"impiden" poems
No se que hacer? Simplemente no se. Quisiera arreglar las cosas, pero hay cosas que impiden que esto siga. Nunca en mi vida me he sentido así. Nunca en mi vida me he comportado así. Todo está descontrolado. No quiero que te vayas pero no se que hacer para que te quedes. No quiero rogarte. Rogarte no lo haré. Solo déjame amarte. No hagas esto complicado...
Jan 13, 2015
Jan 13, 2015 at 4:48 PM UTC
Me pides que me orille, hacia el contorno del sitio
me estaciono en la sombra, en la cadencia de tus pensamientos
en un latido te descubres, se sienten tus ojos como espejos
como reflejo de explosiones que a mí, me descubren el juego
me tocas la sien con tus manos, calmando ansiedad de veneno
respiras de cerca y en tus ojos, dibujas el plan que me
descubre
que me redime con furia en tu sirviente de instinto
con movimientos despacios, recorro el altar de tu cuerpo
tu piel dorada es atacada por vientos que se apropian
no te importa el invierno, pues tu calor de locura
nos llena el espacio de rojos, de suciedades que borran
que destierran las reglas que nos impiden ahogarnos
enajenar los impulsos con vanidades lascivas
tus movimientos que sobran, que satisfacen tu ego
a mí no me importa, estás encima de mi cuerpo
yo sólo me limito a observarte, a tocarte los espacios
aquellos lugares que buscan que los levante del sueño.
Sep 5, 2012
Sep 5, 2012 at 12:31 AM UTC
¿por qué bajas los párpados?
Ya sé que estás desnudo,
pero puedes mirarme con los ojos tranquilos.
Los días nos enseñan que la fealdad no existe.
Tu vientre de canónigo
y tus manos reumáticas,
no impiden que te pases la noche en los pantanos,
mirando las estrellas,
mientras cantas y oficias tus misas gregorianas.
Frecuenta cuanto quieras el farol y el alero.
Me entretiene tu gula
y tu supervivencia entre seres recientes:
"parvenus" de la tierra.
Pero has de perdonarme
si no te doy la mano.
Tú tienes sangre fría.
Yo, demasiada fiebre.
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Me da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio,
tornar a este instante.
Me da pena soñarme rompiendo mis alas
contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme.
Estas ramas en flor que palpitan y rompen alegres
la apariencia tranquila del aire,
esas olas que mojan mis pies de crujiente hermosura,
el muchacho que guarda en su frente la luz de la tarde,
ese blanco pañuelo caído tal vez de unas manos,
cuando ya no esperaban que un beso de amor las rozase...
Me da pena mirar estas cosas, querer estas cosas,
guardar estas cosas. Me da pena soñarme volviendo a buscarlas,
volviendo a buscarme,
poblando otra tarde como esta de ramas que guarde en mi alma,
aprendiendo en mí mismo que un sueño no puede volver otra vez a soñarse.
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