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"restos" poems
Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una piel una capa Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una mascota exótica Sí, como una llama o un emú Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré los restos de John Merrick Todos esos huesos de elefante loco Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que caminar a la tienda Si yo tuviera un millón de dólares Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que comer la cena Kraft Pero nos gustaría cenar Kraft Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más Y comprar ketchups muy caros con ella Así es, las más elegantes ketchups Dijon Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un vestido verde Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un poco de arte A Picasso o Garfunkel Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un mono ¿Siempre ha querido un mono? Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Sería rico
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Jul 6, 2013
Jul 6, 2013 at 12:12 AM UTC
If I Had A Million Pesos
Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una piel una capa Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré una mascota exótica Sí, como una llama o un emú Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré los restos de John Merrick Todos esos huesos de elefante loco Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que caminar a la tienda Si yo tuviera un millón de dólares Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más Si yo tuviera un millón de dólares No tendríamos que comer la cena Kraft Pero nos gustaría cenar Kraft Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más Y comprar ketchups muy caros con ella Así es, las más elegantes ketchups Dijon Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un vestido verde Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel Y si tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un poco de arte A Picasso o Garfunkel Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Bueno, me compraré un mono ¿Siempre ha querido un mono? Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Si yo tuviera un millón de dólares Sería rico
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Una revolución. Luego una guerra. En aquellos dos años -que eran la quinta parte de toda mi vida-, ya había experimentado sensaciones distintas. Imaginé más tarde lo que es la lucha en calidad de hombre. Pero como tal niño, la guerra, para mí, era tan sólo: suspensión de las clases escolares, Isabelita en bragas en el sótano, cementerios de coches, pisos abandonados, hambre indefinible, sangre descubierta en la tierra o las losas de la calle, un terror que duraba lo que el frágil rumor de los cristales después de la explosión, y el casi incomprensible dolor de los adultos, sus lágrimas, su miedo, su ira sofocada, que, por algún resquicio, entraban en mi alma para desvanecerse luego, pronto, ante uno de los muchos prodigios cotidianos: el hallazgo de una bala aún caliente, el incendio de un edificio próximo, los restos de un saqueo -papeles y retratos en medio de la calle... Todo pasó, todo es borroso ahora, todo menos eso que apenas percibía en aquel tiempo y que, años más tarde, resurgió en mi interior, ya para siempre: este miedo difuso, esta ira repentina, estas imprevisibles y verdaderas ganas de llorar.
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Ciudad cero
nadie se lo imagina pero debajo de mi delicada capa guardo una ira ardiente como el océano de fuego. Cuando los ojos están vacíos, y el alma del torturado escapa de su prisión de carne vuelve la furia en persona atormenta atormentadores la piedad ha abandonado su semblante la bondad quedo enterrada en mis restos la cortesía fue asfixiada la amabilidad fue empalada El respeto fue envenenado Y la desventaja se vuelve tu sable indomable tu aliento mortífero. Pero vuelves del hades por tan solo una efímera razón Observar con paciencia como la esperanza abandona los ojos de tu aniquilador, al ver que has vuelto para ajustar las cuentas. como tu ardiente puño arranca los intestinos del vientre suyo El encorvado filo entre la muerte y... saciar mi famélica venganza. colgare tu cabeza de mi cuello como un recordatorio para todos aquellos catadores de placeres martirizantes. piensen bien el sufrimiento que implantaron en los demás. en el día mas ***** en la noche mas roja repercute un sufrimiento peor que el que yo pueda llegar a describir. He degollado a dios He violado la inocencia de la virgen He atravesado por el pecho con mi fatídica espada al hijo de dios. He forjado mi cuchilla con los huesos de Satanás. La venganza es tan segura como la muerte misma y tus órganos perforados.
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May 27, 2014
May 27, 2014 at 3:28 PM UTC
La ira de Proculo.
Como é escasso o sorriso sem brilho e frio Há alguma coisa ebulindo uma bomba Mas não, eles não sairão de lá nunca explodirão pois não existem sorrisos bocas se movem em formatos semelhantes sem dentes e podres toxinas exalam-se, o veneno é o licor divino o paraíso é logo abaixo da ponte não se dorme no paraíso se ao menos conseguissem dormir... mas os putrefatos corpos que andam parasitando consumindo restos e ruínas patifes e loucos bailam a vida vida que não é vida O perfume está no ar as flores são tão belas as abelhas não tem ferrões e se tivessem não ferroariam a jovem virgem caminha exuberante fotografias da bela matriz onde a arquitetura supera a fé mas ao lado, no canto escuro onde ninguém vê canta o homem escuro que a todos observa observa e observa....
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Feb 1, 2014
Feb 1, 2014 at 1:18 PM UTC
poema 7
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. Despertaba el día, y, a su albor primero, con sus mil rüidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la casa, en hombros, lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto. De un reloj se oía compasado el péndulo, y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba que pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo. Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo. La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto: perdido en las sombras yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos...! ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna aunque es fuerza hacerlo, el dejar tan tristes, tan solos los muertos.
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Rima lxxiii
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intérvalos dibujarse rígida la forma del cuerpo. Despertaba el día, y, a su albor primero, con sus mil rüidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la casa, en hombros, lleváronla al templo y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros. Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos, cruzó la ancha nave, las puertas gimieron, y el santo recinto quedóse desierto. De un reloj se oía compasado el péndulo, y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba que pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! De la alta campana la lengua de hierro le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila formando el cortejo. Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo. La piqueta al hombro el sepulturero, cantando entre dientes, se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto: perdido en las sombras yo pensé un momento: -¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno; allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos...! ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu, podredumbre y cieno? No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna aunque es fuerza hacerlo, el dejar tan tristes, tan solos los muertos.
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Dinero, sangre, fuego, consumimos nuestra verdad Dinero, sangre, fuego, hasta donde vamos a llegar. Pan, libros, paz no vas a encontrar, pues bajo los muros no hay carne, huesos nada más. Circo para pueblo y tristemente volvemos a olvidar, somos gente en un zoologico lo dijo el loco con indudable razón. No busques más no son aguilas de libertad, son buitres con disfraz. En esta ciudad solo caen los restos, nadie lo afirmara en La ciudad de los huesos
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Jan 23, 2018
Jan 23, 2018 at 12:51 AM UTC
La ciudad de los Huesos
Te podrás imaginar la erótica rupestre para quien solo vive por las sensaciones para quien, aún confinado a la déspota tiranía de si mismo nada aporta a su sed de querencias Te podrás imaginar la erótica rupestre que pintan sus trompas de marfil te podrás imaginar el salitre de sus pardos muros en la noche en el ocaso plateado en el rocío helado de la madrugada en el granizo que eriza la piel de la multitud en la indiferencia del chofer en su charla vacía y protocolar en el ahíto evidente de sus palabras en las luces del puente reflejadas sobre tu mirada perdida en el sudor clandestino en el ciego tiento proscripto Te podrás imaginar la erótica rupestre tiznada sobre las sábanas Chet Baker de fondo y el viento meciendo los restos de la ciudad
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Jul 18, 2015
Jul 18, 2015 at 12:31 AM UTC
Conceptos “De una serie inacabada de penosas dedicatorias”
Qué hicisteis vosotros, gidistas intelectualistas, rilkistas, misterizantes, falsos brujos existenciales, amapolas surrealistas encendidas en una tumba, europeizados cadáveres de la moda, pálidas lombrices del queso capitalista, qué hicisteis ante el reinado de la angustia, frente a este oscuro ser humano, a esta pateada compostura, a esta cabeza sumergida en el estiércol, a esta esencia de ásperas vidas pisoteadas? No hicisteis nada sino la fuga: vendisteis hacinado detritus, buscasteis cabellos celestes, plantas cobardes, uñas rotas, «belleza pura», «sortilegio», obras de pobres asustados para evadir los ojos, para enmarañar las delicadas pupilas, para subsistir con el plato de restos sucios que os arrojaron los señores, sin ver la piedra en agonía, sin defender, sin conquistar, más ciegos que las coronas del cementerio, cuando cae la lluvia sobre las inmóviles flores podridas de las tumbas.
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Los poetas celestes
Cuando es invierno en el mar del Norte es verano en Valparaíso. Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen         con jirones de niebla y de hielo en sus cabos, mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico         Sur bellas bañistas. Eso sucede en el mismo tiempo, pero jamás en el mismo día. Porque cuando es de día en el mar del Norte -brumas y sombras absorbiendo restos de sucia luz- es de noche en Valparaíso -rutilantes estrellas lanzando agudos dardos a las olas dormidas. Cómo dudar que nos quisimos, que me seguía tu pensamiento y mi voz te buscaba -detrás, muy cerca, iba mi boca. Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto: primaveras, veranos, soles, lunas. Pero jamás en el mismo día.
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Canción de invierno y de verano
¡Salve llama creadora del mundo, lengua ardiente de eterno saber, pero germen, principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas, tú la ordenas juntarse a vivir, tú su lodo modelas, y creas miles de seres de formas sin fin. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte talvéz; de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. Tú la hoguera del sol alimentas, tú revistes los cielos de azúl, tú la luna en las sombras de argentas, tú coronas la aurora de luz. Gratos ecos al bosque sombrío, verde pompa a los árboles das, melancólica música al río, ronco grito a las olas del mar. Tú el aroma en las flores exhalas, en los valles suspiras de amor, tú murmuras del aura en las alas, en el Bóreas retumba tu voz. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal; Tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. Tú las cárdenas nubes extiendes ***** manto que agita Aquilón; con tu aliento los aires enciendes, tus rugidos infunden pavor. Tú eres pura simiente de vida, manatial sempiterno del bien; luz del mismo Hacedor desprendida, juventud y hermosura es tu ser. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar, sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son, del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. Tú en violento, veloz torbellino, los empujas enérgica, y van; y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. Hombre débil, levanta la frente, pon tu labio en su eterno raudal; tú serás como el sol en Oriente, tú serás, como el mundo, inmortal.
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Himno a la inmortalidad
¡Salve llama creadora del mundo, lengua ardiente de eterno saber, pero germen, principio fecundo que encadenas la muerte a tus pies! Tú la inerte materia espoleas, tú la ordenas juntarse a vivir, tú su lodo modelas, y creas miles de seres de formas sin fin. Desbarata tus obras en vano vencedora la muerte talvéz; de sus restos levanta tu mano nuevas obras triunfante otra vez. Tú la hoguera del sol alimentas, tú revistes los cielos de azúl, tú la luna en las sombras de argentas, tú coronas la aurora de luz. Gratos ecos al bosque sombrío, verde pompa a los árboles das, melancólica música al río, ronco grito a las olas del mar. Tú el aroma en las flores exhalas, en los valles suspiras de amor, tú murmuras del aura en las alas, en el Bóreas retumba tu voz. Tú derramas el oro en la tierra en arroyos de hirviente metal; Tú abrillantas la perla que encierra en su abismo profundo la mar. Tú las cárdenas nubes extiendes ***** manto que agita Aquilón; con tu aliento los aires enciendes, tus rugidos infunden pavor. Tú eres pura simiente de vida, manatial sempiterno del bien; luz del mismo Hacedor desprendida, juventud y hermosura es tu ser. Tú eres fuerza secreta que el mundo en sus ejes impulsa a rodar, sentimiento armonioso y profundo de los orbes que anima tu faz. De tus obras los siglos que vuelan incansables artífices son, del espíritu ardiente cincelan y embellecen la estrecha prisión. Tú en violento, veloz torbellino, los empujas enérgica, y van; y adelante en tu raudo camino a otros siglos ordenas llegar. Hombre débil, levanta la frente, pon tu labio en su eterno raudal; tú serás como el sol en Oriente, tú serás, como el mundo, inmortal.
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Me queman estas ganas de arrancarte el corazón Bailar sobre tus restos y tu cráneo colgado del cuello Un sacrificio humano a los dioses de la lluvia y el **** Invocar seres inmortales y te destrocen todo el cuerpo Que te claven agujas en los ojos y después me des un beso.
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Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 3:20 AM UTC
Amor apache
Resuena en tus palabras un difuso clamor de verdades oscuras, cuando me las encuentro.                                                               Rompen en mi memoria, siempre sonoras, firmes, claras, como las olas de un mar poderoso que sumerge y levanta, sin devolver ni arrebatar nunca del todo, una realidad turbia y mutilada: el tiempo, el tiempo ido.                                                                 A su conjuro, entre gotas de sal y luz de agua, con el tiempo yo mismo, restos recuperados de mí mismo vuelven y configuran un fantasma que dibuja en el aire el viejo gesto -casi olvidado ya- de la esperanza. No todo se ha perdido;                                                         vienen a mi memoria siempre tus palabras -claras, firmes, sonoras- trayéndola, llevándola.Una voz era paz, o luz, o acaso era fuego esa voz; todavía llama. O era viento tal vez: ved la alta rama del olmo aún temblorosa tras su paso. Era roja esa voz en el ocaso; cuando la noche sus horrores trama, vuelve su resplandor: sangre que clama al cielo ese de los hombres, raso. Impaciente de paz, y luminosa, ardiente, airada, entera y verdadera, era dura esa voz: todavía dura airosa y alta, como si tal cosa -alzarse en estos tiempos- nada fuera. Admirad, ya hecha estatua, su estatura.
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Dos homenajes a blas de otero
Dormi sem amor, Foi como eu devia ter acordado hoje. Acho que meu problema está nas expectativas. Eu entro num balão cheio delas, Voamos e voamos, E no alto da emoção ele se fura, Eu caio no mar. E depois vou tentando sobreviver com os restos amargos que ficaram. Aí eu me embriago, choro, Digo que vou colocar ponto final. E no outro dia acordo com uma vírgula.
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May 24, 2015
May 24, 2015 at 1:32 AM UTC
Sobrevivo
Amor mío:                 el tiempo turbulento pasó por mi corazón igual que, durante una tormenta, un río pasa bajo un puente: rumoroso, incesante, lleva lejos hojas y peces muertos, fragmentos desteñidos del paisaje, agonizantes restos de la vida. Ahora, todo ya aguas abajo -luz distinta y silencio-, quedan sólo los ecos de aquel fragor distante, un aroma impreciso a cortezas podridas, y tu imagen entera, inconmovible, tercamente aferrada -como la rama grande que el viento desgajó de un viejo tronco a la borrosa orilla de mi vida.
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Carta
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo el mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de mi carne trepando por los siglos y los huesos. De su pasaje lento y doloroso de su huida hasta el fin, sobreviviendo naufragios, aferrándose al último suspiro de los muertos, yo no soy más que el resultado, el fruto, lo que queda, podrido, entre los restos; esto que veis aquí, tan sólo esto: un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento...
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Para que yo me llame ángel gonzález
No siento el paso del tiempo ni los dedos de los pies, la llama del alma se extinguió lunas atrás. El frío que ha inundado mi interior no me deja respirar tranquila. Todo se vuelve un espejismo ante mis ojos y el tiempo se escurre como arena entre mis dedos. Todo es efímero, una simple estación que pronto acabará y se llevará con ella los restos de este amor marchitado.
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Aug 23, 2018
Aug 23, 2018 at 6:30 PM UTC
Estación
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
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Al «blasco de garay» 1
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
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Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar, a la orilla de mi lecho,         ¿quién se sentará?Cuando la trémula mano tienda, próximo a expirar, buscando una mano amiga,         ¿quién la estrechará?Cuando la muerte vidríe de mis ojos el cristal, mis párpados aún abiertos,         ¿quién los cerrará?Cuando la campana suene (si suena en mi funeral) una oración, al oírla,         ¿quién murmurará?Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya, sobre la olvidada fosa,         ¿quién vendrá a llorar?¿Quién en fin, al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo         quién se acordará?
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Rima lxi
Confiaremos en la mala memoria de la gente, ordenaremos los restos, perdonaremos a los sobrevivientes, daremos libertad a los encarcelados, seremos generosos, magnánimos y prudentes. Nos han metido las ideas exóticas como una lavativa, pero instauramos la paz, consolidamos las instituciones; los comerciantes están con nosotros, los banqueros, los políticos auténticamente mexicanos, los colegios particulares, las personas respetables. Hemos destruido la conjura, aumentamos nuestro poder: ya no nos caeremos de la cama porque tendremos dulces sueños. Tenemos Secretarios de Estado capaces de transformar la mierda en esencias aromáticas, diputados y senadores alquimistas, líderes inefables, chulísimos, un tropel de putos espirituales enarbolando nuestra bandera gallardamente. Aquí no ha pasado nada. Comienza nuestro reino.
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Tlaltelolco 68
con amenazas y promesas con veneno y ajenjo los albañiles edificaron la casa del rey y después no pudieron holgar porque vino la muerte a darles otro empleo los albañiles le dijeron a la huesuda no nos lleves hay qué hacer todavía hay que revocar a fino las paredes hay que limpiar las manchas de cal los carpinteros tenían que mejorar el acabado de las puertas los marcos de las puertas los pintores no habían terminado de pintar ¿cómo nos vas a tomar ahora? le decían pero la muerte dijo que necesitaba un palacio como aquél y más bello que aquél y quería que trabajaran para ella y los empezó a separar por oficio hasta que llegó a Hiranyaka el mejor de los albañiles autor de paredes famosas y cuando lo iba a pasar al otro lado le preguntó ¿dónde está tu corazón? tiene que venir también tu corazón no lo tengo contestó Hiranyaka ha hecho su casa en una mujer oh muerte restos de mi corazón encontrarás en cada casa de este reino en cada pared que levanté hay restos de mi corazón pero mi corazón ha hecho su casa en una mujer
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Lxxii
Quiero irme lejos A algún pequeño departamento en un 5to piso Cuatro paredes de ladrillos que me vigilen Sin calefacción y el frío tocando todo, Un colchón volador que jamás abandona el piso Silencio que sirve de abrigo Junto a los restos de una pizza de hace dos días. Sostén junto a la esquina desde hace un mes al igual que los platos si lavar Cigarros asesinados una vez más tratando de vencer mi ansiedad. Pintura seca y letras escritas sin cesar. Por la ventana se ve caer constante la lluvia Haciendo recreación de mis ojos cada noche desde hace un tiempo atrás. Mi cobija que sirve como armadura Contra todo aquello que no puedo controlar Uñas al mínimo, La depresión gana de nuevo. Mis bolsillos en 0, Justo como mis amigos. Mis sueños atacan, y los dejo jugar a su manera llevándome de un lado a otro Entrando y saliendo de pesadilla a pesadilla De realidad a realidad Recuerdos que queman cuan licor amargo un viernes por la noche. Notas escritas y mensajes sin borrar Llamadas perdidas que nunca deseo contestar Cosas filosas ocultas Ya que jamás sabes hasta dónde serás capaz de llevar todo este circo Y eso está bien, Realmente estoy feliz aquí En mi pequeño castillo de papel Que se sacude cada vez que gimo Cada vez que me levanto gritando Con cada nota de placer auto creado En mis pequeñas cuarto paredes.
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Sep 8, 2017
Sep 8, 2017 at 8:28 PM UTC
Cuatro paredes
Y sacaréme la niebla el turbio zumo oscuro del traspienso la pulpa la soborra de mente toda su gris resaca me sacaré hasta el meollo antes de que se asiente la áspera espera arena que taté teté yo y lamí y tragué yo en la sed a trago tardo largo lo hueco lo plenamente hueco y que no es más que hueco pero crece sin fin ni sino o causa o pauta o pausa me sacaré yo el lastre que no lastra por no saber a piedra por no saber saber ni saber no saber los decesos del seso y sus desechos me sacaré yo de pie junto con tanta sombra sórdida que sobra de cuanto fue y no fue o fue fue y no se fue aunque retorne al árbol del primo primo simio me sacaré yo sin tino la maraña demasiadísimo humana y mil y miles vueltas y revueltas y contras y recontras y sus colas y sus entelequitas y emocioncitas nómadas y más y más de cuajo me sacaré el obtuso yo zurdo absurdo burdo que aún busca ser herido aunque sonría entre otros obvios sordos escombros naturales y restos casi muertos de algún yo otro propio que todavía ulula porque me cree su perro
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Porque me cree su perro
¿Y el niño que mendiga? ¿Y el que vendió su posibilidad de alma? Es extraño: restos de ideas humanas se amontonan en las esquinas del barrio caídas de la despasión. El alba sale sucia en la ciudad, no arregla las furias de la noche que respiran con pulmones de fuego. ¿Nunca escribieron la palabra bondad en el libro del mundo? Quisiera quedarme en mi conciencia como hacen los perros, espantar a la desdicha continua, los sueños flacos, los pavores, su idiota irrealidad, y amar a la vida en un hotel de provincia, todo lo que no es.
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Now
Ahora andará por otras tierras, llevando lejos luces y esperanzas, aventando bandadas de pájaros remotos, y rumores, y voces, y campanas, -ruidoso perro que menea la cola y ladra ante las puertas entornadas. (Entretanto, la noche, como un gato sigiloso, entró por la ventana, vio unos restos de luz pálida y fría, y se bebió la última taza). Sí;       definitivamente el día se ha ido. Mucho no se llevó (no trajo nada); sólo un poco de tiempo entre los dientes, un menguado rebaño de luces fatigadas. Tampoco lo lloréis.  Puntual e inquieto, sin duda alguna, volverá mañana. Ahuyentará a ese gato ***** Ladrará hasta sacarme de la cama. Pero no será igual. Será otro día. Será otro perro de la misma raza.
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El día se ha ido
La lluvia ha dejado goteras en los arboles el trueno ha destruido medio bosque las tres lunas anuncian la noche alumbran a las criaturas, alertan sus voces aullidos de violines despiertan a los habitantes la mujer pantera sale a cazar sangrientos corazones. Pelaje de terciopelo con ligero movimiento acaricia con sus garras el suave viento colmillos crema de afilado marfil que asoman de su rostro violento ensuciando y devorando a un conejo muerto. El olor ha atraído a otros entre la bruma en busca de delicado alimento jaguares en la colina se disputan en un felino enfrentamiento mientras los pájaros huyen y se asustan. Un disparo seco y lento anuncia de los cazadores provenientes del desierto, monstruos de mis adentros escapar de este infierno no merece la pena vivir en mi interior pues todo aquí ya esta muerto, criaturas de los bosques no os lo pedí cuando me hicisteis para siempre vuestro rey ahora viviremos bajo la tierra hasta que la noche llegue. El gruñido del animal rompió el silencio la manada de jaguar con piel de leopardo y alma de cordero huye con desespero se refugian entre las ramas con anhelo entierran su cuerpo en el caliente suelo La orquesta comienza su crescendo Los fogonazos de fuegos golpean el firmamento rebotando y estrellándose contra el riachuelo y las garras de la pantera arañan el rostro del animal-hombre sumiéndolo en un eterno sueño devorado por las fieras. No fue capaz de vivir por siempre. Lluvia de espíritus en el claro del bosque los dioses enfurecidos susurran su nombre la sangre de líquido hierro brota por el suelo el alma de la vida y la muerte alza su vuelo. Dos de las tres lunas permanecen en el cielo mientras dos soles asoman tímidos por las montañas, las flores se balancean haciendo sonar las campanas que son sus semillas el aire es frío y huele a mañanas comienza un día nuevo, se consume el fuego la arena se levanta escurridiza en el desierto y los arboles dejan sus colores morados para otro tiempo. La reina del bosque, la mujer pantera, se refugia junto a sus hermanas en la cueva y la hierba y la maleza tapan los restos del cuerpo despedazado otra presa, pasto de las bestias.
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Dec 27, 2020
Dec 27, 2020 at 7:33 AM UTC
La Pantera
La lluvia ha dejado goteras en los arboles el trueno ha destruido medio bosque las tres lunas anuncian la noche alumbran a las criaturas, alertan sus voces aullidos de violines despiertan a los habitantes la mujer pantera sale a cazar sangrientos corazones. Pelaje de terciopelo con ligero movimiento acaricia con sus garras el suave viento colmillos crema de afilado marfil que asoman de su rostro violento ensuciando y devorando a un conejo muerto. El olor ha atraído a otros entre la bruma en busca de delicado alimento jaguares en la colina se disputan en un felino enfrentamiento mientras los pájaros huyen y se asustan. Un disparo seco y lento anuncia de los cazadores provenientes del desierto, monstruos de mis adentros escapar de este infierno no merece la pena vivir en mi interior pues todo aquí ya esta muerto, criaturas de los bosques no os lo pedí cuando me hicisteis para siempre vuestro rey ahora viviremos bajo la tierra hasta que la noche llegue. El gruñido del animal rompió el silencio la manada de jaguar con piel de leopardo y alma de cordero huye con desespero se refugian entre las ramas con anhelo entierran su cuerpo en el caliente suelo La orquesta comienza su crescendo Los fogonazos de fuegos golpean el firmamento rebotando y estrellándose contra el riachuelo y las garras de la pantera arañan el rostro del animal-hombre sumiéndolo en un eterno sueño devorado por las fieras. No fue capaz de vivir por siempre. Lluvia de espíritus en el claro del bosque los dioses enfurecidos susurran su nombre la sangre de líquido hierro brota por el suelo el alma de la vida y la muerte alza su vuelo. Dos de las tres lunas permanecen en el cielo mientras dos soles asoman tímidos por las montañas, las flores se balancean haciendo sonar las campanas que son sus semillas el aire es frío y huele a mañanas comienza un día nuevo, se consume el fuego la arena se levanta escurridiza en el desierto y los arboles dejan sus colores morados para otro tiempo. La reina del bosque, la mujer pantera, se refugia junto a sus hermanas en la cueva y la hierba y la maleza tapan los restos del cuerpo despedazado otra presa, pasto de las bestias.
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