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"movido" poems
Cada uno va caminando por la vida tratando de resolver su dolor; sanando su ardiente herida se olvida del futuro y anhelante ardor. El pensamiento volando ingrávido cual mariposa temerosa en busca de luz tenue o fugaz. escapándose cuando el corazón es frágil movido por vendavales de temor o mares de calma o seguridad. A veces piensa porque vive, otras, vive porque piensa sin recordar que la circunstancia lo asiste para vivir la vida en el minuto que pertinaz resiste los arteros golpes de la aflicción o se alegra con la elemental felicidad del día. Jorge Gómez A. 1978
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Sep 27, 2013
Sep 27, 2013 at 12:41 AM UTC
PÉNDULO CARTESIANO
Acaso él mismo fuera en parte responsable, Por el afán de parecer un ángel, eterno adolescente, De aquel diminuto familiar en exceso con el mozo, De sabor desdeñoso para el hombre, Con el cual en privado y en público llamaban Unos y otros, amigos como extraños, Con esas peculiares maneras españolas, Al cincuentón obeso en que se convirtiera. En el poeta la espiritual compleja maquinaria De sutil precisión y exquisito manejo Requiere entendimiento, y no tan sólo En quienes al poeta se aproximan Sino también en quien detenta a aquélla. Mas él, siempre movido por el capricho irrazonable del infante, No quiso, tal vez no supo manejarla, Ayudando a los otros, contra él, en el desdén artero. Porque en la cuenta debe entrar la idiosincrasia indígena Que jamás admitiera cómo excelencia puede corresponder a varios: Su fanatismo antes mejor prospera si se concentra en la de uno. Así tantos compadres del Poeta en Residencia, Sin excluir, por su interés en la guerrilla, a éste, Quisieron consignar al olvido su raro don poético, Cuidando de ver en él tan sólo y nada más que a "Manolito" Y callando al poeta admirable que en él hubo.
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Supervivencias tribales en el medio literario
A sala inerte é o meu reino: Quente, estranho Num cheiro de fel e sêmen que desidrata todo alvéolo são E Eu sou o diabo: Frio, habitual Condenado à prisão da luxúria, da lombeira Espasmado engasgo-me no meu retrato de LCD Nos botões do controle remoto Nos meus olhos que coçam, pois não vejo E como se só, já não bastasse o inferno Os anjos com metralhadoras eretas Vêm consumar o meu desleixe Pois como mago que sou Desarmo-os com meu falo movido a pilha E rio-me de tristeza, pois era a guerra que eu ansiava Rendidos, entram pela porta dos fundos Trêmulos, sentam-se ao meu lado no sofá E carnudos, macios e úmidos e corruptos se convertem Porque Eu quero.
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Jun 2, 2015
Jun 2, 2015 at 10:29 PM UTC
A Orgia Ociosa
Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca fue tan grande y tan pálida. Tiemblo como las luces tiemblan sobre las aguas. Tiemblo como en los ojos suelen temblar las lágrimas. Tiemblo como en las carnes sabe temblar el alma. ¡Oh! la luna ha movido sus dos labios de plata. ¡Oh! la luna me ha dicho las tres viejas palabras: «Muerte, amor y misterio...» ¡Oh, mis carnes se acaban! Sobre las carnes muertas alma mía se enarca. Alma -gato nocturno- sobre la luna salta. Va por los cielos largos triste y acurrucada. Va por los cielos largos sobre la luna blanca.
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Viaje
¿Cuánto me queda? ¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres? ¿le pregunto al azar acaso porque sé que el azar no responde? y así y todo el azar ¿es realmente un azar? aún no he movido el rey y la torre está quieta o sea que hasta aquí puedo enrocar mis riesgos no instruí a mi reloj para mañana no hay por lo tanto garantía de despertar a tiempo por otra parte sé proteger el sueño con mis gastados párpados de manera que puedo arrimarme soñando a esa espléndida nada nada prometedora la misma nada en que se despeñaron mis hermanos de siempre también los bienvenidos que un día se malfueron entre otros mi padre con su asfixia y su postrer mirada de candoroso pánico ¿qué diferencia podrá haber ahí en tan hueco enigma entre las vidas transparentes y las compactas de asco entre los tiernos pechos de la hermosa lujuria y los verdugos con medallas? ¿habrá acaso una sola y final desolación? ¿cabrá algún jubileo? en el gran agujero universal ¿se habrá acabado la noticia? ¿terminado el pronóstico? ¿borrado la memoria? ¿degollado el futuro? la sobornable amnesia del imposible dios ¿será infinita? ¿tal vez la única igualdad posible entre yo mismo y la inminente caravana de prójimos será el no ser el no existir? ¿nadie será ni más ni menos inexistente que otros? ¿o por ventura o desventura habrá tal vez un colmo de oscura inexistencia? ¿una nada más nada que las otras? ante tan humillante incertidumbre ¿no sería mejor confiar tan sólo en nuestras huellas nuestro jadeo nuestro limo en el amor que desentrañan dos vértices de musgo en los odios y mitos que inventamos en las palabras como norias en las palabras como sueños? antes que el indecente rasero igualitario del no pensar el no existir no amar no disfrutar no padecer ¿no será preferible la sideral distancia que separa lo justo de lo injusto? francamente me asquea la rara vecindad de mi no ser con el canalla ahora inexistente mi próximo no prójimo en el amplio vacío ¿cuánto me queda? ¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres? ¿y qué es después de todo eso que espera? ¿la noche interminable? ¿un sol sin atenuantes ni crepúsculos? ¿la calima tediosa? ¿la noche? ¿alguna noche? ¿la noche como muro? lo cierto es que no tengo con respecto a esa noche sin murciélagos ninguna expectativa o esperanza ¿o será que la muerte no es realmente mi noche predilecta? le pregunto al azar al mudo sordo ciego le pregunto al azar le pregunto al azar desalentadamente le pregunto al azar que no responde ¿estará mudo sordo ciego? ¿o para nuestro escarnio habrá muerto el azar?
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Preguntas al azar iv
¿Cuánto me queda? ¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres? ¿le pregunto al azar acaso porque sé que el azar no responde? y así y todo el azar ¿es realmente un azar? aún no he movido el rey y la torre está quieta o sea que hasta aquí puedo enrocar mis riesgos no instruí a mi reloj para mañana no hay por lo tanto garantía de despertar a tiempo por otra parte sé proteger el sueño con mis gastados párpados de manera que puedo arrimarme soñando a esa espléndida nada nada prometedora la misma nada en que se despeñaron mis hermanos de siempre también los bienvenidos que un día se malfueron entre otros mi padre con su asfixia y su postrer mirada de candoroso pánico ¿qué diferencia podrá haber ahí en tan hueco enigma entre las vidas transparentes y las compactas de asco entre los tiernos pechos de la hermosa lujuria y los verdugos con medallas? ¿habrá acaso una sola y final desolación? ¿cabrá algún jubileo? en el gran agujero universal ¿se habrá acabado la noticia? ¿terminado el pronóstico? ¿borrado la memoria? ¿degollado el futuro? la sobornable amnesia del imposible dios ¿será infinita? ¿tal vez la única igualdad posible entre yo mismo y la inminente caravana de prójimos será el no ser el no existir? ¿nadie será ni más ni menos inexistente que otros? ¿o por ventura o desventura habrá tal vez un colmo de oscura inexistencia? ¿una nada más nada que las otras? ante tan humillante incertidumbre ¿no sería mejor confiar tan sólo en nuestras huellas nuestro jadeo nuestro limo en el amor que desentrañan dos vértices de musgo en los odios y mitos que inventamos en las palabras como norias en las palabras como sueños? antes que el indecente rasero igualitario del no pensar el no existir no amar no disfrutar no padecer ¿no será preferible la sideral distancia que separa lo justo de lo injusto? francamente me asquea la rara vecindad de mi no ser con el canalla ahora inexistente mi próximo no prójimo en el amplio vacío ¿cuánto me queda? ¿siete? ¿diez? ¿quince setiembres? ¿y qué es después de todo eso que espera? ¿la noche interminable? ¿un sol sin atenuantes ni crepúsculos? ¿la calima tediosa? ¿la noche? ¿alguna noche? ¿la noche como muro? lo cierto es que no tengo con respecto a esa noche sin murciélagos ninguna expectativa o esperanza ¿o será que la muerte no es realmente mi noche predilecta? le pregunto al azar al mudo sordo ciego le pregunto al azar le pregunto al azar desalentadamente le pregunto al azar que no responde ¿estará mudo sordo ciego? ¿o para nuestro escarnio habrá muerto el azar?
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Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Bebé
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Este concurso de células, unánimes en su intento misterioso de que dure la intensa vida en mi cuerpo; esos miles de millones de pequeñitos cerebros, que, con disciplina admirable en el esfuerzo, se dividen el trabajo de mis órganos diversos, y mantienen el fenómeno de mi existir en el tiempo, un día, quizá cercano (mañana, tal vez hoy mesmo), han de declararse en huelga, porque en el reloj eterno sonó  el instante...                               ¡Qué júbilo entonces el del colegio aquel, más de cuarenta años a mi espíritu sujeto! ¡Qué alegría en el cotarro innúmero y turbulento! Cada grupo ha de tirar por su lado, con estruendo: -¡Vuelvo a la rosa!, dirá uno; y otro: ¡Al aire vuelvo! y otro: ¡Al agua!; y otro: ¡Al barro! y otro: ¡Al carbón!; y otro: ¡Al hierro!; y otro: ¡Al la cal!; y otro: ¡Al fósforo!; y otro: ¡Al la mar!; y otro: ¡Al cielo! Y mi espíritu entretanto, verá feliz, sonrïendo, la disociación bendita que restituye al Acervo lo prestado...                       Mas de pronto, movido por el recuerdo más hondo, más persuasivo, más amante, más inmenso, se preguntará a sí mismo: -Bien, y yo, ¿adónde me vuelvo? -¡A mis brazos!-gritará en la eternidad tu acento... Y cuando los dos, fundidos en una sola alma estemos, el océano infinito nos absorberá en silencio...
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Viii. huelga de células
Ha mucho tiempo que te soñaba así, vestida de blanco tul, y al alma mía que te buscaba, Ana, ¿qué miras? - le preguntaba como en el cuento de Barba azul. Ha mucho tiempo que presentía tus ojos negros como los vi, y que, en mis horas de nostalgia, la hermana Ana me respondía: "Hay una virgen que viene a ti". Y al vislumbrarte, febril, despierto, tras de la ojiva del torreón, después de haberse movido incierto, como campana que toca a muerto, tocaba a gloria mi corazón. Por fin, distinta me apareciste; vibraron dianas en rededor, huyó callada la Musa triste, y tú llegaste, viste y venciste como el magnífico Emperador. Hoy, mi esperanza que hacia ti corre, que mira el cielo donde tú estés, porque la gloria se le descorre, ya no pregunta desde la torre: Hermana Ana, ¿dime qué ves? Hoy en mi noche tu luz impera, veo tu rostro resplandecer, y en mis ensueños sólo quisiera enarbolarte como bandera, y, a ti abrazado, por ti vencer.
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Perlas negras - lxiv
Al que extraño es al viejo *** del zoo, siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne, me contaba sus aventuras en Rhodesia del Sur pero mentía, era evidente que nunca se había movido del Sahara. De todos modos me encantaba su elegancia, su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces de la vida, miraba a los franceses por la ventana del café y decía «los idiotas hacen hijos». Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido le provocaban malos recuerdos y aún melancolía, «las cosas que uno hace para vivir» reflexionaba mirándose la melena en el espejo del café. Sí, lo extraño mucho, nunca pagaba la consumición, pero indicaba la propina a dejar y los mozos lo saludaban con especial deferencia. Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo, él regresaba a son bureau, como decía, no sin antes advertirme con una pata en mi hombro «ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno». Lo extraño mucho verdaderamente, sus ojos se llenaban a veces de desierto pero sabía callar como un hermano cuando emocionado, emocionado, yo le hablaba de Carlitos Gardel.
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Anclao en parís
" Es bellísima como el rojo claro que se forman entre las nubes cuando la luna pide su turno de brillar, no la conozco en nada solo la veo de lejos dejando en mi una locura de atracción fuerte, como una chica te puede cautivar tan así. Me siento como el caminante sobre un mar de nubes, si llevara la tierra al cielo, donde un momento de reflexión es más un pensamiento de amor hacia ella y de cómo acercarme para no ser tan tonto. Simplemente no puedo sostenerla la mirada, la ignoro casi siempre por miedo solo por el opuesto del amor, quizás me pierdo un mundo lleno de cosas bonita, sin duda es la chica más hermosa que he conocido este año que como el sol cae en el bonito ocaso de este bellísimo planeta, que finaliza! Maria Camila, niña desconocida para mi sin duda me has movido en mi un oleaje de atracción más fuerte que todo los materiales magnético juntos, sin duda es un claro ejemplo de amor quizás otro tipo de amor"
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Nov 7, 2024
Nov 7, 2024 at 12:47 PM UTC
My unknown girl