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"mueve" poems
This isn't your mother's dance. The wooden clave seduces the naive   into suave arms of the night. Quick quick slow exalts wooden caderas and untames silky locks. Wrinkled hands caress the caras of clumsy coquetas. In the name of the dance, vestidos apretados replace pants, which men outgrow, steeling blue eyes in rusty miradas. Mirandla. *Mira la guera, como se toca, como se mueve, comos se salta el vestido suyo.* Mirandlo. *Look at him, how he touches me, how he swings me, how his feet mock me.* Mirandnos Ella me quiere. We are JUST dancing. Ayyy, como me pega. We're close, but Salsa is intimate. Oooh mami... Does he think it's more than a dance? quick quick slow, quick quick slow, quick quick slow, quicK quiCK quICK qUICK  QUICK... ...silence. they shake hands, and thank each other for the dance.
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Jul 27, 2014
Jul 27, 2014 at 3:23 PM UTC
Salsa cynic
La puerta como siempre abierta mi latido que mueve los ríos de sangre y tu al otro lado de la calle. Volverte a ver desato huracanes, lleno estos pulmones y amarro mis ilusiones. Volverte a ver fue pasajero, fue como un beso robado, una foto lejana. Estabas frente aquella puerta azul, donde te espere tantas noches, donde deje mi columna abandonada y el cuaderno de versos que los mortales no comprenden, pero que nuestro amor un día los vio nacer. Volverte a ver fue deseo fue odio, fue rabia, rabia de saber que no me puedo acercar por vergüenza, por falta de agallas por falta de palabras. ¿serán los versos el arma de un cobarde? y ¿me hace marica llorarte poemas? Volverte a ver fue inmenso y lleno de emoción fue recuerdo y también amor, fue sentir al sol abrazándome mientras me decía que aún puedo respirar. Y que sin dolor no existió amor... no existió aquella criatura de rubí.
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May 16, 2017
May 16, 2017 at 2:41 AM UTC
Volverte ver
A la orilla, de mí ya desprendido, toco la destrucción que en mí se atreve, palpo ceniza y nada, lo que llueve el cielo en su caer oscurecido. Anegado en mi sombra-espejo mido la deserción del soplo que me mueve: huyen, fantasma ejército de nieve, tacto y color, perfume y sed, ruido. El cielo se desangra en el cobalto de un duro mar de espumas minerales; yazgo a mis pies, me miro en el acero de la piedra gastada y del asfalto: pisan opacos muertos maquinales, no mi sombra, mi cuerpo verdadero.
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Crepúsculos de la ciudad
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Oct 25, 2015
Oct 25, 2015 at 10:56 PM UTC
Oh Maria
Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Era difícil no ceder a sus tentaciones En el pueblo decían que era ella La dama de noche, vicio de los hombres. Pero yo quería probarla, ocupar un lugar Entre sus risos desordenados. Le pedí una noche, solo una. Ella divertida acepto y la seguí hipnotizada Al llegar a la recamara se despojó de su vestido Permitiéndome ver lo blanco de su piel Se acercó a mí y sin preámbulos me plantó un beso. Sutiles sus labios, deliciosos. Una caricia por la espalda, otra en las caderas Me quita el suéter y la falda. Sentía sus dedos explorar la humedad Entre mis piernas, haciendo a un lado el vello. Su lengua recorría mis senos y su mirada Estaba fija en mí, se mordía los labios Me gemía suavemente al oído. La sentía dentro de mí Haciendo movimientos lentos -No te resistas, déjame mostrarte… Y como quien obedece sin preguntar Deje que una ola de placer inundara mi cuerpo Haciendo la habitación pequeña, silenciando todo. No sé si había pasado una o tres horas Pero yo yacía desnuda, empapada en sudor La habitación olía extraño me incorporo Para encontrarla sentada en la ventana Aun desnuda fumándose un cigarro. Al verme sonríe y me ofrece un trago Era una diosa tallada por la vida. Un último beso fue plasmado antes de marcharse Y de eso ha pasado seis años. Yo no solía rezar Hasta que la conocí. Me he topado con ella varias veces Como viento que mueve hojas En las noches que el cielo este despejado Le suelo gritar al viento Oh María, sin pecado concebida Tráemela una noche, solo una.
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Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Dec 6, 2011
Dec 6, 2011 at 6:03 PM UTC
Transeúnte (XII)
Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Me encantas, me encanta tu hablar Me gustan tus manos, tu cuello, tu querer y tu pasión por la música. Me gusta tu mecanismo de defensa, ¿Cómo decirte que hasta tus pies me gustan? Hazme un favor, uno solo. Fíjate en mí, mueve tu ojo a la derecha, y me verás.
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Jun 24, 2016
Jun 24, 2016 at 11:57 PM UTC
Encantada
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
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Vaivén
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
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era de esas personas que se prenden, estallan en llamas naranjas y azuleadas, y todo lo que tocaba se incendiaba igual…. era de esas personas que iluminaban, encendían los pensamientos. el era asi, una vida de colores, una sonrisa traviesa, eso fue lo que era. era la luz que revoloteaba en su cabello, la lumbre que calentaba, y una combinación perfecta de pasión y calidez. pero el fuego se apaga de repente, quedan cenizas tibias, vuelan por el viento, dispersas… si el fue fuego, ahora entiendo: yo fui el aire, su oxigeno, que sin mi no se encendía.. pero el oxigeno con presión se convierte en viento, con un poco mas de energía mueve, y sin querer al abrazar, sofoca su calor. el era fuego, y yo aire; y de la pasión solo cenizas y un viento frió permanece aquí.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:52 AM UTC
Fuego
¡Oh mi Musa! ¡Oh mi novia! ¡Oh mi pálida amada! Cuando el pesar mi corazón agobia, Como aurora me alumbra tu mirada. Del alma tú naciste, Creada en un delirio; Te di griego perfil, mirada triste, Cabellos rubios y color de lirio. Cuando tu pie se mueve Y a mí llegas en calma, Parece que vinieras de la nieve Y demandaras el calor de un alma. Indefinible encanto Hay en tu rostro impreso. Calla en mi alma del amor el canto, Muere en mis labios el ardiente beso. Siempre a mi voz respondes, Y a mí estás tan unida Que ni misterios en tu pecho escondes Ni hay para tí secretos en mi vida. Cuando a mi lado veo Tu faz radiante y bella, No me enciende la llama del deseo: Mi amor es rayo de lejana estrella. Llegas a mí sin ruido En noches estrelladas, Y tu mano en mis manos, al oído Me refieres leyendas y baladas. Y el paseo emprendemos Al rayo de la luna; Y cantando al compás de nuestros remos Bogamos en la diáfana laguna. En selvas rumorosas Te oigo historias secretas: Lo que sueñan las vírgenes hermosas, Lo que sueñan los pálidos poetas. A los silfos dormidos Tú, trémula, apostrofas, Y surgen de los cármenes floridos, Cual mariposas blancas, las estrofas. Y en castillos feudales, De góticas arcadas, Me narras los torneos medioevales Y cuentos de princesas encantadas. Mi Musa es Musa casta, Musa con aureola: Como su amor a mi ternura basta Reina en mi pecho, inmaculada y sola. ¡Oh novia sin engaños! ¡Oh Musa soñadora! Di siempre la canción de los veinte años En el fondo del alma que te adora.
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Mi musa
¡Oh mi Musa! ¡Oh mi novia! ¡Oh mi pálida amada! Cuando el pesar mi corazón agobia, Como aurora me alumbra tu mirada. Del alma tú naciste, Creada en un delirio; Te di griego perfil, mirada triste, Cabellos rubios y color de lirio. Cuando tu pie se mueve Y a mí llegas en calma, Parece que vinieras de la nieve Y demandaras el calor de un alma. Indefinible encanto Hay en tu rostro impreso. Calla en mi alma del amor el canto, Muere en mis labios el ardiente beso. Siempre a mi voz respondes, Y a mí estás tan unida Que ni misterios en tu pecho escondes Ni hay para tí secretos en mi vida. Cuando a mi lado veo Tu faz radiante y bella, No me enciende la llama del deseo: Mi amor es rayo de lejana estrella. Llegas a mí sin ruido En noches estrelladas, Y tu mano en mis manos, al oído Me refieres leyendas y baladas. Y el paseo emprendemos Al rayo de la luna; Y cantando al compás de nuestros remos Bogamos en la diáfana laguna. En selvas rumorosas Te oigo historias secretas: Lo que sueñan las vírgenes hermosas, Lo que sueñan los pálidos poetas. A los silfos dormidos Tú, trémula, apostrofas, Y surgen de los cármenes floridos, Cual mariposas blancas, las estrofas. Y en castillos feudales, De góticas arcadas, Me narras los torneos medioevales Y cuentos de princesas encantadas. Mi Musa es Musa casta, Musa con aureola: Como su amor a mi ternura basta Reina en mi pecho, inmaculada y sola. ¡Oh novia sin engaños! ¡Oh Musa soñadora! Di siempre la canción de los veinte años En el fondo del alma que te adora.
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Dicen que hay toros azules en la primavera del mar. El sol es el caporal y las mantillas las nubes, que las mueve el temporal. Dicen que hay toros azules en la primavera del mar. Háblame del mar, marinero. Dime si es verdad lo que dicen de él. Desde mi ventana no puedo yo verlo. Desde mi ventana el mar no se ve. Háblame del mar, marinero. Cuéntame que sientes allí, junto a él. Desde mi ventana no puedo saberlo, desde mi ventana el mar no se ve. Dicen que el barco navega enamorado del mar. Buscando sierenas va, buscando sirenas nuevas que le canten al pasar. Dicen que el barco navega enamorado del mar. Háblame del mar, marinero, háblame del mar, háblame.
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Háblame del mar marinero
Mira, ésta es nuestra casa, éste nuestro techo. Contra la lluvia, contra el sol, contra la noche, la hice. La cueva no se mueve y siempre hay animales que quieren entrar. Aquí es distinto, nosotros también somos distintos. -¿Distintos porque nos defendemos, Adán? Creo que somos más débiles. -Somos distintos porque queremos cambiar. Somos mejores. -A mí no me gusta ser mejor. Creo que estamos perdiendo algo. Nos estamos apartando del viento. Entre todos los de la tierra vamos a ser extraños. Recuerdo la primera piel que me echaste encima: me quitaste mi piel, la hiciste inútil. Vamos a terminar por ser distintos de las estrellas y ya no entenderemos a los árboles. -Es que tenemos uno que se llama espíritu. -Cada vez tenemos más miedo, Adán. -Verás. Conoceremos. No importa que nuestro cuerpo... -¿Nuestro cuerpo? -...esté más delgado. Somos inteligentes. Podemos más. -¿Qué te pasa? Aquella vez te sentaste bajo el árbol de la mala sombra y te dolía la cabeza. ¿Has vuelto? Te voy a enterrar hasta las rodillas otra vez.
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Adán y eva v
La molesta ansiedad de sentirse querido, el nerviosismo que causa el pensamiento de poder ser olvidado, los rencores, la apatía, los arrepentimientos, las dependencias y las decadencias. Y de pronto todo se suprime. Todo se transforma. Todo cambia. Me libero de todo ciclo. De toda rutina. Me adueño de mi camino, y mi camino de mi vida otra vez pero como nunca. Las ganas de aprender, conocer y desprender dominan las dudas. El rápido impulso sentir que todo es grande, y el tiempo es corto lo mueve todo. Me protege mi libertad, y yo a ella la protejo.
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 6:24 PM UTC
Libertad
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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Cuerpo en pena
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Me encanta dios
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes. A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.
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Nada mejor para cantar la vida, y aun para dar sonrisas a la muerte, que la áurea copa donde Venus vierte la esencia azul de su viña encendida. Por respirar los perfumes de Armida y por sorber el vino de su beso, vino de ardor, de beso, de embeleso, fuérase al cielo en la bestia de Orlando, ¡Voz de oro y miel para decir cantando: la mejor musa es la de carne y hueso!Cabellos largos en la buhardilla, noches de insomnio al blancor del invierno, pan de dolor con la sal de lo eterno y ojos de ardor en que Juvencia brilla; el tiempo en vano mueve su cuchilla, el hilo de oro permanece ileso; visión de gloria para el libro impreso que en sueños va como una mariposa y una esperanza en la boca de rosa: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Regio automóvil, regia cetrería, borla y muceta, heráldica fortuna, nada son como a la luz de la Luna una mujer hecha una melodía. Barca de amar busca la fantasía, no el yacht de Alfonso o la barca de Creso. Da al cuerpo llama y fortifica el seso ese archivado y vital paraíso; pasad de largo, Abelardo y Narciso: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Clío está en esa frente hecha de Aurora, Euterpe canta en esta lengua fina, Talía ríe en la boca divina, Melpómene es ese gesto que implora; en estos pies Terpsícore se adora, cuello inclinado es de Erato embeleso, Polymnia intenta a Calíope proceso por esos ojos en que Amor se quema. Urania rige todo ese sistema: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!No protestéis con celo protestante, contra el panal de rosas y claveles en que Tiziano moja sus pinceles y gusta el cielo de Beatrice el Dante. Por eso existe el verso de diamante, por eso el iris tiéndese y por eso humano genio es celeste progreso. Líricos cantan y meditan sabios por esos pechos y por esos labios: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!ENVÍO:Gregorio: nada al cantor determina como el gentil estímulo del beso. Gloria al sabor de la boca divina. ¡La mejor musa es la de carne y hueso!
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Balada en honor de las musas de carne y hueso
Nada mejor para cantar la vida, y aun para dar sonrisas a la muerte, que la áurea copa donde Venus vierte la esencia azul de su viña encendida. Por respirar los perfumes de Armida y por sorber el vino de su beso, vino de ardor, de beso, de embeleso, fuérase al cielo en la bestia de Orlando, ¡Voz de oro y miel para decir cantando: la mejor musa es la de carne y hueso!Cabellos largos en la buhardilla, noches de insomnio al blancor del invierno, pan de dolor con la sal de lo eterno y ojos de ardor en que Juvencia brilla; el tiempo en vano mueve su cuchilla, el hilo de oro permanece ileso; visión de gloria para el libro impreso que en sueños va como una mariposa y una esperanza en la boca de rosa: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Regio automóvil, regia cetrería, borla y muceta, heráldica fortuna, nada son como a la luz de la Luna una mujer hecha una melodía. Barca de amar busca la fantasía, no el yacht de Alfonso o la barca de Creso. Da al cuerpo llama y fortifica el seso ese archivado y vital paraíso; pasad de largo, Abelardo y Narciso: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!Clío está en esa frente hecha de Aurora, Euterpe canta en esta lengua fina, Talía ríe en la boca divina, Melpómene es ese gesto que implora; en estos pies Terpsícore se adora, cuello inclinado es de Erato embeleso, Polymnia intenta a Calíope proceso por esos ojos en que Amor se quema. Urania rige todo ese sistema: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!No protestéis con celo protestante, contra el panal de rosas y claveles en que Tiziano moja sus pinceles y gusta el cielo de Beatrice el Dante. Por eso existe el verso de diamante, por eso el iris tiéndese y por eso humano genio es celeste progreso. Líricos cantan y meditan sabios por esos pechos y por esos labios: ¡La mejor musa es la de carne y hueso!ENVÍO:Gregorio: nada al cantor determina como el gentil estímulo del beso. Gloria al sabor de la boca divina. ¡La mejor musa es la de carne y hueso!
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Pequeña del amor, tú no lo sabes, tú no puedes saberlo todavía, no me conmueve tu voz ni el ángel de tu boca fría, ni tus reacciones de sándalo en que perfumas y expiras, ni tu mirada de virgen crucificada y ardida. No me conmueve tu angustia tan bien dicha, ni tu sollozar callado y sin salida. No me conmueven tus gestos de melancolía, ni tu anhelar, ni tu espera, ni la herida de que me hablas afligida. Me conmueves toda tú representando tu vida con esa pasión tan torpe y tan limpia, como el que quiere matarse para contar: soy suicida. Hoja que apenas se mueve ya se siente desprendida: voy a seguirte queriendo todo el día.
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Pequeña del amor
La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados. Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos. Niño déjame, no pises, mi blancor almidonado. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño, tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. ¡Cómo canta la zumaya, ay como canta en el árbol! Por el cielo va la luna con el niño de la mano. Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. el aire la está velando.
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Romance de la luna
¿Dónde estará lo que persigo ciega? -Jardines encantados, mundos de oro- Todo lo que me cerca es incoloro. Hay otra vida. Allí, ¿cómo se llega? Un perfume divino el alma anega: olor de estrellas, un rosado coro de Dianas fugitivas; el esporo viviente aún de la delicia griega. ¿Dónde estará ese mundo que persigo? El sueño voluptuoso va conmigo y me ciñen las rosas de su brazo. Y mientras danzo sobre el césped fino fuera del alma acecha mi destino y la Gran Cazadora mueve el lazo.
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La dulce visión
Estos días Estas venas Esta energía Que se mueve Día a día. Mis quimeras Mis demonios Y La Luz Que penetra almas. Mi voz que se oculta En lo secreto Y el silencio Que ronda Por los callejones. Un trozo de mis días Se escribe con tinta Y el otro es capturado Por una imagen De nubes grises. Dias grises Son aquellos Donde hay lluvia Y canciones Que nunca olvido. Son días grises Fríos, con aroma a café Y sueños Son días de lápiz Y papel como lo Son de cama. Días para mirar Dentro de tus ojos Dias grises para estar En casa y para estar contigo.
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Jun 9, 2017
Jun 9, 2017 at 4:46 PM UTC
Días grises
Miss X, sí, la menuda Miss Equis, llegó, por fin, a mi esperanza: alrededor de sus ojos, breve, infinita, sin saber nada. Es ágil y limpia como el viento tierno de la madrugada, alegre y suave y honda como la yerba bajo el agua. Se pone triste a veces con esa tristeza mural que en su cara hace ídolos rápidos y dibuja preocupados fantasmas. Yo creo que es como una niña preguntándole cosas a una anciana, como un burrito atolondrado entrando a una ciudad, lleno de paja. Tiene también una mujer madura que le asusta de pronto la mirada y se le mueve dentro y le deshace a mordidas de llanto las entrañas. Miss X, sí, la que me ríe y no quiere decir cómo se llama, me ha dicho ahora, de pie sobre su sombra, que me ama pero que no me ama. Yo la dejo que mueva la cabeza diciendo no y no, que así me cansa, y mi beso en su mano le germina bajo la piel en paz semilla de alas. Ayer la luz estuvo todo el día mojada, y Miss X salió con una capa sobre sus hombros, leve, enamorada. Nunca ha sido tan niña, nunca amante en el tiempo tan amada. El pelo le cayó sobre la frente, sobre sus ojos, mi alma. La tomé de la mano, y anduvimos toda la tarde de agua. ¡Ah, Miss X, Miss X, escondida flor del alba! Usted no la amará, señor, no sabe. Yo la veré mañana.
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Miss x
Vino color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura o sangre de topacio, vino, estrellado hijo de la tierra, vino, liso como una espada de oro, suave como un desordenado terciopelo, vino encaracolado y suspendido, amoroso, marino, nunca has cabido en una copa, en un canto, en un hombre, coral, gregario eres, y cuando menos, mutuo. A veces te nutres de recuerdos mortales, en tu ola vamos de tumba en tumba, picapedrero de sepulcro helado, y lloramos lágrimas transitorias, pero tu hermoso traje de primavera es diferente, el corazón sube a las ramas, el viento mueve el día, nada queda dentro de tu alma inmóvil. El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría, caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto. Oh tú, jarra de vino, en el desierto con la sabrosa que amo, dijo el viejo poeta. Que el cántaro de vino al beso del amor sume su beso. Amor mío, de pronto tu cadera es la curva colmada de la copa, tu pecho es el racimo, la luz del alcohol tu cabellera, las uvas tus pezones, tu ombligo sello puro estampado en tu vientre de vasija, y tu amor la cascada de vino inextinguible, la claridad que cae en mis sentidos, el esplendor terrestre de la vida. Pero no sólo amor, beso quemante o corazón quemado eres, vino de vida, sino amistad de los seres, transparencia, coro de disciplina, abundancia de flores. Amo sobre una mesa, cuando se habla, la luz de una botella de inteligente vino. Que lo beban, que recuerden en cada gota de oro o copa de topacio o cuchara de púrpura que trabajó el otoño hasta llenar de vino las vasijas y aprenda el hombre oscuro, en el ceremonial de su negocio, a recordar la tierra y sus deberes, a propagar el cántico del fruto.
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Oda al vino
Vino color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura o sangre de topacio, vino, estrellado hijo de la tierra, vino, liso como una espada de oro, suave como un desordenado terciopelo, vino encaracolado y suspendido, amoroso, marino, nunca has cabido en una copa, en un canto, en un hombre, coral, gregario eres, y cuando menos, mutuo. A veces te nutres de recuerdos mortales, en tu ola vamos de tumba en tumba, picapedrero de sepulcro helado, y lloramos lágrimas transitorias, pero tu hermoso traje de primavera es diferente, el corazón sube a las ramas, el viento mueve el día, nada queda dentro de tu alma inmóvil. El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría, caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto. Oh tú, jarra de vino, en el desierto con la sabrosa que amo, dijo el viejo poeta. Que el cántaro de vino al beso del amor sume su beso. Amor mío, de pronto tu cadera es la curva colmada de la copa, tu pecho es el racimo, la luz del alcohol tu cabellera, las uvas tus pezones, tu ombligo sello puro estampado en tu vientre de vasija, y tu amor la cascada de vino inextinguible, la claridad que cae en mis sentidos, el esplendor terrestre de la vida. Pero no sólo amor, beso quemante o corazón quemado eres, vino de vida, sino amistad de los seres, transparencia, coro de disciplina, abundancia de flores. Amo sobre una mesa, cuando se habla, la luz de una botella de inteligente vino. Que lo beban, que recuerden en cada gota de oro o copa de topacio o cuchara de púrpura que trabajó el otoño hasta llenar de vino las vasijas y aprenda el hombre oscuro, en el ceremonial de su negocio, a recordar la tierra y sus deberes, a propagar el cántico del fruto.
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Los dioses moriran, lo dijo un viejo sabio, con un tono de agravio y un poco de ansiedad los dioses moriran, porque no hay sacrificio, y solo por beneficio se mueve en sociedad los dioses moriran, y sus conocimientos, sus treintamil ascentos y su conformidad los dioses moriran, un tanto por olvido, el otro por descuido de la ingrata humanidad, los dioses moriran, que dioses tan humanos, quizas algo mundanos, y un poco de maldad los dioses moriran, entre piedras del rio, escencia de rocio y fragancia floral los dioses moriran, cantaran los ateos, suplicandole al cielo que vuelvan a brillar, las estrellas del cielo, el sol y su cautelo, la luna y su desvelo, las corrientes del mar, lo alto de la montana, el verde de las plantas, pero sera muy tarde los dioses moriran.
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Jun 15, 2015
Jun 15, 2015 at 6:09 PM UTC
los dioses moriran
-El tronco estaba ardiendo cuando se fue la lluvia. El rayo lo venció y se introdujo en él. Ahora es un rayo manso. Lo tendremos aquí y le daremos de comer hojas y yerbas. Me gusta el fuego. Acércale tu mano poco a poco, te acaricia o te quema, puedes saber hasta dónde llega su amistad. -A mí me gusta porque es rojo y azul  y amarillo, y se mueve en el aire y no tiene forma, y cuando quiere dormir se esconde en la ceniza y vigila con ojitos rojos dentro dentro. ¡Qué simpático! Luego se alza y empieza a buscar, si haya cerca una rama la devora. ¡Me gusta, me gusta! ¡Le cuidaré, no estorba, es tan humilde! -Es orgulloso, pero es bueno. ¿Que té pasa? Te has quedado... -Nada. -Tienes los ojos abiertos y estás dormida. ¿Me oyes? También se ha metido en ti. Lo veo en el fondo de tus ojos, como una culebra, enamorándote. Te quedas quieta mientras él te recorre ávidamente. Giras en torno al fuego sin moverte. Fuego lento, preciso, árbol continuo, nos atraen tus hojas instantáneas, tu tronco permanente. Déjanos estar junto a ti, junto a tu amor hambriento. Creces aniquilando, medida de la destrucción, estatura hacia dentro, duración hacia atrás, tiempo invertido, muerte muriendo, nacimiento. Déjanos estar en tus párpados incesantes, investigar contigo lo que buscas, luz en fuga perpetua, en ti, como tú misma, en nosotros.
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Adán y eva vi
¡Ay si pudiéramos abrir los ojos y ver el agua desnuda y libre, virgen de historia, agua que mueve nuestros molinos cada mañana! ¡Ay si pudiéramos no ver la carga que trae a cuestas! Carga que abruma nuestras espaldas: Todo el pasado, todo el futuro… ¡Ay si pudiéramos mirar el agua, Desnuda y libre, virgen de historia, Agua que mueve nuestros molinos Cada mañana!...
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Agua
Regreso del mas alla, con otra cara que no tiene, el doctor. El doctor se mueve en el espacio, con manos mas que manos. Tiene una cara que no se espera. Yo quisiendo ser diferente, tendre que esperar siglos, y poemas, operas y mas.
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Nov 25, 2014
Nov 25, 2014 at 10:23 PM UTC
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