"ruidosa" poems
Noches frías y lluviosas,
El sonido de la lluvia mi compañía,
Mi cabeza ruidosa,
Confusiones de agonía
Nov 11, 2018
Nov 11, 2018 at 7:10 AM UTC
Yo deseo estar solo. Non curo de compaña.
Quiero catar silencio. Non me peta mormurio
ninguno a la mi vera. Si la voz soterraña
de la canción adviene, que advenga con sordina:
si es la canción ruidosa, con mi mudez la injurio;
si trae mucha música, que en el Hades se taña
o en cualquiera región al ***** Hades vecina...
Ruido: ¡Callad! Pregón de aciago augurio!
Yo deseo estar solo. Non curo de compaña.
Quiero catar silencio, mi sóla golosina.
Como yo soy el Solitario,
como yo soy el Taciturno,
dejadme solo.
Como yo soy el Hosco, el Arbitrario,
como soy el Lucífugo, el Nocturno,
dejadme solo.
Mi sandalia (o mi abarca o mi coturno)
no los piséis, tumulto tumultuario,
dejadme solo.
Judeo, quechua, orangutánida, ario,
-como soy de la estirpe de Saturno-
dejadme solo.
Decanto en mi rincón mínimo canto,
silencioso; alquimista soy señero,
juglar oculto, absconto fabulante.
Dejadme solo.
Buen catador (soto mísero manto)
Buen tañedor (sin Amati o Guarniero)
Alto cantor (aunque bajo cantante)
Dejadme solo.
Dejadme solo. Non quiero compaña.
Dejadme esquivo. Non gusto coreo.
Non paventad: non presumo de Orfeo
desasnador de cerril alimaña.
Dejadme solo soplando mi caña
silvestre. Non pétame pueril ronroneo.
Non son adamado. Non son sigisbeo.
Son áspero, másculo. Son rudo, sin plaña.
Sin queja. Más mudo que Beethoven sordo.
Sin laude. Más zurdo que Cervantes manco.
Sin pathos. Más seco que no Falstaff gordo.
Solitario. Adusto. Voy único a bordo.
Espíritu en ***** Corazón en blanco.
Y esquivo dejadme. Soy notas-arranco
de mi clavecino. Soy fábulas-bordo
sobre el cañamazo de mi pentacordo.
Soy facecias-urdo. Por dentro me estanco.
Dejadme señero: jamás me desbordo.
Como yo soy el Solitario,
como yo soy el Taciturno,
como yo soy el Hosco, el Arbitrario,
como soy el Lucífugo, el Nocturno,
dejadme solo.
Como soy Leo Atrabiliario,
como soy Sergio el Estepario,
como soy Proclo Extravagario,
como ya tengo el Cuervo y el Vulturno
de los acerbos choznos de Saturno,
dejadme solo.
Dejadme solo. Non quiero compaña.
Dejadme esquivo. Non gusto coreo.
Non paventad. Non presumo de Orfeo
desasnador de cerril alimaña.
No viene a mí, ni voy a la montaña.
Ni vasallo ni César, Juez ni Reo:
Sergio Estepario, Estrafalario Leo.
Con mi tonel. De mi cruz cirineo.
Rey de Burlas, soberbio: cetro o caña
pares le son a mi elación huraña.
Dejadme solo.
1k
Muchos afirman que el amor de tu vida tiene esa otra parte de ti que juntos complementan a la perfección, yo afirmo que el tiene su mundo completo que no complementa el mío; le da vida. Me pinta las sonrisas de color aceituna para que combinen con mis ojos, crea una melodía ruidosa para que vaya a tono con el sonido de mi voz. Al compás del ritmo me moldea a diferentes gustos en diferentes días, con esas manos fieles y precisas. Me baña con sus ideas, me salva con sus ojos, me da fuerzas con el sonido de su risa. El es perfecto, un mundo entero; y es todo mío.
- Para el.
Nov 9, 2014
Nov 9, 2014 at 10:09 PM UTC
¡Ay espada del agua ya perdida!
¡Ay rama de la mar que no contemplo!
¡Ay viento, todo el día canturreando
sin la salobre fuerza en el aliento!
¡Ay viento de entre árboles, cortado
bajo retazos de menudos cielos!
Digo mil veces que me estoy ahogando
y sólo veo alrededor sonrisas.
Me estoy ahogando, vertical y en medio
de una avenida gris, ruidosa y lisa.
Ni una huella de pez hiende los aires.
Y yo me muero de ansias marineras.
Tenía mi casa tres ventanas puras,
y en torno, piedras, y hasta el mar, arena.
Aquí la tierra, ni siquiera es tierra;
no tiene azul, ni libertad, ni aurora.
Se han vuelto acero hasta las golondrinas,
y de hierro y estaño son las hojas.
No veo ya la barba del verano,
ni el caballo de vidrio del invierno.
¡Un balcón a una calle toda tráfico,
Y un sol lejano, sin pasión, ascético…
394
Los pericos despiertan con ruidosa alharaca
La casita rural,
Y al ternero hace tiempo lamiendo está la vaca
Al través de la cerca de guaduas del corral.
Llora el niño en su hamaca,
Mientras busca la madre diligente un pañal,
Y dice «¡Buenos días!» muy contento en su estaca
El lorito real.
Poco a poco la aurora,
Cual bendición de Dios, los altos cerros
Y el hondo valle dora;
Lejos, en la montaña, se borran las neblinas,
Y en el patio hay pelea de gatos y de perros
Entre un gran alboroto de pavos y gallinas.
362
Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruidosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.
294