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"recordando" poems
Llamarada de ayer, ceniza ahora, ya todo será en vano, como fijar el tiempo en una hora o retener el agua en una mano. Ah, pobre amor tardío, es tu sombra no más lo que regresa, porque si el vaso se quedó vacío nada importa que esté sobre la mesa. Pero quizás mañana, como este gran olvido es tan pequeño, pensaré en ti, cerrando una ventana, abriendo un libro o recordando un sueño... Tu amor ya está en mi olvido, pues, como un árbol en la primavera, si florece después de haber caído, no retoña después de ser hoguera; pero el alma vacía se complace evocando horas felices, porque el árbol da sombra todavía, después que se han secado sus raíces; y una ternura nueva me irá naciendo, como el pan del trigo: Pensar en ti una tarde, cuando llueva, o hacer un gesto que aprendí contigo. Y un día indiferente, ya en olvido total sobre mi vida, recordaré tus ojos de repente, viendo pasar a una desconocida...
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Tercer poema de la despedida
*No se porque cuando dices ciertas cosas, salen de tu boca en un tono muy sensual que me excita, recordando el suave sonido de tu voz, diciendo esas palabras en mi oido. Sintiendo el calor de tu pecho reposado en el mio y el aroma de tu piel intoxicante me hace explotar en segundos. Quisiera excitarte un porciento de lo que me haces sentir a mi, para que sepas la locura que me haces pasar cada momento que me imagino estar dentro de ti, desde la primera mirada de tus ojos, el primer beso de tus labios y hasta el ultimo gemido cuando te penetro. Esos son mis pensamientos cada noche antes de dormir y hacerlos realidad en mis sueños.*
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Nov 4, 2013
Nov 4, 2013 at 11:39 PM UTC
Cada Noche
Como uma gota de água se juntando formando um oceano, É a cor da esperança azulada desse mar perto dos teus seios, Nada diferente da saudade das noites loucas perto da água, Em que vivi momentos eternos para o meu coração, Não poderia nunca esquecer que aqueci meus anseios junto de ti, Acreditei na realização dos melhores sonhos perante o teu sorriso, O teu silêncio confortou-me sempre que precisava de paz e harmonia. A cor dos teus olhos igual à do meu coração nunca eu vou esquecer, Como não me esqueço das tuas mãos quentes agarrando o meu corpo, O teu suspiro suave mantendo-me quente e aconchegado nos teus braços. Se eu voltar a viver esses momentos para sempre recordar, Será ironia de um destino permanente e cada vez mais distante, Mas é essa a verdade que ficou, é difícil ocuparem o teu lugar, Também porque continua ocupado com as tuas coisas, O teu cheiro mantem-se impregnado em mim como se fosse hoje, O som das tuas palavras doces ficou nos meus ouvidos, E ainda hoje te ouço por vezes nos meus sonhos! Tudo acabou mal mas não muda a pessoa que tu és! És exactamente aquilo que te dizia tantas vezes ao ouvido! Coisas que só eu e tu sabemos e vamos recordando! Um desejo que estejas bem e guardes de mim boa lembrança! Se assim for nada que pudesse existir me deixaria mais feliz. Autor: António Benigno
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Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 5:01 AM UTC
Desejo chegar ao teu ouvido
Las horas no han pasado, todavía, y está mañana lejos igual a un arrecife que apenas distingo.                           Tú no sientes cómo el tiempo se adensa en esta habitación con la luz encendida, como está fuera el frío lamiendo los cristales...Qué desprisa, en mi cama esta noche, animalito, con la simple nobleza de la necesidad, mientras que te miraba, te quedaste dormido.Así pues, buenas noches.                                         Ese país tranquilo cuyos contornos son los de tu cuerpo da ganas de morir recordando la vida, o de seguir despierto -cansado y excitado- hasta el amanecer.A solas con la edad, mientras tú duermes como quien no ha leído nunca un libro, pequeño animalito: ser humano -más franco que en mis brazos-, por lo desconocido.
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Un cuerpo es el mejor amigo del hombre
Ante mi, tus ojos desvanecen llevando agrias lagrimas, al irme muy lejos y desconectandome de ti siento un vació un amargo vació y recordando esas tristes lagrimas que cayeron por mi, en ese instante mis ojos se convirtieron en esferas de agua , pensando en lo mal que hice, al verte marchar por mi capricho, al no poder decirte ''regresa'', este vació me mata, deseando que tus cálidas manos me regresen a la vida.
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Jun 15, 2014
Jun 15, 2014 at 1:00 AM UTC
un adiós inesperado
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande. Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar. La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados. Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más! Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste. -Hijo, ¡cómo estás viejo! Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo! Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo: -Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande. La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.
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El buen sentido
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande. Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar. La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados. Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más! Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste. -Hijo, ¡cómo estás viejo! Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo! Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo: -Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande. La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.
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Y vendrán tus monstruos a buscarte, Escondidos en la solapa del pasado, Recordando aquellos tiempos escaseados, Donde existías sin necesidad de responsabilizarte, Y vendrán tus monstruos a buscarte, Todos ecos de tus gritos y tus golpes, Alhajados con mil manillas de cobre, Donde hay llaves que abren lo menos deseado, Y vendrán todos tus monstruos a buscarte, Desde el más pequeño y recóndito rincón, ¿Te recuerdas cuando te decías campeón? Ahora vives haciéndole ofrendas al amor Esperando que te vuelvan lo invencible Y vendrán tus monstruos a enamorarte, Pegándote los labios al oído, Repitiendo cada prosa ya olvidada, Con la que te hacías decir que eras un dios: Los demás no valían nada. Y vendrán tus monstruos a devorarte, Como punto final de breve historia, Llegaran mofándose de tu gloria, Y no tendrás más que callar Y volverte una memoria.
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Sep 25, 2018
Sep 25, 2018 at 11:15 PM UTC
Monstruos, un réquiem a la injusticia.
Y ya ves: yo estoy solo, murmurando tu nombre, recordando los besos que te di y no te di, y acaso tú, esta tarde, le sonreíste a un hombre que ni siquiera se parece a mí. O puede suceder, quién sabe cuándo, que irás entre el gentío de una calle cualquiera, y yo sé de qué modo se le quedan mirando a una mujer bonita que pasa por la acera. Sí, tal vez siento celos, celos tristes, celos de no estar juntos, celos de no sé quién; celos de por qué sales y de cómo te vistes, que no quieren ser celos y son celos también. Y de repente no te siento mía, o estás como más lejos de repente, y tengo la tristeza de una casa sombría donde aún sopla el perfume de una mujer ausente. Afuera está la tarde, con su gris infinito; afuera está la lluvia, calladamente cruel, y quisiera decirte cómo te necesito... pero se me emborrona la tinta en el papel...
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Carta de amor ii
Se deja de querer, y no se sabe por qué se deja de querer: Es como abrir la mano y encontrarla vacía, y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue. Se deja de querer, y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed; como andar en otoño sobre las hojas secas, y pisar la hoja verde que no debió caer. Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren; o como quien despierta recordando un camino, pero ya sólo sabe que regresó por él. Se deja de querer, como quien deja de andar por una calle, sin razón, sin saber; y es hallar un diamante brillando en el rocío, y que, ya al recogerlo, se evapore también. Se deja de querer, y es como un viaje detenido en la sombra, sin seguir ni volver; y es cortar una rosa para adornar la mesa y que el viento deshoje la rosa en el mantel. Se deja de querer, y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel; o escribir en la arena la fecha de mañana y que el mar se la lleve con el nombre de ayer. Se deja de querer, y es como un libro que, aun abierto hoja a hoja, quedó a medio leer; y es como la sortija que se quitó del dedo, y sólo así supimos que se marcó en la piel. Se deja de querer, y no se sabe por qué se deja de querer...
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Se deja de querer
Cuando escuche la noticia, me dio un retorcijon en el estomago, entre en un pequeño shock. Quería verte, quería escucharte, quería que nuestros ojos se cruzaran nuevamente. La noticia de que no habría razón para vernos me dejo desesperanzado, te había prometido un día antes que nos veríamos y aunque tu no sepas que me gustas se que sientes algo por mi. Tus ojos se iluminan hasta con la cantidad mas pequeña de luz. Verte un día a la semana no es suficiente para mi, quiero cruzarnos 24/7 o al menos 5 días a la semana. No pude cumplir esa pequeña promesa que te hice y se me rompe el alma al saber que no te veré por 2 semanas, o bueno eso es lo que pienso, quien sabe de pronto el universo nos reúna nuevamente y podamos decir adiós por poco tiempo, aunque no del todo triste porque te veré en mis sueños siempre recordando tus ojos negros y cabello largo. Mi mayor anelo es que podamos vernos, que podamos sentirnos pero mas importante, que podamos ser.
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Mar 16, 2016
Mar 16, 2016 at 9:00 PM UTC
Untitled
Te canto esta canción Bien de mi vida Recordando nuestros tiempos Bien de mi amor Te juro que ya no puedo Vivir sin verte Me cargo bien herido el corazón Recordando tus besos Y tus palabras Me paso todas las noches Sin tu calor Porque me fuiste infiel Si yo te amaba.. Y tu tonta jugabas con mi amor! Recordando tus besos Y tus palabras Me pasó toda las noches Sin tu calor? Porque me fuiste infiel Si yo te amaba! Y tu tonta jugabas con mi amor Y tu tonta jugabas con mi amor..!!
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May 18, 2015
May 18, 2015 at 8:37 PM UTC
Los Dos Grandes De La Sierra - Infiel
una mañana de otoño sim simmons se levantó sin ojos como caídos a favor de la estación "pero no importa" dijo y se alisaba la memoria "no importa realmente no importa" decía sim simmons poniéndose árboles vacíos en las cuencas a los que alimentó con estampidos gritos olvidos silenciosas partes nocturnos insectos portadores de muerte rondaban por los árboles "no importa" decía sim desplegando sus tiernas alas y volando todo alrededor del cielo "si fuese una nube" decía "si fuese un halcón o catástrofe lo que me come el corazón" decía "te apagaste paloma" decía sim simmons sin llorar "no tengo ojos para llorar" decía "y sin embargo debiera" decía recordando que todo vegetal, agua llanto lluvia o río necesita para abrigar un tierno nido así que sim simmons se puso a llorar los árboles se le volaron y otra vez tuvo ojos para mirar o ver o sufrir y llorar sin dar comida a nadie "me lo merezco" decía sim simmons tarde "me lo merezco mucho" decía con los ojos ya secos duros brillantes como sol bajo la tierra de Alabama dos ríos nacieron donde lo enterraron uno hacia el norte otro hacia le sur para memoria para olvido y todo el mundo tuvo agua pero sim simmons no: miraba para abajo ya merecido o muerto o triste sin árboles sin árboles
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Lamento por el llanto de sim simmons
Era una noche De primavera, Azul el cielo, La luna en llena, Abajo flores, Arriba estrellas, Mi hogar completo, Yo, muy contenta, Y tú, mi amante, Junto a mi puerta, De pie esperaste La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión ciega, Te di en un beso Mi vida entera. Lo que dijimos Dicho se queda: Amor sin nube, Constancia eterna. Unir las almas, Callar las penas, Y al fin juntarnos Sobre la tierra, Sin romper nunca Nuestras cadenas... Una casita Blanca y modesta, Único adorno De una pradera; Con fuentes claras, Con flores nuevas, Con dulces nidos De aves parleras; Y allí jugando Las horas muertas Dos angelitos Que hermanos fueran: Frente muy blanca, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas! Era una noche De enero, eterna: El aire helado, Las aves yertas, Las fuentes mudas. Las flores secas, Mi nogar muy triste, Mi madre muerta, Y en torno suyo La blanca cera Lanzando débil Su luz siniestra; Y yo, velando Con honda pena, Oí en la torre Sonar muy lentas Las campanadas, Que un tiempo fueran Las escogidas Con dicha inmensa Para cumplirnos La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión trémula, Te di en un beso La vida entera... ¿Por qué olvidaste Mi pasión ciega? ¿Por qué no vuelves? ¿Por qué te ausentas? ¿Por qué borraste Dichas tan tiernas, Cual borra el viento Sobre la arena Del caminante La débil huella? ¡Viví tan sola! ¡Sola y enferma! Con negros duelos, Con horas negras, Sin más familia Que mis tristezas... ¡Ay! recordando La noche aquella En que dijiste Cosas tan tiernas: Que me adorabas, Que en tu conciencia Era mi imagen La sola reina; Y la casita Con flores nuevas, Con fuentes claras, Y aves parleras; Y aquellos niños De faz serena, Con frentes blancas, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas!
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Besos y lágrimas
Era una noche De primavera, Azul el cielo, La luna en llena, Abajo flores, Arriba estrellas, Mi hogar completo, Yo, muy contenta, Y tú, mi amante, Junto a mi puerta, De pie esperaste La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión ciega, Te di en un beso Mi vida entera. Lo que dijimos Dicho se queda: Amor sin nube, Constancia eterna. Unir las almas, Callar las penas, Y al fin juntarnos Sobre la tierra, Sin romper nunca Nuestras cadenas... Una casita Blanca y modesta, Único adorno De una pradera; Con fuentes claras, Con flores nuevas, Con dulces nidos De aves parleras; Y allí jugando Las horas muertas Dos angelitos Que hermanos fueran: Frente muy blanca, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas! Era una noche De enero, eterna: El aire helado, Las aves yertas, Las fuentes mudas. Las flores secas, Mi nogar muy triste, Mi madre muerta, Y en torno suyo La blanca cera Lanzando débil Su luz siniestra; Y yo, velando Con honda pena, Oí en la torre Sonar muy lentas Las campanadas, Que un tiempo fueran Las escogidas Con dicha inmensa Para cumplirnos La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión trémula, Te di en un beso La vida entera... ¿Por qué olvidaste Mi pasión ciega? ¿Por qué no vuelves? ¿Por qué te ausentas? ¿Por qué borraste Dichas tan tiernas, Cual borra el viento Sobre la arena Del caminante La débil huella? ¡Viví tan sola! ¡Sola y enferma! Con negros duelos, Con horas negras, Sin más familia Que mis tristezas... ¡Ay! recordando La noche aquella En que dijiste Cosas tan tiernas: Que me adorabas, Que en tu conciencia Era mi imagen La sola reina; Y la casita Con flores nuevas, Con fuentes claras, Y aves parleras; Y aquellos niños De faz serena, Con frentes blancas, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas!
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Yo sentí el calor del cuerpo Sentí en mis brazos mi sufrimiento No me quise seguir mintiendo Sabiendo la verdad. La lluvia se cae como gotas de lagrimas Queriendo lavarme me de mi desesperación. Yo busco un recipiente para guardar Todo el rocío y neblina que aun me falta. La lluvia se cae queriendo hacerme ahogar De emociones rebosante, Arrastrándome por el fondo del mar Sufocando me con mi depression Quitándome la vista del coral. El arroyo me abrazan estrechamente Llevándome al abismo del mar Y como la luz pronto te olvidare. La lluvia me llevara de este cruel mundo Pero escapa de mi entre mis dedos. Besos en forma de gotas diciendo me despedidas Recordando me que pedazos de mi hay en el corriente. En la oscuridad vi que un color brillaba Lejos de mi, por la superficie del mar. Pero cuando lo quise alcanzar Destrozo en fragmentos de cristal. Miles de piedras preciosas estrellados en el mar Desarrollándose sin dueño y yo su cruel mujer. Yo hundiendo contrar la presión Pecados y virtudes de vidas pasadas. Memories que quiebran y cambian de forma Son las únicas cosas que me conectan a esta lugar. © Sofia Villagrana 2018
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Mar 30, 2018
Mar 30, 2018 at 5:05 PM UTC
Océano de mi Pasado
Volvieron a encontrarse después de muchos años; El, como si evocara tiempos dichosos, y ella Tal cual hilo de plata perdido en los castaños Cabellos, triste y pálida, mas como siempre bella. Como dos alas fueron de una ilusión amada, Pero después la vida los separó inclemente... Se levantan dos olas en una misma rada, Y van, con sus rumores, a playa diferente. Fue en verano, en el parque, frente al mar. La alameda De pinos, como entonces. En vagas lejanías Velas blancas; la tarde con suavidad de seda... Y en un banco sentáronse... el banco de otros días. (Sonaba un organillo bajo la doble fila De árboles rumorosos en vesperal concierto, Y entre el oro y las rosas de la rada tranquila Volaban las gaviotas en la quietud del puerto). «Me encontrarás cambiada», dijo triste. «Conmigo Dura ha sido la vida... muy dura. De nosotros Fue distinta la suerte, que es a veces castigo, Felicidad de unos, y lágrimas dé otros». Y continuó: «La mía... cual tantas... Ilusiones Con su coro de ensueños... tú sabes... sabes cuándo. Promesas, esperanzas, primeras emociones, Después... un alma sola que se quedó esperando». Y él dijo: «Si nacimos para sufrir, si en calma Solamente hay instantes en que el dolor se olvida, ¿Porqué en esos instantes no concentrar el alma Para que alumbren ellos las sombras de la vida?» «¿Recordar?» ella dijo. «¿Qué conseguir podremos De lo que ya no existe, de una ilusión borrada? Si los ojos cerramos, un paraíso vemos, Mas los ojos abrimos, y todo es sombra... y nada». (De nuevo el organillo se oyó. Vals de otros días Conocido por ambos).                                         Bajó los ojos ella, Y dijo melancólica: «Tus manos en las mías.... ¿Te acuerdas?   Una tarde... viéndonos una estrella». «¡Ya lo ves!   ¡El recuerdo!... Tú misma te desdices; Al pasado ¿tu alma no sientes atraída? Evocas lo lejano, dulces tiempos felices, ¡Y niegas que el recuerdo siempre será la vida!» (Sonaba el vals, sonaba, y en la tarde radiosa Iban, bajo los pinos, parejas enlazadas; Y ella y él, recordando su juventud dichosa, Como en risueños días, cruzaron las miradas). Y al separarse, él dijo: «Hay siempre nueva vida, Y el tronco guarda savia por más hojas que pierda». «Tal vez»… ella repuso, «más feliz quien olvida»... Y él dijo pensativo: «Dichoso el que recuerda».
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La romanza del vals
Volvieron a encontrarse después de muchos años; El, como si evocara tiempos dichosos, y ella Tal cual hilo de plata perdido en los castaños Cabellos, triste y pálida, mas como siempre bella. Como dos alas fueron de una ilusión amada, Pero después la vida los separó inclemente... Se levantan dos olas en una misma rada, Y van, con sus rumores, a playa diferente. Fue en verano, en el parque, frente al mar. La alameda De pinos, como entonces. En vagas lejanías Velas blancas; la tarde con suavidad de seda... Y en un banco sentáronse... el banco de otros días. (Sonaba un organillo bajo la doble fila De árboles rumorosos en vesperal concierto, Y entre el oro y las rosas de la rada tranquila Volaban las gaviotas en la quietud del puerto). «Me encontrarás cambiada», dijo triste. «Conmigo Dura ha sido la vida... muy dura. De nosotros Fue distinta la suerte, que es a veces castigo, Felicidad de unos, y lágrimas dé otros». Y continuó: «La mía... cual tantas... Ilusiones Con su coro de ensueños... tú sabes... sabes cuándo. Promesas, esperanzas, primeras emociones, Después... un alma sola que se quedó esperando». Y él dijo: «Si nacimos para sufrir, si en calma Solamente hay instantes en que el dolor se olvida, ¿Porqué en esos instantes no concentrar el alma Para que alumbren ellos las sombras de la vida?» «¿Recordar?» ella dijo. «¿Qué conseguir podremos De lo que ya no existe, de una ilusión borrada? Si los ojos cerramos, un paraíso vemos, Mas los ojos abrimos, y todo es sombra... y nada». (De nuevo el organillo se oyó. Vals de otros días Conocido por ambos).                                         Bajó los ojos ella, Y dijo melancólica: «Tus manos en las mías.... ¿Te acuerdas?   Una tarde... viéndonos una estrella». «¡Ya lo ves!   ¡El recuerdo!... Tú misma te desdices; Al pasado ¿tu alma no sientes atraída? Evocas lo lejano, dulces tiempos felices, ¡Y niegas que el recuerdo siempre será la vida!» (Sonaba el vals, sonaba, y en la tarde radiosa Iban, bajo los pinos, parejas enlazadas; Y ella y él, recordando su juventud dichosa, Como en risueños días, cruzaron las miradas). Y al separarse, él dijo: «Hay siempre nueva vida, Y el tronco guarda savia por más hojas que pierda». «Tal vez»… ella repuso, «más feliz quien olvida»... Y él dijo pensativo: «Dichoso el que recuerda».
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Al cabo, al fin, por último, tomo, volví y acábome y os gimo, dándoos la llave, mi sombrero, esta cartita para todos. Al cabo de la llave está el metal en que aprendiéramos a desdorar el oro, y está, al fin de mi sombrero, este pobre cerebro mal peinado, y, último vaso de humo, en su papel dramático, yace este sueño práctico del alma. ¡Adiós, hermanos san pedros, heráclitos, erasmos, espinosas! ¡Adiós, tristes obispos bolcheviques! ¡Adiós, gobernadores en desorden! ¡Adiós, vino que está en el agua como vino! ¡Adiós, alcohol que está en la lluvia! ¡Adiós también, me digo a mí mismo, adios, vuelo formal de los milígramos! ¡También adiós, de modo idéntico, frío del frío y frío del calor! Al cabo, al fin, por último, la lógica, los linderos del fuego, la despedida recordando aquel adiós.
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Despedida recordando un adiós
Somos dos bestias con deseos silvestres, sandias nos llaman porque conquistando nuestro destino a paso fino vamos, sin pedir permiso y sin dar cuentas, damos riendas suelta a quien se piense nuestro dueño y amo. Abriendo camino, vamos cabalgando, el camino corrido detrás vamos dejando. Cada trote nos va preparando para el inevitable cruce atesorado detrás de cada frontera, mas con gran esfuerzo hay que afrontar la senda, para explorar sus aguas y cultivar la tierra. Cada azote nos obliga a bajar la cabeza, para inhalar un suspiro que nos llene de fuerzas, pugnando el desafió con elegancia y braveza. Somos dos bellas bestias con fuerza tan intensas, que la fusta no asusta a nuestra indomable esencia.., al contrario nos empuja a destronar a quien se piensa, que con su fuerza podrá subyugar nuestra bondad y nobleza. Bestias negras, bestias bellas, guiadas por la entraña, escuchando la plegaria del viento, el mar y la tierra, que en cada mañana nos piden que peguemos fuerzas para compartir con ellos parte de nuestra sutileza. Somos dos bestias, suave bruta fuerza que van alelando aquellos príncipes de arabia que buscan contener nuestra rabia con pasiones lerdas, que no inspiran y que no llenan. Nuestro lomo a nadie le pertenece, solo al glorioso polvo que nos enternece, cuando cabalgando a paso fino vamos, zarandeando el camino que evite nuestro paso. Bestias elegantes, dócil, bellas y salvajes, comiendo el pasto de la vida vamos, explorando sierras nunca vistas, recordando con vehemente insistencia… ¡que ni yo soy tu gaucha, ni tú eres mi bestia! Mas por siempre seremos…almas gemelas. LeydisProse 6/4/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Jun 4, 2018
Jun 4, 2018 at 1:41 PM UTC
Dos Bestias
Somos dos bestias con deseos silvestres, sandias nos llaman porque conquistando nuestro destino a paso fino vamos, sin pedir permiso y sin dar cuentas, damos riendas suelta a quien se piense nuestro dueño y amo. Abriendo camino, vamos cabalgando, el camino corrido detrás vamos dejando. Cada trote nos va preparando para el inevitable cruce atesorado detrás de cada frontera, mas con gran esfuerzo hay que afrontar la senda, para explorar sus aguas y cultivar la tierra. Cada azote nos obliga a bajar la cabeza, para inhalar un suspiro que nos llene de fuerzas, pugnando el desafió con elegancia y braveza. Somos dos bellas bestias con fuerza tan intensas, que la fusta no asusta a nuestra indomable esencia.., al contrario nos empuja a destronar a quien se piensa, que con su fuerza podrá subyugar nuestra bondad y nobleza. Bestias negras, bestias bellas, guiadas por la entraña, escuchando la plegaria del viento, el mar y la tierra, que en cada mañana nos piden que peguemos fuerzas para compartir con ellos parte de nuestra sutileza. Somos dos bestias, suave bruta fuerza que van alelando aquellos príncipes de arabia que buscan contener nuestra rabia con pasiones lerdas, que no inspiran y que no llenan. Nuestro lomo a nadie le pertenece, solo al glorioso polvo que nos enternece, cuando cabalgando a paso fino vamos, zarandeando el camino que evite nuestro paso. Bestias elegantes, dócil, bellas y salvajes, comiendo el pasto de la vida vamos, explorando sierras nunca vistas, recordando con vehemente insistencia… ¡que ni yo soy tu gaucha, ni tú eres mi bestia! Mas por siempre seremos…almas gemelas. LeydisProse 6/4/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Que difícil es vivir siempre recordando El mejor día que Dios te a dado. Y yo he pasado más de 40 años anhelando superarlo pues yo solo tenia 3 años! He vivido muchos días fracasando! Eh pasado días muy gozosos. Dos hijos vi nacer,me casé,y he reído en incontables festejos familiares. Estoy agradecido por todo lo bueno que he tenido. Pero que difícil es vivir más de 40 años fracasando. A mis 3 años de edad,hice lo mejor de mi vida. No he logrado superarlo! Lo recuerdo mas,cuando las estoy mirando. Y si las dos sonríen en mi presencia,felizmente,cuarenta años más,viviría fracasando.
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Aug 10, 2018
Aug 10, 2018 at 1:56 AM UTC
Vivir Fracasando
No te toque la noche ni el aire ni la aurora, sólo la tierra, la virtud de los racimos, las manzanas que crecen oyendo el agua pura, el barro y las resinas de tu país fragante. Desde Quinchamalí donde hicieron tus ojos hasta tus pies creados para mí en la Frontera eres la greda oscura que conozco: en tus caderas toco de nuevo todo el trigo. Tal vez tú no sabías, araucana, que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos mi corazón quedó recordando tu boca, y fui como un herido por las calles hasta que comprendí que había encontrado, amor, mi territorio de besos y volcanes.
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Soneto v
soy  un perro oliéndote cada aroma de tus poros se inyectan en mi pecho como  el necesario oxígeno para vivir soy un gato arañándote cada centímetro de tu espalda clavando mis uñas con el ardiente deseo que me quema soy tan sólo yo extranándote recordando ser un perro y un gato contigo y mis manos jugando a ser tu-.
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Jun 24, 2017
Jun 24, 2017 at 6:51 PM UTC
Tres
Por un agua de hastío voy moviendo estos remos, que pasan tanto al irme y tan poco al volver; pero quizá un día no nos separaremos, mujer mía y ajena, como el amanecer. No importa que me quede ni importa que me vaya, mientras pasan las nubes sin dejar de pasar, porque tu corazón es igual que una playa, que, pudiendo ser tierra, nunca llega a ser mar. Tu amor nunca responde cuando mi amor te nombra; tu amor, que sin ser mío, tantas veces perdí; y yo empuño los remos y viajo hacia las sombras, pues todo se hace sombra si estoy lejos de ti. Filibustero loco tras el botín de un beso, viajo por aguas tristes que me entristecen más; pero tu amor es siempre camino de regreso, mujer que nunca llegas y que nunca te vas. Tu amor es un remoto país desconocido, más allá del mañana, más allá del ayer; y ya sólo recuerdo las veces que me he ido recordando las veces que tuve que volver. Hay virtudes tan tristes, que es mejor ser culpable, y más si es una culpa de amor amarte así; pero, si en nuestras vidas hay algo inevitable, inevitable tú serás para mí. Ya me duelen las manos de remar en mi hastío; pero yo sé que un día dejaré de remar, y he de mirar el mundo como si fuera mío, y romperé los remos en la orilla del mar...
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Segundo poema de la espera
De aquella extraña noche que no fue tuya y mía, pero que en mí fue tuya, como fue mía en ti, me queda lo que queda de un sueño al otro día, o el regreso de un viaje que jamás emprendí. Pero fue más que un sueño. Pero fue más que un viaje. Fue una penumbra rosa y una ventana al mar. Y el viento removía las cortinas de encaje como si se estuviera desvistiendo al entrar. No fuiste mía, es cierto, ni te besé siquiera, pero te sentí mía, mía de otra manera, mujer de un solo instante maravilloso y cruel; porque te vi desnuda, de pie, frente a un espejo, y así hermosa dos veces, en ti y en tu reflejo, te sigo recordando frente al espejo aquel.
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La dama del espejo
Yo digo ¡pinos! y siento       que se me aclara el alma.       Yo digo ¡pinos! yen mis oídos       rumorea la selva. Yo digo ¡pinos! y por mis labios pasa la frescura de las fuentes salvajes. ¡Pino, pinos, pinos! Y con los ojos cerrados, veo la hilacha verde de los ramajes profundos, que recortan el sol en obleas desiguales y lo arrojan, como puñados de lentejuelas,       a los caminos que bordean. Yo digo ¡pinos! y me veo morena,       quinceabrileña, bajo uno que era amplio como una casa, donde una tarde alguien puso en mi boca,       como un fruto extraordinario,       el primer beso amoroso. ¡Y todo mi cuerpo anémico tiembla recordando su antiguo perfume a yerbabuena! Y me duermo con los ojos llenos de lágrimas, así como los pinos se duermen con las ramas       llenas de rocío.
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Los pinos
El día de duraznos, la noche de centauras, todo el día y la noche fragancia, almendra y miel. Decíamos: ¿Preguntan las sigilosas auras si sobre el mundo hay sombras y en nuestro pan hay hiel? ¡Qué risa al contestarles que el mundo era una gloria, que el pan que te servía era de un trigo igual al que comen las reinas! Me duele la memoria recordando esa risa. Y en este cabezal En que me aduermo ahora tan sola y tan cansada, que siento cual si fuera de arenisca la almohada y de uñas la manta que nunca da calor, triste como la muerte te grito sin un eco: ¿Qué haces? ¿Dónde vives? ¿En qué país reseco te hundes, olvidado del mundo del amor?
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¿dónde?
Esta pretensión de vida deja de hacer sentido Toda lógica junto a la razón, ha desaparecido Tanta trivialidad es demasiado a limpiar Mi palabra es tuya a repetir, toca comenzar La moral es lo básico para la incongruencia Etiqueta, protocolo y comportamiento de animales Tanta profundidad de nada y violencia Leeremos la palabra de aquel quien aleja los males Actuando acorde a un guion, ábrete propiamente a la frustración Actúa acorde sin que te sorprendan, sino encontrarás rechazo Nunca actúes acorde a morir y encontrar salvación Encuéntrala en este mundo y mándalo con tu codo en regazo Meretrices moralistas quienes se engañan en el juego de la sociedad Tan ridículo como un briago recordando sus ayeres, ahora en sobriedad La gente cambia pero su historia jamás se habrá de alterar Son animales, buscando placer en el esnobismo e ilusiones a crear Viejos corsarios abiertos a la muerte Pues siempre conscientes han vivido a la suerte Aquellos que ostentaban falsamente fe y religión Se consumirán solos al ver que de la nada eran un peón.
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Mar 4, 2019
Mar 4, 2019 at 10:33 AM UTC
Resacas de vuelo