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"junco" poems
sand cherry blossom vintage clothing poem grass... You Are These, My Love. like a fairy is like a dark-eyed Junco, twitter-pated in snowfall apocalypse like a painter's palette, engrossed in the notion of gone from me. like chocolate. a sun down feathering our bed. like water and thunder blasting sand through the blossom of my cherished - cherishing. a vintage ache clothing the naked risk of my honest poesy. like the grass roots of joy fairly gaming the opaque eye - of some rara avis- blinking outside Caravaggio palette... a deep cocoa of divine waters, that flood the ludicrous of your charms like austerity is plush our heart's are vintage clothing and we must. what's a metaphor like ? do you simile - the way I am a valentine ? or do you love me ? deluge [ ? ]
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Feb 4, 2013
Feb 4, 2013 at 7:41 PM UTC
Metaphors Are Similes; Are Moons, Like We Are Satellites
I look out the window Into the yard I see a fluffy Junco Sitting comfortably on the fence I see him look around Then fly over to the feeders I watch as he gets some seeds Then goes back to the fence He puffs back up And then out of nowhere A baby Junco Crookedly and excited Flies in Sits next to his dad And his dad feeds him And then his dad is off again To get more food For his baby Over the weeks I watch the Goldfinches, The Grosbeaks, the Finches, The Doves, and The Sparrows. All gathering on the fence With their families To eat And I am reminded Of my family Gathering around the dinner table Everynight Chattering, coming and going But then I think That those birds must have it far easier Than we do All they worry about is surviving While we have discussions on Politics, school, wars Gossip, rumors, things of unimportance That's when I think back To my childhood dream “I want to be a bird when I grow up” Because they are worry free Unlike me
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May 22, 2016
May 22, 2016 at 1:21 PM UTC
On the Fence
El campo de olivos se abre y se cierra como un abanico. Sobre el olivar hay un cielo hundido y una lluvia oscura de luceros fríos. Tiembla junco y penumbra a la orilla del río. Se riza el aire gris. Los olivos, están cargados de gritos. Una bandada de pájaros cautivos, que mueven sus larguísimas colas en lo sombrío.
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Paisaje
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita la sangre, como flojo cognac, dentro de mí. Dónde estarán sus manos que en actitud contrita planchaban en las tardes blancuras por venir; ahora, en esta lluvia que me quita las ganas de vivir. Qué será de su falda de franela; de sus afanes; de su andar; de su sabor a cañas de mayo del lugar. Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, y al fin dirá temblando: «Qué frío hay... Jesús!» y llorará en las tejas un pájaro salvaje.
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Idilio muerto
¡Qué tranquilidad violeta por el sendero a la tarde! A caballo va el poeta... ¡Qué tranquilidad violeta! La rica brisa del río, olorosa a junco y agua, le refresca el albedrío... La brisa rica del río. A caballo va el poeta... Y el corazón se le pierde contento y embalsamado en la madreselva verde... Y el corazón se le pierde. ¡Qué tranquilidad violeta! Caballo y él son ya uno. El mismo corazón lento en campo como ninguno... Caballo y él van en uno. A caballo va el poeta... Se está la orilla dorando. El último pensamiento del sol la deja soñando... Se va la orilla dorando. ¡Qué tranquilidad violeta!
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A caballo
Small, different hues of brown Little black eyes and tiny pink feet Junco Eating the seeds on the ground Inspiring something inside The next day, Clear tubes with red perches Showed off the mix of seeds Waiting for the first customer Disappointed when nothing came The next week, Losing hope Still looking, but not as often Nothing, the one single Junco Gone Then that one day There were two Hopping off the fence Onto those little red perches Draining the tubes of the food That had been waiting for them Slowly but surely More started coming New birds New numbers Sparrows, finches, thrushes, doves New feeders New house Getting the birds back A new feeder Filled with nectar Waiting patiently Now knowing it could take a while And then One day Watching out the window Hoping That one just one might come Then not one but three! All in that one day! Male and female Anna’s Male Rufous Zooming and glimmering Light reflecting off gorgets Creating the otherworldly hues Of purple, red, green In the days that followed More feeders More birds More knowledge Much more learned A new hobby A new love That will continue from that day on Thanks To that little Junco
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Apr 21, 2016
Apr 21, 2016 at 9:13 PM UTC
When the Birds Came(Junco)
De sombra, sol y muerte, volandera grana zumbando, el ruedo gira herido por un clarín de sangre azul torera. Abanicos de aplausos, en bandadas, descienden, giradores, del tendido, la ronda a coronar de los espadas. Se hace añicos el aire, y violento, un mar por media luna gris mandado prende fuego a un farol que apaga el viento. ¡Buen caballito de los toros, vuela, sin más jinete de oro y plata, al prado de tu gloria de azúcar y canela! Cinco picas al monte, y cinco olas sus lomos empinados convirtiendo en verbena de sangre y banderolas. Carrusel de claveles y mantillas de luna macarena y sol, bebiendo, de naranja y limón, las banderillas. Blonda negra, partida por dos bandas, de amor injerto en oro la cintura, presidenta del cielo y las barandas, rosa en el palco de la muerte aún viva, libre y por fuera sanguinaria y dura, pero de corza el corazón, cautiva. Brindis, cristiana mora, a ti, volando, cuervo mudo y sin ojos, la montera del áureo espada que en el sol lidiando y en la sombra, vendido, de puntillas, da su junco a la media luna fiera, y a la muerte su gracia, de rodillas. Veloz, rayo de plata en campo de oro nacido de la arena y suspendido, por un estambre, de la gloria, al toro, mar sangriento de picas coronado, en Dolorosa grana convertido, centrar el ruedo manda, traspasado. Feria de cascabel y percalina, muerta la media luna gladiadora, de limón y naranja, remolina de la muerte, girando, y los toreros, bajo una alegoría voladora de palmas, abanicos y sombreros.
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Corrida de toros
De sombra, sol y muerte, volandera grana zumbando, el ruedo gira herido por un clarín de sangre azul torera. Abanicos de aplausos, en bandadas, descienden, giradores, del tendido, la ronda a coronar de los espadas. Se hace añicos el aire, y violento, un mar por media luna gris mandado prende fuego a un farol que apaga el viento. ¡Buen caballito de los toros, vuela, sin más jinete de oro y plata, al prado de tu gloria de azúcar y canela! Cinco picas al monte, y cinco olas sus lomos empinados convirtiendo en verbena de sangre y banderolas. Carrusel de claveles y mantillas de luna macarena y sol, bebiendo, de naranja y limón, las banderillas. Blonda negra, partida por dos bandas, de amor injerto en oro la cintura, presidenta del cielo y las barandas, rosa en el palco de la muerte aún viva, libre y por fuera sanguinaria y dura, pero de corza el corazón, cautiva. Brindis, cristiana mora, a ti, volando, cuervo mudo y sin ojos, la montera del áureo espada que en el sol lidiando y en la sombra, vendido, de puntillas, da su junco a la media luna fiera, y a la muerte su gracia, de rodillas. Veloz, rayo de plata en campo de oro nacido de la arena y suspendido, por un estambre, de la gloria, al toro, mar sangriento de picas coronado, en Dolorosa grana convertido, centrar el ruedo manda, traspasado. Feria de cascabel y percalina, muerta la media luna gladiadora, de limón y naranja, remolina de la muerte, girando, y los toreros, bajo una alegoría voladora de palmas, abanicos y sombreros.
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wafting cherry blossom-flakes               snowing into downy clouds                     alight upon dark skeleton bones                                   no longer bare                                               as falling puffs of winter feathers                                                                    gather gently how I wish                                                             I knew to construct a home                                                         so sound          as that little architect                      who tests each twig upon                                                      the ground
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Mar 10, 2014
Mar 10, 2014 at 4:34 PM UTC
April Junco
from the series, Winter Birds Unseen shivers of song Junco’s busy gray visit Amid the sudden flash of white Arctic scissor-wedge of tail in hoods of Charcoal-heated nervous fleet wheels round the eaves on unnerving cold to land on secret signal Twits on crystal
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Jan 3, 2018
Jan 3, 2018 at 7:55 PM UTC
Minus 15
Ven a Guadalajara, dictador de cadenas, carcelaria mandíbula de canto: verás la retiradas miedosa de tu hienas, verás el apogeo del espanto. Rumoras provincia de colmenas, la patria del panal estremecido, la dulce Alcarria, amarga como el llanto, amarga te ha sabido. Ven y verás, mortífero bandido, ruedas de tus cañones, banderas de tu ejército, carne de tus soldados, huesos de tus legiones, trajes y corazones destrozados. Una extensión de muertos humeantes: muertos que humean ante la colina, muertos bajo la nieve, muertos sobre los páramos gigantes, muertos junto a la encina, muertos dentro del agua que les llueve. Sangre que no se mueve de convertida en hielo. Vuela sin pluma un ala numerosa, rojo y audaz, que abarca todo el cielo y abre a cada italiano la explosión de una fosa. Un titánico vuelo de aeroplanos de España te vence, te tritura, ansiosa telaraña, con su majestuosa dentadura. Ven y verás sobre la gleba oscura alzarse como un fósforo glorioso, sobreponerse al hambre, levantarse del barro, desprenderse del barro con emoción y brío vívidas esculturas sin reposo, españoles del bronce más bizarro, con el cabello blanco de rocío. Los verás rebelarse contra el frío, de no beber la boca dilatada, mas vencida la sed con la sonrisa: de no dormir extensa la mirada, y destrozada a tiros la camisa. Manda plomo y acero en grandes emisiones combativas, con esa voluntad de carnicero digna de que la entierren las más sucias salivas. Agota las riquezas italianas, la cantidad preciosa de sus seres, deja exhaustas sus minas, sin nadie sus ventanas, desiertos sus arados y mudos sus talleres. Enviuda y desangra sus mujeres: nada podrás contra este pueblo mío, tan sólido y tan alto de cabeza, que hasta sobre la muerte mueve su poderío, que hasta del junco saca fortaleza. Pueblo de Italia, un hombre te destroza: repudia su dictamen con un gesto infinito. Sangre unánime viertes que ni roza, ni da en su corazón de teatro y granito. Tus muertos callan clamorosamente y te indican un grito liberador, valiente. Dictador de patíbulos, morirás bajo el diente de tu pueblo y de miles. Ya tus mismos cañones van contra tus soldados, y alargan hacia ti su hierro los fusiles que contra España tienes vomitados. Tus muertos a escupirnos se levanten: a escupirnos el alma se levanten los nuestros de no lograr que nuestros vivos canten la destrucción de tantos eslabones siniestros.
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Ceniciento mussolini
Ven a Guadalajara, dictador de cadenas, carcelaria mandíbula de canto: verás la retiradas miedosa de tu hienas, verás el apogeo del espanto. Rumoras provincia de colmenas, la patria del panal estremecido, la dulce Alcarria, amarga como el llanto, amarga te ha sabido. Ven y verás, mortífero bandido, ruedas de tus cañones, banderas de tu ejército, carne de tus soldados, huesos de tus legiones, trajes y corazones destrozados. Una extensión de muertos humeantes: muertos que humean ante la colina, muertos bajo la nieve, muertos sobre los páramos gigantes, muertos junto a la encina, muertos dentro del agua que les llueve. Sangre que no se mueve de convertida en hielo. Vuela sin pluma un ala numerosa, rojo y audaz, que abarca todo el cielo y abre a cada italiano la explosión de una fosa. Un titánico vuelo de aeroplanos de España te vence, te tritura, ansiosa telaraña, con su majestuosa dentadura. Ven y verás sobre la gleba oscura alzarse como un fósforo glorioso, sobreponerse al hambre, levantarse del barro, desprenderse del barro con emoción y brío vívidas esculturas sin reposo, españoles del bronce más bizarro, con el cabello blanco de rocío. Los verás rebelarse contra el frío, de no beber la boca dilatada, mas vencida la sed con la sonrisa: de no dormir extensa la mirada, y destrozada a tiros la camisa. Manda plomo y acero en grandes emisiones combativas, con esa voluntad de carnicero digna de que la entierren las más sucias salivas. Agota las riquezas italianas, la cantidad preciosa de sus seres, deja exhaustas sus minas, sin nadie sus ventanas, desiertos sus arados y mudos sus talleres. Enviuda y desangra sus mujeres: nada podrás contra este pueblo mío, tan sólido y tan alto de cabeza, que hasta sobre la muerte mueve su poderío, que hasta del junco saca fortaleza. Pueblo de Italia, un hombre te destroza: repudia su dictamen con un gesto infinito. Sangre unánime viertes que ni roza, ni da en su corazón de teatro y granito. Tus muertos callan clamorosamente y te indican un grito liberador, valiente. Dictador de patíbulos, morirás bajo el diente de tu pueblo y de miles. Ya tus mismos cañones van contra tus soldados, y alargan hacia ti su hierro los fusiles que contra España tienes vomitados. Tus muertos a escupirnos se levanten: a escupirnos el alma se levanten los nuestros de no lograr que nuestros vivos canten la destrucción de tantos eslabones siniestros.
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¡Qué tranquilidad violeta por el sendero a la tarde! A caballo va el poeta... ¡Qué tranquilidad violeta! La dulce brisa del río, olorosa a junco y agua, le refresca el señorío... La brisa leve del río. A caballo va el poeta... ¡Qué tranquilidad violeta! Y el corazón se le pierde, doliente y embalsamado, en la madreselva verde... Y el corazón se le pierde. A caballo va el poeta... ¡Qué tranquilidad violeta! Se está la orilla dorando. El último pensamiento del sol la deja soñando... Se está la orilla dorando. ¡Qué tranquilidad violeta por el sendero, a la tarde! A caballo va el poeta... ¡Qué tranquilidad violeta!
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El poeta a caballo
Sal tú, bebiendo campos y ciudades, en largo ciervo de agua convertido, hacia el mar de las albas claridades, del martín-pescador mecido nido; que yo saldré a esperarte, amortecido, hecho junco, a las altas soledades, herido por el aire y requerido por tu voz, sola entre las tempestades. Deja que escriba, débil junco frío, mi nombre en esas aguas corredoras, que el viento llama, solitario, río. Disuelto ya en tu nieve el nombre mío, vuélvete a tus montañas trepadoras, ciervo de espuma, rey del monterío.
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A federico garcía lorca
A single junco hopping carefree; pecking stray seed in the snow. The bird fully embraces the world it knows. It's tiny heart thumps in gratitude; for the wondrous discovery of food. There is a difference between nice and kind; you will hopefully someday find. Being nice, you are pleasant and agreeable; only to make yourself shine in another's judgemental eye. If you are kind, you have a deeper level of compassion for a person's needy cry.
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Apr 8, 2025
Apr 8, 2025 at 5:57 PM UTC
Are You Nice or Kind?
Sunny day Sunny sway See the green weeds thrush hear the warblers and Chestnut Striped Chickadees chirp. Feel the equipped hush of bright Spring’s push to uncover anew, if only to know like knew the new leaves, green as they speak in sunlight as it drifts, in peak, in song so swift. Smell the hot sun gallop, resting on blue sky as wise as truthful lies. Grasp shadows streaming off gleaming off, preening off Black-eyed Junco’s call that echo in the in the outside field, so yield and breathe such nature as it believes to crouch in, crouch out, near road, near sound. White budded Baby’s Breath tickles the green field, green earth. So covered and fresh. Flowers so sweet they choose to peek out of the grass and weeded leaf. Sunny day Sunny sway Pine trees chuckle in the blowy, breezy heat. Never in their own defeat but capturing carbon dioxide (unlike wheat) letting pure oxygen seep through thudded bark, so brown it shells their delicate rings. The clouds dissipate to cornflower blue so intoxicating it fills the street, next door, with glistening light or heavenly dew.
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Jan 15, 2016
Jan 15, 2016 at 10:45 PM UTC
Spring Bright
Mi memoria conserva apenas solo el eco vacilante de su alta melodía: lamento de metal, rumor de alambre, voz de junco, también latido, vena.   Recuerdo claramente su erre temblorosa, su estremecida erre suspendida sobre un abismo de silencio y ámbar, desprendiéndose casi de la música oscura que por detrás la asía, defendiéndose apenas del cálido misterio que la alzaba en el aire creando un solo cuerpo de luz y de belleza.   Luminosa y precisa, yo la sentía en mi ser profundamente, sabía su sentido, descifraba sin llanto su mensaje, porque acaso ella fuese -o sin acaso: cierto- la única palabra irrefrenable que mi sangre entendía y pronunciaba: una palabra para estar seguro, talismán infalible significando aquello que nombraba.   Como un perfume que lo explica todo, como una luz inesperada, su presencia de viento y melodía hería los sentidos, golpeaba el corazón, estremecía la carne con el presentimiento verdadero de la honda realidad que descubría.   Pronunciarla despacio equivalía a ver, a amar, a acariciar un cuerpo, a oler el mar, a oír la primavera, a morder una fruta de piel dulce.   Todo ocurría así, hasta que un día la dije bien, y no entendí su cántico. La grité clara, la repetí dura, y esperé avidamente, y percibí, lejano, un eco inexplicable, infiel reflejo que en vez de iluminar, oscurecía, que en vez de revelar, cubrió de tierra la imprecisa nostalgia de su antiguo mensaje. Cuando un nombre no nombra, y se vacía, desvanece también, destruye, mata la realidad que intenta su designio.
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Palabra muerta, realidad perdida
Mi memoria conserva apenas solo el eco vacilante de su alta melodía: lamento de metal, rumor de alambre, voz de junco, también latido, vena.   Recuerdo claramente su erre temblorosa, su estremecida erre suspendida sobre un abismo de silencio y ámbar, desprendiéndose casi de la música oscura que por detrás la asía, defendiéndose apenas del cálido misterio que la alzaba en el aire creando un solo cuerpo de luz y de belleza.   Luminosa y precisa, yo la sentía en mi ser profundamente, sabía su sentido, descifraba sin llanto su mensaje, porque acaso ella fuese -o sin acaso: cierto- la única palabra irrefrenable que mi sangre entendía y pronunciaba: una palabra para estar seguro, talismán infalible significando aquello que nombraba.   Como un perfume que lo explica todo, como una luz inesperada, su presencia de viento y melodía hería los sentidos, golpeaba el corazón, estremecía la carne con el presentimiento verdadero de la honda realidad que descubría.   Pronunciarla despacio equivalía a ver, a amar, a acariciar un cuerpo, a oler el mar, a oír la primavera, a morder una fruta de piel dulce.   Todo ocurría así, hasta que un día la dije bien, y no entendí su cántico. La grité clara, la repetí dura, y esperé avidamente, y percibí, lejano, un eco inexplicable, infiel reflejo que en vez de iluminar, oscurecía, que en vez de revelar, cubrió de tierra la imprecisa nostalgia de su antiguo mensaje. Cuando un nombre no nombra, y se vacía, desvanece también, destruye, mata la realidad que intenta su designio.
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Un bello niño de junco, anchos hombros, fino talle, piel de nocturna manzana, boca triste y ojos grandes, nervio de plata caliente, ronda la desierta calle. Sus zapatos de charol rompen las dalias del aire, con los dos ritmos que cantan breves lutos celestiales. En la ribera del mar no hay palma que se le iguale, ni emperador coronado, ni lucero caminante. Cuando la cabeza inclina sobre su pecho de jaspe, la noche busca llanuras porque quiere arrodillarse. Las guitarras suenan solas para San Gabriel Arcángel, domador de palomillas y enemigo de los sauces. San Gabriel: El niño llora en el vientre de su madre. No olvides que los gitanos te regalaron el traje. Anunciación de los Reyes, bien lunada y mal vestida, abre la puerta al lucero que por la calle venía. El Arcángel San Gabriel, entre azucena y sonrisa, bisnieto de la Giralda, se acercaba de visita. En su chaleco bordado grillos ocultos palpitan. Las estrellas de la noche se volvieron campanillas. San Gabriel: Aquí me tienes con tres clavos de alegría. Tu fulgor abre jazmines sobre mi cara encendida. Dios te salve, Anunciación. Morena de maravilla. Tendrás un niño más bello que los tallos de la brisa. ¡Ay, San Gabriel de mis ojos! ¡Gabrielillo de mi vida!, Para sentarte yo sueño un sillón de clavellinas. Dios te salve, Anunciación, bien lunada y mal vestida. Tu niño tendrá en el pecho un lunar y tres heridas. ¡Ay, San Gabriel que reluces! ¡Gabrielillo de mi vidal! En el fondo de mis pechos ya nace la leche tibia. Dios te salve, Anunciación. Madre de cien dinastías. Áridos lucen tus ojos, paisajes de caballista. El niño canta en el seno de Anunciación sorprendida. Tres balas de almendra verde tiemblan en su vocecita. Ya San Gabriel en el aire por una escala subía. Las estrellas de la noche se volvieron siemprevivas.
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San gabriel
Un bello niño de junco, anchos hombros, fino talle, piel de nocturna manzana, boca triste y ojos grandes, nervio de plata caliente, ronda la desierta calle. Sus zapatos de charol rompen las dalias del aire, con los dos ritmos que cantan breves lutos celestiales. En la ribera del mar no hay palma que se le iguale, ni emperador coronado, ni lucero caminante. Cuando la cabeza inclina sobre su pecho de jaspe, la noche busca llanuras porque quiere arrodillarse. Las guitarras suenan solas para San Gabriel Arcángel, domador de palomillas y enemigo de los sauces. San Gabriel: El niño llora en el vientre de su madre. No olvides que los gitanos te regalaron el traje. Anunciación de los Reyes, bien lunada y mal vestida, abre la puerta al lucero que por la calle venía. El Arcángel San Gabriel, entre azucena y sonrisa, bisnieto de la Giralda, se acercaba de visita. En su chaleco bordado grillos ocultos palpitan. Las estrellas de la noche se volvieron campanillas. San Gabriel: Aquí me tienes con tres clavos de alegría. Tu fulgor abre jazmines sobre mi cara encendida. Dios te salve, Anunciación. Morena de maravilla. Tendrás un niño más bello que los tallos de la brisa. ¡Ay, San Gabriel de mis ojos! ¡Gabrielillo de mi vida!, Para sentarte yo sueño un sillón de clavellinas. Dios te salve, Anunciación, bien lunada y mal vestida. Tu niño tendrá en el pecho un lunar y tres heridas. ¡Ay, San Gabriel que reluces! ¡Gabrielillo de mi vidal! En el fondo de mis pechos ya nace la leche tibia. Dios te salve, Anunciación. Madre de cien dinastías. Áridos lucen tus ojos, paisajes de caballista. El niño canta en el seno de Anunciación sorprendida. Tres balas de almendra verde tiemblan en su vocecita. Ya San Gabriel en el aire por una escala subía. Las estrellas de la noche se volvieron siemprevivas.
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Ruido ronco de tronco caído. Arlarido desolado de las aguas del Bredunco horro de nao o de junco -pero que no da vado-. Poeta desde la orilla de arenas flavas o fuscas la natura interpreta -oh maravilla!- (como en las eras sánscritas o etruscas?)
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Aire faceto
La noche es suave y muelle tal cual si fuera hecha con los vellones blandos de alguna oveja negra. No hay luna. Vago a oscuras por el campo hechizado. Huelo frescor de juncos, de sauces y de álamos. Voy junto a la laguna, ¡oh misterio del agua! El agua es un ser vivo que me contempla y calla. La laguna, esta noche, parece pensativa. Mi alma se alarga a ella como una serpentina. ¡Cuánto me gusta el agua! ¡Cuánto me gusta el agua! Hacia ella se inclina cual un junco mi alma. Acaso, en otra vida ancestral, yo habré sido antes de ser de carne, cisterna, fuente o río...
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La laguna
Verte desnuda es recordar la Tierra. La Tierra lisa, limpia de caballos. La Tierra sin un junco, forma pura cerrada al porvenir: confín de plata. Verte desnuda es comprender el ansia de la lluvia que busca débil talle o la fiebre del mar de inmenso rostro sin encontrar la luz de su mejilla. La sangre sonará por las alcobas y vendrá con espada fulgurante, pero tú no sabrás dónde se ocultan el corazón de sapo o la violeta. Tu vientre es una lucha de raíces, tus labios son un alba sin contorno, bajo las rosas tibias de la cama los muertos gimen esperando turno.
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Iv
we walk the path to the spring where the waters come constant from the ground unfreezing warm enough for duckweed to thrive even in blue winter, deep with snow. the air holds few sounds, the snap and tumble of tree limb, river's crashing iced sheets, the click and kew of the junco, wind, amplified one hundred fold razor sharp in the cold. how does the waters know who told it; here. it's here that you will rise, at the end of a path in a small cleft, said by locals to be the gathering place of the ancients, the fairies and the dead who died before their time? we come to the spring and beside it as deep in the snow as we are in its mysteries, we become a part of the story reassured that the promise of the thaw is as constant as the coming march sun and the ever flowing water at our feet.
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Sep 29, 2025
Sep 29, 2025 at 4:41 AM UTC
how in this bitter cold can the spring still flow?
leaves fall slowly to the ground as pine trees take over the land scape scenting the earth with there lovely scent. Birds of summer have flown south, as junco's arrive and cardinals dance. Thoughts of times past, of faces gone. Remembered shadows of lost friendship's. The moon rises full through the clouds. wind blows into the night, soon snow will blanket the ground in soft white. by DS november 19th 2013
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Sep 2, 2022
Sep 2, 2022 at 11:13 PM UTC
SEASONS CHANGE