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"retiro" poems
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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La casa
Circundada por selvas, bajo el cielo Siempre azulado, nuestra casa era Algo como el plumón y el terciopelo: Un tibio corazón de primavera. Se hablaba quedo en nuestra casa; Cierto que cobijaba tantas aves, Que nos salían las palabras suaves Como si las dijéramos a un muerto. Pero nada era triste: la dulzura Poníamos tan dócil armonía Que hasta el suspiro tenue presentía En sus patios sombreados de verdura. El mármol blanco de los corredores Parecía dormir un sueño largo. Las fuentes compartían su letargo. Soñaban las estatuas con amores. Cedían los sillones blandamente, Como un pecho materno, y era fino, Muy fino el aire, así como divino, Cuando filtraba el oro del poniente. ¡Cómo me acuerdo de la noche aquella En que entré sostenida por tu brazo! Moría casi bajo el doble abrazo De tu mirada y de la noche bella. ¡Moría casi! Me llevaste tierno Por largas escaleras silenciosas Y ni tuve conciencia de las cosas: Era un cuerpo cansado y sin gobierno. No sé cómo llegamos a una estancia. La penumbra interior, los pasos quedos, Tus besos que morían en mis dedos Me tornaron el alma una fragancia. Abriste una ventana: allá, lejano, Plateaba el río y el silencio era Dulce y enorme, y era primavera, Y se movía el río sobre el llano. Caminaba hacia el mar con tal dulzura Que parecía una palabra buena. Iba a darse sin fin; la quieta arena Mirábalo pasar con amargura. Y mi alma también rodó en el río, Se hundió con él en perfumadas frondas, Siguiéndolo hasta el mar cayó en sus ondas, Y suyo fue el divino poderío. Se curvó blanda en el enorme vaso, De allí se desprendió como un suspiro, Ascendió por los buques y el retiro De otras mujeres sorprendió de paso. Subió hasta las ciudades de otro mundo; Dormían todos, todo estaba blanco, Luego vio cada mundo como un banco De arena muerta en el azul profundo. Y desde aquel azul que todo abisma Miró en la tierra esta ventana abierta: ¿Quién era esa criatura medio muerta? Y se bajó a mirar. ¡Y era yo misma! Cuando volvió del viaje, envejecida De tanto haber vagado unos instantes La esperaban tus ojos suplicantes: Se hundió por ellos y encontró la vida. ¿Recuerdas tú? La casa era un arrullo, Un perfume infinito, un nido blando: Nunca se dijo la palabra cuándo. Se decía, muy quedo: mío y tuyo.
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In the art section of Retiro Park’s book stalls: Picasso hides in the shadows of Goya. Along the streets of Lavapiés: graffiti strikes a blow against the crimes of Franco. Atop the boulders of La Pedriza: hikers spread out the city like a tent. And in the sea-swept climes of Asturias: we adorn our plates with pulpo.
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Feb 10, 2015
Feb 10, 2015 at 2:29 PM UTC
Dreaming in Spanish
Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe! Genio del signo fatídico! Alma que en mí domina! Faro de luces negras...!: Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio. Acógeme en tu místico retiro de pavura... Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Faro de luces negras...! Alma que en mí domina...! Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume... Condúceme a tu reino, a ese reino lejano donde nació Annabel, envidia de los ángeles! Donde se ve su tumba cerca del mar sereno, bajo del cielo torvo donde tu estrella arde! Llévame a ver el cuervo. Llévame a ver el cuervo cogitabundo y hosco Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas! Llévame a ver el cuervo, cogitabundo y fosco, llévame a ver el cuervo...: ese cuervo fatídico -alma que en mí domina!- -faro de luces negras!- ese cuervo es mi signo, y a sus influjos pávidos obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas! Llévame a ver el cuervo, que en un país lejano, -en el país quimérico de demonios y ángeles- sobre el marmóreo busto, cogitabundo y torvo, sarcástico y sereno, mira, impávido y sordo, el dolor que en tí arde... Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume...! Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! faro de luces negras! Acógeme en tu místico retiro de pavura... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Genio del signo fatídico...! Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! alma que en mí domina! Llévame a ver el cuervo cogitabundo y torvo! Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas­- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
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Plegaria a poe
Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe! Genio del signo fatídico! Alma que en mí domina! Faro de luces negras...!: Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio. Acógeme en tu místico retiro de pavura... Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Faro de luces negras...! Alma que en mí domina...! Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume... Condúceme a tu reino, a ese reino lejano donde nació Annabel, envidia de los ángeles! Donde se ve su tumba cerca del mar sereno, bajo del cielo torvo donde tu estrella arde! Llévame a ver el cuervo. Llévame a ver el cuervo cogitabundo y hosco Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas! Llévame a ver el cuervo, cogitabundo y fosco, llévame a ver el cuervo...: ese cuervo fatídico -alma que en mí domina!- -faro de luces negras!- ese cuervo es mi signo, y a sus influjos pávidos obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas! Llévame a ver el cuervo, que en un país lejano, -en el país quimérico de demonios y ángeles- sobre el marmóreo busto, cogitabundo y torvo, sarcástico y sereno, mira, impávido y sordo, el dolor que en tí arde... Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume...! Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! faro de luces negras! Acógeme en tu místico retiro de pavura... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Genio del signo fatídico...! Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! alma que en mí domina! Llévame a ver el cuervo cogitabundo y torvo! Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas­- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
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Escrevo numa língua frágil As mágoas que me vão cá dentro: As que me assombram as noites E atormentam os dias Reaproveito essas mágoas e Transformo-as em desejos puros De felicidade inalcançável Poemas inúteis Que não correspondem à realidade Procuro infinitamente algo que substitua A felicidade inencontrável E ingrata que não se deixa encontrar Retiro as vendas fingidas e tingidas de lágrimas Os meus olhos bem abertos com nada se deparam. Fala-me como bonito é o amor Sem nada esconder, Mostra até os defeitos Que toda a gente deixa esconder Não ignores qualquer pedaço ingrato Consequência dramática Ou até episódio trágico. Não deixes que sorriem disto Sofrimento não é piada Nem medo ou nervosismo É número de circo Tudo o que eu sinto é um puro espetáculo De sentimentos e emoções E é inassistível, proibido ao público Não quero ver destruída Esta louca paixão descomedida Que tenho pela descoberta do contentamento Remata-me com as tuas inequívocas De como te pertenço Dessa verdade que vem do coração E que rompe a tua alma
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Jun 20, 2014
Jun 20, 2014 at 7:01 PM UTC
Encontros inencontráveis
Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro, y la cándida víctima levanto, de mi atrevida indignidad me espanto y la piedad de vuestro pecho admiro. Tal vez el alma con temor retiro, tal vez la doy al amoroso llanto, que arrepentido de ofenderos tanto con ansias temo, y con dolor suspiro. Volved los ojos a mirarme humanos, que por las sendas de mi error siniestras me despeñaron pensamientos vanos; no sean tantas las miserias nuestras que a quien os tuvo en sus indignas manos vos le dejéis de las divinas vuestras.
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Temores en el favor
Llueven calladas aguas en vellones blancos las nubes mudas; pasa el día, mas no sin majestad, en sombra fría, y mira el sol, que esconde, en los balcones. No admiten el invierno corazones asistidos de ardiente valentía: que influye la española monarquía fuerza igualmente en toros y rejones. El blasón de Jarama, humedecida, y ardiendo, la ancha frente en torva saña, en sangre vierte la purpúrea vida. Y lisonjera al grande rey de España, la tempestad, en nieve obscurecida, aplaudió al brazo, al fresno y a la caña.
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A la fiesta de toros y cañas del buen retiro en día grande nieve
Si tu madre quiere un rey, la baraja tiene cuatro: rey de oros, rey de copas, rey de espadas, rey de bastos. Corre que te pillo, corre que te agarro, mira que te lleno la cara de barro. Del olivo me retiro, del esparto yo me aparto, del sarmiento me arrepiento de haberte querido tanto.
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Los reyes de la baraja
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, en prototipo del alarde fálico, en diabetis y en blanca vacinica, en rostro geométrico, en difunto, que se hacen menester sermón y almendras, que sobran literalmente patatas y este espectro fluvial en que arde el oro y en que se quema el precio de la nieve? ¿Es para eso, que morimos tánto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante? ¿Y el párrafo que escribo? ¿Y el corchete deísta que enarbolo? ¿Y el escuadrón en que falló mi casco? ¿Y la llave que va a todas las puertas? ¿Y la forense diéresis, la mano, mi patata y mi carne y mi contradicción bajo la sábana? ¡Loco de mí, lovo de mí, cordero de mí, sensato, caballísimo de mí! ¡Pupitre, sí, toda la vida; púlpito, también, toda la muerte! Sermón de la barbarie: estos papeles; esdrújulo retiro: este pellejo. De esta suerte, cogitabundo, aurífero, brazudo, defenderé mi presa en dos momentos, con la voz y también con la laringe, y del olfato físico con que oro y del instinto de inmovilidad con que ando, me honraré mientras viva -hay que decirlo; se enorgullecerán mis moscardones, porque, al centro, estoy yo, y a la derecha, también, y, a la izquierda, de igual modo.
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Sermón sobre la muerte
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, en prototipo del alarde fálico, en diabetis y en blanca vacinica, en rostro geométrico, en difunto, que se hacen menester sermón y almendras, que sobran literalmente patatas y este espectro fluvial en que arde el oro y en que se quema el precio de la nieve? ¿Es para eso, que morimos tánto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante? ¿Y el párrafo que escribo? ¿Y el corchete deísta que enarbolo? ¿Y el escuadrón en que falló mi casco? ¿Y la llave que va a todas las puertas? ¿Y la forense diéresis, la mano, mi patata y mi carne y mi contradicción bajo la sábana? ¡Loco de mí, lovo de mí, cordero de mí, sensato, caballísimo de mí! ¡Pupitre, sí, toda la vida; púlpito, también, toda la muerte! Sermón de la barbarie: estos papeles; esdrújulo retiro: este pellejo. De esta suerte, cogitabundo, aurífero, brazudo, defenderé mi presa en dos momentos, con la voz y también con la laringe, y del olfato físico con que oro y del instinto de inmovilidad con que ando, me honraré mientras viva -hay que decirlo; se enorgullecerán mis moscardones, porque, al centro, estoy yo, y a la derecha, también, y, a la izquierda, de igual modo.
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Phil was drums Today not even voice Gênesis sim Apocalipse não? Antes progressivo Agora, nem regressivo Restam os rastos Rest in peace Mr. Collins.
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Nov 9, 2013
Nov 9, 2013 at 11:49 AM UTC
O retiro prematuro do Sr. Collins
Acontece o tempo todo. Sinto meu estômago embrulhar como alguém que acaba de sair de uma montanha russa, e isso é uma analogia perfeita já que vou de total satisfação à vazio completo em três tragadas num cigarro ou menos. Não importa com quem ou onde eu esteja, é hora de trocar de música, fixar o olhar no nada para tentar sacudir o vazio pesado que repousa sobre meu peito, como se tivesse me engolindo, mas de dentro para fora. Logo me sinto vulnerável, como se tivesse uma ferida aberta e necrosada no meu âmago e todos pudessem ver através de mim, como se meus olhos contassem meus segredos, as vontades que tive e tenho de me atirar em frente a um ônibus em movimento, então volto a mim geralmente com a pergunta de alguém que gosto questionando se está tudo bem, digo que sim, que estou com sono, cansada, o que não deixa de ser verdade, eu realmente estou cansada. Eu sempre sinto que preciso ir embora, afinal. Mesmo estando em minha casa quero ir embora, para onde?! Desconheço lugar no mundo e na história que me faria sentir em casa. Desconheço o abraço que me faria sentir que pertenço, ou que me querem ali. Então digo que estou atrasada, que sinto muito, que cancelo os planos, que estou doente, que tenho que estudar, peço licença e me retiro, volto pro conforto de estar triste e sozinha, sem precisar esconder o olhar vazio encarando o vazio, e esse é o melhor que posso fazer.
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Apr 2, 2017
Apr 2, 2017 at 5:53 PM UTC
Âmago
Tú no eres en mi huerto la pagana rosa de los ardores juveniles; te quise como a una dulce hermanay gozoso dejé mis quince abriles cual un ramo de flores de pureza entre tus manos blancas y gentiles.Humilde te ha rezado mi tristeza como en los pobres templos parroquiales el campesino ante la Virgen reza.Antífona es tu voz, y en los corales de tu mística boca he descubierto el sabor de los besos maternales.Tus ojos tristes, de mirar incierto, recuérdanme dos lámparas prendidas en la penumbra de un altar desierto.Las palmas de tus manos son ungidas por mi, que provocando tus asombros las beso en las ingratas despedidas.Soy débil, y al marchar por entre escombros me dirige la fuerza de tu planta y reclino las sienes en tus hombros.Nardo es tu cuerpo y tu virtud es tanta que en tus brazos beatíficos me duermo como sobre los senos de una Santa.¡Quién me otorgara en mi retiro yermo tener, Fuensanta, la condescendencia de tus bondades a mi amor enfermo como plenaria y última indulgencia!
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Elogio a fuensanta
La noche de verano que amante nos cubría De ti era digna: ¡el cielo tantos astros tenía! ¡Tan diáfano en las sombras era su azul turquí, Tan gratos sus rumores en el boscaje umbrío, y tanta la dulzura que bajaba en rocío                         Sobre ti y sobre mí! Tus manos en las mías, mi espíritu de hinojos, Te admiraba en silencio, porque en tus bellos ojos Cuanto es amor y dicha veía yo irradiar. y sin nada decirnos en esa dulce calma, El ensueño que en tu alma comenzaba, en mí alma                         Venía a terminar. y a Dios en lo más íntimo del alma bendecía Porque a ti y a la noche dio secreta armonía, y porque una infinita ternura puso en mí, y os hizo. a ti y la noche, tan puras y tan bellas, y a la callada noche dio encantos y dio estrellas,                         y la hermosura a ti. A Dios, en nuestras almas, con un amor profundo Bendigamos contritos; hizo tu alma y el mundo, y es él quien a mi pecho dio anhelos y dio amor. Es él quien en su fondo todo misterio encierra; Es él quien brillar hace tus ojos en la tierra,                         y al astro da fulgor. Es él quien hizo siempre del amor faro y guía; El, quien hizo la noche más hermosa que el día, y al amor dio la fuerza de vencer al dolor. Es Dios quien en tu cuerpo, don de su mano pura, Como en celeste copa derramó la hermosura,                         y en mi alma, el amor. Déjate amar, bien mío. Sólo vive quien ama; El amor es la vida, lo que la mente inflama, Lo que deplora el hombre su vida al declinar. Sin él, nada es completo, y a él todo se eslabona. La belleza es la frente, y el amor la corona:                         ¡Déjate coronar! Lo que llena el espíritu batallador del hombre No ha sido nunca el oro, ni aún el mismo renombre, Polvo vil que traemos de la lucha feral; Ni la ambición que siempre va tras quimera vana, y roe lentamente cuanto en la vida humana                         Es anhelo ideal. Lo que basta es el cambio risueño de miradas, Los ahogados suspiros, las manos enlazadas, El beso, licor de éxtasis, aroma de ilusión; Todo lo que adivina la mente en otra mente, y todas las canciones que surgen de la ardiente                         Lira del corazón. No hay nada bajo el cielo sin una ley secreta; Todo tiene su abrigo, su retiro y su meta Do el instinto nos fija: su barca, el pescador; El águila, las cumbres do en clara luz se baña, El lago azul, el cisne; y el ave, la montaña...                         Las almas, el amor.
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Noche de verano
La noche de verano que amante nos cubría De ti era digna: ¡el cielo tantos astros tenía! ¡Tan diáfano en las sombras era su azul turquí, Tan gratos sus rumores en el boscaje umbrío, y tanta la dulzura que bajaba en rocío                         Sobre ti y sobre mí! Tus manos en las mías, mi espíritu de hinojos, Te admiraba en silencio, porque en tus bellos ojos Cuanto es amor y dicha veía yo irradiar. y sin nada decirnos en esa dulce calma, El ensueño que en tu alma comenzaba, en mí alma                         Venía a terminar. y a Dios en lo más íntimo del alma bendecía Porque a ti y a la noche dio secreta armonía, y porque una infinita ternura puso en mí, y os hizo. a ti y la noche, tan puras y tan bellas, y a la callada noche dio encantos y dio estrellas,                         y la hermosura a ti. A Dios, en nuestras almas, con un amor profundo Bendigamos contritos; hizo tu alma y el mundo, y es él quien a mi pecho dio anhelos y dio amor. Es él quien en su fondo todo misterio encierra; Es él quien brillar hace tus ojos en la tierra,                         y al astro da fulgor. Es él quien hizo siempre del amor faro y guía; El, quien hizo la noche más hermosa que el día, y al amor dio la fuerza de vencer al dolor. Es Dios quien en tu cuerpo, don de su mano pura, Como en celeste copa derramó la hermosura,                         y en mi alma, el amor. Déjate amar, bien mío. Sólo vive quien ama; El amor es la vida, lo que la mente inflama, Lo que deplora el hombre su vida al declinar. Sin él, nada es completo, y a él todo se eslabona. La belleza es la frente, y el amor la corona:                         ¡Déjate coronar! Lo que llena el espíritu batallador del hombre No ha sido nunca el oro, ni aún el mismo renombre, Polvo vil que traemos de la lucha feral; Ni la ambición que siempre va tras quimera vana, y roe lentamente cuanto en la vida humana                         Es anhelo ideal. Lo que basta es el cambio risueño de miradas, Los ahogados suspiros, las manos enlazadas, El beso, licor de éxtasis, aroma de ilusión; Todo lo que adivina la mente en otra mente, y todas las canciones que surgen de la ardiente                         Lira del corazón. No hay nada bajo el cielo sin una ley secreta; Todo tiene su abrigo, su retiro y su meta Do el instinto nos fija: su barca, el pescador; El águila, las cumbres do en clara luz se baña, El lago azul, el cisne; y el ave, la montaña...                         Las almas, el amor.
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Hoje eu joguei o dado e ele me mandou voltar duas casas, passos pra trás. Eu estava tão bem, mas do nada, como um flash, você me veio à cabeça e a saudade gritou seu nome. Revi nossas fotos, lembrei de tantos momentos lindos, que jamais esquecerei e em seguida me veio uma imagem do seu sorriso, que continua bem aberto, marcando essas covinhas. Vi uma imagem de você feliz, feliz no momento de agora, sem mim e tudo bem com isso. Acho isso de fato muito bom, pois essa é a vida, jamais te desejarei infelicidade, como já dizia a música: "quero te ver, dando voltas no mundo, indo atrás de você". Ver você sorrindo me deixa genuinamente feliz, pois sei o quanto a vida nos fode, mas sei que pelo menos naquele momento em que seu sorriso foi registrado, você estava ali em paz. Eu também continuo sorrindo e sei bem o quanto você gosta de ver isso em mim e também de saber que estou bem, com todos os seus "cuida dela". Hoje eu tive que voltar atrás, meu coração posou num sentimento antigo, trazendo à tona a saudade das nossas vivências juntas e eu não sei definir se isso é bom ou ruim, acho que tem um pouco dos dois. Ruim por talvez me apegar a esse sentimento, mas penso que está mais voltado para o bom, pois foi tão lindo e sabe, não temos que excluir tudo o que aconteceu de nossas vidas. Vivemos, está marcado em nossa pele, não dá pra jogar fora. Agora escrevendo isso te peço e me peço também, para que não ignoremos o que tivemos, vamos apenas entender que a vida é assim mesmo e agradecer por termos experienciado sentimentos tão intensos e bonitos. Ainda sinto um amor enorme por você, mas este amor mudou, ele ainda é intenso e bonito, mas mudou. Quero que siga sua vida feliz, pois jamais suportaria saber que você está mal de alguma forma. Então me retiro aqui com meu agradecimento por me fazer sentir isso tudo: Senti em mim Energia solar Esquentou tanto Que fez até iluminar Obrigada mais uma vez Por me proporcionar Este lindo ato Que foi o de amar Me despeço aqui Com um vá voar Em outras vidas Que você há de alegrar
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May 23, 2018
May 23, 2018 at 6:08 PM UTC
É isso
Hoje eu joguei o dado e ele me mandou voltar duas casas, passos pra trás. Eu estava tão bem, mas do nada, como um flash, você me veio à cabeça e a saudade gritou seu nome. Revi nossas fotos, lembrei de tantos momentos lindos, que jamais esquecerei e em seguida me veio uma imagem do seu sorriso, que continua bem aberto, marcando essas covinhas. Vi uma imagem de você feliz, feliz no momento de agora, sem mim e tudo bem com isso. Acho isso de fato muito bom, pois essa é a vida, jamais te desejarei infelicidade, como já dizia a música: "quero te ver, dando voltas no mundo, indo atrás de você". Ver você sorrindo me deixa genuinamente feliz, pois sei o quanto a vida nos fode, mas sei que pelo menos naquele momento em que seu sorriso foi registrado, você estava ali em paz. Eu também continuo sorrindo e sei bem o quanto você gosta de ver isso em mim e também de saber que estou bem, com todos os seus "cuida dela". Hoje eu tive que voltar atrás, meu coração posou num sentimento antigo, trazendo à tona a saudade das nossas vivências juntas e eu não sei definir se isso é bom ou ruim, acho que tem um pouco dos dois. Ruim por talvez me apegar a esse sentimento, mas penso que está mais voltado para o bom, pois foi tão lindo e sabe, não temos que excluir tudo o que aconteceu de nossas vidas. Vivemos, está marcado em nossa pele, não dá pra jogar fora. Agora escrevendo isso te peço e me peço também, para que não ignoremos o que tivemos, vamos apenas entender que a vida é assim mesmo e agradecer por termos experienciado sentimentos tão intensos e bonitos. Ainda sinto um amor enorme por você, mas este amor mudou, ele ainda é intenso e bonito, mas mudou. Quero que siga sua vida feliz, pois jamais suportaria saber que você está mal de alguma forma. Então me retiro aqui com meu agradecimento por me fazer sentir isso tudo: Senti em mim Energia solar Esquentou tanto Que fez até iluminar Obrigada mais uma vez Por me proporcionar Este lindo ato Que foi o de amar Me despeço aqui Com um vá voar Em outras vidas Que você há de alegrar
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Dijo sus secretos el faisán de oro: -En el gabinete mi blanco tesoro, de sus claras risas el divino coro,las bellas figuras de los gobelinos, los cristales llenos de aromados vinos, las rosas francesas en los vasos chinos.(Las rosas francesas, porque fue allá en Francia donde en el retiro de la dulce estancia esas frescas rosas dieron su fragancia.)La cena esperaba. Quitadas las vendas, iban mil amores de flechas tremendas en aquella noche de Carnestolendas.La careta negra se quitó la niña, y tras el preludio de una alegre riña apuró mi boca vino de su viña.Vino de la viña de la boca loca, que hace arder el beso, que el mordisco invoca. ¡Oh los blancos dientes de la loca boca!En su boca ardiente yo bebí los vinos, y, pinzas rosadas, sus dedos divinos me dieron las fresas y los langostinos.Yo la vestimenta de Pierrot tenía, y aunque me alegraba y aunque me reía, moraba en mi alma la melancolía.La carnavalesca noche luminosa dio a mi triste espíritu la mujer hermosa, sus ojos de fuego, sus labios de rosa.Y en el gabinete del café galante ella se encontraba con su nuevo amante, peregrino pálido de un país distante.Llegaban los ecos de vagos cantares y se despedían de sus azahares miles de purezas en los bulevares.Y cuando el champaña me cantó su canto, por una ventana vi que un ***** manto de nube, de Febo cubría el encanto.Y dije a la amada un día: -¿No viste de pronto ponerse la noche tan triste? ¿Acaso la Reina de luz ya no existe?Ella me miraba. Y el faisán cubierto de plumas de oro: -«¡Pierrot, ten por cierto que tu fiel amada, que la Luna ha muerto!»
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El faisán
Dijo sus secretos el faisán de oro: -En el gabinete mi blanco tesoro, de sus claras risas el divino coro,las bellas figuras de los gobelinos, los cristales llenos de aromados vinos, las rosas francesas en los vasos chinos.(Las rosas francesas, porque fue allá en Francia donde en el retiro de la dulce estancia esas frescas rosas dieron su fragancia.)La cena esperaba. Quitadas las vendas, iban mil amores de flechas tremendas en aquella noche de Carnestolendas.La careta negra se quitó la niña, y tras el preludio de una alegre riña apuró mi boca vino de su viña.Vino de la viña de la boca loca, que hace arder el beso, que el mordisco invoca. ¡Oh los blancos dientes de la loca boca!En su boca ardiente yo bebí los vinos, y, pinzas rosadas, sus dedos divinos me dieron las fresas y los langostinos.Yo la vestimenta de Pierrot tenía, y aunque me alegraba y aunque me reía, moraba en mi alma la melancolía.La carnavalesca noche luminosa dio a mi triste espíritu la mujer hermosa, sus ojos de fuego, sus labios de rosa.Y en el gabinete del café galante ella se encontraba con su nuevo amante, peregrino pálido de un país distante.Llegaban los ecos de vagos cantares y se despedían de sus azahares miles de purezas en los bulevares.Y cuando el champaña me cantó su canto, por una ventana vi que un ***** manto de nube, de Febo cubría el encanto.Y dije a la amada un día: -¿No viste de pronto ponerse la noche tan triste? ¿Acaso la Reina de luz ya no existe?Ella me miraba. Y el faisán cubierto de plumas de oro: -«¡Pierrot, ten por cierto que tu fiel amada, que la Luna ha muerto!»
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La vejez (tal es el nombre que los otros le dan) puede ser el tiempo de nuestra dicha. El animal ha muerto o casi ha muerto. Quedan el hombre y su alma. Vivo entre formas luminosas y vagas que no son aún la tiniebla. Buenos Aires, que antes se desgarraba en arrabales hacia la llanura incesante, ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro, las borrosas calles del Once y las precarias casas viejas que aún llamamos el Sur. Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas; Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar; el tiempo ha sido mi Demócrito. Esta penumbra es lenta y no duele; fluye por un manso declive y se parece a la eternidad. Mis amigos no tienen cara, las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años, las esquinas pueden ser otras, no hay letras en las páginas de los libros. Todo esto debería atemorizarme, pero es una dulzura, un regreso. De las generaciones de los textos que hay en la tierra sólo habré leído unos pocos, los que sigo leyendo en la memoria, leyendo y transformando. Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte, convergen los caminos que me han traído a mi secreto centro. Esos caminos fueron ecos y pasos, mujeres, hombres, agonías, resurrecciones, días y noches, entresueños y sueños, cada ínfimo instante del ayer y de los ayeres del mundo, la firme espada del danés y la luna del persa, los actos de los muertos, el compartido amor, las palabras, Emerson y la nieve y tantas cosas. Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro, a mi álgebra y mi clave, a mi espejo. Pronto sabré quién soy.
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Elogio de la sombra
La vejez (tal es el nombre que los otros le dan) puede ser el tiempo de nuestra dicha. El animal ha muerto o casi ha muerto. Quedan el hombre y su alma. Vivo entre formas luminosas y vagas que no son aún la tiniebla. Buenos Aires, que antes se desgarraba en arrabales hacia la llanura incesante, ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro, las borrosas calles del Once y las precarias casas viejas que aún llamamos el Sur. Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas; Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar; el tiempo ha sido mi Demócrito. Esta penumbra es lenta y no duele; fluye por un manso declive y se parece a la eternidad. Mis amigos no tienen cara, las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años, las esquinas pueden ser otras, no hay letras en las páginas de los libros. Todo esto debería atemorizarme, pero es una dulzura, un regreso. De las generaciones de los textos que hay en la tierra sólo habré leído unos pocos, los que sigo leyendo en la memoria, leyendo y transformando. Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte, convergen los caminos que me han traído a mi secreto centro. Esos caminos fueron ecos y pasos, mujeres, hombres, agonías, resurrecciones, días y noches, entresueños y sueños, cada ínfimo instante del ayer y de los ayeres del mundo, la firme espada del danés y la luna del persa, los actos de los muertos, el compartido amor, las palabras, Emerson y la nieve y tantas cosas. Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro, a mi álgebra y mi clave, a mi espejo. Pronto sabré quién soy.
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