"insegura" poems
soy una mujer orgullosa
de mí
y de tí
tú apoyo
aunque no lo necesito
lo ayuda
y me gusta
a veces me siento insegura
pero sè que es parte del proceso
muchas gracias, y te amo
Jul 11, 2020
Jul 11, 2020 at 2:51 PM UTC
Otra canción
he de cantar,
ingenua.
Otra canción (desnuda de artificios
como mi pena:
que no llora, ni se crispa,
ni se queja).
Otra canción desnuda de artificios
como mi pena,
(como mi pena: muda,
así la relate mórbidamente; y quieta:
no importa que sea motor de mi cansancio,
hélice de mi pereza,
remo de mi estatismo,
ala de mi indiferencia;
como mi pena: -por más que avizore y otee
los horizontes- ciega).
Otra canción he de cantar
ingenua.
Otra canción, de un ritmo opacado, de brumas
y de leyenda,
de brumas
y de quimera:
sin timbres gárrulos de Oriente
-asordinada-; sin tamboriles gayos ni danzarinas bayaderas;
sin bélicos clarines y sin fanfarrias épicas.
Una canción hiperbórea,
gris: que la cantasen noruegos marinos
en sus barcazas pesqueras;
que la cantasen campesinos de Helsingor y aldeanas
de Abylund y de la Karelia.
Otra canción
he de cantar
ingenua.
Sin este sol vibrante ni los estridores
que me circundan:
como si no habitase las tropicales
beocias antitéticas
-burgos sordos,
cálidas selvas-:
como si no retumbase en mis oídos
la fragorosa cantinela
del río que rompe su fastidio
en las filudas peñas!
Canción que nada diga
y apenas sí sugiera.
Que nada diga
mas deje en los oídos
vaga impresión insegura de leyenda
y de quimera:
(el hondo rumor que de los caracoles
en la rósea espiral se aposenta).
Canción de gente tosca,
de ruda gente marinera,
canción que se cantase en la hora de los coloquios
-del norteño puerto nativo en el muelle
o en la taberna-.
Otra canción he de cantar, ingenua.
Desnuda de artificios
como mi pena,
Sobria de afeites frívolos,
burda como la lona de las velas
de los esquifes pescadores;
burda: ¡y encinta de odiseas,
de temporales y de naufragios
como las velas!
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Magdalena, conozco que te amo
en que la más trivial de tus acciones
es pasto para mí, como la miga
es la felicidad de los gorriones.
Tu palabra más fútil
es combustible de mi fantasía,
y pasa por mi espíritu feudal
como un rayo de sol por una umbría.
Una mañana (en que la misma prosa
del vivir se tornaba melodiosa)
te daban un periódico en el tren
y rehusaste, diciendo con voz cálida:
«¿Para qué me das esto?» Y estas cinco
breves palabras de tu boca pálida
fueron como un joyel que todo el día
en mi capilla estuvo manifiesto:
y en la noche, sonaba tu pregunta:
«¿Para qué me das esto?»
Y la tarde fugaz que en el teatro
repasaban tus dedos, Magdalena,
la dorada melena
de un chiquillo... Y el prócer ademán
con que diste limosna a aquel anciano...
Y tus dientes que van
en sonrisa ondulante, cual resúmenes
del sol, encandilando la insegura
pupila de los viejos y los párvulos...
Tus dientes, en que están la travesura
y el relámpago de un pueril espejo
que aprisiona del sol una saeta
y clava el rayo férvido en los ojos
del infante embobado
que en su cuna vegeta...
También yo, Magdalena, me deslumbro
en tu sonrisa férvida; y mis horas
van a tu zaga, hambrientas y canoras,
como va tras el ama, por la holgura
de un patio regional, el cortesano
séquito de palomas que codicia
la gota de agua azul y el rubio grano.
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el pliegue erogeno,
la piel deseada, y el deseo
en mi mente
camino entre los hombres,
con tu piel en mi mente, la dorada
verdad que emana de ti.
en tus ojos la calma de saberte amada,
deseada, y en tu cuerpo, y en tu mente,
la hermosa veracidad, y el juego
erotico, languido y sensual,
de mirarte a los ojos.
sentir la paz, que emana de
tu cuerpo, el balsamo, pleno
de tu delicada figura, van conmigo.
y la plena ensoñacion, se,
vuelve verdad, en tus ojos,
de leona.
besar tu cuerpo, y abrazarlo en silencio,
hermosa y serena, insegura, fragil
y salvaje, adorada.
cada desicion, no nos separa, nos une
aun mas, sigue tu alma , tu corazon.
en tus ojos y en tu cuerpo, esta mi
ferozidad perdida, y en tu pliegue erogeno,
mi deseo y devocion.
oh leona de montaña, eres la paz, el deseo,
y la serenidad, que me hace fuerte, sereno,
humano, en paz.
en tus ojos y en tu pecho, la bella y dulce tonada,
que arrulla mis sueños, en silencio.
lejos de haber perdido tiempo y vida,
solo preambulos, antes de tu calma, y tu bella
inseguridad.
y en mi mente tus ojos, tu piel,
tu presencia, firme segura, hermosa y
paciente.
y tu aparente fragilidad, es contrastada
con la belleza de tus ojos de leona
de montaña.
Feb 9, 2017
Feb 9, 2017 at 10:26 AM UTC