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"medida" poems
El sufrimiento existe porque existen las mentiras. Donde existen las mentiras? En tu mente. Las mentiras solo pueden existir en la mente, porque todo lo que no existe en la mente, es verdad. La mente es futuro y pasado. Cuando no hay mente, solamente hay, el presente. El presente ES la realidad. La gente no vive en la realidad, porque la gente vive, en la mente. La mente es una realidad virtual. Porque el trabajo de la mente es darte una realidad virtual. Esa es nuestra arma. El ser humano con la ayuda de la mente tiene la capacidad de hacer cosas que el resto de la naturaleza no puede hacer. Pero, la gente humana es esclava de la mente. La gente humana no vive en el presente. Porque sus mentes estan tan ocupadas, TAN ocupadas... A todo minuto esta esa voz de la mente diciendote: Que tienes que hacer --- que se te a olvidado---que tienes por terminar. La mente no te deja vivir en el presente. La mente a tomado control de ti, y, si tu no empiezas a tomar control de tu mente, a medida de que vas creciendo, a medida de que tus anos van pasando, sera mas difícil de tomar control. No todo el mundo va a lograr obtener su libertad. Porque hay gente que ya a puesto tanta fe en sus creencias que han acumulado tanto miedo. Piensan y creen tantas mentiras que le tienen miedo a sus propias mentiras. Ellos creen en algo y creen que para que ellos sean felices, para que ellos llegen a vivir en paz, sea durante vida o despues de vida, tienen que seguir luchando en el nombre de sus creencias. Lo que la gente no sabe, es que la mente vive en el pasado y en el futuro. La mente siempre hablara de algo que tiene que pasar--- de algo que a pasado--- de algo que pasara. Pero la mente no habla de el presente, de este momento. NO PUEDE. Entonces, la gente vive su vida esperando... ESPERANDO. La gente espera a que ese momento de alegria eterna les llegue. Pero, como estan tan atrapados en su mente, como estan tan poseados por su mente, por sus creencias, totalmente rechasan el presente. Creen que vivir en el presente es una perdida de tiempo. Creen que tienen que a toda hora estar haciendo algo. El hacer nada para ellos, para la mente, significa : perdida de tiempo. Entonces, que hacen? Siempre estan haciendo algo. Siempre estan enfocados en obtener, en ganar, en LLEGAR. Quieren llegar a la felicidad. Quieren llegar a la paz, a el amor, a la verdad, Pero estan siendo totalmente manipulados por la mentira de que la felicidad la van a obtener en algun futuro. Totalmente separados de este momento, de el presente. Totalmente pre-ocupados. La felicidad, la paz, el amor, la verdad, alegria, SOLO se pueden experimentar en este momento. Y este momento se vive totalmente cuando la mente esta en silencio. Porque, cuando la mente esta hablando, te esta hablando o de el pasado o de el futuro, NO de este momento. Entonces, para poder ser feliz, alegre, lleno de vida, en paz, lleno de amor, la gente tiene que aprender a poner, mantener, la mente en silencio. Y la unica forma de que la mente llege a su estado de silencio es : OBSERVARLA .
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Sep 21, 2011
Sep 21, 2011 at 1:05 AM UTC
La Mente
El sufrimiento existe porque existen las mentiras. Donde existen las mentiras? En tu mente. Las mentiras solo pueden existir en la mente, porque todo lo que no existe en la mente, es verdad. La mente es futuro y pasado. Cuando no hay mente, solamente hay, el presente. El presente ES la realidad. La gente no vive en la realidad, porque la gente vive, en la mente. La mente es una realidad virtual. Porque el trabajo de la mente es darte una realidad virtual. Esa es nuestra arma. El ser humano con la ayuda de la mente tiene la capacidad de hacer cosas que el resto de la naturaleza no puede hacer. Pero, la gente humana es esclava de la mente. La gente humana no vive en el presente. Porque sus mentes estan tan ocupadas, TAN ocupadas... A todo minuto esta esa voz de la mente diciendote: Que tienes que hacer --- que se te a olvidado---que tienes por terminar. La mente no te deja vivir en el presente. La mente a tomado control de ti, y, si tu no empiezas a tomar control de tu mente, a medida de que vas creciendo, a medida de que tus anos van pasando, sera mas difícil de tomar control. No todo el mundo va a lograr obtener su libertad. Porque hay gente que ya a puesto tanta fe en sus creencias que han acumulado tanto miedo. Piensan y creen tantas mentiras que le tienen miedo a sus propias mentiras. Ellos creen en algo y creen que para que ellos sean felices, para que ellos llegen a vivir en paz, sea durante vida o despues de vida, tienen que seguir luchando en el nombre de sus creencias. Lo que la gente no sabe, es que la mente vive en el pasado y en el futuro. La mente siempre hablara de algo que tiene que pasar--- de algo que a pasado--- de algo que pasara. Pero la mente no habla de el presente, de este momento. NO PUEDE. Entonces, la gente vive su vida esperando... ESPERANDO. La gente espera a que ese momento de alegria eterna les llegue. Pero, como estan tan atrapados en su mente, como estan tan poseados por su mente, por sus creencias, totalmente rechasan el presente. Creen que vivir en el presente es una perdida de tiempo. Creen que tienen que a toda hora estar haciendo algo. El hacer nada para ellos, para la mente, significa : perdida de tiempo. Entonces, que hacen? Siempre estan haciendo algo. Siempre estan enfocados en obtener, en ganar, en LLEGAR. Quieren llegar a la felicidad. Quieren llegar a la paz, a el amor, a la verdad, Pero estan siendo totalmente manipulados por la mentira de que la felicidad la van a obtener en algun futuro. Totalmente separados de este momento, de el presente. Totalmente pre-ocupados. La felicidad, la paz, el amor, la verdad, alegria, SOLO se pueden experimentar en este momento. Y este momento se vive totalmente cuando la mente esta en silencio. Porque, cuando la mente esta hablando, te esta hablando o de el pasado o de el futuro, NO de este momento. Entonces, para poder ser feliz, alegre, lleno de vida, en paz, lleno de amor, la gente tiene que aprender a poner, mantener, la mente en silencio. Y la unica forma de que la mente llege a su estado de silencio es : OBSERVARLA .
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Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Dec 6, 2011
Dec 6, 2011 at 6:03 PM UTC
Transeúnte (XII)
Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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No puedo escribir. Trato de redactar, de escribir. Sentada en una mesa que pudo haber bien sido de cualquier otra persona menos mía. Mi vida es complicada. Tengo más problemas de los que una persona que se considera normal tendría usualmente y se que eso esta mal. Siempre he sido un poco más de lo anormal. Trato de estirar mis dedos sobre las teclas y en lo único que pienso es en que debe de haber una razón oculta por la cual aún no haya recaído. Veo mis brazos y los veo limpios, mi cabeza no lo esta tanto. Siempre he sido un poco sucia en ese aspecto. Busco tu aprobación por cada palabra que escribo. Un paso en falso y todo el texto tendrá que ser borrado. Necesito que vivas, necesito que me veas vivir. Ilógico, loco, pero cierto. Siempre he sido una persona extremadamente exagerada, pero no para esto. Trato de concentrarme en mirarte por menos tiempo de lo que debería y no puedo. Aveces me encuentro con los ojos clavados en tu nuca. Estas de espaldas, estas durmiendo. Yo floto por algún lugar de tu techo, techo que nos mira cada tarde. Ahí estoy, pero no estoy. ¿Estaré en tu cabeza? -Mi pequeño cerebro siempre dirá que no. Trato de contarle un cuento a los pequeño monstruos que viven dentro de este diminuto pero expandido cuerpo, y lo único que sale de mi boca son fragmentos de como te veías. Y sonrisas, muchas sonrisas. Hay veces en las que lo único que repito es tu nombre, y los bichos que me infestan se esconden, ¿Estará loca? -Nosotros la volvimos así. Trato de escribir, otra vez. Trato de encontrarle un sentido a lo que pienso y solo sale esto. Palabra tras palabra por tí. Sílaba por sílaba, medida y corregida en un lapso mayor al que usualmente mido. Siempre he sido una obsesiva, perdón por eso. Trato de redactar, pero solo redacto para tí.
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May 28, 2014
May 28, 2014 at 11:18 PM UTC
No puedo escribir
No puedo escribir. Trato de redactar, de escribir. Sentada en una mesa que pudo haber bien sido de cualquier otra persona menos mía. Mi vida es complicada. Tengo más problemas de los que una persona que se considera normal tendría usualmente y se que eso esta mal. Siempre he sido un poco más de lo anormal. Trato de estirar mis dedos sobre las teclas y en lo único que pienso es en que debe de haber una razón oculta por la cual aún no haya recaído. Veo mis brazos y los veo limpios, mi cabeza no lo esta tanto. Siempre he sido un poco sucia en ese aspecto. Busco tu aprobación por cada palabra que escribo. Un paso en falso y todo el texto tendrá que ser borrado. Necesito que vivas, necesito que me veas vivir. Ilógico, loco, pero cierto. Siempre he sido una persona extremadamente exagerada, pero no para esto. Trato de concentrarme en mirarte por menos tiempo de lo que debería y no puedo. Aveces me encuentro con los ojos clavados en tu nuca. Estas de espaldas, estas durmiendo. Yo floto por algún lugar de tu techo, techo que nos mira cada tarde. Ahí estoy, pero no estoy. ¿Estaré en tu cabeza? -Mi pequeño cerebro siempre dirá que no. Trato de contarle un cuento a los pequeño monstruos que viven dentro de este diminuto pero expandido cuerpo, y lo único que sale de mi boca son fragmentos de como te veías. Y sonrisas, muchas sonrisas. Hay veces en las que lo único que repito es tu nombre, y los bichos que me infestan se esconden, ¿Estará loca? -Nosotros la volvimos así. Trato de escribir, otra vez. Trato de encontrarle un sentido a lo que pienso y solo sale esto. Palabra tras palabra por tí. Sílaba por sílaba, medida y corregida en un lapso mayor al que usualmente mido. Siempre he sido una obsesiva, perdón por eso. Trato de redactar, pero solo redacto para tí.
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Mientras comían juntos y distantes y tensos ella muy lentamente y él como ensimismado hablaban con medida y doble parsimonia de temas importantes y de algunos quebrantos entonces como siempre o como casi siempre el desvelo social condujo a la cultura así que por la noche se fueron al teatro sin tocarse un ojal ni siquiera una uña su sonrisa       la de ella era como una oferta un anuncio un esbozo su mirada       la de él iba tomando nota de cómo eran sus ojos y como a la salida soplaba un aire frío y unos dedos muy blancos indefensos y tristes apenas asomaban por las sandalias de ella no hubo más remedio que entrar en un boliche y ya que el camarero se demoraba tanto llegaron cautelosos hasta la confidencia extra seca y sin hielo por favor       y fumaron y entre el humo el amor era un rostro en la niebla en sus labios       los de él el silencio era espera la noticia era el frío en su casa       la de ella halló café instantáneo y confianza y cobijo una hora tan sólo de memoria y sondeos hasta que sobrevino un silencio a dos voces como cualquiera sabe en tales circunstancias es arduo decir algo que realmente no sobre él probó       sólo falta que me quede a dormir y ella también probó       y por qué no te quedas y él sin mirarla       no me lo digas dos veces y ella en voz baja       bueno y por qué no te quedas y sus labios       los de él se quedaron gustosos a besar sin usura sus pies fríos       los de ella que eran sólo el comienzo de la noche desnuda fueron investigando deshojando nombrando proponiéndose metas       preguntando a los cuerpos mientras la madrugada y los temas candentes conciliaban el sueño que no durmieron ellos quién hubiera previsto aquella tarde que el amor ese célebre informal se dedicara a ellos tan formales
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Los formales y el frío
Mientras comían juntos y distantes y tensos ella muy lentamente y él como ensimismado hablaban con medida y doble parsimonia de temas importantes y de algunos quebrantos entonces como siempre o como casi siempre el desvelo social condujo a la cultura así que por la noche se fueron al teatro sin tocarse un ojal ni siquiera una uña su sonrisa       la de ella era como una oferta un anuncio un esbozo su mirada       la de él iba tomando nota de cómo eran sus ojos y como a la salida soplaba un aire frío y unos dedos muy blancos indefensos y tristes apenas asomaban por las sandalias de ella no hubo más remedio que entrar en un boliche y ya que el camarero se demoraba tanto llegaron cautelosos hasta la confidencia extra seca y sin hielo por favor       y fumaron y entre el humo el amor era un rostro en la niebla en sus labios       los de él el silencio era espera la noticia era el frío en su casa       la de ella halló café instantáneo y confianza y cobijo una hora tan sólo de memoria y sondeos hasta que sobrevino un silencio a dos voces como cualquiera sabe en tales circunstancias es arduo decir algo que realmente no sobre él probó       sólo falta que me quede a dormir y ella también probó       y por qué no te quedas y él sin mirarla       no me lo digas dos veces y ella en voz baja       bueno y por qué no te quedas y sus labios       los de él se quedaron gustosos a besar sin usura sus pies fríos       los de ella que eran sólo el comienzo de la noche desnuda fueron investigando deshojando nombrando proponiéndose metas       preguntando a los cuerpos mientras la madrugada y los temas candentes conciliaban el sueño que no durmieron ellos quién hubiera previsto aquella tarde que el amor ese célebre informal se dedicara a ellos tan formales
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Cada vez que miro por el ojo de buey veo un mar distinto a cualquier otro mar no sé si es que el mar cambia mi mirada o si es mi mirada la que transforma al mar cada barco tiene sus bueyes de ojo único bueyes tuertos que añoran su tristeza verde en cambio el buey que tiene su auténtica pradera mira con sus dos ojos y nunca añora el mar cada vez que miro por el ojo de buey veo un mar distinto a cualquier otro mar pero a medida que pasan inviernos y oleajes acecho con mi propio ojo de buey mi propio y fatigado ojo de buey y sin pudor añoro el herbazal tan verde de aquel viejo amor joven su alegre novillada
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Ojos de buey
Ao meu amigo No caminho da vida, espinhos, rosas encontramos, Canseiras, maus tratos, pesadelos. Alegrias, tristezas sem sentido. Procuramos um viver com regra, Duma régua sem medida, Amigos do coração nós temos, Pois fazem parte da nossa vida. Somos julgados com ou sem sentido, Cumprimos penas com ou sem razão. A dignidade e amizade não? Pedacinhos de papel com sua cor, Deus eterno e senhor, Abelhas com pólen e amor. Sentes falta do encontro que se realizará, Como a gaivota sempre voará, Nestes teus momentos de solidão incontida, Tens um amigo para toda a vida. Victor Marques
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Dec 9, 2011
Dec 9, 2011 at 8:50 AM UTC
Ao meu amigo
Mi dulce niño: Jamás le pediría a la luna que solo iluminara mi camino. No puedo dominar el espíritu libre del mar. Nunca le diría al viento que solo revuelque mi cabello. Así que, vida mía, ¿Cómo podría pedirte que te quedaras queriendo irte? Me has enseñado a que si me caigo, me tengo que levantar, a soltar las cosas que no podían quedarse, a pensar en mi misma, a volar. Me mostraste un mundo distinto del que vivía, solo con una mirada; volvías mis noches eternas entre versos sucios, sutiles, puros. Me pintabas tal cual querías, era el canvas que siempre estaba en blanco y a tu disposición. Me has enseñado a vivir, a respirarte y lo que es amar a alguien sin medida. Te has ido, y solo le pido a mis estrellas parlanchinas que jueguen a mi favor, y que en nuestros caminos, algún día, en algún rato, nos encontremos. Solo para saber que se siente estar viva, luego de estar muerta en vida. Jamás dejare de amarte, porque si miro la noche sé que en algún remoto lugar estarás mirando la misma noche. Siempre seré tuya, N
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May 28, 2015
May 28, 2015 at 11:08 PM UTC
Carta de despedida (parte uno)
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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Escorial
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
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¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Alucinación en salamanca
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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De estas calles que ahondan el poniente, una habrá (no sé cuál) que he recorrido ya por última vez, indiferente y sin adivinarlo, sometido a Quién prefija omnipotentes normas y una secreta y rígida medida a las sombras, los sueños y las formas que destejen y tejen esta vida. Si para todo hay término y hay tasa y última vez y nunca más y olvido ¿quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo nos hemos despedido? Tras el cristal ya gris la noche cesa y del alto de libros que una trunca sombra dilata por la vaga mesa, alguno habrá que no leeremos nunca. Hay en el Sur más de un portón gastado con sus jarrones de mampostería y tunas, que a mi paso está vedado como si fuera una litografía. Para siempre cerraste alguna puerta y hay un espejo que te aguarda en vano; la encrucijada te parece abierta y la vigila, cuadrifronte, Jano. Hay, entre todas tus memorias, una que se ha perdido irreparablemente; no te verán bajar a aquella fuente ni el blanco sol ni la amarilla luna. No volverá tu voz a lo que el persa dijo en su lengua de aves y de rosas, cuando el ocaso, ante la luz dispersa, quieras decir inolvidables cosas. ¿Y el incesante Ródano y el lago, todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino? Tan perdido estará como Cartago que con fuego y con sal borró el latino. Creo en el alba oír un atareado rumor de multitudes que se alejan; son los que me han querido y olvidado; espacio y tiempo y Borges ya me dejan.
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Límites
No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Como una rosa. Ay, misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua, que me clavabas en el pecho tu pico: sueño, vida, espada. Se derramaba por el mar mi sangre. Cantar de bienaventuranza. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. Alca carmín y mediodía de oro. Trompas de fuego en la mañana. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. Dedos que tañen cuerdas invisibles. Músicas que desnudan al que pasa. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Ay, mis héroes, mis álamos, mis ríos, mis playas, frutas y distancias. (Ay, Dios mío, sin nombre ya, sin hombre). Ay, enterradas y borradas. Ay. Y podridas. Y dormidas. Y asesinadas. Y apagadas. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Ay, las canciones sin medida. Las medidas sin notas, sin palabras. Ay, las columnas en que puse el peso dulce de mis alas. Y todo: norte y sur, este y oeste, ofrendándome sus campanas, sus instrumentos de cristal, humos, piedras, plumas y almas. Ay, sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay, la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. Cárcel de hierro, más sin fuego. Piedra sin alas y sin alma. Ay, estíos, otoños, primaveras, inviernos que nacían y pasaban. Ay, gaviotas, alondras, horas, manos, estrellas, peces, ramas. Ay, vida que no viene. Y si venía no había voz para cantarla. No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Se ha dormido en mi corazón como una rosa.
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El canto seco
No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Como una rosa. Ay, misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua, que me clavabas en el pecho tu pico: sueño, vida, espada. Se derramaba por el mar mi sangre. Cantar de bienaventuranza. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. Alca carmín y mediodía de oro. Trompas de fuego en la mañana. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. Dedos que tañen cuerdas invisibles. Músicas que desnudan al que pasa. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Ay, mis héroes, mis álamos, mis ríos, mis playas, frutas y distancias. (Ay, Dios mío, sin nombre ya, sin hombre). Ay, enterradas y borradas. Ay. Y podridas. Y dormidas. Y asesinadas. Y apagadas. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Ay, las canciones sin medida. Las medidas sin notas, sin palabras. Ay, las columnas en que puse el peso dulce de mis alas. Y todo: norte y sur, este y oeste, ofrendándome sus campanas, sus instrumentos de cristal, humos, piedras, plumas y almas. Ay, sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay, la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. Cárcel de hierro, más sin fuego. Piedra sin alas y sin alma. Ay, estíos, otoños, primaveras, inviernos que nacían y pasaban. Ay, gaviotas, alondras, horas, manos, estrellas, peces, ramas. Ay, vida que no viene. Y si venía no había voz para cantarla. No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Se ha dormido en mi corazón como una rosa.
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La gente viene y va, Pero los recuerdos permanecerán siempre , A medida que nuevos amigos vienen a lo largo, Para hacer nuevos recuerdos, De felicidad, De la tristeza, Siempre hay espacio para más.... Debo confesarte que Tus recuerdos acarician mi corazón Mientras que otros salen por la puerta. Debo contarte que tus recuerdos son la razón por cual llevo esta sonrisa justo en este momento Escribiéndole esto Debo decirte que tus recuerdos se mantienen en mi interior......... Espero que yo también lo estoy..... En el tuyo. -MM-
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Nov 23, 2016
Nov 23, 2016 at 9:45 PM UTC
Tus Recuerdos
Céu Aberto da minha liberdade Sentir saudade que irradia arrepios, Olhar para a água dos rios, Céu aberto infinito, insaciado, Céu aberto, céu fechado… Sentir nos outros desconfiança, Olhar meigo de criança! Céu aberto, céu feito do nada, Céu da vida bem-amada. Sentir por todos simpatia, Olhar sem ousadia. Céu aberto, céu do desconhecido, Céu dum poema esquecido. Sentir que temos alma engrandecida, Olhar com amor sem medida, Céu aberto, céu sem ter idade, Céu da minha liberdade. Victor Marques
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Oct 3, 2013
Oct 3, 2013 at 12:37 PM UTC
Céu da minha liberdade
Si de tus dones y, de tus destrucciones, Océano, a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche, y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida.       No es la última ola con su salado peso       la que tritura costas y produce       la paz de arena que rodea el mundo:       es el central volumen de la fuerza,       la potencia extendida de las aguas,       la inmóvil soledad llena de vidas.       Tiempo, tal vez, o copa acumulada       de todo movimiento, unidad pura       que no selló la muerte, verde víscera       de la totalidad abrasadora.       Del brazo sumergido que levanta una gota       no queda sino un beso de la sal. De los cuerpos       del hombre en tus orillas una húmeda fragancia       de flor mojada permanece. Tu energía       parece resbalar sin ser gastada,       parece regresar a su reposo.       La ola que desprendes,       arco de identidad, pluma estrellada,       cuando se despeñó fue sólo espuma,       y regresó a nacer sin consumirse.       Toda tu fuerza vuelve a ser origen.       Sólo entregas despojos triturados,       cascaras que apartó tu cargamento,       lo que expulsó la acción de tu abundancia,       todo lo que dejó de ser racimo.       Tu estatua está extendida más allá de las olas. Viviente y ordenada como el pecho y el manto de un solo ser y sus respiraciones, en la materia de la luz izadas, llanuras levantadas por las olas, forman la piel desnuda del planeta. Llenas tu propio ser con tu substancia. Colmas la curvatura del silencio. Con tu sal y tu miel tiembla la copa, la cavidad universal del agua, y nada falta en ti como en el cráter desollado, en el vaso cerril: cumbres vacías, cicatrices, señales que vigilan el aire mutilado.       Tus pétalos palpitan contra el mundo,       tiemblan tus cereales submarinos,       las suaves ovas cuelgan su amenaza,       navegan y pululan las escuelas,       y sólo sube al hilo de las redes       el relámpago muerto de la escama,       un milímetro herido en la distancia       de rus totalidades cristalinas.
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I
Si de tus dones y, de tus destrucciones, Océano, a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche, y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida.       No es la última ola con su salado peso       la que tritura costas y produce       la paz de arena que rodea el mundo:       es el central volumen de la fuerza,       la potencia extendida de las aguas,       la inmóvil soledad llena de vidas.       Tiempo, tal vez, o copa acumulada       de todo movimiento, unidad pura       que no selló la muerte, verde víscera       de la totalidad abrasadora.       Del brazo sumergido que levanta una gota       no queda sino un beso de la sal. De los cuerpos       del hombre en tus orillas una húmeda fragancia       de flor mojada permanece. Tu energía       parece resbalar sin ser gastada,       parece regresar a su reposo.       La ola que desprendes,       arco de identidad, pluma estrellada,       cuando se despeñó fue sólo espuma,       y regresó a nacer sin consumirse.       Toda tu fuerza vuelve a ser origen.       Sólo entregas despojos triturados,       cascaras que apartó tu cargamento,       lo que expulsó la acción de tu abundancia,       todo lo que dejó de ser racimo.       Tu estatua está extendida más allá de las olas. Viviente y ordenada como el pecho y el manto de un solo ser y sus respiraciones, en la materia de la luz izadas, llanuras levantadas por las olas, forman la piel desnuda del planeta. Llenas tu propio ser con tu substancia. Colmas la curvatura del silencio. Con tu sal y tu miel tiembla la copa, la cavidad universal del agua, y nada falta en ti como en el cráter desollado, en el vaso cerril: cumbres vacías, cicatrices, señales que vigilan el aire mutilado.       Tus pétalos palpitan contra el mundo,       tiemblan tus cereales submarinos,       las suaves ovas cuelgan su amenaza,       navegan y pululan las escuelas,       y sólo sube al hilo de las redes       el relámpago muerto de la escama,       un milímetro herido en la distancia       de rus totalidades cristalinas.
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Sou medrosa Sempre tive um vasto medo de te perder Com minha simples prosa relembro bons momentos que passei com você Das noites em que passávamos acordados vendo filmes e tomando sorvete, Manhãs em que acordavamos cedo para ver desenhos animados, Quando ia para sua cama no meio da noite pois estava com medo Até quando me dava ovadas no meu aniversário, Me diverti contigo. Na medida em que crescemos, Mudamos o nosso jeito de ser, Tomamos rumos diferentes, Você começou a me deixar em último plano, Mas o pior de tudo, Se afastou, Afastou-se de um jeito inexplicável, De um jeito doloroso Pessoas me perguntam até hoje "Onde está seu irmão? Vocês costumavam ir a todo lugar juntos..." E eu, olho para os meus pés e relembro como éras "Está em casa" respondo, quando naverdade, não sei onde está Digo isso para não revelar o fato de que não me quer mais em seu mundo, Para não mostrar aos outros que você não me aceita mais. Estúpidas mudanças! Por causa delas, você se tornou assim comigo: Amargo, como o gosto da tristeza em minha boca, Um desconhecido E o pior de tudo, Se tornou a pessoa que prometeras nunca se tornar, E o meu pior pesadelo acabou acontecendo na vida real: Te perdi.
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Sep 23, 2013
Sep 23, 2013 at 2:17 PM UTC
Desconhecido que conheço a anos
Innecesario, viéndome en los espejos, con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, arranco de mi corazón al capitán del infierno, establezco cláusulas indefinidamente tristes. Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones, converso con los sastres en sus nidos: ellos, a menudo, con voz fatal y fría, cantan y hacen huir los maleficios. Hay un país extenso en el cielo con las supersticiosas alfombras del arco-iris y con vegetaciones vesperales: hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga, pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos, yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa. Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes, vestido como un ser original y abatido: amo la miel gastada del respeto, el dulce catecismo entre cuyas hojas duermen violetas envejecidas, desvanecidas, y las escobas, conmovedoras de auxilio, en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza. Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora: yo rompo extremos queridos: y aún mas, aguardo el tiempo uniforme, sin medida: un sabor que tengo en el alma me deprime. Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche, compacta, digital, me favorece! He oído relinchar su rojo caballo desnudo, sin herraduras y radiante. Atravieso con él sobre las iglesias, galopo los cuarteles desiertos de soldados y un ejército impuro me persigue. Sus ojos de eucaliptus roban sombra, su cuerpo de campana galopa y golpea. Yo necesito un relámpago de fulgor persistente, un deudo festival que asuma mis herencias.
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Caballo de los sueños
Innecesario, viéndome en los espejos, con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, arranco de mi corazón al capitán del infierno, establezco cláusulas indefinidamente tristes. Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones, converso con los sastres en sus nidos: ellos, a menudo, con voz fatal y fría, cantan y hacen huir los maleficios. Hay un país extenso en el cielo con las supersticiosas alfombras del arco-iris y con vegetaciones vesperales: hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga, pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos, yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa. Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes, vestido como un ser original y abatido: amo la miel gastada del respeto, el dulce catecismo entre cuyas hojas duermen violetas envejecidas, desvanecidas, y las escobas, conmovedoras de auxilio, en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza. Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora: yo rompo extremos queridos: y aún mas, aguardo el tiempo uniforme, sin medida: un sabor que tengo en el alma me deprime. Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche, compacta, digital, me favorece! He oído relinchar su rojo caballo desnudo, sin herraduras y radiante. Atravieso con él sobre las iglesias, galopo los cuarteles desiertos de soldados y un ejército impuro me persigue. Sus ojos de eucaliptus roban sombra, su cuerpo de campana galopa y golpea. Yo necesito un relámpago de fulgor persistente, un deudo festival que asuma mis herencias.
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-El tronco estaba ardiendo cuando se fue la lluvia. El rayo lo venció y se introdujo en él. Ahora es un rayo manso. Lo tendremos aquí y le daremos de comer hojas y yerbas. Me gusta el fuego. Acércale tu mano poco a poco, te acaricia o te quema, puedes saber hasta dónde llega su amistad. -A mí me gusta porque es rojo y azul  y amarillo, y se mueve en el aire y no tiene forma, y cuando quiere dormir se esconde en la ceniza y vigila con ojitos rojos dentro dentro. ¡Qué simpático! Luego se alza y empieza a buscar, si haya cerca una rama la devora. ¡Me gusta, me gusta! ¡Le cuidaré, no estorba, es tan humilde! -Es orgulloso, pero es bueno. ¿Que té pasa? Te has quedado... -Nada. -Tienes los ojos abiertos y estás dormida. ¿Me oyes? También se ha metido en ti. Lo veo en el fondo de tus ojos, como una culebra, enamorándote. Te quedas quieta mientras él te recorre ávidamente. Giras en torno al fuego sin moverte. Fuego lento, preciso, árbol continuo, nos atraen tus hojas instantáneas, tu tronco permanente. Déjanos estar junto a ti, junto a tu amor hambriento. Creces aniquilando, medida de la destrucción, estatura hacia dentro, duración hacia atrás, tiempo invertido, muerte muriendo, nacimiento. Déjanos estar en tus párpados incesantes, investigar contigo lo que buscas, luz en fuga perpetua, en ti, como tú misma, en nosotros.
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Adán y eva vi
Nem sei o que hoje te vou dizer, Ouço a natureza  ao anoitecer... Meu Deus, meu Deus, Meu Deus Sigo ensinamentos teus.... Que melodia medonha na noite perdida, Até parece pintada sem cor nem medida, Meu Deus, meu Deus ai filhos do mundo, Escrevo para ti num oceano sem fundo. Continuo a tentar perceber zumbidos da noite com amor e prazer, Meu Deus infinito e amado por tudo que é ser e não ser... Eu escuto com a ousadia universal de algo descobrir, Fico com teu amor e as borboletas da noite para te sentir. A noite se deita num céu estrelado de quarto minguante, Tu meu Deus és passado, futuro e presente. Mesmo na noite tudo é feito com brilho e muita luz... Eu me encanto no teu amor e na ressurreição divina de teu filho Jesus. Victor Marques
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Sep 14, 2018
Sep 14, 2018 at 6:43 PM UTC
Deus da natureza ao anoitecer...
De repente olho para trás e postais antigos invadem-me a memória, fotografias já sem cor de um tempo que não poderei fazer regressar. Sou alguém, ou assim dizem mas o que sou jamais importa. Rebelei-me contra a escola ataquei os professores fui pateta Andei por aqui e acolá a biblioteca, os livros sua magia, seu encanto na adolescência a história do rock um verão esplêndido e à noite uma garrafa, uma rapariga e um abençoado sonho. Abraço as imagens de outros tempos e torno-me num palhaço o que faço bebo bebo para vos poder ridicularizar estar bêbedo é um bom disfarce depois minha cabeça pifou lamento as noites, os anos, tudo o que perdi. À medida que o corpo se destrói o espírito torna-se mais forte.
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May 5, 2014
May 5, 2014 at 5:02 PM UTC
olhando em frente
Con mi razón apenas, con mis dedos, con lentas aguas lentas inundadas, caigo al imperio de los nomeolvides, a una tenaz atmósfera de luto, a una olvidada sala decaída, a un racimo de tréboles amargos.Caigo en la sombra, en medio de destruidas cosas, y miro arañas, y apaciento bosques de secretas maderas inconclusas, y ando entre húmedas fibras arrancadas al vivo ser de substancia y silencio.Dulce materia, oh rosa de alas secas, en mi hundimiento tus pétalos subo con pies pesados de roja fatiga, y en tu catedral dura me arrodillo golpeándome los labios con un ángel.Es que soy yo ante tu color de mundo, ante tus pálidas espadas muertas, ante tus corazones reunidos, ante tu silenciosa multitud. Soy yo ante tu ola de olores muriendo, envueltos en otoño y resistencia: soy yo emprendiendo un viaje funerario entre sus cicatrices amarillas:soy yo con mis lamentos sin origen, sin alimentos, desvelado, solo, entrando oscurecidos corredores, llegando a tu materia misteriosa. Veo moverse tus corrientes secas, veo crecer manos interrumpidas, oigo tus vegetales oceánicos crujir de noche y furia sacudidos, y siento morir hojas hacia adentro, incorporando materiales verdes a tu inmovilidad desamparada.Poros, vetas, círculos de dulzura, peso, temperatura silenciosa, flechas pegadas a tu alma caída, seres dormidos en tu boca espesa, polvo de dulce pulpa consumida, ceniza llena de apagadas almas, venid a mí, a mi sueño sin medida, caed en mi alcoba en que la noche cae y cae sin cesar como agua rota, y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme, a vuestros materiales sometidos, a vuestras muertas palomas neutrales, y hagamos fuego, y silencio, y sonido, y ardamos, y callemos, y campanas.
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Entrada a la madera
Con mi razón apenas, con mis dedos, con lentas aguas lentas inundadas, caigo al imperio de los nomeolvides, a una tenaz atmósfera de luto, a una olvidada sala decaída, a un racimo de tréboles amargos.Caigo en la sombra, en medio de destruidas cosas, y miro arañas, y apaciento bosques de secretas maderas inconclusas, y ando entre húmedas fibras arrancadas al vivo ser de substancia y silencio.Dulce materia, oh rosa de alas secas, en mi hundimiento tus pétalos subo con pies pesados de roja fatiga, y en tu catedral dura me arrodillo golpeándome los labios con un ángel.Es que soy yo ante tu color de mundo, ante tus pálidas espadas muertas, ante tus corazones reunidos, ante tu silenciosa multitud. Soy yo ante tu ola de olores muriendo, envueltos en otoño y resistencia: soy yo emprendiendo un viaje funerario entre sus cicatrices amarillas:soy yo con mis lamentos sin origen, sin alimentos, desvelado, solo, entrando oscurecidos corredores, llegando a tu materia misteriosa. Veo moverse tus corrientes secas, veo crecer manos interrumpidas, oigo tus vegetales oceánicos crujir de noche y furia sacudidos, y siento morir hojas hacia adentro, incorporando materiales verdes a tu inmovilidad desamparada.Poros, vetas, círculos de dulzura, peso, temperatura silenciosa, flechas pegadas a tu alma caída, seres dormidos en tu boca espesa, polvo de dulce pulpa consumida, ceniza llena de apagadas almas, venid a mí, a mi sueño sin medida, caed en mi alcoba en que la noche cae y cae sin cesar como agua rota, y a vuestra vida, a vuestra muerte asidme, a vuestros materiales sometidos, a vuestras muertas palomas neutrales, y hagamos fuego, y silencio, y sonido, y ardamos, y callemos, y campanas.
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En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Al ponerle en la cruz
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Esta vista cansada que te sigue al caminar, esta lengua antigua que te intenta atrapar. Siempre has sabido como hacerme esperar, para luego dejarme como perro con hambre. Me gusta besarte con cada mirar, me gusta tus alas que brillan a la mar. Estoy rendido al sabor de tu amor, estoy perdido como niño en la plaza, me siento lleno cuando estoy contigo y siento un vacío cuando no estas conmigo. La luna brilla a lejos como queriendo decir tu nombre sabe que es amor lo que se esconde entre el mar, tus labios y yo. Sabe que son tus besos los que me roban el alma, sabe que es tu aroma el que arrastra las olas, sabe que tu cabello ***** cubre la noche, sabe que es tu lápiz afilado el que dibuja las estrellas, sabe que tu voz ilumina mis noches y que mi vista cansada te sigue sin medida. Sabe que es amor lo que se esconde entre tus pechos, sabe que en mi mente se ocultan los secretos del mar, tú… y yo….
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Sep 13, 2017
Sep 13, 2017 at 12:16 AM UTC
Entre el Mar, Tú y Yo.
Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo. A medida que vivo ignoro más las cosas; no sé ni por qué encantan las hembras y las rosas, Sólo estuve sereno, como en un trampolín, para saltar las nuevas cinturas de las Martas y con dedos maniáticos de sastre, medir cuartas a un talle de caricias ideado por Merlín. Admiro el universo como un azul candado, gusto del cristianismo porque el Rabí es poeta, veo arriba el misterio de un único cometa y adoro en la Mujer el misterio encarnado. Quiero a mi siglo; gozo de haber nacido en él; los siglos son en mi alma rombos de una pelota para la dicha varia y el calosfrío cruel en que cesa la media y lo crudo se anota. He oído la rechifla de los demonios sobre mis bancarrotas chuscas de pecador ****** y he mirado a los ángeles y arcángeles mojar con sus lágrimas de oro mi vajilla de cobre. Mi carne es combustible y mi conciencia parda; efímeras y agudas refulgen mis pasiones cual vidrios de botella que erizaron la barda del gallinero, contra los gatos y ladrones. ¡Oh, Rabí, si te dignas, está bien que me orientes: he besado mil bocas, pero besé diez frentes! Mi voluntad es labio y mi beso es el rito... ¡Oh, Rabí, si te dignas, bien está que me encauces; como el can de San Roque, ha estado mi apetito con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces!
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El perro de san roque
Pongo un dedo, el meñique, en la linea por la que voy. Voy bajando el dedo a medida que progresa la lectura y acomodo el librito edición de bolsillo de Robinsón Crusoe que medio arreglé con cinta porque había perdido el lomo. Cae la segunda gota en la página, en la palabra Martes, que no es un día sino un muchacho, mientras trato de evitar la tercera con un pañito que ya huele demasiado mal. Oigo sin escuchar las voces del fondo, oigo sin escuchar la mala música a intolerable volumen, oigo sin escuchar a la señora que intercambia las erres por las eles, quejándose por el peso de las compras, y de que nadie le cede el puesto. Lo único que oí y también escuché ese día fue la pregunta de un señor dirigida a la señora: ¿No sabes lo que significa "hacerse el loco"? Desde ese día decidí dejar de oír sin escuchar
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Dec 24, 2017
Dec 24, 2017 at 6:00 PM UTC
¿No sabes que significa "hacerse el loco"?