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"refleja" poems
Estoy escribiendo un poema que no es igual a como lo pensé cuando yacía en el suelo, aplastada por la decepción. Edificio en renta. Todo o en partes. Esto soy yo. El eso inamovible, certero, negado, obstinada a ser un edificio que pertenece al pasado y que se ha desmembrado por la frase que lo ofrece al mercado, cruel patrón. Pude ser piedra colgada, piedra salvaje, piedra que vive su eterna vida sintiendo el aire del cambio, pero soy edificio de oficinas y huelo a abandono y a derrota. ¿Dónde, en la ciudad, te encuentras? Mi única esperanza ha quedado en estado larvario, un negativo separado de la tira, un pedazo rebelde y estúpido que se negó a tomar color. En las manos tengo mi castigo. Vestigio de lo que fue. Amigos que envejecieron, ventanas ominosas, pedazos de espejo que refleja a alguien que conoces pero que dejo de existir. El aire, el sol, las voces de la gente que pasa por la acera, todo sabe a fracaso, a proyecto a medias, a polvo que se acumula, a lejanía, a algo que se ha estirado más allá de lo que puede, a alguien que grita porque ya no puede hacer nada más. La ciudad (nueva, antigua) sigue vacía. La plaza cívica, el pequeño restaurant, la banca fría de piedra que no lo parecía, la fuente. Mi única esperanza se tiñó de colores falsos. Mi único puente se venció antes de que pudiera cruzarlo. ¿Dónde, en el mundo, te encuentras? Esta es mi expiación. Lágrimas que no corren, una pluma que sólo existe para escribir esto, uñas de color papel, labios que hablan otro idioma. *Where, in my life, are you? What a sad, pathetic life, I say to myself (that only being who can hear me) what a sad situation, what a sad beginning, middle and, end. Where are you? Cause I miss you. I do miss you. I do miss you a lot.* Esta es mi rendición.
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Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:07 PM UTC
Edificio en renta. Todo o en partes.
Estoy escribiendo un poema que no es igual a como lo pensé cuando yacía en el suelo, aplastada por la decepción. Edificio en renta. Todo o en partes. Esto soy yo. El eso inamovible, certero, negado, obstinada a ser un edificio que pertenece al pasado y que se ha desmembrado por la frase que lo ofrece al mercado, cruel patrón. Pude ser piedra colgada, piedra salvaje, piedra que vive su eterna vida sintiendo el aire del cambio, pero soy edificio de oficinas y huelo a abandono y a derrota. ¿Dónde, en la ciudad, te encuentras? Mi única esperanza ha quedado en estado larvario, un negativo separado de la tira, un pedazo rebelde y estúpido que se negó a tomar color. En las manos tengo mi castigo. Vestigio de lo que fue. Amigos que envejecieron, ventanas ominosas, pedazos de espejo que refleja a alguien que conoces pero que dejo de existir. El aire, el sol, las voces de la gente que pasa por la acera, todo sabe a fracaso, a proyecto a medias, a polvo que se acumula, a lejanía, a algo que se ha estirado más allá de lo que puede, a alguien que grita porque ya no puede hacer nada más. La ciudad (nueva, antigua) sigue vacía. La plaza cívica, el pequeño restaurant, la banca fría de piedra que no lo parecía, la fuente. Mi única esperanza se tiñó de colores falsos. Mi único puente se venció antes de que pudiera cruzarlo. ¿Dónde, en el mundo, te encuentras? Esta es mi expiación. Lágrimas que no corren, una pluma que sólo existe para escribir esto, uñas de color papel, labios que hablan otro idioma. *Where, in my life, are you? What a sad, pathetic life, I say to myself (that only being who can hear me) what a sad situation, what a sad beginning, middle and, end. Where are you? Cause I miss you. I do miss you. I do miss you a lot.* Esta es mi rendición.
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Aquí los antiguos recibían al fuego Aquí el fuego creaba el mundo Al mediodía las piedras se abren como frutos El agua abre los párpados La luz resbala por la piel del día Gota inmensa donde el tiempo se refleja y se sacia A la española el día entra pisando fuerte Un rumor de hojas y pájaros avanza Un presentimiento de mar o mujeres El día zumba en mi frente como una idea fija En la frente del mundo zumba tenaz el día La luz corre por todas partes Canta por las terrazas Hace bailar las casas Bajo las manos frescas de la yedra ligera El muro se despierta y levanta sus torres Y las piedras dejan caer sus vestiduras Y el agua se desnuda y salta de su lecho Más desnuda que el agua Y la luz se desnuda y se mira en el agua Más desnuda que un astro Y el pan se abre y el vino se derrama Y el día se derrama sobre el agua tendida Ver oír tocar oler gustar pensar Labios o tierra o viento entre veleros Sabor del día que se desliza como música Rumor de luz que lleva de la mano a una muchacha Y la deja desnuda en el centro del día Nadie sabe su nombre ni a qué vino Como un poco de agua se tiende a mi costado El sol se para un instante por mirarla La luz se pierde entre sus piernas La rodean mis miradas como agua Y ella se baña en ellas más desnuda que el agua Como la luz no tiene nombre propio Como la luz cambia de forma con el día
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Cerro de la estrella
Estoy aquí, contigo. Y pienso en ti, a tu sombra, a tu sombra callada como un agua de otoño. Aquí, con la cabeza caída en tu regazo, como para que pienses que contemplo las nubes. En tu rostro apacible se refleja el crepúsculo, y eres tan bella, amiga, que me duele mirarte. Aquí estoy, a tu sombra, pensando en ti, contigo. Y tú piensas, acaso, que estoy pensando en otra. Tú sonríes, segura del poder de tu beso, y yo cierro los ojos para sentir tu ausencia. Ah, pobre amiga mía, cómo quisiera amarte, amarte como entonces, cuando tú no me amabas... Ah, sí, qué pronto pasan el amor y las nubes... Qué irreparablemente se mustian las espigas... Aquí, bajo este árbol que ignora su silencio, mí corazón se aleja tristemente del tuyo. Y, sin embargo, amiga, ya ves que te sonrío. Y mi boca recorre la distancia del beso. Pero pienso en el modo de dejar de besarte, y en una despedida que no te haga llorar...
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Estoy aquí contigo...
Una curva comienza a delinearse en tus labios Se asoma la felicidad en tus ojos Se desprende de ti el dolor Desparece la angustia Te encuentras en la curva imperfecta que refleja tu alma Parece que estaba extraviada Vagando alrededor tuyo sin saber cómo volver Pero ha encontrado el camino de vuelta a su hogar Y hoy más que nunca Vive en tu rostro Y finalmente le devuelve al mundo lo que tanto extrañaba El fenómeno detiene el tiempo Por segundos esa curva es todo lo que existe La vida depende de su presencia Las miradas se suspenden en el aire Y cuando se queda a vivir en ti El corazón comienza a moverse en tu pecho Y el mundo puede escuchar cada uno de sus latidos El flujo de la vida por tu cuerpo Y todo por esa curva en tu rostro
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Jan 16, 2015
Jan 16, 2015 at 7:55 PM UTC
Sonrisa
No envidiéis mi alegría, mi salud ni mi canto; no envidiéis lo que sueño, ni envidiéis lo que digo. Todo eso vale poco, por más que cueste tanto... Pero, eso sí: envidiadme la amistad de este amigo. Envidiadme la gloria de esta firme confianza cuyo sentir profundo ni en bien ni en mal se altera, porque yo siento mío lo que su mano alcanza, y en él es permanente mi dicha pasajera. Envidiadme este amigo que me mira de frente, pues ni lo acerca el triunfo ni lo aleja el fracaso, y él madura en espiga lo que en mí fue simiente, y yo duermo en su lecho pero él bebe en mi vaso. No importa si estoy solo, pues siempre está conmigo, y mis propias arrugas lo van haciendo viejo... Ah, sí, envidiadme todos la amistad de este amigo               que refleja mi espejo.
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El amigo
Como el niño jugando con desechos del hombre, un harapo brillante, papel coloreado o pedazo de vidrio, a los que su imaginación da vida mágica, y goza y canta y sueña a lo largo del día que las horas no miden, así con tus recuerdos. No son como las cosas de que cerciora el tacto, que contempla los ojos; de cuerpo más aéreo que un aroma, un sonido, sólo tienen la forma prestada por tu mente, existiendo invisibles para el mundo aun cuando el mundo para ti lo integran. Vivir contigo quieres vida menos ajena que esta otra, donde placer y pena no sean accidentes encontrados, sino faces del alma que refleja el destino con la fidelidad trasmutadora de la imagen brotando en aguas quietas. Esperan tus recuerdos el sosiego exterior de los sentidos para llamarte o para ser llamados, como esperan las cuerdas en vihuela la mano de su dueño, la caricia diestra, que evoca los sonidos diáfanos, haciendo dulcemente de su poder latente, temblor, canto. Vuelto hacia ti prosigues el divagar enamorado de lo que fue tal como ser debiera, y así la vida pasas, morador de entresueños, por esas galerías donde a la luz más bella hace la sombra y donde a la memoria más pura hace el olvido. Si morir fuera esto, un recordar tranquilo de la vida, un contemplar sereno de las cosas, cuán dichosa la muerte, rescatando el pasado para soñarlo a solas cuando libre, para pensarlo tal presente eterno, como si un pensamiento valiese más que el mundo.
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El retraído
Liliana, ¿está mal que esté celoso del vaso que toca tus labios lucios? o el sol de la mañana que acaricia tu suave piel? ¿es incorrecto que soy celoso del viento de la tarde que suavemente mueve su pelo sedoso? Y la música que penitrates tu alma? Es malo que estoy celoso del espejo que ve y refleja tus ojos como la luz de la luna sobre un mar en calma? ¿está mal que esté celoso de la ropa que abraza tu cuerpo como me gusta hacer? O la música que llena tu alma con pasión? ¿es incorrecto que soy celoso del gatito que le hace sonreír? ¿y la almohada que acuna suavemente tu cabeza mientras sueñas? ¿está mal que estoy celoso de aquellos que pueden escuchar la música encantadora que es su voz? ¿o aquellos que pueden ver la forma en que camina con elegancia como una princesa en una película? ¿es incorrecto que en su ausencia parezco a un barco sin un timón? ¿o que te echo tanto de menos es como un dolor físico? Si todos estos sentimientos están equivocados nunca voy a ser correcto, porque las palabras en este poema nunca puede ser suficiente para decirte cuánto te amo.
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Aug 26, 2017
Aug 26, 2017 at 4:17 PM UTC
To my wife Liliana
Lo han despojado del diverso mundo, de los rostros, que son lo que eran antes. De las cercanas calles, hoy distantes, y del cóncavo azul, ayer profundo. De los libros le queda lo que deja la memoria, esa forma del olvido que retiene el formato, el sentido, y que los meros títulos refleja. El desnivel acecha. Cada paso puede ser la caída. Soy el lento prisionero de un tiempo soñoliento que no marca su aurora ni su ocaso. Es de noche. No hay otros. Con el verso debo labrar mi insípido universo. Desde mi nacimiento, que fue el noventa y nueve de la cóncava parra y el aljibe profundo, el tiempo minucioso, que en la memoria es breve, me fue hurtando las formas visibles de este mundo. Los días y las noches limaron los perfiles de las letras humanas y los rostros amados; en vano interrogaron mis ojos agotados las vanas bibliotecas y los vanos atriles. El azul y el bermejo son ahora una niebla y dos voces inútiles. El espejo que miro es una cosa gris. En el jardín aspiro, amigos, una lóbrega rosa de la tiniebla. Ahora sólo perduran las formas amarillas y sólo puedo ver para ver pesadillas.
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El ciego
En la amplitud benigna del contorno y rompiendo el mutismo del paisaje flotan como poema de consuelo las estrofas metálicas de las torres parleras; retratan el matiz de la llanura en su inmóvil pupila las vacadas dispersas en la margen del río que abandona en su corriente sus vellones de armiño y refleja del puente en las columnas su música de acentos virgilianos; y parece que el alma de las cosas más imponentes del nativo suelo me saluda con voces fraternales. El rumor de una interna clarinada resucita del fondo de mi mente a los preclaros héroes del terruño y me siento orgulloso de la sangre que hincha mis arterias juveniles; miro que están en pie los viejos muros de la casa paterna y con los hilos frágiles del sueño reconstruyo el momento de la dicha; las jardines fragantes disipan con sus prados luminosos las obstinadas nieblas de mi invierno, y con su nota azul me torna alegre la familiaridad de las montañas. Vuelvo otra vez a tu clemente asilo, tierra de amor donde mis ojos vieron de la existencia las primeras luces, y al llegar a tu abrigo me conforto con el sano perfume de tus brisas; en el mudo jardín de mi tristeza evocan las escenas de la infancia de la dicha los pájaros locuaces; oigo la voz solemne del pasado sonar alegremente en el silencio de mis desolaciones interiores; y al ver el apiñado caserío que guarda entre sus muros paternales a la mujer que iluminó mi senda haciendo que brotara mi cariño en románticas flores, miro apuntar la aurora sonriente en la noche sin fin de mi congoja, charlando en los aleros de mi alma la errante golondrina del recuerdo. ¡Oh tierra bendecida que idolatro con el más reverente de los cultos, con qué júbilo inmenso reconozco la religiosidad de tus matronas y la hidalga nobleza de tus hijos! En tu regazo amante se mitiga el rigor de mis duelos incurables, me das el dulce título de hermano y con ansias anhelo, como en un insinuante panteísmo, ser el bronce que suena en tus esquilas, una roca prendida en tus picachos o un álamo llorón junto a las tapias de tu dormido y grave cementerio.
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El suelo nativo
En la amplitud benigna del contorno y rompiendo el mutismo del paisaje flotan como poema de consuelo las estrofas metálicas de las torres parleras; retratan el matiz de la llanura en su inmóvil pupila las vacadas dispersas en la margen del río que abandona en su corriente sus vellones de armiño y refleja del puente en las columnas su música de acentos virgilianos; y parece que el alma de las cosas más imponentes del nativo suelo me saluda con voces fraternales. El rumor de una interna clarinada resucita del fondo de mi mente a los preclaros héroes del terruño y me siento orgulloso de la sangre que hincha mis arterias juveniles; miro que están en pie los viejos muros de la casa paterna y con los hilos frágiles del sueño reconstruyo el momento de la dicha; las jardines fragantes disipan con sus prados luminosos las obstinadas nieblas de mi invierno, y con su nota azul me torna alegre la familiaridad de las montañas. Vuelvo otra vez a tu clemente asilo, tierra de amor donde mis ojos vieron de la existencia las primeras luces, y al llegar a tu abrigo me conforto con el sano perfume de tus brisas; en el mudo jardín de mi tristeza evocan las escenas de la infancia de la dicha los pájaros locuaces; oigo la voz solemne del pasado sonar alegremente en el silencio de mis desolaciones interiores; y al ver el apiñado caserío que guarda entre sus muros paternales a la mujer que iluminó mi senda haciendo que brotara mi cariño en románticas flores, miro apuntar la aurora sonriente en la noche sin fin de mi congoja, charlando en los aleros de mi alma la errante golondrina del recuerdo. ¡Oh tierra bendecida que idolatro con el más reverente de los cultos, con qué júbilo inmenso reconozco la religiosidad de tus matronas y la hidalga nobleza de tus hijos! En tu regazo amante se mitiga el rigor de mis duelos incurables, me das el dulce título de hermano y con ansias anhelo, como en un insinuante panteísmo, ser el bronce que suena en tus esquilas, una roca prendida en tus picachos o un álamo llorón junto a las tapias de tu dormido y grave cementerio.
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Tu boca jugosa y fragante. Su risa coqueta reía. Tan fresca la risa fluía, que su agua la fuente sonante por ti detenía... Tu boca reía... tu boca, que tiene humedad de ambrosía, que tanto promete y provoca: Tu boca de miel y armonía, reía... Y vino una abeja dorada, de mieles ansiosa, y quiso, creyéndola rosa, posarse en tu boca encarnada, fragante y jugosa... Y en tanto la abeja volaba buscando la miel de la rosa, riendo una risa nerviosa, tu boca el ataque esquivaba medrosa... Tu boca reía y gemía de angustia. La abeja de oro, en pos de la rosa que huía, ritmaba su vuelo sonoro. Y, al cabo, la abeja posóse en tu boca riente: Tu risa fue grito doliente, fue queja... Decidme, señora, si es justa la cólera vuestra; decir si merezco esta adusta mirada que ira demuestra. Al ver vuestro aprieto, un instante, quedóse mi mente perpleja: ¡No había manera galante de darle muerte a la abeja! Verdad que os besé; pero en eso no hay sombra de culpa: Matar una abeja de un beso, tal beso disculpa. No fue, mi señora, osadía, besar vuestros labios, rosados: La abeja me hirió en su agonía: Miradme los labios hinchados. Cierto es que bendigo a la abeja traidora, mas, ved cuánto sufro, en castigo de haberos besado, señora. Reíd vuestra risa nerviosa, reíd vuestra risa coqueta; que ría la boca jugosa, que ría la húmeda rosa que adora el poeta... Reíd y pensad un instante si el beso una injuria refleja: ¿Había otro modo galante de darle muerte a la abeja?
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La abeja
Tu boca jugosa y fragante. Su risa coqueta reía. Tan fresca la risa fluía, que su agua la fuente sonante por ti detenía... Tu boca reía... tu boca, que tiene humedad de ambrosía, que tanto promete y provoca: Tu boca de miel y armonía, reía... Y vino una abeja dorada, de mieles ansiosa, y quiso, creyéndola rosa, posarse en tu boca encarnada, fragante y jugosa... Y en tanto la abeja volaba buscando la miel de la rosa, riendo una risa nerviosa, tu boca el ataque esquivaba medrosa... Tu boca reía y gemía de angustia. La abeja de oro, en pos de la rosa que huía, ritmaba su vuelo sonoro. Y, al cabo, la abeja posóse en tu boca riente: Tu risa fue grito doliente, fue queja... Decidme, señora, si es justa la cólera vuestra; decir si merezco esta adusta mirada que ira demuestra. Al ver vuestro aprieto, un instante, quedóse mi mente perpleja: ¡No había manera galante de darle muerte a la abeja! Verdad que os besé; pero en eso no hay sombra de culpa: Matar una abeja de un beso, tal beso disculpa. No fue, mi señora, osadía, besar vuestros labios, rosados: La abeja me hirió en su agonía: Miradme los labios hinchados. Cierto es que bendigo a la abeja traidora, mas, ved cuánto sufro, en castigo de haberos besado, señora. Reíd vuestra risa nerviosa, reíd vuestra risa coqueta; que ría la boca jugosa, que ría la húmeda rosa que adora el poeta... Reíd y pensad un instante si el beso una injuria refleja: ¿Había otro modo galante de darle muerte a la abeja?
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Tu ausencia es el retrato de la melancolía. Una piedra atorada en mi garganta. Un espejo hecho pedazos, que refleja cada astilla de mi demacrado corazón. Tu ausencia es el árbitro que sentencia mis batallas perdidas. El eslabón perdido de alguna cadena perpetua. Un perdón en silencio. Un invierno sin causa. Con tu ausencia incineraste mis sueños. Y si al vivir tuviera un motivo, sería recuperarte.
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Sep 5, 2025
Sep 5, 2025 at 1:24 AM UTC
Tu ausencia
En el agua la estrella se refleja Como una lentejuela de oro vivo, O un lunar imprevisto en el motivo Gris y redondo de la charca añeja. Admiradas, absortas en la duda De qué será lo que en el pozo brilla, Las ranas están quietas a la orilla En una adoración paciente y muda. Y el pastor loco que con astros sueña Hunde en el agua la imprudente mano. Quiere sacar la estrella del pantano Y en la imposible salvación se empeña. ¡Cloc, cloc!-gimen las ranas desoladas. Roto el reflejo, desgarrado el astro, Ya no queda en la charca sino un rastro De hebras de luz sutiles y doradas. Y yo, que asisto a la lección y llevo En mi charca interior la dulce estrella De una ilusión que se retrata en ella, A ansiar la realidad ya no me atrevo. Y como hipnotizada por el loco Afán de no ver roto mi tesoro, Hago guardia tenaz al astro de oro, Lo miro fijo, pero no lo toco.
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La estrella
Tu pupila es azul y, cuando ríes, su claridad süave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana         que en el mar se refleja. Tu pupila es azul y, cuando lloras, las transparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío         sobre una vïoleta. Tu pupila es azul, y si en su fondo como un punto de luz radia una idea, me parece en el cielo de la tarde         una perdida estrella.
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Rima xiii
La luna, La luna llena y redonda, Esta hueca y vacía. El viento, El viento rápido y feroz, Esta lento y frío. Las aguas, El agua deslizante y fresca, Esta estancada por los metales humanos y el estiércol y la basura la detienen. La tierra, La nutrida tierra, Esta seca y quebrantada. Los árboles, Los fuertes y robustos árboles, Estándares de la vida, Se inclinan hacia la tierra seca. La luna hueca se refleja en la tierra vacía y seca; Y la tierra esta seca porque el agua no corre Y esta estancada Y el estiércol Y la basura Convierten el agua en lodo, Y el agua se seca y desvanece Y la tierra endurece, Y los árboles, los grandes árboles sé mueren, Y ya no existe el viento, Y todo muere. Muere la tierra, Porque el agua se a secado, Por culpa de los metales humanos. Por culpa de los metales humanos muere el agua que seca la tierra que da muerte a los árboles que callan al viento. Y la luna, La luna hueca y desolada desciende, Y nace el sol caluroso, Y quema todo, Y todo muere.
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Apr 19, 2018
Apr 19, 2018 at 11:21 PM UTC
Desolación Nocturna
Por atrevida, por andar irrumpiendo los prototipos establecidos, por arrollar antiguos criterios, por codiciar una nueva orden, por querer equidad y causar desorden.., al pozo te vamos a lanzar. Por instruir a la virgen, por cultivar tensiones, por tu resistencia a mi poderío, por pensar por ti misma, por creer que por ti misma – avanzarías.., al pozo te vamos a lanzar. Por tu insurrección; abriendo piernas cuando se te pide abstinencia, por cerrarlas cuando exigimos tenerla, por alzar la voz a tu pareja, por querer discutir temas que no son de tu incumbencia, por querer estar al mando de tu cuerpo.., al pozo te lanzaremos. Por quemar tus sostenes que siempre hemos sostenidos bajo juiciosos códigos, cubriéndote en una historia donde no eras protagonista, sino, una bizantina participe en tu propia historia. Por gozar de tu desnudez sin aquiescencia, por contar que nos falta carisma y decencia, por no querer ser mi colchoneta, por ser libre como una alondra, por exigir más en el lecho, por creída e igualada al mirarme la cara desafiando mis ordenanzas.., al pozo te lanzaremos. Por llevar un espejo que refleja lo cobardes que hemos sido. Por revelar nuestras fragilidad, por denunciar nuestra doble moral, por educarte y educar a la sociedad, por proclamar tu autonomía y salirte de la mía… ¡Al pozo te vamos a lanzar! LeydisProse 10/29/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 29, 2018
Oct 29, 2018 at 3:58 PM UTC
Alondra
A veces tienes que desplomarte A veces tiene el cuerpo que desmoronarse, a veces tienes que ser invisible, desaparecerte, esconderte, retirarte. A veces la única manera de recuperarte, es en la invisibilidad…ya que da espacio para contigo encontrarte. Es en el proceso de desechar la piel inerte, la que está muerta, la que para nada te sirve y sacar otra que a tu alma alimente. Es duro el proceso, cuando no hay aves surcando el cielo, cuando tu brillo parece más aserrín que un bello reflejo. cuando de tanto llorar tu centro se ahueca. Si, duele caminar con una sola pierna, duele anclarte en puerto inciertos, duele no saber cuál rostro refleja el espejo, duele saber que a veces todo es un espejismo, mas nada dura por siempre tanto el cielo como el infierno, tuvieron fecha de estreno. Puede ser solitario vivir sin ensueños, sin quimeras, sin hogueras que colmen tu interino fuego. Sí, todo eso es cierto, pero es ahí, donde aprendes, que tu dominas tu cuerpo. Solo tú, tienes control de cuan feliz te sientes, estés sola, acompañada o solamente ardiendo en fuego. Nada ni nadie puede encontrar sus sueños, solo tú sabes, su escondite secreto. Nada ni nadie puede hacer la fusión de que tu corazón encuentre sus pulsos, solo tu controlas el ritmo y al paso que debe seguirte. Nada ni nadie puede amarte con pureza, cuando tú misma ¡maltratas tu existencia! Permitiendo asaltos a tu persona, y falta de respeto en tu presencia. Solamente tú puedes entregarte, amarte con intención con destino y fortaleza!!! LeydisProse 10/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 11, 2017
Oct 11, 2017 at 1:51 PM UTC
NADA, NI NADIE (Solo tú puedes)
A veces tienes que desplomarte A veces tiene el cuerpo que desmoronarse, a veces tienes que ser invisible, desaparecerte, esconderte, retirarte. A veces la única manera de recuperarte, es en la invisibilidad…ya que da espacio para contigo encontrarte. Es en el proceso de desechar la piel inerte, la que está muerta, la que para nada te sirve y sacar otra que a tu alma alimente. Es duro el proceso, cuando no hay aves surcando el cielo, cuando tu brillo parece más aserrín que un bello reflejo. cuando de tanto llorar tu centro se ahueca. Si, duele caminar con una sola pierna, duele anclarte en puerto inciertos, duele no saber cuál rostro refleja el espejo, duele saber que a veces todo es un espejismo, mas nada dura por siempre tanto el cielo como el infierno, tuvieron fecha de estreno. Puede ser solitario vivir sin ensueños, sin quimeras, sin hogueras que colmen tu interino fuego. Sí, todo eso es cierto, pero es ahí, donde aprendes, que tu dominas tu cuerpo. Solo tú, tienes control de cuan feliz te sientes, estés sola, acompañada o solamente ardiendo en fuego. Nada ni nadie puede encontrar sus sueños, solo tú sabes, su escondite secreto. Nada ni nadie puede hacer la fusión de que tu corazón encuentre sus pulsos, solo tu controlas el ritmo y al paso que debe seguirte. Nada ni nadie puede amarte con pureza, cuando tú misma ¡maltratas tu existencia! Permitiendo asaltos a tu persona, y falta de respeto en tu presencia. Solamente tú puedes entregarte, amarte con intención con destino y fortaleza!!! LeydisProse 10/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Un astro brilla en el azul del cielo Y en el agua dormida se refleja. Un hombre que pasaba Dijo al niño poeta: «Tú, que sueñas con rosas en las manos, Y con el alma al ideal abierta Cantando vas tus ilusiones, dime: Entre tú y yo, ¿cuál es la diferencia?» «Esta», responde el niño; «Levanta la cabeza: ¿Ves la estrella que brilla solitaria En el azul?» -«La veo.» -«Ahora cierra Los ojos y responde: ¿Con los ojos cerrados sigues viéndola?» -«No, dijo el hombre. No la veo». Entonces, Como el que absorto sueña, «Aunque cierre los ojos, dijo el niño, Yo sigo viendo en el azul la estrella».
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El niño y la estrella
Me ducho con agua caliente hasta dejarme rojeces y moretones en la piel Suda mi cuerpo mojado Un baile de burbujas se reflejan en la pared manchada Mi sangre bombea tan fuerte que siento que el corazón me estalla. Eres tan suave y traslúcido como un riachuelo yo soy tan fuerte y opaca como una catarata. ¿Pensarán esas personas en mi? de la misma manera que yo en ellas ¿Me querrá en la soledad de su cuarto? de la misma forma que yo lo hago. No me dejas querer a nadie más aún te recuerdo en la oscuridad tu estás en mi mente Yo soy la luna. Y todas las noches me acuesto desolada. El bastión en el acantilado está sitiado esta noche es la última. El fuego se refleja en el mar, lo veo desde las almenaras, y por decirte una vez más la verdad se que esta es la última noche, que te beso, que te beso con honestidad. Hoy he hecho muy buenas acciones para ver si me hablas. Visito únicamente los lugares en los que sé que tu estarás. No soy tan fuerte para vivir sin ti La primera noche que duermo bajo este techo lo hago con el corazón quebrado, agrietado. Tormenta de verano viento caliente al ocaso el relámpago y el trueno rompiendo el cielo Me quedo toda la noche despierta rezando en voz alta para que me quieras antes de que termine el verano, intento olvidarte pero mi cabeza siempre encuentra la forma de volver a ti Me disparo en el pecho suplicando que tu también sientas el dolor pero no. Calor proveniente de tu cuerpo Se clavó en mi piel el anzuelo y arranqué las vendas antes de que curasen las heridas, porque tus abrazos aún me duelen en la espalda Comienza el ataque a las murallas mis pies, ahora descalzos, están llenos de llagas. Deshecho mi cuerpo como hielo, en el suelo Voy a hablarle a tus ojos mirándolos fijamente de ahora en adelante evitaré evadir tu mirada no temo que me dañes. Aún recuerdo el peso fantasmagórico de tu cuerpo en mi espalda rodeando mi torso, oliendo mi pelo. Me senté en el prado a escucharte mientras las hierbas con mis manos arrancaba, me doy cuenta, estaba equivocada esto es peor de lo que pensaba. Venga a mi tu reino porque tu tienes la llave. El poder, te suplico te pido, te imploro y lo siento Hazme feliz con tu presencia.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:38 PM UTC
13. El Bastión (Recuerdos)
Me ducho con agua caliente hasta dejarme rojeces y moretones en la piel Suda mi cuerpo mojado Un baile de burbujas se reflejan en la pared manchada Mi sangre bombea tan fuerte que siento que el corazón me estalla. Eres tan suave y traslúcido como un riachuelo yo soy tan fuerte y opaca como una catarata. ¿Pensarán esas personas en mi? de la misma manera que yo en ellas ¿Me querrá en la soledad de su cuarto? de la misma forma que yo lo hago. No me dejas querer a nadie más aún te recuerdo en la oscuridad tu estás en mi mente Yo soy la luna. Y todas las noches me acuesto desolada. El bastión en el acantilado está sitiado esta noche es la última. El fuego se refleja en el mar, lo veo desde las almenaras, y por decirte una vez más la verdad se que esta es la última noche, que te beso, que te beso con honestidad. Hoy he hecho muy buenas acciones para ver si me hablas. Visito únicamente los lugares en los que sé que tu estarás. No soy tan fuerte para vivir sin ti La primera noche que duermo bajo este techo lo hago con el corazón quebrado, agrietado. Tormenta de verano viento caliente al ocaso el relámpago y el trueno rompiendo el cielo Me quedo toda la noche despierta rezando en voz alta para que me quieras antes de que termine el verano, intento olvidarte pero mi cabeza siempre encuentra la forma de volver a ti Me disparo en el pecho suplicando que tu también sientas el dolor pero no. Calor proveniente de tu cuerpo Se clavó en mi piel el anzuelo y arranqué las vendas antes de que curasen las heridas, porque tus abrazos aún me duelen en la espalda Comienza el ataque a las murallas mis pies, ahora descalzos, están llenos de llagas. Deshecho mi cuerpo como hielo, en el suelo Voy a hablarle a tus ojos mirándolos fijamente de ahora en adelante evitaré evadir tu mirada no temo que me dañes. Aún recuerdo el peso fantasmagórico de tu cuerpo en mi espalda rodeando mi torso, oliendo mi pelo. Me senté en el prado a escucharte mientras las hierbas con mis manos arrancaba, me doy cuenta, estaba equivocada esto es peor de lo que pensaba. Venga a mi tu reino porque tu tienes la llave. El poder, te suplico te pido, te imploro y lo siento Hazme feliz con tu presencia.
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Si vieras, amiga, qué espacio transcurre mi lenta existencia la marcha inmutable del tiempo fatiga         mi añeja dolencia; mis torvos fastidios apenas mitiga         la gloria que llevo:         tu amor siempre nuevo,         tu afecto sencillo... Y todas las noches mi dulce reclamo escucha en tus rejas el viejo estribillo:         -¿Me quieres?                                             -¡Te amo! Monótona corre mi vida, bien mío; sus páginas tristes me dicta el hastío.         Los días son iguales         como ondulaciones que van de los lagos sobre los cristales.         Prende la mañana         sus fulguraciones         sobre la sabana.         Y al morir el día asoma la noche sus negros capuces         por la serranía, y con sus arenas refleja el desierto         las últimas luces         del astro ya muerto.         En vanas quimeras         consumo mis días; tus horas que mueren pasan cual viajeras,         con ellas las mías         y ante tu ventura         te digo muy quedo que a veces hastiado medito con miedo,         cariñosa hermana,         en el día sombrío, en las inclemencias del invierno frío que en tus bucles deje la primera cana. Tus páginas tristes me dicta el hastío...         mis sueños         pequeños,         mi vida         escondida; y noche por noche con suave reposo         llegando a tu reja         te digo amoroso la frase de antaño, la cláusula vieja.
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La canción del hastío
Si vieras, amiga, qué espacio transcurre mi lenta existencia la marcha inmutable del tiempo fatiga         mi añeja dolencia; mis torvos fastidios apenas mitiga         la gloria que llevo:         tu amor siempre nuevo,         tu afecto sencillo... Y todas las noches mi dulce reclamo escucha en tus rejas el viejo estribillo:         -¿Me quieres?                                             -¡Te amo! Monótona corre mi vida, bien mío; sus páginas tristes me dicta el hastío.         Los días son iguales         como ondulaciones que van de los lagos sobre los cristales.         Prende la mañana         sus fulguraciones         sobre la sabana.         Y al morir el día asoma la noche sus negros capuces         por la serranía, y con sus arenas refleja el desierto         las últimas luces         del astro ya muerto.         En vanas quimeras         consumo mis días; tus horas que mueren pasan cual viajeras,         con ellas las mías         y ante tu ventura         te digo muy quedo que a veces hastiado medito con miedo,         cariñosa hermana,         en el día sombrío, en las inclemencias del invierno frío que en tus bucles deje la primera cana. Tus páginas tristes me dicta el hastío...         mis sueños         pequeños,         mi vida         escondida; y noche por noche con suave reposo         llegando a tu reja         te digo amoroso la frase de antaño, la cláusula vieja.
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