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"sanan" poems
Siempre eliges tan bien tus palabras sin espacios para la fantasía para un escenario que mantenga mi cabeza fría dame un poco de espacio, dame un poco de tiempo.. déjame entrar. déjame quererte como quiero relaja un poco el pensamiento conmigo no hay resentimiento aquí no hay intrigas y no hace falta que me digas que te han tratado mal y que aun no sanan tus heridas nena ya deja de ver atrás sabes bien que no hay espacio para dudar y aunque no estoy seguro de lo que pudiera pasar nunca tengas miedo de intentar por que lo peor que podría sucederte es que sin saberlo empieces a quererme.
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Jun 8, 2013
Jun 8, 2013 at 2:03 AM UTC
Déjame Entrar
Si la lluvia cae desde las negras nubes hasta el verde césped, creando un nexo entre el cielo y la tierra, amantes distantes y enemigos cercanos destinados a compartir una misma existencia, ¿por qué no podemos tú y yo? Las palabras que no he dicho se agolpan en mi pecho y me abultan la garganta, pero no las libero, trago saliva y las envío a la ***** de mis dedos, desde donde explotan en el papel y dejan un rastro de sangre, a veces negra, a veces azul. Una escena de un crimen con un único sospechoso: mi corazón, el cual llevo siempre caminando a mi lado y detrás mío, ignorando sus avisos hasta que se detiene, se ancla en un lugar e irrumpe en mis pensamientos nublando mi juicio, alterando mi razón, destruyendo mi consciencia. Grito en silencio mientras te veo reír. El estruendo de tu alegría enmascara mi desdicha, y casi lo prefiero así. Eres el secreto que no logro mantener. El cristal oscuro detrás del cual me escondo sin darme cuenta de la transparencia de mis miradas, de mis risas, de mis manos. Eres el perfume de mis sábanas, la colilla de cigarro aún encendida que inicia el incendio involuntario que consume mi interior. Eres vida y eres muerte, y el suicidio que cometo a diario voluntaria y egoístamente. El arma homicida yace en tus labios, en tus brazos, en tu piel y en el pecaminoso pensar del cual soy víctima. ¿Cómo es entonces que te debo olvidar? Las espinas no sueltan mi espíritu decaído. Las llagas en mi piel no sanan si les echas de nuevo sal, pero sálame la vida, pues tu fiel seguidor soy.
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Apr 13, 2018
Apr 13, 2018 at 1:10 PM UTC
Sal
Si la lluvia cae desde las negras nubes hasta el verde césped, creando un nexo entre el cielo y la tierra, amantes distantes y enemigos cercanos destinados a compartir una misma existencia, ¿por qué no podemos tú y yo? Las palabras que no he dicho se agolpan en mi pecho y me abultan la garganta, pero no las libero, trago saliva y las envío a la ***** de mis dedos, desde donde explotan en el papel y dejan un rastro de sangre, a veces negra, a veces azul. Una escena de un crimen con un único sospechoso: mi corazón, el cual llevo siempre caminando a mi lado y detrás mío, ignorando sus avisos hasta que se detiene, se ancla en un lugar e irrumpe en mis pensamientos nublando mi juicio, alterando mi razón, destruyendo mi consciencia. Grito en silencio mientras te veo reír. El estruendo de tu alegría enmascara mi desdicha, y casi lo prefiero así. Eres el secreto que no logro mantener. El cristal oscuro detrás del cual me escondo sin darme cuenta de la transparencia de mis miradas, de mis risas, de mis manos. Eres el perfume de mis sábanas, la colilla de cigarro aún encendida que inicia el incendio involuntario que consume mi interior. Eres vida y eres muerte, y el suicidio que cometo a diario voluntaria y egoístamente. El arma homicida yace en tus labios, en tus brazos, en tu piel y en el pecaminoso pensar del cual soy víctima. ¿Cómo es entonces que te debo olvidar? Las espinas no sueltan mi espíritu decaído. Las llagas en mi piel no sanan si les echas de nuevo sal, pero sálame la vida, pues tu fiel seguidor soy.
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El amor no muere de un solo golpe, Se desangra lentamente a lo largo de los años, Gota a gota se desvanece, De miles de cortaduras y lágrimas no mortales. Mil pequeñas picaduras de lengua u ojo, Mil palabras desagradables de mí y de ti, Mil "ya te lo dije" apilados en lo alto, Mil batallas perdidas, y reiniciadas sin fin. Cada herida una costra que se endurece con el tiempo, Cubriendo daños encanados que no sanan, Una palabra imprudente transformada en traición sublime, Supurando recuerdos omnipresentes. La simple bondad se pierde por la falta de uso, Lo que queda, sólo una fachada en realidad.
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Dec 12, 2019
Dec 12, 2019 at 4:48 PM UTC
Réquiem Por El Amor