Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"quemas" poems
¡Ay canamas camandonga! ¿qué tiene mi cocotín? mi neguito chiquitín, acuricuricandonga... Epéese a que le ponga su chupón y su sonaja. Meme meme, buenalhaja, pepita de tamarindo. Duéimase mi nego lindo: ¡meme meme, há-ha há-ha...! Su mare no vino ayé, su mama se fue antianoche; dicen que subió enun coche... ¡pero tiene que volvé! Su maire é buena mujé, -a veces medio marraja-. Yo no sé si nos ultraja ¡pero si resutta cieito...! (Mejó tú no etés despieito) ¡meme meme, há-ha há-ha...! ¡Mi cocotín, mi coquito! si hay frío ¿po qué tu quemas? Con tu ojo abieito no duemas, ¿Po qué tá quieto, neguito? ¡Míame, nego bonito! ¿Po qué tu cabeza baja...? ¿Quele su leche con miaja? ¿Quele jugá con lo michi? ¿Qué le pasa? ¿quele pichi? ¿meme meme? ¿há-ha há-ha...? ¡Ay canamas camandonga! ¿qué tiene mi cocotín? Mi neguito chiquitín, acuricuricandonga... Epéese que le ponga... que le ponga su motaja. Meme meme ahí en su caja Pepita de tamarindo. Duéimase mi nego lindo: ¡Meme meme, há-ha... há ... ha...
0
5.7k
Meme neguito
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas con un secreto fuego indestructible. Pero insistes, lágrima escarnecida, y alzas en mí tu imperio desolado. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa sustancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente y haces proféticos mis ojos. Percibo el mundo y te toco, sustancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, sustancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
0
1.7k
La poesía
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas con un secreto fuego indestructible. Pero insistes, lágrima escarnecida, y alzas en mí tu imperio desolado. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa sustancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente y haces proféticos mis ojos. Percibo el mundo y te toco, sustancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, sustancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
Continue reading...
82
Tormento de tormenta en el exilio: me llamas con tu voz de boca en llamas. Te quemas, me torturas, te desbocas, loca sota en baraja sin figuras. Auguras un futuro de horas muertas, tuertas, yertas, seguras de su suerte, estrechas en su muerte, hijas de calenturas, de noches sin holgura y sin recuerdos. Acuerdos acometo con extraños; de estaño es la cometa de los cuerdos, arrastrando su vuelo por el barro.
0
Nov 30, 2014
Nov 30, 2014 at 1:39 PM UTC
Horas Bajas
Son estas ganas que me acorralan es en mis venas donde tu quemas. Eres el diablo cuando tu fuego enciende mi cuerpo y lo consume. Ahora tu sabes que nuestras ganas y corazones no tiene lineas que nos dividan. Si, son siempre las ganas las que impulsan y mantienen el fuego en la hornilla. Como tus ganas que mantienen las mias.
0
Dec 13, 2017
Dec 13, 2017 at 12:57 AM UTC
Estas Ganas