"miras" poems
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar.
Jul 3, 2014
Jul 3, 2014 at 10:48 PM UTC
A quién compré en esta noche la soledad que poseo
quién dice la orden que apresure la marcha
del viento flor de frío entre las hojas inconclusas
si tú me llamas tormenta resuenas tan lejos como un tren
ola triste caída a mis pies quién te dice
sonámbulo de sangre partía cada vez en busca del alba
a ti te reconozco pero lejos apartada
inclinado en tus ojos busco el ancla perdida
ahí la tienes florida adentro de los brazos de nácar
es para terminar para no seguir nunca
y por eso te alabo seguidora de mi alma mirándote hacia atrás
te busco cada vez entre los signos del regreso
estás llena de pájaros durmiendo como el silencio de los bosques
pesado y triste lirio miras hacia otra parte
cuando te hablo me dueles tan distante mujer mía
apresura el paso apresura el paso y enciende las luciérnagas
2.7k
El sol dentro del día
El frío dentro del sol.
Calles sin nadie
autos parados
Todavía no hay nieve
hay viento viento
Arde todavía
en el aire helado
un arbolito rojo
Hablo con él al hablar contigo
Estoy en un cuarto abandonado del lenguaje
Tú estás en otro cuarto idéntico
O los dos estamos
en una calle que tu mirada ha despoblado
El mundo
imperceptiblemente se deshace
Memoria
desmoronada bajo nuestros pasos
Estoy parado a la mitad de esta línea
no escrita
Las puertas se abren y cierran solas
El aire
entra y sale por nuestra casa
El aire
habla a solas al hablar contigo
El aire
sin nombre por el pasillo interminable
No se sabe quién está del otro lado
El aire
vuelve aire todo lo que toca
El aire
con dedos de aire disipa lo que digo
Soy aire que no miras
No puedo abrir tus ojos
No puedo cerrar la puerta
El aire se ha vuelto sólido
Esta hora tiene la forma de una pausa
La pausa tiene tu forma
Tú tienes la forma de una fuente
no de agua sino de tiempo
En lo alto del chorro de la fuente
saltan mis pedazos
el fui el soy el no soy todavía
Mi vida no pesa
El pasado se adelgaza
El futuro es un poco de agua en tus ojos
Ahora tienes la forma de un puente
Bajo tus arcos navega nuestro cuarto
Desde tu pretil nos vemos pasar
Ondeas en el viento más luz que cuerpo
En la otra orilla el sol crece
al revés
Sus raíces se entierran en el cielo
Podríamos ocultarnos en su follaje
Con sus ramas prendemos una hoguera
El día es habitable
El frío ha inmovilizado al mundo
El espacio es de vidrio
El vidrio es de aire
Los ruidos más leves erigen
súbitas esculturas
el eco las multiplica y las dispersa
Tal vez va a nevar
Tiembla el árbol encendido
Ya está rodeado de noche
Al hablar con él hablo contigo
2.3k
Mis Lagrimas
Son com o las estrellas
Solamente en las noches
Salen ellas
Mis lagrimas
Son como las estrellas
Cuando se caen del cielo
Bajan en silencio
Al suelo
Mis Lagrimas
Son como las estrellas
Brillan Como
diamantes infinitos
Bajo mis ojos
Bajo la luna
Si una noche tu
Miras caer una estrellita
Pida le tu deseo
Dios te lo consedera
Por k cada noche
Le elevo mi Corazon
lleno de llanto y desesperacion
y le ruego k te cuide
y k todos tus deseos
se hagan realidad…..
Jun 27, 2011
Jun 27, 2011 at 12:28 AM UTC
The walls here are white.
White?
Quite.
The walls here are quite white.
And so soft, inviting --
little whispers
laughing -- ha ha --
could I but once
see them and not desire to
fly through them --
ha -- but my hands --
bound to these hips --
a waist.
Waste.
Mine?
Do let's try to be careful.
Careful,
careful.
Circles --
aah -- circles.
White?
Quite.
Nice clean labcoats --
let's try another example --
Maybe this time we can --
Quite?
-- understand.
The walls
white
are here
Quite
to understand...
-- Ha ha ha --
Circles.
If you are not
already,
I am quite --
Quite --
white --
sure --
I can bring you
D
O
W
N
and you can run
circles
Drown
ha ha ha
around this
quite
white
table --
bed --
go insane.
Do let's try to be careful
with this one.
And see?
Yo soy
feliz
estoy muy contenta
aquí.
No quiero estar --
estar --
ser en cualquier
otro lugar.
¿Miras?
¿Sí?
Ay, circles, circles,
y el oscuridad --
closes in
around
me
me
¿Blanca?
Quite.
Estoy aquí
with you.
Los ojos --
sí, y el alma --
ay --
me duele.
Señor -- good, good sir --
put me down --
ayúdame a dormir
porque these circles --
White?
Quite.
-- so tiresome.
walls surround
me?
me?
What could you want
with me?
Me?
Escaping --
turmoil.
You must leave --
this chair --
mine.
Not thine own.
This booke is mine to
be writ.
Ha ha --
ha--
This mind travles
c i r c l e s
As if I were ever so good
a writer --
speaker --
repeat me
repeat me
repítame
Me me me
duele.
Ay, señor --
mátame,
por favor.
Yo no quiero vivir en este lugar.
Quiero --
dormir.
Forevermore.
White?
Quite.
May 5, 2010
May 5, 2010 at 4:03 PM UTC
Todo lo ves rifando uno tres
Un padre entre el desmadre
El varrio de los pobres
Nunca tuvimos dinero
El meromero ser primero
Siempre seguir adelante
Controlando el bolante
No caer para ver mi progreso
Tambien aumentar el ingreso
No soy un pinchi menso
Porque que cres no me venso
Alcontrario con la mente yo pienso
Me voy recio miro hacia enfrente
Combirtiendome en el presidente
No son simple mentiras
Puro polvo es lo que respiras
Esclavitud es todo lo que tu miras
No lo cres en la noche sal y talves
Del mes ya despues de las tres
Muchos mueren otros pierden
La vida sigue rolando altanto
En las calles caminando
Soy commando con el mando
Con patadas te mando volando
A putasos y zintadazos
Te dejo tirado pisado a un lado
Carajo no sabias yo nunca me rajo
Te rompo las berijas y los labios
Te tumbo las orejas y manos
Pa que veas te quebro los dientes
No seas culo para que no mientas
Me aseguro que todo lo sientas
Te llene la frente de sangre roja
Y los ojos morados bien cortados
Hinchados como un pinchichango
Mi despedida sera mi ultima salida
Te lleno de plumas como gallina
Un maricon dejandote en el rincon
Llorando como la grand vieja
Te llamaran dona siega la ballunca
Que no se te cruze en mente nunca
Jan 11, 2015
Jan 11, 2015 at 3:06 AM UTC
me gustas cuando me miras así,
con esas ganas que no se saben disimular;
eres un rey,
eres mi rey.
tus besos de cafe,
tus pestañas largas de niño,
Tus ojos entre-cerrados;
Eres un rey,
Eres mi rey.
Eres un rey,
Los modales de una nobleza extinta,
Tu nariz aristócrata,
Tu piel de emperador Azteca;
Eres mi rey.
Este cuerpo,
Esclavo tuyo,
Mi rey,
Te espera,
Te cumple,
Te quiere.
Eres un rey,
Eres mi rey.
Ordenas con tus dedos,
Mandas con los labios,
Dictas con tu lengua....
Comandas cada guerra,
Mi rey,
Que empieza en mi corazón,
Y eres el general
Que solo sabe ganar..
Presides de las pequeñas montañas
Que son mis pechos así,
De el río de deseo que sabes empezar en mi,
Reinas en mi alma,
Que florece con tus besos,
Eres un rey,
Eres mi rey.
Feb 19, 2013
Feb 19, 2013 at 1:17 AM UTC
Hueles a playa, a lo familiar.
Hueles a casa, pero hueles a ti.
Hueles a que me gustas, a que me quiero acercar.
Dos mundos en tu rostro, cada uno con una historia
Y cada una me habla de ti.
Llenas la habitación con belleza, y al viento le das una infusión de deseo.
Vivir tu sonrisa cuando me miras es ganar.
Quedar sin otra alternativa mas que sonreír sin saber que me pasa es perder.
Pierdo lo mundano, me vuelve a gustar la vida.
No eres lo que busco, fuiste lo que ya encontré.
Hueles a estar bien, a estar completo.
Hueles cuando estás, y hoy no hueles.
Hoy los mundos en tu rostro no me cuentan nada,
Pues no están aquí.
El viento sólo es aire, sin perfume ni emoción.
Y esta habitación muere insípida, sola, gris.
Hasta que vuelva a mirarte mañana.
Y huelas a playa, a lo familiar, a ti.
Hasta que vuelva a mirarte de lejos,
Y viva en mi la esperanza de conquistarte con mis versos.
Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 4:06 PM UTC
Fuimos momentos de alguna eternidad, fuimos silencios, historias sin contar, fui para ti un extraño, loco y soñador,
para mí fuiste un camino, un bosque, una selva, un cielo…
imperceptible para mis sentidos, impersonal para mi serenidad, impronunciable para mi boca, irrenunciable para mi voluntad…
has sido lo que no sabes ser, y la que siempre has sido; dulce como la miel, llena de ideas, silenciosa, impresionante, un paisaje, un poema, siempre un dilema.
Confieso que me enamoró tu misterio, que quiero pretender que no lo sepas, que ideo mil conclusiones de las palabras que no dices, que hay mas en mi de ti, que de mí mismo; que soy lo quiero ser cuando te toco, que soy quien quieres que sea cuando me miras; que no soy nadie, que sólo soy dentro de ti, sin estar dentro de ti.
Fuimos esa eternidad que termina pronto, ese pronto que no termina y que ni siquiera ha llegado. Fuimos lo que nadie ha sido, fuimos sin saberlo, solo dos extraños.
Apr 20, 2014
Apr 20, 2014 at 4:17 PM UTC
Tu vida es un gran río, va caudalosamente.
A su orilla, invisible, yo broto dulcemente.
Soy esa flor perdida entre juncos y achiras
que piadoso alimentas, pero acaso ni miras.
Cuando creces, me arrastras y me muero en tu seno;
cuando secas, me muero poco a poco en el cieno;
pero de nuevo vuelvo a brotar dulcemente
cuando en los días bellos vas caudalosamente.
Soy esa flor perdida que brota en tus riberas
humilde y silenciosa todas las primaveras.
1.2k
Enamorarte de mí es como enamorarte del mar; te cautiva desde el primer momento en que lo ves. Al principio observas el panorama, el agua, el cielo, los animales, las personas alrededor. Una ligera sonrisa se te escapa al sentir la necesidad de quitarte los zapatos para experimentar el primer contacto físico. Se sentirá extraño, la arena podrá ser caliente, en cambio, tu curiosidad aumenta al preguntarte ¿Cómo será en lo más profundo del agua? Alzas la vista, miras perplejo el paisaje; las nubes y los pájaros juegan revoloteando haciendo juego con mis olas. Te gusta, la excitación cada vez es más, sientes que es momento, quieres sumergirte en mis aguas y sin rodeos, saltas al agua dejándote sumiso ante mí. Danzas conmigo a los compas del vaivén, algo te distrae. Miras con demasiada atención el interior de mis aguas, de mí ser. Fijas la mirada en un abismó oscuro que se le ve a lo lejos, te aproximas a él, comienzas a sentirte perdido, cautivo, sin rumbo. Sales a la superficie, ya es casi de noche. Te sientas en mi regazo a contemplar la puesta del sol y ahí, en ese preciso momento, te das cuenta que acabas de enamorarte algo vivo, algo inmenso; algo que será tuyo pero solo por minutos.
Oct 21, 2014
Oct 21, 2014 at 9:23 PM UTC
Grata la voz del agua
a quien abrumaron negras arenas,
grato a la mano cóncava
el mármol circular de la columna,
gratos los finos laberintos del agua
entre los limoneros,
grata la música del zéjel,
grato el amor y grata la plegaria
dirigida a un Dios que está solo,
grato el jazmín.
Vano el alfanje
ante las largas lanzas de los muchos,
vano ser el mejor.
Grato sentir o presentir, rey doliente,
que tus dulzuras son adioses,
que te será negada la llave,
que la cruz del infiel borrará la luna,
que la tarde que miras es la última.
1.1k
Durante muchos siglos
la costumbre fue ésta:
aleccionar al hombre con historias
a cargo de animales de voz docta,
de solemne ademán o astutas tretas,
tercos en la maldad y en la codicia
o necios como el ser al que glosaban.
La humanidad les debe
parte de su virtud y su sapiencia
a asnos y leones, ratas, cuervos,
zorros, osos, cigarras y otros bichos
que sirvieron de ejemplo y moraleja,
de estímulo también y de escarmiento
en las ajenas testas animales,
al imaginativo y sutil griego,
al severo romano, al refinado
europeo,
al hombre occidental, sin ir más lejos.
Hoy quiero -y perdonad la petulancia-
compensar tantos bienes recibidos
del gremio irracional
describiendo algún hecho sintomático,
algún matiz de la conducta humana
que acaso pueda ser educativo
para las aves y para los peces,
para los celentéreos y mamíferos,
dirigido lo mismo a las amebas
más simples
como a cualquier especie vertebrada.
Ya nuestra sociedad está madura,
ya el hombre dejá atrás la adolescencia
y en su vejez occidental bien puede
servir de ejemplo al perro
para que el perro sea
más perro,
y el zorro más traidor,
y el *** más feroz y sanguinario,
y el asno como dicen que es el asno,
y el buey más inhibido y menos toro.
A toda bestia que pretenda
perfeccionarse como tal
-ya sea
con fines belicistas o pacíficos,
con miras financieras o teológicas,
o por amor al arte simplemente-
no cesaré de darle este consejo:
que observe al **** sapiens, y que aprenda.
976
Caminas por el campo de Castilla
y casi no lo ves. Un intrincado
versículo de Juan es tu cuidado
y apenas reparaste en la amarilla
puesta del sol. La vaga luz delira
y en el confín del Este se dilata
esa luna de escarnio y de escarlata
que es acaso el espejo de la Ira.
Alzas los ojos y la miras. Una
memoria de algo que fue tuyo empieza
y se apaga. La pálida cabeza
bajas y sigues caminando triste,
sin recordar el verso que escribiste:
Y su epitafio la sangrienta luna.
931
A caballo, Tarumba,
hay que montar a caballo
para recorrer este país,
para conocer a tu mujer,
para desear a la que deseas,
para abrir el hoyo de tu muerte,
para levantar tu resurrección.
A caballo tus ojos,
el salmo de tus ojos,
el sueño de tus piernas cansadas.
A caballo en el territorio de la malaria,
tiempo enfermo,
hembra caliente,
risa a gotas.
A donde llegan noticias de vírgenes,
periódicos con santos,
y telegramas de corazones deportivos como una
bandera.
A caballo, Tarumba, sobre el río,
sobre la laja de agua, la vigilia,
la hoja frágil del sueño
(cuando tus manos se despiertan con nalgas),
y el vidrio de la muerte en el que miras
tu corazón pequeño.
A caballo, Tarumba,
hasta el vertedero del sol.
966
Amante abandonado por una infiel amada,
¿Por qué los puños alzas torvo y airado al cielo?
¿Por qué la frente inclinas con hondo desconsuelo
y como loco miras y no ambicionas nada?
¿Por qué te desesperas? ¿Por qué?... Porque
admirada
Pasa; porque es hermosa; porque tu ardiente anhelo
Fue su amor y ahuyentaban tus sombras y tu duelo
Los besos de su boca, la luz de su mirada.
Al recordar su rostro tiemblas y palideces,
y al juzgar que a otro ama, de celos te estremeces,
Porque embriagan tu mente sus hechizos fatales.
Me das lástima, ¡oh mártir de un amor sin ventura!
La vida pasa pronto, fugaz es la hermosura...
¡Piensa en las calaveras, que todas son iguales!
895
Me has dicho que lloras casi todas las noches, en este invierno húmedo de Lima, que miras a la luna, su contorno blanquecino; que sueltas preguntas a una ciudad de cartón, y que no hay más respuesta que el silencio y el ruido de los carros.
La ciudad nos abre su bocaza, y nos traga. Caminamos por ella, por sus largas avenidas, respirando el humo y el hedor cálido de las esquinas. Y sé que mi tiempo ha llegado, que fundiremos sangre y saliva en este triste y gris cielo de la ciudad de Lima… y que su sombra implacable se comerá nuestros pasos, y que la memoria nos arrojará a alguna calle que se muere, donde el hijo olvidado de la ciudad nos sonríe. Y que a pesar de la distancia, a pesar de los fantasmas, del cansancio y del miedo, a pesar de ti y de mí, aquí estaré, esperando, todo el tiempo que haya que esperar.
Jul 15, 2016
Jul 15, 2016 at 2:19 PM UTC
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más *****
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
909
Subas como una fumada
los mil grullas de papel
nunca te engancharas
Yo ilumino la noche
con linternas
en su nombre
nunca cae.
Me raias.
Nunca vuevlo
Nunco volo.
Solo te
miras en el cielo.
Apr 17, 2011
Apr 17, 2011 at 4:15 PM UTC
Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti?
Qué te ha hecho la vida,
te miras tan cansado ya,
Con tus ojos tristes llenos de recuerdos.
Veo tus errores marcados en las líneas
de tu frente,
siento en el choque de tu mano
como tiemblan tus huesos,
Tú me abrazas, pero tus brazos ya no tienen fuerza.
Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti?
Te fuiste en un día soleado con tus hombros
amplios y llenos de poder,
-me dejaste sonriendote-,
mientras las lágrimas de mi madre caían sobre mí.
Y ahora has vuelto con tus trapos
empapados con lluvia fría,
tus pies cortados y quemados por los fuegos que has cruzado;
te escucho y me hablas con una voz arrepentida.
Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti?
Mira tus dedos, tu mano izquierda,
donde una vez guardabas ese anillo de aquel amor,
que tanto afirmabas tener por mi madre,
ahora reemplazado por una oración.
El reloj en tu muñeca,
congelado en el tiempo en que te fuiste.
Padre soy tu hijo, mírame padre mío,
que soy tu en el espejo,
te entiendo y siento tu dolor,
Siento tu miseria,
tu tristeza y tu rencor.
Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti?
Han sido diecisiete años,
muchas cosas han pasado desde ayer,
ya no soy el niño que te miraba golpeando a tu propia mujer;
ya no soy el niño que dejaste de querer.
No te odio padre mío,
porque tú y yo somos tan diferentes
y tan iguales a la vez.
Padre yo soy tu hijo,
pero tu no eres mi padre.
Jun 16, 2017
Jun 16, 2017 at 6:33 PM UTC
Despierta, tiemblo al mirarte;
dormida, me atrevo a verte;
por eso, alma de mi alma,
yo velo mientras tú duermes. Despierta, ríes, y al reír tus labios
inquietos me parecen
relámpagos de grana que serpean
sobre un cielo de nieve. Dormida, los extremos de tu boca
pliega sonrisa leve,
suave como el rastro luminoso
que deja un sol que muere.
¡Duerme! Despierta, miras y al mirar tus ojos
húmedos resplandecen
como la onda azul en cuya cresta
chispeando el sol hiere. Al través de tus párpados, dormida,
tranquilo fulgor vierten,
cual derrama de luz, templado rayo,
lámpara transparente.
¡Duerme! Despierta, hablas y al hablar vibrantes
tus palabras parecen
lluvia de perlas que en dorada copa
se derrama a torrentes. Dormida, en el murmullo de tu aliento
acompasado y tenue,
escucho yo un poema que mi alma
enamorada entiende.
¡Duerme! Sobre el corazón la mano
me he puesto porque no suene
su latido y de la noche
turbe la calma solemne. De tu balcón las persianas
cerré ya porque no entre
el resplandor enojoso
de la aurora y te despierte.
¡Duerme!
805
¿Miras este Gigante corpulento
Que con soberbia y gravedad camina?
Pues por de dentro es trapos y fajina,
Y un ganapán le sirve de cimiento.
Con su alma vive y tiene movimiento,
Y adonde quiere su grandeza inclina,
Mas quien su aspecto rígido examina
Desprecia su figura y ornamento.
Tales son las grandezas aparentes
De la vana ilusión de los Tiranos,
Fantásticas escorias eminentes.
¿Veslos arder en púrpura, y sus manos
En diamantes y piedras diferentes?
Pues asco dentro son, tierra y gusanos.
715
Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre manso, suave,
infinito. Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo;
bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche.
Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti,
redondos y cayendo. Tú tienes algo. Ríes, miras distinto,
lejos.
Mi hijo te está haciendo más dulce, te hace frágil.
Suenas como la pata de la paloma al quebrarse.
Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas; te abrazo para que
madures en paz.
671
Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
681
Baja del cielo la endiablada *****
Con que carne mortal hieres y engañas.
Untada viene de divinas mañas
y cielo y tierra su veneno junta.
La sangre de hombre que en la herida apunta
florece en selvas: sus crecidas cañas
de sombras de oro, hienden las entrañas
del cielo prieto, y su ascender pregunta.
En su vano aguardar de la respuesta
las cañas doblan la empinada testa.
Flamea el cielo sus azules gasas.
Vientos negros, detrás de los cristales
de las estrellas, mueven grandes masas
de mundos muertos, por sus arrabales.Rosas y lirios ves en el espino;
juegas a ser: te cabe en una mano,
esmeralda pequeña, el océano;
hablas sin lengua, enredas el destino.
Plantas la testa en el azul divino
y antípodas, tus pies, en el lejano
revés del mundo; y te haces soberano,
y desatas al sol de tu camino.
Miras el horizonte y tu mirada
hace nacer en noche la alborada;
sueñas y crean hueso tus ficciones.
Muda la mano que te alzaba en vuelo,
y a tus pies cae, cristal roto, el cielo,
y polvo y sombra levan sus talones.Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran
de llamaradas por morir; ya cae
mi corazón desenhebrado, y trae,
la noche, filos que en el viento lloran.
Ya en opacas orillas se avizoran
manadas negras; ya mi lengua atrae
betún de muerte; y ya no se distrae
de mí, la espina; y sombras me devoran.
Pellejo muerto, el sol, se tumba al cabo
Como un perro girando sobre el rabo,
la tierra se echa a descansar, cansada.
Mano huesosa apaga los luceros:
Chirrían, pedregosos sus senderos,
con la pupila negra y descarnada.
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