"otero" poems
Blur
A dark cimmerian dream where it has become impossible to see
There I dwell without a voice or any sleep
Under a dismal rain of fear where I am govern by my tears
And so out here I pray for the light
Chased by memories and cries and the sanguine sounds that kills the mind
So I fade away without a single word to say
In dismay with the condition of my heart
Now things have changed and just like a game I must start again
One more time
Omar Otero (c) 2012
Nov 3, 2012
Nov 3, 2012 at 11:55 PM UTC
Este llano de muerte, esta tierra maldita,
Este otero desnudo de costados resecos,
Este páramo triste, donde el hombre que grita
No encuentra un solo monte que devuelva sus ecos,
Este desierto mudo, esta monotonía,
Esta soledad ocre como una calavera,
No nos deseperanza: sabemos todavía
Que, después del estío, otoño nos espera.
(¡Tener alas de pájaro. Dios mío, tener alas
De pájaro!... ¡Volar hasta la mansedumbre
Del mar!...¡Llegar a Ti por sus blancas escalas
A quemarnos los ojos con tu divina lumbre!)
Sabemos que defiendes con tu dorado escudo
los trópicos dorados, los solitarios polos.
Míranos, desterrados, sobre el suelo desnudo.
¡Señor, Señor, por qué nos has dejado solos!
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Do you ever think about me?
Because my heart Still beats for you
no day goes by without you flooding my mind
and you clueless about my life
how your soul took hold of mine
for you just to walk away from time
and fall into another’s hands
and still you lurk around my head
so much I’m trying meditation
just to forget
you burned your name in my subconscious
so well
I achieved astral projection
ended by your side
oh, my soul falls apart
when I saw you and how happy you were in your new life.
Otero © ..17
Mar 21, 2017
Mar 21, 2017 at 9:33 AM UTC
Resuena en tus palabras
un difuso clamor de verdades oscuras,
cuando me las encuentro.
Rompen
en mi memoria, siempre
sonoras, firmes, claras,
como las olas de un mar poderoso
que sumerge y levanta,
sin devolver ni arrebatar nunca del todo,
una realidad turbia y mutilada:
el tiempo, el tiempo ido.
A su conjuro,
entre gotas de sal y luz de agua,
con el tiempo
yo mismo,
restos recuperados de mí mismo
vuelven y configuran un fantasma
que dibuja en el aire el viejo gesto
-casi olvidado ya- de la esperanza.
No todo se ha perdido;
vienen
a mi memoria siempre tus palabras
-claras, firmes, sonoras-
trayéndola, llevándola.Una voz era paz, o luz, o acaso
era fuego esa voz; todavía llama.
O era viento tal vez: ved la alta rama
del olmo aún temblorosa tras su paso.
Era roja esa voz en el ocaso;
cuando la noche sus horrores trama,
vuelve su resplandor: sangre que clama
al cielo ese de los hombres, raso.
Impaciente de paz, y luminosa,
ardiente, airada, entera y verdadera,
era dura esa voz: todavía dura
airosa y alta, como si tal cosa
-alzarse en estos tiempos- nada fuera.
Admirad, ya hecha estatua, su estatura.
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Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.
Blas de Otero
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Ya la verde cigarra yace aquí, pasajero,
Que por dos estaciones nutriose en el sembrado
y cuya ala vibrante bajo su pie dentado,
zumbaba en los citizos y pinos del otero.
La lira de los bosques desde el albor primero,
la Musa de los surcos y el trigal, ha callado;
para que el sueño suyo no vaya a ser turbado,
sé muy leve sobre ella y prosigue ligero.
En medio del tomillo reposa solitaria.
Fue erigida hace poco su piedra funeraria.
¡No termina de muchos así el vivir sombrío!
Un niño en esa tumba desconsolado llora,
y en esa tumba deja compasiva la Aurora
libación cada día de gotas de rocío.
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