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"ojeras" poems
Lento pero viene el futuro se acerca despacio pero viene hoy está más allá de las nubes que elige y más allá del trueno y de la tierra firme demorándose viene cual flor desconfiada que vigila al sol sin preguntarle nada iluminando viene las últimas ventanas lento pero viene el futuro se acerca despacio pero viene ya se va acercando nunca tiene prisa viene con proyectos y bolsas de semillas con ángeles maltrechos y fieles golondrinas despacio pero viene sin hacer mucho ruido cuidando sobre todo los sueños prohibidos los recuerdos yacentes y los recién nacidos lento pero viene el futuro se acerca despacio pero viene ya casi está llegando con su mejor noticia con puños con ojeras con noches y con días con una estrella pobre sin nombre todavía lento pero viene el futuro real el mismo que inventamos nosotros y el azar cada vez más nosotros y menos el azar lento pero viene el futuro se acerca despacio pero viene lento pero viene lento pero viene lento pero viene
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Lento pero viene
Subes centelleante de labios y ojeras! Por tus venas subo, como un can herido que busca el refugio de blandas aceras. Amor, en el mundo tú eres un pecado! Mi beso es la ***** chispeante del cuerno del diablo; mi beso que es credo sagrado! Espíritu es el horópter que pasa puro en su blasfemia! El corazón que engendra al cerebro que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste. Platónico estambre que existe en el cáliz donde tu alma existe! Algún penitente silencio siniestro? Tú acaso lo escuchas? Inocente flor! ...Y saber que donde no hay un Padrenuestro, el Amor es un Cristo pecador!
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Amor prohibido
Fulge mi cigarrillo; su luz se limpia en pólvoras de alerta. Y a su guiño amarillo entona un pastorcillo el tamarindo de su sombra muerta. Ahoga en una enérgica negrura, el caserón entero la mustia distinción de su blancura. Pena un frágil aroma de aguacero. Están todas las puertas muy ancianas, y se hastía en su habano carcomido una insomne piedad de mil ojeras. Yo las dejé lozanas; y hoy las telarañas han zurcido hasta en el corazón de sus maderas, coágulos de sombra oliendo a olvido. La del camino, el día que me miró llegar, trémula y triste, mientras que sus dos brazos entreabría, chilló como en un llanto de alegría. Que en toda fibra existe para el ojo que ama, una dormida novia perla, una lágrima escondida. Con no sé qué memoria secretea mi corazón ansioso. -Señora?... -Sí, señor; murió en la aldea; aún la veo envueltita en su rebozo Y la abuela amargura de un cantar neurasténico de paria ¡oh, derrotada musa legendaria! afila sus melódicos raudales bajo la noche oscura: como si abajo, abajo, en la turbia pupila de cascajo de abierta sepultura, celebrando perpetuos funerales, se quebrasen fantásticos puñales. Llueve..., llueve... Sustancia el aguacero, reduciéndolo a fúnebres olores, el humor de los viejos alcanfores que velan tahuashando en el sendero con sus ponchos de hielo y sin sombrero.
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Hojas de ébano
Los surtidores pulverizan una lasitud que apenas nos deja meditar con los poros, el cerebelo y la nariz. ¡Estanques de absintio en los que se remojan los encajes de piedra de los arcos! ¡Alcobas en las que adquiere la luz la dulzura y la voluptuosidad que adquiere la luz en una boca entreabierta de mujer! Con una locuacidad de Celestina, los guías conducen a las mujeres al harén, para que se ruboricen escuchando lo que las fuentes les cuentan al pasar, y para que, asomadas al Albaicín, se enfermen de "saudades" al oír la muzárabe canción, que todavía la ciudad sigue tocando con sordina. Cuellos y ademanes de mamboretá, las inglesas componen sus paletas con el gris de sus pupilas londinenses y la desesperación encarnada de ser vírgenes, y como si se miraran al espejo, reproducen, con exaltaciones de tarjeta postal, las estancias llenas de una nostalgia de cojines y de sombras violáceas, como ojeras. En el mirador de Lindaraja, los visitantes se estremecen al comprobar que las columnas tienen la blancura y el grosor de los brazos de la favorita, y en el departamento de los baños se suenan la nariz con el intento de catar ese olor a carne de odalisca, carne que tiene una consistencia y un sabor de pastilla de goma. ¡Persianas patinadas por todos los ojos que han mirado al través! ¡Paredes que bajo sus camisas de puntilla tienen treinta y siete grados a la sombra! Decididamente, cada vez que salimos del Alhambra es como si volviéramos de una cita de amor.
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Alhambra
Los surtidores pulverizan una lasitud que apenas nos deja meditar con los poros, el cerebelo y la nariz. ¡Estanques de absintio en los que se remojan los encajes de piedra de los arcos! ¡Alcobas en las que adquiere la luz la dulzura y la voluptuosidad que adquiere la luz en una boca entreabierta de mujer! Con una locuacidad de Celestina, los guías conducen a las mujeres al harén, para que se ruboricen escuchando lo que las fuentes les cuentan al pasar, y para que, asomadas al Albaicín, se enfermen de "saudades" al oír la muzárabe canción, que todavía la ciudad sigue tocando con sordina. Cuellos y ademanes de mamboretá, las inglesas componen sus paletas con el gris de sus pupilas londinenses y la desesperación encarnada de ser vírgenes, y como si se miraran al espejo, reproducen, con exaltaciones de tarjeta postal, las estancias llenas de una nostalgia de cojines y de sombras violáceas, como ojeras. En el mirador de Lindaraja, los visitantes se estremecen al comprobar que las columnas tienen la blancura y el grosor de los brazos de la favorita, y en el departamento de los baños se suenan la nariz con el intento de catar ese olor a carne de odalisca, carne que tiene una consistencia y un sabor de pastilla de goma. ¡Persianas patinadas por todos los ojos que han mirado al través! ¡Paredes que bajo sus camisas de puntilla tienen treinta y siete grados a la sombra! Decididamente, cada vez que salimos del Alhambra es como si volviéramos de una cita de amor.
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el monstruo de la razón engendra sueños / dijo / hundió sus manos en la noche y las dejó acostaditas / su voz adolescente tenía ojeras donde empezaba el sueño / cayó en combate un día de estos tiempos / ese día las mujeres se enojaron con Dios / con los pechos furiosos golpeaban contra los aujeritos por donde julio se estaba yendo de aquí / no para irse / abandonar / sino porque sucede que hay que irse / muchas veces pasa eso / hermanas / manos / hay que irse / chan-chán / algunos cuidan madres amargas en el patio / otros pierden la voz / otros duermen con camisas de fuego / ese día las mujeres golpeaban con los pechos furiosos / ¿por qué tenías que morir? / ¿acaso la dulzura no te seguía como un buey? / tenías una ventana en el pecho / tu almita calentaba como un fuego pero él se murió / también el jorge se murió y ninguna tibieza lo rodeaba / ¿dónde estabas / vos / mundo / o cierva / o astro que brillás entre el trabajo y la lucha? / julio cayó con un sol     en el cuerpo / alrededor giran mujeres / pechan / furian / chan-chán / vamos a hacer una mañana alta como una ventana / los compañeros se asomarán / verán los cielos no nacidos donde colgaban astros para vidas más bellas /
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Otro tango
¿Eva era rubia? No. Con negros ojos vio la manzana del jardín: con labios rojos probó su miel; con labios rojos que saben hoy más ciencia que los sabios.Venus tuvo el azur en sus pupilas, pero su hijo no. Negros y fieros, encienden a las tórtolas tranquilas los dos ojos de Eros.Los ojos de las reinas fabulosas, de las reinas magníficas y fuertes, tenían las pupilas tenebrosas que daban los amores y las muertes.Pentesilea, reina de amazonas; Judith, espada y fuerza de Betulia; Cleopatra, encantadora de coronas, la luz tuvieron de tus ojos, Julia.La negra, que es más luz que la luz blanca del sol, y las azules de los cielos. Luz que el más rojo resplandor arranca al diamante terrible de los celos.Luz negra, luz divina, luz que alegra la luz meridional, luz de las niñas, de las grandes ojeras, ¡oh luz negra que hace cantar a Pan bajo las viñas!
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Alaba los ojos negros de julia
inmerso en un caparazón fuertes vientos amenazan la ventana y si cambia el clima nos desvanecemos en el polvo cambio si pienso pensar en cambio me abrazo a mis ideas y las asfixio y me duele el tiempo y me asusta la calma y me inquieta el silencio salto a un foso lleno de fuego y me quema el frío cura rápido, pero más duele el remedio que olvidar olvidar que andamos recordándonos como constante y que lo que nos ancla a esta tierra a esta vida son las memorias al fondo del espiral de la concha marina en la que estamos en la que estoy siento en la piel el rebotar de mil voces que me despiertan mientras crecen mis ojeras y se opaca mi espíritu un haz de luz tras otro, tras otro, me bañan de esperanza y no me dejo y dejo que los rayos del sol sigan, y reboten y se vayan lejos humo se escapa de mi nariz mientras muero de frío presumo estar en control mientras los venenos queman mi cuerpo por dentro y no hago nada y sí puedo y un perro pasa caminando por el frente le ladra a un desconocido no pasa nada y eso es todo vivimos en una casa de caracol mientras más entramos, más bajamos, más seguimos, mientras, hay menos salidas y nunca llegamos al final del camino
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Nov 19, 2018
Nov 19, 2018 at 2:45 PM UTC
Casa de Caracol
Dios mío, estoy llorando el ser que vivo; me pesa haber tomádote tu pan; pero este pobre barro pensativo no es costra fermentada en tu costado: ¡tú no tienes Marías que se van! Dios mío, si tú hubieras sido hombre, hoy supieras ser Dios; pero tú, que estuviste siempre bien, no sientes nada de tu creación. Y el hombre sí te sufre: ¡el Dios es él! Hoy que en mis ojos brujos hay candelas, como en un condenado, Dios mío, prenderás todas tus velas, y jugaremos con el viejo dado... Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte del universo todo, surgirán las ojeras de la Muerte, como dos ases fúnebres de lodo. Dios mío, y esta noche sorda, oscura, ya no podrás jugar, porque la Tierra es un dado roído y ya redondo a fuerza de rodar a la aventura, que no puede parar sino en un hueco, en el hueco de inmensa sepultura.
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Los dados eternos
Ya caen las hojas. Se alejan volando,                                                 Temblores de oro. En las calles desiertas del parque Hojas, más hojas, y lodo.  Gris el estanque.  El crepúsculo                                                 Amarillo y brumoso. Damas con trajes oscuros que pasan Casi oculto entre pieles el rostro....                                                 Organillo que suenas                                                 Debajo del olmo,                                                 Toca, toca la triste                                                 Canción del Otoño! Verlaine!   Tus violones                     Ya oigo,                     Y en los áureos                     Y rojos                     Boscajes Los largos sollozos Que arrullaron tu ensueño Con lánguido canto monótono... ¡Que me arrulle también en la tarde La triste canción del Otoño! Remolinos y danza de hojas.... ¿En dónde las novias y novios? Retretas en tardes de estío, Desierto está el quiosco. Estudiantes ¿a dónde partisteis? Midinetas de labios muy rojos                         Y grandes ojeras, ¿Recordáis que en el hombro De vuestros galanes En plácidos sueños absortos, Amorosas, la frente inclinabais Y brillaban de amor vuestros ojos? Las manos unidas entonces Y unidos los labios al pie de los troncos... Bancos, tristes senderos del parque, ¿Qué fue del antiguo alborozo?.... La tarde se apaga.  Detrás de los vidrios Se encienden las luces.  El cielo, de plomo. Sombras pasan, y pasan ligeras.                                     Todo                                     Se borra, se borra                                     Brumoso...                                     Violones De son melancólico,                                     Violones                                     Monótonos,                                     Violones                                     De otoño... ¡El parque, en la sombra,                                     Ya solo!
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La canción del otoño
Ya caen las hojas. Se alejan volando,                                                 Temblores de oro. En las calles desiertas del parque Hojas, más hojas, y lodo.  Gris el estanque.  El crepúsculo                                                 Amarillo y brumoso. Damas con trajes oscuros que pasan Casi oculto entre pieles el rostro....                                                 Organillo que suenas                                                 Debajo del olmo,                                                 Toca, toca la triste                                                 Canción del Otoño! Verlaine!   Tus violones                     Ya oigo,                     Y en los áureos                     Y rojos                     Boscajes Los largos sollozos Que arrullaron tu ensueño Con lánguido canto monótono... ¡Que me arrulle también en la tarde La triste canción del Otoño! Remolinos y danza de hojas.... ¿En dónde las novias y novios? Retretas en tardes de estío, Desierto está el quiosco. Estudiantes ¿a dónde partisteis? Midinetas de labios muy rojos                         Y grandes ojeras, ¿Recordáis que en el hombro De vuestros galanes En plácidos sueños absortos, Amorosas, la frente inclinabais Y brillaban de amor vuestros ojos? Las manos unidas entonces Y unidos los labios al pie de los troncos... Bancos, tristes senderos del parque, ¿Qué fue del antiguo alborozo?.... La tarde se apaga.  Detrás de los vidrios Se encienden las luces.  El cielo, de plomo. Sombras pasan, y pasan ligeras.                                     Todo                                     Se borra, se borra                                     Brumoso...                                     Violones De son melancólico,                                     Violones                                     Monótonos,                                     Violones                                     De otoño... ¡El parque, en la sombra,                                     Ya solo!
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El abuelo me mira desde la foto de siempre, me mira desde el fondo de Rusia y otras desgracias. Desde el ghetto me mira. Dicen que escribió una carta a Dios para que inundara las casas de trigo, de vino y de pan ázimo en Pascua, y ató la carta a la pata de un pájaro que voló de país en país buscando el cielo. Me mira con las ojeras lentas de quien veló el espanto. Nunca me levantó en sus brazos. Nunca lo tuve, nunca me tuvo, nunca es la palabra entre los dos. Quiso que la verdad paseara por la calle y la cubrió con una máscara para que la quisieran. Esa máscara es su rostro en la foto. Le habrá pedido a Dios que no borre ni escriba nada porque todo podía ser peor. La foto está enferma, levanta una humareda de brazos que no se encontrarán. Empoza su linaje, me sigue como un perro.
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Medidas
En nombre de tu rostro de lirio enfermo, en nombre de tu seno, frágil abrigo donde en noches pobladas de espanto duermo,                 ¡yo te bendigo! En nombre de tus ojos de adormideras, doliente y solitario fanal que sigo; en nombre de lo inmenso de tus ojeras,                 ¡yo te bendigo!                 Yo te dedico el ímpetu orgulloso con que en las cimas de todos los calvarios, me crucifico iluso ¡pretendiendo que te redimas!                 Yo te consagro un cuerpo que martirio sólo atesora y un alma siempre oscura, que por milagro, del cáliz de ese cuerpo no se evapora... Mujer, tu sangre yela mi sangre cálida; mujer, tus besos fingen besos de estrella; mujer, todos me dicen que eres muy pálida,                 pero muy bella... Te hizo el Dios tremendo mi desposada; ven, te aguardo en un lecho nupcial de espinas; no puedes alejarte de mi jornada, porque une nuestras vidas ensangrentada cadena de cilicios y disciplinas.
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A sor quimera
Como presa de la vida me oculto bajo una roca me pongo muy introspectivo y a menudo me enmudezco y todo el tiempo estoy gritando sin emitir ningún sonido No entiendo muy bien realmente que coño estoy haciendo trabajo y mal sueño, coger de vez en cuando, y porro siempre de por medio Y no voy a mentir, sí tengo días felices aunque esos días son de los que menos siento luego al tiempo los recuerdo amargo pues tengo memoria solo pa'l sufrimiento Me miro y me digo "basta mierda" de este maldito y constante lamento Y mi reflejo ni me mira ni responde y me trata de explicar que llevo solo mucho tiempo Como sin ganas, porque sin ganas cocino pa' cocinar no me animo por siempre estar cansado y el cansancio constante me parece que persiste los días que con hambre me acuesto. Ya mis ojos pintan con feas ojeras, este círculo vicioso en el que llevo rato viviendo Hago caso omiso a los signos de mi rostro y frente a todos los que amo intento seguir sonriendo
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Nov 15, 2019
Nov 15, 2019 at 11:03 AM UTC
Si tan sólo
Oh mano larga y fina, mano que entre la bruna Noche parece un lirio besado por la luna; Oh mano transparente y exangüe, que armoniza De pálidas perlas con la luz enfermiza; Labios que no supieron nunca reír, en donde Una vaga sonrisa cual capullo se esconde; Pudorosas pupilas; ojeras azuladas, Anunciadoras de insomnios en las noches calladas, Cuando voz del pasado, que un bien perdido nombra, Llega a nuestros oídos al través de la sombra; Palidez de la frente, cual palidez de cielos Invernales, que dice de callados anhelos, De sacrificio y luchas de una alma siempre sola, Que vencida sucumbe sin amor ni aureola ... (¡Oh atracciones secretas ... misteriosa armonía!) ¡Cómo habláis sin palabras a mi melancolía!
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Atracciones