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"infiernos" poems
Si éste intento de poema tuviese un nombre, debería ser el tuyo, pero por cobardía dejaré el anonimato. Después de todo...Siempre fuimos fanáticos del misterio. Habían pasado tantos días. Tantas horas, tantos inviernos. Inviernos fríos que quemaban como infiernos. Incendios. Incendios de nieve, supongo. Nos vimos ese día luego de tanto tiempo. Tanto deseo acumulado ya nos estaba haciendo daño. Ja... ni siquiera nos dimos un abrazo, saltamos directo a los besos. Tengo que decirte; mis latidos estaban muy acelerados. Lancé mis dados. No me importó el presente o los presentes que en las ventanas estaban asomados. Y me mirabas a los ojos, y en los tuyos veía que eres mi principal demonio carnal. Pero a la final, si Dios existe sabe que tú no quieres ser ningún ángel. Nos besamos en ese banco como si nos quisiéramos chupar el alma... Querida, tus besos sabían más exquisitos de lo usual a causa de la ***** barata. Y me arrebatabas el aliento.Y tus senos me me observaban detrás de tu escote; o quizás yo los observaba a ellos, pero no nos importaba. Estabas tan errática. Tan radical que me era difícil seguirte el paso. Ibas lanzando ***** sobre el piso y dulces gemidos a mis oídos. No te mentiré, me sentía cohibido. Renuncié a mi actitud bohemia y despreocupada de vaquero y me sentí cohibido. Pero lo que me crecía en el pantalón era muy real como para haberlo fingido. Sabes lo difícil que se me hace ignorar mis animales instintos. Y no queríamos despedirnos. De irracionalidad pasamos a tecnicismos. Al: "No te vayas, quédate un rato más. Te haré café para que la ***** te deje de afectar". Y después los besos eran besos de tiernos adolescentes que se profesan amor eterno. Amor eterno que nunca fue correcto al momento. Es triste como acabo todo, ¿no, querida? Es triste que ahora me odies y me hayas sacado de tu vida. Pero si lees esto... por favor, recuérdame. Recuérdame tan imperfecto como soy. Recuérdame en tu escote; bajando mis manos por tu espalda y llegando a tus nalgas. Recuérdame escuchando esa canción que es mi canción favorita, y que escuchas solo por esa razón. Como sea que quieras, pero recuérdame. Yo siempre te recuerdo. Porque fuiste, eres y serás la autodestrucción que aún necesito.
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Jun 12, 2014
Jun 12, 2014 at 4:02 PM UTC
***** y Bancos.
Si éste intento de poema tuviese un nombre, debería ser el tuyo, pero por cobardía dejaré el anonimato. Después de todo...Siempre fuimos fanáticos del misterio. Habían pasado tantos días. Tantas horas, tantos inviernos. Inviernos fríos que quemaban como infiernos. Incendios. Incendios de nieve, supongo. Nos vimos ese día luego de tanto tiempo. Tanto deseo acumulado ya nos estaba haciendo daño. Ja... ni siquiera nos dimos un abrazo, saltamos directo a los besos. Tengo que decirte; mis latidos estaban muy acelerados. Lancé mis dados. No me importó el presente o los presentes que en las ventanas estaban asomados. Y me mirabas a los ojos, y en los tuyos veía que eres mi principal demonio carnal. Pero a la final, si Dios existe sabe que tú no quieres ser ningún ángel. Nos besamos en ese banco como si nos quisiéramos chupar el alma... Querida, tus besos sabían más exquisitos de lo usual a causa de la ***** barata. Y me arrebatabas el aliento.Y tus senos me me observaban detrás de tu escote; o quizás yo los observaba a ellos, pero no nos importaba. Estabas tan errática. Tan radical que me era difícil seguirte el paso. Ibas lanzando ***** sobre el piso y dulces gemidos a mis oídos. No te mentiré, me sentía cohibido. Renuncié a mi actitud bohemia y despreocupada de vaquero y me sentí cohibido. Pero lo que me crecía en el pantalón era muy real como para haberlo fingido. Sabes lo difícil que se me hace ignorar mis animales instintos. Y no queríamos despedirnos. De irracionalidad pasamos a tecnicismos. Al: "No te vayas, quédate un rato más. Te haré café para que la ***** te deje de afectar". Y después los besos eran besos de tiernos adolescentes que se profesan amor eterno. Amor eterno que nunca fue correcto al momento. Es triste como acabo todo, ¿no, querida? Es triste que ahora me odies y me hayas sacado de tu vida. Pero si lees esto... por favor, recuérdame. Recuérdame tan imperfecto como soy. Recuérdame en tu escote; bajando mis manos por tu espalda y llegando a tus nalgas. Recuérdame escuchando esa canción que es mi canción favorita, y que escuchas solo por esa razón. Como sea que quieras, pero recuérdame. Yo siempre te recuerdo. Porque fuiste, eres y serás la autodestrucción que aún necesito.
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Traigo sus ojos conmigo, los llevo para poder observar de cerca como él, para olvidarme, se aleja a toda prisa magullando y lastimando sus encogidas huellas, entre las espigas empalagosas, más allá de una vieja y arcaica alameda. El ya no huele a miel naranja en sus pupilas, tiene tantas mentiras arrastrando por ese campo! que las últimas primaveras que viva, las vivirá fingiendo, que ama los huecos de los árboles, cuando yo sé muy bien, que mueres por la alquimia filosofía. Un día cualquiera, lo sé, cuando el sol venza al fin su cansancio, oxigenará su monótona vida con alguna brisa perdida por el terruño, y me recordará. Me recordará en los murmullos opacos y casi con amargura en su piel, sabrá, que jamás pudo olvidarme, a mi, a su única quimera endemoniada, la que lo hacia encender vibrar, morir y vivir. Entonces, cuando los días se le acobarden en los orgasmos, clamara en silencio mis labios y se maldecirá por haber dicho tantas mentiras y por ocultar tantas verdades. Ya sabes que no te bendigo vida mía, porque siempre yo fui, una mujer con infiernos perversos, en los labios. LAS PALABRAS QUE PARTIERON Valentina de la Canal. copyleft Reserved 2008
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Feb 28, 2015
Feb 28, 2015 at 7:02 AM UTC
LAS PALABRAS QUE PARTIERON
A la luz cenicienta del recuerdo que quiere redimir lo ya vivido arde el ayer fantasma. ¿Yo soy ese que baila al pie del árbol y delira con nubes que son cuerpos que son olas, con cuerpos que son nubes que son playas? ¿Soy el que toca el agua y canta el agua, la nube y vuela, el árbol y echa hojas, un cuerpo y se despierta y le contesta? Arde el tiempo fantasma: arde el ayer, el hoy se quema y el mañana. Todo lo que soñé dura un minuto y es un minuto todo lo vivido. Pero no importan siglos o minutos: también el tiempo de la estrella es tiempo, gota de sangre o fuego: parpadeo. Roza mi frente con sus manos frías el río del pasado y sus memorias huyen bajo mis párpados de piedra. No se detiene nunca su carrera y yo, desde mí mismo, lo despido. ¿Huye de mí el pasado? ¿Huyo con él y aquel que lo despide es una sombra que me finge, hueca? Quizá no es él quien huye: yo me alejo y él no me sigue, ajeno, consumado. Aquel que fui se queda en la ribera. No me recuerda nunca ni me busca, no me contempla ni despide: contempla, busca a otro fugitivo. Pero tampoco el otro lo recuerda. No hay  antes ni después. ¿Lo que viví lo estoy viviendo todavía? ¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye: lo que viví lo estoy muriendo todavía. No tiene fin el tiempo: finge labios, minutos, muerte, cielos, finge infiernos, puertas que dan a nada y nadie cruza. No hay fin, ni paraíso, ni domingo. No nos espera Dios al fin de semana. Duerme, no lo despiertan nuestros gritos. Sólo el silencio lo despierta. Cuando se calle todo y ya no canten la sangre, los relojes, las estrellas, Dios abrirá los ojos y al reino de su nada volveremos.
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Cuarto de hotel
A la luz cenicienta del recuerdo que quiere redimir lo ya vivido arde el ayer fantasma. ¿Yo soy ese que baila al pie del árbol y delira con nubes que son cuerpos que son olas, con cuerpos que son nubes que son playas? ¿Soy el que toca el agua y canta el agua, la nube y vuela, el árbol y echa hojas, un cuerpo y se despierta y le contesta? Arde el tiempo fantasma: arde el ayer, el hoy se quema y el mañana. Todo lo que soñé dura un minuto y es un minuto todo lo vivido. Pero no importan siglos o minutos: también el tiempo de la estrella es tiempo, gota de sangre o fuego: parpadeo. Roza mi frente con sus manos frías el río del pasado y sus memorias huyen bajo mis párpados de piedra. No se detiene nunca su carrera y yo, desde mí mismo, lo despido. ¿Huye de mí el pasado? ¿Huyo con él y aquel que lo despide es una sombra que me finge, hueca? Quizá no es él quien huye: yo me alejo y él no me sigue, ajeno, consumado. Aquel que fui se queda en la ribera. No me recuerda nunca ni me busca, no me contempla ni despide: contempla, busca a otro fugitivo. Pero tampoco el otro lo recuerda. No hay  antes ni después. ¿Lo que viví lo estoy viviendo todavía? ¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye: lo que viví lo estoy muriendo todavía. No tiene fin el tiempo: finge labios, minutos, muerte, cielos, finge infiernos, puertas que dan a nada y nadie cruza. No hay fin, ni paraíso, ni domingo. No nos espera Dios al fin de semana. Duerme, no lo despiertan nuestros gritos. Sólo el silencio lo despierta. Cuando se calle todo y ya no canten la sangre, los relojes, las estrellas, Dios abrirá los ojos y al reino de su nada volveremos.
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Cuando tiempo y distancia engañan los recuerdos, ¿Quién lo ignora?, es amargo volver. Porque interpuesto Algo está entre los ojos la imagen primera, mudando duramente amor en extrañeza. Es acaso un espacio vacío, una luz ida, ajada en toda cosa ya la hermosura viva. Mas volver debe el alma tal pájaro en otoño, y aquel dolor pasado visitar, y aquel gozo. Nube de una mañana áurea, rama de púrpura junto a una tapia, sombra azul bajo la luna. Posibles paraísos o infiernos ya no entiende el alma sino en tierra. Por eso el alma quiere, Cansada de los sueños y los delirios tristes, volver a la morada suya antigua. Y unirse, Como se une la piedra al fondo de su agua, fatal, oscuramente, con una tierra amada.
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Hacia la tierra
Este viaje esta durando tanto mi corazón se ha roto tantas veces que ya ni siquiera siento tu contacto. En 3 días dejo de ser un niño y mentiría si dijese que no me da miedo. Vuelvo al dolor, en cada parte de mi y la tristeza besando de nuevo mis labios la pistola humeante entre las manos. Últimamente siento que la vida ha estado probándome, valorando cuanto valgo, cuanto aguanto. Hoy en la oscuridad recuerdo, mama, las palabras que me dijiste en la cena intentando ser un buen hijo, no solo para ti Al final del día, cierro mis ojos conteniendo saladas lágrimas de desesperación pues se que nada de lo malo que puedas decir salvará mi alma de ti. Quiero que sepas que te defiendo, a capa y a espada, a sangre y carne, con hierro y oro. Acurrucada en el llanto de mi habitación rodeada de un ***** cielo “morir ahora sería una forma sencilla de acabar” Nunca hubo un año como este nunca amé a alguien tanto como a él adicta intento mirarte a los ojos, aunque ya no puedo las razones son obvias A ti, Yo te maldigo te maldigo por darme de tu veneno, los abrazos rotos en la madrugada, te maldigo por no quererme como te quiero, dejándome sola todas las noches. Hablando con mi Dios Se que a veces quieren más los jóvenes a personas erróneas que a ellos mismos. Me das miedo porque me conozco lo suficiente para saber lo que me sucede todas las veces que tu mirada toca la mía No he nacido triste. Conozco los caminos por los que no volveré a pasar En el juicio todos gritan sé que Belcebú tiene ya un destino para mi, La forma en la que percibo a la gente está rota, por eso intento aferrarme a ti antes que dejarte ir. Mama, Los cascabeles sonarán en mi cabeza cada vez, que, para verte, al cielo ascienda con certeza, sé, todas las veces que has llorado yo también lo he hecho en mi cuarto... Hasta que la madera del suelo se ha inflado y agrietado. Me pregunto quien vendrá a cenar mañana He llegado al límite, superando al bien y al mal. Te pido. Llévame en tus brazos, como solías hacer, como si no fuese la primera vez Lo siento. Desciendo a los infiernos y siento que te necesito Señor, déjame entender... Desciendo a los infiernos, estoy cayendo. No se que hacer.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:40 PM UTC
15. Descenso a los Infiernos (Fin)
Este viaje esta durando tanto mi corazón se ha roto tantas veces que ya ni siquiera siento tu contacto. En 3 días dejo de ser un niño y mentiría si dijese que no me da miedo. Vuelvo al dolor, en cada parte de mi y la tristeza besando de nuevo mis labios la pistola humeante entre las manos. Últimamente siento que la vida ha estado probándome, valorando cuanto valgo, cuanto aguanto. Hoy en la oscuridad recuerdo, mama, las palabras que me dijiste en la cena intentando ser un buen hijo, no solo para ti Al final del día, cierro mis ojos conteniendo saladas lágrimas de desesperación pues se que nada de lo malo que puedas decir salvará mi alma de ti. Quiero que sepas que te defiendo, a capa y a espada, a sangre y carne, con hierro y oro. Acurrucada en el llanto de mi habitación rodeada de un ***** cielo “morir ahora sería una forma sencilla de acabar” Nunca hubo un año como este nunca amé a alguien tanto como a él adicta intento mirarte a los ojos, aunque ya no puedo las razones son obvias A ti, Yo te maldigo te maldigo por darme de tu veneno, los abrazos rotos en la madrugada, te maldigo por no quererme como te quiero, dejándome sola todas las noches. Hablando con mi Dios Se que a veces quieren más los jóvenes a personas erróneas que a ellos mismos. Me das miedo porque me conozco lo suficiente para saber lo que me sucede todas las veces que tu mirada toca la mía No he nacido triste. Conozco los caminos por los que no volveré a pasar En el juicio todos gritan sé que Belcebú tiene ya un destino para mi, La forma en la que percibo a la gente está rota, por eso intento aferrarme a ti antes que dejarte ir. Mama, Los cascabeles sonarán en mi cabeza cada vez, que, para verte, al cielo ascienda con certeza, sé, todas las veces que has llorado yo también lo he hecho en mi cuarto... Hasta que la madera del suelo se ha inflado y agrietado. Me pregunto quien vendrá a cenar mañana He llegado al límite, superando al bien y al mal. Te pido. Llévame en tus brazos, como solías hacer, como si no fuese la primera vez Lo siento. Desciendo a los infiernos y siento que te necesito Señor, déjame entender... Desciendo a los infiernos, estoy cayendo. No se que hacer.
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«En el gran cielo de la poesía, mejor dicho en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos astros dioses mortales está cantando el ruiseñor de Keats siempre pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan a la Teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado Francisco de Quevedo y Villegas el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne de César Vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen pies que pisan callados como un burrito andino Baudelaire baja un albatros de su reino celeste con el frac del albatros Mallarméva a la fiesta de la nada posible suena el violín de Verlaine en la fiesta de la nada posible recuerda que la sangre es posible en medio de la nada que Girondo liublimará perrinunca lamora y girarán los barquitos de tuñón contra el metal de espanto que abusó a Apollinaire oh Lou que desamaste la eternidad de viaje el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake el paco urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época mientras Roque Dalton trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba».
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Ruiseñores de nuevo