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"oler" poems
Come dance with me Let’s touch the stars Baila conmigo Let’s listen to romantic music Come walk with me Anda conmigo Come explore the world with me Let’s see all there is to see Let’s watch the stars dance Watch the moon watching us Let’s smell the roses Vamos oler las rosas Come laugh with me Give me one hundred smiles Come be with me Ven conmigo Forever
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Sep 17, 2025
Sep 17, 2025 at 3:50 AM UTC
Come Dance with Me
Cuando has bebido tanto y juras que se puede ver su nombre en la parte inferior de la botella, de repente estás perforando tu puño a través de la pared seca y hablando en voz alta, tal vez ella podria responder, tal vez va a traerla de vuelta. ¿Cómo se puede creer que los sueños son al azar?, te levantas pensando que todavía puedes oler en sus hojas su recuerdo y tu almohada aun contiene cabellos, y que tal vez el lugar donde ella vuelva no es el sueño, tal vez el sueño es la parte en la que ella llegó por primera vez. Sigues mirando sus manos y no puedes recordar cómo temblaban, por que lo hacian, y por qué siempre lo hicieron por ti y ahora no está temblando, porque ahora no está, pero debido a que su sonrisa no dejará tu mente y cada vez esa canción regresa a ti, debes volver a escuchar su risa de nuevo y esta vez uedarte perplejo en esos tonos para siempre. Caminas por la calle y piensas que puedes ver su cabello rizado y su piel pálida pero recuerdas que se ha ido, pero ella no se ha ido porque todavía le puedes degustar cada vez que bebes whisky, vino tinto o nada. En realidad, no puedes recordar nada más que ella. Puedes saborearla en los labios como si estuviera todavía aquí contigo pero sin ella. Siempre se arruina por el recuerdo de su abandono y los brazos se sienten vacíos, aunque ella se había ido antes de que realmente se fuera para pregúntarse, como puedes leer en los libros más de lo que dices. No es porque mis ojos sólo ven su nombre, no es porque cada palabra en la página me recuerda a decir a mí mismo, a la razón, que nunca se podrá escribir más, y su nombre dejará de ser recordado. La forma en que él se aferró a sus caderas con tanta fuerza como si estuviera asustado. Iban a volar lejos y tal vez debió ser así, siempre quiso volar con ella, pero ella era demasiado frágil y el viento, por envidia, les hizo tomar su distancia. Fué la forma más difícil de separarse de ella. Ha intentado hacer lo que hiciste, y el viento pudo mas que tu, de ésta manera quedaste triste y ella por fin se fue a la luz.
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Sep 5, 2015
Sep 5, 2015 at 11:00 PM UTC
La última vez que sueñas con ella para nunca más volver a hacerlo.
Cuando has bebido tanto y juras que se puede ver su nombre en la parte inferior de la botella, de repente estás perforando tu puño a través de la pared seca y hablando en voz alta, tal vez ella podria responder, tal vez va a traerla de vuelta. ¿Cómo se puede creer que los sueños son al azar?, te levantas pensando que todavía puedes oler en sus hojas su recuerdo y tu almohada aun contiene cabellos, y que tal vez el lugar donde ella vuelva no es el sueño, tal vez el sueño es la parte en la que ella llegó por primera vez. Sigues mirando sus manos y no puedes recordar cómo temblaban, por que lo hacian, y por qué siempre lo hicieron por ti y ahora no está temblando, porque ahora no está, pero debido a que su sonrisa no dejará tu mente y cada vez esa canción regresa a ti, debes volver a escuchar su risa de nuevo y esta vez uedarte perplejo en esos tonos para siempre. Caminas por la calle y piensas que puedes ver su cabello rizado y su piel pálida pero recuerdas que se ha ido, pero ella no se ha ido porque todavía le puedes degustar cada vez que bebes whisky, vino tinto o nada. En realidad, no puedes recordar nada más que ella. Puedes saborearla en los labios como si estuviera todavía aquí contigo pero sin ella. Siempre se arruina por el recuerdo de su abandono y los brazos se sienten vacíos, aunque ella se había ido antes de que realmente se fuera para pregúntarse, como puedes leer en los libros más de lo que dices. No es porque mis ojos sólo ven su nombre, no es porque cada palabra en la página me recuerda a decir a mí mismo, a la razón, que nunca se podrá escribir más, y su nombre dejará de ser recordado. La forma en que él se aferró a sus caderas con tanta fuerza como si estuviera asustado. Iban a volar lejos y tal vez debió ser así, siempre quiso volar con ella, pero ella era demasiado frágil y el viento, por envidia, les hizo tomar su distancia. Fué la forma más difícil de separarse de ella. Ha intentado hacer lo que hiciste, y el viento pudo mas que tu, de ésta manera quedaste triste y ella por fin se fue a la luz.
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Aquí los antiguos recibían al fuego Aquí el fuego creaba el mundo Al mediodía las piedras se abren como frutos El agua abre los párpados La luz resbala por la piel del día Gota inmensa donde el tiempo se refleja y se sacia A la española el día entra pisando fuerte Un rumor de hojas y pájaros avanza Un presentimiento de mar o mujeres El día zumba en mi frente como una idea fija En la frente del mundo zumba tenaz el día La luz corre por todas partes Canta por las terrazas Hace bailar las casas Bajo las manos frescas de la yedra ligera El muro se despierta y levanta sus torres Y las piedras dejan caer sus vestiduras Y el agua se desnuda y salta de su lecho Más desnuda que el agua Y la luz se desnuda y se mira en el agua Más desnuda que un astro Y el pan se abre y el vino se derrama Y el día se derrama sobre el agua tendida Ver oír tocar oler gustar pensar Labios o tierra o viento entre veleros Sabor del día que se desliza como música Rumor de luz que lleva de la mano a una muchacha Y la deja desnuda en el centro del día Nadie sabe su nombre ni a qué vino Como un poco de agua se tiende a mi costado El sol se para un instante por mirarla La luz se pierde entre sus piernas La rodean mis miradas como agua Y ella se baña en ellas más desnuda que el agua Como la luz no tiene nombre propio Como la luz cambia de forma con el día
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Cerro de la estrella
Dejé por ti mis bosques, mi perdida arboleda, mis perros desvelados, mis capitales años desterrados hasta casi el invierno de la vida. Dejé un temblor, dejé una sacudida, un resplandor de fuegos no apagados, dejé mi sombra en los desesperados ojos sangrantes de la despedida. Dejé palomas tristes junto a un río, caballos sobre el sol de las arenas, dejé de oler la mar, dejé de verte. Dejé por ti todo lo que era mío. Dame tú, Roma, a cambio de mis penas, tanto como dejé para tenerte.
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Lo que dejé por ti
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros. Entonces, qué les pasa? Por qué andan tan furiosos? A quién andan buscando con revólver? Nosotros no sabíamos que todo lo tenían ocupado, las copas, los asientos, las camas, los espejos, el mar, el vino, el cielo. Ahora resulta que no tenemos mesa. No puede ser, pensamos. No pueden convencernos. Estaba oscuro cuando llenamos al barco. Estábamos desnudos. Todos llegábamos del mismo sitio. Todos veníamos de mujer y de hombre. Todos tuvimos hambre y pronto dientes. A todos nos crecieron las manos y los ojos para trabajar y desear lo que existe. Y ahora nos salen con que no podemos, que no hay sitio en el barco, no quieren saludarnos, no quieren jugar con nosotros. Por qué tantas ventajas para ustedes? Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido? Aquí no están contentos, así no andan las cosas. No me gusta en el viaje hallar, en los rincones, la tristeza, los ojos sin amor y la boca con hambre. No hay ropa para este creciente otoño y menos, menos, menos para el próximo invierno. Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta al mundo, a tanta piedra en los caminos? Sin mesa dónde vamos a comer, dónde nos sentaremos si no tenemos silla? Si es una broma triste, decídanse, señores, a terminarla pronto, a hablar en serio ahora. Después el mar es duro. Y llueve sangre.
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El barco
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros. Entonces, qué les pasa? Por qué andan tan furiosos? A quién andan buscando con revólver? Nosotros no sabíamos que todo lo tenían ocupado, las copas, los asientos, las camas, los espejos, el mar, el vino, el cielo. Ahora resulta que no tenemos mesa. No puede ser, pensamos. No pueden convencernos. Estaba oscuro cuando llenamos al barco. Estábamos desnudos. Todos llegábamos del mismo sitio. Todos veníamos de mujer y de hombre. Todos tuvimos hambre y pronto dientes. A todos nos crecieron las manos y los ojos para trabajar y desear lo que existe. Y ahora nos salen con que no podemos, que no hay sitio en el barco, no quieren saludarnos, no quieren jugar con nosotros. Por qué tantas ventajas para ustedes? Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido? Aquí no están contentos, así no andan las cosas. No me gusta en el viaje hallar, en los rincones, la tristeza, los ojos sin amor y la boca con hambre. No hay ropa para este creciente otoño y menos, menos, menos para el próximo invierno. Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta al mundo, a tanta piedra en los caminos? Sin mesa dónde vamos a comer, dónde nos sentaremos si no tenemos silla? Si es una broma triste, decídanse, señores, a terminarla pronto, a hablar en serio ahora. Después el mar es duro. Y llueve sangre.
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Mi mente se siente inquieta, es mucho lo que pienso y muy poco lo que digo, soy detenido por el miedo. Amo el arte y amo las letras, cualquiera puede escribir pero son pocos los que escriben arte, cualquiera puede escribir palabras pero son pocos los que pueden escribir sentimientos. La escritura es una adicción, un sexto sentido. Estamos acostumbrados a pensar que el mundo se basa en lo que podemos ver, oler, oír y tocar, pero hay mas.. los sentimientos están ahí y no se pueden ver, ni oler, ni oír o tocar, y aun así se pueden materializar en letras y es en ese momento en el que lo que era invisible se vuelve visible, lo incomprensible se vuelve obvio y lo que nunca pudimos ver ahora reposa inmóvil sobre una hoja de papel.
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Nov 26, 2014
Nov 26, 2014 at 11:50 PM UTC
El poder de las letras
Quiero oler tu rico cuerpo Viajemos juntos por mi cuenta Muy fuerte quiero abrazarte Eres mi ser, eres mi arte Y ahora estamos en mi cama Donde tienes tu buena fama Te pones brava y no gritas Y veo cómo te marchitas Tranquila, mami, es mi talla Es pequeñito, no soy caballo
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Apr 21, 2025
Apr 21, 2025 at 10:06 AM UTC
Es pequeñito
Aun no sé qué es amar a una persona Pero... Amo la vida Amo la luz y su perfección Amo escuchar, sentir, ver, oler. Amo la vida nueva Amo capturar un momento y poder contemplarlo Amo analizar y preguntarme Amo imaginar lo que los demás piensan y sienten Amo el azul Amo mi cuarto, mi santuario. Amo dormir Amo acostarme en el pasto Amo el Nirvana Amo la Historia El día que ame a alguien tanto como amo esto, entenderé lo que tanto me intriga.
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Aug 20, 2013
Aug 20, 2013 at 9:20 PM UTC
No sé
A la cálida vida que transcurre canora con garbo de mujer sin letras ni antifaces, a la invicta belleza que salva y que enamora, responde, en la embriaguez de la encantada hora, un encono de hormigas en mis venas voraces. Fustigan el desmán del perenne hormigueo el pozo del silencio y el enjambre del ruido, la harina rebanada como doble trofeo en los fértiles bustos, el Infierno en que creo, el estertor final y el preludio del nido. Mas luego mis hormigas me negarán su abrazo y han de huir de mis pobres y trabajados dedos cual se olvida en la arena un gélido bagazo; y tu boca, que es cifra de eróticos denuedos, tu boca, que es mi rúbrica, mi manjar y mi adorno, tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo como réproba llama saliéndose de un horno, en una turbia fecha de cierzo gemebundo en que ronde la luna porque robarte quiera, ha de oler a sudario y a hierba machacada, a droga y a responso, a pabilo y a cera. Antes de que deserten mis hormigas, Amada, déjalas caminar camino de tu boca a que apuren los viáticos del sanguinario fruto que desde sarracenos oasis me provoca. Antes de que tus labios mueran, para mi luto, dámelos en el crítico umbral del cementerio como perfume y pan y tósigo y cauterio.
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Hormigas
Niño, vamos a cantar una bonita canción; yo te voy a preguntar, tu me vas a responder: Los ojos, ¿para qué son? -Los ojos son para ver. -¿Y el tacto? -Para tocar. -¿Y el oído? -Para oír. -¿y el gusto? -Para gustar. -¿Y el olfato? -Para oler. -¿El alma? -Para sentir, para querer y pensar.
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Cantos escolares
Inhale, Trying to to recall every single one of your skin's centimeters in the memory, Exhale, soaking up the taste of your birthmarks in the tip of my tongue. I live in the reminiscence, the mornings on your bed. I breathe, and still can smell the white calla lillies. I stand up from bed, and stumble up with the canvas of the night before, that still drips, like suicidal veins, the russet and dark brushstrokes which I tried to expel with, my -so savage-craving of your kiss. Dreamed I was walking trough my mistake's hallway, telling you lies for my ego's amusement. I breathe in silence, and I managed to cauterize my wounds, by thinking of you. ------------------------------------------------------------------------------------ Inhalo, tratando de retener cada uno de los centímetros de tu piel en la memoria, exhalo, y dejo impregnados en la ***** de mi lengua el sabor de los lunares de tu espalda. Vivo en el recuerdo, de las mañanas en tu cama, respiro y aún puedo oler tu perfume de alcatraces. Me levanto, trastabillo con el canvas de la noche anterior que aún gotea, como venas suicidas, los colores oscuros y bermejos de las pinceladas furiosas de ayer, con las que intenté expeler mi ansia tan salvaje de tus besos. Soñé caminar por el pasillo largo de mis errores, contándote mentiras para el recreo de mi ego. Respiro, y en silencio, logro cauterizar mis heridas, pensándote.
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Apr 11, 2015
Apr 11, 2015 at 10:59 PM UTC
Inhalo
¡Qué sola, tierra, sin nosotros! Es posible que sea el alma, vagabunda por tu ladera, la que se sienta solitaria. Hoy es mi pie el que te recorre. Paso a paso te desencanta. Más de cien años de tu sueño sobre los mares reclinada. Más de cien años sin nosotros, encadenados a otras albas. Anduvimos por su recuerdo como en imagen reflejada. Si quisimos oler tu hierba, oír tu viento entre las cañas, morder el pan de tus otoños, beber el vino de tus parras, si quisimos sentirnos, tierra, niños llorosos en tu falda, otros otoños, otros vientos, otras olas nos despertaban de nuestro sordo atardecer y nuestra mágica mañana. Miro. Te veo como siempre: nuevamente desencantada. Hoy es mi pie el que te recorre, mi propia voz la que te llama, entre juncos, entre manzanas, entre las ruinas de las barcas como esqueletos de ballena que se mantuvieron en tus playas ¡Qué triste, tierra, sin nosotros! Es posible que sea el alma, vagabunda por tu ladera, la que se sienta solitaria.
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Mañana primera
Tenías un rebozo en que lo blanco iba sobre lo gris con gentileza para hacer a los ojos que te amaban un festejo de nieve en la maleza. Del rebozo en la seda me anegaba con fe, como en un golfo intenso y puro, a oler abiertas rosas del presente y herméticos botones del futuro. (En abono de mi sinceridad séame permitido un alegato: entonces era yo seminarista sin Baudelaire, sin rima y sin olfato). ¿Guardas, flor del terruño, aquel rebozo de maleza y de nieve, en cuya seda me adormí, aspirando la quintaesencia de tu espalda leve?
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Tenías un rebozo de seda...
Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola perra podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre, y ya no podrás recordar, mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún, quejándome del trópico, de los coolies coringhis, de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño y de los espantosos ingleses que odio todavía. Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola! He llegado otra vez a los dormitorios solitarios, a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez tiro al suelo los pantalones y las camisas, no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes. Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte, y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras, y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie: bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces, de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre, y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas. Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares, y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos, y el perro de furia que asilas en el corazón, así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora, y respiro en el aire la ceniza y lo destruido, el largo, solitario espacio que me rodea para siempre. Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma, y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos, substancias extrañamente inseparables y perdidas.
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Tango del viudo
Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola perra podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre, y ya no podrás recordar, mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún, quejándome del trópico, de los coolies coringhis, de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño y de los espantosos ingleses que odio todavía. Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola! He llegado otra vez a los dormitorios solitarios, a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez tiro al suelo los pantalones y las camisas, no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes. Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte, y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras, y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie: bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces, de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre, y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas. Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares, y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos, y el perro de furia que asilas en el corazón, así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora, y respiro en el aire la ceniza y lo destruido, el largo, solitario espacio que me rodea para siempre. Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma, y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos, substancias extrañamente inseparables y perdidas.
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Enfrente a la Comedia Francesa, está el Café de la Regencia; en él hay una pieza recóndita, con una butaca y una mesa. Cuando entro, el polvo inmóvil se ha puesto ya de pie. Entre mis labios hechos de jebe, la pavesa de un cigarrillo humea, y en el humo se ve dos humos intensivos, el tórax del Café, y en el tórax, un óxido profundo de tristeza. Importa que el otoño se injerte en los otoños, importa que el otoño se integre de retoños, la nube, de semestres; de pómulos, la arruga. Importa oler a loco postulando ¡qué cálida es la nieve, qué fugaz la tortuga, el cómo qué sencillo, qué fulminante el cuándo!
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Sombrero, abrigo, guantes
Eva ya no está, de un momento a otro dejó de hablar. Se quedó quieta y dura. En un principio pensé que dormía. Más tarde la toqué y no tenía calor. La moví, le hablé. La dejé ahí tirada. Pasaron varios días y no se levantó. Empezó a oler mal. Se estaba pudriendo como la fruta, y tenía moscas y hormigas. Estaba muy fea. La arrastré afuera y le puse bastante paja encima. Diariamente iba a ver como estaba. Hasta que me cansé y la llevé más lejos. Nunca volvió a hablar. Era como una rama seca. No sirve para nada, no hace nada. Poco a poco se la come la tierra. Allí está. Se la come el sol, no me gusta. No se levanta, no habla, no retoña. Yo la he estado mirando. Es inútil. Cada vez es menos, pesa menos, se acaba.
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Adán y eva xiii
Mi memoria conserva apenas solo el eco vacilante de su alta melodía: lamento de metal, rumor de alambre, voz de junco, también latido, vena.   Recuerdo claramente su erre temblorosa, su estremecida erre suspendida sobre un abismo de silencio y ámbar, desprendiéndose casi de la música oscura que por detrás la asía, defendiéndose apenas del cálido misterio que la alzaba en el aire creando un solo cuerpo de luz y de belleza.   Luminosa y precisa, yo la sentía en mi ser profundamente, sabía su sentido, descifraba sin llanto su mensaje, porque acaso ella fuese -o sin acaso: cierto- la única palabra irrefrenable que mi sangre entendía y pronunciaba: una palabra para estar seguro, talismán infalible significando aquello que nombraba.   Como un perfume que lo explica todo, como una luz inesperada, su presencia de viento y melodía hería los sentidos, golpeaba el corazón, estremecía la carne con el presentimiento verdadero de la honda realidad que descubría.   Pronunciarla despacio equivalía a ver, a amar, a acariciar un cuerpo, a oler el mar, a oír la primavera, a morder una fruta de piel dulce.   Todo ocurría así, hasta que un día la dije bien, y no entendí su cántico. La grité clara, la repetí dura, y esperé avidamente, y percibí, lejano, un eco inexplicable, infiel reflejo que en vez de iluminar, oscurecía, que en vez de revelar, cubrió de tierra la imprecisa nostalgia de su antiguo mensaje. Cuando un nombre no nombra, y se vacía, desvanece también, destruye, mata la realidad que intenta su designio.
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Palabra muerta, realidad perdida
Mi memoria conserva apenas solo el eco vacilante de su alta melodía: lamento de metal, rumor de alambre, voz de junco, también latido, vena.   Recuerdo claramente su erre temblorosa, su estremecida erre suspendida sobre un abismo de silencio y ámbar, desprendiéndose casi de la música oscura que por detrás la asía, defendiéndose apenas del cálido misterio que la alzaba en el aire creando un solo cuerpo de luz y de belleza.   Luminosa y precisa, yo la sentía en mi ser profundamente, sabía su sentido, descifraba sin llanto su mensaje, porque acaso ella fuese -o sin acaso: cierto- la única palabra irrefrenable que mi sangre entendía y pronunciaba: una palabra para estar seguro, talismán infalible significando aquello que nombraba.   Como un perfume que lo explica todo, como una luz inesperada, su presencia de viento y melodía hería los sentidos, golpeaba el corazón, estremecía la carne con el presentimiento verdadero de la honda realidad que descubría.   Pronunciarla despacio equivalía a ver, a amar, a acariciar un cuerpo, a oler el mar, a oír la primavera, a morder una fruta de piel dulce.   Todo ocurría así, hasta que un día la dije bien, y no entendí su cántico. La grité clara, la repetí dura, y esperé avidamente, y percibí, lejano, un eco inexplicable, infiel reflejo que en vez de iluminar, oscurecía, que en vez de revelar, cubrió de tierra la imprecisa nostalgia de su antiguo mensaje. Cuando un nombre no nombra, y se vacía, desvanece también, destruye, mata la realidad que intenta su designio.
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stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano "oh sapo" le decía "sapito mío íntimo mortal y moral y coral no preocupado por esta finitud no sacudido por triste condición furiosa" le decía "oh caballito cantor de la humedad o pedazo esmeralda" le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos más allá de cualquiera condición "oye mío" le decía "hay muerte y vida día y noche sombra y luz" decía stanley hook "y sin embargo te amo sapo como amaba a las rosas tempranas esa mujer de ****** pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler" decía stanley hook y se tocaba la garganta como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris gris la memoria feo el corazón "oye sapo" decía mostrándole el suelo "los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan" decía stanley hook "qué bárbara tristeza" decía ante el asombro popular los brillos del silencio popular que se ponía como un sol esa noche naturalmente stanley hook se murió antes les dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo seguía con el jueves todo esto es verdad: hay quien vive como si fuera inmortal otros se cuidan como si valieran la pena y el sapo de stanley hook se quedó solo
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Lamento por el sapo de stanley hook
stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano "oh sapo" le decía "sapito mío íntimo mortal y moral y coral no preocupado por esta finitud no sacudido por triste condición furiosa" le decía "oh caballito cantor de la humedad o pedazo esmeralda" le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos más allá de cualquiera condición "oye mío" le decía "hay muerte y vida día y noche sombra y luz" decía stanley hook "y sin embargo te amo sapo como amaba a las rosas tempranas esa mujer de ****** pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler" decía stanley hook y se tocaba la garganta como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris gris la memoria feo el corazón "oye sapo" decía mostrándole el suelo "los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan" decía stanley hook "qué bárbara tristeza" decía ante el asombro popular los brillos del silencio popular que se ponía como un sol esa noche naturalmente stanley hook se murió antes les dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo seguía con el jueves todo esto es verdad: hay quien vive como si fuera inmortal otros se cuidan como si valieran la pena y el sapo de stanley hook se quedó solo
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HUELEME OTRA VEZ Solo una sola oportunidad, de repetir aquel evento, donde por fin entendí que me hiciste tuya… sin ni siquiera ponerme un dedo. Huéleme otra vez, quiero sentir de nuevo tu respiración tan cerca de mí, que puedas oler mis más íntimos pensamientos. Huéleme, así, como lo hiciste aquella vez, huméame, de tal manera, que se zafe un botón de mi túnica. Husméame como lo hiciste aquel día, haciéndome ruborizar de timidez, como doncella que no sabe cómo proceder. Haz que tu respiración me arrope en deseo. Huéleme, no tienes que hacer más nada. solo quiero que tu respiración, espire mi alma. Huéleme como aquella vez, fija tu mirada en mi pelo, haz que tu respiración empine mis vellos. Fija tu nariz cerquita de mi oreja, haz que se quiera ensordecer mi oído de delirio. Haz que busque con que sostener estas ganas que tu respirar en mi provoca. Huéleme como lo hiciste aquel día, cambiando por siempre la forma de entregarme a alguien, sin ni siquiera tocarme. Huéleme otra vez. hoy mi cuerpo y mi alma necesitan hacer el amor contigo. LeydisProse 11/22/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 23, 2017
Nov 23, 2017 at 3:42 PM UTC
Huéleme Otra Vez
Somos los que son difíciles de entender; somos los que nos quedamos un instante más, para terminar de sentir los momentos. Nos detendremos a oler las flores, porque merecen ser apreciadas; nos detendremos a sentir la luz de la luna, porque es sutil, pero nosotros la sentimos. A veces, cuando algo nos duele, nos partimos y hundimos en el fondo; y nos damos cuenta de lo frágiles que podemos ser, pero siempre reafirmamos nuestra fortaleza al levantarnos nuevamente. Somos los que nos tomamos el tiempo de conocer lo que mantiene al otro despierto; y nos esforzamos por comprender esa respuesta. Somos los que imaginan vidas llenas de aventuras, en recíproca compañía. Los que damos nuestra mejor parte con la intención de hacer las cosas lo mejor que podamos. Los que peleamos por amar más al otro, hasta perdernos en el “yo más”. Deseamos vernos convertirnos en nuestra mejor versión, manteniendo el lazo en el proceso. Asegurarnos que siempre se sienta nuestro afecto. Y saber que en el otro somos un refugio. Somos una mirada cálida, una voz armoniosa, un tacto suave; una estructura sensible para que el otro juegue en libertad. Somos la calma que alguien más busca, en ese en el que buscamos la propia. Pocas personas pueden sentir como nosotros; y muy pocas pueden ser sentidas como nosotros, por ello somos exactamente quienes deberíamos de ser.
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Oct 22, 2019
Oct 22, 2019 at 11:59 AM UTC
Somos quienes debemos ser.
No entiendo mis deseos de tenerte No entiendo mis ansias de poseerte Son tan fuertes que abrumen mi mente mi cuerpo arde por ti constantemente. El tiempo se me hace una eternidad Cuando mis ojos te dejan de mirar Siento una loca y extraña ansiedad Que me domina y no te dejo de pensar. Siento extrañarte sin tener necesidad Quiero acariciarte sin ninguna maldad Pero comerte a besos en la intimidad Hacerte solo mia, en la luz y oscuridad Quiero respirar el aire que viene de ti Oler tu pelo, tu cara, y volver a sentir Que eres todo lo que un día pedi' Extasiarme en tu cuerpo, repetir y repetir. Evegaby 8-21-17
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Aug 21, 2017
Aug 21, 2017 at 12:40 AM UTC
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Él no me gusta,……. él me encanta. Amarlo se ha convertido el motor que impulsa mis ganas. Si, besarlo, sea en la mejilla, en la frente o en esos labios sabor a devoción, es el lema de mi alma. No, él no me gusta...él me encanta. Me encanta cuando el brillo de sus ojos a los míos acicalan. Los visten de las ilusiones más pueriles, humanizando mis esperanzas, manifestándose en la fe en el ser humano. Él no me gusta...él me encanta. Cuando mis oídos escuchan su voz, los cosmos se alinean y guiñan sus ojos, bendiciendo una unión que pudo ser completamente frívola, más se transformo en los incandescentes matices que viste el amor. Nunca he amado tantos mis olfatos como ahora que él está en mi vida. El poder oler la magia de su dignidad, saborear los añejos sabores en cada línea de su boca tibia, tierna, y seductiva, mirarlo con dulce encanto, y si, hasta con suspicacia por sentir el milagro de haberlo encontrado, escuchar esa voz que inunda mis adentros de emociones inefables, tocarlo es como cuando la tarde se besa con la madrugada, si, ahora por fin entiendo el diseño maestro de estos olfatos, y con él, cada uno de esos sentidos se encuentra en casa. Si, él me gusta como para inventar nuevas maneras de saborear el café de la vida. Pero me encanta más, como para por siempre enlazar mi alma y mi piel a su vida. Él no me gusta.... ¡Él me encanta para redefinir la palabra…estoy completamente feliz, día tras día!! LeydisProse 9/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/ Image may contain: text
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Sep 18, 2017
Sep 18, 2017 at 11:06 AM UTC
ÉL NO ME GUSTA (él me encanta)
Él no me gusta,……. él me encanta. Amarlo se ha convertido el motor que impulsa mis ganas. Si, besarlo, sea en la mejilla, en la frente o en esos labios sabor a devoción, es el lema de mi alma. No, él no me gusta...él me encanta. Me encanta cuando el brillo de sus ojos a los míos acicalan. Los visten de las ilusiones más pueriles, humanizando mis esperanzas, manifestándose en la fe en el ser humano. Él no me gusta...él me encanta. Cuando mis oídos escuchan su voz, los cosmos se alinean y guiñan sus ojos, bendiciendo una unión que pudo ser completamente frívola, más se transformo en los incandescentes matices que viste el amor. Nunca he amado tantos mis olfatos como ahora que él está en mi vida. El poder oler la magia de su dignidad, saborear los añejos sabores en cada línea de su boca tibia, tierna, y seductiva, mirarlo con dulce encanto, y si, hasta con suspicacia por sentir el milagro de haberlo encontrado, escuchar esa voz que inunda mis adentros de emociones inefables, tocarlo es como cuando la tarde se besa con la madrugada, si, ahora por fin entiendo el diseño maestro de estos olfatos, y con él, cada uno de esos sentidos se encuentra en casa. Si, él me gusta como para inventar nuevas maneras de saborear el café de la vida. Pero me encanta más, como para por siempre enlazar mi alma y mi piel a su vida. Él no me gusta.... ¡Él me encanta para redefinir la palabra…estoy completamente feliz, día tras día!! LeydisProse 9/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/ Image may contain: text
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todo lo que toquen sus manos será ceniza el oro no sirve ni se come ni se puede beber                  ceniza se pega a tu piel y entra en tus poros se vuelve una con la tierra te abraza en el tiempo te acompaña para siempre aleja en un susurro las codicias de los mundanos la ceniza entra en tus ojos para no ver las llamas para no oler el miedo mientras el mundo no es más que caos y lamentos
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Dec 25, 2018
Dec 25, 2018 at 11:28 PM UTC
Untitled
injusto el tiempo rodea de atardeceres mis ojos no me deja ver         el mañana injusto el viento me arropa con su canto frío no me deja oler           un respiro injusto este cigarro llena de ironía mis minutos no me deja dejar              de pensar
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Apr 7, 2018
Apr 7, 2018 at 12:37 AM UTC
Injusto
Come dance with me Let’s touch the stars Baila conmigo Let’s listen to romantic music Come walk with me Anda conmigo Come explore the world with me Let’s see all there is to see Let’s watch the stars dance Watch the moon watching us Let’s smell the roses Vamos oler las rosas Come dance with me Baila conmigo Come walk with me Anda conmigo Come explore the world with me Come laugh with me Give me one hundred smiles Come be with me Ven conmigo Forever
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Sep 17, 2018
Sep 17, 2018 at 3:11 PM UTC
Come Dance With Me