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"imposibles" poems
Este domingo triste pienso en ti dulcemente y mi vieja mentira de olvido, ya no miente. La soledad, a veces, es peor castigo... Pero, ¡qué alegre todo, si estuvieras conmigo! Entonces no querría mirar las nubes grises, formando extraños mapas de imposibles países; y el monótono ruido del agua no sería el motivo secreto de mi melancolía. Este domingo triste nace de algo que es mío, que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío, mientras corren las aguas por la calle en declive y el corazón se muere de un ensueño que vive. La tarde pide un poco de sol, como un mendigo, y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo; y tendría la tarde, fragantemente muda, el ingenuo impudor de una niña desnuda. Si estuvieras conmigo, amor que no volviste, ¡qué alegre me sería este domingo triste!
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Poema del domingo triste
He intentado escribir mi poesía sin palabras rebuscadas llamando a las formas y figuras como si fueran cercanas amigas y enemigas. Así al sol que no me alumbra a la luna y la flor de la glicina trato hoy día de mirarlos como cosas rutinarias cual la sombra y la luz de cada día. Es tarea difícil: extrañas palabras se me escapan tras la altura y la hondura imposibles del pesar permanente y prodigioso del misterio tras toda la alegría.
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Nov 27, 2011
Nov 27, 2011 at 11:22 AM UTC
Disculpa
acallado el fuego, imperecedero, y la sed de tu piel, saciada con creces. vacilante nunca, pues tus ojos brillan,de placer, deseo, satisfaccion total y absoluta. la humedad en mi pelviz, el brillo sedoso, y agridulce en mi regazo de leon amado. y por un momento, justo en ese momento, estoy completo, sereno, amado, deseado, una bestia plena, serena, agradecida. la pena, el dolor, la ira y su desidia, y el latrocinio brutal, son solo escollos borrados con la humedad de tu **** vacilante es aquella, que no ha amado, su mentira es una cruz pesada, oscura, fatua, inerte, su alma jamas podra amar, bajo  el falo divino. en cambio, tus ojos, verdad, amor y ventura, amando un imposible, y aun asi amando, los estertores de tu ****** amada, besada, penetrada, tierna y ferozmente, son el eco del fuego chocando con el mar, provocando la vida, el vapor, que riega la tierra, que genera el ciclo troffico de la vida, fuego y agua, vapor de vida, pasion, entre dos bestias, bellas y amadas. tu miel y tu deseo, SALVAJE, intenso, perenne, son vitales en la soledad, de una bestia de montecristo, que solo, acarrea el daño y el dolor, de las traiciones, cada corte y puñalada, me hicieron el hombre fuerte, que ahora soy. indestructible, y viviendo, amando imposibles, destruyendo la mentira, acabando con las debilidades, de los que solo mienten, llenos de odio, envidia y rencor, por haber perdido el tornillo que sujeta nuestra vida. luego de eso, y por sus debilidades, montecristo es vencedor, una bestia con corazon, que aprendio a amar, lo imposible y lo posible, a desaparecerse en el otro, envuelto en su luz, y su belleza, y la debilidad y maldad de aquellas chicas mondego, solo apuraron la debacle, me bato solo frente a sus errores, riendo y contestando a las mentiras, sus mentiras y anatemas, se volvieron en su contra, la verdad limpio el agua, y el fuego hizo el vapor, completando el ciclo de vida. asi, mediante el deseo, y  la mutua pasion, ocurrioze lo imposible, en pos de la vida, y el amor. la quimera del deseo, nunca borro, aquella vez que nos tocamos, a pesar de las diferencias, plenos, salvajes. generando el vapor, cogiendo, gruñendo, bramando, en mi mente y en la tuya, el mismo deseo, la inconmesurable verdad, nuestra verdad, y la incomprensible mentira, fatua, el eco de lo falso, y sus mentiras infecciosas, corrompiendo, y enlutando lo que siempre fue luz y vida. la falsa nocion de amor, en el yerro, y sus secuazes, con su engaño de la no aceptacion, la necedad, u la locura, fatuos oscuros incompletos.
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Jul 8, 2016
Jul 8, 2016 at 1:09 AM UTC
completo
acallado el fuego, imperecedero, y la sed de tu piel, saciada con creces. vacilante nunca, pues tus ojos brillan,de placer, deseo, satisfaccion total y absoluta. la humedad en mi pelviz, el brillo sedoso, y agridulce en mi regazo de leon amado. y por un momento, justo en ese momento, estoy completo, sereno, amado, deseado, una bestia plena, serena, agradecida. la pena, el dolor, la ira y su desidia, y el latrocinio brutal, son solo escollos borrados con la humedad de tu **** vacilante es aquella, que no ha amado, su mentira es una cruz pesada, oscura, fatua, inerte, su alma jamas podra amar, bajo  el falo divino. en cambio, tus ojos, verdad, amor y ventura, amando un imposible, y aun asi amando, los estertores de tu ****** amada, besada, penetrada, tierna y ferozmente, son el eco del fuego chocando con el mar, provocando la vida, el vapor, que riega la tierra, que genera el ciclo troffico de la vida, fuego y agua, vapor de vida, pasion, entre dos bestias, bellas y amadas. tu miel y tu deseo, SALVAJE, intenso, perenne, son vitales en la soledad, de una bestia de montecristo, que solo, acarrea el daño y el dolor, de las traiciones, cada corte y puñalada, me hicieron el hombre fuerte, que ahora soy. indestructible, y viviendo, amando imposibles, destruyendo la mentira, acabando con las debilidades, de los que solo mienten, llenos de odio, envidia y rencor, por haber perdido el tornillo que sujeta nuestra vida. luego de eso, y por sus debilidades, montecristo es vencedor, una bestia con corazon, que aprendio a amar, lo imposible y lo posible, a desaparecerse en el otro, envuelto en su luz, y su belleza, y la debilidad y maldad de aquellas chicas mondego, solo apuraron la debacle, me bato solo frente a sus errores, riendo y contestando a las mentiras, sus mentiras y anatemas, se volvieron en su contra, la verdad limpio el agua, y el fuego hizo el vapor, completando el ciclo de vida. asi, mediante el deseo, y  la mutua pasion, ocurrioze lo imposible, en pos de la vida, y el amor. la quimera del deseo, nunca borro, aquella vez que nos tocamos, a pesar de las diferencias, plenos, salvajes. generando el vapor, cogiendo, gruñendo, bramando, en mi mente y en la tuya, el mismo deseo, la inconmesurable verdad, nuestra verdad, y la incomprensible mentira, fatua, el eco de lo falso, y sus mentiras infecciosas, corrompiendo, y enlutando lo que siempre fue luz y vida. la falsa nocion de amor, en el yerro, y sus secuazes, con su engaño de la no aceptacion, la necedad, u la locura, fatuos oscuros incompletos.
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Se escondía entre "amores imposibles" Aunque más bien invisibles Entre mujeres feas Del ángulo que las veas Con verrugas y narices de bruja O cualquier piruja Pero la verdad siempre sale... del clóset
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May 26, 2014
May 26, 2014 at 4:24 AM UTC
La Verdad Siempre Sale
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Rima iii
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Sobre la piel del cielo, sobre sus precipicios se remontan los hombres. ¿Quién ha impulsado el vuelo? Sonoros, derramados en aéreos ejercicios,               raptan la piel del cielo. Más que el cálido aceite, sí, más que los motores, el ímpetu mecánico del aparato alado, cóleras entusiastas, geológicos rencores,               iras les han llevado. Les han llevado al aire, como un aire rotundo que desde el corazón resoplara un plumaje. Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo               alados de coraje. En un avance cósmico de llamas y zumbidos que aeródromos de pueblos emocionados lanzan, los soldados del aire, veloces, esculpidos,               acerados avanzan. El azul se enardece y adquiere una alegría, un movimiento, una juventud libre y clara, lo mismo que si mayo, la claridad del día               corriera, resonara. Los estremecimientos del valor y la altura, los enardecimientos del azul y el vacío: el cielo retrocede sintiendo la hermosura               como un escalofrío. Impulsado, asombrado, perseguido, regresa al aire al torbellino nativo y absorbente, mientras evolucionan los héroes en su empresa               inverosímilmente. Es el mundo tan breve para un ala atrevida, para una juventud con la audacia por pluma; reducido es el cielo, poderosa la vida,               domada y con espuma. El vuelo significa la alegría más alta, la agilidad más viva, la juventud más firme. En la pasión del vuelo truena la luz, y exalta               alas con que batirme. Hombres que son capaces de volar bajo el suelo, para quienes no hay ámbitos ni grandes ni imposibles, con la mirada tensa, prorrumpen en el vuelo               gladiadores, temibles. Arrebatados, tensos, peligrosos, tajantes, igual que una colmena de soles extendidos, de astros motorizados, de cigarras tremantes,               cruzan con sus bramidos. Ni un paso de planetas, ni un tránsito de toros batiéndose, volcándose por un desfiladero, **** al universo ni acentos más sonoros               ni resplandor más fiero. Todos los aviadores tenéis este trabajo: echar abajo el pájaro fraguador de cadenas, las ciudades podridas abajo, y más abajo               las cárceles, las penas. En vuestra mano está la libertad del ala, la libertad del mundo, soldados voladores: y arrancaréis del cielo la codiciosa y mala               hierba de otros motores. El aire no os ofrece ni escudos ni barreras: el esfuerzo ha de ser todo de vuestro impulso. Y al polvo entregaréis el vuelo de las fieras               abatido, convulso. Si ardéis, si eso es posible, poseedores del fuego, no dejaréis ceniza ni rastro, sino gloria. Espejos sobrehumanos, iluminaréis luego               la creación, la historia.
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El vuelo de los hombres
Sobre la piel del cielo, sobre sus precipicios se remontan los hombres. ¿Quién ha impulsado el vuelo? Sonoros, derramados en aéreos ejercicios,               raptan la piel del cielo. Más que el cálido aceite, sí, más que los motores, el ímpetu mecánico del aparato alado, cóleras entusiastas, geológicos rencores,               iras les han llevado. Les han llevado al aire, como un aire rotundo que desde el corazón resoplara un plumaje. Y ascienden y descienden sobre la piel del mundo               alados de coraje. En un avance cósmico de llamas y zumbidos que aeródromos de pueblos emocionados lanzan, los soldados del aire, veloces, esculpidos,               acerados avanzan. El azul se enardece y adquiere una alegría, un movimiento, una juventud libre y clara, lo mismo que si mayo, la claridad del día               corriera, resonara. Los estremecimientos del valor y la altura, los enardecimientos del azul y el vacío: el cielo retrocede sintiendo la hermosura               como un escalofrío. Impulsado, asombrado, perseguido, regresa al aire al torbellino nativo y absorbente, mientras evolucionan los héroes en su empresa               inverosímilmente. Es el mundo tan breve para un ala atrevida, para una juventud con la audacia por pluma; reducido es el cielo, poderosa la vida,               domada y con espuma. El vuelo significa la alegría más alta, la agilidad más viva, la juventud más firme. En la pasión del vuelo truena la luz, y exalta               alas con que batirme. Hombres que son capaces de volar bajo el suelo, para quienes no hay ámbitos ni grandes ni imposibles, con la mirada tensa, prorrumpen en el vuelo               gladiadores, temibles. Arrebatados, tensos, peligrosos, tajantes, igual que una colmena de soles extendidos, de astros motorizados, de cigarras tremantes,               cruzan con sus bramidos. Ni un paso de planetas, ni un tránsito de toros batiéndose, volcándose por un desfiladero, **** al universo ni acentos más sonoros               ni resplandor más fiero. Todos los aviadores tenéis este trabajo: echar abajo el pájaro fraguador de cadenas, las ciudades podridas abajo, y más abajo               las cárceles, las penas. En vuestra mano está la libertad del ala, la libertad del mundo, soldados voladores: y arrancaréis del cielo la codiciosa y mala               hierba de otros motores. El aire no os ofrece ni escudos ni barreras: el esfuerzo ha de ser todo de vuestro impulso. Y al polvo entregaréis el vuelo de las fieras               abatido, convulso. Si ardéis, si eso es posible, poseedores del fuego, no dejaréis ceniza ni rastro, sino gloria. Espejos sobrehumanos, iluminaréis luego               la creación, la historia.
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Yo que creí que la luz era mía precipitado en la sombra me veo. Ascua solar, sideral alegría ígnea de espuma, de luz, de deseo. Sangre ligera, redonda, granada: raudo anhelar sin perfil ni penumbra. Fuera, la luz en la luz sepultada. Siento que sólo la sombra me alumbra. Sólo la sombra. Sin astro. Sin cielo. Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles dentro del aire que no tiene vuelo, dentro del árbol de los imposibles. Cárdenos ceños, pasiones de luto. Dientes sedientos de ser colorados. Oscuridad del rencor absoluto. Cuerpos lo mismo que pozos cegados. Falta el espacio. Se ha hundido la risa. Ya no es posible lanzarse a la altura. El corazón quiere ser más de prisa fuerza que ensancha la estrecha negrura. Carne sin norte que va en oleada hacia la noche siniestra, baldía. ¿Quién es el rayo de sol que la invada? Busco. No encuentro ni rastro del día. Sólo el fulgor de los puños cerrados, el resplandor de los dientes que acechan. Dientes y puños de todos los lados. Más que las manos, los montes se estrechan. Turbia es la lucha sin sed de mañana. ¡Qué lejanía de opacos latidos! Soy una cárcel con una ventana ante una gran soledad de rugidos. Soy una abierta ventana que escucha. por donde va tenebrosa la vida. Pero hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida.
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Eterna sombra
Érase el mes de más hermosos días, y por quien más los campos entretienen, señora, cuando os vi, para que penen tantas necias de Amor filaterías. Imposibles esperan mis porfías, que como los favores se detienen, vos triunfaréis cruel, pues a ser vienen las glorias vuestras, y las penas mías. No salió malo este versillo octavo, ninguna de las musas se alborote si antes del fin el sonetazo alabo. Ya saco la sentencia del cogote, pero si como pienso no le acabo, echárele después un estrambote.
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Dice el mes en que se enamoró
«Fazañas imposibles obré con esta daga, al favor de la noche y en trágicos suburbios, una vez que fui pícaro... Recuerdo -como en turbios sonambulismos donde una luz naufraga- que fui taimado pícaro: Don Lope de Aguinaga! »Locas andanzas venusinas! Francachelas en que la sangre dialoga con el vino, después de heroicas tremolinas! Raptos de adustas damas... gentucilla de toga! Raptos de las amantes de alto Marqués o Doga...! De nobles y pecheras, monjas y bailarinas! »Las noches de bureo por timbas y tabernas, y por tabucos, bodegones y hostales, a caza de los bienes y a caza de los males: de los magníficos pecados capitales... sin poner mientes en las cosas eternas! »Fazañas imposibles obré con mis puñales en los juegos de quínola y en los juegos de dados, y en los sañudos desafíos azarosos con turbas de judíos astrosos y con mendigos y frailes y soldados! »Fazañas imposibles obré con esta daga! Yo fui taimado pícaro: Don Lope de Aguinaga!»
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Don lope de aguinaga
Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.
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Chau número tres
Muchachos Que nunca fuisteis compañeros de mi vida, Adiós. Muchachos Que no seréis nunca compañeros de mi vida Adiós. El tiempo de una vida nos separa Infranqueable: A un lado la juventud libre y risueña; A otro la vejez humillante e inhóspita. De joven no sabía Ver la hermosura, codiciarla, poseerla; De viejo la he aprendido Y veo a la hermosura, mas la codicio inútilmente. Mano de viejo mancha El cuerpo juvenil si intenta acariciarlo. Con solitaria dignidad el viejo debe Pasar de largo junto a la tentación tardía. Frescos y codiciables son los labios besados, Labios nunca besados más codiciables y frescos aparecen. ¿Qué remedio, amigos? ¿Qué remedio? Bien lo sé: no lo hay. Qué dulce hubiera sido En vuestra compañía vivir un tiempo: Bañarse juntos en aguas de una playa caliente, Compartir bebida y alimento en una mesa. Sonreír, conversar, pasearse Mirando cerca, en vuestros ojos, esa luz y esa música. Seguid, seguid así, tan descuidadamente, Atrayendo al amor, atrayendo al deseo. No cuidéis de la herida que la hermosura vuestra y vuestra gracia abren En este transeúnte inmune en apariencia a ellas. Adiós, adiós, manojos de gracias y donaires. Que yo pronto he de irme, confiado, Adonde, anudado el roto hilo, diga y haga Lo que aquí falta, lo que a tiempo decir y hacer aquí no supe. Adiós, adiós, compañeros imposibles. Que ya tan sólo aprendo A morir, deseando Veros de nuevo, hermosos igualmente En alguna otra vida.
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Despedida
Tenía la tristeza del cielo en el otoño, La tristeza de un rayo de luna sobre el mar; Lo raro y misterioso que al corazón ****** Y de un ensueño casto la dulce vaguedad. Su palidez hablaba de anhelos imposibles, -Estrellas apagadas en un lejano azul-, De anhelos imposibles en días de esperanza, Cuando se habría al cielo, cual flor, su juventud. Copo de nieve, copo que cruza las tinieblas, Intacto, así la vida cruzó su corazón. Selló un misterio siempre su alma. Y sólo un beso, El beso del Ensueño, su labio conoció. De sueños de pureza formó su virgen alma, -Enamorada eterna de un místico ideal- De sueños de pureza... cual ramo de albas flores, Cual ramo que debía morir en un altar.
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In memoriam...
¿Mi secreto? ¡Es tan triste! ¿Estoy perdido de amores por un ser desaparecido, por un alma liberta, que diez años fue mía, y que se ha ido... ¿ Mi secreto? te lo diré al oído: ¡Estoy enamorado de una muerta! ¿Comprendes -tú que buscas los visibles transportes, las reales, las tangibles caricias de la hembra, que se plasma a todos tus deseos invencibles- ese imposible de los imposibles de adorar a un fantasma? ¡Pues tal mi vida es y tal ha sido y será!       Si por mí solo ha latido su noble corazón, hoy mundo y yerto, ¿he de mostrarme desagradecido y olvidarla, no más porque ha partido, y dejarla, no más porque se ha muerto?
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Ix. mi secreto
En la playa que el viento de otoño hace más sola noche a noche me siento frente a la tentación de este mar que en sus ondas lleva y trae los navíos que me envían, de lejos, su muda invitación. Los veo hundirse en la niebla salpicados de luces, Mundos breves y vivos que se echan a andar, en busca de horizontes distintos e imprevistos, entre la hechicería de la luna y el mar. Más allá... ¡Oh Dios mío, y yo aquí tan inmóvil cual si fuera una piedra que nada ha de mover! ¡Ya me agobia el cansancio de soñar imposibles! ¡Se ha hecho espina mi ansia de tocar y de ver!
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Inmovilidad
Junto al Rhin, el viejo río, El río de las leyendas, Un castillo silencioso Alza sus torres de piedra, Del señor de la comarca La sombría fortaleza. La niña de ojos azules Y rizada cabellera, De tez de nieve y de grana, Casto ideal de poeta; La que mis sueños tranquilos Cruza vaporosa, aérea, Cual Holda cruza el espacio En noches de primavera, La adorada de mi vida Que me ha jurado fe eterna, Allí vive, para el mundo Escondida su belleza. Cuando las luces se apagan En las sombrías almenas, Y el castillo está embozado En su manto de tinieblas, Llego vestido de paje A la marmórea escalera Donde me aguarda mi amada, La niña de rizas trenzas, La de los ojos azules Que me ha jurado fe eterna; Y el paseo comenzamos De brazo por la alameda; Y ella al oído me dice, Con voz apagada y trémula, -En mi hombro, pensativa, Reclinada la cabeza,- Lo que ha soñado en sus noches, Sus imposibles quimeras, Las ternuras de su alma, Sus recónditas tristezas; Y yo, soñador, le narro Cuentos de hermosas princesas Enamoradas de pajes Que han muerto de amor por ellas; Y al decirle mis dolores, Mis sueños y mis tristezas, Melancólica me mira, Llora, y las manos me estrecha. Y cuando en el cielo pálido Muriendo van las estrellas, La dejo en la escalinata Y repaso la alameda, Cabizbajo, recordando Lo que olvidé junto a ella, Lo que pensaba decirle: Más sueños y más promesas. Y cruzo el Rhin en mi barca... Y en tanto en las ondas crespas Juegan con la blanca espuma Las hadas de las leyendas.
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Junto al rhin
Junto al Rhin, el viejo río, El río de las leyendas, Un castillo silencioso Alza sus torres de piedra, Del señor de la comarca La sombría fortaleza. La niña de ojos azules Y rizada cabellera, De tez de nieve y de grana, Casto ideal de poeta; La que mis sueños tranquilos Cruza vaporosa, aérea, Cual Holda cruza el espacio En noches de primavera, La adorada de mi vida Que me ha jurado fe eterna, Allí vive, para el mundo Escondida su belleza. Cuando las luces se apagan En las sombrías almenas, Y el castillo está embozado En su manto de tinieblas, Llego vestido de paje A la marmórea escalera Donde me aguarda mi amada, La niña de rizas trenzas, La de los ojos azules Que me ha jurado fe eterna; Y el paseo comenzamos De brazo por la alameda; Y ella al oído me dice, Con voz apagada y trémula, -En mi hombro, pensativa, Reclinada la cabeza,- Lo que ha soñado en sus noches, Sus imposibles quimeras, Las ternuras de su alma, Sus recónditas tristezas; Y yo, soñador, le narro Cuentos de hermosas princesas Enamoradas de pajes Que han muerto de amor por ellas; Y al decirle mis dolores, Mis sueños y mis tristezas, Melancólica me mira, Llora, y las manos me estrecha. Y cuando en el cielo pálido Muriendo van las estrellas, La dejo en la escalinata Y repaso la alameda, Cabizbajo, recordando Lo que olvidé junto a ella, Lo que pensaba decirle: Más sueños y más promesas. Y cruzo el Rhin en mi barca... Y en tanto en las ondas crespas Juegan con la blanca espuma Las hadas de las leyendas.
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De «El Pienta» al «Suárez» y hasta la alta sierra Rebelde levantó puño de acero. Dejó la azada y se trocó en guerrero; Y cuando ceden todos, clama guerra. Contra asechanzas e imposibles cierra, El aire su pendón de «Comunero», Y se alza ante la muerte, rudo y fiero, Cual risco erial de su nativa tierra. Y al lanzarlo el verdugo en el vacío, De lo alto de la horca, maniatado, La faz adulta y el mirar sombrío, Al salto se apresura, y más lo ahoga La ira ante el intento fracasado Que el nudo corredizo de la soga.
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José antonio galán