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"lectura" poems
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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El cuento de margot
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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Te deseo la figura de la espada me lo recuerda. Tu cuerpo respirando inspiración conspiración tu cuerpo vibrando radiación de colores inicio de más vida una vez contigo en ti. Haces que seamos un tacto deslimitación del cuerpo. Vives luego del olvido desfiguración del tiempo. Deseo tu lectura textil texto universo de texturas deseo de placer y puente.
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Oct 12, 2014
Oct 12, 2014 at 2:24 AM UTC
Decaedro*
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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A mi mesa
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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Delinquiría de leso corazón si no anegara con mi idolatría, en lacrimosa ablución, la imagen de la párvula sombría. Retrato para quien mi llanto mana a la una de la mañana, reflejando en su sal, que va sin brida, la minúscula frente desmedida... Cejas, andamio del alcázar del rostro , en las que ondula mi tragedia mimosa, sin la bula para un posible epitalamio... La niña del retrato se puso seria, y se veló su frente, y endureció los dos ojos profundos, como una migajita de otros mundos que caída en brumoso interinato, toda la angustia sublunar presiente. Fiereza desvalida, hecha a mirar el mar... Boca en bisel, como un espejo afable que no hable... Medias de almo color; para que vaya por la cernida arena de la playa... Las deleznables manos, que cavan pozos enanos, son carceleras de los océanos... Linda congoja de la frente linda, la que inerme y tiránica se brinda por modelo de copa y de coyunda y de lira rotunda... Retrato de iniciales sinfonías: tus cinco años son cinco bujías a cuya luz el alma llora; por eso a ti me abro como a la honestidad versicolora de un diminutivo candelabro. Los invisibles hombros, cual quimera en que un genio marítimo retoza, no columbran siquiera la adoración venidera que los ha de rozar, como se roza el codo de una estricta compañera. Párvula del retrato; seriedad prematura; linda congoja de un juego nonato que enfrente del fotógrafo se apura; pelo de enigma, como los edenes enigmáticos desde donde vienes; víspera bella que cantas en la Octava de mi más negra hora: hoy hice un alto por mojar tus plantas con sangre de mis ojos, y miré que salías del óvalo de bruma, como punto final que se incorpora y como duende de relojería, a dar en los relojes de mi fe la campanada de la dicha suma. Niña, venusto manual: yo te leía al borde de una estrella, leyéndote mortífera y vital; y absorto en el primor de la lectura pisé el vacío...                             Y voy en la centella de una nihilista locura.
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La niña del retrato
Delinquiría de leso corazón si no anegara con mi idolatría, en lacrimosa ablución, la imagen de la párvula sombría. Retrato para quien mi llanto mana a la una de la mañana, reflejando en su sal, que va sin brida, la minúscula frente desmedida... Cejas, andamio del alcázar del rostro , en las que ondula mi tragedia mimosa, sin la bula para un posible epitalamio... La niña del retrato se puso seria, y se veló su frente, y endureció los dos ojos profundos, como una migajita de otros mundos que caída en brumoso interinato, toda la angustia sublunar presiente. Fiereza desvalida, hecha a mirar el mar... Boca en bisel, como un espejo afable que no hable... Medias de almo color; para que vaya por la cernida arena de la playa... Las deleznables manos, que cavan pozos enanos, son carceleras de los océanos... Linda congoja de la frente linda, la que inerme y tiránica se brinda por modelo de copa y de coyunda y de lira rotunda... Retrato de iniciales sinfonías: tus cinco años son cinco bujías a cuya luz el alma llora; por eso a ti me abro como a la honestidad versicolora de un diminutivo candelabro. Los invisibles hombros, cual quimera en que un genio marítimo retoza, no columbran siquiera la adoración venidera que los ha de rozar, como se roza el codo de una estricta compañera. Párvula del retrato; seriedad prematura; linda congoja de un juego nonato que enfrente del fotógrafo se apura; pelo de enigma, como los edenes enigmáticos desde donde vienes; víspera bella que cantas en la Octava de mi más negra hora: hoy hice un alto por mojar tus plantas con sangre de mis ojos, y miré que salías del óvalo de bruma, como punto final que se incorpora y como duende de relojería, a dar en los relojes de mi fe la campanada de la dicha suma. Niña, venusto manual: yo te leía al borde de una estrella, leyéndote mortífera y vital; y absorto en el primor de la lectura pisé el vacío...                             Y voy en la centella de una nihilista locura.
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Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, Cuando asqueados de la bajeza humana, Cuando iracundos de la dureza humana: Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. En 1961 y en ciudad extraña, Más de un cuarto de siglo Después. Trivial la circunstancia, Forzado tú a pública lectura, Por ella con aquel hombre conversaste: Un antiguo soldado En la Brigada Lincoln. Veinticinco años hace, este hombre, Sin conocer tu tierra, para él lejana Y extraña toda, escogió ir a ella Y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida, Juzgando que la causa allá puesta al tablero Entonces, digna era De luchar por la fe que su vida llenaba. Que aquella causa aparezca perdida, Nada importa; Que tantos otros, pretendiendo fe en ella Sólo atendieran a ellos mismos, Importa menos. Lo que importa y nos basta es la fe de uno. Por eso otra vez hoy la causa te aparece Como en aquellos días: Noble y tan digna de luchar por ella. Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido A través de los años la derrota, Cuando todo parece traicionarla. Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa. Gracias, Compañero, gracias Por el ejemplo. Gracias porque me dices Que el hombre es noble. Nada importa que tan pocos lo sean: Uno, uno tan sólo basta Como testigo irrefutable De toda la nobleza humana.
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1936
Un anciano consume su tabaco en la vieja cachimba de nogal. La tarde es solamente un cielo opaco y el recuerdo amarillo de un rosal. El anciano dormita... Es tan triste la tarde para ver un reloj descompuesto, y la infinita crueldad de un calendario con la fecha de ayer. Y silencio, un silencio propicio para rememorar cómo canta una boca la lectura de la antigua conseja familiar. En el fino paisaje se depura una tristeza del atardecer, y el reloj descompuesto parece una dolida conciencia de caoba en la pared. Una pobre conciencia, cuya charla con la vieja cachimba de nogal es el agrio murmullo de un postigo y el recuerdo amarillo del rosal.
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Una pobre conciencia
Pongo un dedo, el meñique, en la linea por la que voy. Voy bajando el dedo a medida que progresa la lectura y acomodo el librito edición de bolsillo de Robinsón Crusoe que medio arreglé con cinta porque había perdido el lomo. Cae la segunda gota en la página, en la palabra Martes, que no es un día sino un muchacho, mientras trato de evitar la tercera con un pañito que ya huele demasiado mal. Oigo sin escuchar las voces del fondo, oigo sin escuchar la mala música a intolerable volumen, oigo sin escuchar a la señora que intercambia las erres por las eles, quejándose por el peso de las compras, y de que nadie le cede el puesto. Lo único que oí y también escuché ese día fue la pregunta de un señor dirigida a la señora: ¿No sabes lo que significa "hacerse el loco"? Desde ese día decidí dejar de oír sin escuchar
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Dec 24, 2017
Dec 24, 2017 at 6:00 PM UTC
¿No sabes que significa "hacerse el loco"?
Esta manera de esparcir su aroma de azahar silencioso en mi tiniebla; esta manera de envolver en luto su marfil y su nácar; esta única manera con que porta la golilla de encaje; esta manera de tornar su mutismo en venero de palabras y su boca en ahorro...                                               Esta manera que es reservada y que es acogedora, con que viene a encontrar mis panegíricos; esta manera de decir mi nombre con mofa y mimo, en homenaje y burla, como que sabe que mi interno drama es, a la vez, sentimental y cómico; esta manera con que en la honda noche, de sobremesa en vagos parlamentos, se abate su sonrisa desmayada sobre el mantel; esta feliz manera con que niega su brazo y con que otorga la emoción, cuando vamos de paseo por la alameda colonial y adusta... Por este suspitante y sobrio estilo de amor, te reverencio, estrella fiel que gustas de enlutarte; generoso y escondido azahar; caritativa madurez que presides mis treinta años con la abnegada castidad de un búcaro cuyas rosas adultas embalsaman la cebecera de un convaleciente; enfermera medrosa; cohibida escanciadora; amiga que te turbas con turbación de niña al repasar nuestra común lectura; asustadizo comensal de mi fiesta; aliada tímida; torcaz humilde que zureas al alba, en un tono menor, para ti sola. ¡Bien hayas, creatura pequeñita y suprema; adueñada de la cumbre del corazón; artista a un mismo tiempo mínima y prócer; que en las manos llevas mi vida como objeto de tu arte! Estrella y azahar: que te marchites mecida en una paz celibataria y que agonices como un lucero que se extinguiese en el verdor de un prado o como flor que se transfigurase en el ocaso azul, como en un lecho.
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Por este sobrio estilo
Esta manera de esparcir su aroma de azahar silencioso en mi tiniebla; esta manera de envolver en luto su marfil y su nácar; esta única manera con que porta la golilla de encaje; esta manera de tornar su mutismo en venero de palabras y su boca en ahorro...                                               Esta manera que es reservada y que es acogedora, con que viene a encontrar mis panegíricos; esta manera de decir mi nombre con mofa y mimo, en homenaje y burla, como que sabe que mi interno drama es, a la vez, sentimental y cómico; esta manera con que en la honda noche, de sobremesa en vagos parlamentos, se abate su sonrisa desmayada sobre el mantel; esta feliz manera con que niega su brazo y con que otorga la emoción, cuando vamos de paseo por la alameda colonial y adusta... Por este suspitante y sobrio estilo de amor, te reverencio, estrella fiel que gustas de enlutarte; generoso y escondido azahar; caritativa madurez que presides mis treinta años con la abnegada castidad de un búcaro cuyas rosas adultas embalsaman la cebecera de un convaleciente; enfermera medrosa; cohibida escanciadora; amiga que te turbas con turbación de niña al repasar nuestra común lectura; asustadizo comensal de mi fiesta; aliada tímida; torcaz humilde que zureas al alba, en un tono menor, para ti sola. ¡Bien hayas, creatura pequeñita y suprema; adueñada de la cumbre del corazón; artista a un mismo tiempo mínima y prócer; que en las manos llevas mi vida como objeto de tu arte! Estrella y azahar: que te marchites mecida en una paz celibataria y que agonices como un lucero que se extinguiese en el verdor de un prado o como flor que se transfigurase en el ocaso azul, como en un lecho.
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En la casa del Marqués De San Jorge gran sarao. Ya en salones y retretes Se encuentran los convidados, Mientras el Marqués aguarda, Gentil y apuesto vasallo. Abajo de la escalera, De «La Jerezana» al lado Al Virrey, que precedido Por lucientes candelabros Va subiendo. De los muros, Entre telas de Damasco, Cuelgan cuadros del insigne Gregorio Vásquez Ceballos; De Oidores y bellas damas Amarillentos retratos; En marcos de plata, espejos Que opacan lentos los años; Y panoplias, que recuerdan, Entre brumas del pasado, La gesta de la Conquista En cumbres, selvas y llanos. Con casacas de anchas faldas, Largos chalecos bordados, Blanco calzón, blanca media, Y áurea hebilla en el zapato, Departían con las damas En los lucientes estrados, Nariño, Torres, Vergara, Zea, Acebedo, Camacho, Salazar, Ulloa, Prieto, Gutiérrez, Ayala... cuantos Prez fueron de la Colonia Por sus virtudes y rango, Y que después muchos de ellos, Desde ensangrentados bancos Dejaron eternos nombres En nuestros anales patrios. Cuando esa noche Nariño Salía para el sarao, Corno envío misterioso Recibió un libro. Al acaso Leyó párrafos y líneas, Y más líneas y más párrafos; Y al avanzar la lectura, Sentía alborozo extraño Hasta que llegó al capítulo En la margen señalado: «De los Derechos del Hombre»... Lo leyó con ojos ávidos; Y después, meditabundo, Y en gruesa capa embozado Al sarao fue. La niebla Más ***** hacía el espacio. Sombra y niebla... Niebla y sombra En las tinieblas ni un astro.... Y entre esa noche cerrada, Nariño va cabizbajo. «El hombre es libre, decía, No ha nacido para esclavo». Y en medio de aquella sombra En que sonaban sus pasos.
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Sarao en casa del marqués de san jorge
En la casa del Marqués De San Jorge gran sarao. Ya en salones y retretes Se encuentran los convidados, Mientras el Marqués aguarda, Gentil y apuesto vasallo. Abajo de la escalera, De «La Jerezana» al lado Al Virrey, que precedido Por lucientes candelabros Va subiendo. De los muros, Entre telas de Damasco, Cuelgan cuadros del insigne Gregorio Vásquez Ceballos; De Oidores y bellas damas Amarillentos retratos; En marcos de plata, espejos Que opacan lentos los años; Y panoplias, que recuerdan, Entre brumas del pasado, La gesta de la Conquista En cumbres, selvas y llanos. Con casacas de anchas faldas, Largos chalecos bordados, Blanco calzón, blanca media, Y áurea hebilla en el zapato, Departían con las damas En los lucientes estrados, Nariño, Torres, Vergara, Zea, Acebedo, Camacho, Salazar, Ulloa, Prieto, Gutiérrez, Ayala... cuantos Prez fueron de la Colonia Por sus virtudes y rango, Y que después muchos de ellos, Desde ensangrentados bancos Dejaron eternos nombres En nuestros anales patrios. Cuando esa noche Nariño Salía para el sarao, Corno envío misterioso Recibió un libro. Al acaso Leyó párrafos y líneas, Y más líneas y más párrafos; Y al avanzar la lectura, Sentía alborozo extraño Hasta que llegó al capítulo En la margen señalado: «De los Derechos del Hombre»... Lo leyó con ojos ávidos; Y después, meditabundo, Y en gruesa capa embozado Al sarao fue. La niebla Más ***** hacía el espacio. Sombra y niebla... Niebla y sombra En las tinieblas ni un astro.... Y entre esa noche cerrada, Nariño va cabizbajo. «El hombre es libre, decía, No ha nacido para esclavo». Y en medio de aquella sombra En que sonaban sus pasos.
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Hoy yo volví a cantar, Algo mas alto que un llanto, Que aun no puedo evitar Pero lo puedo soportar, Envuelto en mi como un manto. La música sabe llamar, A lo que ya se a perdido, Y por no saber amar, O no querer destacar, Se enterró en el olvido. Por profunda la fisura, Siempre se puede surgir, La tiniebla mas oscura, Con una luz blanca y pura, Se puede sobrevivir. Unas notas en cadenas, Empreñan una melodía, Y en cenizas y arenas, Crece esperanza en las venas, Y da luz a la alegría. Mi madre en su tristeza, Lloraba lagrimas de canto, Lo hacia con gran destreza, Y dolorosa belleza, Música su diario llanto. Mi canto es mi poesía, Sin tono, dolorosa, impura, No es un canto de alegría, Pero la tristeza expía, Y la esperanza perdura. [ Mi lectura de este poema es accesible en https://youtu.be/sLJJvnyGrkQ ]
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Jan 2, 2019
Jan 2, 2019 at 2:15 AM UTC
Mi Canto (Spanish original)
Helen, buscas el amor con demasiado ímpetu casi con desesperación como si temieses que nunca nadie te quisiese. Me gustaría ser ligera para volar con el viento para que el cauce del río me arrastrase hacía su desembocadura y mar adentro. Sintiendo el dolor bailando en el interior de mi estomago, recorriendo mi esófago. Desesperada realidad que intenta huir por cada poro de mi piel, al respirar al tragar. Nunca deberíamos sufrir por amor nunca deberían permitírnoslo pero lo hacen, aunque eso no nos haga fuertes aunque eso nos debilite y nos consuma hasta dejarnos en pequeñas virutas, en pequeñas cenizas tan ligeras como para volar con el viento, tan pequeñas como para desaparecer en silencio, con el tiempo. Helen, tu fuiste una de esas once vírgenes a las que violó el violador. Memoriza nuestras conversaciones para poder hacer una segunda lectura a tus palabras, quiero tu amor, lo necesito. Memorizo tu abrazo para más tarde recordarlo. El edificio se desliza hacía ti Helen, sirena galáctica paseando tiburones por el espacio Quiera o no quiera poco a poco me alejo más de ti. Es por la noche y ya no estás Desde las calles observo toda la ciudad la acera, las plazas y sus bancos, no hay ningún sitio en el mundo donde tu no hayas estado no existe el suelo que tu no hayas pisado. A solas en tu cuarto solo me pregunto cuantas cosas habrán visto estás paredes que yo no puedo que aún siendo sincera me ocultas la mentira en los huesos me atas la soga al cuello. Intento olvidarme pero no existe lugar en este mundo donde tu y yo no hayamos estado. Helen, es por la mañana y te has marchado Desde la cama observo toda la habitación el suelo, los muebles y sus objetos, no queda nada que tu no hayas tocado, no queda nada que no tenga tu olor tu esencia, tu calor.
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Dec 27, 2020
Dec 27, 2020 at 7:35 AM UTC
Helen
Helen, buscas el amor con demasiado ímpetu casi con desesperación como si temieses que nunca nadie te quisiese. Me gustaría ser ligera para volar con el viento para que el cauce del río me arrastrase hacía su desembocadura y mar adentro. Sintiendo el dolor bailando en el interior de mi estomago, recorriendo mi esófago. Desesperada realidad que intenta huir por cada poro de mi piel, al respirar al tragar. Nunca deberíamos sufrir por amor nunca deberían permitírnoslo pero lo hacen, aunque eso no nos haga fuertes aunque eso nos debilite y nos consuma hasta dejarnos en pequeñas virutas, en pequeñas cenizas tan ligeras como para volar con el viento, tan pequeñas como para desaparecer en silencio, con el tiempo. Helen, tu fuiste una de esas once vírgenes a las que violó el violador. Memoriza nuestras conversaciones para poder hacer una segunda lectura a tus palabras, quiero tu amor, lo necesito. Memorizo tu abrazo para más tarde recordarlo. El edificio se desliza hacía ti Helen, sirena galáctica paseando tiburones por el espacio Quiera o no quiera poco a poco me alejo más de ti. Es por la noche y ya no estás Desde las calles observo toda la ciudad la acera, las plazas y sus bancos, no hay ningún sitio en el mundo donde tu no hayas estado no existe el suelo que tu no hayas pisado. A solas en tu cuarto solo me pregunto cuantas cosas habrán visto estás paredes que yo no puedo que aún siendo sincera me ocultas la mentira en los huesos me atas la soga al cuello. Intento olvidarme pero no existe lugar en este mundo donde tu y yo no hayamos estado. Helen, es por la mañana y te has marchado Desde la cama observo toda la habitación el suelo, los muebles y sus objetos, no queda nada que tu no hayas tocado, no queda nada que no tenga tu olor tu esencia, tu calor.
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"mi amor es mas de letras que de palabras" A lo largo de mi vida era una persona que le daba pereza la lectura, no me gustaba leer largos texto de célebres autores pero aún así había algo que me ataba a ese mundo de los escritos, era la palabra poesía. No necesitaba leer las hermosas letras de Mario Benedetti, los bellos poemas tan nostálgico pero a la vez emocionante de Pablo Neruda, los trágicos escritos y reflexiones de Alejandra Pizarnik o esos poemas de Julio Cortázar que te transporta a la belleza misma de las expresiones escritas en letras. Nunca necesite esos poemas hermosos realizados por grandes personas que convertía el dolor en poesía maravillosa. Ya que dentro de mi existe la poesía y existe la inspiración, siento que la poesía es la única cosa que puede convertir grandes oscuridades en destellos de luz , todos en este planeta somos poesía, somos torrentes de emociones, evocamos pasiones y desgracias, amo la poesía ya que allí mi alma se expresa, la poesía va más allá del corazón , de las emociones y de nuestra propia carne. Y SI apesar de no leer cientos de libros en mi cuarto , agradezco a la vida por traerme la  poesía a mi vida, es allí en donde me sincronizo en lo más profundo de mi alma"
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Aug 18, 2024
Aug 18, 2024 at 10:36 AM UTC
"mi amor es mas de letras que de palabras"