan un escape del cerezo terminando muertos en el concreto la última vez que me quedé callada por tanto tiempo no recuerdo haber explotado en llanto la última vez que me sentí tan estúpida preferí callarme ¿por qué ahora no? ah, cierto antes tu sonrisa no me debilitaba antes fingía tolerar y ser fuerte antes tu mirada no me afectaba antes era más
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May 12, 2017
May 12, 2017 at 1:00 AM UTC
sin título parte seis
Grande rumor se levanta   de gritos, armas y voces en el palacio de Burgos,   donde son los ricoshombres. Bajó el rey de su aposento   y con él toda la corte, y a las puertas del palacio   hallan a Jimena Gómez, desmelenado el cabello,   llorando a su padre el conde; y a Rodrigo de Vivar   ensangrentado el estoque. Vieron al soberbio mozo   el rostro airado se pone, de doña Jimena oyendo   lo que dicen sus clamores: -¡Justicia, buen rey, te pido   y venganza de traidores; así se logren tus hijos   y de tus hazañas goces, que aquel que no la mantiene   de rey no merece el nombre! Y tú, matador cruel,   no por mujer me perdones: la muerte, traidor, te pido,   no me la niegues ni estorbes, pues mataste un caballero,   el mejor de los mejores. En esto, viendo Jimena   que Rodrigo no responde, y que tomando las riendas   en su caballo se pone, el rostro volviendo a todos,   por obligalles da voces, y viendo que no le siguen   grita: -¡Venganza, señores!
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Romance ii de cómo jimena, la hija del conde lozano, pide al rey venganza
Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.
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Chau número tres
Varios sentimientos siguen siendo subjetivos a la conciencia, cada vez estoy mas seguro  de que todos estamos locos a nuestra manera, ver colores, ver razones, mundos, direcciones  está en cada uno de nosotros,  nos reservamos el derecho de crear un mundo artificial ligado a nuestra percepción, convicción y miedos, sobre todo, miedo mas que certeza, realidades preconcebidas de pasados que la mayoría del tiempo no regresan...
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May 2, 2015
May 2, 2015 at 9:22 PM UTC
Existencia
En estos hiperbólicos minutos en que la vida sube por mi pecho como una marea de tributos onerosos, la plétora de vida se resuelve en renuncia capital y en miedo se liquida. Mi sufrimiento es como un gravamen de rencor, y mi dicha como cera que se derrite siempre en jubileos, y hasta mi mismo amor es como un tósigo que en la raíz del corazón prospera. Cobardemente clamo, desde el centro de mis intensidades corrosivas, a mi parroquia, el ave moderada, a la flor quieta y a las aguas vivas. Yo quisiera acogerme a la mesura, a la estricta conciencia y al recato de aquellas cosas que me hicieron bien... Anticuados relojes del Curato cuyas pesas de cobre se retardaban, con intención pura, por aplazarme indefinidamente la primera amargura. Obesidad de aquellas lunas que iban rodando, dormilonas y coquetas, por un absorto azul sobre los árboles de las banquetas. Fatiga incierta de un incierto piano en que un tema llorón se decantaba, con insomnio y desgano, en favor del obtuso centinela y contra la salud del hortelano. Santos de piedra que en el atrio exponen su casulla de piedra a la herejía del recio temporal. Garganta criolla de Carmen García que mandaba su canto hasta las calles envueltas en perfume vegetal. Cromos bobalicones, colgados por estímulo a la mesa, y que muestran sandías y viandas con exageraciones pictóricas; exánimes gallinas, y conejos en quienes no hizo sangre lo comedido de los perdigones. Canteras cuyo vértice poroso destila el agua, con paciente escrúpulo, en el monjil reposo del comedor, a cada golpe neto con que las gotas, simples y tardías, acrecen el caudal noches y días. Acudo a la justicia original de todas estas cosas; mas en mi pecho siguen germinando las plantas venenosas, y mi violento espíritu se halla nostálgico de sus jaculatorias y del pío metal de su medalla.
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El minuto cobarde
En estos hiperbólicos minutos en que la vida sube por mi pecho como una marea de tributos onerosos, la plétora de vida se resuelve en renuncia capital y en miedo se liquida. Mi sufrimiento es como un gravamen de rencor, y mi dicha como cera que se derrite siempre en jubileos, y hasta mi mismo amor es como un tósigo que en la raíz del corazón prospera. Cobardemente clamo, desde el centro de mis intensidades corrosivas, a mi parroquia, el ave moderada, a la flor quieta y a las aguas vivas. Yo quisiera acogerme a la mesura, a la estricta conciencia y al recato de aquellas cosas que me hicieron bien... Anticuados relojes del Curato cuyas pesas de cobre se retardaban, con intención pura, por aplazarme indefinidamente la primera amargura. Obesidad de aquellas lunas que iban rodando, dormilonas y coquetas, por un absorto azul sobre los árboles de las banquetas. Fatiga incierta de un incierto piano en que un tema llorón se decantaba, con insomnio y desgano, en favor del obtuso centinela y contra la salud del hortelano. Santos de piedra que en el atrio exponen su casulla de piedra a la herejía del recio temporal. Garganta criolla de Carmen García que mandaba su canto hasta las calles envueltas en perfume vegetal. Cromos bobalicones, colgados por estímulo a la mesa, y que muestran sandías y viandas con exageraciones pictóricas; exánimes gallinas, y conejos en quienes no hizo sangre lo comedido de los perdigones. Canteras cuyo vértice poroso destila el agua, con paciente escrúpulo, en el monjil reposo del comedor, a cada golpe neto con que las gotas, simples y tardías, acrecen el caudal noches y días. Acudo a la justicia original de todas estas cosas; mas en mi pecho siguen germinando las plantas venenosas, y mi violento espíritu se halla nostálgico de sus jaculatorias y del pío metal de su medalla.
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Descendía lentamente los escalones del bus mientras me preguntaba cómo me iba a sentir. Habían pasado tantos meses, pero bien podría haber sido ayer. El tiempo no cura este tipo de dolores, solo aprendes a vivir con ellos como con el ruido constante de los carros en la ciudad. Los recuerdos se aferran a tantas cosas que no he podido evadirlas todas, a pesar de mis esfuerzos. Sin embargo, tenía que regresar a tu casa y las calles reprochaban mi olvido gritando tu memoria. Cada tienda, cada esquina, cada piedra guardaba un pedazo tuyo que iba recogiendo para armar un rompecabezas que rompía mi corazón, de nuevo. Le agradezco a esas cuadras no intentar borrarte, como yo, por guardar tanto de tus últimos años de vida. Aun así no puedo evitar odiarlas por seguir inmutables a pesar de tu ausencia, ¿cómo es eso posible? Que las calles no sientan la ausencia del sol. Del hombre que fue Superman y todos los demás heroes. Parece imposible, no lo entiendo. Son tantos los recuerdos que se entretejen entre ellos y se convierten en un desordenado tapiz de anécdotas. Ahora quiero guardarlos todos, todos los que pueda. Busco entre los cajones de mi memoria y los cojo con cuidado, son como flores que planeo dejar entre las páginas de libros para preservarlas, no importa si no siguen igual. Porque incluso si están muertas, todavía huelen a ti.
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Feb 11, 2018
Feb 11, 2018 at 10:44 PM UTC
Regresar a tu casa
Qué trampa este crepúsculo qué calma desplomada sobre todo qué simulacro inútil qué sonrojo en paz siguen las nubes cómo quisiera en paz y silenciosa el aire tiene gracia por una vez tangible compartida y nadie está sediento o por lo menos nadie tan sediento como para matar o destrozarse qué trampa esa lejana bocina que se quiebra como un viejo sollozo qué mentira ese tango esa guitarra esa clara desierta inexplicable melancolía de las azoteas qué trampa qué artimaña qué lástima saber que es una trampa.
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La trampa
Qué música tan triste hacen dos mentes cuando se aman, se lloran, se caen, se meditan, y los violines chirrían su suerte despiadada, su perdición desdichada que se cae y se cae, como el mar en la lluvia; que precipita la cara del ahogado que encalla y garantiza el grito del niño. Qué música tan triste hace mi mente cuando te ama, y tú no me amas, y el sol cae sobre nosotros cuando me besas y yo no siento nada, pues no te amo, mas los violines siguen eternos. // What a sad music two minds make when they love each other, cry each other, fall each other, meditate each other, and violins screech their ruthless luck, their unhappy doom that falls and falls, like the sea in the rain; which precipitates tha face of the drowned which runs aground and guarantees the scream of the child. What a sad music my mind makes when it loves you, and you don't love me, and the sun falls over us when you kiss me and I don't feel anything, for I don't love you, but the violins continue unending.
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Aug 22, 2018
Aug 22, 2018 at 6:43 AM UTC
Qué música tan triste // What a sad music
Ya abrí la puerta... voy a dar rienda suelta... que entre y salga, todo lo que en mi quiera gestarse. Ya abrí la puerta, algunas mariposas salen volando... mostrando su colorido encanto, amando su libertad, mientras las arañas en mi piel quieren anidar. Van tejiendo sus telas queriendo atraparme, me voy liberando de ellas, con la miel que brota de mi esencia. Aroma de rosa buscando tierra, donde mis acuosas corolas, puedan entallarse; encontrar su horizonte, en un nuevo sol que les favorezca. Abrí la puerta al sonido de un verano, a una primavera premiada de encantos, a un otoño con hojas frescas, a un invierno no desamparado. Ya abrí la puerta, ausculto pajaritos trinando, una bella canción mis labios van cantando, llaman, claman y siguen llamando... invitando a un ser de luz, que extasíe mis apetencias y el brillo que en mí espíritu, se va retoñando . Abrí la puerta………….a una entrega. LeydisProse 2/6/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Feb 7, 2018
Feb 7, 2018 at 1:14 PM UTC
Abrí la puerta
Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, qué soledad errante hasta tu compañía! Siguen los trenes solos rodando con la lluvia. En Taltal no amanece aún la primavera. Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos, juntos desde la ropa a las raíces, juntos de otoño, de agua, de caderas, hasta ser sólo tú, sólo yo juntos. Pensar que costó tantas piedras que lleva el río, la desembocadura del agua de Boroa, pensar que separados por trenes y naciones tú y yo teníamos que simplemente amarnos, con todos confundidos, con hombres y mujeres, con la tierra que implanta y educa los claveles.
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Soneto ii
Soy todo y soy nada, soy miel y soy lana, soy la nieve en tu Sahara y el dulce de la caña. Soy todo y soy nada, soy el viento sin sus ráfagas, soy la rosa y sus espinas, y, el ascenso en tu delicia. Soy todo y soy nada, es humilde mi mirada, llevo nueve lunas en mis espalda cargo el cielo en mis entrañas. Soy un verso sin rimas, soy del trigo su espiga, soy de la tierra y del lodo, soy un astro sin firmamento, son mis letras mi sustento, un aliento sin respiro, una barca que navega en la superficie de lo desconocido. Soy todo y soy nada, varios cielos he surcado, varias batallas he fraguado, con pocas victorias he contado, más mis pies siguen afincados, afilando la estrategia para llegar al mi destino, navegando en mis ríos, con la certeza de que llevo en mi alma, toda la sustancia que me permite elevarme con todo y con nada. LeydisProse 1/16/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jan 17, 2018
Jan 17, 2018 at 9:17 AM UTC
Todo y nada