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"persiana" poems
El humo azul, azul, entre mis dedos, inscribiendo en el aire su delirio y mal llovido a espesos lagrimones, ese arrítmico trote desvalido, enlutando los sueños, los balcones; mientras ya en el recuerdo el tiempo muerto, aquí voraz insecto, noche en celo, latido de persiana o ritmo grillo, es también clara senda que bordea bajo pinos la tarde y la ladera, para luego perderse entre azoteas o en la turbia corriente de estas venas, de gustos recatados y viajeros, que riega caracoles donde suena la muerta voz sepulta en la madera o el rumor interior de la penumbra que sustentan mis huesos, junto al humo y a cuanto no comprendo y me circunda: débil hoja dormida que despierta y suspira, se queja, se da vuelta, balbuceo de cielo en desamparo. ni mis pálidas uñas ¡tan siquiera!; mientras vuelvo a tu encuentro azar, memoria, en busca de callejas marineras que en plena resolana de naranjas bajaban, con sus redes, a una playa, o en los labios ya un gusto a madrugada -¿qué recuerdo se asoma a esa ventana?- me aproximo a mujeres amapola -¿por qué, por qué amapola?- entre zaguanes de aliento canallesco y voz gastada, tan cerca, en este instante, entre la borra nocturna, aquí también, ¡y tan amarga! -allá lejos, ¿por qué siempre amapola?- ya casi colindando con la aurora.
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Nocturno
Parece que fue a propósito nombrarla con rima de 'mañana' Porque no es el sol, aquel que hace jardines florecer Ni la luz que da y penetra la persiana Si no el abrir de sus ojos cafés, lo que declara el amanecer. - a. g.
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Sep 7, 2016
Sep 7, 2016 at 2:46 PM UTC
M
Despachadas las cartas y el telegrama, camina por las calles indefinidas y advierte leves diferencias que no le importan y piensa en Aberdeen o en Leyden, más vívidas para él que este laberinto de líneas rectas, no de complejidad, donde lo lleva el tiempo de un hombre cuya verdadera vida está lejos. En una habitación numerada se afeitará después ante un espejo que no volverá a reflejarlo y le parecerá que ese rostro es más inescrutable y más firme que el alma que lo habita y que a lo largo de los años lo labra. Se cruzará contigo en una calle y acaso notarás que es alto y gris y que mira las cosas. Una mujer indiferente le ofrecerá la tarde y lo que pasa del otro lado de unas puertas. El hombre piensa que olvidará su cara y recordará, años después, cerca del Mar del Norte, la persiana o la lámpara. Esa noche, sus ojos contemplarán en un rectángulo de formas que fueron, al jinete y su épica llanura, porque el Far West abarca el planeta y se espeja en los sueños de los hombres que nunca lo han pisado. En la numerosa penumbra, el desconocido se creerá en su ciudad y lo sorprenderá salir a otra, de otro lenguaje y otro cielo. Antes de la agonía, el infierno y la gloria nos están dados; andan ahora por esta ciudad, Buenos Aires, que para el forastero de mi sueño (el forastero que yo he sido bajo otros astros) es una serie de imprecisas imágenes hechas para el olvido.
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El forastero
Y tú también quejido, inútil, extraviado, de tranvía ya loco de trajes y de horarios; adentro de mis venas, en mi tiempo, en mis huesos, mezclado a mi silencio, a mi pulso, a mi fiebre, a todo lo que impregna esta vigilia estéril, con ritmo de gotera, de persiana que se abre y golpea, golpea, aquí, adentro de lo hueco, donde estoy confinado, recluido entre tendones, asomado a los párpados, aquí, entre azoteas, ventanas, moribundos, vajillas que se bañan, rodeado de papeles, de todo lo que sufre mi presencia obstinada: los libros, la ceniza, los lápices, la silla, el pelo y la dulzura que se acerca, y me mira, la mesa y el ropero, con sus trajes ahorcados, la cama que me espera -el velamen tendido- anclada en la penumbra, ¿en el sueño?, ¿en la vida?, las cortinas, la alfombra, que miro y me entristece cuando voy a sacarme, con calma, los botines, y llega algún recuerdo fragmentario, perdido: las plazas de mi infancia, un camino, una casa; las manos, las caderas, las piernas amputadas de mujeres diluidas por las horas, los ruidos, que suelen detenerme, de pronto, en la certeza de haberlas poseído entre muebles extraños; mientras oigo la calle, la noche que oscuramente muge, como una vaca enferma, al ir a cobijarse en los grandes hangares que orinan los inviernos, mientras salen los trenes, taciturnos, quejosos, que van hacia la aurora desgarrando el silencio, con un grito oxidado que se mezcla a mis nervios, a mi tinta, a mi sangre.
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Nocturno 4
Padre, me confieso, el castillo se derrumba a mis pies dejando escombros de papeles Cada vez que de trabajar vuelves y el cuento reposa sobre mis dormidas sabanas podrías hacerlo pero no lo entiendes podrías esforzarte, pero solo mueres Y yo cansada de esperarte despierta me acurruco a un lado de la fría cama para no molestarte ni intimidarte. Las grietas de la persiana de mi habitación dejan pasar la luz de la luna al ocaso. Y si pudiese ser diferente lo sería si pudiese parar todo el caos que genero lo haría solo para que fueses feliz sin quebrar la estabilidad en la que te proteges los últimos dieciocho años de mi vida. Te prometo que te querría te necesito mucho más que a todos los demás necesito ayuda Es gracioso, pensar en todas esas personas que me acusan ellas nunca lo sabrán, nunca sabrán cuan de fuerte es mi soledad. Cuando todos mis amigos me traicionan nada me importaría más que todo el amor falso que he creído por real todos estos meses atrás, ahora lo sé. Es muy fácil reír por reír aunque difícil llorar si nada te importa de verdad Es muy fácil querer por querer pero es difícil querer de verdad cuando todo lo demás falla... Si tuviese las fuerzas necesarias terminaría... si tuviese razones para hacerlo lo haría. Te prometo que mi amor sería sincero te lo prometo mi amor sería real tan tan palpable y veraz no acabará; ya que; Amar me hace humano amar me hará sentir viva me da miedo herirme me da miedo vivir me da miedo sentir me da miedo dejarte ir Comienza el té de las diez. Y madre, lo confieso, el castillo tiembla y tiembla bajo mis pies volando todos los pájaros de papel papel papel pape... pap... pa... p... Padre, me confieso, estoy roto y me destruiré... como cuando rompió el alba al amanecer... Y MADRE, ME CONFIESO EL CASTILLO SE DERRUMBA A MIS PIES DEJANDO SOLO MONTAÑAS Y MONTAÑAS DE PAPEL... MADRE, ME CONFIESO culpable de querer.... solo a gente hecha de papel... y sí, madre... me confieso... únicamente culpable de querer... Madre... acabé y lo maté... té té é.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:27 PM UTC
5. El Castillo
Padre, me confieso, el castillo se derrumba a mis pies dejando escombros de papeles Cada vez que de trabajar vuelves y el cuento reposa sobre mis dormidas sabanas podrías hacerlo pero no lo entiendes podrías esforzarte, pero solo mueres Y yo cansada de esperarte despierta me acurruco a un lado de la fría cama para no molestarte ni intimidarte. Las grietas de la persiana de mi habitación dejan pasar la luz de la luna al ocaso. Y si pudiese ser diferente lo sería si pudiese parar todo el caos que genero lo haría solo para que fueses feliz sin quebrar la estabilidad en la que te proteges los últimos dieciocho años de mi vida. Te prometo que te querría te necesito mucho más que a todos los demás necesito ayuda Es gracioso, pensar en todas esas personas que me acusan ellas nunca lo sabrán, nunca sabrán cuan de fuerte es mi soledad. Cuando todos mis amigos me traicionan nada me importaría más que todo el amor falso que he creído por real todos estos meses atrás, ahora lo sé. Es muy fácil reír por reír aunque difícil llorar si nada te importa de verdad Es muy fácil querer por querer pero es difícil querer de verdad cuando todo lo demás falla... Si tuviese las fuerzas necesarias terminaría... si tuviese razones para hacerlo lo haría. Te prometo que mi amor sería sincero te lo prometo mi amor sería real tan tan palpable y veraz no acabará; ya que; Amar me hace humano amar me hará sentir viva me da miedo herirme me da miedo vivir me da miedo sentir me da miedo dejarte ir Comienza el té de las diez. Y madre, lo confieso, el castillo tiembla y tiembla bajo mis pies volando todos los pájaros de papel papel papel pape... pap... pa... p... Padre, me confieso, estoy roto y me destruiré... como cuando rompió el alba al amanecer... Y MADRE, ME CONFIESO EL CASTILLO SE DERRUMBA A MIS PIES DEJANDO SOLO MONTAÑAS Y MONTAÑAS DE PAPEL... MADRE, ME CONFIESO culpable de querer.... solo a gente hecha de papel... y sí, madre... me confieso... únicamente culpable de querer... Madre... acabé y lo maté... té té é.
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