Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"setenta" poems
Tuas parcas impressões não me comovem Irrito-me a cada interrupção gentil que tu fazes e Devoro a mim mesmo em lúgubre fome, A lamentar o que de bom poderia ter feito Se e se Mas Às três da tarde Apodreço numa cadeira áspera Quase tão fétido quanto a fruta do vômito Passada do ponto de colheita Às cinco da tarde Eu já sou molho estragado Setenta por cento aglomerado literal de leucócitos degenerados Pus integral Ao cair do sol, Sou um alface hidropônico Pronto para ser vendido, lavado e comido por ti Interruptor imbecil. Voltar-me-ei ao mar Ao esgoto Num estado de paz surda A solidão é um inspirar sufocado Sufoca Oxida as ideias É tortura comodamente induzida Se hoje fervilho, é sorte Pura boa-aventurança; Pois do profundo cócito Fui e voltei E cá estou Inteiro Longe dos dentes de Deus.
0
Sep 28, 2014
Sep 28, 2014 at 5:16 AM UTC
Motivos empáticos
Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color? La piedra desnuda de tristeza agobia, ¡Dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones? ¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín? ¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín? Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor. Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave... ¡Setenta balcones y ninguna flor!
0
1.7k
Setenta balcones y ninguna flor
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, mi paisaje de otoño desolado, elegiría, robaría esta calle que es anterior a mí y a todos. Ella devuelve mi mirada inservible, la de hace apenas quince o veinte años cuando la casa verde envenenaba el ciclo. Por eso es cruel dejarla recién atardecida con tantos balcones como nidos a solas y tantos pasos como nunca esperados. Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos, los espías aleves de la soledad, las piernas de mujer que arrastran a mis ojos lejos de la ecuación de dos incógnitas. Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte, hojas secas, bocinas y nombres desolados, nubes que van creciendo en mi ventana mientras la humedad trae larnentos y moscas. Sin embargo existe también el pasado con sus súbitas rosas y modestos escándalos con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera y su insignificante comezón de recuerdos. Ah si pudiera elegir mi paisaje elegiría, robaría esta calle, esta calle recién atardecida en la que encarnizadamente revivo y de la que sé con estricta nostalgia el número y el nombre de sus setenta árboles.
0
1.2k
Elegir mi paisaje
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
0
1.1k
En ti me quedo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
Continue reading...
73
THE CAMINO CHRONICLES OISIN’S LAMENT I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL IF FAREWELL IS ALL THAT REMAINS TO BE SAID THE FINAL SONG OF OUR LOVES DAY 1 CANNOT BEAR TO FOREVER HERE STAY ALONE ADRIFT IN TIMES ETERNAL TIDE ALONE, SO ALONE WITHOUT YOU BY MY SIDE I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL WHEN IN EVERY CANDLES FLAME I LIGHT I SEE YOUR LAUGHING EYES YET SHINE BRIGHT 1 CANNOT BEAR TO FOREVER HERE STAY WHEN IN EVERY TWINKLING STAR I SEE YOUR MISCHEIFS SMILE SPARKLING AMID THE COSMIC SEA I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL FOR WITH EVERY SINGLE BREATH I TAKE YOUR SCENT FILLS MY CHEST WITH FRESH HEARTACHE I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL. . I CANNOT BEAR . . . SIDHE NO BAS (SPIRIT NO DIE, WAR CRY OF THE CELTSIDHE) SOUL ****** ALL DESIRE FLED FROM HATE I CUCHULAINN, MURDERER THRICE CURSED HOUND I SOAKED THE SOIL OF ERIN WITH MY GREIF I CUCHULAINN, ONCE SETENTA PROUD WEARER OF LAURELS FIANNA OF THE RED BRANCH WARRIORS OF EIRIU IMMORTAL I CUCHULAINN, ONCE GEATHA-I-MUIR MAKER OF PEACE, HEALER OF ALL WOUNDS COMPASSIONS SHEILD AND SWORD AMERGHAIN-GLENNA-GLUN I CUCHULAINN, THE THRICE ACCURSED SON OF THE FATHER WHO SACRIFICED HIS SON CAANAICELT WHO SACRIFICED HIS DAUGHTER, AINE I SLEW MY BROTHER, FERGUS-MAC-ALBA I CUCHULAINN, THE BROTHER-KILLER BROTHER OF THE SWORD, OF MY BLOOD LITTLE PAIRSIDHE, TO MY HECTOR ONCE I CUCHULAINN, THE LOST MINION TO THE BEASTS LUST WHO COULD NOT DIE WHO SO WANTED TO DIE I CUCHULAINN, OF THE ****** HAND NO MORE FERGUS MY BROTHER FORGIVE ME MY BEAUTIFULL BROTHER I THANK YOU, SAORSIDHE SAORSIDHE. . SAORSIDHE. .SAORSIDHE (SAORSIDHE – LIT. FREE SPIRIT) MEMORIES CANDLE I GO BE A MAN TODAY THE ENEMY COME FATHER BROTHERS COUSINS ALL CLANN, CHILDREN OF EIRIU I GO BE A SHEILD THIS NIGHT FOR WANS WEE FALLEN! SO MANY. . HOLD! HOLD! FOR LOVE OF EIRIU HOLD! HOLD! AIEEEE! WANS WEE SIDHE NO BAS!
0
Jan 27, 2015
Jan 27, 2015 at 10:54 AM UTC
OISIN'S LAMENT
THE CAMINO CHRONICLES OISIN’S LAMENT I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL IF FAREWELL IS ALL THAT REMAINS TO BE SAID THE FINAL SONG OF OUR LOVES DAY 1 CANNOT BEAR TO FOREVER HERE STAY ALONE ADRIFT IN TIMES ETERNAL TIDE ALONE, SO ALONE WITHOUT YOU BY MY SIDE I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL WHEN IN EVERY CANDLES FLAME I LIGHT I SEE YOUR LAUGHING EYES YET SHINE BRIGHT 1 CANNOT BEAR TO FOREVER HERE STAY WHEN IN EVERY TWINKLING STAR I SEE YOUR MISCHEIFS SMILE SPARKLING AMID THE COSMIC SEA I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL FOR WITH EVERY SINGLE BREATH I TAKE YOUR SCENT FILLS MY CHEST WITH FRESH HEARTACHE I CANNOT BEAR TO SAY FAREWELL. . I CANNOT BEAR . . . SIDHE NO BAS (SPIRIT NO DIE, WAR CRY OF THE CELTSIDHE) SOUL ****** ALL DESIRE FLED FROM HATE I CUCHULAINN, MURDERER THRICE CURSED HOUND I SOAKED THE SOIL OF ERIN WITH MY GREIF I CUCHULAINN, ONCE SETENTA PROUD WEARER OF LAURELS FIANNA OF THE RED BRANCH WARRIORS OF EIRIU IMMORTAL I CUCHULAINN, ONCE GEATHA-I-MUIR MAKER OF PEACE, HEALER OF ALL WOUNDS COMPASSIONS SHEILD AND SWORD AMERGHAIN-GLENNA-GLUN I CUCHULAINN, THE THRICE ACCURSED SON OF THE FATHER WHO SACRIFICED HIS SON CAANAICELT WHO SACRIFICED HIS DAUGHTER, AINE I SLEW MY BROTHER, FERGUS-MAC-ALBA I CUCHULAINN, THE BROTHER-KILLER BROTHER OF THE SWORD, OF MY BLOOD LITTLE PAIRSIDHE, TO MY HECTOR ONCE I CUCHULAINN, THE LOST MINION TO THE BEASTS LUST WHO COULD NOT DIE WHO SO WANTED TO DIE I CUCHULAINN, OF THE ****** HAND NO MORE FERGUS MY BROTHER FORGIVE ME MY BEAUTIFULL BROTHER I THANK YOU, SAORSIDHE SAORSIDHE. . SAORSIDHE. .SAORSIDHE (SAORSIDHE – LIT. FREE SPIRIT) MEMORIES CANDLE I GO BE A MAN TODAY THE ENEMY COME FATHER BROTHERS COUSINS ALL CLANN, CHILDREN OF EIRIU I GO BE A SHEILD THIS NIGHT FOR WANS WEE FALLEN! SO MANY. . HOLD! HOLD! FOR LOVE OF EIRIU HOLD! HOLD! AIEEEE! WANS WEE SIDHE NO BAS!
Continue reading...
70
Temí que el porvenir (que ya declina) sería un profundo corredor de espejos indistintos, ociosos y menguantes, una repetición de vanidades, y en la penumbra que precede al sueño rogué a mis dioses, cuyo nombre ignoro, que enviaran algo o alguien a mis días. Lo hicieron. Es la Patria. Mis mayores la sirvieron con largas proscripciones, con penurias, con hambre, con batallas, aquí de nuevo está el hermoso riesgo. No soy aquellas sombras tutelares que honré con versos que no olvida el tiempo. Estoy ciego. He cumplido los setenta; no soy el oriental Francisco Borges que murió con dos balas en el pecho, entre las agonías de los hombres, en el hedor de un hospital de sangre, pero la Patria, hoy profanada quiere que con mi oscura pluma de gramático, docta en las nimiedades académicas y ajena a los trabajos de la espada, congregue el gran rumor de la epopeya y exija mi lugar. Lo estoy haciendo.
0
723
1972
Un viejo ***** en un mes caluroso y seco, se sentó a la sombra del árbol Baobab. Las praderas una vez verdes estaban secos con la sequía, víctimas de los vientos del cambio. "Viejo, me llaman viejo". Pensó: "Mis setenta veranos me han vuelto gris, pero este árbol Baobab creció alto y fuerte Cuando las legiones romanas pasaron por aquí ". El viejo masticó la fruta del baobab y se hundió en un estado de trance. Él estaba en un estado mental; No completamente dormido, no completamente despierto. Escuchó una voz: "Tengo sed". Decía: Aunque estaba seguro de que estaba solo. Parecía que no era una voz humana: un monótono desapasionado y seco. "Por generaciones, hombres como tú" He buscado mi refugio del Sol, Pero ahora está terminado; la tierra está seca Y me estoy muriendo, pequeño ". El anciano lloró al escuchar estas palabras Para cuando estos árboles mueren, como deben, Se colapsan sobre el suelo estéril Tan rápido regresan a Dust. "El mundo ha cambiado para ti y para mí, Los vientos están secos debajo del sol. Perdono el mundo de los hombres Porque ellos no saben lo que han hecho ". El viejo se despertó con un comienzo y se levantó con su bastón. Lloró al pensar que este árbol moriría pero las lágrimas no pueden reemplazar a la lluvia.
0
Jun 21, 2018
Jun 21, 2018 at 7:52 AM UTC
El arbol de la Vida
No vine sólo por decirte (aunque también) que no volveré nunca, y que nunca podré olvidarte. Emprendo la tarea (imposible, si es que algo hay imposible) de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar aquellas fábulas y hechizos que gracias a ti fueron realidad. Recupero los pasos iniciados a la orilla del río y que desembocaban en «Kiss Bar» (aunque no estoy seguro dónde estaba el principio y dónde el fin). Estoy cansado, muy cansado. Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años «Soy viejo porque tengo más de setenta años, que es mucha edad para un español». (Sin comentarios).               He vivido días radiantes gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean. Fue un tercer grado carcelario: regresas a la cárcel por la noche, por el día -espejismo- te sientes libre, libre, libre. Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos arrebatarme tanta felicidad. Yo no he venido -te lo dije- para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, y eso que yo soñaba ser todo para ti como tú lo eres todo para mí. ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad! No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). Bebo el último whisky en el «Kiss Bar», la última margarita en «Santa Fe», rodeo luego la ciudad y su muralla de agua en la que ya no queda nada que fue mío. Desisto de adentrarme en su recinto, no tengo fuerzas para celebrar la melancólica liturgia de la separación Sólo deseo ya dormir, dormir, tal vez soñar...
0
483
En son de despedida
No vine sólo por decirte (aunque también) que no volveré nunca, y que nunca podré olvidarte. Emprendo la tarea (imposible, si es que algo hay imposible) de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar aquellas fábulas y hechizos que gracias a ti fueron realidad. Recupero los pasos iniciados a la orilla del río y que desembocaban en «Kiss Bar» (aunque no estoy seguro dónde estaba el principio y dónde el fin). Estoy cansado, muy cansado. Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años «Soy viejo porque tengo más de setenta años, que es mucha edad para un español». (Sin comentarios).               He vivido días radiantes gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean. Fue un tercer grado carcelario: regresas a la cárcel por la noche, por el día -espejismo- te sientes libre, libre, libre. Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos arrebatarme tanta felicidad. Yo no he venido -te lo dije- para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, y eso que yo soñaba ser todo para ti como tú lo eres todo para mí. ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad! No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). Bebo el último whisky en el «Kiss Bar», la última margarita en «Santa Fe», rodeo luego la ciudad y su muralla de agua en la que ya no queda nada que fue mío. Desisto de adentrarme en su recinto, no tengo fuerzas para celebrar la melancólica liturgia de la separación Sólo deseo ya dormir, dormir, tal vez soñar...
Continue reading...
40
"Les femmes jouissent d'abord par l'oreille" Dit Marguerite Duras Toi, mon HYDRE-MUSE, tu jouis Par l'oreille absolue et frivole Magnifiée Par la danse à contre-temps De la poésie pénétrante Du saxo et de la tumba Du coupé décalé et de l'azonto Entre violons et accordéons Qui fait voltiger sur tes hanches Toute la copelia complicada de ta libido. Je rentre sans hâte dans la mue de la couleuvre Et je te ceins la taille. Réinventons les croisés en cinquième position Du ballet classique de Noureev, Petipa et Balanchine Et à quatre pattes virevoltons dans le Bolchoi. Setenta y ocho : Je te tatoue le bas des reins D'un tatou boule qui exécute Des renversés arrière multicolores Dans les plus intimes sillons de ta peau. Cero : Verbum Sapientiae Principium Est ! De mon pinceau chatoyant je dessine Des pas de bourrée étourdissants Aux confins de tes cambrures Setenta y siete : Tu miaules des entrechats charnels Et tu tournoies comme un ventilateur Et tu me dis : viens, mon prince, Montre-moi tes ronds de jambes doubles Ochenta y quatro : je te prends par les orteils tout en te caressant l'oreille Et je te dis vas-y Cuarenta y cinco : Dombolo baroque dès que tu bouges tes fesses pour m'inviter à tes Messes de sabbat Très y media : Demi-pointe sur les tétons qui frémissent et qui clignent des yeux La peau de ton aréole gauche  danse la biguine Ton sein droit fait voltiger du jus de grenade Sesenta : Un deux trois cinq six sept Un seul fouetté Tu enchaînes les figures libres et académiques Passe après passe Tu plantes dans le taureau farceur tes aromates Et je crie Banco et tu me mordilles la paume de la main. Setenta complicada : J'aime notre gourmandise choreographee clitoridienne, anale, phallique et vaginale Cet appétit colossal de ballet épicé à la Merce Cunningham, Alvin Ailey et Martha Graham Qui nous prend entre deux morts de tous nos lacs des cygnes primaux Nous en sommes les danseurs étoiles les solistes les premiers danseurs les petits rats les chorégraphes et les maîtres de ballet À nous deux nous formons une troupe Réincarnée Et nous signons de nos plumes de chair notre martingale lubrique : Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept
0
Nov 1, 2019
Nov 1, 2019 at 3:31 AM UTC
Un deux trois ... Cinq six sept
"Les femmes jouissent d'abord par l'oreille" Dit Marguerite Duras Toi, mon HYDRE-MUSE, tu jouis Par l'oreille absolue et frivole Magnifiée Par la danse à contre-temps De la poésie pénétrante Du saxo et de la tumba Du coupé décalé et de l'azonto Entre violons et accordéons Qui fait voltiger sur tes hanches Toute la copelia complicada de ta libido. Je rentre sans hâte dans la mue de la couleuvre Et je te ceins la taille. Réinventons les croisés en cinquième position Du ballet classique de Noureev, Petipa et Balanchine Et à quatre pattes virevoltons dans le Bolchoi. Setenta y ocho : Je te tatoue le bas des reins D'un tatou boule qui exécute Des renversés arrière multicolores Dans les plus intimes sillons de ta peau. Cero : Verbum Sapientiae Principium Est ! De mon pinceau chatoyant je dessine Des pas de bourrée étourdissants Aux confins de tes cambrures Setenta y siete : Tu miaules des entrechats charnels Et tu tournoies comme un ventilateur Et tu me dis : viens, mon prince, Montre-moi tes ronds de jambes doubles Ochenta y quatro : je te prends par les orteils tout en te caressant l'oreille Et je te dis vas-y Cuarenta y cinco : Dombolo baroque dès que tu bouges tes fesses pour m'inviter à tes Messes de sabbat Très y media : Demi-pointe sur les tétons qui frémissent et qui clignent des yeux La peau de ton aréole gauche  danse la biguine Ton sein droit fait voltiger du jus de grenade Sesenta : Un deux trois cinq six sept Un seul fouetté Tu enchaînes les figures libres et académiques Passe après passe Tu plantes dans le taureau farceur tes aromates Et je crie Banco et tu me mordilles la paume de la main. Setenta complicada : J'aime notre gourmandise choreographee clitoridienne, anale, phallique et vaginale Cet appétit colossal de ballet épicé à la Merce Cunningham, Alvin Ailey et Martha Graham Qui nous prend entre deux morts de tous nos lacs des cygnes primaux Nous en sommes les danseurs étoiles les solistes les premiers danseurs les petits rats les chorégraphes et les maîtres de ballet À nous deux nous formons une troupe Réincarnée Et nous signons de nos plumes de chair notre martingale lubrique : Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept
Continue reading...
59