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"mariposas" poems
¿Vendrás tú? Por mis jardines vuelan Ya las primeras mariposas Sobre las rosas.                 Velan De noche los cocuyos Entre los yuyos. Sonríen las estrellas Pálidamente bellas. ¿Y vendrás tú? Se cubren Alegres, mis floreros De madreselvas. Anda por los largos canteros La risa azul del nomeolvides Y se cargan las vides.                 Selvas Tengo en el corazón; Árboles gruesos Prietos de ramas; Yuyos, retamas, Flores de malvón, Pájaros en las ramas, Todo eso tengo en el corazón. ¿Y vendrás tú?                 Mis manos Fabricaron panales. Yendo de rosa en rosa cogí miel; Hice linos; no recuerdo de males. El lecho mío es blanco Y es Primavera. Huele Bien, el alto barranco Mojado por la ría. Desde el mar que diviso ¿Vendrá tu vela? Vuela, Primavera es gacela Fugitiva Y furtiva, ¡Vuela!
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Primavera
¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen. Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. Mi amante besóme las manos, y en ellas, ¡Oh gracia! brotaron rosas como estrellas. Y voy por la senda voceando el encanto Y de dicha alterno sonrisa con llanto Y bajo el milagro de mi encantamiento Se aroman de rosas las alas del viento. Y murmura al verme la gente que pasa: -«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa. ¡Dice que en las manos le han nacido rosas Y las va agitando como mariposas!» ¡Ah, pobre la gente que nunca comprende Un milagro de éstos y que sólo entiende, Que no nacen rosas más que en los rosales Y que no hay más trigo que el de los trigales! Que requiere líneas y color y forma, Y que sólo admite realidad por norma. Que cuando uno dice: -«Voy con la dulzura», De inmediato buscan a la criatura. Que me digan loca, que en celda me encierren, Que con siete llaves la puerta me cierren, Que junto a la puerta pongan un lebrel, Carcelero rudo, carcelero fiel. Cantaré lo mismo: -«Mis manos florecen. Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen». ¡Y toda mi celda tendrá la fragancia De un inmenso ramo de rosas de Francia!
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El dulce milagro
Juegas todos los días con la luz del universo. Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día. A nadie te pareces desde que yo te amo. Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. El cielo es una red cuajada de peces sombríos. Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. Se desviste la lluvia. Pasan huyendo los pájaros. El viento. El viento. Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. Tú estás aquí. Ah tú no huyes. Tú me responderás hasta el último grito. Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, y tienes hasta los senos perfumados. Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. Hasta te creo dueña del universo. Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
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Poema 14
Juegas todos los días con la luz del universo. Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. Eres más que esta blanca cabecita que aprieto como un racimo entre mis manos cada día. A nadie te pareces desde que yo te amo. Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. El cielo es una red cuajada de peces sombríos. Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. Se desviste la lluvia. Pasan huyendo los pájaros. El viento. El viento. Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. El temporal arremolina hojas oscuras y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. Tú estás aquí. Ah tú no huyes. Tú me responderás hasta el último grito. Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, y tienes hasta los senos perfumados. Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. Hasta te creo dueña del universo. Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
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De miradas polvorientas caídas al suelo o de hojas sin sonido y sepultándose. De metales sin luz, con el vacío, con la ausencia del día muerto de golpe. En lo alto de las manos el deslumbrar de mariposas, el arrancar de mariposas cuya luz no tiene término. Tú guardabas la estela de luz, de seres rotos que el sol abandonado, atardeciendo, arroja a las iglesias. Teñida con miradas, con objeto de abejas, tu material de inesperada llama huyendo precede y sigue al día y a su familia de oro. Los días acechando cruzan el sigilo pero caen adentro de tu voz de luz. Oh dueña del amor, en tu descanso fundé mi sueño, mi actitud callada. Con tu cuerpo de número tímido, extendido de pronto hasta cantidades que definen la tierra, detrás de la pelea de los días blancos de espacio y fríos de muertes lentas y estímulos marchitos, siento arder tu regazo y transitar tus besos haciendo golondrinas frescas en mi sueño. A veces el destino de tus lágrimas asciende como la edad hasta mi frente, allí están golpeando las olas, destruyéndose de muerte: su movimiento es húmedo, decaído, final.
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Alianza (sonata)
Mi sonrisa Brilla como sombras negras Mi imaginación Viral como mariposas en el jardín Tengo alas andrajosos Y un mente colorido Pero lo oculto mis ideas Con pulpas grises Y una sonrisa falsa Mi alma azul Se desvanece Con la navaja
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Apr 22, 2014
Apr 22, 2014 at 6:27 PM UTC
Corazon y alma
Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas.¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil!¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar!Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas por amor de lo que vuela,-que todo es volar-, sonoras rebotando en los cristales en los días otoñales... Moscas de todas las horas,de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada,de siempre... Moscas vulgares, que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posadosobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos.Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas.
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Las moscas
In the last year of Trujillo’s reign, the Dictator decided to eliminate three sisters and then plausibly deny it. Patria, Maria and Minerva were the victims of the plot. Once the three were dead and gone, He‘d make sure folks forgot. On a lonely country road, they were ambushed by his men. They forced the sisters off the road. That’s how it began. The girls must not seem martyrs; Trujillo had made it plain- nothing quick and merciful, like a bullet to the brain. The men used bats to knock them down and smashed their faces in so they could not be recognized by their own next of kin. They placed the bodies in the car and pushed it off the road. “The butterflies are free!” they mocked; “Those girls reaped what they sowed.” In the Dominican Republic, the wheel, if slowly, turned. Trujillo met a ****** end and freedom was regained. The truth was slowly brought to light, the murderers were named. The Maribels were honored and their martyrdom proclaimed. h
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Nov 26, 2014
Nov 26, 2014 at 9:55 PM UTC
Las Mariposas (the Butterflies)
¡Oh mi Musa! ¡Oh mi novia! ¡Oh mi pálida amada! Cuando el pesar mi corazón agobia, Como aurora me alumbra tu mirada. Del alma tú naciste, Creada en un delirio; Te di griego perfil, mirada triste, Cabellos rubios y color de lirio. Cuando tu pie se mueve Y a mí llegas en calma, Parece que vinieras de la nieve Y demandaras el calor de un alma. Indefinible encanto Hay en tu rostro impreso. Calla en mi alma del amor el canto, Muere en mis labios el ardiente beso. Siempre a mi voz respondes, Y a mí estás tan unida Que ni misterios en tu pecho escondes Ni hay para tí secretos en mi vida. Cuando a mi lado veo Tu faz radiante y bella, No me enciende la llama del deseo: Mi amor es rayo de lejana estrella. Llegas a mí sin ruido En noches estrelladas, Y tu mano en mis manos, al oído Me refieres leyendas y baladas. Y el paseo emprendemos Al rayo de la luna; Y cantando al compás de nuestros remos Bogamos en la diáfana laguna. En selvas rumorosas Te oigo historias secretas: Lo que sueñan las vírgenes hermosas, Lo que sueñan los pálidos poetas. A los silfos dormidos Tú, trémula, apostrofas, Y surgen de los cármenes floridos, Cual mariposas blancas, las estrofas. Y en castillos feudales, De góticas arcadas, Me narras los torneos medioevales Y cuentos de princesas encantadas. Mi Musa es Musa casta, Musa con aureola: Como su amor a mi ternura basta Reina en mi pecho, inmaculada y sola. ¡Oh novia sin engaños! ¡Oh Musa soñadora! Di siempre la canción de los veinte años En el fondo del alma que te adora.
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Mi musa
¡Oh mi Musa! ¡Oh mi novia! ¡Oh mi pálida amada! Cuando el pesar mi corazón agobia, Como aurora me alumbra tu mirada. Del alma tú naciste, Creada en un delirio; Te di griego perfil, mirada triste, Cabellos rubios y color de lirio. Cuando tu pie se mueve Y a mí llegas en calma, Parece que vinieras de la nieve Y demandaras el calor de un alma. Indefinible encanto Hay en tu rostro impreso. Calla en mi alma del amor el canto, Muere en mis labios el ardiente beso. Siempre a mi voz respondes, Y a mí estás tan unida Que ni misterios en tu pecho escondes Ni hay para tí secretos en mi vida. Cuando a mi lado veo Tu faz radiante y bella, No me enciende la llama del deseo: Mi amor es rayo de lejana estrella. Llegas a mí sin ruido En noches estrelladas, Y tu mano en mis manos, al oído Me refieres leyendas y baladas. Y el paseo emprendemos Al rayo de la luna; Y cantando al compás de nuestros remos Bogamos en la diáfana laguna. En selvas rumorosas Te oigo historias secretas: Lo que sueñan las vírgenes hermosas, Lo que sueñan los pálidos poetas. A los silfos dormidos Tú, trémula, apostrofas, Y surgen de los cármenes floridos, Cual mariposas blancas, las estrofas. Y en castillos feudales, De góticas arcadas, Me narras los torneos medioevales Y cuentos de princesas encantadas. Mi Musa es Musa casta, Musa con aureola: Como su amor a mi ternura basta Reina en mi pecho, inmaculada y sola. ¡Oh novia sin engaños! ¡Oh Musa soñadora! Di siempre la canción de los veinte años En el fondo del alma que te adora.
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Señora Muerte que se va llevando todo lo bueno que en nosotros topa!... Solos -en un rincón- vamos quedando los demás... ¡gente mísera de tropa! Los egoístas fatuos y perversos de alma de trapo y corazón de estopa...; manufactores de fugaces versos; poetas de cuadrícula y balanza, a toda pena, a todo amor adversos..: los que gimen patética romanza; lacrimosos que exhiben su película; versistas de salón y contradanza; cantores de la tórrida canícula; del polo frío, del canoso invierno... líricos de alma exánime y ridícula! Bardos que prostituyen el eterno jardín, y que florecen madrigales de un olor soporífero y externo... Vates ultra-sensibles y banales que ningún vaho de verdad anima. Gramáticos solemnes y letales... Malabaristas de estudiada esgrima! ¡Oh tristeza perenne de las cosas que no tienen sabor, -hechas a lima! ...En un rincón quedamos las tediosas gentes sin emoción, huecas y vanas... ¡Lléguense las nocturnas mariposas fúnebres, y que lloren las campanas...! Este fastidio que me está matando... ¿dónde las almas íntimas, hermanas...? ¡Señora Muerte se las va llevando!
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Señora muerte
Mi corazón ha estado lejos de ti Diez mil millas se ha ido Y me mata que Linger tan cerca He estado perdiendo te gusta la locura Oh, quiero acercarme  y dar ya Cada parte de mí Yo sólo quiero tocar y besar Y deseo que yo pudiera estar con ustedes esta noche Usted me da mariposas en el interior, en el interior y yo
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Jul 18, 2015
Jul 18, 2015 at 2:49 AM UTC
Déjame amarte
Si me hubiera imaginado que dolería tanto estar así, me hubiera quedado en el principio… tan inocente que era todo entonces, tan lleno de posibilidad y curiosidad ese tiempo, la tentación de pensar que tal vez, tal vez si te sintieras igual… esa esperanza de que tal vez, esas mariposas que sentía habían escapado de ti… tan bonito fue ese momento, lleno de nervios y el pensamiento retumbando fuerte: “sera? sera que si? creo que si… pero que importa, aquí hay calor, aquí hay un corazón que late, cada vez mas rápido…” Extraño la anticipación, extraño el comienzo, sentimientos puros y honestos hasta el punto del dolor…
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:48 AM UTC
El Principio
Alma borracha Día lluvioso Mundo borroso Conciencia escondida Rodillas temblando Me acuerdo de ti. Y en aquel día Que te perdi. ¿Por que te perdi? Corazón palpitando Labios saboreando Todo confuso Noches perdidas Enloquecidos los dias Me acuerdo de ti. Alma borracha, Me acuerdo de ti, de ti de ti Alma borracha Me acuerdo de ti, de ti de ti Pies tropezando Cuerpo rogando Mariposas naciendo Agua cayendo Mente alucinando Me acuerdo de ti. Alma borracha, Me acuerdo de ti, de ti de ti Alma borracha Me acuerdo de ti, de ti de ti Y en aquel día Que te perdi. ¿Por que te perdi?
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Feb 24, 2012
Feb 24, 2012 at 4:15 PM UTC
Alma Borracha
Era el crepúsculo de la iguana. Desde la arcoirisada crestería su lengua como un dardo se hundía en la verdura, el hormiguero monacal pisaba con melodioso pie la selva, el guanaco fino como el oxígeno en las anchas alturas pardas iba calzando botas de oro, mientras la llama abría cándidos ojos en la delicadeza del mundo lleno de rocío. Los monos trenzaban un hilo interminablemente erótico en las riberas de la aurora, derribando muros de polen y espantando el vuelo violeta de las mariposas de Muzo. Era la noche de los caimanes, la noche pura y pululante de hocicos saliendo del légamo, y de las ciénagas soñolientas un ruido opaco de armaduras volvía al origen terrestre. El jaguar tocaba las hojas con su ausencia fosforescente, el puma corre en el ramaje como el fuego devorador mientras arden en él los ojos alcohólicos de la selva. Los tejones rascan los pies del río, husmean el nido cuya delicia palpitante atacarán con dientes rojos. Y en el fondo del agua magna, como el círculo de la tierra, está la gigante anaconda cubierta de barros rituales, devoradora y religiosa.
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Algunas bestias
He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente, He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He venido para ver las puertas, El trabajo, los tejados, las virtudes De color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte Y su graciosa red de cazar mariposas, He venido para esperarte Con los brazos un tanto en el aire, He venido no sé por qué; Un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia A tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, Los días de color variable, La libertad del color de mis ojos; Los niñitos de seda tan clara, Los entierros aburridos como piedras, La seguridad, ese insecto Que anida en los volantes de la luz. Adiós, dulces amantes invisibles, Siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; Guardad los labios por si vuelvo.
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He venido para ver
Este grave daño que me da la vida Es un dulce daño, porque la partida Que debe alejarme de la misma vida Más cerca tendré. Yo llevo las manos brotadas de rosas, Pero están libando tantas mariposas Que cuando por secas se acaben mis rosas Ay, me secaré.
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Este grave daño
Extraño las peleas en tu cama, revolcándonos entre cabeceras, besos, y cosquillas; tu voz, entre medio de una risa, preguntando, sin aliento, “no me quieres?” y yo completamente perdida… extraño estar enredada entre tus mas hondos suspiros, en tus brazos firmes, seguros… extraño temblar, el miedo, y tus dulces labios… extraño ser, irreparablemente, la mujer que deseas, a la que susurras tus sueños, tu futuro y lo que eres… amor, extraño como a nada las pestañas que contaba, y despertarte de tu reposo ligero en mis brazos, con mariposas en forma de besos, y alinear las caderas como algún baile de infinita gracia y destreza, como algo innato, universal, natural… y débil, aun que sea este corazón, con todas sus fuerzas, en cada latido te extraña como nadie.
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:41 AM UTC
Extraño
¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambre de mariposas? Quizá.               En sus grutas doradas, con sus diademas de oro, allí estaban, como un coro de reinas, todas las hadas.   Las que tienen prisioneros a los silfos de la luz, las que andan con un capuz salpicado de luceros.   Las que mantos de escarlata lucen con regio donaire, y las que hienden el aire con su varita de plata.   ¿Era día o noche?                                         El astro de la niebla sobre el tul, florecía en campo azul como un lirio de alabastro.   Su peplo de oro la incierta alba ya había tendido. Era la hora en que en su nido toda alondra se despierta.   Temblaba el limpio cristal del rocío de la noche, y estaba entreabierto el broche de la flor primaveral.   Y en aquella región que era de la luz y la fortuna, cantaban un himno, a una, ave, aurora y primavera.   Las hadas -aquella tropa brillante-, Delia, que he dicho, por un extraño capricho fabricaron una copa.   Rara, bella, sin igual, y tan pura como bella, pues aún no ha bebido en ella ninguna boca mortal.   De una azucena gentil hicieron el cáliz leve, que era de polvo de nieve y palidez de marfil.   Y la base fue formada con un trémulo suspiro, de reflejos de zafiro y de luz cristalizada.   La copa hecha se pensó en qué se pondría en ella (que es el todo, niña bella, de lo que te cuento yo).   Una dijo: -La ilusión; otra dijo: -La belleza; otra dijo: -La riqueza; y otra más: -El corazón.   La Reina Mab, que es discreta, dijo a la espléndida tropa: -Que se ponga en esa copa la felicidad completa.   Y cuando habló Reina tal, produjo aplausos y asombros. Llevaba sobre sus hombros su soberbio manto real.   Dejó caer la divina Reina de acento sonoro, algo como gotas de oro de una flauta cristalina.   Ya la Reina Mab habló; cesó su olímpico gesto, y las hadas tanto han puesto que la copa se llenó.   Amor, delicia, verdad, dicha, esplendor y riqueza, fe, poderío, belleza... ¡Toda la felicidad!...   Y esta copa se guardó pura, sola, inmaculada. ¿Dónde?                     En una isla ignorada. ¿De dónde?                             ¡Se me olvidó!...   ¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambres de mariposas?   Esto nada importa aquí, pues por decirte escribía que esta copa, niña mía, la deseo para ti.
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La copa de las hadas
¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambre de mariposas? Quizá.               En sus grutas doradas, con sus diademas de oro, allí estaban, como un coro de reinas, todas las hadas.   Las que tienen prisioneros a los silfos de la luz, las que andan con un capuz salpicado de luceros.   Las que mantos de escarlata lucen con regio donaire, y las que hienden el aire con su varita de plata.   ¿Era día o noche?                                         El astro de la niebla sobre el tul, florecía en campo azul como un lirio de alabastro.   Su peplo de oro la incierta alba ya había tendido. Era la hora en que en su nido toda alondra se despierta.   Temblaba el limpio cristal del rocío de la noche, y estaba entreabierto el broche de la flor primaveral.   Y en aquella región que era de la luz y la fortuna, cantaban un himno, a una, ave, aurora y primavera.   Las hadas -aquella tropa brillante-, Delia, que he dicho, por un extraño capricho fabricaron una copa.   Rara, bella, sin igual, y tan pura como bella, pues aún no ha bebido en ella ninguna boca mortal.   De una azucena gentil hicieron el cáliz leve, que era de polvo de nieve y palidez de marfil.   Y la base fue formada con un trémulo suspiro, de reflejos de zafiro y de luz cristalizada.   La copa hecha se pensó en qué se pondría en ella (que es el todo, niña bella, de lo que te cuento yo).   Una dijo: -La ilusión; otra dijo: -La belleza; otra dijo: -La riqueza; y otra más: -El corazón.   La Reina Mab, que es discreta, dijo a la espléndida tropa: -Que se ponga en esa copa la felicidad completa.   Y cuando habló Reina tal, produjo aplausos y asombros. Llevaba sobre sus hombros su soberbio manto real.   Dejó caer la divina Reina de acento sonoro, algo como gotas de oro de una flauta cristalina.   Ya la Reina Mab habló; cesó su olímpico gesto, y las hadas tanto han puesto que la copa se llenó.   Amor, delicia, verdad, dicha, esplendor y riqueza, fe, poderío, belleza... ¡Toda la felicidad!...   Y esta copa se guardó pura, sola, inmaculada. ¿Dónde?                     En una isla ignorada. ¿De dónde?                             ¡Se me olvidó!...   ¿Fue en las islas de las rosas, en el país de los sueños, en donde hay niños risueños y enjambres de mariposas?   Esto nada importa aquí, pues por decirte escribía que esta copa, niña mía, la deseo para ti.
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Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos. Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola. Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta. Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares. Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla. Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera. Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas(*) con que la primavera nos envuelve. Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas. Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia. Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega. Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia. Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.
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Alma desnuda
Un respiro. Un exhalo. Poco a poco, el cuerpo analiza lo pasado. Apago los ojos, solo veo blanco. Blancas las sabanas de la cama desordenada, durante el momento en que dos almas se reencontraban. Blanca la tela que el torso cubría, al caminar sintiendo la arena, por la oscura noche en la que dos corazones corrían. Blanco el destello de las estrellas percibidas, que hacía arriba era lo que veían. Blanca la mente, ya que fascinada y demente se encuentra. Empeorando al desvanecerse en aquellas brillantes ventanas de tonos cafés que mesmerizan. Mariposas blancas aleteando colman todo aquello que al cuerpo conforma. Un respiro. Un exhalo. Ahora la mente se encuentra en relajo.
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Mar 3, 2019
Mar 3, 2019 at 9:47 PM UTC
Lasso di tempo
I don't know about you but I think about you everyday. The thought of you makes my body tremble. When I think about us seeing each other one day I feel butterflies in my stomach. I miss you. I love you. You're that one person who I could talk to about anything. You're that ONLY person who understands me. I know that we are at a distance, but I don't feel that you're far. I feel you close. I adore you, my love. No se tu pero, pienso en ti todos los días. Solo al pensar en ti mi cuerpo tiembla. Cuando pienso en que algún día nos podremos ver siento mariposas en mi estomago. Te extraño. Te quiero Eres esa persona la cual yo puedo hablar de cualquier cosa. Eres esa única persona que me entiende. Se que estamos a la distancia, pero no siento que estas lejos. Te siento cerca de mi. Te aprecio amor.
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Jan 12, 2015
Jan 12, 2015 at 4:41 AM UTC
Thinking of him. (Pensando en el)
si de lejos te veo, te mando un beso con el viento, que llegue hasta el corazón, si es posible hasta el estomago y que allí de flote mariposas. cruzamos miradas eternas, esas que son difícil de olvidar, te marcan... toda una vida
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Feb 22, 2015
Feb 22, 2015 at 9:19 AM UTC
miradas
Soñé que comulgaba, que brumas espectrales envolvían mi pueblo, y que Nuestra Señora me miraba llorar y anegar su Santuario. Tanto lloré, que al fin mi llanto rodó afuera e hizo crecer las calles como en un temporal; y los niños echaban sus barcos papeleros, y mis paisanas, con la falda hasta el huesito, según se dice en la moda de la provincia, cruzaban por mi llanto con vuelos insensibles, y yo era ante la Virgen, cabizbaja y benévola, el lago de las lágrimas y el río de respeto... Casi no he despertado de aquella maravilla que enlazará mis Últimos óleos con mi Bautismo; un día quise ser feliz por el candor, otro día, buscando mariposas de sangre, mas revestido ya con la capa de polvo de la santa experiencia, sé que mi corazón, hinchado de celestes y rojas utopías, guarda aún su inocencia, su venero de luz: ¡el lago de lágrimas y el río del respeto!
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El sueño de la inocencia
Me siento "incompleta" Como si mi vida no tuviera esa chispa que vale tanto la pena. No sé si es mal de amores O la ausencia de palabras bellas Esas sorpresas inesperadas Esas miradas apasionadas Definitivamente, me hace falta sentir esas mariposas alocadas.
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Sep 1, 2014
Sep 1, 2014 at 11:29 PM UTC
Ese vacio
Por la sierra blanca... La nieve menuda y el viento de cara.   Por entre los pinos... con la blanca nieve se borra el camino.   Recio viento sopla de Urbión a Moncayo. ¡Páramos de Soria!Ya habrá cigüeñas al sol, mirando la tarde roja, entre Moncayo y Urbión.   Se abrió la puerta que tiene gonces en mi corazón. y otra vez la galería de mi historia apareció.   Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.   Es la parda encina y el yermo de piedra. Cuando el sol tramonta, el río despierta.   ¡Oh montes lejanos de malva y violeta! En el aire en sombra sólo el río suena.   ¡Luna amoratada de una tarde vieja, en un campo frío, más luna que tierra!.   Soria de montes azules y de yermos de violeta, ¡cuántas veces te he soñado en esta florida vega por donde se va, entre naranjos de oro, Guadalquivir a la mar!   ¡Cuántas veces me borraste, tierra de ceniza, estos limonares verdes con sombras de tus encinas!   ¡Oh campos de Dios, entre Urbión el de Castilla y Moncayo el de Aragón!   En Córdoba, la serrana, en Sevilla, marinera y labradora, que tiene hinchada, hacia el mar, la vela; y en el ancho llano por donde la arena sorbe la baba del mar amargo, hacia la fuente del Duero mi corazón -¡Soria pura!- se tornaba... ¡Oh, fronteriza entre la tierra y la luna!   ¡Alta paramera donde corre el Duero niño tierra donde está su tierra!El río despierta. En el aire obscuro, sólo el río suena.   ¡Oh canción amarga del agua en la piedra! ...Hacia el alto Espino bajo las estrellas.   Sólo suena el río al fondo del valle, bajo el alto Espino.   En medio del campo, tiene la ventana abierta la ermita sin ermitaño. Un tejadillo verdoso. Cuatro muros blancos.   Lejos relumbra la piedra del áspero Guadarrama. Agua que brilla y no suena.   En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hojas, liras de marzo!   Hacia Madrid, una noche, va el tren por el Guadarrama. En el cielo, el arco iris que hacen la luna y el agua. ¡Oh luna de abril, serena, que empuja las nubes blancas!   La madre lleva a su niño, dormido, sobre la falda. Duerme el niño y, todavía, ve el campo verde que pasa, y arbolillos soleados, y mariposas doradas.   La madre, ceño sombrío entre un ayer y un mañana, ve unas ascuas mortecinas y una hornilla con arañas.   Hay un trágico viajero, que debe ver cosas raras, y habla solo y, cuando mira, nos borra con la mirada.   Yo pienso en campos de nieve y en pinos de otras montañas.   Y tú, Señor, por quien todos vemos y que ves las almas, dinos si todos, un día, hemos de verte la cara.
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Canciones de tierras altas
Por la sierra blanca... La nieve menuda y el viento de cara.   Por entre los pinos... con la blanca nieve se borra el camino.   Recio viento sopla de Urbión a Moncayo. ¡Páramos de Soria!Ya habrá cigüeñas al sol, mirando la tarde roja, entre Moncayo y Urbión.   Se abrió la puerta que tiene gonces en mi corazón. y otra vez la galería de mi historia apareció.   Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.   Es la parda encina y el yermo de piedra. Cuando el sol tramonta, el río despierta.   ¡Oh montes lejanos de malva y violeta! En el aire en sombra sólo el río suena.   ¡Luna amoratada de una tarde vieja, en un campo frío, más luna que tierra!.   Soria de montes azules y de yermos de violeta, ¡cuántas veces te he soñado en esta florida vega por donde se va, entre naranjos de oro, Guadalquivir a la mar!   ¡Cuántas veces me borraste, tierra de ceniza, estos limonares verdes con sombras de tus encinas!   ¡Oh campos de Dios, entre Urbión el de Castilla y Moncayo el de Aragón!   En Córdoba, la serrana, en Sevilla, marinera y labradora, que tiene hinchada, hacia el mar, la vela; y en el ancho llano por donde la arena sorbe la baba del mar amargo, hacia la fuente del Duero mi corazón -¡Soria pura!- se tornaba... ¡Oh, fronteriza entre la tierra y la luna!   ¡Alta paramera donde corre el Duero niño tierra donde está su tierra!El río despierta. En el aire obscuro, sólo el río suena.   ¡Oh canción amarga del agua en la piedra! ...Hacia el alto Espino bajo las estrellas.   Sólo suena el río al fondo del valle, bajo el alto Espino.   En medio del campo, tiene la ventana abierta la ermita sin ermitaño. Un tejadillo verdoso. Cuatro muros blancos.   Lejos relumbra la piedra del áspero Guadarrama. Agua que brilla y no suena.   En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hojas, liras de marzo!   Hacia Madrid, una noche, va el tren por el Guadarrama. En el cielo, el arco iris que hacen la luna y el agua. ¡Oh luna de abril, serena, que empuja las nubes blancas!   La madre lleva a su niño, dormido, sobre la falda. Duerme el niño y, todavía, ve el campo verde que pasa, y arbolillos soleados, y mariposas doradas.   La madre, ceño sombrío entre un ayer y un mañana, ve unas ascuas mortecinas y una hornilla con arañas.   Hay un trágico viajero, que debe ver cosas raras, y habla solo y, cuando mira, nos borra con la mirada.   Yo pienso en campos de nieve y en pinos de otras montañas.   Y tú, Señor, por quien todos vemos y que ves las almas, dinos si todos, un día, hemos de verte la cara.
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