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"pasando" poems
Hermano mio, yo se que te sientes cansado y estas confundido, Se a levantado el enemigo para averte herido. Yo se que aveces as pensado darte por vencido, Pues se que facil no hacido (Coro) Pues yo comprendo que lo que estas pasando hoy, Tambien lo he pasado yo, que se me acaban las fuerzas. Pero te digo, hermano esfuerzate al llegar, se que no es facil caminar, Pero Dios es tu fortaleza. Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro pelea, aunque tu sientas que satan se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda. Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. (nonono) (/Coro) Hermana mia (escucha) Yo se que muchos an marcado con heridas tu vida. Te as sentido muy sola, la victoria conquista. Pues Se que aveces as pensado terminar con tu vida, Pero Dios es tu alternativa. (Coro) No te reindas en la batalla, aunque sientas la tormenta... Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro, evangelista pelea, aunque tu sientas que satan & el gigante contra ti se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda.(nono) Pero no, Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x) Y No te rindas en la batalla.(aaa) (No te rindas en la batalla.) Pelea(7x) (No te rindas en la batalla.) Aunque se levante satanas contra ti mi hermano. (No te rindas en la batalla.) No Te Rindas Pelea. (4x) Oyelo Evangelista oyelo Pastor oyelo Ministro! No te rindas en la batalla! Aunque quiera satanas derrotar tu familia No te rindas en la batalla. Pelea No te rindas en la batalla
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Nov 9, 2015
Nov 9, 2015 at 1:37 AM UTC
Elvin Perez - No Te Rindas En La Batalla
Hermano mio, yo se que te sientes cansado y estas confundido, Se a levantado el enemigo para averte herido. Yo se que aveces as pensado darte por vencido, Pues se que facil no hacido (Coro) Pues yo comprendo que lo que estas pasando hoy, Tambien lo he pasado yo, que se me acaban las fuerzas. Pero te digo, hermano esfuerzate al llegar, se que no es facil caminar, Pero Dios es tu fortaleza. Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro pelea, aunque tu sientas que satan se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda. Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. (nonono) (/Coro) Hermana mia (escucha) Yo se que muchos an marcado con heridas tu vida. Te as sentido muy sola, la victoria conquista. Pues Se que aveces as pensado terminar con tu vida, Pero Dios es tu alternativa. (Coro) No te reindas en la batalla, aunque sientas la tormenta... Oyeme hermano mio, No te rindas en la batalla Oye ministro, evangelista pelea, aunque tu sientas que satan & el gigante contra ti se levanta. Yo se que no es facil ver como los tuyos te dan la espalda.(nono) Pero no, Pero no te detengas, No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x)No te rindas en la batalla. Pelea(4x) Y No te rindas en la batalla.(aaa) (No te rindas en la batalla.) Pelea(7x) (No te rindas en la batalla.) Aunque se levante satanas contra ti mi hermano. (No te rindas en la batalla.) No Te Rindas Pelea. (4x) Oyelo Evangelista oyelo Pastor oyelo Ministro! No te rindas en la batalla! Aunque quiera satanas derrotar tu familia No te rindas en la batalla. Pelea No te rindas en la batalla
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Los sentimientos más tristes y pesados que he sentido los callé con un buen tango. Solía poner a Piazzolla y ahogar mi odio en sus melodías fuertes hasta quedarme sorda, y así mismo, ensordecer mi dolor. Si pudiera recordar estos años en un futuro probablemente me lamentaría por siempre por haberlos desperdiciado envejeciendo la juventud con tantos malos sentimientos, pero si pudiera recordar los años pasados en este presente, añoraría lo que alguna vez fui. Todo eso que fui se fue por fingir tanto. Tantas tardes que fingí plenitud me llevaron al vacío. Pesadas sombras que cargan mi pasado me comían minuto a minuto. La casa, los calendarios viejos y los cuadros de acuarela se convirtieron en espacios sucios y cansados. Las palabras, como sus recuerdos, huyeron de todo lugar en mi mente. Había gastado ya cada lugar en esta ciudad: todos ya estaban sucios por algún momento que amarraba un recuerdo para ahuyentar mi estancia ahí. Sentía que mi cerebro se lo tragaba el drama y que nublaba toda vista de cualquier realidad alterna a la mía. ¿Cómo hacen todos para parecer tan lejanos a cualquier dolor ajeno? La respuesta hace varios meses la tenía en mi cabeza dando vueltas. Me estaba pasando lo mismo. De tanto dar, perder, esforzar y desgastar por lo desconocido, lo desconocido te hace ajeno a cualquier sentimiento. La indiferencia es un premio que se gana por los años. Bien dirán que el tiempo cura, pero para mi que no es más que costumbre de pérdida y pérdida de cualquier dolor futuro.
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 6:18 PM UTC
Carta a mi futuro yo.
Los sentimientos más tristes y pesados que he sentido los callé con un buen tango. Solía poner a Piazzolla y ahogar mi odio en sus melodías fuertes hasta quedarme sorda, y así mismo, ensordecer mi dolor. Si pudiera recordar estos años en un futuro probablemente me lamentaría por siempre por haberlos desperdiciado envejeciendo la juventud con tantos malos sentimientos, pero si pudiera recordar los años pasados en este presente, añoraría lo que alguna vez fui. Todo eso que fui se fue por fingir tanto. Tantas tardes que fingí plenitud me llevaron al vacío. Pesadas sombras que cargan mi pasado me comían minuto a minuto. La casa, los calendarios viejos y los cuadros de acuarela se convirtieron en espacios sucios y cansados. Las palabras, como sus recuerdos, huyeron de todo lugar en mi mente. Había gastado ya cada lugar en esta ciudad: todos ya estaban sucios por algún momento que amarraba un recuerdo para ahuyentar mi estancia ahí. Sentía que mi cerebro se lo tragaba el drama y que nublaba toda vista de cualquier realidad alterna a la mía. ¿Cómo hacen todos para parecer tan lejanos a cualquier dolor ajeno? La respuesta hace varios meses la tenía en mi cabeza dando vueltas. Me estaba pasando lo mismo. De tanto dar, perder, esforzar y desgastar por lo desconocido, lo desconocido te hace ajeno a cualquier sentimiento. La indiferencia es un premio que se gana por los años. Bien dirán que el tiempo cura, pero para mi que no es más que costumbre de pérdida y pérdida de cualquier dolor futuro.
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Desde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje ***** que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla:  -¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete ***** Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos... tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos... el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo... y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros...
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El seminarista de los ojos negros
Desde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje ***** que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo.Un seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno.Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos.Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla:  -¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros.En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro.Un seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete ***** Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo.La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos... tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos... el seminarista de los ojos negros.Corriendo los años, pasó mucho tiempo... y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo.La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo.Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros...
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El sufrimiento existe porque existen las mentiras. Donde existen las mentiras? En tu mente. Las mentiras solo pueden existir en la mente, porque todo lo que no existe en la mente, es verdad. La mente es futuro y pasado. Cuando no hay mente, solamente hay, el presente. El presente ES la realidad. La gente no vive en la realidad, porque la gente vive, en la mente. La mente es una realidad virtual. Porque el trabajo de la mente es darte una realidad virtual. Esa es nuestra arma. El ser humano con la ayuda de la mente tiene la capacidad de hacer cosas que el resto de la naturaleza no puede hacer. Pero, la gente humana es esclava de la mente. La gente humana no vive en el presente. Porque sus mentes estan tan ocupadas, TAN ocupadas... A todo minuto esta esa voz de la mente diciendote: Que tienes que hacer --- que se te a olvidado---que tienes por terminar. La mente no te deja vivir en el presente. La mente a tomado control de ti, y, si tu no empiezas a tomar control de tu mente, a medida de que vas creciendo, a medida de que tus anos van pasando, sera mas difícil de tomar control. No todo el mundo va a lograr obtener su libertad. Porque hay gente que ya a puesto tanta fe en sus creencias que han acumulado tanto miedo. Piensan y creen tantas mentiras que le tienen miedo a sus propias mentiras. Ellos creen en algo y creen que para que ellos sean felices, para que ellos llegen a vivir en paz, sea durante vida o despues de vida, tienen que seguir luchando en el nombre de sus creencias. Lo que la gente no sabe, es que la mente vive en el pasado y en el futuro. La mente siempre hablara de algo que tiene que pasar--- de algo que a pasado--- de algo que pasara. Pero la mente no habla de el presente, de este momento. NO PUEDE. Entonces, la gente vive su vida esperando... ESPERANDO. La gente espera a que ese momento de alegria eterna les llegue. Pero, como estan tan atrapados en su mente, como estan tan poseados por su mente, por sus creencias, totalmente rechasan el presente. Creen que vivir en el presente es una perdida de tiempo. Creen que tienen que a toda hora estar haciendo algo. El hacer nada para ellos, para la mente, significa : perdida de tiempo. Entonces, que hacen? Siempre estan haciendo algo. Siempre estan enfocados en obtener, en ganar, en LLEGAR. Quieren llegar a la felicidad. Quieren llegar a la paz, a el amor, a la verdad, Pero estan siendo totalmente manipulados por la mentira de que la felicidad la van a obtener en algun futuro. Totalmente separados de este momento, de el presente. Totalmente pre-ocupados. La felicidad, la paz, el amor, la verdad, alegria, SOLO se pueden experimentar en este momento. Y este momento se vive totalmente cuando la mente esta en silencio. Porque, cuando la mente esta hablando, te esta hablando o de el pasado o de el futuro, NO de este momento. Entonces, para poder ser feliz, alegre, lleno de vida, en paz, lleno de amor, la gente tiene que aprender a poner, mantener, la mente en silencio. Y la unica forma de que la mente llege a su estado de silencio es : OBSERVARLA .
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Sep 21, 2011
Sep 21, 2011 at 1:05 AM UTC
La Mente
El sufrimiento existe porque existen las mentiras. Donde existen las mentiras? En tu mente. Las mentiras solo pueden existir en la mente, porque todo lo que no existe en la mente, es verdad. La mente es futuro y pasado. Cuando no hay mente, solamente hay, el presente. El presente ES la realidad. La gente no vive en la realidad, porque la gente vive, en la mente. La mente es una realidad virtual. Porque el trabajo de la mente es darte una realidad virtual. Esa es nuestra arma. El ser humano con la ayuda de la mente tiene la capacidad de hacer cosas que el resto de la naturaleza no puede hacer. Pero, la gente humana es esclava de la mente. La gente humana no vive en el presente. Porque sus mentes estan tan ocupadas, TAN ocupadas... A todo minuto esta esa voz de la mente diciendote: Que tienes que hacer --- que se te a olvidado---que tienes por terminar. La mente no te deja vivir en el presente. La mente a tomado control de ti, y, si tu no empiezas a tomar control de tu mente, a medida de que vas creciendo, a medida de que tus anos van pasando, sera mas difícil de tomar control. No todo el mundo va a lograr obtener su libertad. Porque hay gente que ya a puesto tanta fe en sus creencias que han acumulado tanto miedo. Piensan y creen tantas mentiras que le tienen miedo a sus propias mentiras. Ellos creen en algo y creen que para que ellos sean felices, para que ellos llegen a vivir en paz, sea durante vida o despues de vida, tienen que seguir luchando en el nombre de sus creencias. Lo que la gente no sabe, es que la mente vive en el pasado y en el futuro. La mente siempre hablara de algo que tiene que pasar--- de algo que a pasado--- de algo que pasara. Pero la mente no habla de el presente, de este momento. NO PUEDE. Entonces, la gente vive su vida esperando... ESPERANDO. La gente espera a que ese momento de alegria eterna les llegue. Pero, como estan tan atrapados en su mente, como estan tan poseados por su mente, por sus creencias, totalmente rechasan el presente. Creen que vivir en el presente es una perdida de tiempo. Creen que tienen que a toda hora estar haciendo algo. El hacer nada para ellos, para la mente, significa : perdida de tiempo. Entonces, que hacen? Siempre estan haciendo algo. Siempre estan enfocados en obtener, en ganar, en LLEGAR. Quieren llegar a la felicidad. Quieren llegar a la paz, a el amor, a la verdad, Pero estan siendo totalmente manipulados por la mentira de que la felicidad la van a obtener en algun futuro. Totalmente separados de este momento, de el presente. Totalmente pre-ocupados. La felicidad, la paz, el amor, la verdad, alegria, SOLO se pueden experimentar en este momento. Y este momento se vive totalmente cuando la mente esta en silencio. Porque, cuando la mente esta hablando, te esta hablando o de el pasado o de el futuro, NO de este momento. Entonces, para poder ser feliz, alegre, lleno de vida, en paz, lleno de amor, la gente tiene que aprender a poner, mantener, la mente en silencio. Y la unica forma de que la mente llege a su estado de silencio es : OBSERVARLA .
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Quiero ir a España Quiero andar en las playas de Cadiz Caminar por las calles de Valencia Andar en los lugares turísticos Comiendo un helado de vanilla Con el amor de mi vida Pasando un buen tiempo tomando fotografías Eso sí que me gustaría Miraría a los ojos al amor de mi vida Le diría cuanto lo admiró Cuanto lo quiero Después irnos a comer a un buen filete Platicando, riendo, haciendo memorias haha pero cuando sucedería eso? cuando.. Spain I want to go to Spain I want to be in the beaches of Cadiz Walk through the streets of Valencia Visit turístic places With the love of my life Having a great time eating a vanilla ice cream cone with the love of my life taking photography pictures That I'd like I'd look in his eyes I'd tell him how much I admire him how much I love him Then later we'd go eat a nice steak talking, laughing, making memories haha but when will that happen? When?
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Jan 15, 2015
Jan 15, 2015 at 3:29 PM UTC
Un viaje a España...A trip to Spain
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros. Entonces, qué les pasa? Por qué andan tan furiosos? A quién andan buscando con revólver? Nosotros no sabíamos que todo lo tenían ocupado, las copas, los asientos, las camas, los espejos, el mar, el vino, el cielo. Ahora resulta que no tenemos mesa. No puede ser, pensamos. No pueden convencernos. Estaba oscuro cuando llenamos al barco. Estábamos desnudos. Todos llegábamos del mismo sitio. Todos veníamos de mujer y de hombre. Todos tuvimos hambre y pronto dientes. A todos nos crecieron las manos y los ojos para trabajar y desear lo que existe. Y ahora nos salen con que no podemos, que no hay sitio en el barco, no quieren saludarnos, no quieren jugar con nosotros. Por qué tantas ventajas para ustedes? Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido? Aquí no están contentos, así no andan las cosas. No me gusta en el viaje hallar, en los rincones, la tristeza, los ojos sin amor y la boca con hambre. No hay ropa para este creciente otoño y menos, menos, menos para el próximo invierno. Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta al mundo, a tanta piedra en los caminos? Sin mesa dónde vamos a comer, dónde nos sentaremos si no tenemos silla? Si es una broma triste, decídanse, señores, a terminarla pronto, a hablar en serio ahora. Después el mar es duro. Y llueve sangre.
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El barco
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros. Entonces, qué les pasa? Por qué andan tan furiosos? A quién andan buscando con revólver? Nosotros no sabíamos que todo lo tenían ocupado, las copas, los asientos, las camas, los espejos, el mar, el vino, el cielo. Ahora resulta que no tenemos mesa. No puede ser, pensamos. No pueden convencernos. Estaba oscuro cuando llenamos al barco. Estábamos desnudos. Todos llegábamos del mismo sitio. Todos veníamos de mujer y de hombre. Todos tuvimos hambre y pronto dientes. A todos nos crecieron las manos y los ojos para trabajar y desear lo que existe. Y ahora nos salen con que no podemos, que no hay sitio en el barco, no quieren saludarnos, no quieren jugar con nosotros. Por qué tantas ventajas para ustedes? Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido? Aquí no están contentos, así no andan las cosas. No me gusta en el viaje hallar, en los rincones, la tristeza, los ojos sin amor y la boca con hambre. No hay ropa para este creciente otoño y menos, menos, menos para el próximo invierno. Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta al mundo, a tanta piedra en los caminos? Sin mesa dónde vamos a comer, dónde nos sentaremos si no tenemos silla? Si es una broma triste, decídanse, señores, a terminarla pronto, a hablar en serio ahora. Después el mar es duro. Y llueve sangre.
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Ya no sé que escribir, no encuentro esa forma tan universalmente conocida de por lo menos describir mi entorno, es como si algo se hubiera ido, esfumado, desaparecido. Frotándome la cabeza, dando vuelta por la habitación, inhalando lo ultimo de mi "Chicharrita" en la pipa de mi abuela, entro en la parte superficial de mis pensamientos y puedo darme cuenta de lo que pasa pero al entender que no sé que es lo que esta pasando caigo en la cuenta de que todo es intangible, todo esta lleno de una esencia especifica que lo hace ser lo que es pero no es lo que nuestra aproximación categórica define. Un árbol, porque es un árbol, quien lo llamo árbol, que es un árbol? es simple definirlo, decir que un árbol es eso o aquello, pero quiero definir la esencia del árbol, cual es esa esencia, de donde viene.
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Apr 21, 2015
Apr 21, 2015 at 6:13 PM UTC
Sin palabras
Ya lo extrañaba; el rose de tus manos sobre mi piel, acariciando cada centímetro de mis brazos, mi cuello y mi cara. Extrañaba esa forma de mirar que solo tú y yo comprendemos que nos dice como nos sentimos entre nosotros. Extrañaba esa forma de seducción que aún sin nunca haber probado tus labios, sabía que era una de las cosas que más deseaba y necesitaba. Aquí estamos de nuevo; la piel desnuda de tus manos contra la piel de mis brazos, pasando suavemente con caricias que mencionan un te quiero. Ahora es real, ahora estamos juntos y la distancia que nos había separado hizo crecer nuestras emociones. Un día perfecto, una tarde de calor y finalmente el toque no accidental de nuestras bocas. Al final, mi risa junto con tu sonrisa se unen para festejar el sentimiento de nuestros labios juntos por primera vez.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 10:55 AM UTC
Tiempo sin vernos.
Ciego, siempre será tu ayer mañana? Siempre estará tu pandereta pobre estremeciendo tus manos crispadas? Yo voy pasando y veo tu silueta y me parece que es tu corazón el que se cimbra con tu pandereta. Yo pasé ayer y supe tu dolor: dolor que siendo yo quien lo ha sabido es mucho mayor. No volveré por no volverte a ver, pero mañana tu silueta negra estará como ayer: la mano que recibe, los ojos que no ven, la cara parda, lastimosa y triste, golpeando en cada salto la pared. Ciego, ya voy pasando y ya te miro, y de rabia y dolor -qué sé yo qué!- algo me aprieta el corazón, el corazón y la sien. ¡Por tus ojos que nunca han mirado cambiara yo los míos que te ven!
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El ciego de la pandereta
Mientras tanto, estás esperando la respuesta de esa persona que es importante en tu vida, pero nada ha llegado. Comienzas a desesperarte pensando en lo que podría estar pasando. Es ahí, cuando no aguantas más, decides hacer una pequeña búsqueda y algo terribe te vas a encontrar. Esa persona ya no es quien creías, te derrumbas por dentro y sin palabras comienzas a llorar. Te das cuenta de lo mucho que la querías y que por ella cualquier cosa darías, pero vuelves a pensar y caes en cuenta de que a ella nada de eso le va a importar. Mientras esa persona sigue su vida como si nada pasara, tú te mantienes en una esquina callado, pensando, sin querer alguien a tu lado. ¿Qué más se puede hacer? Es tiempo de aceptar la realidad y con tu vida seguir, como si esa persona ya no viviera en ti. Los recuerdos invaden tu mente, pero eso nadie lo ve, claramente. Sigues tu rutina diaria, sonriendo y pretendiendo, pero nadie sabe que en tu interior sientes que estás muriendo. Esa es la historia de un niño locamente enamorado, cuando de su confianza y nobleza abusaron, cuando por ella todo lo había dado, cuando todas sus esperanzas han quitado y sus sueños han esbaratado.
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Mar 19, 2015
Mar 19, 2015 at 9:32 PM UTC
Aún
Tener mente de escritor es probablemente una de las más grandes maldiciones que se le puede concebir a una persona. Primero; comienzas a cuestionar todo a tu alrededor, no pierdes ni un detalle. Ya no es buscar a tu novia, que vive pasando la esquina. Es despertar; ver que el día está algo nublado. Pensar que las nubes grises te gustan y te causan paz y eso te causa cierta bohemia y te da ganas de escribir algo. Ya no es caminar; es andar. Andar viendo el suelo y pensar: "Mis pasos son lentos... a mi alrededor todo es taciturno. Las nubes, oh, dulces nubes. Dulces pero amargas formas que luego destruirán el cielo y mojaran la arena con su transparente sangre". Segundo; no es ver a tu novia esperando en su puerta; es: "Y ahí estaba ella... tan hermosa... tan delicada. Tan irreal que me causaba gozo sólo existir para poder verla a la vuelta de la esquina...". Ahora, imaginemos aplicar éste principio mórbido e involuntario a cada aspecto de la vida. Tener mente de escritor es probablemente una de las más grandes maldiciones que se le puede concebir a una persona.
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Jun 19, 2014
Jun 19, 2014 at 7:20 PM UTC
Mente de escritor.
Karl Gustav Van der Meyer era un gran jardinero. Allá, en su alegre Holanda de cofias y molinos, de canales y zuecos, Karl Gustav cultivaba tulipanes extraños en la penumbra de su invernadero. Karl Gustav Van der Mayer soñaba con la gloria de un tulipán fastuosamente ***** íntegramente ***** como las noches árticas, como un luto total en terciopelo. Y era así, día a día y año tras año. Y su sueño era un sueño. Pero él, imperturbable, regaba sus macetas, meditando en abonos y en injertos. (A veces, distraído, se guardaba los bulbos en los bolsillos del chaleco...) Karl Gustav Van der Mayer, indiferentemente, vio blanquear sus cabellos. Pasó el amor un día y él se encogió de hombros, para seguir soñando con tulipanes negros... Pero, una noche, alguien saltó la tapia. Alguien, con un puñal. Y el jardinero cayó de bruces sobre sus macetas, muerto. Y alguien cavó en la tierra, y echó el cadáver y tapó aquel hueco. Karl Gustav Van der Mayer se quedó para siempre en la penumbra de su invernadero. Ah, pero un día, un día se vio brotar del suelo un tulipán de luto, fastuosamente, íntegramente ***** Karl Gustav Van der Mayer no pudo ver su gloria, pues la abonó su propio cuerpo. Karl Gustav Van der Mayer no supo que su muerte le dio vida a su sueño... (Karl Gustav Van der Mayer siempre llevaba bulbos en los bolsillos del chaleco...) Por los viejos canales siguen pasando barcas, y aún giran, como entonces, los molinos de viento. Las muchachas sin novio regresan del domingo entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos. Ah, y, sin embargo, Karl Gustav Van der Mayer era un gran jardinero!
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Balada del tulipán *****
Karl Gustav Van der Meyer era un gran jardinero. Allá, en su alegre Holanda de cofias y molinos, de canales y zuecos, Karl Gustav cultivaba tulipanes extraños en la penumbra de su invernadero. Karl Gustav Van der Mayer soñaba con la gloria de un tulipán fastuosamente ***** íntegramente ***** como las noches árticas, como un luto total en terciopelo. Y era así, día a día y año tras año. Y su sueño era un sueño. Pero él, imperturbable, regaba sus macetas, meditando en abonos y en injertos. (A veces, distraído, se guardaba los bulbos en los bolsillos del chaleco...) Karl Gustav Van der Mayer, indiferentemente, vio blanquear sus cabellos. Pasó el amor un día y él se encogió de hombros, para seguir soñando con tulipanes negros... Pero, una noche, alguien saltó la tapia. Alguien, con un puñal. Y el jardinero cayó de bruces sobre sus macetas, muerto. Y alguien cavó en la tierra, y echó el cadáver y tapó aquel hueco. Karl Gustav Van der Mayer se quedó para siempre en la penumbra de su invernadero. Ah, pero un día, un día se vio brotar del suelo un tulipán de luto, fastuosamente, íntegramente ***** Karl Gustav Van der Mayer no pudo ver su gloria, pues la abonó su propio cuerpo. Karl Gustav Van der Mayer no supo que su muerte le dio vida a su sueño... (Karl Gustav Van der Mayer siempre llevaba bulbos en los bolsillos del chaleco...) Por los viejos canales siguen pasando barcas, y aún giran, como entonces, los molinos de viento. Las muchachas sin novio regresan del domingo entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos. Ah, y, sin embargo, Karl Gustav Van der Mayer era un gran jardinero!
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Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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El cuento de margot
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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La amistad es algo hermoso. Es algo spectacular. Algo que nunca olvidaras. Porque siempre la tendras. Yo ana bella cavazos scribo este poema porque es por lo que yo estoy pasando mi amiga joan se cambiara de scuela y talvez nunca jamas la vere. La primera vez que la vi senti que iva hacer mi amiga y si fue mi amiga no la quiero dejar porque mi corazon se rompera. Si tuviera un deseo seria que siempre tuviera a joan la duena de mi corazon.
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May 7, 2015
May 7, 2015 at 3:13 PM UTC
AMISTAD por: Ana bella cavazos
Hay cementerios solos, tumbas llenas de huesos sin sonido, el corazón pasando un túnel oscuro, oscuro, oscuro, como un naufragio hacia adentro nos morimos, como ahogarnos en el corazón, como irnos cayendo desde la piel al alma. Hay cadáveres, hay pies de pegajosa losa fría, hay la muerte en los huesos, como un sonido puro, como un ladrido sin perro, saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas, creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia. Yo veo, solo, a veces, ataúdes a vela zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas. con panaderos blancos como ángeles, con niñas pensativas casadas con notarios, ataúdes subiendo el río vertical de los muertos, el río morado, hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte, hinchadas por el sonido silencioso de la muerte. A lo sonoro llega la muerte como un zapato sin pie, como un traje sin hombre, llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo, llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta. Sin embargo sus pasos suenan y su vestido suena, callado, como un árbol. Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo, pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas, de violetas acostumbradas a la tierra, porque la cara de la muerte es verde, y la mirada de la muerte es verde, con la aguda humedad de ma hoja de violeta y su grave color de invierno exasperado. Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba, lame el suelo buscando difuntos, la muerte está en la escoba, es la lengua de la muerte buscando muertos, es la aguja de la muerte buscando hilo. La muerte está en los catres: en los colchones lentos, en las frazadas negras vive tendida, y de repente sopla: sopla un sonido oscuro que hincha sábanas, y hay camas navegando a un puerto en donde está esperando, vestida de almirante.
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Sólo la muerte
Hay cementerios solos, tumbas llenas de huesos sin sonido, el corazón pasando un túnel oscuro, oscuro, oscuro, como un naufragio hacia adentro nos morimos, como ahogarnos en el corazón, como irnos cayendo desde la piel al alma. Hay cadáveres, hay pies de pegajosa losa fría, hay la muerte en los huesos, como un sonido puro, como un ladrido sin perro, saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas, creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia. Yo veo, solo, a veces, ataúdes a vela zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas. con panaderos blancos como ángeles, con niñas pensativas casadas con notarios, ataúdes subiendo el río vertical de los muertos, el río morado, hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte, hinchadas por el sonido silencioso de la muerte. A lo sonoro llega la muerte como un zapato sin pie, como un traje sin hombre, llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo, llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta. Sin embargo sus pasos suenan y su vestido suena, callado, como un árbol. Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo, pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas, de violetas acostumbradas a la tierra, porque la cara de la muerte es verde, y la mirada de la muerte es verde, con la aguda humedad de ma hoja de violeta y su grave color de invierno exasperado. Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba, lame el suelo buscando difuntos, la muerte está en la escoba, es la lengua de la muerte buscando muertos, es la aguja de la muerte buscando hilo. La muerte está en los catres: en los colchones lentos, en las frazadas negras vive tendida, y de repente sopla: sopla un sonido oscuro que hincha sábanas, y hay camas navegando a un puerto en donde está esperando, vestida de almirante.
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Viendo pasar las nubes fue pasando la vida, y tú, como una nube, pasaste por mi hastío. Y se unieron entonces tu corazón y el mío, como se van uniendo los bordes de una herida. Los últimos ensueños y las primeras canas entristecen de sombra todas las cosas bellas; y hoy tu vida y mi vida son como estrellas, pues pueden verse juntas, estando tan lejanas... Yo bien sé que el olvido, como un agua maldita, nos da una sed más honda que la sed que nos quita, pero estoy tan seguro de poder olvidar... Y miraré las nubes sin pensar que te quiero, con el hábito sordo de un viejo marinero que aún siente, en tierra firme, la ondulación del mar.
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Poema del olvido
Señora, dicen que dónde, mi madre dicen, dijeron, el agua y el viento dicen que vieron al guerrillero. Puede ser un obispo, puede y no puede, puede ser sólo el viento sobre la nieve: sobre la nieve, sí, madre, no mires, que viene galopando Manuel Rodríguez. Ya viene el guerrillero por el estero. Saliendo de Melipilla, corriendo por Talagante, cruzando por San Fernando, amaneciendo en Pomaire. Pasando por Rancagua, por San Rosendo, por Cauquenes, por Chena, por Nacimiento: por Nacimiento, sí, desde Chiñigüe, por todas partes viene Manuel Rodríguez. Pásale este clavel, Vamos con él. Que se apaguen las guitarras, que la patria está de duelo. Nuestra tierra se oscurece. Mataron al guerrillero. En Til-Til lo mataron los asesinos, su espada está sangrando sobre el camino: sobre el camino, sí. Quién lo diría, él, que era nuestra sangre, nuestra alegría. La tierra está llorando. Vamos callando.
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Xxv
cuando a joaquín se le cayeron los ojos al suelo vio: a la reputa de la muerte pasando suave sus navajas adelantando como siempre en la tarea de apagar vio el golfo de Samborombón como un copón lleno de vino y vio mujeres calentadas por la muerte a modo de sol mujeres de nalgas que hervían y encendían fuegos en la siesta para quemar a sus verdugos oh grandes brujas al revés vio a las dulces desamparadas agarrar la desolación recortarle las orejitas mascarle las cepas amargas sacarle ***** en el crepúsculo golpearla con el corazón y darle forma de navaja o de suave madre grandísima que se ponía con la noche del otro lado del mundo vio que lloraban mucho por los sospechosos de 8 años los chicos de 14 que se suicidaban en Versalles por el niño ladrón de Jersey por los que roban en Santa Fe oh ángeles como empleados de Dios atento a su estrategia abajados como testigos a esta terraza de dolor vio que le sacan la amargura al abrazo para el hijito que se iba para la guerra que se volvía de la guerra y vio que hablaban con Ted Molloy del niñito de Montreal que mató a su madre dormida con un palo del que salieron madreselvas en flor con flor a posteriori de los hechos vio más situaciones extrañas: querubes envenenadores bastantemente envenenados o chicos que se ahorcan en los garajes de fin de semana mientras temblaban de placer los juntadores de estadísticas para demostrar la maldad de la sociedad de consumo en Oakland, 51, uno de 15 hachó a la mama como si fuera un árbol verde y después le echó querosén le prendió fuego calculando que de ese modo no la vieran y ella sacó fuegos internos antiguamente conservados para acabarse or irse como su entrañita se lo pedía eso veía joaquín cuando los ojos se le fueron a tierra como huevos entonces los empolló por otra vez y de uno le salió una madre revoloteando de testigo mientras del otro se asomaba con suaves navajas la muerte esa reputa de la muerte adelantando como siempre en la tarea de apagar se tomó el vino del gran golfo y miraba fijo a joaquín que ardía bajo la siesta ya se la abrazaba como madre
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Madres
cuando a joaquín se le cayeron los ojos al suelo vio: a la reputa de la muerte pasando suave sus navajas adelantando como siempre en la tarea de apagar vio el golfo de Samborombón como un copón lleno de vino y vio mujeres calentadas por la muerte a modo de sol mujeres de nalgas que hervían y encendían fuegos en la siesta para quemar a sus verdugos oh grandes brujas al revés vio a las dulces desamparadas agarrar la desolación recortarle las orejitas mascarle las cepas amargas sacarle ***** en el crepúsculo golpearla con el corazón y darle forma de navaja o de suave madre grandísima que se ponía con la noche del otro lado del mundo vio que lloraban mucho por los sospechosos de 8 años los chicos de 14 que se suicidaban en Versalles por el niño ladrón de Jersey por los que roban en Santa Fe oh ángeles como empleados de Dios atento a su estrategia abajados como testigos a esta terraza de dolor vio que le sacan la amargura al abrazo para el hijito que se iba para la guerra que se volvía de la guerra y vio que hablaban con Ted Molloy del niñito de Montreal que mató a su madre dormida con un palo del que salieron madreselvas en flor con flor a posteriori de los hechos vio más situaciones extrañas: querubes envenenadores bastantemente envenenados o chicos que se ahorcan en los garajes de fin de semana mientras temblaban de placer los juntadores de estadísticas para demostrar la maldad de la sociedad de consumo en Oakland, 51, uno de 15 hachó a la mama como si fuera un árbol verde y después le echó querosén le prendió fuego calculando que de ese modo no la vieran y ella sacó fuegos internos antiguamente conservados para acabarse or irse como su entrañita se lo pedía eso veía joaquín cuando los ojos se le fueron a tierra como huevos entonces los empolló por otra vez y de uno le salió una madre revoloteando de testigo mientras del otro se asomaba con suaves navajas la muerte esa reputa de la muerte adelantando como siempre en la tarea de apagar se tomó el vino del gran golfo y miraba fijo a joaquín que ardía bajo la siesta ya se la abrazaba como madre
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Siento un vacio tan grande Mi gran deseo de mirarte No puedo sacarte de mi mente Pero estoy tratando sinceramente Mi corazon y mi cabeza estan en guerra Mi corazon te desea y se aferra Mi mente sabe lo que esta pasando Que sin ti debo seguir andando Eres el amor de mi vida Por la que todo yo daria La mujer que yo mas e querido Tambien por la que mas yo e sufrido la que me vuelve mediocre , masoquista En mi ardua conquista, equivoquista Porque me conformo con tan poco Me equivoco a lo loco Y como un loco me equivoco . 3/ 12/2016 EveGaby
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Mar 22, 2016
Mar 22, 2016 at 11:23 PM UTC
Equivoquista
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos.  En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte. También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, -¿nuestra frente o la suya?- nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la ***** de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros,  y parezca que nada les queda entre las palmas, el triunfo de no estar nunca vacías.
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La memoria en las manos
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos.  En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte. También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, -¿nuestra frente o la suya?- nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la ***** de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros,  y parezca que nada les queda entre las palmas, el triunfo de no estar nunca vacías.
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En las noches de insomnio, cuando el viento Se oye en los corredores cual gemido, Y, agrandado en la sombra, todo ruido Llega a la oscuridad del aposento, Con qué amargura viene al pensamiento, A torturarlo, cuanto se ha perdido, Y cuanto «pudo ser y que no ha sido» Por propia cobardía o desaliento!... Entonces, con la frente pensativa, Vemos que los recuerdos van pasando, Y nos arrancan lágrima furtiva; Y son cual los cantares campesinos Que oímos por la noche, suspirando, En la gran soledad de los caminos. Y seguimos pensando en el mañana, Tal vez sobre arrasada primavera, En el azul de la ilusión primera Que la vida borró cual sombra vana; En los ensueños de la edad lejana Que brillan ya con claridad postrera, Y en la amargura de una larga espera ¡Para encontrar cerrada la ventana! Y entre la soledad aterradora Que en torno de nosotros se ennegrece, Pensamos: «¡cuándo asomará la aurora!»... Y entonces, de terror sobrecogidos, ¡Cómo en la sombra el alma se estremece Con el recuerdo de los tiempos idos!
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En la sombra
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana o una puerta cualquiera de una calle lejana, no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera: ni menos en otoño, ni más en primavera. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer, un hombre enloquecido, besará una mujer. Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía. Y para los amantes, su amor desesperado, podrá ser un delito, pero nunca un pecado. Por eso el amor pasa por las calles desiertas, y es como un viento loco que quiere abrir las puertas Bien saben los amantes que hay caricias que son; no una simple caricia, sino una posesión. Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido, si se juntan dos bocas en un beso prohibido. ¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura si se parece a un árbol reseco en la llanura. Y los amantes saben que sin querer siquiera, hay un amor que crece como una enredadera. Es natural que el agua de un estanque sombrío, sueñe en sus largas noches con el sueño de un río. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve, será porque es la lluvia condenada a ser nieve. Es natural que un día comprendan los amantes que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño, que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño. El amor... Esa estrella de una sombra infinita, aunque muera cien veces, cien veces resucita. Y suele ser un niño de manos milagrosas, que rompe las cadenas y hace nacer las rosas. Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas, si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Y el corazón renace con renovada fe, igual que los rosales, que no saben por qué. Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta, pero... tan suavemente, que nadie se despierta. Puede ser en otoño. Puede ser en verano, tanto un amor tardío como un amor temprano. Una mujer, un hombre y un oscuro aposento: Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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Canción de los amantes
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana o una puerta cualquiera de una calle lejana, no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera: ni menos en otoño, ni más en primavera. Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer, un hombre enloquecido, besará una mujer. Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día todos irán sabiendo lo que nadie sabía. Y para los amantes, su amor desesperado, podrá ser un delito, pero nunca un pecado. Por eso el amor pasa por las calles desiertas, y es como un viento loco que quiere abrir las puertas Bien saben los amantes que hay caricias que son; no una simple caricia, sino una posesión. Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido, si se juntan dos bocas en un beso prohibido. ¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura si se parece a un árbol reseco en la llanura. Y los amantes saben que sin querer siquiera, hay un amor que crece como una enredadera. Es natural que el agua de un estanque sombrío, sueñe en sus largas noches con el sueño de un río. Y si por algo es triste la lluvia que no llueve, será porque es la lluvia condenada a ser nieve. Es natural que un día comprendan los amantes que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes. Y así brota en el alma la rebelión de un sueño, que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño. El amor... Esa estrella de una sombra infinita, aunque muera cien veces, cien veces resucita. Y suele ser un niño de manos milagrosas, que rompe las cadenas y hace nacer las rosas. Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas, si hay un amor secreto que nos presta sus alas. Y el corazón renace con renovada fe, igual que los rosales, que no saben por qué. Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta, pero... tan suavemente, que nadie se despierta. Puede ser en otoño. Puede ser en verano, tanto un amor tardío como un amor temprano. Una mujer, un hombre y un oscuro aposento: Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento. Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
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Te extraño, no quiero tener que esperar a la hora de dormir para poder verte aunque sea en mis sueños. Nadie entiende solo dicen “todo estará bien” ¡Claro que no entienden! Ellos no sentían lo que yo al verte sonreír, al verte ser tu en todo tu esplendor, al besarte, al sencillamente amarte. Nadie puede decirme “se por lo que estas pasando” ya que ninguno te amo como yo. Ninguno siente el dolor inmenso que es el despertar & saber que ya no soy tu primer pensamiento, ninguno puede decirme “mas arriba vive gente” ¡YO SE QUE MAS ARRIBA VIVE GENTE, LA MIERDA ES QUE YO NO QUIERO MAS GENTE! Simplemente lo quiero a el.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 4:04 PM UTC
Nadie.
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, en prototipo del alarde fálico, en diabetis y en blanca vacinica, en rostro geométrico, en difunto, que se hacen menester sermón y almendras, que sobran literalmente patatas y este espectro fluvial en que arde el oro y en que se quema el precio de la nieve? ¿Es para eso, que morimos tánto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante? ¿Y el párrafo que escribo? ¿Y el corchete deísta que enarbolo? ¿Y el escuadrón en que falló mi casco? ¿Y la llave que va a todas las puertas? ¿Y la forense diéresis, la mano, mi patata y mi carne y mi contradicción bajo la sábana? ¡Loco de mí, lovo de mí, cordero de mí, sensato, caballísimo de mí! ¡Pupitre, sí, toda la vida; púlpito, también, toda la muerte! Sermón de la barbarie: estos papeles; esdrújulo retiro: este pellejo. De esta suerte, cogitabundo, aurífero, brazudo, defenderé mi presa en dos momentos, con la voz y también con la laringe, y del olfato físico con que oro y del instinto de inmovilidad con que ando, me honraré mientras viva -hay que decirlo; se enorgullecerán mis moscardones, porque, al centro, estoy yo, y a la derecha, también, y, a la izquierda, de igual modo.
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Sermón sobre la muerte
Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte, que actúa en escuadrón, previo corchete, párrafo y llave, mano grande y diéresis, ¿a qué el pupitre asirio? ¿a qué el cristiano púlpito, el intenso jalón del mueble vándalo o, todavía menos, este esdrújulo retiro? ¿Es para terminar, mañana, en prototipo del alarde fálico, en diabetis y en blanca vacinica, en rostro geométrico, en difunto, que se hacen menester sermón y almendras, que sobran literalmente patatas y este espectro fluvial en que arde el oro y en que se quema el precio de la nieve? ¿Es para eso, que morimos tánto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante? ¿Y el párrafo que escribo? ¿Y el corchete deísta que enarbolo? ¿Y el escuadrón en que falló mi casco? ¿Y la llave que va a todas las puertas? ¿Y la forense diéresis, la mano, mi patata y mi carne y mi contradicción bajo la sábana? ¡Loco de mí, lovo de mí, cordero de mí, sensato, caballísimo de mí! ¡Pupitre, sí, toda la vida; púlpito, también, toda la muerte! Sermón de la barbarie: estos papeles; esdrújulo retiro: este pellejo. De esta suerte, cogitabundo, aurífero, brazudo, defenderé mi presa en dos momentos, con la voz y también con la laringe, y del olfato físico con que oro y del instinto de inmovilidad con que ando, me honraré mientras viva -hay que decirlo; se enorgullecerán mis moscardones, porque, al centro, estoy yo, y a la derecha, también, y, a la izquierda, de igual modo.
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Pasando el mar el engañoso toro, volviendo la cerviz, el pie besaba de la llorosa ninfa, que miraba perdido de las ropas el decoro. Entre las aguas y las hebras de oro, ondas el fresco viento levantaba, a quien con los supiros ayudaba del mal guardado virginal tesoro. Cayéronsele a Europa de las faldas las rosas al decirle el toro amores, y ella con el dolor de sus guirnaldas, dicen que lleno el rostro de colores, en perlas convirtió sus esmeraldas, y dijo: «¡Ay triste yo!, ¡perdí las flores!».
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De europa y júplter