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"infinidad" poems
Quisiera decirte cuán estúpido me haces sentir Quisiera decirte cuán alegre me hace leer tus palabras Quisiera decirte que no siempre las comprendí Quisiera decirte que las recuerdo, en ellas pienso por las mañanas Sueño con tu rostro, aunque no tenga muchos recuedos ya Sueño con tu canto, aunque apenas por unos minutos te oí hablar Sueño con abrazarte, aunque ni a tu lado me acerqué Sueño con caminar contigo, aunque sé que no podré Quisiera ver tu mundo y explorar cada uno de tus sueños Ayudarte a cumplirlos, que en mis ojos veas lo que en el mundo no ves Quisiera escuchar tus penas y ser tu mejor consuelo Regresarte la esperanza que cruelmente te arrebató el ayer Quisiera que cada lágrima que derrames no sea en vano Que en sus caídas dibujen líneas para nuevas vidas Quisiera que árboles de luz crezcan del suelo que han tocado Que sus frutos fortalezcan tu corazón, cansado de mentiras Sueño con ver tus ojos brillar de felicidad La cual yo también quiero encontrar Sueño con verte correr hasta la infinidad Ver tus pies senderos pintar Sueño con que tus sueños sean conmigo Invadirlos y que veas lo que puedo crear contigo Sueño que me ayudes a recuperar Mi tan deteriorada creatividad Porque en ti quiero confiar Aunque tenga miedo de volver... De volver a ver una puerta ante mis ojos cerrarse Dejando vacíos que nunca podrán llenarse Sueño que mis palabras sean reales Sólo a ti te sueño, despierto y escribiendo...
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Mar 12, 2018
Mar 12, 2018 at 10:38 PM UTC
Despierto y escribiendo
Pensando en quienes se han ido antes que yo, me encuentro volteando al cielo, buscando el lugar en el cual por fin descansan. ¿Pero cuál es este lugar? ¿Es realmente el cielo como nos ha dictado la religión? Y si no lo es, ¿por qué volteo hacia él cuando yo mismo no tengo religión? No volteo al cielo buscando el paraíso prometido por Dios a aquellos hombres de noble corazón y fe inquebrantable. En el cielo busco aquel plano existencial al que nosotros, los vivos, no tenemos acceso ni tendremos nunca. En la infinidad del azul encuentro la esencia inagotable de las almas que llenan mi ambiente interior de paz, de amor, de inspiración, de magnificencia y maravilla por las vidas que han dejado atrás y sus contribuciones a la mía propia y a las de otros. En las nubes veo sus rostros, su arte, su humor dibujando nuevas sonrisas en mi. De noche veo en las estrellas el brillo de sus mentes, el destello en sus ojos, la luz que rompía en mil a la oscuridad, y en la luna veo la compañía que nos dejan en las noches, la protección del mal que acecha por cada esquina, la mirada preocupada del padre cuyo hijo no ha vuelto a casa, buscándolo en la oscuridad de su habitación. El cielo pierde su divinidad para dar paso al amor, a la gente cuya vida no acaba más allá de la muerte, la gente cuya vida resuena en nosotros, en nuestras acciones, nuestras palabras, nuestras ideas y pensamientos, recuerdos, sonrisas, lágrimas. La gente cuyo cuerpo no está más, pero vive aún con nosotros.
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Jun 5, 2018
Jun 5, 2018 at 1:13 PM UTC
Heaven..?
Pensando en quienes se han ido antes que yo, me encuentro volteando al cielo, buscando el lugar en el cual por fin descansan. ¿Pero cuál es este lugar? ¿Es realmente el cielo como nos ha dictado la religión? Y si no lo es, ¿por qué volteo hacia él cuando yo mismo no tengo religión? No volteo al cielo buscando el paraíso prometido por Dios a aquellos hombres de noble corazón y fe inquebrantable. En el cielo busco aquel plano existencial al que nosotros, los vivos, no tenemos acceso ni tendremos nunca. En la infinidad del azul encuentro la esencia inagotable de las almas que llenan mi ambiente interior de paz, de amor, de inspiración, de magnificencia y maravilla por las vidas que han dejado atrás y sus contribuciones a la mía propia y a las de otros. En las nubes veo sus rostros, su arte, su humor dibujando nuevas sonrisas en mi. De noche veo en las estrellas el brillo de sus mentes, el destello en sus ojos, la luz que rompía en mil a la oscuridad, y en la luna veo la compañía que nos dejan en las noches, la protección del mal que acecha por cada esquina, la mirada preocupada del padre cuyo hijo no ha vuelto a casa, buscándolo en la oscuridad de su habitación. El cielo pierde su divinidad para dar paso al amor, a la gente cuya vida no acaba más allá de la muerte, la gente cuya vida resuena en nosotros, en nuestras acciones, nuestras palabras, nuestras ideas y pensamientos, recuerdos, sonrisas, lágrimas. La gente cuyo cuerpo no está más, pero vive aún con nosotros.
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Como se plasma un momento Un instante que el mundo ignoro En un espacio tan pequeño Un cuadro tan grande, claustrofóbico Ni siquiera los vimos llegar Ni advertir el suave sonido del motor, Y con solo presionar un botón Empieza la cacofonía de la destrucción Desde tan alto se siente distante Roba la distancia su intensidad Que a los sentidos enmudece Entorpece Un llanto tan lastimoso No hay garganta que lo ofrezca ¿Que hacer con la sangre que mancha el suelo? Adorna la metralla que invade la carne ¿Que hacer con las lagrimas en mi pecho? Cada gota cargada miedo ¿A quien pedidos salvamento? ¿Al cielo del que caen las bombas? ¿Que hacemos en este cuarto tan pequeño? Donde cabe la infinidad y todas sus horas Anclado al suelo por miedo Morir aquí o afuera, no hace diferencia Moriremos todos como perros Sin misericordia, sin complacencia. ¿Es nuestra vida tan barata para la estabilidad? Para un tirano que cambia de disfraz ¿Cree que nos protege? ¿Defiende la paz? La paz no debería de explotar Y nuestra carne rajar Nuestros hijos matar Mi sangre derramar Mis animales desollar Mi tierra reventar Mi patria... Separar Ahora la muerte toma su lugar Conquista el cuarto, en nombre de la paz De los fantasmas, los espectros la paz Susurran lastimosos este momento Su gritos sigilosos entre la ruinas Alaridos que se lleva el viento Irónico de verdad, que en vida se lleven Lo que me prometía la eternidad.
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Jul 23, 2019
Jul 23, 2019 at 10:59 PM UTC
1937
La edad del Cristo azul se me acongoja porque Mahoma me sigue tiñendo verde el espíritu y la carne roja, y los talla, el beduino y a la hurí, como una esmeralda en un rubí. Yo querría gustar del caldo de habas, mas en la infinidad de mi deseo se suspenden las sílfides que veo como en la conservera las guayabas. La piedra pómez fuera mi amuleto, pero mi humilde sino se contrista porque mi boca se instala en secreto en la feminidad del esqueleto con un crepúsculo de diamantista. Afluye la parábola y flamea y gasto mis talentos en la lucha de la Arabia Feliz con Galilea. Me asfixia, en una dualidad funesta, Ligia, la mártir de pestaña enhiesta, y de Zoraida la grupa bisiesta. Plenitud de cerebro y corazón; oro en los dedos y en las sienes rosas; y el Profeta de cabras se perfila más fuerte que los dioses y las diosas. ¡Oh, plenitud cordial y reflexiva: regateas con Cristo las mercedes de fruto y flor, y ni siquiera puedes tu cadáver colgar en la impoluta atmósfera imantada de una gruta!
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Treinta y tres
Tu refrescante barbilla en mi nariz, debe ser la misma sensación, que siente el universo cuando hace el amor con la infinidad, en completa afinación rítmica al compás del las melodías de la paz y el tiempo!!! /////////////////--------/////// Your refreshing chin on my nose, must be the same sensation, the universe has, when making love to inifinity... In complete rhythmic affinity to the tune of time and peace!!! LeydisProse
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Jul 19, 2017
Jul 19, 2017 at 10:10 PM UTC
Tú barbilla// your chin
Que no triunfe la traición, que no revuelque el amor. Que vivan las batallas, las que arman el espíritu aunque el cuerpo este desmigajado, de esas que abren nuevos capítulos. Que se despejen las brumas, las vinchas que añudan que se imponga la sabiduría que se alce la harmonía. Que vuelen los sueños que encuentres su ecos, que retumben por el cielo, la infinidad, y el universo, que reclamen su puesto, que retornen dispuestos a hacer realidad cada uno de ellos. Que lleguen amores que tengan valores. Que sean tenaz, libres y en paz. Que hablen con agrado en los labios, que besen pausadamente, que sepan sus besos a dulce granada, que besen con entereza, espontaneidad y firmeza. que en ello, rompan murallas de sospecha, que manden las farsas a Seol. que vengan con cantos, poemas o himnos,…. que alegren el alma, que moren en la calma, que quemen la cama, que amen por todo lo alto, con respeto y sin cuentos de hadas. Que respiren ilusiones. Que se duchen en pasiones…, que sean cultos y eruditos de la vida. Que vengan con una sola misión….. luchando por ti y por la cima. LeydisProse 8/3/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Aug 3, 2017
Aug 3, 2017 at 10:12 AM UTC
COMO DEBE SER!!!
Empezamos este camino pensando que iba a ser sencillo, soñando con llegar a la luna, creyendo en la infinidad de nuestros años, aún siendo conscientes de que todo tiene un inicio y un final, pensábamos que el fin quedaría distante, tan lejano como la luna misma. Pero yo siempre miré al cielo sabiendo que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, y así fue, partimos en ese viaje. El camino no fue recto, sino un entramado de senderos desviados y bifurcaciones inciertas, donde cada paso cargaba el peso de decisiones y cada tropiezo era una lección que ardía en la piel. El futuro se volvió un abismo de incertidumbre que se hacía cada vez más grande con cada paso que dábamos. En medio de todo, llegamos a un hermoso lago, pero pronto descubrimos que no era agua tranquila, sino un río impredecible, un huracán que giraba sobre sí mismo. Mezclaba pasado y presente, arrastraba sueños rotos y esperanzas nacientes. Entendimos que el camino era la prueba y el tiempo, el juicio. Pero no uno imparcial, sino un reflejo de nuestras propias luchas y silencios. Porque en cada caída, en cada cicatriz, en cada decisión que tomamos, le arrancamos un fragmento al tiempo para hacerlo nuestro. Empezábamos a encontrar ese final ya cercano, como si fueran las últimas páginas de un libro, y recordábamos todo lo que escribimos con tinta sobre el papel de nuestras vidas. Finalmente, llegamos a ese punto inevitable, donde el polvo del camino se asentó y el eco de nuestros pasos se desvaneció. Dios, contento al ver nuestra valentía, sonreía desde el cielo. La luna, llena de alegría, brillaba como nunca. Y ya en el final del camino, nos miramos a los ojos para darnos cuenta de lo que el tiempo hizo con nosotros y de lo que nosotros hicimos con el tiempo.
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Mar 18, 2025
Mar 18, 2025 at 11:33 AM UTC
Viaje de ida
Empezamos este camino pensando que iba a ser sencillo, soñando con llegar a la luna, creyendo en la infinidad de nuestros años, aún siendo conscientes de que todo tiene un inicio y un final, pensábamos que el fin quedaría distante, tan lejano como la luna misma. Pero yo siempre miré al cielo sabiendo que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, y así fue, partimos en ese viaje. El camino no fue recto, sino un entramado de senderos desviados y bifurcaciones inciertas, donde cada paso cargaba el peso de decisiones y cada tropiezo era una lección que ardía en la piel. El futuro se volvió un abismo de incertidumbre que se hacía cada vez más grande con cada paso que dábamos. En medio de todo, llegamos a un hermoso lago, pero pronto descubrimos que no era agua tranquila, sino un río impredecible, un huracán que giraba sobre sí mismo. Mezclaba pasado y presente, arrastraba sueños rotos y esperanzas nacientes. Entendimos que el camino era la prueba y el tiempo, el juicio. Pero no uno imparcial, sino un reflejo de nuestras propias luchas y silencios. Porque en cada caída, en cada cicatriz, en cada decisión que tomamos, le arrancamos un fragmento al tiempo para hacerlo nuestro. Empezábamos a encontrar ese final ya cercano, como si fueran las últimas páginas de un libro, y recordábamos todo lo que escribimos con tinta sobre el papel de nuestras vidas. Finalmente, llegamos a ese punto inevitable, donde el polvo del camino se asentó y el eco de nuestros pasos se desvaneció. Dios, contento al ver nuestra valentía, sonreía desde el cielo. La luna, llena de alegría, brillaba como nunca. Y ya en el final del camino, nos miramos a los ojos para darnos cuenta de lo que el tiempo hizo con nosotros y de lo que nosotros hicimos con el tiempo.
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