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"rodeado" poems
Conocí a un millonario. Era estanciero, rey de llanuras grises en donde se perdían los caballos. Paseábamos su casa, sus jardines, la piscina con una torre blanca y aguas como para bañar a una ciudad. Se sacó los zapatos, metió los pies con cierta severidad sombría en la piscina verde. No sé por qué una a una fue descartando todas sus mujeres. Ellas bailaban en Europa o atravesaban rápidas la nieve en trineo, en Alaska. S. me contó cómo cuando niño vendía diarios y robaba panes. Ahora sus periódicos asaltaban las calles temblorosas, golpeaban a la gente con noticias y decían con énfasis sólo sus opiniones. Tenía bancos, naves, pecados y tristezas. A veces con papel, pluma, memoria, se hundía en su dinero, contaba, sumando, dividiendo, multiplicando cosas, hasta que se dormía. Me parece que el hombre nunca pudo salir de su riqueza -lo impregnaba, le daba aire, color abstracto-, y él se veía adentro como un molusco ciego rodeado de un muro impenetrable. A veces, en sus ojos, vi un fuego frío, lejos, algo desesperado que moría. Nunca supe si fuimos enemigos. Murió una noche cerca de Tucumán. En la catástrofe ardió su poderoso Rolls como cerca del río el catafalco de una religión oscura. Yo sé que todos los muertos son iguales, pero no sé, no sé, pienso que aquel hombre, a su modo, con la muerte dejó de ser un pobre prisionero.
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Oda a un millonario muerto
El sol dentro del día                                       El frío dentro del sol. Calles sin nadie                               autos parados Todavía no hay nieve                                       hay viento viento Arde todavía                           en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás en otro cuarto idéntico O los dos estamos en una calle que tu mirada ha despoblado El mundo imperceptiblemente se deshace                                                             Memoria desmoronada bajo nuestros pasos Estoy parado a la mitad de esta línea no escrita Las puertas se abren y cierran solas                                                                     El aire entra y sale por nuestra casa                                                         El aire habla a solas al hablar contigo                                                         El aire sin nombre por el pasillo interminable No se sabe quién está del otro lado                                                                 El aire vuelve aire todo lo que toca                                                   El aire con dedos de aire disipa lo que digo Soy aire que no miras No puedo abrir tus ojos                                             No puedo cerrar la puerta El aire se ha vuelto sólido Esta hora tiene la forma de una pausa La pausa tiene tu forma Tú tienes la forma de una fuente no de agua sino de tiempo En lo alto del chorro de la fuente saltan mis pedazos el fui     el soy   el no soy todavía Mi vida no pesa                           El pasado se adelgaza El futuro es un poco de agua en tus ojos Ahora tienes la forma de un puente Bajo tus arcos navega nuestro cuarto Desde tu pretil nos vemos pasar Ondeas en el viento más luz que cuerpo En la otra orilla el sol crece                                                 al revés Sus raíces se entierran en el cielo Podríamos ocultarnos en su follaje Con sus ramas prendemos una hoguera El día es habitable El frío ha inmovilizado al mundo El espacio es de vidrio                                         El vidrio es de aire Los ruidos más leves erigen súbitas esculturas el eco las multiplica y las dispersa Tal vez va a nevar Tiembla el árbol encendido Ya está rodeado de noche Al hablar con él hablo contigo
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Trowbridge street
El sol dentro del día                                       El frío dentro del sol. Calles sin nadie                               autos parados Todavía no hay nieve                                       hay viento viento Arde todavía                           en el aire helado un arbolito rojo Hablo con él al hablar contigo Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje Tú estás en otro cuarto idéntico O los dos estamos en una calle que tu mirada ha despoblado El mundo imperceptiblemente se deshace                                                             Memoria desmoronada bajo nuestros pasos Estoy parado a la mitad de esta línea no escrita Las puertas se abren y cierran solas                                                                     El aire entra y sale por nuestra casa                                                         El aire habla a solas al hablar contigo                                                         El aire sin nombre por el pasillo interminable No se sabe quién está del otro lado                                                                 El aire vuelve aire todo lo que toca                                                   El aire con dedos de aire disipa lo que digo Soy aire que no miras No puedo abrir tus ojos                                             No puedo cerrar la puerta El aire se ha vuelto sólido Esta hora tiene la forma de una pausa La pausa tiene tu forma Tú tienes la forma de una fuente no de agua sino de tiempo En lo alto del chorro de la fuente saltan mis pedazos el fui     el soy   el no soy todavía Mi vida no pesa                           El pasado se adelgaza El futuro es un poco de agua en tus ojos Ahora tienes la forma de un puente Bajo tus arcos navega nuestro cuarto Desde tu pretil nos vemos pasar Ondeas en el viento más luz que cuerpo En la otra orilla el sol crece                                                 al revés Sus raíces se entierran en el cielo Podríamos ocultarnos en su follaje Con sus ramas prendemos una hoguera El día es habitable El frío ha inmovilizado al mundo El espacio es de vidrio                                         El vidrio es de aire Los ruidos más leves erigen súbitas esculturas el eco las multiplica y las dispersa Tal vez va a nevar Tiembla el árbol encendido Ya está rodeado de noche Al hablar con él hablo contigo
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Pan dulce se sienta en un plato de pastelería en mi cocina Rara vez tocado, pero siempre admirado Fresco y colorido y lleno de variedad. Los panes delicados quedan sin comer Todavía los compro como recordatorio de Mi familia en otra tierra a un mundo de distancia Parece más cercano cuando estoy rodeado por el sabor, los olores y las texturas de la casa de mi padre biológico. Mi Familia Mi casa en Mexico
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Mar 15, 2021
Mar 15, 2021 at 11:05 PM UTC
Home
Bem viver Bem viver sentimento que eu tenho, Incorporado no meu ser, Abandono sem ser abandono, Dono sem ser dono, Bafejado com tudo o pudor, Deus dá vida, dá amor. Bem viver do meu passado, Rosa aberta sem pecado, Rio que te dá de beber, Suspiro de bem-querer. Fantasia que preza seres prediletos, Musgo rodeado de seus fetos. Inconsciência, dor, vitórias, conquistas, Corredores em suas pistas. Bem viver dos líricos subalternos, Frio outonal sem seus invernos, Às escuras e a viver porque não? Pedaços de vida, de viver e solidão. Victor Marques
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Jul 2, 2012
Jul 2, 2012 at 4:29 PM UTC
Bem Viver
January 7th, 2016. 10:29 p.m. Qué fregaderas te trae el destino, ¿no? ¿Por qué cuando todo está perfecto?, ¿por qué cuando tienes el universo entero frente a ti?, ¿por qué cuando sabes que ya nada en el mundo puede estar mal... él se va? Las situaciones son unas bastardas, ¿ah? Los momentos que vives son mágicos. Aún sabiendo que esa persona no tiene ningún poder sobrenatural ni nada por el estilo. Pero, ¿qué mejor poder que el lograr hacerte feliz? Nadie en su sano juicio lograría algo como tal. Lograr que todo tu corazón se coloreé de viveza, de felicidad. Que en toda tu vida se esparza la esperanza, el amor. Que tu mente solo se llene de él. De su carisma, de su ternura. Que tu cuerpo se llene de la ligereza de su tacto, de la fuerza tan magnifica que este tiene. De todo el mar de sensaciones que provoca dentro tuyo con solo ese roce. Pero él, él lo logró. Él logró eso y mucho más dentro tuyo. Y ¿de qué sirve todo eso al final?, ¿de qué rayos sirve?, se de todos modos... él se iría. Si de todos modos él te dejaría ahí. Arriba en ese cielo, y te dejaría volver sola, aún cuando sabe que no tienes alas, que él era tus alas. Pero te deja, se hace a un lado y continúa su largo viaje solo. Y a ti, joven ave sin rumbo, no te permite decir nada antes de descender. A la Tierra. La Tierra que se convierte en el vacío. En tú vacío. Un lugar rodeado de gente que no llenará la sensación de ahogo que sientes porque él ya no está. Porque te hace falta él, su compañía. ¿Por qué? Para que al final, simplemente te des cuenta o quieras creer, quieras inventar dentro de ti, que siempre estuviste envuelta en este vacío, es solo que no lo sentías así, porque él estaba al lado tuyo. Te sentías volar solo porque tomaba tu mano y se aferraba fuerte al presente y a un futuro que forjaban juntos. Te sentías volar solo porque el sabor de sus labios provocaba en tu interior las ganas inmensas de no separar tu boca de la suya jamás. Te sentías volar, porque con sus brazos siendo tu cobijo, provocaba esa sensación de protección que nunca habías conocido. Esa sensación de sanación a tu alma, a tu corazón. Por eso sentías que volabas. Que no existía nadie más en ese cielo, en ese lugar, nadie más que tú y él. Juntos. Tomados de la mano. Con sus almas aferradas a ese fantástico amor. Pero entonces, él te soltó y nada, nada volvió a ser como antes...
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Jan 8, 2016
Jan 8, 2016 at 4:34 AM UTC
Y él me soltó.
January 7th, 2016. 10:29 p.m. Qué fregaderas te trae el destino, ¿no? ¿Por qué cuando todo está perfecto?, ¿por qué cuando tienes el universo entero frente a ti?, ¿por qué cuando sabes que ya nada en el mundo puede estar mal... él se va? Las situaciones son unas bastardas, ¿ah? Los momentos que vives son mágicos. Aún sabiendo que esa persona no tiene ningún poder sobrenatural ni nada por el estilo. Pero, ¿qué mejor poder que el lograr hacerte feliz? Nadie en su sano juicio lograría algo como tal. Lograr que todo tu corazón se coloreé de viveza, de felicidad. Que en toda tu vida se esparza la esperanza, el amor. Que tu mente solo se llene de él. De su carisma, de su ternura. Que tu cuerpo se llene de la ligereza de su tacto, de la fuerza tan magnifica que este tiene. De todo el mar de sensaciones que provoca dentro tuyo con solo ese roce. Pero él, él lo logró. Él logró eso y mucho más dentro tuyo. Y ¿de qué sirve todo eso al final?, ¿de qué rayos sirve?, se de todos modos... él se iría. Si de todos modos él te dejaría ahí. Arriba en ese cielo, y te dejaría volver sola, aún cuando sabe que no tienes alas, que él era tus alas. Pero te deja, se hace a un lado y continúa su largo viaje solo. Y a ti, joven ave sin rumbo, no te permite decir nada antes de descender. A la Tierra. La Tierra que se convierte en el vacío. En tú vacío. Un lugar rodeado de gente que no llenará la sensación de ahogo que sientes porque él ya no está. Porque te hace falta él, su compañía. ¿Por qué? Para que al final, simplemente te des cuenta o quieras creer, quieras inventar dentro de ti, que siempre estuviste envuelta en este vacío, es solo que no lo sentías así, porque él estaba al lado tuyo. Te sentías volar solo porque tomaba tu mano y se aferraba fuerte al presente y a un futuro que forjaban juntos. Te sentías volar solo porque el sabor de sus labios provocaba en tu interior las ganas inmensas de no separar tu boca de la suya jamás. Te sentías volar, porque con sus brazos siendo tu cobijo, provocaba esa sensación de protección que nunca habías conocido. Esa sensación de sanación a tu alma, a tu corazón. Por eso sentías que volabas. Que no existía nadie más en ese cielo, en ese lugar, nadie más que tú y él. Juntos. Tomados de la mano. Con sus almas aferradas a ese fantástico amor. Pero entonces, él te soltó y nada, nada volvió a ser como antes...
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Soy un alma deambulando de un lado a otro me gustan los brotes de abril. Ya casi es abril. Pensé en él. Dijo: 'cuando el agua cae en la tierra deja sus huellas en ella, calma la cólera del fuego. Tú eres agua, yo ardo.' Así sucedió el mediodía y sus palabras se regaron dentro de mí como fértil magma de mis jardines. Somos procreadores del mundo queremos escapar del bullicio de las calles, abrir la ventana y saludar al sol. Queremos penetrar el océano un millar de veces y dirigirnos a la montaña fría por sentirnos tibia la piel. También dijo: 'Que encuentres los mejores caminos hacia los mejores lugares.' Palabras bien cimentadas, afectuosas me llevaron hacia él mismo. Sigo aquí. Entré a través de sus ojos oscuros. Estoy satisfecha porque respira, porque me mira, porque es. Quiero que se quede hasta que el principio y el fin se hayan disuelto. Han sido los impulsos los que me han mostrado el mundo parte de mi plenitud, me han llevado allá donde el sol y la tierra son eléctricos y me separan de lo peor, de los monstruos que se ocultan bajo mis tristezas. Al final de la jornada sólo deseo acurrucarme entre sus brazos de cuna hacernos inmortales en un suave beso fugaz y fusionarnos en el mismo sueño. Él es mi morada, él es mi movimiento, él llena mis días. Entre las ciudades y los caminos mientras las estrellas nos miran existe un lugar rodeado de campo de nubes multicolores y de cálido misterio. Quiero perpetuar ahí con los míos y los tuyos, hacerlo todo parte de nosotros, el filo del horizonte, los tejados y el cieno del bosque, la compañía, el sol, el silencio, las camas, el olor de la madera, la sonoridad de los árboles, la sensualidad, los poemas que leemos en voz alta, la humedad, el agua de la regadera, las comidas improvisadas, las risas de los desconocidos, mis gestos, tus manos, el arte que al que vamos atados. Está bien envejecer, está mejor envejecer contigo en esta casa. Es magnífico llamarte hogar.
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Mar 6, 2019
Mar 6, 2019 at 4:33 PM UTC
Hogar
Soy un alma deambulando de un lado a otro me gustan los brotes de abril. Ya casi es abril. Pensé en él. Dijo: 'cuando el agua cae en la tierra deja sus huellas en ella, calma la cólera del fuego. Tú eres agua, yo ardo.' Así sucedió el mediodía y sus palabras se regaron dentro de mí como fértil magma de mis jardines. Somos procreadores del mundo queremos escapar del bullicio de las calles, abrir la ventana y saludar al sol. Queremos penetrar el océano un millar de veces y dirigirnos a la montaña fría por sentirnos tibia la piel. También dijo: 'Que encuentres los mejores caminos hacia los mejores lugares.' Palabras bien cimentadas, afectuosas me llevaron hacia él mismo. Sigo aquí. Entré a través de sus ojos oscuros. Estoy satisfecha porque respira, porque me mira, porque es. Quiero que se quede hasta que el principio y el fin se hayan disuelto. Han sido los impulsos los que me han mostrado el mundo parte de mi plenitud, me han llevado allá donde el sol y la tierra son eléctricos y me separan de lo peor, de los monstruos que se ocultan bajo mis tristezas. Al final de la jornada sólo deseo acurrucarme entre sus brazos de cuna hacernos inmortales en un suave beso fugaz y fusionarnos en el mismo sueño. Él es mi morada, él es mi movimiento, él llena mis días. Entre las ciudades y los caminos mientras las estrellas nos miran existe un lugar rodeado de campo de nubes multicolores y de cálido misterio. Quiero perpetuar ahí con los míos y los tuyos, hacerlo todo parte de nosotros, el filo del horizonte, los tejados y el cieno del bosque, la compañía, el sol, el silencio, las camas, el olor de la madera, la sonoridad de los árboles, la sensualidad, los poemas que leemos en voz alta, la humedad, el agua de la regadera, las comidas improvisadas, las risas de los desconocidos, mis gestos, tus manos, el arte que al que vamos atados. Está bien envejecer, está mejor envejecer contigo en esta casa. Es magnífico llamarte hogar.
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Sentado en su trono rodeado de luz A la diestra del padre gobierna Jesús Con ojos de fuego con rostro de sol Cuando abre su boca es trueno su voz CORO Poderoso en majestad y reino poderoso Poderoso en potestad de imperio poderoso Un gran arco iris corona su ser, él es el cordero que pudo vencer Él es el primero él es el postre, y arrojan corona delante de él
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Nov 3, 2015
Nov 3, 2015 at 3:09 AM UTC
Jesus Adrian Romero - Sentado En Su Trono
Crecí rodeado de leyendas urbanas De pesadillas y demonios, de mundos imaginarios que aun no he logrado describir. Me he ahogado con fantasmas he charlado con los monstruos más temibles de mi autoria y me he nombrado creador de lo oscuro y solitario. Soy, soy y soy... pero hoy me he lanzado a la luz para contar historias de un universo nacido de la mente de un niño callado. Me he convencido de que mis monstruos son más humanos que gente que conozco. También me he dado cuenta de que la vida esta para aprender, sentir y disfrutarla, pero más importante aun compartirla atrás vez de letras, imagines y charlas. Y que mis fantasías y las de los demás no podrían haber sido más que experiencias y versiones alternas de nuestra verdad.
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Nov 11, 2017
Nov 11, 2017 at 3:45 PM UTC
Cuentos
Se van rompiendo cosas en la casa como empujadas por un invisible quebrador voluntario: no son las manos mías, ni las tuyas, no fueron las muchachas de uña dura y pasos de planeta: no fue nada y nadie, no fue el viento, no fue el anaranjado mediodía ni la noche terrestre, no fue ni la nariz ni el codo, la creciente cadera, el tobillo, ni el aire: se quebró el plato, se cayó la lámpara, se derrumbaron todos los floreros uno por uno, aquél en pleno octubre colmado de escarlata, fatigado por todas las violetas, y otro vacío rodó, rodó, rodó por el invierno hasta ser sólo harina de florero, recuerdo roto, polvo luminoso. Y aquel reloj cuyo sonido era la voz de nuestras vidas, el secreto hilo de las semanas, que una a una ataba tantas horas a la miel, al silencio, a tantos nacimientos y trabajos, aquel reloj también cayó y vibraron entre los vidrios rotos sus delicadas vísceras azules, su largo corazón desenrollado. La vida va moliendo vidrios, gastando ropas, haciendo añicos, triturando formas, y lo que dura con el tiempo es como isla o nave en el mar, perecedero, rodeado por los frágiles peligros, por implacables aguas y amenazas. Pongamos todo de una vez, relojes, platos, copas talladas por el frío, en un saco y llevemos al mar nuestros tesoros: que se derrumben nuestras posesiones en un solo alarmante quebradero, que suene como un río lo que se quiebra y que el mar reconstruya con su largo trabajo de mareas tantas cosas inútiles que nadie rompe pero se rompieron.
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Oda a las cosas rotas
Se van rompiendo cosas en la casa como empujadas por un invisible quebrador voluntario: no son las manos mías, ni las tuyas, no fueron las muchachas de uña dura y pasos de planeta: no fue nada y nadie, no fue el viento, no fue el anaranjado mediodía ni la noche terrestre, no fue ni la nariz ni el codo, la creciente cadera, el tobillo, ni el aire: se quebró el plato, se cayó la lámpara, se derrumbaron todos los floreros uno por uno, aquél en pleno octubre colmado de escarlata, fatigado por todas las violetas, y otro vacío rodó, rodó, rodó por el invierno hasta ser sólo harina de florero, recuerdo roto, polvo luminoso. Y aquel reloj cuyo sonido era la voz de nuestras vidas, el secreto hilo de las semanas, que una a una ataba tantas horas a la miel, al silencio, a tantos nacimientos y trabajos, aquel reloj también cayó y vibraron entre los vidrios rotos sus delicadas vísceras azules, su largo corazón desenrollado. La vida va moliendo vidrios, gastando ropas, haciendo añicos, triturando formas, y lo que dura con el tiempo es como isla o nave en el mar, perecedero, rodeado por los frágiles peligros, por implacables aguas y amenazas. Pongamos todo de una vez, relojes, platos, copas talladas por el frío, en un saco y llevemos al mar nuestros tesoros: que se derrumben nuestras posesiones en un solo alarmante quebradero, que suene como un río lo que se quiebra y que el mar reconstruya con su largo trabajo de mareas tantas cosas inútiles que nadie rompe pero se rompieron.
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esta ofelia no es la prisionera de su propia voluntad ella sigue a su cuerpo espléndido como un golpe de vino en medio de los hombres su cuerpo estilo renacimiento lleno de sol de Italia pasa por buenos aires ofelia yo en tus pechos fundaría ciudades y ciudades de besos hermosas libres con su sombra a repartir con los amantes mundiales ofelia por tus pechos pasa como un temblor de caballadas a medianoche por Florencia tus pechos altos duros come il palazzo vecchio una tarde del verano de 1957 iba yo por Florencia rodeado de tus pechos sin saberlo era igual la delicia la turbación el miedo las sombras empezaban a andar por las callejas con un olor desconocido algo como tus pechos después de haber amado eras oscura ofelia para entonces y enormemente triste una adivinación una catástrofe un oleaje de olvido después de la ternura una especie de culpa sin castigo de furia en paz con su gran guerra andabas por Florencia con tus pechos yendo viniendo por las sombras con saudade de mí seguramente tu hombro izquierdo digamos lloraba a tus espaldas o largaba sus ansias lentas en el crepúsculo y ellas venían a mi sangre o era un temblor como un presagio gracias te sean dadas ojos míos yo les beso las manos bésoles muy los pies gracias narices mías muchas gracias oídos con que escucho los ruidos de la ofelia antes apenas era una ciudad de Italia sus tiros me llenaban de otra desgracia el corazón.
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Ofelia
Rodeado por el Insomnio y con mucho sueño. Entre una noche que parece eterna y el tiempo que va demasiado rápido.
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Oct 10, 2014
Oct 10, 2014 at 3:37 PM UTC
Insomnio.
Neste lugar azul, coberto de céu e rodeado de mar, onde surgiu a vida de tantos seres e de tantas outras coisas que a nossa mente tanta dificuldade têm em perceber. Neste lugar que Deus nos deu, cedo percebemos que aquilo que nos foi dano e que é nosso, se partilha, nos é dado vendido e cobiçado. Neste lugar, existem tantas coisas, mas tantas coisas, umas que se vêm, outras que se sentem, outras que se ouvem e outras tantas que se cheiram e saboreiam, que quanto mais vamos vivendo com elas, melhor as identificamos e melhor as deveríamos perceber. No entanto, existe o Homem, que se julga um Deus, que pouco ou nada sabe, nem sempre sente e se comove com o que este lugar maravilhoso que agora é fusco nos dá e nós tão bem desperdiçamos. Aquilo que o homem não entende, não é de fácil aceitação, e em vez de percepcionar o que os ensinamentos dos tempos nos deixaram, idiotamente questiona tudo, todos e qualquer coisa que sua mente pequena não enxerga. O caminho da perdição normalmente apresenta-se como o mais fácil, em qualquer coisa que o mundo tenha mas nem sempre é o destino certo que a história poderia deixar. As coisas não têm de ser obrigatoriamente belas, e este lugar não é conto de Cinderellas, é qualquer coisa que temos de ver, que temos de passar, sentir a vitória e a dificuldade, o ser filho e depois ser pai e quando mais vamos sabendo, ao invés de sermos mais fortes e capazes a fragilidade da idade chega e nos mostra a realidade em cada dia e a cada hora. Ai o sonho se torna real, perceptível e a esperança se agarra ao nosso olhar. Autor: António Benigno Código de autor: 2017081421450108
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Aug 14, 2017
Aug 14, 2017 at 5:02 PM UTC
Que lugar fusco de graça para com Deus
Neste lugar azul, coberto de céu e rodeado de mar, onde surgiu a vida de tantos seres e de tantas outras coisas que a nossa mente tanta dificuldade têm em perceber. Neste lugar que Deus nos deu, cedo percebemos que aquilo que nos foi dano e que é nosso, se partilha, nos é dado vendido e cobiçado. Neste lugar, existem tantas coisas, mas tantas coisas, umas que se vêm, outras que se sentem, outras que se ouvem e outras tantas que se cheiram e saboreiam, que quanto mais vamos vivendo com elas, melhor as identificamos e melhor as deveríamos perceber. No entanto, existe o Homem, que se julga um Deus, que pouco ou nada sabe, nem sempre sente e se comove com o que este lugar maravilhoso que agora é fusco nos dá e nós tão bem desperdiçamos. Aquilo que o homem não entende, não é de fácil aceitação, e em vez de percepcionar o que os ensinamentos dos tempos nos deixaram, idiotamente questiona tudo, todos e qualquer coisa que sua mente pequena não enxerga. O caminho da perdição normalmente apresenta-se como o mais fácil, em qualquer coisa que o mundo tenha mas nem sempre é o destino certo que a história poderia deixar. As coisas não têm de ser obrigatoriamente belas, e este lugar não é conto de Cinderellas, é qualquer coisa que temos de ver, que temos de passar, sentir a vitória e a dificuldade, o ser filho e depois ser pai e quando mais vamos sabendo, ao invés de sermos mais fortes e capazes a fragilidade da idade chega e nos mostra a realidade em cada dia e a cada hora. Ai o sonho se torna real, perceptível e a esperança se agarra ao nosso olhar. Autor: António Benigno Código de autor: 2017081421450108
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Hay algo denso, unido, sentado en el fondo, repitiendo su número, su señal idéntica. Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo, en su fina materia hay olor a edad, y el agua que trae el mar, de sal y sueño. Me rodea una misma cosa, un solo movimiento: el peso del mineral, la luz de la piel, se pegan al sonido de la palabra noche: la tinta del trigo, del marfil, del llanto, las cosas de cuero, de madera, de lana, envejecidas, desteñidas, uniformes, se unen en torno a mí como paredes. Trabajo sordamente, girando sobre mí mismo, como el cuervo sobre la muerte, el cuervo de luto. Pienso, aislado en lo extenso de las estaciones, central, rodeado de geografía silenciosa: una temperatura parcial cae del cielo, un extremo imperio de confusas unidades se reúne rodeándome.
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Unidad
Ya viene el General ya ... el General ya viene el General montado en su caballo blanco, rodeado de guardias y guardaespaldas y diputados y putas picadas pasa debajo del arco triunfal de papel VIVA EL PARTIDO LIBERAL! brillan en su pecho gordo sudado las medallas color **** Estallan los cohetes. Toca la banda. VIVA EL GENERAL SOMOZA! Sonríe con el miedo, mirando a todos lados. Los cascos del caballo resbalan en las revesadas de los picados VIVA EL PARTIDO LIBERAL NACIONALISTA
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Marcha triunfal
Mi corazón oprimido Siente junto a la alborada El dolor de sus amores Y el sueño de las distancias. La luz de la aurora lleva Semilleros de nostalgias Y la tristeza sin ojos De la médula del alma. La gran tumba de la noche Su ***** velo levanta Para ocultar con el día La inmensa cumbre estrellada.   ¡Qué haré yo sobre estos campos Cogiendo nidos y ramas Rodeado de la aurora Y llena de noche el alma! ¡Qué haré si tienes tus ojos Muertos a las luces claras Y no ha de sentir mi carne El calor de tus miradas! ¿Por qué te perdí por siempre En aquella tarde clara? Hoy mi pecho está reseco Como una estrella apagada.
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Alba
Estación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina endurecida existía, continuamente. De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No. Materias frías de la lluvia que caen sombríamente, pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a ser una sola gota oscura. Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes! Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada! Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil, cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno, qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa superficie? A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro, sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles. Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y amargo.
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El deshabitado
Estación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina endurecida existía, continuamente. De modo que el ser se sentía aislado, sometido a esa extraña substancia, rodeado de un cielo próximo, con el mástil quebrado frente a un litoral blanquecino, abandonado de lo sólido, frente a un transcurso impenetrable y en una casa de niebla. Condenación y horror! De haber estado herido y abandonado, o haber escogido las arañas, el luto y la sotana. De haberse emboscado, fuertemente ahíto de este mundo, y de haber conversado sobre esfinges y oros y fatídicos destinos. De haber amarrado la ceniza al traje cotidiano, y haber besado el origen terrestre con su sabor a olvido. Pero no. No. Materias frías de la lluvia que caen sombríamente, pesares sin resurrección, olvido. En mi alcoba sin retratos, en mi traje sin luz, cuánta cabida eternamente permanece, y el lento rayo recto del día cómo se condensa hasta llegar a ser una sola gota oscura. Movimientos tenaces, senderos verticales a cuya flor final a veces se asciende, compañías suaves o brutales, puertas ausentes! Como cada día un pan letárgico, bebo de un agua aislada! Aúlla el cerrajero, trota el caballo, el caballejo empapado en lluvia, y el cochero de largo látigo tose, el condenado! Lo demás, hasta muy larga distancia permanece inmóvil, cubierto por el mes de junio y sus vegetaciones mojadas, sus animales callados, se unen como olas. Sí, qué mar de invierno, qué dominio sumergido trata de sobrevivir, y, aparentemente muerto, cruza de largos velámenes mortuorios esta densa superficie? A menudo, de atardecer acaecido, arrimo la luz a la ventana, y me miro, sostenido por maderas miserables, tendido en la humedad como un ataúd envejecido, entre paredes bruscamente débiles. Sueño, de una ausencia a otra, y a otra distancia, recibido y amargo.
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En el decenio que siguió a la crisis se notó la declinación del coeficiente de ternura en todos los países considerados o sea tu país mí país los países que crecían entre tu alma y mi alma de repente duraban un instante y antes de irse o desaparecer dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos que salían volando alrededor como perdices. ¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor dejábamos nuestros sexos allí, y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas? Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas con subordinación y valor para que los jugos de la noche pasada no inauguraran el pasado y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros para ordenarnos el hoy porque el alma amorosa es desordenada y perfecta tiene mucha limpieza y lindura se necesita todo un Dios para encerrarla como le pasó a Don Francisco que así pudo cruzar el agua fría de la muerte. Es bien raro eso de nuestros sexos volando pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu **** y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia y dulzura y valor me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos como amor encendiendo otro amor, o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban y se ponían a dar vueltas entre ellos como maripositas encandiladas por el fuego y se querían morir de nuevo buscando incesantemente la libertad y había un país entre la vida y la muerte donde todo era consolación y hermosura y no poseíamos nuestro corazón y nuestros sexos se perdían como almas en la noche y nunca más los volvíamos a ver para entender estudio los índices de la tasa de inversión bruta los índices de la productividad marginal de las inversiones los índices de crecimiento del producto amoroso otros índices que es aburrido hablar aquí y no entiendo nada. La economía es bien curiosa al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street los sueldos de la ternura son bajos subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor, el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes, eso no le da dicha ni desdicha en medio de las razones las redenciones las resurrecciones. Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes estoy viendo volar los pajaritos que te salían del **** mejor dicho de más allá todavía de todo lo que valías o brillabas o eras y dabas como jugos de la noche
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La economía es una ciencia
En el decenio que siguió a la crisis se notó la declinación del coeficiente de ternura en todos los países considerados o sea tu país mí país los países que crecían entre tu alma y mi alma de repente duraban un instante y antes de irse o desaparecer dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos que salían volando alrededor como perdices. ¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor dejábamos nuestros sexos allí, y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas? Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas con subordinación y valor para que los jugos de la noche pasada no inauguraran el pasado y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros para ordenarnos el hoy porque el alma amorosa es desordenada y perfecta tiene mucha limpieza y lindura se necesita todo un Dios para encerrarla como le pasó a Don Francisco que así pudo cruzar el agua fría de la muerte. Es bien raro eso de nuestros sexos volando pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu **** y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia y dulzura y valor me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos como amor encendiendo otro amor, o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban y se ponían a dar vueltas entre ellos como maripositas encandiladas por el fuego y se querían morir de nuevo buscando incesantemente la libertad y había un país entre la vida y la muerte donde todo era consolación y hermosura y no poseíamos nuestro corazón y nuestros sexos se perdían como almas en la noche y nunca más los volvíamos a ver para entender estudio los índices de la tasa de inversión bruta los índices de la productividad marginal de las inversiones los índices de crecimiento del producto amoroso otros índices que es aburrido hablar aquí y no entiendo nada. La economía es bien curiosa al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street los sueldos de la ternura son bajos subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor, el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes, eso no le da dicha ni desdicha en medio de las razones las redenciones las resurrecciones. Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes estoy viendo volar los pajaritos que te salían del **** mejor dicho de más allá todavía de todo lo que valías o brillabas o eras y dabas como jugos de la noche
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Rodeado apenas pelo vento, vagueava pelas ruas da cidade. Em ambos os meus ouvidos permanecia a tua voz bradando convictamente sem cessar a palavra " NÃO ". Uma imagem da tua sensual face, distorcida pelo tempo, iluminava o meu espírito que no seu mais íntimo ainda possuí uma débil esperança.
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Jul 8, 2014
Jul 8, 2014 at 4:38 PM UTC
esperança
Rodeado de ideas y de planes estabas preparando tu camino sueño americano, chino o europeo todo parecía un mundo perfecto En la búsqueda de ese mundo te olvidaste de ti mismo la consciencia de una ilusión agitada a un hada decidiste escuchar Tu gran proyecto mental que planificaste toda tu vida cuanto influye, en lo que te permites sentir Una vida una vez sigue lo que quieres ser de forzarte y obligarte no sigas lo que debes ser Tu gran rompecabezas mágico como tú quieras lo puedes mover sal del esquema de tu vida y permítete volver a sentir
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May 11, 2025
May 11, 2025 at 11:42 PM UTC
Rompecabezas Mágico
-Me duele el cuerpo, me arden los ojos, parece que estuviera quemándome. Mi agua está hirviendo dentro de mí. Y un viento frío bajo mi piel anda aprisa, frío, y termina  empujándome la quijada hacia arriba con golpes menudos e incesantes. Estoy ardiendo, no puedo ni moverme. Estoy débil, con dolor, con miedo. Eva no ha dormido, está asustada, me ha puesto hojas en la frente.  Cuando me puse a hablar anoche se me echó encima y se restregó conmigo y quería callarme. Así se estuvo y tenía los ojos mojados como mi espalda. Le dije que sus ojos también me dolían y ella los cerró contra mi boca. Ahora tengo sed, estoy golpeado y seco. Me duele, tengo la cabeza podrida. No hay una parte mía que no esté peleando con otra. Quiero cerrar mis manos ¡Qué diferente de mí es todo esto! Esto es ser otro, otro Adán. Está pasando a través de mí y me duele. Me gustaría estar rodeado de piedras calientes. El otro día me gustó un árbol, lo derribé. Caía con ruido quebrándose, cayéndose. Así estoy sonando, así, hacia abajo, apretado,  derrumbado, sonando.
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Adán y eva xi
Una inmensidad vasta de amor en la que te encuentras, rodeado de vida, de ilusión. Una persona que no escucha el clamor, en un mundo diminuto, robando la pasión. ¿En cuál encontrarás la dicha?
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Apr 30, 2020
Apr 30, 2020 at 2:46 PM UTC
La dicha.
Se asomó a aquellas aguas de piedra. Se vio inmovilizado, hecho piedra. Se vio rodeado de aquellos que fueron carne suya, que ya eran piedra yerta. Fue como si las horas, ya piedra, aún recordaran un estremecimiento.   La piedra no sonaba. Nunca más sonaría. No podía siquiera recordar los sonidos, acariciar, guardar, consolar...   Se asomó al borde mudo de aquel mundo de piedra. Movió sus manos y gritó de espanto. Y aquel sueño de piedra no palpitó. La voz no resonó en aquel relámpago de piedra. Fue imposible acercarse a la espuma de piedra, a los cuerpos de piedra helada. Fue imposible darles calor y amor.   Reflejado en la piedra rozó con sus pestañas aquellos otros cuerpos. Con sus pestañas, lo único vivo entre tanta muerte, rozó el mundo de piedra. El prodigio debía realizarse. La vida estallaría ahora, libertaría seres, aguas, nubes, de piedra.   Esperó, como un árbol su primavera, como un corazón su amor.   Allí sigue esperando.
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Mundo de piedra
Yo trabajo de noche, rodeado de ciudad, de pescadores, de alfareros, de difuntos quemados con azafrán y frutas, envueltos en muselina escarlata: bajo mi balcón esos muertos terribles pasan sonando cadenas y flautas de cobre, estridentes y finas y lúgubres silban entre el color de las pesadas flores envenenadas y el grito de los cenicientos danzarines y el creciente monótono de los tam-tam y el humo de las maderas que arden y huelen. Porque una vez doblado el camino, junto al turbio río, sus corazones, detenidos o iniciando un mayor movimiento, rodarán quemados, con la pierna y el pie hechos fuego, y la trémula ceniza caerá sobre el agua, flotará como ramo de flores calcinadas o como extinto fuego dejado por tan poderosos viajeros que hicieron arder algo sobre las negras aguas, y devoraron un alimento desaparecido y un licor extremo.
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Entierro en el este
El viento de la estación, el viento verde, cargado de espacio y agua, entendido en desdichas, arrolla su bandera de lúgubre cuero: y de una desvanecida substancia, como dinero de limosna, así, plateado, frío, se ha cobijado un día, frágil como la espada de cristal de un gigante entre tantas fuerzas que amparan su suspiro que teme, su lágrima al caer, su arena inútil, rodeado de poderes que cruzan y crujen, como un hombre desnudo en una batalla, levantando su ramo blanco, su certidumbre incierta, su gota de sal trémula entre lo invadido. Qué reposo emprender, qué pobre esperanza amar, con tan débil llama y tan fugitivo fuego? Contra qué levantar el hacha hambrienta? De qué materia desposeer, huir de qué rayo? Su luz apenas hecha de longitud y temblor arrastra como cola de traje de novia triste aderezada de sueño mortal y palidez. Porque todo aquello que la sombra tocó y ambicionó el desorden, gravita, líquido, suspendido, desprovisto de paz, indefenso entre espacios, vencido de muerte. Ay, y es el destino de un día que fue esperado, hacia el que corrían cartas, embarcaciones, negocios, morir, sedentario y húmedo, sin su propio cielo. Dónde está su toldo de olor, su profundo follaje, su rápido celaje de brasa, su respiración viva? Inmóvil, vestido de un fulgor moribundo y una escama opaca,, verá partir la lluvia sus mitades y al viento nutrido de aguas atacarlas.
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Monzón de mayo
Shshshsh mi amor, Sé que es embarazoso, que no te salen las palabras, que tienes miedo, que te aterra el mañana…. No te preocupes amor, No digas más nada, quédate ahí, te protegeré en mi nido. He puesto el huevo de nuestro amor en un nido que hospedara nuestra pasión, que nos protegerá de aves rapiña como lo son la desconfianza, la monotonía, y unos brazos cubiertos en nieve. Nuestro nido incubara todos nuestros sueños, protegiéndonos de las desilusiones, solo tenemos que cubrirnos en compasión uno al otro. Shshsh mi amor, ya estoy aquí. No mi amor, ya no tienes que sufrir. Si, cobíjate en mí, refugia tus penas en mis senos deseosos de ti. Mis piernas como membrana de huevo, tejerán las fibras que el cansancio te causo. Amalgamare tu lasitud con mis espumosos besos, germinando de ti un hombre vibrante y completo. Shussh mi amor, si quédate ahí, usare las yemas de mis dedos para emulsificar tus ilusiones con los aceites que excreten de las membranas de mis furores. Quédate ahí amor, nuestro nido está rodeado de canarios, jilgueros y ruiseñores, para que nos sirvan de alarma, recordándonos que ha llegado el alba, que nuevamente nos toca hacer el amor. En ese nido he colocado sutilmente nuestro huevo de amor, mi cascara te protegerá hasta que te sientas listo para con tus propia alas volar. LeydisProse 7/10/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 10, 2017
Jul 10, 2017 at 2:18 PM UTC
Quédate en mi nido (te encubare en pasiones)