Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"lechuga" poems
Queso con lechuga pan, biftec, mostaza son delicioso
0
May 3, 2017
May 3, 2017 at 12:26 PM UTC
Delicioso
He vuelto a media noche a mi casa, y un canto como vena de agua que solloza, me acoge... Es el músico célibe, es el solista dócil y experto, es el zenzontle que mece los cansancios seniles y la incauta ilusión con que sueñan las damitas... No cabe duda que el prisionero sabe cantar. Su lengua es como aquellas otras que el candor de los clásicos llamó lenguas arpadas. No serían los clásicos minuciosos psicólogos, pero atinaban con el mundo elemental y daban a las cosas sus nombres...                                                                   Sigo oyendo la musical tarea del zenzontle, y lo admiro por impávido y fuerte, porque no se amilana en el caos de las lóbregas vigilias, y no teme despertar a los monstruos de la noche. Su pico repasa el cuerpo de la noche, como el de una amante; el valeroso pico de este zenzontle va recorriendo el cuerpo de la noche: las cejas, y la nuca, y el bozo. Súbitamente, irrumpe el arpegio animoso que reta en su guarida a todas las hostiles reservas de la amante... ¿Hay acaso otro solo poeta que, como éste, desafíe a las incógnitas potestades, y hiera con su venablo lírico el silencio despótico? Respondamos nosotros, los necios y cobardes que en la noche tememos aventurar la mano afuera de las sábanas...                                                 El zenzontle me lleva hasta los corredores del patio solariego en que había canarios, con el buche teñido con un verde inicial de lechuga, y las alas como onzas acabadas de troquelar. También había por aquellos corredores, las roncas palomas que se visten de canela y se ajustan los collares de luto... Corredores propicios en que José Manuel y Berta platicaban y en que la misma Berta, con un gentil descoco, me dijo alguna vez: «Si estos corredores como tumbas, hablaran ¡qué cosas no dirían!» Mas en estos momentos el zenzontle repite un silbo montaraz, como un pastor llamando a una pastora; y caigo en la lúgubre cuenta de que el zenzontle vive castamente, y su limpia virtud no ha de obtener un premio en Josafat. Es seguro que al pobre cantor, que da su música a la erótica letra de las lunas de miel, lo aprisionaron virgen en su monte; y me apena que ignore que la dicha de amar es un galope del corazón sin brida, por el desfiladero de la muerte. Deploro su castidad reclusa y hasta le cedería uno de mis placeres. Mas ya el sueño me vence... El zenzontle prolonga su confesión melódica frente a las potestades enemigas, y corto aquí mi panegírico para el zenzontle impávido, virgen y confesor.
0
490
Para el zenzontle impávido
He vuelto a media noche a mi casa, y un canto como vena de agua que solloza, me acoge... Es el músico célibe, es el solista dócil y experto, es el zenzontle que mece los cansancios seniles y la incauta ilusión con que sueñan las damitas... No cabe duda que el prisionero sabe cantar. Su lengua es como aquellas otras que el candor de los clásicos llamó lenguas arpadas. No serían los clásicos minuciosos psicólogos, pero atinaban con el mundo elemental y daban a las cosas sus nombres...                                                                   Sigo oyendo la musical tarea del zenzontle, y lo admiro por impávido y fuerte, porque no se amilana en el caos de las lóbregas vigilias, y no teme despertar a los monstruos de la noche. Su pico repasa el cuerpo de la noche, como el de una amante; el valeroso pico de este zenzontle va recorriendo el cuerpo de la noche: las cejas, y la nuca, y el bozo. Súbitamente, irrumpe el arpegio animoso que reta en su guarida a todas las hostiles reservas de la amante... ¿Hay acaso otro solo poeta que, como éste, desafíe a las incógnitas potestades, y hiera con su venablo lírico el silencio despótico? Respondamos nosotros, los necios y cobardes que en la noche tememos aventurar la mano afuera de las sábanas...                                                 El zenzontle me lleva hasta los corredores del patio solariego en que había canarios, con el buche teñido con un verde inicial de lechuga, y las alas como onzas acabadas de troquelar. También había por aquellos corredores, las roncas palomas que se visten de canela y se ajustan los collares de luto... Corredores propicios en que José Manuel y Berta platicaban y en que la misma Berta, con un gentil descoco, me dijo alguna vez: «Si estos corredores como tumbas, hablaran ¡qué cosas no dirían!» Mas en estos momentos el zenzontle repite un silbo montaraz, como un pastor llamando a una pastora; y caigo en la lúgubre cuenta de que el zenzontle vive castamente, y su limpia virtud no ha de obtener un premio en Josafat. Es seguro que al pobre cantor, que da su música a la erótica letra de las lunas de miel, lo aprisionaron virgen en su monte; y me apena que ignore que la dicha de amar es un galope del corazón sin brida, por el desfiladero de la muerte. Deploro su castidad reclusa y hasta le cedería uno de mis placeres. Mas ya el sueño me vence... El zenzontle prolonga su confesión melódica frente a las potestades enemigas, y corto aquí mi panegírico para el zenzontle impávido, virgen y confesor.
Continue reading...
56
La gente dice: Polvo, Sideral, Funerario, y se queda tranquila, contenta, satisfecha. Pero escucha ese grillo, esa brizna de noche, de vida enloquecida. Ahora es cuando canta. Ahora y no mañana. Precisamente ahora. Aquí. A nuestro lado... como si no pudiera cantar en otra parte. ¿Comprendes? Yo tampoco. Yo no comprendo nada. No tan sólo tus manos son un puro milagro. Un traspiés, un olvido, y acaso fueras mosca, lechuga, cocodrilo. Y después... esa estrella. No preguntes. ¡Misterio! El silencio. Tu pelo. Y el fervor, la aquiescencia del universo entero, para lograr tus poros, esa ortiga, esa piedra. Puedes juntar las manos. Amputarte las trenzas. Yo daré mientras tanto tres vueltas de carnero.
0
341
Puedes juntar las manos
Debajo de la hoja de la verbena tengo a mi amante malo. ¡Jesús, qué pena!Debajo de la hoja de la lechuga tengo a mi amante malo con calentura.Debajo de la hoja del perejil tengo a mi amante malo y no puedo ir.
0
316
Las tres hojas