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"siglo" poems
May mukha ba ang pag-ibig? May boses ba siya? Yung may arok na isigaw ang nadarama Yung patas ang silakbo ng damdamin. May mga paa ba ang pag-ibig? Na kayang lakbayin maging siglo na ang usapan Yung walang kapagalan sa kabila ng distansya. May hangganan ba ang pag-ibig? May pinipili ba? Sa gintong kutsara at sa nagdarahop At maging uhaw sa pagkalinga. Buo ba ang pag-ibig? O hindi sapat na umiibig lang? Dapat bang manlimos ng kapalit? Ang pag-ibig Tila nga lumang salita Tila nga may anino sa bawat madla Bagkus, ito'y patapong ibinabahagi. Nasaan nga ba ang halaga? Kung mismong mga kataga'y Nawawalan na rin ng sariling katauhan Kung saan ang mensahe'y gumagapang na Pag-ibig nga naman.
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Nov 20, 2014
Nov 20, 2014 at 10:28 AM UTC
The Love Challenge
Nang mahimasmasan bumulagta ulit Ang sampal ng ipu-ipo ay kay lupit Nilulupig ang ungas,walang patawad ni mangmang hinahatak at saka ibabagsak Ang diablo ay nasa parabola nakatitig sa sentro ng pinangyarihan mangyari na maligaw sa mga pahina didiretso sa rurok ng bundok na mapanlinlang Huling sigaw ng mga nilalang matubos ang kanilang kasalanan Iba'y kumakapit sa sungay may buntot ng unggoy at dila ng ahas Talangguhit ng kahihinatnan sa katapusan ng siglo Ang panambitan sa huling liriko Di matapos-tapos na pag-iiling Ang pagsimangot ay pansapin Dahil sa panimdim, ang kwaderno'y pinuno Makapal ang kaliskis ng sakob nito Mga taludtod na nagpupumiglas ang dinidikta ng saloobin
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Dec 19, 2018
Dec 19, 2018 at 4:29 AM UTC
Ang Buhay sa Takipsilim #17
Para devolverme necesito una sombrilla, también la lluvia, los artefactos de la calle que se opacan. Necesito tropezarme con el resto del siglo bruto y evadirlo. Cuántas noches tuve sin explicación. Necesito considerar toda huella, minuciosa, subterránea, llevarla de vuelta al sitio y no dejarla más. Recuperar el año, colgar al tedio en el cielo eléctrico. Someterme al trayecto de los bichos. Dormir con la luz encendida, apostarle mi vida a una cobija. Necesito extinguir la cavidad de los dientes, detenerme, salir ilesa.
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Jan 19, 2012
Jan 19, 2012 at 12:25 PM UTC
El oficio de alejarse
No estés triste, Plutón Lejos del Sol, cerca del vacío Pequeño desterrado sin razón de ser. Piensa en los buenos tiempos Aquellos lejanos años 30 Cuando te acogimos con entusiasmo. No pienses en lo del nuevo siglo En esta última vez que te dijimos “No eres tú                       somos nosotros”. No hubo astrólogo Que te considerara planeta Aunque todos respetaran tu tránsito: Siempre será bueno Que pases por nuestra carta natal. Plutón, hermoso plutoide No nos extrañes No valemos la pena. Quédate con Eris y Sedna Formen bellos conjuntos Que alguien mejor Alguien con luz Sepa contemplar.
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Oct 29, 2014
Oct 29, 2014 at 10:37 PM UTC
Plutón, hermoso plutoide
Isang laban na parang sa Mactan. Hahayan kahit na ako'y masugatan Wag mo lamang akong iwan. Handa makipapatayan Sa kanya na aking naging kaagaw. Ngunit anong magagawa kung sya na ang sinisigaw Nasasaktan sa tuwing nakikita kayong hawak kamay. Ilang siglo na ang ating nilakbay. Ngunit heto ka, malapit ng bumitaw Talunan matapos ang labanan. Bawat ngiti **** kasama sya nagsasanhi ng sugat sa aking katawan. Nanghihina, kaya hahayaan ng manalo at hayaang mga luha ay lumitaw. Uuwing luhaan, Hahayaang kainin ng kalungkutan Dahil wala ka na sa aking kaharian. -HAN
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Jan 24, 2018
Jan 24, 2018 at 9:41 AM UTC
Gera sa Puso Mo
Las opiniones sobran, las acciones faltan. Estoy harto de esta represión en la cual vivo, una enfermedad de nuestro gobierno sin síntomas mi dolores que llamamos corrupción. Hace 3 meses, 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desaparecieron y fueron asesinados otras 7 personas a manos de nuestra propia policía en conjunto con el narcotráfico y me duele que estemos tan acostumbrados a esta realidad que el decir "simplemente así es México" es algo común cuando han muerto miles de personas en una guerra civil fomentada, apoyada y financiada por nuestro gobierno. No soporto el enterarme de cuantos reporteros han desaparecido y como es que nuestros propios medios de comunicación nos controlan, no puedo ni quiero quedarme callado ante esto, tenemos que hacer algo, actuar de forma pasiva no es una opción después de todos los acontecimientos represores y genocidas que el gobierno Mexicano ordena, estamos en pleno siglo XXI y esa minoría cómodamente colocada en palacio de gobierno actúa tal cual GESTAPO o la S.S. Ya me canse de ver como la ignorancia y mediocridad en las decisiones de una persona de un solo mandatario nos está llevando a una crisis social inmensa.   La mediocridad es un parámetro importante que marca la pauta entre los individuos, hace la diferencia entre alguien inteligente, justo y con valor moral a alguien que sólo le interesa su imagen de poder y que sólo aparenta tener inteligencia. El hombre mediocre es una persona incapaz de usar su imaginación para forjar ideales que planteen un futuro por el cual luchar.
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Dec 24, 2014
Dec 24, 2014 at 5:11 PM UTC
Ya me canse.
Las opiniones sobran, las acciones faltan. Estoy harto de esta represión en la cual vivo, una enfermedad de nuestro gobierno sin síntomas mi dolores que llamamos corrupción. Hace 3 meses, 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desaparecieron y fueron asesinados otras 7 personas a manos de nuestra propia policía en conjunto con el narcotráfico y me duele que estemos tan acostumbrados a esta realidad que el decir "simplemente así es México" es algo común cuando han muerto miles de personas en una guerra civil fomentada, apoyada y financiada por nuestro gobierno. No soporto el enterarme de cuantos reporteros han desaparecido y como es que nuestros propios medios de comunicación nos controlan, no puedo ni quiero quedarme callado ante esto, tenemos que hacer algo, actuar de forma pasiva no es una opción después de todos los acontecimientos represores y genocidas que el gobierno Mexicano ordena, estamos en pleno siglo XXI y esa minoría cómodamente colocada en palacio de gobierno actúa tal cual GESTAPO o la S.S. Ya me canse de ver como la ignorancia y mediocridad en las decisiones de una persona de un solo mandatario nos está llevando a una crisis social inmensa.   La mediocridad es un parámetro importante que marca la pauta entre los individuos, hace la diferencia entre alguien inteligente, justo y con valor moral a alguien que sólo le interesa su imagen de poder y que sólo aparenta tener inteligencia. El hombre mediocre es una persona incapaz de usar su imaginación para forjar ideales que planteen un futuro por el cual luchar.
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Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. En el corazón son liebres, gallinas en las entrañas, galgos de rápido vientre, que en épocas de paz ladran y en épocas de cañones desaparecen del mapa. Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma, cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma. ¿Dónde iréis que no vayáis a la muerte, liebres pálidas, podencos de poca fe y de demasiadas patas? ¿No os avergüenza mirar en tanto lugar de España a tanta mujer serena bajo tantas amenazas? Un tiro por cada diente vuestra existencia reclama, cobardes de piel cobarde y de corazón de caña. Tembláis como poseídos de todo un siglo de escarcha y vais del sol a la sombra llenos de desconfianza. Halláis los sótanos poco defendidos por las casas. Vuestro miedo exige al mundo batallones de murallas, barreras de plomo a orillas de precipicios y zanjas para vuestra pobre vida, mezquina de sangre y ansias. No os basta estar defendidos por lluvias de sangre hidalga, que no cesa de caer, generosamente cálida, un día tras otro día a la gleba castellana. No sentís el llamamiento de las vidas derramadas. Para salvar vuestra piel las madrigueras no os bastan, no os bastan los agujeros, ni los retretes, ni nada. Huís y huís, dando al pueblo, mientras bebéis la distancia, motivos para mataros por las corridas espaldas. Solos se quedan los hombres al calor de las batallas, y vosotros, lejos de ellas, queréis ocultar la infamia, pero el color de cobardes no se os irá de la cara. Ocupad los tristes puestos de la triste telaraña. Sustituid a la escoba, y barred con vuestras nalgas la mierda que vais dejando donde colocáis la planta.
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Los cobardes
Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. En el corazón son liebres, gallinas en las entrañas, galgos de rápido vientre, que en épocas de paz ladran y en épocas de cañones desaparecen del mapa. Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma, cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma. ¿Dónde iréis que no vayáis a la muerte, liebres pálidas, podencos de poca fe y de demasiadas patas? ¿No os avergüenza mirar en tanto lugar de España a tanta mujer serena bajo tantas amenazas? Un tiro por cada diente vuestra existencia reclama, cobardes de piel cobarde y de corazón de caña. Tembláis como poseídos de todo un siglo de escarcha y vais del sol a la sombra llenos de desconfianza. Halláis los sótanos poco defendidos por las casas. Vuestro miedo exige al mundo batallones de murallas, barreras de plomo a orillas de precipicios y zanjas para vuestra pobre vida, mezquina de sangre y ansias. No os basta estar defendidos por lluvias de sangre hidalga, que no cesa de caer, generosamente cálida, un día tras otro día a la gleba castellana. No sentís el llamamiento de las vidas derramadas. Para salvar vuestra piel las madrigueras no os bastan, no os bastan los agujeros, ni los retretes, ni nada. Huís y huís, dando al pueblo, mientras bebéis la distancia, motivos para mataros por las corridas espaldas. Solos se quedan los hombres al calor de las batallas, y vosotros, lejos de ellas, queréis ocultar la infamia, pero el color de cobardes no se os irá de la cara. Ocupad los tristes puestos de la triste telaraña. Sustituid a la escoba, y barred con vuestras nalgas la mierda que vais dejando donde colocáis la planta.
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Esperas ansioso, desesperado por tan solo un pedazo de nada. onirico recuerdo de la noche ajena, Como si pasara un siglo en la camara donde los huesos crujen, donde la mandibula se aprieta. Sufres como un mártir, tu cara pide la tortura. Una viviseccion en la pierna Juegan con tus nervios como estambre entrelazado Mientras esperas el siguiente castigo... piensas en todas las mentiras. se van apilando como una vertebra. Pero esa infame medula no me deja olvidar los momentos que ya deberia haber olvidado. los repaso con tragico fervor. Prefiero que me mientas a que no me digas nada.
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May 27, 2014
May 27, 2014 at 3:15 PM UTC
Vertebra de mentiras.
En la tranquila casa donde la tía vive Todo evoca el recuerdo del tiempo que pasó: La sirvienta ya cana y el patio con su aljibe, Y los cuadros y espejos que un siglo deslustró. El salón aun conserva los tapices de antaño, Do ninfas y pastores van danzando un minué: Y en sus ojos parece brillar el fuego extraño De amores de otro tiempo, tiempo feliz que fue. Del clavicordio antiguo, que en un rincón reposa, A veces un suspiro se alza y huye al azar, Como un eco de tiempos lejanos, cuando hermosa Tocaba ella romanzas de Glück y de Mozart. Un armario de sándalo luce en la oscura estancia... ¡Cuántas reliquias guarda, tesoros de su amor! Cartas, retratos, pomos que respiran fragancia... ¡Parece que de un siglo se aspirara el olor! Entre aquellos recuerdos de ternura infinita Que hay entre las gavetas, vese un libro, y en él Hace ya sesenta años duerme una flor marchita... Es el libro Zaíra, y es la flor un clavel. Con el libro, en los días del estío radiante, A la ventana se hace rodar en su sillón, ¿Es el sol lo que anima y enciende su semblante?... ¿Por qué con fuerza siente latir el corazón? Sobre el clavel marchito la blanca frente inclina, Pues teme que al tocarlo se pueda deshojar, Y en su mente un recuerdo canta canción divina, Mientras las ayes cantan en el vetusto alar. Piensa cuando el fragante clavel recién cortado, En las hojas del libro guardó un amigo fiel, Y humedecen sus lágrimas el libro siempre amado En donde sesenta años ha dormido el clavel.
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La tía abuela
En la tranquila casa donde la tía vive Todo evoca el recuerdo del tiempo que pasó: La sirvienta ya cana y el patio con su aljibe, Y los cuadros y espejos que un siglo deslustró. El salón aun conserva los tapices de antaño, Do ninfas y pastores van danzando un minué: Y en sus ojos parece brillar el fuego extraño De amores de otro tiempo, tiempo feliz que fue. Del clavicordio antiguo, que en un rincón reposa, A veces un suspiro se alza y huye al azar, Como un eco de tiempos lejanos, cuando hermosa Tocaba ella romanzas de Glück y de Mozart. Un armario de sándalo luce en la oscura estancia... ¡Cuántas reliquias guarda, tesoros de su amor! Cartas, retratos, pomos que respiran fragancia... ¡Parece que de un siglo se aspirara el olor! Entre aquellos recuerdos de ternura infinita Que hay entre las gavetas, vese un libro, y en él Hace ya sesenta años duerme una flor marchita... Es el libro Zaíra, y es la flor un clavel. Con el libro, en los días del estío radiante, A la ventana se hace rodar en su sillón, ¿Es el sol lo que anima y enciende su semblante?... ¿Por qué con fuerza siente latir el corazón? Sobre el clavel marchito la blanca frente inclina, Pues teme que al tocarlo se pueda deshojar, Y en su mente un recuerdo canta canción divina, Mientras las ayes cantan en el vetusto alar. Piensa cuando el fragante clavel recién cortado, En las hojas del libro guardó un amigo fiel, Y humedecen sus lágrimas el libro siempre amado En donde sesenta años ha dormido el clavel.
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Agua limpia, clara, clara, clara, tan limpia y tan clara que parece cristal, tan clara y tan limpia que yo la deseara convertida en la tela de un vestido nupcial. ¡Qué feliz la novia rubia que lo usara! Tendría que ser buena, hermosa y virginal. ¿Se concibe nada más bello que agua clara transformada en la tela de un vestido nupcial? ¡Qué pena que no haya en nuestro siglo, hadas! Que se hayan concluido todas las encantadas madrinas que creara la fábula oriental. ¡Yo quisiera un vestido hecho con agua clara! ¡Yo quisiera un vestido tal como lo soñara mirando esa corriente que parece cristal!
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La corriente de cristal
Al compás del socabón con décimas del Perú, conserva la tradición Nicomedes Santa Cruz.Durante el siglo pasado Y comienzos del presente Era cosa muy frecuente Un cantar improvisado: Décimas de Pie forzado Le llamaba la afición, Y sólo en nuestra nación La Décima o Espinela Se acompañó con la vihuela al compás del socabón.Una glosa la interpretan cuatro décimas o pies, el verso número diez es uno de la cuarteta; y sin ser un gran poeta ni nacer con tal virtud con gusto y solicitud en esas noches de invierno puede llenarse un cuaderno con Décimas del Perú.Si rima con mucho esmero la consonancia hará el resto: Décimo, Séptimo y Sexto; Quinto y Cuarto con Primero; versos de igual terminación; para mayor perfección rime Octavo con Noveno y con cada verso bueno conserva la tradición.Octosilábica, hispana, Fue la décima genuina, Insuperable, divina Es la décima peruana. Si algún día alguien me gana O si me llevase Jesús, Que no se extinga la luz En ese cantar tan nuestro. Lo pide... un servidor vuestro: Nicomedes Santa Cruz.
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Al compás del socabón
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas, Que eí hombre olvida al verte, enamorado, Que son tus ojos negros dos estrellas Veladas por la sombra del pecado. Y no turbas, hipócrita, el reposo Del pobre hogar con que tu falta escudas, Porque a besar te atreves al esposo, Como besara a Jesucristo Judas. ¡Aun sus flores te dan las primaveras, Y ya tienes el alma envilecida! Ya llegarás a ver, aunque no quieras, El horizonte oscuro de tu vida. Desdeñas los sagrados embelesos Del casto hogar de la mujer honrada, Y audaz ostentas, al vender tus besos, Las llamas del infierno en tu mirada. Manchas el suelo que tu planta pisa, Y manchas lo que tocas con tu mano. Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa, Y Mesalina su perfil romano. Brota el deleite de tus labios rojos; Se aparta la virtud a tu presencia, Porque negras, más negras que tus ojos, Tienes, mujer, el alma y la conciencia. Rosas de abril parecen tus mejillas, Mármol de Paros tu ondulante seno; Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas Son de barro no más, no más de cieno. Reina del mal, tú tienes por diadema La infamia, que con nada se redime. ¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema! ¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime! Tienen las gracias con que al mundo halagas, Precio vil en mercados repugnantes; ¡Y te envaneces de cubrir tus llagas Con seda recamada de brillantes! En este siglo en que el honor campea, No te ha de perdonar ni el vulgo necio. Hieren más que las piedras de Judea Los dardos de la burla y del desprecio. Mañana, enferma, pobre, abandonada, De la mundana compasión proscrita; El Honor, cuando mueras humillada, Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Adúltera
Tienes, como Luzbel, formas tan bellas, Que eí hombre olvida al verte, enamorado, Que son tus ojos negros dos estrellas Veladas por la sombra del pecado. Y no turbas, hipócrita, el reposo Del pobre hogar con que tu falta escudas, Porque a besar te atreves al esposo, Como besara a Jesucristo Judas. ¡Aun sus flores te dan las primaveras, Y ya tienes el alma envilecida! Ya llegarás a ver, aunque no quieras, El horizonte oscuro de tu vida. Desdeñas los sagrados embelesos Del casto hogar de la mujer honrada, Y audaz ostentas, al vender tus besos, Las llamas del infierno en tu mirada. Manchas el suelo que tu planta pisa, Y manchas lo que tocas con tu mano. Te dio Lucrecia Borgia su sonrisa, Y Mesalina su perfil romano. Brota el deleite de tus labios rojos; Se aparta la virtud a tu presencia, Porque negras, más negras que tus ojos, Tienes, mujer, el alma y la conciencia. Rosas de abril parecen tus mejillas, Mármol de Paros tu ondulante seno; Mas ¡ay! que tan excelsas maravillas Son de barro no más, no más de cieno. Reina del mal, tú tienes por diadema La infamia, que con nada se redime. ¿El pudor? ¡Es un ascua que te quema! ¿El deber? ¡Es un yugo que te oprime! Tienen las gracias con que al mundo halagas, Precio vil en mercados repugnantes; ¡Y te envaneces de cubrir tus llagas Con seda recamada de brillantes! En este siglo en que el honor campea, No te ha de perdonar ni el vulgo necio. Hieren más que las piedras de Judea Los dardos de la burla y del desprecio. Mañana, enferma, pobre, abandonada, De la mundana compasión proscrita; El Honor, cuando mueras humillada, Sobre tu losa escribirá: ¡Maldita!
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Frente a el Monolito Esculpido de Coatlicue: ¡Terrible Madre de los Dioses! : Ese dia domingo en un año cualquiera de el siglo diez y siete, cuando Humboldt conmovio a los frailes Domínicos a remover la tierra que cubria tu rúbea y sierpa tez: La ferocidad que tus hijos, Huitxilopoxtli y Quetxalcóatl, conocieron de ti, pasmo al santo abate y al pensador alemán. Cuantos siglos dormida sin beber Tu merecido y necesitado bermellón Liquido, aun tibio, del corazón palpitante; ofrenda a ti, ¡Oh, Madre Terrible de los Antiguos dioses Aztecas! J Eduardo Ramos ©
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Aug 13, 2014
Aug 13, 2014 at 11:59 PM UTC
Coatlicue
Sa kalawaka'y mag-isa sa dilim Hinahanap ang makulay **** ningning Nasaan ka, O aking bituin Magliyab ka't agawin yaring paningin Nariyan ang bilyong makulay na bituin Mapaglaro sa mata at nais kang aliwin Ano't tila nakapako sayo ang aking paningin Kahit na ang mga mata ay waring nakapiring? Nasaan ka, O aking bituin? Huwag ilihim sakin ang yo'ng ningning Ilang siglo pa ba ang aking lalakbayin Upang matagpuan ang makulay **** ningning.
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Jun 18, 2021
Jun 18, 2021 at 3:58 AM UTC
O Aking Bituin
Negra pupila, abierta y fulgurante, Ancha y tersa la frente pensadora, Reposado el andar, dulce el semblante, La mano diminuta y tembladora; Todo extrañando el peso del turbante, Del blanco jaique y de la guzla mora: Así le conocí, cuando sentía Amor y juventud el alma mía. Era... ya lo sabéis, el inspirado, El egregio cantor de los amores; El que hablaba el idioma delicado De las brisas, las fuentes y las flores. Semejaba, en el siglo, un desterrado De las rondas de antiguos trovadores, Que en alta noche el mandolín tañía Al pie de la callada celosía. Él cantaba el más tierno de los seres, ¡Encarnación de la belleza humana! Hablaba de ilusiones y placeres, De una dicha inmortal y soberana; Del amor que derrama en las mujeres Más luz que el sol brillando en la mañana, Y cuyo beso, en alas de su anhelo, Basta a juntar la tierra con el cielo. Después... su frente pálida, abatida, Una sonrisa lúgubre en su boca; Su voluntad heroica ya vencida, Semejaba, en lo ñrme, abrupta roca Gastada por las olas de la vida; En el vaivén de la fortuna loca... El alma llena de esplendor y fuego, Y sus ojos sin luz... ¡ya estaba ciego! Ya sentada a sus puertas la pobreza, Conociendo del mundo los rigores, Hirió su altiva frenta la tristeza; Cantó libre sus íntimos dolores, Y halló en premio a sus sueños de grandeza Tardes nubladas y marchitas flores; Horas lentas, amargas, intranquilas, Y la noche en el alma y las pupilas. ¡Gladiador del espíritu! ¿a qué meta Pretendes ir así? ¿No te imaginas Que si mirara tu pupila inquieta, Vieras el jaramago en las rüinas? Ya ciñes la corona del poeta, Ya conoces su peso y sus espinas, Ya del rebelde mundo en el proscenio, Como un errante sol, brilló tu genio. Mirad... el genio cruza este desierto, Entre penas y lágrimas cautivo... En la tierra es un vivo que está muerto, Y en la tumba es un muerto que está vivo. Amar, soñar, creer, mirar abierto Un templo más allá, luchar altivo, Y consumirse al fuego que lo abrasa, Tras un aplauso que resuena y pasa. Tu patria sabe honrarte, enaltecerte, Para ser inmortal tienes derecho; Nadie en tu derredor culpa a la suerte, Ni sollozos exhala de su pecho; En las nupcias del genio con la muerte, La Historia es un hogar, la tumba un lecho, Y ambas fulguran con eterna llama Hoy que engendran un hijo de la Fama.
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En memoria del poeta manuel m. flores
Negra pupila, abierta y fulgurante, Ancha y tersa la frente pensadora, Reposado el andar, dulce el semblante, La mano diminuta y tembladora; Todo extrañando el peso del turbante, Del blanco jaique y de la guzla mora: Así le conocí, cuando sentía Amor y juventud el alma mía. Era... ya lo sabéis, el inspirado, El egregio cantor de los amores; El que hablaba el idioma delicado De las brisas, las fuentes y las flores. Semejaba, en el siglo, un desterrado De las rondas de antiguos trovadores, Que en alta noche el mandolín tañía Al pie de la callada celosía. Él cantaba el más tierno de los seres, ¡Encarnación de la belleza humana! Hablaba de ilusiones y placeres, De una dicha inmortal y soberana; Del amor que derrama en las mujeres Más luz que el sol brillando en la mañana, Y cuyo beso, en alas de su anhelo, Basta a juntar la tierra con el cielo. Después... su frente pálida, abatida, Una sonrisa lúgubre en su boca; Su voluntad heroica ya vencida, Semejaba, en lo ñrme, abrupta roca Gastada por las olas de la vida; En el vaivén de la fortuna loca... El alma llena de esplendor y fuego, Y sus ojos sin luz... ¡ya estaba ciego! Ya sentada a sus puertas la pobreza, Conociendo del mundo los rigores, Hirió su altiva frenta la tristeza; Cantó libre sus íntimos dolores, Y halló en premio a sus sueños de grandeza Tardes nubladas y marchitas flores; Horas lentas, amargas, intranquilas, Y la noche en el alma y las pupilas. ¡Gladiador del espíritu! ¿a qué meta Pretendes ir así? ¿No te imaginas Que si mirara tu pupila inquieta, Vieras el jaramago en las rüinas? Ya ciñes la corona del poeta, Ya conoces su peso y sus espinas, Ya del rebelde mundo en el proscenio, Como un errante sol, brilló tu genio. Mirad... el genio cruza este desierto, Entre penas y lágrimas cautivo... En la tierra es un vivo que está muerto, Y en la tumba es un muerto que está vivo. Amar, soñar, creer, mirar abierto Un templo más allá, luchar altivo, Y consumirse al fuego que lo abrasa, Tras un aplauso que resuena y pasa. Tu patria sabe honrarte, enaltecerte, Para ser inmortal tienes derecho; Nadie en tu derredor culpa a la suerte, Ni sollozos exhala de su pecho; En las nupcias del genio con la muerte, La Historia es un hogar, la tumba un lecho, Y ambas fulguran con eterna llama Hoy que engendran un hijo de la Fama.
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¿En qué cuento te leí? ¿En qué sueño te soñé? ¿En qué planeta te vi antes de mirarte aquí? ¡Ah! ¡No lo sé..., no lo sé! Pero brotó nuestro amor con un antiguo fervor, y hubo, al tendernos la mano, cierta emoción anterior, venido de lo lejano. Tenía nuestra amistad desde el comienzo un cariz de otro sitio, de otra edad, y una familiaridad de indefinible matiz... Explique alguien (si lo osa) el hecho, y por qué, además, de tus caricias de diosa me queda una misteriosa esencia sutil de rosa que vienen de un siglo atras...
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Vi. aquel olor...
Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo. A medida que vivo ignoro más las cosas; no sé ni por qué encantan las hembras y las rosas, Sólo estuve sereno, como en un trampolín, para saltar las nuevas cinturas de las Martas y con dedos maniáticos de sastre, medir cuartas a un talle de caricias ideado por Merlín. Admiro el universo como un azul candado, gusto del cristianismo porque el Rabí es poeta, veo arriba el misterio de un único cometa y adoro en la Mujer el misterio encarnado. Quiero a mi siglo; gozo de haber nacido en él; los siglos son en mi alma rombos de una pelota para la dicha varia y el calosfrío cruel en que cesa la media y lo crudo se anota. He oído la rechifla de los demonios sobre mis bancarrotas chuscas de pecador ****** y he mirado a los ángeles y arcángeles mojar con sus lágrimas de oro mi vajilla de cobre. Mi carne es combustible y mi conciencia parda; efímeras y agudas refulgen mis pasiones cual vidrios de botella que erizaron la barda del gallinero, contra los gatos y ladrones. ¡Oh, Rabí, si te dignas, está bien que me orientes: he besado mil bocas, pero besé diez frentes! Mi voluntad es labio y mi beso es el rito... ¡Oh, Rabí, si te dignas, bien está que me encauces; como el can de San Roque, ha estado mi apetito con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces!
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El perro de san roque
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Cuando asqueados de la bajeza humana, Cuando iracundos de la dureza humana: Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. En 1961 y en ciudad extraña, Más de un cuarto de siglo Después. Trivial la circunstancia, Forzado tú a pública lectura, Por ella con aquel hombre conversaste: Un antiguo soldado En la Brigada Lincoln. Veinticinco años hace, este hombre, Sin conocer tu tierra, para él lejana Y extraña toda, escogió ir a ella Y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida, Juzgando que la causa allá puesta al tablero Entonces, digna era De luchar por la fe que su vida llenaba. Que aquella causa aparezca perdida, Nada importa; Que tantos otros, pretendiendo fe en ella Sólo atendieran a ellos mismos, Importa menos. Lo que importa y nos basta es la fe de uno. Por eso otra vez hoy la causa te aparece Como en aquellos días: Noble y tan digna de luchar por ella. Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido A través de los años la derrota, Cuando todo parece traicionarla. Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa. Gracias, Compañero, gracias Por el ejemplo. Gracias porque me dices Que el hombre es noble. Nada importa que tan pocos lo sean: Uno, uno tan sólo basta Como testigo irrefutable De toda la nobleza humana.
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Rosa de Alberti allá en el rodapié del mirador del cielo se entreabría, pulsadora del aire y prima mía, al cuello un lazo blanco de moaré. El barandal del arpa, desde el pie hasta el bucle en la nieve, la cubría. Enredando sus cuerdas, verdecía, alga en hilos, la mano que se fue. Llena de suavidades y carmines, fanal de ensueño, vaga y voladora, voló hacia los más altos miradores. ¡Miradla querubín de querubines, del vergel de los aires pulsadora. Pensativa de Alberti entre las flores!
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A rosa de alberti, que tocaba, pensativa, el arpa (siglo xix)
Voy contra mi interés al confesarlo;         no obstante, amada mía, pienso, cual tú, que una oda sólo es buena de un billete del Banco al dorso escrita. No faltará algún necio que al oírlo         se haga cruces y diga: -Mujer al fin del siglo diecinueve, material y prosaica... ¡Boberías!   Voces que hacen correr cuatro poetas que en invierno se embozan con la lira; ¡Ladridos de los perros a la luna!   Tú sabes y yo sé que en esta vida con genio es muy contado el que la escribe, y con oro cualquiera hace poesía.
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Rima xxvi
Claro cisne del Betis que, sonoro y grave, ennobleciste el instrumento más dulce, que ilustró músico acento, bañando en ámbar puro el arco de oro, a ti lira, a ti el castalio coro debe su honor, su fama y su ornamento, único al siglo y a la envidia exento, vencida, si no muda, en tu decoro. Los que por tu defensa escriben sumas, propias ostentaciones solicitan, dando a tu inmenso mar viles espumas. Los ícaros defienda, que te imitan, que como acercan a tu sol las plumas de tu divina luz se precipitan.
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A don luis de góngora
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
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Al «blasco de garay» 1
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
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A tu lado estar, a tu lado caminar, el pasar tiempo juntos, el arreglar problemas juntos, el pasar momentos felices y tristes no es más que solo un sueño mío. El sentirse solo sin apoyo alguno, es como estar en algún otro siglo, en el cual yo no me identifico. Me podré sentir perdido en el tiempo, pero aún más cuando yo a usted la miro. Ya que su mirada es más hermosa que las rosas. Si la tendría que describir a usted, hermosa dama, serias como el arca de la alianza,¿porque?, porque solo te puedo ver, pero nunca sentir. Pero todos sabemos que el solo ver no es lo mismo que el tocar, sostener, mucho menos el ser. Vivir a aprender la vida, sin tener éxito en mi amorío, aunque mis lágrimas formen un río y el corazón dolor sentir como si en mil pedazos estuviera partido.
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May 28, 2017
May 28, 2017 at 3:20 AM UTC
Untitled
El arado, el rastrillo y la luciente Reja, y el aguijón que al buey hostiga, Y la hoz que segó copiosa espiga Y cortó yerba en campo floreciente, Ya le pesan, y el sol, en el poniente, Los consagra a Cibeles, Diosa amiga, Porque vencido en terrenal fatiga, El brazo, al fin, desfallecido siente. Casi un siglo su arado, en paz el alma, Cruzó la era con tajante filo. Vivió sin goces y envejece en calma; Y piensa que cansado de su siega, Entre los muertos segará, tranquilo, Campos de sombra que el Erebo riega.
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El labrador
Un guijarro, uno solo, el más bajo de todos, controla a todo el médano aciago y faraónico. El aire adquiere tensión de recuerdo y de anhelo, y bajo el sol se calla hasta exigir el cuello a las pirámides. Sed. Hidratada melancolía de la tribu errabunda, gota a gota, del siglo al minuto. Son tres Treses paralelos, barbados de barba inmemorial, en marcha    3    3    3 Es el tiempo este anuncio de gran zapatería, es el tiempo, que marcha descalzo de la muerte             hacia           la muerte.
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Me estoy riendo