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"pida" poems
Mis Lagrimas Son com o las estrellas Solamente en las noches Salen ellas Mis lagrimas Son como las estrellas Cuando se caen del cielo Bajan en silencio Al suelo Mis Lagrimas Son como las estrellas Brillan Como diamantes infinitos Bajo mis ojos Bajo la luna Si una noche tu Miras caer una estrellita Pida le tu deseo Dios te lo consedera Por k cada noche Le elevo mi Corazon lleno de llanto y desesperacion y le ruego k te cuide y k todos tus deseos se hagan realidad…..
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Jun 27, 2011
Jun 27, 2011 at 12:28 AM UTC
Estrellas de lagrimas
Santo silencio profeso: No quiero, amigos, hablar; Pues vemos que por callar, A nadie se hizo proceso. Ya es tiempo de tener seso: Bailen los otros al son, Chitón. Que piquen con buen concierto Al caballo más altivo Picadores, si está vivo, Pasteleros, si está muerto; Que con hojaldre cubierto Nos den un pastel frisón, Chitón. Que por buscar pareceres Revuelvan muy desvelados Los Bártulos los Letrados, Los Abades sus mujeres. Si en los Estrados las vieres Que ganan más que el varón, Chitón. Que trague el otro jumento Por doncella una Sirena Más catada que colmena, Más probada que argumento; Que llame estrecho aposento Donde se entró de rondón, Chitón. Que pretenda el maridillo De puro valiente y bravo, Ser en una escuadra cabo, Siendo cabo de cuchillo; Que le vendan el membrillo Que tiralle era razón, Chitón. Que duelos nunca le falten Al Sastre que chupan brujas; Que le salten las agujas Y a su mujer se las salten; Que sus dedales esmalten Un doblón y otro doblón, Chitón. Que el letrado venga a ser Rico con su mujer bella, Más por buen parecer de ella Que por su buen parecer, Y que por bien parecer Traiga barba de cabrón, Chitón. Que tonos a sus galanes Cante Juanilla estafando, Porque ya piden cantando Las niñas, como Alemanes; Que en tono, haciendo ademanes, Pidan sin ton y sin son, Chitón. Mujer hay en el lugar Que a mil coches, por gozallos, Echará cuatro caballos, Que los sabe bien echar. Yo sé quien manda salar Su coche como jamón, Chitón. Que pida una y otra vez, Fingiendo virgen el alma, La tierna doncella palma, Y es dátil su doncellez; Y que lo apruebe el juez Por la sangre de un Pichón, Chitón.
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Letrilla satírica
Santo silencio profeso: No quiero, amigos, hablar; Pues vemos que por callar, A nadie se hizo proceso. Ya es tiempo de tener seso: Bailen los otros al son, Chitón. Que piquen con buen concierto Al caballo más altivo Picadores, si está vivo, Pasteleros, si está muerto; Que con hojaldre cubierto Nos den un pastel frisón, Chitón. Que por buscar pareceres Revuelvan muy desvelados Los Bártulos los Letrados, Los Abades sus mujeres. Si en los Estrados las vieres Que ganan más que el varón, Chitón. Que trague el otro jumento Por doncella una Sirena Más catada que colmena, Más probada que argumento; Que llame estrecho aposento Donde se entró de rondón, Chitón. Que pretenda el maridillo De puro valiente y bravo, Ser en una escuadra cabo, Siendo cabo de cuchillo; Que le vendan el membrillo Que tiralle era razón, Chitón. Que duelos nunca le falten Al Sastre que chupan brujas; Que le salten las agujas Y a su mujer se las salten; Que sus dedales esmalten Un doblón y otro doblón, Chitón. Que el letrado venga a ser Rico con su mujer bella, Más por buen parecer de ella Que por su buen parecer, Y que por bien parecer Traiga barba de cabrón, Chitón. Que tonos a sus galanes Cante Juanilla estafando, Porque ya piden cantando Las niñas, como Alemanes; Que en tono, haciendo ademanes, Pidan sin ton y sin son, Chitón. Mujer hay en el lugar Que a mil coches, por gozallos, Echará cuatro caballos, Que los sabe bien echar. Yo sé quien manda salar Su coche como jamón, Chitón. Que pida una y otra vez, Fingiendo virgen el alma, La tierna doncella palma, Y es dátil su doncellez; Y que lo apruebe el juez Por la sangre de un Pichón, Chitón.
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Pupu Ohoh he said no no Igga do bu me ga poo poo Siga eeva go ba pida Smaga queevo da Ommy geebo Nu veebo Misa peego Enga vido
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Aug 16, 2011
Aug 16, 2011 at 10:47 PM UTC
Pupu Ohoh he said no no
¿Quién me llama por la voz de un ave que pía? ¿Qué amor me quiere, qué amor me inventa caricias, escondido entre dos aires, fingiéndose brisa? La palmera, ¿quién la ha puesto -la que me abanica con soplos de sombra y sol- donde yo quería? La arena, ¿quién la ha alisado, tan lisa, tan lisa, para que en rasgos levísimos la mano me escriba, de amante que nunca he visto, de amante escondida, entre pudores de espuma, mensajes de ondina? ¿Por qué me dan tanto azul, sin que se lo pida, el cielo que se lo inventa, el mar, que lo imita? ¿Cuál fue el dios qué un día octavo me trazó esta isla, trocadero de hermosuras, lonja sin codicia? Aquí tierra, cielo y mar, en mercaderías de espuma, arena, sol, nube, felices trafican; sin engaño se enriquecen, -ganancias purísimas-, luceros dan por auroras, cambian maravillas. Tiempo de isla: se cuenta por mágicas cifras; la hora no tiene minutos: sesenta delicias; pasa abril en treinta soles, y un día es un día. ¿Quién, llevándose congojas, dio forma a la dicha? Nadie te quiere, o te busca. ¿Caricias? Mentira. En el aire no hay amor; hay mirlos que silban. Lo azul nadie te lo da, gracia es indivisa, belleza a nadie negada, a nadie ofrecida. No quiere la luz, por dueña, ninguna pupila; el sol nace para todos, y en nadie termina. Y esa amante misteriosa, fugaz, entrevista, desde los aires la sílfide, desde el mar la ninfa, no es nunca amante, es la amada total. Es la vida.
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Variación ix
Vengo a encolarme en tu verso, a ser la pericia de tus besos, ceñirme en tu cuerpo, traspasarle al tiempo, que el tiempo nos pregunte la hora, que la hora sea cómplice de entrecruzar nuestra historia, que el destino nos pida perdón, por durar tanto tiempo en unir nuestros cuerpos. Quiero darle gracias a Dios, por escribir nuestro amor en el libro de la vida. A la vida agradecerle su obediencia al mandato. Vengo a inventarte un nuevo método de amar sin tiempo, amar a tiempo, en estación de siembra, mojar la sequía de tus manos hambrienta, en tiempo seco, saciarlas de caricias eternas. Vengo a amarte de tal manera, que la Real Academia tendrá que redefinir la palabra amor. Así vengo, encolándome en tu tiempo, ciñéndome de tu cuerpo, inventando el verso y el beso, que ha estado suspendido en el universo, esperando el momento exacto, para nuestro encuentro. LeydisProse 3/2017
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Jun 5, 2017
Jun 5, 2017 at 9:37 AM UTC
Como te amare? (engañando al tiempo)
Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua.                               «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura». Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética                           Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué). Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música
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Serenidad
Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua.                               «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura». Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética                           Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué). Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música
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Lloraba en mis brazos vestida de ***** se oía el latido de su corazón, cubríanle el cuello los rizos castaños y toda temblaba de miedo y amor. ¿Quién tuvo la culpa? La noche callada. Ya iba a despedirme. Cuando dije «¡Adiós!», Ella, sollozando, se abrazó a mi pecho bajo aquel ramaje del almendro en flor. Velaron las nubes la pida luna... Después, tristemente lloramos los dos.
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Abrojos - xi
No seamos exigentes. La dicha no es accesible A toda clase de gentes. Bueno es ser menos sensible, O con ánimo logrero Tener de sobra dinero... No pidamos lo imposible. Vivir siempre bien hallados Con nosotros, debe ser Lo que se pida a los hados; Y obtener siempre favores De intermitentes amores, Que en eso estriba el placer. Es mucho ser dos, y estar Juntos hasta el porvenir Y mutuamente sufrir, Y nada al otro ocultar En nuestro triste vivir. Y si al fin nos convencemos Que es mucha nuestra exigencia, Prueba eso con suficiencia Que mal carácter tenemos O excesiva inteligencia.
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Cordura
Mientras tú me beses, fluirá amor por mis venas como olas en el mar. Siempre rebosara el cáliz de mi cuerpo de ternura, de premura pasión, de exceso en devoción, de amor con ligaduras, de aprisionante libertades, de reclusorios de fogosidad, de fuegos sin fríos, y escalofríos provocados por el calor de nuestros organismos van dejando mis lirios exhaustos de tanto delirio. Mientras tú me beses, El Mar Muerto tendrá vida, endulzaremos sus aguas salíferas con el flujo empalagoso de nuestros deseos. Mientras tú me beses, podremos cambiar los colores del tiempo como lo hace El Mar Rojo, engañando al sol con sus reflejos. Dejando que solo la Luna pueda ver el índigo en sus remolinos. Mientras tú me beses, mientras nos besemos, mientras haya vida marítima, mientras sea un beso un contracto eterno, mientras el tiempo le pida al destino permiso, mientras haya agua en los ríos, mientras tú seas mío, mientras tú me beses……., seré como agua en tu desierto, humedeciendo tus adentros LeydisProse 12/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Feb 20, 2018
Feb 20, 2018 at 1:42 PM UTC
MIENTRAS