"preguntan" poems
A veces
me pregunto por qué no puedo ser
una de esas personas
que no se preguntan.
Esas que viven inmóviles
inmovibles.
y yo acá , en Medellín Irkutsk París
qué cambia
qué hago
busco la búsqueda
dudo de todo
escribiendo
en este idioma ajeno
qué miedo
y que placer
y esperando
veo las hojas levantarse
en la danza
del viento que las lleva
Jul 29, 2018
Jul 29, 2018 at 7:30 PM UTC
Cuando veo de nuevo el mar
el mar me ha visto o no me ha visto?
Por qué me preguntan las olas
lo mismo que yo les pregunto?
Y por qué golpean la roca
con tanto entusiasmo perdido?
No se cansan de repetir
su declaración a la arena?
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A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna,
para ángel indiferente de una escala sin cielo...
Mirad. Conteneos la sangre, los ojos.
A sus pies, él mismo, sin vida.
No aliento de farol moribundo,
ni jadeada amarillez de noche agonizante,
sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica,
clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola.
Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente,
juzgándose.
Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente.
Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna,
para límite entre la muerte y la nada.
Tú: yo: niño.
Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo
a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos,
al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres.
Niño.
Una cuna de llamas de norte a sur,
de frialdad de tiza amortajada en los yelos,
a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía;
una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos.
Niño.
Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie,
en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines,
devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento.
Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera.
Niño.
Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles,
de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros,
desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines.
4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J.
Niño.
En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos,
de mapas confundidos y desiertos barajados,
atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo,
a una memoria extraviada entre nombres y fechas.
Niño.
Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules,
entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas,
cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca,
en el rubor tardío de las azoteas
voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma.
Niño.
Y como descendiste al fondo de las mareas,
a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos,
tener honores de vida,
a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo.
Niño.
Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos,
derribada en tu corazón y sola su primera silla,
no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos.
ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne.
Niño.
Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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Agua en la noche, serpiente indecisa,
silbo menor y rumbo ignorado:
¿Qué día nieve, qué día mar? Dime.
¿Qué día nube, eco
de ti y cauce seco?
Dime.
-No lo diré: entre tus labios me tienes,
beso te doy, pero no claridades.
Que compasiones nocturnas te basten
y lo demás a las sombras
déjaselo, porque yo he sido hecha
para la sed de los labios que nunca preguntan.
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yo gasto
tanta plata
en ir a entrevistas
en las que me preguntan donde vivo
y ponen cara de sorpresa
cuando estaba en mi currículum
cuando se lo dije en la primera entrevista
y ahora me escriben:
lamentamos la molestia
Pienso en el campo
y en un hombre fallido
May 2, 2025
May 2, 2025 at 11:10 AM UTC
Serenidad, tú para el muerto,
que yo estoy vivo y pido lucha.
Otros habrá que te deseen:
ésos no saben lo que buscan.
Si se durmieran nuestras almas,
si las tuviéramos maduras
para mirar inconmovibles,
para aceptar sin amargura,
para no ver la vida en torno
apasionadamente nunca,
duros y fríos, como piedra
que sopla el viento y no la muda...
Almas claras. Ojos despiertos.
Oídos llenos de la música
del dolor. Los dedos felices,
aunque los hieran las agudas
espinas. Todo el sabor agrio
de la vida, en la lengua.
«Nunca
podrás mojar tu pie en el río
en que ayer lo mojaste. Busca
la eternidad, vive en la alta
contemplación de su figura».
Palabrería de los libros
de la que deja el alma turbia.
Serenidad que se nos vende
por librarnos de la tortura,
por llenarnos de sueño el alma
y rodeárnosla de bruma.
Serenidad, tú para el muerto.
El hombre es hombre, y no le asusta
saber que el viento que hoy le canta
no volverá a cantarle nunca.
Serenidad, no te me entregues
ni te des nunca,
aunque te pida de rodillas
que me libertes de mi angustia.
Será que vivo sin saberlo
o que deserto de la lucha.
Tú no me escuches, no me eleves
hasta tu cumbre de luz única.
Palabrería de los libros
de la que deja el alma turbia.
Yo también me hago un poco libro,
me duermo el alma...
Antología poética
Luz difusa.
La madrugada se desgaja
agria y azul, como una fruta.
Cantan los pinos a lo lejos.
Un niño llora. Las desnudas
mujeres y hombres silenciosos
salen despacio de las últimas
sombras. Los pájaros me esperan.
Se alzan las olas. (Me preguntan
por qué). Campanas... (Ayer niebla,
hoy claro sol y luego lluvia...)
¿Por qué? Las hojas se estremecen...
Voy inundándome de música
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Tu vida entera en dos cajas.
Una de cartón, con fotos y cartas y cuadernos y ruidos sordos
contras esquinas marrones
cuando pasa de mano en mano.
Una de madera, con manos y piernas y
tez blanca al borde de la transparencia
y un silencio que se extiende
por metros y por años.
Ojos me buscan y me encuentran
y labios me preguntan cómo
te hubiera gustado esto o aquello,
suponiendo que yo se,
suponiendo que te conocía,
y no se cuanta verdad hay en eso.
Solo se que dentro de años,
con tu caja de cartón olvidada,
cuando seas solo huesos
y pueda pensarte sin pensar,
en los espacios entre tus costillas
y el aire que te llena,
seguirá habitando un deseo,
que cosquilleará, se trepará y se enredará,
formando una telaraña,
uniendo hueso con hueso,
enmarañando tu esqueleto,
pero no habrá nadie para verlo
más que tu caja de madera.
Dec 13, 2020
Dec 13, 2020 at 7:16 PM UTC
solía ser
la que mejor te conocía.
ahora cuando me preguntan como estás
tengo que decirles
que también me lo pregunto.
Jul 30, 2020
Jul 30, 2020 at 11:55 AM UTC
El día de duraznos, la noche de centauras,
todo el día y la noche fragancia, almendra y miel.
Decíamos: ¿Preguntan las sigilosas auras
si sobre el mundo hay sombras y en nuestro pan hay hiel?
¡Qué risa al contestarles que el mundo era una gloria,
que el pan que te servía era de un trigo igual
al que comen las reinas! Me duele la memoria
recordando esa risa. Y en este cabezal
En que me aduermo ahora tan sola y tan cansada,
que siento cual si fuera de arenisca la almohada
y de uñas la manta que nunca da calor,
triste como la muerte te grito sin un eco:
¿Qué haces? ¿Dónde vives? ¿En
qué país reseco
te hundes, olvidado del mundo del amor?
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