"provecho" poems
Brillo en luz de dia
Color Canela
Como la tierra donde trabajo
Casi Morado
Al hora de comer
Rojo como las Rosas
Que ofrecen sus oraciones
Al mundo cada manana
El color de mi vida
Cual regreso a la Tierra
Verde la Ignorancia de mis Creaturas
En tiempo
Ellos sacificaran de sus propios modos
No sera como yo
Pero lo haran
Azul el color del Sangre en este mundo
Igual el Ojo del Universo
Que nos observa
Café es mi piel
Por la luz de la Luna
***** mis Ojos y Pelo
Como el Obscuridad del Cielo
Blanca el Alma del Universo
Como las Gardenias
Con sus Oraciones de noche
Provecho Mundo
Toma de mi
Como tomo de ti
Y en tiempo
A ti
Me entregare
Mar 21, 2010
Mar 21, 2010 at 4:36 PM UTC
No estoy seguro qué es lo que comienza.
Los gallos avivan al cosmos
lo alientan a latir, a expresarse
como el fuego avivado alienta al corazón
a agitar su latido.
(marea de circunstancias
heme aquí, postrado en el oleaje
muriéndome por nadar)
El vacío deja caer sus moldes de reloj
para que la vastedad suceda:
comienza, sí, la aventura
el juego circular
la alta-experiencia fallida
la confusión de nombrar
sin decir lo correcto.
Nombrar y mal|decir, maldefinir, malvivir.
Se entona un habla sin provecho
un habla sin adagio.
La expresión se desgaja: sus trozos se evaporan con la neblina
parecen esferas sufriendo de aplanamiento.
La claridad se enrarece: mueren los magos creadores
se colman de caídas sin conciencia
y paracaídas sin usar.
Sobrevivo aquí, en la marea del error
a u s e n t e d e s e n t i d o
laberinto lúdico laberinto
del que olvido su carácter de juego.
Malnombro mi estado: me pierdo.
Volver ¿a dónde?
¿Ayudaría la luz
a nombrar de nuevo?
Volver a la luz
perder la palabra
desposeer
comenzar.
¿Comenzar por la luz, terminar restituidos
en la más seglar de las gnosis?
¿Terminar
como estrella que alumbra el signo
como estrella que devela el sentido oscuro?
Bifurcación múltiple
ramales pletóricos
ah, las nervaduras del árbol metafísico
ah, la oquedad de la oferta.
¿A dónde van a dar los caminos
que, sumiso, veo abrirse ante mi?
Oct 11, 2014
Oct 11, 2014 at 11:05 PM UTC
Y porque te llaman viralata?
Te gusta virar latas?
Me pregunto si es porque tu tienes hambre? Claro que si. busca algo de comer porque no has comido en dias. Ven aqui, viralata te gualde una comida cocinada ha tu gusto. Lo quieres viralata? No? Prefieres comer de la basura viralata? Pues, bien provecho viralata. Que disfrute!
Apr 28, 2013
Apr 28, 2013 at 7:51 PM UTC
No saben.
¡Perdonadlos!
No saben lo que han hecho,
lo que hacen,
por qué matan,
por qué hieren las piedras,
masacran los paisajes...
No saben.
No lo saben...
No saben por qué mueren.
Se nutren,
se han nutrido
de hediondas imposturas,
de cancerosos miasmas,
de vocablos sin pulpa,
sin carozo,
sin jugo,
de negras reses de humo,
de canciones en pasta,
de pasionales sombras con voces de ventrílocuo.
Viven
entre lo fétido,
una inquietud de orzuelo,
de vejiga pletórica,
de urticaria florida que cultiva el ayuno,
el sudor estancado,
la iniquidad encinta.
No creen.
No creen en nada
más que en el moco hervido.
en el ideal,
chirriante,
de las aplanadoras,
en las agrias arcadas
que atormentan al éter,
en todas las mentiras
que engendran las matrices de plomo derretido
el papel embobado
y en bobina.
Son blandos,
son de sebo,
de corrompido sebo triturado
por engranajes sádicos,
por ruidos asesinos,
por cuanto escupitajo se esconde en el anónimo,
para hundirles sus uñas de raíces cuadradas
y dotarlos de un alma de trapo de cocina.
Sólo piensan en cifras, en fórmulas, en pesos,
en sacarle provecho hasta a sus excrementos.
Escupen las veredas,
escupen los tranvías,
para eludir las horas
y demostrar que existen.
No pueden rebelarse.
Los empuja la inercia,
el terror,
el engaño,
las plumas sobornadas,
los consorcios sin **** que ha parido la usura
y que nunca se sacian de fabricar cadáveres.
Se niegan al coloquio del agua con las piedras.
Ignoran el misterio del gusano,
del aire.
Ven las nubes,
la arena,
y no caen de rodillas.
No quedan deslumbrados por vivir entre venas.
Sólo buscan la dicha en las suelas de goma.
Si se acercan a un árbol no es más que para mearlo.
Son capaces de todo con tal de no escucharse,
con tal de no estar solos.
¿Cómo,
cómo sabrían
lo que han hecho,
lo que hacen?
¿Algo tiene de extraño
que deserten del asco,
de la hiel,
del cansancio?
Sólo puede esperarse
que defiendan el plomo,
que mueran por el guano,
que cumplan la proeza
de arrasar lo que encuentren y exterminarlo todo,
para que el hambre extienda sus tapices de esparto
y desate su bolsa ahíta de calambres.
Son ferozmente crueles.
Son ferozmente estúpidos...
pero son inocentes.
¡Hay que compadecerlos!
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